Resumen: Ladybug y Chat Noir descubrieron sus identidades por accidente, pero las cosas no salieron para nada como lo habían imaginado. Notando la ruptura entre sus portadores, Tikki y Plagg temen que sean forzados a devolver sus Miraculous.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fin está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de la tercera temporada
4) Advertencia: Contiene muchos OC.
A TRAVÉS DEL TIEMPO
CAPÍTULO 21
Hampton Court
Una semana después
Francis Drake, Walter Raleigh y otros corsarios fueron llamados a la corte por William Cecil, el consejero principal de la reina. Kit acompañó a su capitán con gusto, pues era una de las pocas oportunidades que tenía de ver a Nan.
No había olvidado lo sucedido la semana anterior. Si durante la pelea había sospechado que Nan era Lady Luck por la manera en la que quiso rescatar a Alice, conforme observó mejor su comportamiento pudo estar casi seguro de ello. Nadie supo donde estuvo Nan durante el ataque del akuma, solo que había desaparecido después de que la reina hizo enojar al que se convirtió en la víctima akumatizada. Y había reaparecido convenientemente después de que Lady Luck desapareció. No estaba completamente seguro, pero su corazón le decía que tenía razón.
-Deja de pensar tanto en ello, chico- le dijo Plagg- no importa que esa chica sea the ladybug. Ustedes dos no deben conocer sus identidades, por el bien de la misión-
-¡Es ridículo!-
-¿Qué pasaría si Íncubo te llegara a akumatizar?- dijo el kwami en un tono severo, con las manos en la cintura- ¡Nan estaría en grave peligro porque tú conoces su identidad!-
Kit palideció al escuchar eso. Iba a decir algo más, pero el capitán lo llamó, y ambos bajaron del barco. Alcanzó a ver a Walter Raleigh bajando de su barco también, además de otros corsarios haciendo lo mismo.
El chico siguió a Drake por los pasillos del palacio de Hampton Court, hasta llegar a la sala de audiencias, y se sorprendieron al ver que no estaba la reina, sino solamente el mismo Cecil. Kit miró a su alrededor, decepcionado de que no hubiera ninguna señal de Nan.
-Gracias por haber venido, señores- dijo Cecil interrumpiendo sus pensamientos. El hombre se veía sumamente preocupado- me temo que les tengo terribles noticias. Su majestad la reina…-
Los capitanes abrieron los ojos horrorizados ante estas palabras, y no estaban mejor que Kit, quien pensó horrorizado en lo afligida que estaría Nan si algo malo le pasara a la reina.
-…ha caído gravemente enferma- continuó el consejero de la reina- después de hablar con los médicos, ellos temen que sea viruela-
Las expresiones de los capitanes no mejoraron ni un poco.
-Los cité aquí el día de hoy para pedirles que nos ayuden a patrullar el Támesis para seguridad de la reina, mientras que se recupera de su enfermedad- dijo el consejero- pero también para advertirles: el consejo estará gobernando el país en su lugar a partir de ahora, y entre sus miembros hay algunos nobles que tienen lazos cercanos al embajador español-
Kit supo inmediatamente lo que eso significaba. El embajador español y sus delegados utilizarían esa oportunidad, la enfermedad de la reina, para presionar al consejo para actuar contra los corsarios, ya sea expulsarlos de la corte o peor.
-Entendido- dijo seriamente Drake asintiendo- puede contar con nosotros para proteger el Támesis, Sir William-
-Por supuesto- estuvo de acuerdo Walter Raleigh.
Cecil asintió agradecido mientras que Kit entrecerró los ojos. Quería ver a Nan antes de irse, así que se volvió a su capitán, quien asintió.
-Puedes quedarte un rato, pero ten mucho cuidado, Kit- susurró Drake antes de salir del palacio- te veré de regreso en el barco-
Kit asintió y se dirigió a la Gran Sala, pero no encontró a la chica entre los cortesanos. La mayoría de las damas de compañía de la reina estaban ahí, pero no había rastro de Nan. Sin rendirse, cruzó la sala y se dirigió en vez de ello a la Capilla Real, donde finalmente la encontró sentada en el suelo en una esquina tras el altar, con sus piernas encogidas y abrazando sus rodillas. El chico se acercó a ella en silencio y se puso en cuclillas junto a ella.
-Hey, ¿te encuentras bien, Nan?-
La dama de compañía levantó los ojos alarmada, pero respiró aliviada de que fuera él. Se limpió los ojos con el dorso de su mano y se forzó a sonreír.
-Claro que estoy bien- dijo Nan.
-No, no lo estás- dijo Kit, limpiando una lágrima que aún rodaba por su mejilla con el dedo pulgar- estás preocupada por la reina, ¿verdad?-
-No me han dejado ir a verla- dijo la chica tras asentir- solo algunas de sus damas pueden entrar a sus habitaciones, las que ya han padecido la enfermedad-
-Sé que es frustrante, pero estoy seguro de que lo hacen por tu bien- dijo Kit, arrodillándose a su lado y tomando su mano antes de llevarla a sus labios- estoy segura de que la reina no querría que enfermaras tú también. Solo ten paciencia, estoy seguro de que se recuperará pronto y todo volverá a la normalidad-
Nan lo miró con una leve sonrisa agradecida.
-Supongo que tienes razón- dijo ella respirando hondo para tranquilizarse, pero no sonrió- mientras tanto, tú debes de cuidarte de la corte mientras que la reina esté enferma en sus habitaciones. Sería bueno que te alejaras del palacio. El embajador español está…-
-Lo sé, ya me lo habías advertido antes- la interrumpió Kit- y hoy mismo Sir William Cecil nos advirtió que intentarían atacarnos mientras que la reina estuviera enferma-
Kit tomó las manos de Nan entre las suyas, levantando los ojos hacia los de ella, los mismos ojos de Lady Luck. No había ya ninguna duda, ella era su lucky lady. No quería pensar en ello, como había dicho Plagg, pero no podía evitarlo. Sus ojos eran iguales, y la manera en la que se sonrojaba cuando besaba su mano también.
El chico puso su mano en el mentón de la chica, sin dejar de sonreír. Quería besarla, pero seguramente la asustaría. Nan pareció alarmarse por su cercanía.
-Kit, yo no…-
-¡ALTO AHÍ!-
Los dos dieron un respingo de sorpresa al escuchar una voz. El embajador español había entrado a la capilla, seguido de un par de soldados. Kit se levantó de golpe, y ofreció su mano a Nan para ayudarla a levantarse.
-¿Qué se le ofrece, señor Mendoza?- dijo Kit entrecerrando los ojos, interponiéndose entre él y la chica.
El embajador español entrecerró los ojos, pero no le respondió. En vez de ello, se volvió a los dos guardias del palacio.
-Ya conocen sus órdenes- dijo el embajador.
-Christopher Jones, esta es la orden de su arresto- dijo uno de los soldados mostrándole un pergamino- es nuestro deber conducirlo a la Torre-
-¿QUÉ?- dijeron Kit y Nan al mismo tiempo. Antes de que los soldados lo alcanzaran, Nan dio un paso adelante y se interpuso entre ellos.
-Alto. No pueden hacer esto. ¿Cuáles son los cargos?- siseó ella.
-Hágase a un lado si sabe lo que le conviene, madam- dijo el embajador- su reputación se verá afectada delante de la reina si le digo que la encontré aquí sola con este pirata. Él irá a la Torre a recibir su merecido-
Nan dio un paso atrás. Kit entrecerró los ojos, tocando su anillo mientras que analizaba la situación. Se podía transformar en Shadow Cat para escapar de ahí, pero no debía revelar su identidad secreta a nadie, menos a un hombre tan peligroso como el embajador español. Miró a Nan de reojo. Si ella era Lady Luck, podría hacer algo para ayudarlo y mantener el anillo a salvo. Si no lo era, confiaba lo suficiente para que cuidara de Plagg. Sabía que si iba a la Torre, todas sus posesiones le serían confiscadas y el Miraculous estaría en peligro.
Kit sabía la solución, aunque no le agradaba mucho. Podía proteger a Nan de Mendoza y al mismo tiempo, su Miraculous estaría a salvo. Se sacó rápidamente el anillo y lo empuñó en su mano izquierda. Al mismo tiempo, sacó el cuchillo de su cinturón con la mano derecha y atrapó a Nan por la espalda, poniendo el arma en el cuello de la chica.
-¡Alto, no se acerquen!- dijo Kit en un fingido tono amenazante- o le cortaré el cuello-
Los soldados se detuvieron, mirándolo horrorizado con miedo de que fuera a lastimar a la dama de compañía de la reina. Podía sentir que Nan también se tensó por lo que acababa de hacer el chico en el que había confiado.
-¿Kit?-
-No tengas miedo, sabes que jamás te haría daño, lucky lady- susurró Kit al oído de la chica, cuyo corazón saltó al escucharlo llamarla así. El único que la llamaba de esa manera era…
-¿Kitten?- dijo ella en un susurro, suficiente para que sus enemigos no escucharan.
-Todo saldrá bien. Confío en ti para mantener mi anillo a salvo- dijo Kit, deslizando su Miraculous en el bolsillo de su vestido- no te preocupes por mí-
Antes de que Nan pudiera decir algo, Kit la soltó y corrió hacia la salida de la capilla, donde otros dos guardias lo estaban esperando y lo atraparon, tomándolo de los brazos, mientras que el embajador lo golpeaba en la boca del estómago y se lo llevaban arrastrando a la terrible fortaleza que era la Torre de Londres.
Una vez que se quedó sola, Nan metió la mano a su bolsillo, y vio que era el anillo de Shadow Cat, acompañado por su kwami.
-Kit es Shadow Cat- dijo ella en voz baja, abrazando el anillo contra su pecho- Kit es mi kitten-
La chica cerró el puño y guardó el anillo de nuevo. No iba a perder a su kitten por nada del mundo. Miró al kwami negro que estaba ahora consigo.
-Kit es Shadow Cat, ¿no es así?- dijo ella, y Plagg asintió- vamos a mi habitación. Tenemos que idear un plan para sacarlo de la Torre-
x-x-x
Torre de Londres
Esa noche
Kit fue conducido al calabozo de la torre Wakefield dentro de la Torre de Londres. Aunque era un hombre valiente, no pudo evitar sentirse desolado mientras lo encadenaban a la pared y cerraban la puerta. El rugido de los leones y osos que habitaban también la Torre no hacían la experiencia mucho más agradable.
El chico cerró los ojos y respiró hondo, intentando pensar en algo que lo animara. O mejor aún, una manera de escapar.
Nan era Lady Luck, ya no tenía duda de eso, y su corazón se llenó de alegría al pensar en ello. Sabía que era hermosa y amable, pero ahora sabía que también era valiente. Estaba seguro de que ella encontraría una manera de resolver el problema que tenían. Lady Luck siempre encontraba una solución.
Alcanzó a escuchar que el embajador español quería hablar con él, interrogarlo mejor dicho. No sabía que querría ese maldito, seguramente información sobre su capitán para hacerlo caer de la misma manera que a él. Sabía que, mientras que Elizabeth I viviera, no podía tocar a Francis Drake.
Apoyó la espalda en la pared y respiró hondo.
"Espero que estés bien, lucky lady", pensó el chico cerrando los ojos "por favor, no hagas nada estúpido…"
Un golpecito en su ventana le indicó que la chica no había cumplido con su petición. La sonrisa de Lady Luck apareció por la pequeña ventana, la cual estaba cubierta de barrotes.
-Hey, Kit- dijo ella en voz baja- ¿te encuentras bien?-
-Tan bien como podría estar aquí, lady- dijo el chico encogiendo los hombros- ¿porqué viniste? Te dije que no te preocuparas por mí…-
-Eso es imposible, kitten- dijo ella, pasando un paquete entre los barrotes- te traje algo de comer. No quisiera que pasaras hambre en este horrible sitio-
-Me halagas- sonrió él, estirándose lo más posible para tomar el paquete- my lady, tienes que tener mucho cuidado. El embajador español podría hacerte daño-
-No se atreverá- dijo Lady Luck con seguridad- eres tú el que se tiene que cuidar. No hagas nada arriesgado. Me encargaré de que salgas de aquí; hablaré con la reina tan pronto como pueda-
-¡No lo hagas!- dijo Kit, tirando de las cadenas intentando acercarse a la ventana- la reina está enferma de viruela, Nan. Podrías contagiarte. Prefiero quedarme aquí unos días más, que saber que enfermaste por intentar salvarme-
La chica sonrió tristemente, pero asintió. De todos modos buscaría una manera de salvar a Kit.
-Nos veremos pronto, Kit- dijo Lady Luck en un tono resignado. No quería dejarlo ahí, pero sabía que no podía hacer nada para sacarlo de ahí, al menos no en ese momento- no desesperes-
Kit sonrió mientras que Lady Luck se despedía y se alejaba de regreso al interior de la ciudad.
X-x-x
Hampton Court
Al día siguiente
Alice era más inteligente de lo que los demás le daban crédito, y ponía atención en lo que su amiga hacía. Supo que Nan había estado en la Capilla Real con el segundo de Francis Drake cuando los soldados fueron a arrestarla. Sabía que a veces se escapaba de sus habitaciones en el palacio. Sabía que miraba al héroe que la había rescatado una vez, Shadow Cat, con ojos soñadores.
Tras salir de la habitación de la reina, Alice cruzó el largo pasillo para buscar a Nan. Era de día, por lo que no le molestaba pasar por ahí. De noche, era otra historia. Decían que el fantasma de la reina Catherine Howard, quinta esposa de Enrique VIII y una de las madrastras de la actual reina, aún merodeaba por ese pasillo.
Sacudiendo la cabeza para quitarse ese pensamiento, Alice entró a las habitaciones de Nan. La chica se levantó de golpe y se volvió hacia le recién llegada con una expresión culpable.
-Ya, escupe- dijo Alice cruzando los brazos- ¿qué te traes?-
-No traigo nada- dijo Nan encogiendo los hombros y sonriendo, intentando parecer inocente. No lo logró- en serio, ¿qué podría estar ocultando alguien como yo?-
-No lo sé, por eso te pregunto- dijo Alice.
Nan bajó la mirada, y Alice suavizó la suya.
-Te lo digo por tu bien- dijo la chica mayor- supe que el embajador español envió cartas a tu padrastro, diciendo que te ha encontrado muy cerca de un pirata. Quiere que te saque de la corte y te mande a un convento. Y luego están esos monstruos, los akumas…-
-Pfff…- se burló Nan.
-Es en serio, chica- dijo Alice, dándole un golpecito en la frente en un gesto cariñoso- sabes que me preocupo por ti-
Nan sonrió levemente. Sabía que el consejo de Alice venía desde el fondo de su corazón, pero no podía contarle su secreto, ni el de Kit. Eso estaba fuera de toda cuestión.
-Lo sé, amiga- dijo Nan encogiendo los hombros, y decidió cambiar el tema para que Alice dejara de preguntarle sobre sus desapariciones- ¿cómo sigue la reina?-
-Esta mañana despertó al fin- dijo ella- Sir William está con ella en estos momentos-
-¿Puedo verla?- dijo Nan, poniéndose de pie.
-¡No!- dijo Alice deteniéndola con una mano- es cierto que la reina está mejor, pero aún podemos contagiarnos de la enfermedad si nos acercamos-
Nan borró su sonrisa. Tenía esperanzas de hablar con la reina ese día para liberar a su kitten se esfumaron. Tragó saliva. Tenía que encontrar una manera de rescatar a Kit antes de que apareciera un akuma de nuevo. Incluso quería transformarse usando el anillo de Shadow Cat para destruir la Torre.
-¿Estás preocupada por el corsario?- dijo Alice.
-Escucha- dijo Nan- el día en que los corsarios se quedaron a cenar en Whitehall, regresé al vestidor por el abanico de la reina, y cuando venía de regreso alcancé a escuchar decir a Mendoza que utilizaría a Kit…digo, a mister Jones para darle una lección a Francis Drake-
-Ese hombre es tan vil- dijo Alice frunciendo el entrecejo- le comentaré a la reina en cuanto pueda verla-
-Gracias, Alice- dijo Nan sonriendo ampliamente, pensando en que quizá eso haría que la reina ordenara que Kit fuera liberado de la Torre.
x-x-x
Torre de Londres
Al mismo tiempo
Kit frunció el entrecejo al ver que la puerta de su celda se abrió, y apareció el embajador español con un látigo en su mano y que, tras agradecer al carcelero, cerró la puerta tras de sí. El chico se irguió sin darle la apariencia de debilidad al hombre.
-Bien, mister Christopher Jones- dijo Mendoza estirando el látigo entre sus manos- segundo del infame pirata Francis Drake. Tengo un asunto que hablar contigo-
Kit no respondió, solo miraba al hombre con absoluto desprecio.
-Navegas con Drake desde hace cinco años- continuó Mendoza examinando el látigo- trece años es muy joven para comenzar tu carrera criminal. ¿De qué hoyo te sacó para convencerte de seguir sus pasos?-
El chico siguió sin responder, y su mirada seguía siendo desafiante.
-Lo que necesito saber de un mocoso como tú- dijo el hombre haciéndolo levantar su mirada con el mango de su látigo- es el nombre del barco español que atacaron el mes pasado en el Caribe, antes de su regreso a Londres desde el Nuevo Mundo-
Kit mantuvo su mirada desafiante sin pronunciar una palabra, pero el hombre no se rindió. Azotó su látigo contra su costado, arrancándole un gemido de dolor.
-Ugh…-
-Repetiré mi pregunta, porque parece que no la escuchaste- dijo Mendoza entrecerrando los ojos amenazadoramente- ¿el galeón que ustedes atacaron era La Dorada?-
El chico se mantuvo en silencio, pero su expresión lo delató. Sus cejas temblaron ante la mención del barco que habían saqueado junto con Francis Drake.
-Lo es- dijo el embajador- ese barco tenía un tesoro que nos pertenece. ¿Dónde está el tesoro que robaron de ese barco?¿dónde lo esconden?-
Kit gruñó sin responder, y el embajador volvió a golpearlo. El segundo latigazo rompió su camisa y cortó su piel. Un grito escapó sus labios.
-Duele, ¿no es así? Pero si cooperas las cosas mejorarán- dijo el embajador- necesito saber dónde están esos objetos que busco. Un par de cajas hexagonales de color negro. Si me lo dices, tienes mi palabra de que te liberaré enseguida-
-No lo sé, y aunque lo supiera, no te lo diría- dijo Kit.
El látigo del emperador se tensó, y el chico tembló levemente.
-Dímelo, y no solo te liberaré, te daré un barco y una pensión- dijo el embajador con una sonrisa maliciosa- por fin podrás impresionar a tu bella dama-
Kit lo miró furioso.
-Ya te dije que no lo sé, y aunque lo supiera, no te lo diría jamás- siseó Kit.
El embajador lo miró furioso y lo golpeó con el látigo por tercera vez.
-Bah, no sirves de nada- dijo Mendoza, dándole la espalda y saliendo tras cerrar la puerta de un golpe, dejando al chico temblando y con lágrimas en los ojos mientras que meditaba en lo que acababa de suceder.
Se dejó caer al suelo sobre su costado derecho mientras se ovillaba. Todo su cuerpo le dolía, pero tenía que advertirle a su lady que Mendoza no era de fiar, y que estaba detrás de sus Miraculous, pues describió exactamente como se veían las casas donde los habían conseguido.
-Lucky lady- dijo él en voz baja. Esperaba verla pronto para advertirle sobre lo que sabía.
x-x-x
Más tarde
Nan se transformó tan pronto como oscureció y se apresuró a la Torre. Nuevamente no hubo ataque de akuma ese día, pero no podía abandonar a su kitten en ese horrible lugar. Llevaba nuevamente un paquete con panecillos que había robado de la cocina del palacio envuelto en un pañuelo y algo de agua.
Lady Luck subió a la torre y se asomó por la ventana, palideciendo al ver al chico inmóvil, aún ovillado en el suelo.
-¡Kitten!- dijo ella en un grito ahogado.
Plagg, que iba con ella, salió de su escondite y entró al edificio, cruzando el cerrojo de la puerta para abrirlo. La heroína siguió al kwami y entró a la celda también, arrodillándose a su lado.
-¿Kit?- dijo ella en voz baja- gatito, tienes que estar bien-
Kit abrió los ojos débilmente, y sonrió al ver a la heroína con ella.
-My lucky lady- dijo él débilmente- viniste-
-Claro que vine, gatito tonto- dijo Lady Luck en voz baja alarmada al ver las tres heridas en su cuerpo- no podía abandonarte. ¿Qué te sucedió?-
-Mendoza- dijo él en voz baja- quería saber… Drake y yo robamos las cajas de los Miraculous, y me interrogó para saber dónde las habíamos dejado. Creo que él es…-
Lady Luck asintió, y se apresuró a desenvolver el pan para limpiar sus heridas con el pañuelo y el agua que le había llevado. Kit hizo un gesto de dolor al contacto con la piel abierta, pero la chica siguió curándolo.
-Te voy a sacar de aquí- dijo la chica seriamente- Plagg puede destruir la pared y…-
-¡No!- dijo el chico cansadamente- no puedes…-
-Kit…-
-No, my lady- dijo él en voz baja, tomando su mano y apretándola suavemente- si me liberas, van a sospechar que Lady Luck y Shadow Cat tuvieron algo que ver. Incluso pueden sospechar mi identidad-
-No puedo dejarte aquí- dijo ella con seguridad.
-Tienes que hacerlo- dijo Kit, forzándose a sonreír- estaré bien. Solo estoy aquí porque Mendoza cree que puede sacarme la información sobre las cajas de los Miraculous-
Lady Luck lo miró, renuente a aceptar que tenía razón. Si Mendoza era Íncubo, como ambos lo sospechaban, liberar a Kit lo haría sospechar. Incluso podía comenzar a creer que Nan era Lady Luck por su cercanía con Kit.
-Bien- dijo ella en tono resignado, volviendo a tomar su mano- vas a estar bien, Kit. Me encargaré de que te liberen pronto, así tenga que ir personalmente a pedírselo a la reina-
Kit sonrió mientras acariciaba la mejilla de la heroína. El delicioso aroma de la chica lo estaba haciendo sentirse somnoliento. Apoyó su cabeza en el pecho de Lady Luck y sonrió levemente.
-Te amo, my lady- dijo Kit en un susurro.
Nan abrió los ojos desmesuradamente ante esa confesión. Puso una mano en su frente para ver que no tuviera fiebre. No, no era eso. Una sonrisa se formó en sus labios. Su kitten, su Shadow Cat, estaba enamorado de ella.
-Yo también te amo, my kitten- dijo ella, inclinándose hacia él para darle un beso casto en los labios antes de continuar curando sus heridas. Pronto el chico se rindió ante el agotamiento y cerró los ojos. Lady Luck envió a Plagg a robar trozos de tela y los usó para vendar sus heridas. Se odiaba a sí misma por tener que dejarlo ahí, pero sabía que no tenía opción.
X-x-x
Templo de los Guardianes
Época actual
Les chicos escuchaban atentamente el relato de Tikki mientras que Plagg comía un nuevo trozo de queso y sonreía levemente, pensando en que parecía que su plan estaba funcionado. Les quedaban aún un día más de entrenamiento y el día de la prueba.
-Pobre Kit- dijo Marinette.
-Creo que ese Mendoza era Pap… quiero decir, Íncubo- dijo Adrien de pronto.
-Eso pensaba Kit también- dijo Plagg.
-¿Qué pasó después?- preguntó Marinette- ¿acaso dejó solo a Kit en la Torre?-
-Después de ello, Nan se quedó con él esa noche, y en la mañana regresó a Hampton Court, pensando en hablar con la reina para que finalmente lo liberaran- continuó Tikki.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Kit la está pasando muy mal, pero Nan hará todo lo posible para que lo liberen. Muchas gracias a todos por seguir leyendo y por sus reviews. Nos leemos pronto.
Abby L.
