Un simple protector

"No era nadie hasta que me convertí en tu protector y mejor amigo"

14 años atrás.

Barbao: Ian hijo – dijo sonriendo mientras entraba a mi habitación

¿Qué pasa maestro? – dije tranquilo mirándolo entrar

Barbao: Te tengo una gran noticia – dijo acercándose a mi cama mientras seguía sonriendo

¿Y cuál es esa gran noticia? – dije con una sonrisa pícara mirándolo

Barbao: El rey de Solaria me ha pedido que seas el protector de la familia – dijo entusiasmado mirándome

¡¿Enserio?! – dije muy feliz y a la vez sorprendido - ¿pero cómo?

Barbao: El rey Michael solicito que seas el protector de su nieta Stella – dijo tranquilo mirándome

¿D.. de su nieta? – dije un poco temeroso – no creo que sea buena idea maestro

Barbao: ¿Qué pasa? – dijo confundido - ¿no te agrada la idea de ser su protector?

No mucho – dije inseguro mordiendo mi labio – dicen que ella es un monstruo

Barbao: Ian – dijo serio mirándome – no creas lo que dicen la demás gente acerca de las personas

Bueno – dije aun no convencido

Días después….

Supongo que estoy nervioso por esto aunque me diga Barbao que debo estar contento no puedo estarlo mucho. Lo que dice la gente acerca de la nieta del rey Michael de Solaria queda en mi cabeza; dicen que ella es un monstruo, malcriada, grosera y dicen que nadie duraría con ella un día entero.

Al estar en la puerta del castillo unos soldados nos abrieron para poder adentrarnos mi maestro y yo. Al caminar notamos que mucha gente limpiaba el castillo del reino. Era muy bonito; al estar dentro de la sala real una empleada nos indicó que tomáramos asiento mientras llegaba el rey Michael con su hijo y su esposa.

Barbao: ¿Nervioso? – dijo tranquilo mirándome

Algo – dije sumamente nervioso jugando con mis dedos – nunca creí que sería protector de la realeza a mi edad

Barbao: Harás un gran trabajo hijo – dijo animándome – veras que todo saldrá bien

Transcurrieron varios minutos cuando la puerta se abrió dejando ver al rey de Solaria y atrás de el venia su hijo Radius sucesor de la corona real junto con su esposa Luna también sucesora al reino de la Luna.

Michael: Lamentamos la demora Barbao – dijo sonriendo haciendo una pequeña reverencia

Barbao: No pasa nada su majestad – dijo haciendo una reverencia al igual que yo

Michael: Por favor dejen eso – dijo tranquilo posando su mirada en mi – así que tú eres Ian

S… si señor – dije tartamudeando mejorando mi postura –

Radius: ¿Cuántos años tienes? – dijo serio mirándome

Te.. tengo 8 años majestad – dije sumamente nervioso mirándolo

Radius: ¿Tú serás el protector de mi hija? – dijo levantando una ceja confundido

Michael: Radius – dijo mirándolo de reojo algo molesto – deja de intimidar al niño

Radius: Pero padre – dijo molesto mirándolo

Michael: Pero nada – dijo serio – yo escogí al muchacho por algo así que te pido que no cuestiones nada

Solo vi como el príncipe Radius lanzo una mirada muy molesta hacia su padre mientras que su esposa Luna soltaba una pequeña sonrisa.

Michael: Me gustaría hablar sobre unas cosas contigo Barbao a solas – dijo tranquilo mirándolo

Barbao: Claro majestad – dijo sonriendo

Luna: Pequeño – dijo mirándome tierna – puedes dar una caminata por el castillo y conocerlo

Claro – dije asintiendo mi cabeza haciendo una reverencia – con su permiso

Salí de aquella sala para dejar a solas a los adultos, al salir de la sala tome un gran suspiro en verdad estaba muy nervioso pero al ver al rey Michael por alguna razón me sentí cómodo con el. Camine un poco y pude notar varias pinturas dentro del castillo algunas eran de artistas, caballos, paisajes.

El ambiente en el castillo es muy tranquilo aunque por alguna razón se podía sentir algo de magia rondando el castillo, seguía mirando las pinturas cuando un olor exquisito se apodero del lugar y era olor a chocolate mi favorito. Seguía caminando por aquel olor de chocolate hasta que llegue a la cocina real.

¡Galletas! – dije con una gran sonrisa

Habían hecho galletas de chocolates recién horneadas y estaban sobre una mesa y debo decir que son muchas galletas. Me acerque rápidamente donde se encontraban las galletas y estaba por darle una mordida cuando una voz me asusto.

X: ¿Y tú quién eres? – dijo una voz femenina detrás mío

Gire rápidamente mi cuerpo con todo y galleta y pude notar que una niña rubia de ojos miel con un pequeño vestido largo color verde me estaba mirando seriamente.

X: Dije quién eres ¿no escuchas? – dijo seria cruzándose de brazos

Mi nombre es Ian – dije mirándola serio - ¿Quién eres tú?

X: Mi nombre es Stella – dijo seria – son la nieta de Michael

¡Alteza! – dije haciendo una reverencia – lo siento

Stella: Déjate de tonterías con eso – dijo caminando hacia a mí

Que humor – dije sarcástico en voz baja mientras la veía tomar una galleta

Stella: Te escuche – dijo tranquila sin mirarme – ¿Quién te trajo al castillo?

¿Por qué quieres saberlo? – dije confundido mirándola

Stella: No cualquiera entra – dijo sonriendo - ¿eres un príncipe?

No – dije tranquilo

Stella: ¿Empleado? – dijo confundida mientras negaba nuevamente - ¿entonces?

Seré tu protector princesa – dije tranquilo mirándola

Stella: ¿Es broma verdad? – dijo incrédula mientras reía – no necesito un protector

El rey Michael solicito que sea tu protector por algo rubia – dije sonriendo orgulloso

Stella: No necesito un protector y más si es un rubio oxigenado – dijo molesta dándose la vuelta

¡No soy rubio oxigenado! – dije molesto gritándole

Stella: Si si lo que digas rubio – dijo caminando hacia otra puerta sin mirarme

Salió por aquella puerta dejándome solo con las galletas pero ya se me habían quitado las ganas de comer.

"Y pensar que ahora en adelante la cuidare" – dije en mis pensamientos mientras soltaba un gran suspiro

Al pasar los días la princesa y yo discutíamos muy seguido por cosas absurdas. A veces se comportaba como una bebé que necesitaba atención, el rey me dio la orden que estuviera cerca de Stella siempre y que tratara de llevarme bien con ella ya que ella nunca ha tenido amigos y quiere que sea su amigo pero por más que intentaba ella se negaba. También otra cosa que me he percatado de que se mete en problemas con sus padres.

La regañaban muy feo y ella solo se enojaba pero cuando estaba sola lloraba mucho no me gustaba verla así pero no podía meterme entre sus problemas con sus padres. Siempre jugaba sola ya sea en su habitación, en el jardín, en la cocina siempre jugaba sola.

Ha pasado un mes desde que soy su protector y siguen igual las cosas entre ella y yo, una vez por semana le doy el reporte al rey acerca de la conducta de su nieta y si hemos mejorado en nuestra relación.

Toque una vez para esperar un "pase" y así fue, abrí la puerta y me encontré al rey mirando el paisaje que hay.

Majestad – dije haciendo una reverencia mientras cerraba la puerta

Michael: Hola hijo – dijo dándose la vuelta para verme con una sonrisa – Ian hijo ya sabes que no me gustan esas formalidades

Lo siento majestad pero tengo modales – dije sonriéndole – aquí le entrego el reporte de esta semana

Michael: Stella sigue sin aceptarte ¿verdad? – dijo preocupado mirándome mirando la hoja

Si majestad – dije suspirando – su nieta sigue sin aceptarme

Michael: No sé qué hacer – dijo decepcionado mirándome

Majestad sé que no puedo preguntar esto pero – dije haciendo una pausa – en realidad ¿Por qué solicito un protector para su nieta?

Michael: ¿Por qué esa pregunta hijo? – dijo serio

Porque cuando solicitan un protector es para cuidarlo de todo aquello que esté en riesgo pero su nieta no lo necesita – dije sin comprender - ¿alguien quiere lastimar a su nieta?

Iba a hablar el rey cuando la puerta se abrió bruscamente y era la mama de Stella que por su semblante estaba muy preocupada.

Luna: ¡Michael! – dijo angustiada caminando rápidamente

Michael: ¿Qué pasa Luna? – dijo preocupado mirándola

Luna: ¡Stella no está! – dijo preocupada - ¡ya la hemos buscado y nada!

¡¿Qué?! – dije sorprendido – eso es raro porque antes de venir la había visto en el jardín mirando el paisaje

Michael: ¡Debemos buscarla! – dijo serio mirándonos a ambos

Los tres salimos en busca de Stella, todos los del castillo buscaban por todos los lados pero nada no parecía, era como si la tierra se la haya llevado. Después un rato anocheció y tanto el rey, el príncipe Radius, la princesa Luna y yo no hemos encontrado nada.

Luna: No esta – dijo preocupada mirando a su esposo

Michael: No está en el palacio – dijo serio caminando hacia un lado a otro

Es como si la tierra se la haya comido – dije confundido

Michael: Radius, Luna ¿ustedes han hablado con ella antes de desaparecer? – dijo serio mirándolos

Radius: No padre – dijo serio mirándolo

Michael: Esto es raro – dijo molesto apretando sus puños

X: ¡Majestad! – dijo un soldado entrando rápidamente con una hoja en su mano - ¡encontramos esta nota en la ventana de la sala real!

¿Qué dice la nota? – dije curioso mirando al rey

Michael: Tienen a Stella – dijo molesto apretando la hoja con ambas manos

Luna: Mi hija – dijo con ojos llorosos y manos en su boca

Radius: ¿Quién la tiene? – dijo molesto mirando a su padre

Michael: Ladrones – dijo molesto aventando la hoja – quieren toda la joyería que posee Solaria y la Luna

Radius: ¡¿Qué?! – dijo incrédulo - ¡están locos!

Luna: ¿Qué haremos Radius? – dijo desesperada mirándolo

Michael: Iré por Stella – dijo decidido mirándolos

Radius: ¡Padre! – dijo gritando - ¡el reino te necesita!

Michael: ¡Mi nieta me importa más que el reino Radius! - dijo molesto dándole una cachetada - ¡mi nieta es mi vida entera!

Ahí entendí el gran amor que tiene Michael con Stella, para el ella es su vida entera.

¡Iré con usted majestad! – dije decidido mirándolo

Radius: ¿Tu? – dijo soltando una risa – por favor eres un simple niño

¡Traeré a su hija de vuelta! – dije serio – he entrenado demasiado para proteger a las personas

Michael: Bien hijo – dijo sonriendo – Radius te encargaras del reino mientras traemos a Stella

Luna: Por favor traigan a Stella sana y salva - dijo preocupada mirándonos

No se preocupe alteza – dije sonriendo – traeremos a su hija sana y salva

Dije último y ambos salimos de aquel cuarto para ir en busca de Stella, por la nota Michael pudo ver que son ladrones que merodean el castillo pero si estaban algo lejos así que tuvimos que ir a caballos para que no se dieran cuenta. Estábamos casi cerca de un bosque cuando Michael se detuvo al igual que yo me detuve.

¿Pasa algo majestad? – dije en alerta mirándolo

Michael: Desde ahora aquí nos iremos a pie – dijo serio bajando del caballo – no podemos continuar cabalgado podrían descubrirnos

Entiendo – dije asintiendo e igual baje del caballo

Amarramos a los caballos en un árbol y enseguida saque mi espada mientras que Michael estaba en guardia, era media noche y no se podía ver casi nada y era muy difícil que veamos a alguien. Seguíamos caminando como una hora y no encontrábamos a Stella.

El bosque era muy grande para encontrarla pero no perdía la esperanza en encontrarla y traerla de vuelta.

Michael: Espera Ian – dijo deteniéndose en seco

¿Pasa algo? – dije serio

Michael: Quiero que corras y busques a mi nieta yo me encargare de ellos – dijo serio mientras de sus manos desprendía luz dorada

Varias flechas salieron por todas partes y Michael me protegió mientras salían de los arbustos y árboles hombres con espadas corriendo hacia nosotros.

Michael los empezaba atacar mientras yo corría con todas mis fuerzas para buscar a Stella, seguía y seguía corriendo donde mi corazón me indicaba. Estaba por detenerme pero de lejos podía ver una pequeña luz y sin importar lo cansado que estaba comenzaba a correr más.

Había un gran arbusto que estaba en mi camino y por impulso dio un gran salto y cuando di el salto me caí pero pude ver que estaba en un pequeño campamento. Me levante rápidamente y enseguida busque por cualquier lado a Stella pero nada. Pero mi vista se posó en una niña atada de pies a cabeza en un árbol que tenía varias espinas.

¡Stella! - dije corriendo hacia ella rápidamente

Al llegar a ella pude ver que estaba llorando mucho, su ropa tenía varios rasguños por las espinas, en su rostro se podía ver que tenía miedo.

Tranquila ya estoy aquí – dije mirándola mientras intentaba desatarla

Stella: ¿Por qué viniste? – dijo asustada mirándome – después el trato que te he dado

Porque además de ser tu protector soy tu amigo – dije sonriéndole mientras cortaba los lazos

Stella: ¿Amigo? – dijo sorprendida mirándome

Si Stella eres mi amiga y no pienso dejarte sola – dije mirándola fijamente a sus ojos

Stella: Ian – dijo un poco sonrojada con lágrimas en sus ojos color miel