Disclaimer:

La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.

House of Crows pertenece a SilverShine, yo sólo me ocupo de la traducción.

La imagen de la portada lleva por nombre White Raveny es propiedad de Nat Jones.


Advertencias:

Clasificación M: Contenido adulto tal como lenguaje, sexo, etc.


La Casa de los Cuervos

Capítulo 21

Una Noche en Julio


De la nada te entregaste a mis brazos y estás bien,

lo sentí cada noche.


Kakashi sabía desde el principio que esta sería una misión que causaría más problemas de lo que valía.

Él supo desde el momento en que Tsunade le dio a él y a su equipo los dos rollos y le dijo que investigara los dos rumores, ignorante del hecho de que uno de esos pueblos bajo investigación era el que él sabía era frecuentemente usado como punto de encuentro entre su familia y sus contactos. Cuidadosamente había maniobrado para que la investigación en Jonan le tocara a él, y para llevar a su más obediente subordinada mientras los otros dos tontos, Naruto y Sai, cubrían el señuelo. Si una reunión era arreglada en Jonan, siempre tomaba lugar en el hotel, así que cuidadosamente había mandado a Sakura al centro del pueblo para observar a las multitudes donde era menos probable que notara algo. Pero él había visto a Reika paseándose más de una vez en el hotel, disfrutando de su papel de mucama, y era casi certero que ella le había visto. El jounin de Iwa que se había quedado en la habitación dieciséis se iba, y a broma le había dado su banda a un joven que estaba moviéndose hacia la taberna en el centro por una bebida con su amigo. Si él había querido confundir a los ninja de Konoha que lo buscaban, había tenido éxito. Sakura había pateado a ese pobre joven con bastante fuerza.

Vio nuevos problemas cuando Sakura había regresado al hotel con él. Reika todavía estaba ahí, pretendiendo ser ahora una recepcionista, y aunque dudaba que pudiera herir a Sakura si tenía ganas, Kakashi estaba reticente a que las dos mujeres se vieran de frente. Había intentado que Sakura se quedara en el cuarto por el resto de la noche con un éxito a medias, sabiendo que si persistía en mantenerla encerrada sólo le enfadaría y confundiría. Eso era problemático, pero creyó en el momento que una vez que la mañana llegara se terminaría. No habría más necesidad de mentir y fingir. No habría más que cubrir, y podría regresar a pretender ante todo el mundo y sí mismo que era un diligente, honorable… leal shinobi de Konoha.

Y entonces escuchó la voz de Sakura por la radio diciéndole que estaba comprando productos femeninos, lo que hubiera sido cierto si ella le hubiera dicho que estaba comprando revistas. Considerando que ni siquiera debía estar teniendo un ciclo menstrual, la mentira sonó obviamente sospechosamente fabricada para deshacerse de él, así que sólo fue inevitable que manipulara la radio; ¿Cómo podría creer ella que no lo haría?

Lo que había escuchado le llevó a la cruda realización de que los problemas en esta misión estaban lejos de terminar. Lo supo cuando escuchó la suave y tímida voz de Sakura preguntándole a Sasuke si estaba bien que ella lo besara, porque mientras Sasuke no la había visto en cuatro años y no la conocía desde ocho atrás, Kakashi la conocía demasiado bien. A medio kilómetro de donde estaban los dos tórtolos cortejándose, Kakashi de dio cuenta mucho antes que Sasuke del plan de Sakura, pero no fue hasta que escuchó la distante explosión y el grito que su corazón casi dejó de latir y comenzó a correr.

¡Sabía desde el principio que esta sería una misión que causaría más problemas de lo que valía!

Y fue así cómo se encontró de pie en medio de un río donde estaban los escombros de un puente demolido con una chica medio ahogada en sus brazos, viendo a otro inconsciente joven tendido contra los carrizos. Sólo una palabra reunía todos sus sentimientos hacia la escena en la que había llegado, y no era una educada.

Él miró a la chica pálida e inconsciente en sus brazos y sintió un aguijonazo de alarma ante la red de sangre que estaba extendiéndose desde la línea de su cabello. —Niña estúpida. —Susurró mientras la arrastraba fuera del agua hacia la orilla del río. —¿Reventar cosas con tus puños no era suficientemente emocionante que tuviste que usar tu cráneo también?

Pero ella no respondió. Ni siquiera estaba respirando.

No importaba si había sido por el golpe en la cabeza o el gran trago de agua del río que dio, sus labios estaban tomando un tinte azul espantoso. El suave césped de la orilla era el único lugar en que Kakashi podía tender el cuerpo de Sakura, y ahí la estiró con los pies todavía flotando en el agua, luciendo como un pálido cadáver. Un rápido toque en su cuello mostraba que al menos todavía tenía pulso.

—No he hecho esto en un tiempo. —Le dijo mientras se quitaba la máscara. —Así que no te rías si lo hago mal, Señorita Médico.

Ella no ofreció protesta cuando él se inclinó y presionó la boca sobre sus labios fríos y resbaladizos. Él se dijo que si esto no funcionaba, sólo sería culpa de ella, porque había sido la responsable de enseñarle a hacer boca a boca –no exactamente con el ejemplo, pero esperaba haber entendido más o menos la explicación que ella le había dado.

Su pecho se elevó mientras soplaba aire en sus pulmones. Esperó y observó, pero su cuerpo no continuó con el movimiento, así que con paciencia bien medida le apretó la nariz y repitió la acción.

¿Y si esto no funcionaba? ¿Si Sakura moría aquí en la orilla del río, en el medio de la nada? ¿Qué demonios se suponía que tendría que hacer después? Recuperar a Sasuke y llevarlo a Konoha sería poco consuelo ante la pérdida de una de sus subordinados favoritos.

Su chica favorita.

—Vamos, Sakura. —Susurró, no del todo sorprendido por cuán cerca al ruego sonó. —Deja de hacer esto.

Él bajó la cabeza y sopló con creciente desesperación, y fue entonces cuando él sintió que el aliento que él le había dado se quedaba en la garganta de ella. Su codo le pegó en el pecho, empujándole débilmente y parecía que ella estaba intentando alejar su cabeza. Kakashi estaba demasiado contento de poder sentarse y darle el espacio que necesitaba para poder respirar por sí sola, y resultó una buena idea hacerlo, ya que Sakura eligió ese momento para girarse de costado y vomitar.

Kakashi no creía haber visto algo así de hermoso. Él le quitó el cabello mientras ella temblaba y vomitaba, esperando que esto fuera al menos una reacción a sus heridas y no porque sabía que el aliento le sabía a tabaco. —Ya estás bien. —Le aseguró. —Estás a salvo.

Ella dio un débil y nada convincente gruñido y dejó caer su cabeza, consciente, pero sólo apenas. La fea herida bajo su cabeza necesitaba arreglarse, y estaba empapada con agua fría y sucia del río. Necesitaba llevarla a algún lugar más seguro –más cálido, seco y limpio. ¿Pero si tenía algo más roto? Ya había tomado un gran riesgo al moverla así hacia la orilla luego de ver el impacto que su cuerpo había hecho en ese puente.

Cuidadosamente movió las manos sobre su cuerpo, buscando daño interno. Ella no pareció notarlo hasta que gruñó ligeramente cuando él presionó una de sus costillas. También había sangre en sus manos, pero no era de ella, y sólo necesitaba ver al anillo kakute puesto sobre su dedo para saber de dónde venía (*). Si se ponía a ello, probablemente encontraría una herida que encajaría con las púas en algún lugar en el cuerpo de Sasuke, y quizás habría más que sangre dado el estado del chico. ¿Un sedante? Sakura siempre había sido una experta en venenos y tranquilizantes.

Él le quitó el anillo, sólo en caso de que se rascara accidentalmente en su estado semi-consciente y lo guardó en su bolsillo. Él ya la hubiera levantado y llevado de vuelta al pueblo, sólo que…

Kakashi miró por encima de su hombro. Sasuke todavía estaba entre los carrizos, inmóvil.

Déjalo. —La parte más fría de él racionalizó. —Si la corriente del río aumenta en la noche, déjalo ahogarse.

Sin embargo, Sakura había arriesgado mucho sólo para neutralizarlo…

—Necesito ocuparme de algo, Sakura. —Dijo él, y sacó un kit médico de su mochila y aplicó una gasa nueva bajo su cabeza. —Quédate aquí y no te muevas. Regresaré en un minuto.

Siendo la guerrera resistente, Sakura le dio un vago gruñido de acuerdo, aunque probablemente estaba demasiado ocupada yendo y viniendo de la inconsciencia como para preocuparse sobre lo que había alrededor. Él la dejó de mala gana, y caminó a través de la superficie del río donde Sasuke todavía estaba inmóvil. Él podría estar muerto por cuán pacifico lucía, y de hecho había un río de sangre fluyendo a través del agujero en su nuca. Sakura debió tenerlo bastante cerca como para darle ahí.

No estaba seguro de qué le había dado Sakura para hacerlo dormir de manera tan profunda, pero Kakashi tenía sus propios métodos para levantar pacientes. Agachándose, le dio la vuelta a la carcasa empapada del joven sobre su espalda y le echó un sombrío vistazo a su rostro. Como Sakura, parecía estar saliendo y entrando de la inconsciencia con poco más que un movimiento de sus pestañas y un movimiento débil de su brazo. No era bueno. Así que Kakashi alejó la mano y (por el beneficio de Sasuke, se dijo a sí mismo) lo golpeó con fuerza en su mejilla mojada.

El chico gruñó y se tensó, saliendo un poco de su estupor. Él levantó la cabeza y abrió la boca y Kakashi tomó la oportunidad para meterle una pequeña pastilla redonda entre los labios. —Muérdela, Sasuke. —Le ordenó. —Estas cosas pueden hacer saltar a los muertos.

Él escuchó sus dientes crujir contra el duro medicamento, y repentinamente el rostro de Sasuke se arrugó en disgusto. Estaba funcionando. Mientras el amargo sabor fluía a través de su boca, sus ojos comenzaron a abrirse y la fuerza regresó a sus extremidades. Después de algunos confusos momentos él comenzó a sentarse, sin ayuda.

—¿Kakashi? —Gruñó él. —¿Planearon esto entre ustedes? No puedo creer que he caído en el truco más viejo del libro.

—Me temo que Sakura actuó sola. —Kakashi dijo, empacando el resto de las píldoras en su kit médico. —Te agarró bastante bien, por lo que veo. Pero para ser honesto, si yo fuera ella, ni siquiera me hubiera molestado.

—¿Dónde está ella? —Sasuke escupió la pastilla en su mano.

—Quizá quieras seguir mordiendo eso. Es un pequeño estimulante para contrarrestar el sedante que Sakura te dio. —Kakashi le dijo cortante. —Estarás agradecido, a menos que quieras pasar la noche aquí y despertarte mañana robado a ciegas. Perdón. Robado por completo.

—¿No me vas a llevar? —Sasuke preguntó con el ceño fruncido.

Kakashi movió la mano para levantar la espada que había caído entre los carrizos. —¿Por qué querría llevarte, Sasuke? —Dijo con casualidad. —Ambos sabemos que no nos beneficiaría a ninguno de los dos.

El chico ciego comenzó a sentarse con más rigidez. —¿Escuchaste lo que le dije a Sakura, no? —Gruñó. —Así que ya sabes cuánto sé sobre el Sindicato. Sobre ti.

—Si todavía odias a Konoha, no le dirás a nadie más. —Kakashi dijo. —Virtualmente estamos del mismo lado, tú y yo, así como un favor de un aliado a otro, te dejaré ir. A cambio de que sigas callado por tu lado, nosotros nos iremos igual por el nuestro, y la próxima vez piensa dos veces antes de aceptar un beso de una chica extraña.

—Una chica extraña, ¿Huh? —Sasuke se puso en pie y aceptó la espada que Kakashi le tendió.

—Debiste haberlo sabido. —Kakashi suspiró. —Sólo porque te ama no significa que no te apuñalará por la espalda. Muy literalmente en este caso.

La expresión de Sasuke era extrañamente vacía. —¿Está bien? —Preguntó silenciosamente.

La urgencia de patearlo en la cara era fuerte, pero Kakashi se contuvo luego de un momento. —Adiós, Sasuke. —Fue todo lo que dijo Kakashi antes de girarse para caminar sobre la superficie del río. Con cuidado levantó a la chica inconsciente en sus brazos y comenzó a trepar por la orilla hacia el pueblo.

No miró hacia atrás ni una sola vez, y nunca vio en qué dirección Sasuke decidió moverse.


—…causando molestias de nuevo…

Algo mojado y frío fue jalado de su pie.

—…no puedo llevarte a ningún lado…

Una bota se deslizó y golpeó el suelo con un impacto mojado, y por el ruido algo vacío instintivamente supo que estaba en una pequeña habitación con suelo de madera. La otra bota pronto siguió a la primera, y Sakura suspiró con algo de alivio mientras algo de calor tocaba sus congelados dedos. Pero luego la persona que la estaba moviendo comenzó a abrirle la blusa.

—…estúpidas cosas del pasado… esto realmente se lleva el premio…

—No. —Sakura murmuró, intentando alejar sus manos. No tenía idea de donde estaba o qué había sucedido, pero todavía tenía su sentido de modestia y sabía que no quería que él le quitara la blusa. Él dijo algo, pero ella no pudo entenderlo; sonaba como si le estuviera hablando desde el otro lado de un largo tubo. Lo que fuera que hubiera dicho, probablemente era 'cállate', mientras ponía sus manos hacia sus costados como si no fueran más que hierbas y comenzó a arrastrar su blusa por sus brazos.

—…crees… que no voy a reportar esto… piensa de nuevo.

Jalones en su cadera le advirtieron que su falda sería lo siguiente en irse, y un momento después podía sentir sus shorts de nylon empapados ser arrastrados por sus rodillas. Estaba muy segura de que sus pantaletas también iban con ellos. Algo molesta ahora, dio un golpe a ciegas y estuvo satisfecha cuando sus fríos dedos conectaron con la cara de alguien, y probablemente encima de sus fosas nasales.

—¡…cálmate! —Dijo, haciéndola retroceder, incluso mientras comenzaba a bajar los tirantes de su brassier. —Como si tuvieras algo que valiera la pena ver.

Su bra se unió a la pila de ropa mojada en el suelo, y Sakura tardíamente intentó recuperarlo. Antes de que pudiera descifrar en qué dirección moverse, una tibia mano estaba presionando contra su hombro y repentinamente fue envuelta con la manta más cálida y reconfortante que existiera. Ella se recostó y seguía temblando, ya no tan consciente de su desnudez sino de cuán terriblemente helada estaba y cuánto dolía su cabeza.

—¿Sabes dónde estamos, Sakura? —Preguntó la persona inmovilizándola con la manta.

Ella sacudió débilmente la cabeza. Si estuviera un poquito más tibia, quizás hubiera tenido la energía para que sus dientes castañearan.

—Estamos en un hotel. Te golpeaste la cabeza en el río, ¿Lo recuerdas? Necesitas sanar… y tienes que seguir consciente para mí.

—D'acuerdo. —Ella dijo con la voz escurrida, moviendo la mano para tocarse la cabeza. —Es'olo un chichón.

—Has estado inconsciente por una hora. Sasuke se fue.

Quizás fue el chakra sanador en sus dedos que estaba ocupado suavizando la hinchazón en la base de su cráneo, o quizá era sólo la mención de su nombre, pero los ojos de Sakura repentinamente se abrieron y el recuerdo de lo que había sucedido vino a su mente. Su anillo kakute, la sangre de Sasuke en sus dedos… la forma en que su mano se había torcido en su blusa antes de que él la arrojara. Había sucedido tan rápido, y se había arriesgado por nada. Él había huido.

Lágrimas no deseadas comenzaron a escurrir por sus sienes. —Sensei. —Dijo con la voz ronca. —Creo que hice algo verdaderamente estúpido.

El rostro de él estaba borroso, pero pálido. No estaba usando su máscara y mientras se inclinaba sobre ella pasó su mano imposiblemente cálida para sacarle el cabello de la frente. —Por supuesto que lo hiciste. —Dijo. —¿Qué misión estaría incompleta sin Haruno Sakura haciendo algo verdaderamente estúpido?

Él parecía estar intentando alegrarla, pero incluso en su confuso estado ella podía notar que su tono era estrangulado. Habría rabia en él, vibrando justo bajo la superficie. Ella podía sentirlo en el movimiento de su ardiente palma contra su fría ceja.

—Su rostro… —Susurró ella. —Era horrible.

—Olvídalo, Sakura, sólo concéntrate en sanar. —Ordenó.

—Lo traicioné.

Sana. —Presionó de nuevo. —Es una orden.

Era difícil concentrarte cuando sentías que tu cerebro estaba diseminado en cientos de lugares. El dolor y confusión nublaban su concentración, pero parecía que cada vez que ponía otro pedazo en su lugar, se volvía más fácil pensar. Era más fácil ver también. La habitación que había creído estaba oscura estaba de hecho bañada en una suave luz naranja, originada por un viejo calentador de alógeno en una esquina. Ella podía sentir su calor contra un costado de su rostro, y mientras más sanaba, más consciente se volvía del sonido que estaba haciendo… un suave e intermitente chirrido de plástico cada vez que su lenta rotación cambiaba de dirección.

También había una cama en esta habitación contra la pared, pero las sábanas y mantas habían sido quitadas, presumiblemente para hacer el suave nido en el suelo donde estaba más cerca del calentador. Ahora que podía ver, se daba cuenta de cuan pequeño espacio había en esta habitación. Si se estiraba, podía tocar el marco de la cama mientras su otro codo golpeaba la pared, y Kakashi, quien estaba sentado con la espalda contra el poste de la cama estaba tan cerca que podía poner la mano sobre su rodilla. Ella escuchó el siseo del papel y supo que él estaba leyendo. Eso le reconfortó. Si el mundo de terminaba y si los océanos se convertían en desiertos, mientras Kakashi siguiera leyendo, no podía ser así de malo.

El calor comenzó a entrar a su cuerpo gradualmente y el dolor en su cabeza se desvaneció. Sin quererlo, se encontró a sí misma volviendo a dormir, arrullada por sus cómodos alrededores y los suaves y repetitivos chirridos del calentador y las páginas en la revista de Kakashi siendo pasadas.

Cuando ella se despertó, varias cosas habían cambiado.

Sobre su cabeza un tendedero había sido colocado, compuesto por una cuerda sostenida por dos kunai entre dos paredes opuestas. Ahí estaba su blusa, sus shorts, su bra y… sus pantaletas. Sakura ahora al menos tenía suficiente consciencia para sentirse avergonzada, especialmente cuando ella notó que ya no estaba desnuda. Juzgando por el olor (ese horrible olor amargo a tabaco) y la enorme longitud de las mangas, se dio cuenta que estaba usando la camiseta negra de Kakashi.

El hombre estaba sentando donde lo había dejado, aunque ahora sólo tenía su camisa sin mangas negra, y su cabeza estaba recargada contra la cama. La revista –una obscena con chicas escasamente vestidas en poses nada delicadas- estaba abierta en su regazo pero olvidada. Algo de ceniza caía del final de su cigarrillo sobre una de las páginas, indicando que había pasado un rato desde que él había bajado la mirada. Junto con la lata medio vacía de Shochu de la máquina expendedora, hacían una terrible imagen. Cigarrillos, porno y alcohol; Hatake Kakashi era un hombre depravado.

Las mantas de su pequeña cama combinadas con el arrasador calor del calentador estaban comenzando a molestarla. Sintiéndose insatisfecha al seguir acostada, Sakura empujó las mantas y se sentó, asegurándose de que la camiseta que le había dado seguía cubriendo las partes importantes y no se había levantado. Resultó ser algo bueno, ya que los débiles sonidos de su movimiento fueron suficientes para despertar instantáneamente a Kakashi.

Su cabeza se elevó con un débil suspiro y por un momento él parpadeó su soñoliento ojo hacia ella. Apagó el cigarrillo en la revista y los hizo a un lado, antes de preguntarle: —¿Cómo te sientes?

Ella giró la cabeza de lado a lado, probando sus músculos. —Adolorida… —Admitió. —Pero estoy bien, creo. —Físicamente al menos. Su mirada cayó hacia sus rodillas cubiertas y sus pensamientos fueron arrastrados irresistiblemente hacia la pelea de la que apenas había escapado. La dosis de sedante que le había dado a Sasuke supuestamente tenía que haber funcionado instantáneamente, sin embargo, todavía tuvo tiempo para atacarla. Un error que casi le costaba la vida… y eso era suficiente para dejar una fea e incómoda sensación en su estómago que casi le hacía imposible el apreciar que todavía estaba aquí.

No sólo eso, había estado tan cerca de neutralizar a Sasuke, solo para que se deslizara de los dedos otra vez…

Estaba atrapada en sus profundos pensamientos cuando la mano de Kakashi le tocó la cabeza. Ella le miró, esperando encontrar una de esas sonrisas especiales y reconfortantes que sólo veía raramente cuando su máscara estaba abajo, pero justo ahora su rostro estaba extrañamente vacío. Su hitai-ate seguía sobre su ojo izquierdo mientras el otro estaba caído, casi cerrado, y mucho más oscuro de lo normal.

Y si lo pensaba, la mano sobre su cabello no era con el mismo toque de afecto que usualmente le daba. Era más parecido a la forma en que uno ponía la mano sobre la cabeza de alguien antes de hundirla inmediatamente en agua.

Sakura se le quedó viendo con ojos bien abiertos a Kakashi, esperando por ello. Podía sentir que venía. Tan seguro como que el sol se pondría por la mañana, venía, y no había forma de evitarlo.

—…niña estúpida.

Lo dijo suavemente, y quizá comparado con otras cosas que le había dicho en el pasado, era algo blando. Sin embargo, las dos palabras parecieron hundirse profundamente en su pecho y envolverse alrededor de su corazón, haciéndole difícil el respirar. Los ojos de Sakura cayeron de nuevo en sus mantas, dolorosa y precisamente consciente de cuán silenciosa era la pequeña habitación del hotel y cuán caliente estaba el calentador contra su espalda.

—¿Crees que estamos en la edad del oscurantismo? Usaste tu cuerpo como cebo y casi moriste por culpa de ese error. Tal vez te hubiera servido bien. —Su mano se deslizó fuera de su cabeza para levantar la lata de Shochu del piso junto a él. —Orochimaru era un experto en venenos. Sabias tan bien como yo que él entrenó la resistencia física de Sasuke a las toxinas. Debiste haber sabido que un agente somnífero regular no tendría efecto.

Sakura tragó alrededor del duro bulto en su garganta. —¿Qué se suponía que hiciera? —Preguntó amargamente. —¿Dejar que se fuera?

Sí. Se suponía que tenías que dejar que se fuera. Si Naruto lo quiere de regreso, déjalo a él lidiar con Sasuke. Nunca quiero verte otra vez arriesgando tu vida así de torpemente. —Kakashi dijo con rudeza, inclinando la lata para sacarle todo el resto. Ella vio los músculos de su garganta moverse y tuvo que retirar la mirada. —Si haces algo así de estúpido de nuevo, me voy a suicidar.

—No es justo. —Susurró contra su pecho. —Me preocupo por Sasuke tanto como Naruto; ¿Por qué no debería llevarlo yo a casa?

—¿Honestamente? —Kakashi preguntó. —No eres tan fuerte como Naruto. Ciertamente no eres tan fuerte como Sasuke. Yo no soy tan fuerte como Sasuke. Lo enfrentaste sola como si fueras así de buena y eso fue como si no te importara tu vida. Aunque debo de admitir que ser mujer te dio una pequeña ventaja un rato. No creo que él hubiera dejado que Naruto le besara así.

Las mejillas de Sakura comenzaron a calentarse de la vergüenza. —¿Cómo lo supiste…? —Preguntó.

—Nunca me dirías que estás comprando 'cosas femeninas' a menos que quisieras asustarme. —Dijo él. —Así que manipulé la radio. Fue muy… iluminador.

Oh, dios. Sakura cerró los ojos con fuerza. —¿Cuánto escuchaste?

—Lo suficiente como para saber en qué andabas mucho antes de que él lo hiciera. —Suspiró. —Aunque estoy ofendido por la acusación de que estuve en drogas mientras daba clases.

—Lo siento…

—Dejé eso mucho antes de que me hiciera maestro de ustedes.

Ella se preguntó si eso era una broma, pero cuando volvió a verlo su rostro era terriblemente serio. Incluso si le estaba tomando el pelo, ninguno de ellos estaba de humor para sonreír y reírse como la noche anterior.

—Idiota. —Le dijo suavemente, mucho menos áspero que hacia un rato. —¿Qué hubiera hecho si te hubiera perdido?

Su tono le hizo sentir todavía más culpable. No sólo había apuñalado por la espalda a Sasuke en el punto en que finalmente había obtenido algo parecido a la confianza viniendo de él, también había preocupado a Kakashi. —Lo siento. —Susurró de nuevo.

Mientras tomó otro suave sorbo de su bebida, su ojo se entrecerró hacia ella. —¿Cómo se siente? —Preguntó. —¿Qué alguien que amas te haya hecho mierda?

Estaba volviéndose más difícil ver a través de la capa de lágrimas cubriendo sus ojos. —No muy bien. —Croó, y no podía profundizar más sin romperse.

—Lo sé. —Susurró. —Tienes que dejarlo ir, Sakura, o siempre te va a lastimar.

Ella estaba intentando con desesperación contener las lágrimas, pero era imposible. Su cuerpo tembló con el esfuerzo de regular su respiración y aunque logró limpiarse la primera gota de humedad en su mejilla con casualidad, hubo muchas más para reemplazarla.

—No llores. —Le dijo con ternura.

Por supuesto, eso fue todo lo que necesitaba para rendirse. La barrera se rompió y Sakura enterró el rostro entre sus manos mientras silenciosos sollozos comenzaron a encorvar su delicada figura.

Hubiera preferido que él le gritara y le dijera cuán estúpida había sido, porque entonces ella hubiera sido capaz de gritarle también y enterrar cuán miserable y patética se sentía ahora con vigorosa furia. Quería dar lo mejor de sí. Quería ver el rostro de todos, especialmente el de Kakashi, cuando les mostrara que ella, Haruno Sakura, finalmente había hecho lo que nadie había sido capaz de hacer: llevar a Sasuke a casa.

Había sido un truco sucio lo que hizo, distraerlo con un beso para que así no notara el picudo anillo envenenado que usaba cuando levantó la mano hacia su cuello, pero ella era una ninja. Los trucos sucios estaban en las reglas. Y cualquiera que fuera la traición que hubiera cometido contra Sasuke, sentía que estaría redimida una vez que le mostraran cuánto le seguían amando sus amigos.

Pero su traición fue por nada, y a causa de ello se dejó abierta al primer golpe y a la oportunidad de que la violencia viniera. Él casi le había asesinado; ¿Por qué no lo había hecho? ¿Le había dejado viva a propósito, o él le había dado por muerta?

Cuidadosos dedos tocaron de nuevo su cabeza en un débil gesto de confort. Incluso si el contacto era pequeño y ofrecía tan poco, ella sintió su corazón saltar con anhelo. Kakashi estaba ahí. Él era la única persona ahí, y Sakura necesitaba con tanta desesperación otra alma a la cual aferrarse justo ahora y su cuerpo se lanzó sin pensarlo hacia él. Si ella hubiera estado más cerca, y quizá fuera un poquito más valiente, hubiera enterrado su rostro contra su pecho. En lugar de eso, cayó junto a su rodilla y comenzó a llorar con ganas mientras sus dedos se torcieron contra la tela de sus pantalones.

Él titubeó antes de posar de nuevo su mano sobre su cabeza, y mientras él hipaba y sacudió su pierna, ella sintió como sus dedos comenzaban a pasarse con suavidad a través de sus mechones de cabello con creciente confianza. Era tan extraño. La sensación de las puntas de sus dedos paseándose casi juguetonamente detrás de su oreja y sobre las puntas de su cabello era bastante distractora. Sus jadeos se hicieron más silenciosos mientras se calmaba, y todo en lo que podía pensar era sobre cuán bien se sentía cuando su pulgar acariciaba con suavidad su nuca.

Ella casi podría olvidarse sobre su falla al capturar a Sasuke mientras su cabeza siguiera en el regazo de Kakashi y su mano siguiera jugando con su cabello. ¿Tal vez fuera la razón por la que Dokko demandaba con tanta frecuencia ser acariciado? Las tiernas y repetitivas caricias, aunque pequeñas, parecían calentar su cuerpo entero de una manera en que el calentador no podía. Cosquillas placenteras radiaban a causa de su toque desde las puntas de su cabello hasta las puntas de los dedos de sus pies, haciéndola querer acurrucarse y dormir mientras disfrutaba del afecto que solo sus dedos podían transmitir. Incluso si no podía decir explícitamente que sentía tanto cariño por ella como ella por él, no lo necesitaba cuando podía sentirlo con el sencillo toque de su mano acunando su nuca.

Pero sólo servía para darse cuenta de cuán hambrienta de cariño estaba. Desde la muerte de su madre, nadie realmente le había abrazado así, o pasado los dedos a través de su cabello como si fuera preciosa; ¿Cómo era que Kakashi –entre todo el mundo- se había convertido en su salvavidas?

¿Su mano se había movido hacia su hombro? —¿Mejor? —Fue todo lo que le preguntó cuando su respiración finalmente se niveló y ella ya no se sacudió.

Ella asintió, pero no confiaba en poder levantar su cabeza. Las lágrimas quizá se hubieran detenido, pero su rostro estaba todavía húmedo y había dejado una marca más que obvia de mocos sobre su rodilla, así que no quería levantarse.

—¿Un pañuelo? —Preguntó.

Dios, sí. Ella asintió de nuevo, y esta vez fue forzada a sentarse cuando él se levantó y movió hacia la mochila que había dejado bajo la ventana.

Cuando él le dio la espalda, Sakura tomó la oportunidad para acercarse a la cama e inclinarse en ella, asegurándose de que la camiseta que le había dado no se hubiera levantado y que el cuello no estuviera mostrando demasiado. Ella suponía que no debería ser importante. Él ya la había visto desnuda esta noche y dado cuán profundamente había dormido cuando él la vestía en esta prenda, quizás él ya tuviera una muy detallada vista de su cuerpo desnudo sin que ella lo supiera.

Excepto que ella sabía que él no lo había hecho. Él era un pervertido, pero sólo con las mujeres ficticias.

Y ella suponía que tenía que ser justicia kármica de alguna forma. Le había visto desnudo algunos años atrás después de todo, y no sólo un vistazo rápido -¡oh no! Se había parado con él en una habitación fría ese día con el rostro de un brillante rojo y una tabla con un formulario en sus manos mientras Shizune le había ordenado abrir la boca y toser y quitar las manos de su entrepierna para que ambas mujeres pudieran dar una revisión profunda a sus partes privadas. Sin embargo, el significado de ver el pene de su maestro ese día había sido ligeramente menos impactante debido al hecho de que había otros cuarenta y nueve hombres desnudos en la misma habitación y ella tenía que examinarlos con el mismo escrutinio. Después de eso, ella había decidido que nunca quería ver otro pene mientras viviera, pero tenía que admitir que aunque Kakashi no había sido la más grande… presencia en esa línea, ciertamente estaba bien proporcionado.

Pero sólo podía esperar que él pensara algo igual de favorable sobre ella cuando le hubo removido el bra.

Con una caja de pañuelos en su mano, Kakashi regresó para sentarse junto a ella. Sakura tomó al menos cinco y sostuvo la masa de papel pegada a su nariz mientras se sonaba con ganas y se secaba los ojos y se contenía de mencionar que ya se había quitado la mayoría de los mocos con la manga de su camiseta. Se sentía marginalmente mejor, pero no podía escapar del peso de su consciencia. No cuando con cada ocasión en que cerraba los ojos veía la mirada de traición que cruzó el rostro de Sasuke cuando enterró las envenenadas púas de su anillo contra su cuello.

—¿Dónde crees que está ahora? —Preguntó en voz alta, doblando las rodillas contra su pecho debajo de su larga camiseta.

—Lejos de aquí, si es inteligente. —Replicó, tomando otro sorbo de su lata. —Alégrate. Probablemente sea mejor de esta forma. La Hokage ya tiene suficiente sin tener que preocuparse sobre ninjas renegados.

Ella miró sombría la pared opuesta.

—Quizá lo mejor sea que no reportemos lo que ha sucedido. —Sugirió casualmente.

Para ella estaba bien. No estaba muriendo de ganas de decirle a Tsunade que se habría enfrentado sola a un poderoso enemigo y había perdido la pelea de manera horrible. Ya le había regañado Kakashi… no necesitaba que su shishou comenzara a gritarle por lo sucedido.

—Nos quedaremos aquí esta noche y nos moveremos en la mañana. —Le dijo, aunque Sakura ya lo había supuesto. —¿Estarás en condiciones para moverte?

—Estoy en condiciones justo ahora. —Dijo, pero sólo era parcialmente cierto. Sakura estaba demasiado cansada para moverse justo ahora, y le tomaba virtualmente toda su energía mantener la cabeza levantada y los ojos abiertos. Probablemente era la razón por la que, mientras los minutos pasaban, su cabeza se hundió contra el hombro de Kakashi.

A él parecía no importarle. Nunca le molestaba. Naruto y Sasuke podían ir y venir, pero Kakashi siempre estaba ahí cuando necesitaba a alguien. Él siempre había sido proveedor de amables y alentadores palabras cuando ella era una niña, y conforme iba creciendo gradualmente encontró un camino más allá de esa figura distante de su mentor para involucrar al hombre detrás de él, el que se divertía con sus bromas, se burlaba y estaba dispuesto a hablarle como si fuera una igual.

Y siempre había habido algo más… algo más esperando por ellos. Ella lo había sentido la noche anterior con sus tonos casuales y las miradas largas a su dirección, y justo ahora mientras le acariciaba el cabello. Era ese tipo de cosa que agregaba un nivel extra de incomodidad a lo que acababa de suceder entre ella y Sasuke. Ella lo había besado, y casi perdía la vida por él porque sabía que esto era lo que la gente hacia cuando estaba enamorada… y sin embargo, la única persona que la había levantado y ayudado a recomponerse era él quien estaba sentado junto a ella, demandando nada a cambio.

Sakura frotó su mejilla contra su tibio hombro e inhaló. Apestaba a humo. Odiaba eso, pero eso no ocultaría nunca su verdadera esencia, ese tipo de almizcle cálido y masculino que había aprendido a disfrutar a lo largo de los años. Inhaló profundamente de nuevo y sintió a Kakashi girar su cabeza ligeramente hacia ella. Él sabía qué estaba pensando. —No huelo así de mal.

—Hueles como composta. —Replicó, frotándose la nariz con los dedos como si el olor estuviera ofendiendo sus delicados sentidos.

—Si te molesta tanto, puedes sacarte la camiseta, si quieres. —Señaló, descaradamente, ya que ambos sabían que estaba totalmente desnuda debajo.

Sakura acomodó la barbilla sobre su hombro y le sonrió, tan cerca que podía ver las diminutas marcas en su mandíbula desde donde había sido cortado y golpeado en un millón de peleas a lo largo de los años… también la barba de dos días que había estado creciendo detrás de su máscara. —Me aguantaré. —Le dijo con dulzura.

Por pura curiosidad ella levantó la mano para trazar con un dedo la vieja línea blanca que marcaba su garganta. Ella nunca la había visto antes, pero ya que diseccionaba donde estaba su arteria carótida, se veía como si él casi hubiera sido ejecutado en algún punto en el pasado. Era sorprendente que siguiera vivo.

Ella también notó otra cosa que le hizo fruncir el ceño. —Tu pulso está corriendo. —Murmuró, presionando los dedos contra la vieja cicatriz para sentir el rápido latido bajo su piel.

—¿Lo está? —Él sonaba indiferente mientras tomaba otro sorbo de Shochu.

Ella retiró la mano, preguntándose si su rápido pulso era una señal de que todavía estaba enojado con ella pese a su calmada y pasiva fachada. —Lamento haberlo arruinado…

—No lo lamentes tanto. —Suspiró, forzándola a sonreír. —Es un trabajo peligroso. No hay tal cosa como un encuentro seguro con un enemigo, y supongo que es bastante estúpido de mi parte regañarte por ello. Nuestras vidas siempre van a estar llenas de situaciones críticas.

—No… Sé que estabas preocupado por mí. —Dijo. —Te escuché decir mi nombre. Sonabas asustado.

—No imagines cosas. —Le regañó ligeramente, sonriendo. —Tengo una reputación que mantener.

Sakura sonrió también y se inclinó un poquito más cerca para presionar los labios contra su desnuda mejilla. Sólo quería que fuera un diminuto pico, nacido por un impulsivo deseo de agradecerle de alguna forma por ser su imperturbable amigo, y para disculparse por preocuparlo aunque fuera por un momento. Él giró la cabeza hacia ella ligeramente con un ceño curioso, como si estuviera preguntando por qué era eso. Y sólo porque se sentía como lo correcto, se inclinó de nuevo y presionó los labios contra los de él.

Algo golpeó el piso con un tembloroso sonido metálico –su lata de shochu, parecía. Pero esa fue la única indicación de que le había tomado por sorpresa ya que su boca fue mucho más rápida que él para seguirle el ritmo.

No era como besar a Sasuke. Inmediatamente fue golpeada por el fuerte sabor a ciruela y alcohol de su bebida, y detrás de eso estaba el familiar sabor de humo de sus cigarrillos. No era un sabor agradable, pero era Kakashi, y desde hace mucho tiempo atrás ella había descubierto que no todo sobre este hombre era perfecto, y que ella no lo tendría de otra manera.

Tampoco había dudas de parte de él. Mientras ella cerraba los ojos y movía los labios sobre los de él, deleitada por la forma en que él se movía con ella, se le ocurrió pensar que no tendría que haber esperado esto. Ella tendría que haber esperado que él educadamente le alejara y le diera alguna excusa sensata para evitarles la vergüenza. Algo sobre ella comportándose algo tonta por el golpe en su cabeza, o que estaba muy cansada, o que él estuviera demasiado borracho como para consentir esto… cualquier cosa que evitara este pequeño error de su parte.

Quizás era por la contusión, o porque estaba demasiado cansada como para pensarlo, y tal vez ese shochu era más fuerte de lo que parecía, pero ninguno de ellos titubeó. Se sentía muy bien. Sus labios se separaron y sintió el ardiente desliz de su lengua contra la de ella, y algo en su vientre se calentó en respuesta, especialmente cuando su mano se curveó detrás de su nuca. Ella había sido quien lo había comenzado, pero sentía que estaba en shock. Estaba besando a Kakashi. Él le estaba besando. Ella había besado a Sasuke no hacía mucho tiempo atrás; ¿Él sabía eso?

Sakura rompió el beso para verlo a la cara. No era una posición cómoda; tenía ambas manos sobre los hombros de él con su cuerpo inclinado sobre su regazo, pero no se atrevía a alejarse por completo o a ponerse más cómoda contra él. Este era el momento en que se definía todo, pensó mientras llevaba su mirada a la de él. Cualquiera que fuera lo que él decidiera esto definiría el futuro de su relación, y el beso podría probar ser el comienzo de algo mucho más grande, o el punto en que tendrían que intentar salvar lo que pudieran.

Una sonrisa se formó en los labios; esa preocupada que ella amaba tanto. —¿Por qué fue eso? —Preguntó en voz alta finalmente.

Su propia sonrisa se formó en respuesta. —¿Por qué crees? —Replicó.

—No estoy seguro de poder formar una opinión sin una investigación más profunda. —Le dijo. Ese receptivo calor que había visto en su mirada la noche anterior estaba de regreso. Estaba contenta de saber que no estaba equivocada, y ahora estaba comenzando a sentir genuina satisfacción –el tipo que uno sentía cuando todo encajaba en su lugar natural.

Sakura sonrió de nuevo mientras sus dedos se flexionaban sobre los poderosos músculos de sus hombros que podía sentir claramente a través del ajustado nylon de su camiseta, músculos que siempre había admirado pero sólo hasta ahora se sintió correcto explorar. —¿Te gustaría hacerlo de nuevo? —Preguntó tímidamente.

La boca de Kakashi atrapó de nuevo la de ella y todo lo que podía probar era la ciruela, el humo y a él, y todo en lo que podía pensar era en la revelación que esto era. Si ella hubiera sabido que se sentiría así de bien besar a Kakashi, lo hubiera hecho años atrás.

Pero su columna estaba doliendo por su torpe posición, y sin advertencia ella se acomodó contra su regazo. Para ella tenía sentido. Kakashi se detuvo para mirar con sorpresa hacia sus expuestas piernas enredadas, sin embargo, su titubeo sólo duró un momento antes que tentativamente colocara una mano sobre cada muslo y regresó su atención al beso.

Ella ronroneó placenteramente contra él, disfrutando de la suave y juguetona sensación de sus labios. Cada desliz de su lengua y mordisqueo de sus dientes contra sus labios le hacían sentir caliente tanto por dentro como por fuera. Era bueno, pero estaba impaciente por algo más, incluso si estaba ligeramente asustada por su propia reacción. Su instinto la estaba controlando, haciendo correr sus dedos a través de su grueso cabello, haciéndola presionar su pecho contra el de él y gemir para alentarlo cuando sus manos se volvieron cada vez más seguras e inquietas en su exploración.

Era su primer beso de este tipo, pero Sakura siempre había sido rápida para aprender. Sin importar si era para caminar sobre las paredes o practicar darle a objetivos, o algunas cosas que su cuerpo ya sabía exactamente cómo hacer, y se arrojó con ganas en ello, explorando su boca sin titubeo e intuitivamente imitando cada movimiento que él hacía. Ella le escuchó gruñir, profundo en su pecho. Era un sonido bajo y primitivo, fácilmente escondido cuando su boca cubrió la de ella de nuevo, pero le hacía cosas extrañas a su vientre.

—Sabes tan bien, Sakura. —Murmuró contra sus labios.

—Tú sabes como un cenicero. —Le dijo con sinceridad mientras los dedos de él se extendía sobre su cadera cubierta. Cuando sus labios encontraron su garganta, abrió un nuevo nivel de placer. Ella cerró los ojos y dejó que su cabeza cayera hacia atrás, disfrutando la extraña yuxtaposición de sus labios ardientes deslizándose a través de su piel y el roce de su naciente barba. Estaría perfectamente feliz con detenerse ahí y sólo simplemente disfrutar del placer por el descubrimiento de esta noche.

Él comenzó a bajar más y Sakura enredó los dedos a través de su cabello. El cuello de su camiseta no daba más, incluso en ella, y ella creyó que hasta ese punto llegaría su boca. Él se detuvo para besar su clavícula medio expuesta y deslizó la lengua a lo largo de ella, pero ahí no había nada más que tela. Ella esperaba que regresara a su boca…

Pero siguió descendiendo.

En un segundo su boca se cerró sobre su pecho cubierto, y ella resolló con sorpresa. El calor y la humedad se filtraron a través de la tela, y sus dientes rasparon con la suficiente fuerza como hacer que su pezón se elevara. Su espalda se arqueó mientras otro resuello tembloroso salía de su boca.

Esto era más de lo que ella hubiera esperado, ¡Pero todo lo que él hacía se sentía tan bien!

Temblores recorrieron su cuerpo, calientes y fríos, creando un tipo de inquietud que no podía suprimir. Su cabeza se hizo hacia atrás y sus ojos se apretaron; sus piernas se retorcieron mientras sus pies empujaron contra la alfombra del suelo. Entonces esa mano descansando tan inocentemente en su cadera se movió, y antes de que ella supiera lo que él estaba planeando, deslizó los dedos entre sus muslos.

—¡E-Espera! —Chilló, tambaleándose mientras intentaba sujetarle la muñeca. Pero sus dedos ya estaban acunándola, presionando rítmicas caricias a través de su húmeda hendidura.

Era humillante. También era el placer más repentino e incontrolable que Sakura jamás hubiera experimentado, y su cabeza cayó hacia delante de nuevo contra su hombro y su cuerpo tembló y se retorció con cada caricia. Ella se había tocado suficientes veces como para saber que su cuerpo necesitaba cuidadoso convencimiento. Kakashi sólo tenía que presionar un solo dedo contra su clítoris y ella ya estaba sacudiéndose con cruda necesidad. Un suave y tembloroso gemido salió de sus labios, y su nombre estaba probablemente mezclado ahí en algún lugar. Ella no había esperado que las cosas llegaran así de lejos tan rápidamente, pero ahora que las cosas estaban sucediendo ella no quería que él se detuviera. No quería que esos poderosos golpes de puro placer físico se detuvieran.

Pero Kakashi se detuvo, y muy repentinamente. Su mano enterrada en su cabello y la otra vagando por su espalda deliberadamente, jalándola contra él como si pudiera absorberla. ¿Cómo era posible estar así de cerca? Con su cara presionada contra su hombro, su aliento estaba en su oreja y sus brazos la envolvieron con fuerza; Sakura estaba siendo sobrepasada. Pero no creía que le disgustara. Ni remotamente. No cuando la cosa que la sobrepasaba más era su propia reacción hacia él.

—¿Qué sucede? —Susurró, casi desvaneciéndose mientras cientos de tipos de placer recorrían su cuerpo. Él sólo estaba abrazándole, aunque con fuerza, pero el movimiento de su pecho y la confusión de su propia cabeza hicieron que fuera una comunicación intensa de un tipo u otro.

—Me disculparé mañana. —Dijo, mordiendo y besando justo bajo su oreja. —Sólo dame esto mientras tenga sentido.

—¿Esto tiene sentido? —Bromeó titubeante. Un momento atrás ellos habían estado respectivamente miserable y enojado, apenas despierta de un difícil encuentro con Sasuke. Ahora él estaba haciéndole cosas a su cuerpo que hacían cosas a sus rodillas, y sin lugar a dudas le harían cosas horribles a su corazón después, pero el poder y la promesa del placer inmediato eran demasiado como para pensar a fondo.

—Sólo esta vez. —Dijo intentando convencerla. —Por favor.

—De acuerdo. —Suspiró titubeante, mientras la boca de él se deslizaba de nuevo brevemente. —Pero…—¿Pero qué quería solo 'esta vez'?

Ella comenzó a hacerse una buena idea cuando él la acercó contra sí y presionó toscos y urgentes besos en su boca y mandíbula. Sus callosos dedos se arrastraron a lo largo de sus desnudos muslos hasta que acunaron su trasero, apretándolo con la suficiente fuerza como para hacerla resollar. La mitad de ella todavía estaba perdida y no sabía qué estaba sucediendo, pero la otra reconocía la situación exactamente y apenas podía contener su emoción. Nadie le había tocado así, o besado así. Nadie le había hecho desear ser tocada y besada de esta forma.

El hecho de que fuera Kakashi sólo agregaba una desconcertante emoción.

Pero luego un momentáneo chispazo de culpa casi le distrajo, cuando recordó que se suponía amaba a Sasuke incondicionalmente y que quería este tipo de cosas sólo con él. Entonces la mano de Kakashi se deslizó por su camiseta para tocar sus pechos desprotegidos y ella sabía que la culpa era porque no le importaba. No le había importado nada sobre ningún otro hombre desde mucho tiempo atrás cuando Kakashi le había reconocido como una adulta y comenzó a tratarla como tal.

¿Y si esto sólo era una progresión natural, quizá sólo posible gracias a un poquito de shochu en él y un poquito de inestabilidad emocional de parte de ella? Esto era inevitable. Le dio el valor para jalarle el cinturón y arquear la cadera contra él para sentir ese nada familiar peso de su excitación que los sacudió a ambos y le excitó a ella. Él estaba acunando de nuevo su pecho, y ella estaba perdiendo su timidez con rapidez. Ella quería que él viera sus senos, los tocara y besara sus sensibles puntas. Acarició su áspero cabello sin descanso mientras él le colmaba de atenciones, suspirando y siseando cuando sus dientes rasguñaban inmisericordes sus sensibles pezones. —No tan duro. —Se quejó. Él le ignoró y la mordió de nuevo, más fuerte, así que un extraño calor brincó entre sus piernas.

Esto era lo que la gente llamaba locura, pensó, cuando él se volvió impaciente y la colocó contra la cama que le había hecho junto al calentador hasta que estuvo bajo él. Tenía que ser locura, porque ninguno de ellos se detenía. Esto era brillante, maravillosa, placentera locura. La cordura era tan pálida y miserable en comparación. Esto era lo que la vida debía ser –caricias ardientes y más toqueteo sin inhibiciones.

Kakashi detuvo sus atenciones para mirarla. Suaves jadeos salían desde los labios de ambos, y ella podía sentir la dura presión de su erección contra su muslo. Ella movió las caderas sin descanso, amando el poder en él que era todo de ella. Pese a que todo estaba yendo bastante rápido, repentinamente todo se alentó para casi detenerse.

—Sakura. —Comenzó. —Si descubrieras que he hecho algo terrible, ¿Me perdonarías, no es cierto?

Confundida por la pregunta, Sakura frunció el ceño. Ella levantó la mano y tocó su rostro y sintió su piel caliente y empapada. —Sí, siempre. —Susurró, porque no podía pensar en nada que Kakashi pudiera hacer que fuera tan terrible como para no poder ser perdonado. Pero, ¿Por qué se lo preguntaba ahora? ¿Creía que esto estaba mal? ¿Esto era esa cosa tan terrible de la que estaba hablando? —Quiero esto. —Dijo. —Por favor…

—Tengo que decírtelo…

Si él tenía algo que decirle, estaba tomándose demasiado tiempo. Sakura no estaba muy contenta de esperar mientras él tomaba valor y detenía la oleada de emoción que corría por sus venas que ahora se desvanecía ante la negligencia. —Puede esperar. —Se lo prometió. —Siempre te perdonaré.

Debió ser lo correcto a decir, porque inmediatamente sus labios reclamaron los de ella. Su lengua acarició y chocó con la de ella, distrayéndola mientras sus dedos acariciaban sus brazos- su garganta- sus costados- sus caderas- en todo lugar que pudiera alcanzar. Él la envolvía por completo. Le tomó un movimiento de sus caderas dejar que el peso de él cayera más cómodamente entre sus muslos, y repentinamente esa dureza estaba justo donde la necesitaba.

Sakura rompió el beso con un resuello y arqueó la espalda, desesperada por sentir cada contorno de él contra ella. Se sentía sexy, y hermosa, deseable, especialmente cuando le miró con esa expresión vidriada mientras acariciaba con sus duras yemas de los dedos su mejilla. Ella comenzó a rodear las caderas ligeramente, muriendo por sentir su dura longitud sin la restricción de sus ropas. Sus ojos se cerraron y torció el gesto mientras saboreaba sus suaves y lentos movimientos. Envalentada, Sakura junto los talones contra su espalda baja y comenzó a moverse con más fuerza contra él hasta que él gruñó y se movió con ella. Era delicioso. Ella podía sentir los temblores provocados por aquella fricción primitiva. Pero no era suficiente, y estaba haciendo más por volverlos locos que por satisfacerlos. Sakura acomodó las caderas y tembló ante la repentina y calurosa ola que la montó profundamente mientras su ritmo se rompía.

Kakashi cayó sobre ella, respirando con trabajo, tocándola y besándola, mordiéndola hasta que pequeños sonidos sin control salieron de su garganta bajo el ataque de tan repentina y despiadada intimidad. Un toque se mezclaba rápidamente con el siguiente, volviéndose más dulce y más íntimo hasta que todo era un borrón de besos y suspiros y sudor y piel resbalosa.

Su única advertencia de cuando sucedió fue el sonido de su cierre. Entonces la ardiente punta de su pene estaba deslizándose contra sus húmedos pliegues, y entonces estaba empujando dentro de ella –y siguió empujando. Sakura contuvo un resuello y lo apretó rígidamente. No sabía que habría tanto de él. Ni siquiera estaba realmente dentro de ella y ya dolía como un-

¡Ah! Bastardo…

Otras vírgenes hubieran derramado virtuosas lágrimas de inocencia. Sakura le golpeó en la cabeza y maldijo miserablemente.

Kakashi inhaló profundamente, como si él estuviera luchando para controlar su propio temperamento. —No me dijiste que eras virgen. —Gruñó.

—¡Creí que era obvio! —Le dijo cortante. Él movió ligeramente su peso, causando que una nueva ola de dolor le invadiera. Sus manos le tomaron los hombros. —¡No- no te muevas! Duele.

Él suspiró. —¿Quieres parar?

Sakura se quedó callada y retiró la mirada. Ella casi quería mostrarse de acuerdo, pero cínicamente sabía que esto tenía que hacerse en algún punto, y no había forma en que esta noche terminara así. No quería detenerse. Tampoco quería que doliera.

—Entonces voy a moverme ahora. —Le advirtió luego de un momento, tomando su silencio como permiso.

—Sólo dame un minuto. —Le dijo rápidamente, torciendo el gesto cuando el pequeño empujón de sus caderas molestaron su sensible carne. —Cuando digo que no te muevas, no te muevas. No eres muy bueno en esto, ¿O sí?

—Dame un momento. —Susurró. —Eres mi primera virgen.

—Entonces esto debe ser muy especial para ti. —Replicó sarcásticamente, pero inmediatamente quiso morderse la lengua. Estaba tomándola contra él, aunque no era realmente con quien estaba molesta. Tampoco el dolor no le molestaba tanto. Era el hecho de que su primera vez estaba… no cumpliendo con sus expectativas, y era su propio cuerpo el problema.

Pero Kakashi siempre sabía cuando su ira no era personal. Con su rostro presionado contra el hueco de su cuello, él se mantuvo quieto mientras su aliento desvanecido chocaba contra su hombro. —Sólo relájate. —Le dijo. —No pienses en el dolor.

Ella hizo un esfuerzo consciente para seguir su consejo, intentando relajarse ante la incómoda intrusión de su cuerpo. Mientras permaneció quieto, el dolor comenzó a desvanecerse y lo que quedó atrás fue la sensación de ser estirada y llenada, que no era ni dolorosa ni placentera.

—De acuerdo. —Dijo ella, finalmente, notando el ligero temblor en sus brazos aumentando mientras más tiempo se contuviera. —Está bien, creo… puedes continuar.

Él hizo un débil sonido parecido a un gruñido, pero no se movió. —No creo que pueda detenerme de nuevo. —Le advirtió. —¿Estás protegida?

¿Protegida…?—Oh. Sí. —Susurró, demasiado distraída por las inmediatas preocupaciones como para pensar en la pregunta que le hizo. Ella envolvió con más fuerza los brazos alrededor de su cuello e hizo un último esfuerzo para relajarse. —Estoy lista.

Estaba lejos de ser suave. Ardía horriblemente cada vez que él se metía dentro de ella, y ella estaba demasiado apretada y tensa que las primeras veces que él se alejó y entró de nuevo tuvo que repetir la pelea de penetrarla de nuevo. Y no sabía cómo moverse con él cuando la presionaba con tanta fuerza contra las mantas, o seguirle su ritmo rápido, casi egoísta. Ella absorbió sus empujes, pero se sentía demasiado extraño. El dolor agudo había aclarado algo de la ceguera y locura de antes, dejándola incómodamente consciente de lo que estaba sucediendo en la habitación, y qué hubiera pasado si hubiera ocurrido en la Aldea, y qué pensarían personas como Naruto si supieran que ella y Kakashi estaban abrazados con fuerza de manera carnal, en el suelo de una polvorosa habitación de un viejo motel. Pero ni siquiera pensamientos de amigos que no estaban ahí podían detener el incorregible placer elevándose en ella con cada desliz de su carne dentro de ella.

Esto no era como pensaba que fuera el sexo. Esto era incómodo, doloroso, revuelto y sudoroso; y sólo parecía valer la pena la primitiva gratificación, porque Sakura se preguntó si en algún momento querría hacer esto de nuevo. Deseó a medias que se hubieran detenido cuando sólo estaban besándose.

Y los embistes de Kakashi ya se estaban haciendo más cortos y rápidos, sus gruñidos más fuertes fueron silenciados contra la almohada cerca de su oreja. Él iba a terminar. Podía sentir la moderación en él desmoronándose cuando sus caderas se apretaron contra las de ella... y le excitó. Cuando su agarre en ella se volvió más fuerte y su cuerpo se hundió contra el de ella fue la sensación de su ardiente chorro dentro de ella lo que le arrastró al clímax. Por puro hábito se mordió el labio, tragándose sus propios gemidos mientras sus cuerpos temblaban y se apretaban el uno contra el otro; sus dedos se apretaron con tanta desesperación que habría moretones y rasguños.

Se había terminado.

Ambos temblaron mientras el placer se desvanecía, todavía conectados incluso mientras él comenzaba a suavizarse. La locura ardiente que los había arrastrado y drenado en el orgasmo ahora era nada más que el sonido de dos corazones latiendo con fuerza el uno contra el otro.

Kakashi intentó levantarse.

—¿Adónde vas? —Preguntó, apretándolo con más fuerza.

—Necesito un cigarrillo.

—Estás bromeando. —Le dijo con la voz plana, para nada feliz porque su primer pensamiento fuera dedicado a su más delgado y cancerígeno amor. Incluso tenía el valor de verla y suspirar como si ella fuera la irracional.

—Bien. —Gruñó, y se acomodó de nuevo. Sakura lo aceptó de regreso con un brazo alrededor de su cuello, pero no podía sacudirse la sensación de que algo estaba mal. ¿No se suponía que esta era la parte en que los amantes se sentían satisfechos y contentos, pero profundamente conectados en niveles tanto físicos como emocionales?

Bueno… al menos estaba cansada.

Pero ahora Kakashi estaba en peligro de quedarse dormido. Su respiración estaba comenzando a nivelarse contra la garganta de ella, lo que sería molesto, ya que la posición en que estaban no era para nada cómoda. Como ni siquiera estaba desvestido, la hebilla de su pantalón estaba enterrándosele en la cadera.

¿De verdad era así esto? Incluso si no hubiera sido demasiado doloroso, había sido muy corto y abrupto este encuentro. Qué gran broma… habían estado hablando el día de ayer sobre sus arrepentimientos y aquí estaba ella, agregando otro a su lista. Quizá no debió dejarlo… ¿Quizás bajo otras circunstancias esto no hubiera sido tan decepcionante?

Un diminuto suspiro escapó de sus pulmones antes de que pudiera contenerlo. Kakashi se movió contra ella, como si lo hubiera sentido. —¿Sucede algo? —Dijo somnolientamente.

—Nada. —Dijo. Prefería morir antes que decírselo. Podía burlarse de él y romper su ego, pero también implicaría decirle que tenía ganas de llorar.

—¿Sasuke? —Preguntó.

Ella se había olvidado totalmente de él. —Hay un poco de eso. —Dijo vagamente. —Pero eres muy bueno haciendo que una chica se olvide de un ninja renegado de clase S escapado.

La respiración de Kakashi se detuvo, luego cambió. —No fue tu culpa. —Dijo silenciosamente, acomodándose sobre su codo para verla desde más arriba con cierta preocupación. —Tú no lo dejaste escapar.

—Bueno, no lo veo por aquí, ¿Tú sí? —Bromeó patéticamente. —A menos que lo tengas escondido en algún lado.

Kakashi retiró la mirada.

Puta mierda- Sakura echó un vistazo alrededor de la habitación y bajo la cama, sólo en caso de que hubiera un bulto con forma de Sasuke tendido por ahí y que ella no se hubiera dado cuenta. Pero era absurdo. Sin embargo, Kakashi lució tan culpable de la nada. —¿Qué sucede? —Preguntó, frunciendo el ceño.

—Sí lo atrapaste. —Dijo con pesadez. —Cuando llegué, estabas inconsciente en el río… y él estaba inconsciente en la orilla.

Sakura se le quedó viendo, ¿Estaba escuchando bien? —Pero dijiste que se había ido…

—Se fue. —Aceptó. —Después de que lo despertara y lo hiciera irse.

—Lo hiciste irse. —Repitió con la voz plana. —Después de que yo arriesgara mi vida para neutralizarlo.

Él no dijo nada, ella sabía que había resumido correctamente el orden de los hechos. Todo lo que le quedaba por preguntar era, —¿Por qué? —Cuando él no dijo nada, ella comenzó a empujarlo de los hombros. —¡Quítate- Aléjate de mí y dímelo!

Él era muy difícil de mover. —Tuve que elegir entre salvarte y llevármelo. —Replicó. —Y elegí-

—No me vengas con esas. —Le interrumpió. —Esas no eran opciones que se excluyeran. Lo dejaste ir- ¿Por qué lo hiciste?

—Es un lunático. Konoha está mejor sin él. —Dijo a la defensiva. —Sai encaja bien, ¿Por qué arruinar todo llevando a un maniáco que sólo te odiará por ello?

—¿Qué hay de él? —Sakura apuntó. —¿Qué hay sobre lo que es mejor para él? Está sólo y ahora está ciego, ¿Cómo puede estar tu consciencia tranquila dejándolo ir? ¡Él es tu estudiante!

Él le dio una mirada sombría. —De verdad te importa él, ¿No?

—Por supuesto que sí. —Dijo como si fuera obvio. La pregunta real era, ¿Por qué a él no le importaba?

Kakashi suspiró y se giró sobre su espalda para comenzar a subirse el cierre y cerrarse el cinturón. —Por supuesto que sí. —Murmuró él, su tono inusualmente cortante.

Sakura se sentó, instintivamente moviéndose para enredarse la manta sobre su cuerpo. Si lo pensaba, parecía estúpido el intentar preservar su modestia luego de lo que habían hecho, pero la abrupta partida de Kakashi y su reacomodo de ropas le dejaron con la impresión de que la familiaridad se había terminado. Mientras ella intentaba lidiar con la sensación de desaire, también intentó lidiar mentalmente con lo que él había hecho. —Eres mi compañero. —Dijo. —¡Arriesgué mi vida para someter a Sasuke, y lo menos que esperaba de ti era que me respaldaras! ¡No que deshicieras mi trabajo!

—Ya te lo dije. Llevar a Sasuke de vuelta ahora provocaría más problemas de los que vale. —Dijo con la voz plana.

—¿Por qué estás siendo tan vago? —Demandó. —¿Lo dejaste ir porque no podías tomarte la molestia? ¿Es eso en serio?

Su única respuesta fue llevar la mano a su bolsillo colgando en su pantalón para sacar un cigarrillo. Ella observó con creciente frustración como lo encendía, tomando una larga bocanada, y luego dejó caer la cabeza hacia un lado. Nadie hacía de pasivo agresivo como Hatake Kakashi.

Era la primera vez que lo había visto ponerse un cigarro en la boca. Había visto las colillas en el suelo y olido la peste en sus ropas, pero nunca lo había visto dar una bocanada. Sólo verlo le hizo sentir incómoda. Se sentía tan extraña como la primera vez que había visto su rostro, reconociendo que era algo nuevo sobre su sensei que sabía tendría que aprender a soportar.

—¿Lo hiciste porque estabas celoso? ¿Porque lo besé? —Le preguntó silenciosamente.

Él le dirigió una mirada de soslayo. —Ciertamente tienes una opinión bastante alta sobre ti misma.

De acuerdo, ella no creía en verdad que hubiera hecho algo así por puros celos, pero su respuesta había dolido. Lo hizo sonar como si ella no fuera importante para él en lo más mínimo; ¿O ella lo había entendido todo mal? ¿Se había engañado ella misma al pensar que él se interesaba por ella al menos la mitad de lo que ella se interesaba por él? Este era un hombre mucho mayor que ella… y demasiado tarde se preguntó si él había esperado que esta relación fuera algo totalmente diferente a sus propias expectativas.

Sus ojos aterrizaron en la caja de pañuelos junto a la cama y movió la mano letárgicamente para sacar un puñado y comenzar a limpiarse con cuidado la mezcla de pegajosos fluidos corriendo por sus muslos. Sudor, semen, su propio flujo y también algo de su propia sangre.

También había más manchas de sangre en las sábanas, pero eso era algo con lo que el personal del hotel tendría que lidiar. Sakura estaba muy ocupada intentando envolverse con la manta para levantarse y ponerse la ropa.

—No está seca. —Kakashi puntualizó.

A Sakura no le importaba. —No me puedo ir desnuda. —Dijo cortante.

Él le dirigió un ceño fruncido. —¿Irte a dónde?

—¡Donde sea! —Gritó, bajando sus pantaletas del tendedero para comenzar a batallar para ponérselas mientras simultáneamente sostenía la manta. —Si crees que voy a dormir aquí contigo y la peste que estás haciendo con ese estúpido cigarrillo-

—Abriré la ventana. —Dijo rápidamente.

—¡No es por el estúpido cigarro! —Gritó, girándose hacia él y dándole con su bra como si fuera un látigo en el brazo. —¡¿Cómo pudiste hacer eso?! ¿Cómo pudiste…? ¿Cómo pudiste actuar a mis espaldas y hacer algo así y decírmelo hasta ahora?

Su boca siempre había tenido una fuerte curvatura descendiente de manera natural, pero justo ahora era más pronunciada que nunca. —No quería mentirte. —Dijo. —Pero, ¿Tal vez hubieras preferido que lo hiciera…?

Por supuesto que deseaba que le hubiera mentido, al menos por más tiempo, pero a las personas intelectualmente honestas como Sakura no les gustaba admitir eso. Su madre siempre le había enseñado que no debía de cerrar los ojos ante las verdades desagradables, pero había un tiempo y lugar para revelar que fuiste un imbécil, y eso era antes de tener sexo. No después, definitivamente. —No tenemos permitido buscarlo. —Comenzó con una voz baja de molestia. —Así que ¿Qué oportunidad tenemos de cruzar caminos con él como hicimos hoy? ¡Ten por seguro que tiraste nuestra última oportunidad por la borda!

Kakashi se enderezó, el cigarrillo colgando de sus labios. —Te sorprenderías. Si él continua mezclándose deliberadamente con los enemigos de Konoha, las oportunidades de encontrarlo quizá se presenten con sorpresiva frecuencia.

Sakura se le quedó viendo, su cuerpo temblando con ira y dolor. —Sabes, —Dijo en voz baja. —a veces puedes ser un verdadero bastardo.

Él cerró los ojos y dejó caer la cabeza, como si se arrepintiera de su elección de palabras. —No quiero pelear contigo, Sakura. —Suspiró. —Sólo quiero que entiendas que con el clima actual, estamos bajo órdenes de abandonar la búsqueda de Sasuke. Nuestros esfuerzos deben estar dedicados justo ahora a detener la guerra y al Sindicato.

—Sasuke sabía del Sindicato. —Sakura apuntó. —Esa era razón suficiente para llevarlo.

—Todo el mundo sabe del Sindicato, Sakura. Pero usualmente lo que saben es limitado o simplemente erróneo.

—No Sasuke. —Replicó con firmeza. —Si realmente escuchaste nuestra conversación, entonces sabes tan bien como yo que él sabía de nuestra misión. Sabe más del Sindicato que Konoha, así que pudimos haber usado esa información; ¡Pero igual lo dejaste ir!

La mirada que Kakashi le dirigió era nada cómoda. Sakura sintió una vibra de molestia radiar a lo largo de su columna… una sensación familiar a la que tenía cuando encaraba a un enemigo listo y misterioso. —Creo que debemos dejar el tema, Sakura, antes de que se haga más grande. —Le dijo fríamente.

Era demasiado tarde para eso, pero Sakura tragó con fuerza y se giró. Algo como sudor frío estaba perlando su piel, repentina e inexplicablemente, y todo había sido en respuesta a la intensa mirada que él le había dado. Un instinto de auto-preservación le advirtió que dejara de provocarlo justo ahora, o algo pasaría. Ella no sabía qué, por qué o cómo, pero su mano todavía se sacudió cuando la levantó para tomar sus shorts.

Repentinamente Kakashi estaba de pie junto a ella. —No te vayas. —Le dijo suavemente, poniendo la mano sobre su hombro. —Quédate aquí.

Su gentil tono estaba de vuelta, pero Sakura no podía olvidarse de la forma en que le acababa de ver. Ella permaneció congelada, dividida entre la orden de obedecer y su deseo de sacarse su mano de encima.

—No quiero pelear, Sakura. —Dijo de nuevo, inclinándose para acercar su rostro al de ella. Podía ver que estaba intentando aplacarla con un beso.

Sakura hizo la cabeza hacia un lado, incapaz de tolerar el pensamiento de sus labios contra los suyos. No podía entender todavía exactamente lo que había sucedido entre ellos un momento atrás, pero le hacía cagarse del miedo. No mirabas a nadie así… no después de hacer el amor. Esa era la forma en que veías a alguien que estaba frente a ti del otro lado del campo de batalla.

Kakashi retrocedió un paso y su mano cayó en su costado. Pero no se había alejado físicamente solamente. Toda la calidez y afecto que le había permitido ver esta noche de nuevo se había ido, y Sakura de alguna forma entendió que se había terminado. Él nunca la tocaría de la misma manera. —Si no quieres dormir en la misma habitación, me iré. —Le dijo pesadamente.

Ella intentó aceptarlo y decir "Creo que eso será lo mejor" pero su garganta se cerró. Todo lo que podía hacer era ver con impotente rabia la pared mientras Kakashi suspiraba una vez más y levantaba su mochila del suelo. Él no miró hacia atrás mientras salía por la puerta, y sólo cuando ésta se cerró y ella escuchó los sonidos de sus pisadas recorriendo el pasillo que finalmente se hundió en su cama y se giró hacia el calentador.

¿Qué se suponía que tenía que hacer ahora?

La única cosa que pudo hacer fue esconderse bajo las mantas y escuchar el viento aullar contra la ventana mientras un fuerte dolor punzaba entre sus piernas. Podía sanarse con chakra si quisiera, pero no lo hizo. A veces el dolor era una bendición, y servía como recordatorio de errores que nunca debería olvidar.

Se bañó y vistió la siguiente mañana, y giró sus hombros en un pobre intento de encontrar coraje y compostura antes de levantar sus cosas y dejar la habitación. Kakashi estaba esperando por ella en la calle de afuera, de pie bajo la sombra de un árbol que se veía frágil. Cuando ella se acercó, él asintió.

—Vámonos. —Dijo con la voz ronca.

Era como si nada hubiera sucedido entre los dos.

Dejaron el pueblo en silencio, caminando en una sola fila a través de los concurridos callejones, pero incluso cuando entraron en amplios caminos donde pudieron caminar lado a lado, permanecieron callados. En un día ordinario esto sería suficiente para charlar. Ella hubiera apuntado a una extraña formación rocosa que estuvieran pasando y diría que parecía un conejo, y él replicaría que había una palabra para las personas que veían patrones en diversas cosas. "¿Pareidoliácos?" y entonces él diría algo como, "Tontos". (**)

Pero ahora Sakura no tenía el valor para charlar. Había problemas más grandes entre ellos ahora que rocas con formas divertidas. El miedo apretó su corazón; ¿Así sería de ahora en adelante?

—Kakashi-sensei- —Dijo de pronto.

—No me llames así. —Le interrumpió, más que gruñón. —No parece apropiado ahora, ¿O sí?

—Pero sobre anoche…

Él se detuvo abruptamente junto a ella y metió las manos en sus bolsillos. —Sakura, ambos somos adultos. —Le dijo aprensivamente. —Sabes cómo es esto.

Sakura levantó su mirada a su plano rostro. Su resaca era más que obvia. Había bebido más que ese shochu en la noche luego de que se fuera, y ahora estaba de pie como un hombre cuyos hombros estuvieran encogidos contra un frío viento, o innumerables cosas igual de desagradables. Era muy obvio que no quería hablar sobre este tema en particular para nada. Probablemente hubiera preferido hablar de la belleza del romance de Naka que discutir el hecho de que habían tomado un enorme paso en su relación la noche anterior –uno en la dirección equivocada.

Ella suspiró. —Olvídalo. —Le dijo. —No importa.

Ambos continuaron su camino en silencio una vez más, y repentinamente el par que podía hablar sin fin de todo y nada no podía pensar en una sola palabra que dirigirse.


El tiempo había borrado sus recuerdos de esa noche, pero nunca había sido capaz realmente de olvidar el recuerdo de la ira y el dolor que había dejado. Durante las siguientes semanas y meses la fotografía se había borrado. Ella no recordaba cómo se habían sentido sus besos. Ciertamente no recordaba mucho de lo que siguió a la pelea con Sasuke que había provocado tal derrame de emociones entre ella y Kakashi… en más de un sentido. Si ella no se hubiera cruzado con él ese día, nunca hubiera terminado en brazos de Kakashi esa noche, y nunca hubiera terminado tambaleándose ante la admisión de que él había dejado ir a Sasuke.

No fue hasta que Sasuke se mostró de nuevo y le obligó a recordar esa noche que se dio cuenta de lo que había perdido. No sólo el lazo entre Kakashi y el Sindicato había saboteado su misión, también había arruinado su relación. Había permitido que Sasuke se fuera –no por celos, ni por preocupación por Sai, ni siquiera por los recursos de Konoha- sino porque no podía permitirse el aprehender a alguien que sabía del clan Hatake.

Había evitado a Kakashi por semanas sin haber entendido realmente por qué. Pero incluso si no hubiera reconocido su traición en un nivel consciente, la fría mirada que él le había dado luego de tan intensa intimidad le había devastado lo suficiente como reconocerla en algún nivel.

Como Sasuke había dicho… su maestro era un hombre mucho más egoísta y despiadado de lo que habían notado.

—Ah… ahí va. —Aki suspiró con nostalgia.

Sakura dirigió su mirada sobre el riel del balcón para mirar el patio de abajo. Dos figuras estaban emergiendo desde la entrada de la casa principal –un monje y un mercenario. Al pie de las escaleras ambos se detuvieron y parecieron intercambiar algunas palabras finales antes de despedirse. Mientras el monje se daba la vuelta, Sakura casi pudo jurar que su rostro se había levantado y sus ojos negros y ciegos se habían movido sobre el balcón donde estaba ella de pie junto con Aki y Kaoru.

—Buen viaje. —Kaoru susurró. —Da miedo.

—Pero es guapo. —Aki dijo, como si eso fuera todo lo que importara.

Sakura no vocalizó su opinión. Observó a Sasuke alejarse con sentimientos contradictorios, en parte contento y en otra amargura porque la única persona que podía ayudarla era otro hombre que no lo haría.

Al mismo tiempo, pasó los dedos continuamente sobre los dos rollos escondidos entre los pliegues de sus mangas. Cuando Sasuke finalmente desapareció de su vista, volvió ella los ojos automáticamente a la entrada de la casa, esperando que Karasu ya hubiera vuelto al interior.

No lo había hecho. Karasu seguía de pie en los escalones, mirándola como ella le estaba viendo a él, y por un terrorífico segundo sus ojos se encontraron, y él sonrió.


Nuevo Capítulo: Una Oportunidad para el Escándalo.


(*) Anillo Kakute: Un anillo con púas, a menudo envenenado. Puede perforar y desgarrar la piel.

(**) Ni siquiera en inglés existe la palabra pero sí esa condición. Se llama Pareidolia y consiste en percibir cualquier cosa vaga y aleatoria como algo previamente conocido.


Ah... disculpen la tardanza.

Bien, es un capítulo bastante agridulce, por un lado, tenemos la confirmación de que sí, Kakashi siente algo por Sakura y visceversa, o al menos lo habían sentido hasta ese punto. Y por otro, nos enteramos de todo lo que Kakashi hizo con tal de no ser descubierto, incluso sacrificando la relación que tenía con Sakura, todo por su familia.

Tengo dos escenas favoritas en este capítulo y las dos representan perfectamente eso: la primera, cuando Sakura y él se besan y ambos están dispuestos a arrojarse a lo que venga a partir de ahí, y segunda, cuando Kakashi intenta decirle la verdad a Sakura... ¿Pero cuál verdad? ¿Sobre Sasuke? ¿Sobre el Sindicato? ¿Kakashi confiaba tanto en Sakura como para confiarle de su Alianza? Sinceramente yo creo que sí, pero él malinterpretó el interés de Sakura por Sasuke (creyó que ella seguía enamorada) y, herido, decidió que no podía abrirse con ella de esa manera porque Sakura no le amaba, y por tanto, no le perdonaría. Y bueno, ya vimos que el tiro le salió por la culata porque ahora no sólo traicionó a la persona que amaba (ya dos veces), sino que ella tiene a Kakashi por un hombre egoísta que no ha hecho más que sabotear todo para proteger a su familia.

Cuánto drama...

Pero bueno, ya tienen respuestas; ¡Isabel, ahí tienes el romance, el smut y -para no romper la costumbre- la traición!

Agradezco mucho que continúen leyendo la traducción y por su paciencia. Espero terminar el capítulo en el que estoy trabajando esta semana para poder actualizar un poquito más rápido T T

¡Un abrazo! Y dejen sus comentarios porque me muero de ganas de leer sus opiniones.