— ¿Pero cuando saliste de la galería no se te ocurrió que tenías que ver a Hermione?

— Tú estabas con ella. Pensé que sería mejor darle tiempo a asimilarlo. No sabía que se acostaría contigo.

La furia de Draco se disipó tan deprisa como había llegado, dejando sólo agotamiento. Él no había utilizado a Harry, pero, hasta cierto punto, sí lo había traicionado.

— Harry, tú nos has colocado a los dos en esta posición. ¿Sabes que le da miedo la oscuridad?

— Claro que lo sé. Hemos salido juntos seis meses.

— ¿Y entonces por qué me dijiste que la dejara sola en su casa? Eso me pareció terrible.

Harry apartó la vista.

— Las cosas no iban muy bien entre nosotros. Ya te dije que no batíamos ningún récord en el dormitorio precisamente. Ella dice que me quejo mucho y que soy egoísta.

— Eso es cierto.

Harry lo miró.

— Puede que sí, pero ella es muy mandona.

— Es verdad — Draco lo consideraba parte de su encanto. También era lista y muy valiente, pero Harry aún no había entendido esa parte — ¿Y qué tiene que ver eso con que me pidieras que la abandonara en la oscuridad?

— No lo sé. Sabía que las cosas no iban bien entre nosotros, pero no quería imaginármela sola con otro hombre, aunque fueras tú.

— ¿Un caso de no comer ni dejar comer?

— Soy un egoísta — comentó Harry.

— Sí.

— No hace falta que coincidas tanto conmigo.

— Es que me lo has quitado de la lengua.

— Creo que esta noche me he vuelto un poco loco.

— ¿Estás cambiando de idea? — preguntó Draco.

— Respecto a Neville y Hermione, no. Pero lamento cómo he llevado todo esto. He tomado algunas decisiones malas y no sé cómo arreglarlo. Temo haber puesto en peligro nuestra amistad — era más una pregunta que una afirmación.

— No has matado a una vieja con un hacha, ¿verdad?

— No que yo recuerde.

— Entones todo está bien. Esta noche... con Hermione... no pretendíamos que ocurriera. Y si te ha dolido... lo siento.

Harry apoyó la cabeza en las manos.

— Draco, no merezco un amigo como tú.

— Eso es verdad.

— ¿Vas a seguir dejándome que me auto flagele sin interrumpirme?

— Lo intentaré.

— Estaba celoso. Sabía que, en cuanto Hermione se enterara de lo de Neville, acabaría lo nuestro. La conozco y lo sabía. Pero cuando he entrado y os he visto de la mano y... bueno, a mí nunca me ha mirado como te mira a ti.

Draco movió la cabeza. Era tarde y todos estaban cansados y nerviosos.

— Eso lo hacía por mi madre. Mis padres se han hecho una idea equivocada y nos ha parecido que, por el momento, era mejor dejarlo así.

— ¿Cómo has sabido que estaba en el hospital?

— Me ha llamado papá.

La sorpresa en la cara de Harry lo decía todo. Draco se echó a reír.

— Lo sé.

— ¿Estás bien?

— Sí. Más o menos — movió la cabeza — Hermione les ha dicho que deberían molestarse en intentar conocerme.

— ¿En serio? ¿Y qué ha dicho tu padre?

— Pues creo que ha dicho que tenía razón o algo así.

— A lo mejor están cambiando. Y ya sería hora.

— Pero no tiene sentido. Yo soy el mismo de siempre.

— En eso te equivocas. Llevo años diciéndote que no debes pensar que tú eres el problema. No importa si eres o no la misma persona, porque esto siempre ha sido cosa de ellos. Eran ellos los que tenían el problema, no tú — Harry se echó a reír — Siento no haber estado cuando Hermione les ha dicho eso. Ya te dije que esa chica es una magnolia de acero.