Gracias a la profesora, todo el curso debía jugar al conocido juego de "El amigo secreto". Todos se sentían felices, porque ya se conocían bien y había mucho aprecio entre todos ellos, eran buenos amigos, más que compañeros.

La mayoría estaban felices, a excepción de Marinette. Porque justamente le tocó Lila. ¡Lila! ¡¿por qué el destino jugaba de ese modo con ella?! ¡era terrible!

—¿Qué le puedo regalar a esa mentirosa? —pregunto mientras caminaba en su habitación. No se le ocurría nada, no conocía bien a Lila y era imposible poder hacerlo, ella solo sabía escupir mentiras.

—Podrías regalarle alguna joya, seguramente le gustará —opino Tikki mientras observaba con curiosidad a su portadora.

—¿Una joya?, ¿para qué? Seguramente esa joya sería un objeto akumatizado —respondió Marinette rodando los ojos. Lila tenía un carácter misterioso, molesto. No sería fácil contentarla con un regalo.

Tikki asintió. En ocasiones pensaba que su portadora exageraba, pero conociendo a Lila era evidente que ella estaba dispuesta a todo, podría enojarse y fácilmente ser akumatizada solo por un regalo que no le guste. Era demasiado astuta.

Marinette estaba en problemas.

—No quiero regalarle uno de mis diseños, no lo merece —continuó pensando Marinette.

Tenía ganas de hacer una maldad y regalarle un collar idéntico al que ella decía que era suyo, el Miraculous del Zorro. Pero sabía que esa broma solo le traería problemas a ella, porque tendría que pelear contra Lila nuevamente y no tenía ganas, Lila no valía la pena.

Volpina...

¡Claro!, gracias a eso tuvo una idea. Sería algo divertido, aunque quizás también podría traer problemas. Pero bueno... quien no se arriesga, no se divierte. Pensó mientras sonreía ampliamente, ¡eso sería divertido!

Estuvo trabajando en el regalo durante tres días. Hasta que finalmente estuvo listo. No pudo evitar sonreír ante lo que tenía entre sus manos.

El día de la entrega de los regalos se hizo presente, la mayoría estaban nerviosos porque no sabían cómo tomarían sus regalos los demás. Todos se conocían bien, pero dar un regalo siempre representaba un desafío, un miedo.

Marinette sonriente se acercó a Lila y le entregó su regalo. La castaña la miró con una ceja alzada, desconfiando.

—¡Es para ti, soy tu amiga secreta! —exclamo Marinette sonriente.

—¡No debiste, gracias! —dijo Lila con una fingida alegría.

No confiaba mucho en Marinette, porque sabía que Marinette la conocía. Debía tener mucho ojo con ella, aunque hasta el momento jamás representó a una verdadera amenaza.

Abrió el paquete y se encontró con algo inesperado. ¿Una muñeca?

—Es una muñeca Volpina, exclusiva —explicó ella.

Lila frunció el ceño y puso mala cara.

—¿Hiciste una muñeca que me recuerde la ocasión en la que fui una villana? —preguntó con sarcasmo.

—¿No es asombroso? —Alya se acercó, llamando la atención de la morena que se quedó con la boca abierta —, también hizo una de Lady-Wifi. Marinette tiene mucho talento.

Lila estaba a punto de decir algo, de quejarse porque en definitiva, ella no quería ese regalo. Pero tuvo que quedarse callada y comerse la rabia, porque todos sus compañeros se habían acercado para ver la dichosa muñeca y llenar de cumplidos a la chica que la hizo.

Vaya regalo de Navidad...