Renuncia de derechos: Todo lo que reconozcan es de otras personas (Horikoshi–sensei, Rowling y uno que otro más). El resto del desvarío es mío, así que me reservo su uso como me dé la gana.
Advertencia: esto es un crossover; por lo tanto, las diferencias con el canon de las obras base van a ser muchas (algunas sonarán absurdas, otras no tanto, pero ahí estarán), así que no se aceptarán comentarios malintencionados al respecto.
Dedicatoria: a TanitbenNajash, creadora de la Tabla de Invierno en la cual participa el presente fanfic. Y también a "Volver a Hogwarts", porque sin sus actividades de 2019 (en específico, una con "Quidditch a través de los Tiempos"), la historia origen de esto (aún sin publicar) no habría nacido.
Diecinueve – Dorado.
Marzo.
Si no estuviera de servicio, Chihiro haría lo que fuera por alejarse de tanta porquería.
La misión, una vez que Yumemi obtuvo la información de aquel delincuente de quinta (porque era solo un ladronzuelo de tiendas de conveniencia, al menos en los registros), fue declarada como confidencial, lo que significaba el que algunos de los héroes convocados a ella se tomaran unos cuantos días de licencia en público. En privado, el trabajo seguía y cada vez peor.
En su opinión, el tráfico de singularidades era de lo más horrible que había visto y quien tratara de minimizarlo, se las vería con su varita y su singularidad.
Ese día, por ejemplo, le habría encantado pasarlo descansando. Era soleado, el clima comenzaba a entibiarse y la flora se preparaba para el estallido de color que venía con la primavera. Por un segundo, Chihiro se permitió pensar en el hanami, en que ese año sería maravilloso en casa porque Sorata estaría rodeado de amigos y ella, con Tensei…
—Equipo, aquí Tenshi. Veo movimiento, ¿quién me copia?
Al diablo con su fantasía, debía volver a la realidad.
—Aquí Chihiro. Te copio. Tengo mejor ángulo, pero me acercaré un poco más para confirmar.
Entonces hizo gala de su refinada aparición, para moverse de una azotea a otra sin que la delatara ni el más mínimo sonido. Era algo que le encantaba presumir fuera del horario laboral, el cómo había perfeccionado aquella habilidad mágica hasta ese grado, pero a pocos se les ocurría que era una ventaja en misiones de ese tipo.
—Equipo, aquí Ingenium. De mi lado se ve la puerta trasera abierta, pero la misma puerta cubre parte de la acción. Chihiro, ¿tu ángulo deja ver algo?
Entrecerrando los ojos por un momento, Chihiro logró enfocar mejor y sí, su ángulo era el indicado para saber quiénes se movían en la entrada trasera abierta.
—Equipo, aquí Chihiro. Tengo rebeldes buscados en la mira. Repito, rebeldes buscados en la mira.
—Aquí Tenshi. Te copio.
—Aquí Kamui Woods. Te copio.
—Aquí Tensai. Te copio.
—Aquí Yumemi. Te copio.
—Aquí Ingenium. Te copio. ¿De qué fugitivos estamos hablando?
Chihiro inhaló profundamente, dejando escapar el aire de manera pausada. Le daba igual que la oyeran por la radio, necesitaba estar tranquila para contestar.
—En la mira los rebeldes identificados como Kagenie y Shinigami. Repito, Kagenie y Shinigami.
—¿Qué mierda…?
—Tensai, lenguaje. Chihiro, ¿solo ellos?
—Ahora mismo, sí. Algo los está reteniendo en el umbral. Miran al interior, probablemente reciben instrucciones o… ¡Mierda!
Chihiro tenía un mejor vocabulario que ese, pero no pudo evitarlo. Obvió una risita de Tensai (esa tipa era una pesada) y se aclaró la garganta, parpadeando repetidas veces. Quería asegurarse de no estar alucinando, aunque el destello dorado la alertó de que era poco probable.
—Aquí Chihiro, una disculpa por lo de antes. Hay más rebeldes fugitivos. Repito, hay más rebeldes fugitivos. Aquellos identificados como Kagutsuchi y… y Shinken.
Por un largo instante, la frecuencia de radio que usaba el equipo permaneció en silencio, antes de oírse un par de palabrotas en voz de Tensai, esta vez sin que nadie se molestara por ello.
Chihiro, sin querer, se había quedado paralizada mirando la brillante katana que llamara su atención antes, cuya empuñadura negra era parcialmente envuelta en filigrana dorada. El arma y el traje del individuo, que había conocido mejores tiempos, acabaron por convencerla de que era real.
Shinken había regresado y no para algo bueno.
—Equipo, aquí Ingenium. Recuerden, nuestra prioridad es liberar rehenes. Repito, nuestra prioridad son los rehenes. En caso de enfrentamiento, tiren a capturar. Repito, tiren a capturar.
Aunque le doliera, Chihiro sabía que Ingenium tenía razón al enfatizar aquello, así que volvió a respirar hondo y se concentró en la misión.
Los inocentes no tenían la culpa de cuánto quería vengarse de su primo.
—&—
Bienvenidos sean al día 19. Espero que lo disfruten tanto como yo (o quizá no).
Aquí no pensaba meter en líos a Chihiro, no cuando es tan feliz y todo, pero claro, en el capítulo anterior se lanzó la premisa de la misión y ahora ella y unos cuantos héroes más se ponen en marcha. Ya se había mencionado algo de tráfico de singularidades (con lo que eso da a entender), así que a Chihiro le encanta la idea de ayudar a eliminarlo, pero el toparse con rebeldes no era algo que esperara, menos cuando uno de ellos es Shinken, el causante de sus desgracias pasadas, junto con aquellos que lo ayudaron. Por eso, juro solemnemente que me marcaré otro Nea en el sentido de que arreglaré este desastre, aunque falte relativamente poco para acabar la Tabla de Invierno.
Cuídense mucho y nos leemos en la siguiente palabra: Amistad.
