"Compras navideñas"
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Todoroki mesaba sus cabellos, contemplando los contornos de las paredes de su habitación. Lamentándose por su ineptitud para con Midoriya cuando entrenaron aquella vez en la nueva facilidad, para después discutir amargamente con Bakugou, quien no paraba de aproximarse a Midoriya, y cada vez lo hacía mejor.
Él estaba consciente de que si no lograría nada si continuaba observando los contornos de las paredes cuando debería de estar con Midoriya, por lo menos haciendo la tarea juntos en el dormitorio de uno u el otro, o en la biblioteca, pero él verdaderamente estaba cansado.
Él estaba en verdad cansado de lidiar con la actitud de Bakugou, que no paraba de entrometerse en sus planes, además, conversar con él resultaba molesto y cuando finalizaban y cada quien partía por su lado, el cansancio arremetía con su estado de ánimo.
Estando en ese estado lamentable, recibió un mensaje de texto. No quiso revisarlo la primera vez que vibró su celular, sin embargo, volvió a sonar, significando que le mandaron otro.
Lo revisó y el corazón le dio un vuelco, pues se trataba de Midoriya.
Decía:
Todoroki-kun, espero no haberte molestado, quería saber si te gustaría acompañarme a hacer las compras navideñas. Claro si tu puedes.
El segundo mensaje decía:
Si no puedes, pensaba decirles a Uraraka y a Iida que me acompañaran. No quiero importunarte si ya tienes cosas que hacer. Espero tu respuesta.
Acaso Midoriya lo estaba invitando a salir? No lo pensó dos veces, y tan rápido como sus dedos pudieron teclear una respuesta, respondió:
Claro que sí puedo acompañarte, Midoriya.
Cuándo iríamos al centro comercial?
A los segundos de haberle respondido, Midoriya le contestó el mensaje, diciendo:
Ay que bien! Iría mañana saliendo de la escuela. Puedes mañana? O quizás otro día de esta semana?
Todoroki sonrió de lado, ilusionado, respondiendo de vuelta:
Mañana estoy ocupado, te parece si vamos el viernes?
La verdad es que al día siguiente visitaría a su madre, por eso no podría ver a Midoriya, pero en lo que maquinaba por hacer un espacio en su itinerario para verlo, Midoriya le había contestado el mensaje, diciendo:
Sí, el viernes está bien.
Todoroki tecleó rápido, diciendo:
Midoriya… seríamos solo nosotros dos?
Se ruborizó al escribirle semejante barbaridad, sabiendo que él no se imaginaría otros escenarios, tales como irse tomados de la mano, o abrazarse bajo la luna.
Sacudió la cabeza, sintiendo su celular vibrar con otro mensaje de Midoriya, decía:
Sí, solo los dos, es que quiero comprarles regalos a Iida y a Uraraka-san.
Si hay algún inconveniente ir los dos, les puedo decir y ya otro día les compro a ellos sus regalos.
Todoroki tecleó enseguida, tan rojo como su rostro pudo encenderse de la emoción. Respondió:
No me molesta ir los dos, Midoriya.
Él contestó segundos después, decía:
Ok, nos divertiremos mucho Todoroki-kun!
Muchas gracias por ayudarme
Todoroki subió la mirada de su celular, sonriendo de oreja a oreja, olvidando el mal humor de hacía unos momentos atrás.
Era curioso realizar con cuánta facilidad unos mensajes de texto por parte de Midoriya podían alegrarle el día.
Ahora, sólo restaba esperar hasta el viernes para salir.
El viernes llegó, para alivio de Todoroki, seguía en pie la salida con Midoriya esa tarde.
Eso sí, la temperatura del clima había decrecido gradualmente desde la semana anterior, y por fortuna, no les tocaría lluvia en su salida, por lo que verse obligados a cargar con sombrilla no era una preocupación.
Midoriya estaba en compañía de sus amigos, charlando y planeando cosas por hacer en la reunión navideña que tendrían con su madre, a lo que decidió invitarlo a él, a lo que Todoroki tuvo que rechazar tal invitación, pues para su des fortuna, él debía de asistir a la fiesta navideña que su padre organizaba cada año.
Sin embargo, su buen humor no se esfumaba de su estado anímico actual, porque a la hora de la salida, salió acompañado de Midoriya. Ni Bakugou ni nadie, los pudo detener cuando salieron de las instalaciones de la escuela, ya que Todoroki fue más listo aun y se llevó a Midoriya por la salida de aquella vez, cuyo objetivo era en no toparse con nadie del salón 1A.
Saliendo de las instalaciones de la escuela, tomaron el transporte público y fueron al centro comercial que era al aire libre, implicando que verían otro tipo de adornos navideños colgados por los aires y tal vez, si tenían suerte les tocaría ver una nevada de nieve artificial.
—Wow!— Exclamó Midoriya encantado con las decoraciones navideñas colgadas en los postes que sostenían los stands. —¡Mira, Todoroki-kun!— Lo tomó del brazo y con la otra mano le señaló una corona navideña de cuatro metros de longitud y ocho de metros de altura colgada en un edificio. —No es increíble?—
—Claro— Asintió, complacido de ver a Midoriya tan feliz.
—No se qué comprar— Puso ambas manos en sus cachetes, afligido. —Todo me gusta!—
—Encontraremos algo que será perfecto para Iida y Uraraka-san— Todoroki cercioró, esbozando una pequeña sonrisa.
—Sí, tienes razón— Midoriya siguió caminando por los puestos de decoraciones, algunos de suéteres tipo Ugly Sweater que suelen usarse en navidad, esferas, pasteles de diferentes tamaños y colores y sabores, un sinfín de cosas por ver en el centro comercial. Todoroki veía de reojo a Midoriya, del cual, estaba en regocijo viendo cada puesto, maravillándose con la comida, la ropa, los olores, las decoraciones, de las personas que cantaban villancicos, de todo.
Fue bueno haberse ido los dos, en vez de irse en compañía de los demás de su grupo, puesto a que Todoroki tenía el privilegio de presenciar la dulzura de la sonrisa de Midoriya sólo para él, aunque fuera un pequeño rato de su día, pero significaba mucho poder estar a su lado de esa manera.
—Mira esto, Todoroki-kun— Midoriya se colocó en la cabeza un gorro de Santa. —Cómo me veo?— Lo posó, poniendo sus dos dedos índices en la comisura de sus labios, esbozando una sonrisa.
Todoroki se vio tentado en decirle que se veía lindo, pero no lo hizo, se resistió a ello, optando por simplemente asentir, diciéndole que se le veía bien.
—Me lo llevaré para mí— Se rió travieso.
Todoroki recordó que Midoriya se vestiría de Santa en la reunión que tendrían en los dormitorios un día antes de nochebuena, con la intención de convivir previo a marcharse con sus familias.
En lo que esperaba a Midoriya que comprara el gorro de Santa, se percató que igual se compraba todo el atuendo de Santa, sumándole que adquirió unos suéteres que combinaban. Le pareció raro que él hiciera eso.
Después de comprar, Midoriya le dio la bolsa de los suéteres con timidez.
—Midoriya?— Todoroki lo miró con confusión, tomando la bolsa en su agarre.
—Es para ti— Mencionó avergonzado, poniéndose una mano en la boca.
—Qué?— Se le fue el aire de la impresión.
—Son suéteres que combinan— Explicó, chocando sus dedos entre sí en nerviosismo. —Podemos usarlos, si gustas…—
—Me gustaría— Expresó agradecido. Midoriya lo miró con sorpresa, luego simplemente sonrió gentil. —Lamento no poder ir a la reunión de nochebuena—
—Está bien— Disuadió Midoriya con la mano. —En navidad tendré el recalentado en mi casa—Se cortó, realizando lo que recién dijo y echó un jadeo asombrado. —No-no te forzo a venir a mi casa! Ay que dije?— Se tapó el rostro con sus antebrazos, sus orejas estaban pintadas de rojo.
—Me invitas a tu casa para pasar navidad?— Interrogó Todoroki, ilusionado.
Midoriya asintió.
—Sí puedo ir— Respondió amable.
Midorita alzó la vista, bajando los antebrazos de su rostro, parpadeando lentamente, lleno de incredulidad.
—De-de verdad?—
—Por supuesto, Midoriya— Aseguró él, calmo. —Ese día me pongo el suéter que compraste—
—¡Sí!— Sonrió gustoso. —Yo también me pondré el mío—
Caminaron por el resto de los stands, donde comieron Takoyaki y después Midoriya encontró los regalos de Uraraka y Iida.
Una vez adquirido los dos regalos, Todoroki recordó la conversación que tuvo con Midoriya en su habitación, donde lloró y lo tuvo entre sus brazos. Tal experiencia vivida lo sacudía y conforme dejaba que su mente cavilaba si el vacío y la tristeza que él describió sentir persistía, y si persistía, cómo intervenir para mejorar su estado de ánimo.
Cómo ayudarlo?
—Midoriya— Decidió hablar.
Midoriya asintió.
—Qué sucede, Todoroki-kun?—
—Cómo has estado?— Cuestionó intrigado, haciendo que Midoriya lo mirara con confusión.
—Qué quieres decir con eso?— Frunció la ceja.
—Me refiero a tu estado de ánimo— Aclaró. —Lo que dijiste cuando fuimos a tu casa, si sigues sintiéndote así o no—
Midoriya lo vio pasmado, pestañeando en pausada acción.
A lo que Todoroki, quiso arreglar, mas no se le ocurrió alguna excusa cualquiera para corregir o colmar la expresión de Midoriya.
—Yo quiero ayudarte— Se ofreció, tendiéndole una mirada amable. —Porque no me gusta saber que sufres, pues tu me preocupas mucho, Midoriya, como no tienes idea—
Surgió un silencio, uno que a él no le gustó, sino le causó intriga y de esa intriga, sólo faltaba esperar a que Midoriya hablara, o simplemente se quedara callado.
Los pensamientos de Midoriya podían ser muchos, al igual que las cosas que a veces provenían de su boca podían atorarse en la punta de su lengua y trabarse.
Las premisas de que Midoriya sintiera cosas por él, a su ver, eran escasas; sumándole el tiempo que tenían de conocerse, del cual apenas serían un año, y el tiempo en que Bakugou tenía de conocerlo. Era indiscutible compararlo.
—Agradezco que me quieras ayudar— Habló de pronto, en voz calmada. —Y mi estado de ánimo pues no ha cambiado mucho estos días, aunque me siento feliz porque será navidad y podré estar en casa— Afirmó. —Sabes, me hace feliz estar contigo— Echó una risita nerviosa, colorándose un poco del rostro. —Y también con mis amigos, y lo que hicimos el otro día en el entrenamiento me hizo ver que sí puedo ser un buen héroe—
—Eres un gran héroe, Midoriya— Irrumpió él.
Midoriya se trabó.
—Qué?—
—Eres un gran héroe, Midoriya— Repitió él, contundente.
—Gracias— Parpadeó conmovido.
—No quiero entrometerme— Admitió. —Pero, en mi opinión, tu eres un héroe innato, nuestros compañeros tienen sus razones por las cuales han decidido ser héroes, entre ellos yo tengo mis razones por las que decidí querer ser un héroe, pero tu eres especial, Midoriya— Hizo una breve pausa. —Tú me salvaste cuando nadie más lo hizo, te diste cuenta de algo que nadie se percató que había en mí, y me salvaste de mi mismo, y eso es lo que hace la diferencia entre nuestros compañeros y tú— Lo señaló con respeto. —Tú eres mi héroe, Midoriya, desde que me salvaste en el festival deportivo— Al verlo, los ojos de Midoriya estaban lagrimeando, pero él no decidió detenerse decir lo que pensaba de él. —Tú naciste para ser un héroe, y para mí seguirías siendo un héroe aunque hubieras nacido sin un Quirk— Le sonrió. —Porque actúas sin pensar en ti mismo, porque quieres salvar a esa persona que está en peligro sin ponerte a pensar en las consecuencias, es por eso que para mi, tu más que nadie en nuestro grupo te mereces ser un héroe—
—Ya no sigas— Midoriya sollozó.
—Todo lo que digo es lo que pienso de ti, Midoriya— Aclaró él, sabiendo que sus palabras le habían llegado a Midoriya, y dieron como resultado por medio del llanto. —Porque no quiero que dudes de tus capacidades y de todo lo valioso que eres—
—Entiendo— Gesticuló soltando un sollozo, poniendo su mano en el pecho.
—Te mereces ser un héroe— Explayó suave, poniendo una mano en su hombro. —No lo dudes nunca, Midoriya—
—G-gracias— Sonrió con las lágrimas aún saliéndose de sus ojos. —Gracias Todoroki-kun—
En eso, se oyó un estallido al otro extremo del centro comercial, causando revuelos y gritos de miedo, así captando la atención de los dos jóvenes, cuya conversación se vería obligada a ser pospuesta.
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P.D. Qué les ha parecido este capítulo? Es de Todoroki, y el próximo también.
