Landline

Una adaptación a Crepúsculo por Redana Crisp

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Rainbow Rowell. Yo sólo los mezclo y juego con ellos.

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Capítulo 21

No había lugar para estacionar en el centro comercial; tuvieron que dar muchas vueltas antes de encontrar una plaza. Entonces Bella abrió la guantera y sacó la licencia de conducir y la tarjeta de crédito.

— ¿No tienes una cartera? —preguntó Rose.

—Usualmente no necesito una.

—Pensaba que se suponía que las mamás llevan grandes carteras con kits de primeros auxilios y paquetes de cereales.

Bella le frunció el ceño.

—Prácticamente estás sin hogar —dijo Rosalie—, ¿no es así? Si Edward no regresa, vas a tener que buscar comida y agua.

Guardó el teléfono y las tarjetas en su bolsillo.

—No perderemos el tiempo aquí —dijo ella—. No pasearemos tomando malteadas Orange Julius, buscando a chicos calientes.

—No tengo doce años, Bella.

—Entramos y salimos. Conseguimos el sujetador, conseguimos la nueva batería para mi celular, luego nos vamos de aquí.

— ¿Me vas a comprar un nuevo teléfono? Porque creo que prefiero tener un iPad.

— ¿Quién dijo que te iba a comprar un teléfono?

—Estaba implícito. Además, mamá dijo que eres buena para eso.

—Solo apúrate. No quiero perder la llamada de Edward.

Jingle Bell Rock sonaba dentro del centro comercial, dentro de la tienda, y dentro del probador en el departamento de ropa interior.

Ya había un revoltijo de sujetadores en el piso, y Bella se estaba probando uno más, de espaldas al espejo. Estaba tan distraída que seguía olvidando prestar atención a cual le quedaba bien.

Sólo escoge uno, Bella. O cómpralos todos. No importa. Estás perdiendo tiempo.

Jesús, qué manera tan extraña de matar tiempo. El destino de su futuro pendía de un hilo, y no había nada que pudiera hacer en ese momento excepto esperar. Al menos, hasta que Edward llamara de vuelta.

Él llamaría de vuelta, ¿cierto?

¿Qué pasaría si no lo hacía? ¿Qué pasaría si se encontraba demasiado enojado? ¿Qué pasaría si aún seguía enojado mañana en la mañana?

Bella tenía que hablar con Edward, para hacer las cosas bien de nuevo. Tenía que asegurarse que él aún se metiera en su auto mañana, su mañana, y apareciera en su puerta en Navidad.

Pero, ¿qué pasaría si no lo hacía?

¿En serio Bella creyó que los últimos quince años solo se borrarían? ¿Se entregó tan completamente a este bizarro escenario que pensó que su matrimonio iba a desvanecerse, como Marty McFly en medio de "Ángel de la Tierra" (53)?

¿Qué más podría pensar? Tenía que seguir jugándose todo; las apuestas eran demasiado altas.

Si Edward no se hubiese aparecido para proponérsele en 1998…

La Bella de veintidós años nunca sabría lo que se perdía. Esa chica pensaría que ya estaba terminado, que ya lo perdió.

Bella colapsó esa semana después que Edward se fue a Forks.

Ella pasó todo su tiempo en una bruma. Tendida en su cama, deliberando no llamarlo. ¿Por qué lo llamaría? ¿Qué se suponía que diría: lo lamento? Bella no lo lamentaba. No lamentaba que supiera qué quería hacer con su vida. No lamentaba que hiciera que estuviera pasando.

No es como que Edward le ofrecía algún plan alternativo convincente.

— Bella, quiero ser un criador de ovejas; está en mi sangre, no lo puedo hacer en ningún lugar excepto Montana—. ¿Era ese lugar donde se criaban ovejas?—Te necesito. Ven conmigo.

No, Edward sólo decía—: Odio aquí, odio esto. Odio que quieras esto.

Todo lo que le ofrecía a Bella eran negatividades.

Y entonces luego la dejó. Se fue sin ella; rompió con ella y se fue de la ciudad.

Bella en serio creyó que habían terminado.

Los primeros dos días sin Edward, sintió como si una brecha se abriera entre sus costillas, desgarrando el fondo de sus pulmones. Bella despertaba en un estado de pánico, segura que se había quedado sin aire… o que había perdido la habilidad para retenerlo en su interior.

Entonces el oxígeno la golpearía como una pelota de béisbol en el corazón.

El aire se encontraba ahí; solo tenía que tranquilizarse. Dentro, fuera. Dentro, fuera. Se preguntaba si iba a tener que pasar el resto de su vida recordándose respirar. Tal vez ese sería su monologo interno desde ahora. Dentro, fuera. Dentro, fuera.

Edward no llamó para disculparse con Bella esa semana, tampoco.

¿Por qué debería? Pensó esa vez. ¿Por qué tenía que disculparse? ¿Por no querer exactamente lo que Bella quería? ¿Por darse cuenta cuáles eran sus limitaciones?

Bien por él, que se conocía a sí mismo tan bien.

Bien por él, por descubrirlo.

Edward la amaba, Bella sabía eso. No podía sacar sus manos de ella, no podía mantener su tinta fuera de ella; siempre estaba garabateando en su estómago o en su muslo o en su hombro. Mantenía un set de marcadores Prismacolor junto a su cama, y cuando Bella tomaba una ducha, el agua parecía un arcoíris.

Sabía que Edward la amaba.

Bien por él, que se dio cuenta que no era suficiente para hacerlo feliz. Fue muy maduro. Probablemente les ahorro muchos dolores de cabeza.

Oh Dios, oh Dios, Oh Dios.

Dentro-fuera, dentro-fuera, dentro-fuera.

Quédate conmigo, quédate.

Para esa mañana de Navidad, Bella no había hecho ningún progreso emocional desde la ruptura. No se sentía mejor o más fuerte.

Se encontraba segura que cada Navidad desde entonces serían manchadas por la partida de Edward. Que nunca sería capaz de oír "Los cascabeles" de nuevo sin recordar a Edward manejando lejos de ella.

Jasper seguía llamando para ver cuál era su estado, pero no quería hablar con él. No quería escucharlo decir cuánto mejor se hallaba sin Edward.

Bella no estaba mejor. Incluso si Edward tenía razón —incluso si ellos nunca funcionaron juntos, incluso si eran fundamentalmente malos el uno para el otro—, ella aún no estaba mejor si él. (Incluso si tu corazón está roto y lastimándote, no estás mejor sin él.)

Su madre obligó a Bella a salir a la sala en la mañana de Navidad para ver a Rosalie abrir sus regalos. Rosalie tenía tres años, sólo lo suficientemente mayor para entender que todo debajo del árbol era para ella. Bella se sentó en el sofá con pantalones de pijama de franela y una camiseta raída, y comió panqueques con sus dedos.

Phil estaba allí. Él aún era nuevo en ese entonces. Le trajo a Bella un certificado de regalo del cine con un arco en él. Rose obtuvo un Teletubby hablador, por el cual actualmente estaba perdiendo el control físico y emocional.

Él, Phil, no el Teletubby, seguía intentado hablarle a Bella, e intentaba tan duro que ella no tenía el corazón para ignóralo. (Pero ya que no tenía ningún corazón en absoluto, hacer conversación era difícil.) Cuando el timbre sonó, Phil saltó para atender, probablemente sólo para alejarse de Bella.

—Es tu amigo Edward—dijo cuando regresó a la sala.

—Te refieres a Jasper —contestó.

Phil se rascó su barba; la ridícula barba de chivo que solía tener. — Edward es el cobrizo, ¿cierto?

Bella bajó su plato y se levantó del sofá.

— ¿Por qué no lo invitaste a entrar? —preguntó su madre a Phil.

—Dijo que prefería esperar afuera.

Bella no creía que fuera Edward. No podía creer que fuera Edward. Primero, porque Edward estaba en Forks; y él no se saltaría la Navidad en Forks. Y segundo, porque terminaron. Y tercero, porque ¿qué pasaría si Bella creía que era Edward, y entonces salía y no lo era? Eso podría acabarla.

La puerta delantera aún se encontraba abierta cuando se acercó.

Edward yacía parado del otro lado, mordiendo su labio y entrecerrándole los ojos a su bloc, como si esperara que saliera corriendo.

Edward.

Edward, Edward, Edward.

Las manos de Bella temblaban cuando abrió la puerta.

Edward se giró hacia ella, y sus ojos se expandieron. Casi como si no creyera que realmente era ella.

Retrocedió un paso, por lo que Bella se detuvo fuera sobre el porche delantero. Quería agarrarlo. (Era probablemente seguro agarrarlo… Edward no habría venido a su casa en la mañana de navidad solo para terminar nuevamente con ella, ¿cierto? ¿No habría regresado solo para decirle que se iba?)

Edward tenía los ojos estrechados, y su rostro era tenso. Parecía como si ella aún lo estuviera lastimando.

—Bella —dijo.

Bella empezó a llorar intensamente.

—Edward.

Edward sacudió su cabeza, y ella se arrojó hacia él para abrazarlo. Incluso si él había venido solo para asegurarse que ella sabía que terminaron definitivamente, Bella iba a conseguir un abrazo desesperado más a pesar de todo.

Sus brazos envolvieron sus hombros, y la sostuvo apretadamente.

— Bella—dijo Edward, y luego empezó a apartarse.

Ella no lo dejaba ir.

—Bella —dijo él—, espera.

—No.

—Sí. Espera. Necesito hacer algo.

No lo soltó; Edward tuvo que desenvolver sus brazos y dar un paso atrás.

Tan pronto como se apartó, se arrodilló. Bella pensó que quizás iba a disculparse, que estaba cayendo a sus pies.

—No —dijo—, no tienes que hacerlo.

—Shhh. Solo déjame hacer esto.

—Edward…

—Bella, por favor.

Se cruzó de brazos y lucía miserable. No quería que dijera que lo lamentaba. Eso los llevaría justo de vuelta al corazón de esta lamentable situación.

—Bella —dijo—. Te amo. Te amo más de lo que odio todo lo demás. Haremos nuestro propio suficiente… ¿te casarías conmigo?

Bella se detuvo, en el medio de fijar un sostén detrás de ella, y se giró para enfrente a sí misma en el espejo.

Oh…

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53- Marty McFly es el personaje de Volver al Futuro y en una escena canta una canción llamada Earth Angel, su traducción es Ángel de la Tierra.

Ahora sí, empieza lo emocionante. A partir de este los capítulos son muy cortos. Creo que hay alguno que otro largo pero no estoy muy segura. Igual, aunque los capítulos sean muy cortos, el horario de actualizaciones no va a cambiar. Exceptuando el viernes, porque habrá actualización doble :)

Gracias por su tiempo :)