Sakura me llevó a algo parecido a una carcel, pero mas pequeña, como para una sola persona.
Había un hombre en la entrada, al parecer un ANBU.
Nos dejó pasar rápidamente al ver a Sakura, al parecer ella frecuentaba mucho por aquí, era lógico, está enamorada de Sasuke aún.
Fuimos por un pasillo, luego nos encontramos con una puerta vigilada por otro ninja.
— ¿Dónde está Naruto?— le pregunto Sakura.
— Está adentro, creo que está dormido.— le respondió el ninja.
— Ve, yo te esperaré afuera.— me dijo Sakura.
— ¿Por qué?
Ella respiró hondo.
— Me duele verlos así.
Me dió la espalda y se fue.
Entré por aquella puerta encontrándome algo peculiar.
Naruto estava profunamente dormido recostado de otra puerta, pero esta puerta era diferente, era más gruesa y tenía pequeña apertura que estaba cerrada por una pequeña compuerta. Había una gran pared de metal y supuse que del otro lado estaría Sasuke.
Yo me acerqué silenciosamente a Naruto, y le acaricié su rubio cabello que estaba un poco más largo.
Había crecido mucho, eso era muy notable, estaba más... apuesto, y había cambiado de look.
Ahora le toqué la cara, dándole pequeños golpes.
— Cinco minutos más dattebayo.— dijo en un susurro.
Me reí por dentro.
— No tengo cinco minutos, Naruto.— le hable en el oído.
Al escucharme, sus ojos se abrieron grandemente, dirigiendo su cara a mí, estábamos bastante cerca uno del otro.
— ¡KEKE-CHAN!— me gritó en el rostro.
Se paró cargándome en un abrazo, dándome vueltas en el aire, lo sentí sollozar.
— ¡No sabes cuanto te extrañé dattebayo! Pensaba dia y noche en ti, en como te estaba yendo, que hacías, cuando volvi que no te encontré aquí me puse demasiado triste, ¡No te vuelvas a apartar de mi lado!— decía dándome vueltas en el aire aún.
— Me estoy mareando, Naruto.— avise.
Él dejó de dar vueltas y me bajó, mirándome directo a los ojos.
— No sabes todo lo que he pasado y...— me miró más detenidamente— estás muy grande dattebayo, que comiste en todo este tiempo.
¿Era cosa mía o Naruto me estaba mirando los pechos?
— Pervertido.— mencioné.
El se puso rojo.
— No... ¡No quise hacerlo, lo siento! Pero si creciste mucho.
— Tu también estás muy grande.
El me regalo una sonrisa mostrándome todos sus dientes.
— Entrene como un perro pero ahora puedo decir, que he superando a Sasuke.
Aún sigue con esa rivalidad.
— Idiota.
— Oye sin ofender dattebayo.
— hump.
— Aún sigues igual de fría y amarganda.— y me picó la mejilla con su dedo.
— Supongo que tienes razón.— dije encogiéndome de hombros— me alegra mucho verte, Naruto, te extrañé un poco.
El me sonrió de nuevo.
— Ahora que estás aquí, podemos reunir al equipo 7, sólo faltaría...
El calló, y su cara cambió, por una de dolor.
— Sasuke, lo sé, ¿Que ha pasado?
— El...— Naruto suspiró — quiere romper todos los lazos que tiene, quiere sumirse en una oscuridad y odio que no logro comprender, aún quiere matar a su hermano y está mas molesto aún por que lo hemos atrapado aquí— me señaló la puerta— he intentado hablar con él pero solo quiere matarme, dice que soy de sus lazos mas fuertes y que quiere acabar conmigo para completar su venganza de manera exitosa.
— Bueno, dudo que yo lo haga cambiar de parecer...
— Inténtalo, por favor Keke-chan.— me miró de manera suplicante— no puedo perderlo de nuevo, es mi amigo.
Yo asentí.
— Haré lo que pueda. Supongo que está detrás de esa puerta.
— Si, pero no puedes entrar, es peligroso, es mejor que le hables desde aquí.
— No te preocupes, el no puede matarme.
Naruto puso cara de preocupación.
— No dejaré que entres, el va a intentar matarte.
— Tranquilo— dije poniendo mi mano en su hombro— confía en mí.
El suspiró y asintió.
— Estaré atento por si necesitas ayuda.
— No la necesitaré.
Entonces me acerqué a la puerta, sólo podía ser abierta por fuera.
La abrí unos centímetros.
Bien, aquí vamos.
