Bueno, en vista de que Draco parecía que no iba a llegar pronto y de Theo la dejó sola para ir a chismear con Luna. Hermione decidió que su persona era la única que podría soportar al hurón, él había cambiado y era casi un buen partido de no ser porque era un poquito frío cuando se enojaba.
Se convenció que lo hacía por Teddy. Por su adorado ahijado. No lo hacía por el extraño sentimiento que brotaba en su pecho al verlo riendo y jugando con Teddy, y menos por que verlo tan paternal le hacía soñar con un par de niños rubios.
Para organizar todo en detalle, supo que requería ayuda para un evento muy importante en el mundo mágico, porque quisiera o no, ella era famosa y Draco también (aunque de manera negativa). Así que cualquier tabloide mataría por estar como invitados en su boda.
Primero llamó a su suegra Narcissa, al teléfono muggle de Frank en España, — la pequeña Delphi había respondido hablando en español— Envió una lechuza a Molly informándole que quería su ayuda para organizar su boda con Draco y finalmente hizo una llamada de larga distancia a Australia para hablar con su madre.
Sí, todo al inverso, comprendió que debía ordenar sus prioridades como le decía Ron.
Su madre le dijo que llegaría en dos días, Narcissa, Frank y Delphi llegaron de inmediato por la chimenea al igual que Molly.
Al principio creyó que sólo era asunto de encontrar vestido, comida y el lugar donde se celebraría la boda. Que equivocada estaba, pero gracias a la magia podría hacer todo más rápido.
Draco llegó cerca a las 9 de la noche, Teddy dormía en sus brazos.
— Al fin llegan. — Hermione cargó a su ahijado — En la sala está nuestra familia. Ve a saludar. Yo llevaré a Teddy a su habitación.
¿Nuestra Familia? Pensó Draco. Ella siempre decía La Familia.
Al pasar a la sala vio a su madre y casi padrastro en compañía de Molly Weasley, Arthur, Harry, Ginny y Ronald.
— Buenas Noches, ¿a qué debo su visita? — Preguntó Draco sorprendido.
Le respondieron al saludo sin quitar la vista de los pergaminos que tenían en las manos.
— ¿acaso pensabas celebrar una boda íntima, hijo? — Narcissa le sonrió. — Tu boda será el evento del siglo.
— ¿Mi b-boda?.
— Sí, cariño, nuestra boda. — Hermione reapareció y se colgó de su brazo. — al fin uniremos nuestras vidas.
— Al fin— repitió Draco sin expresión en el rostro, está de más decir que estaba sorprendido. Miró a la castaña. — ¿Cariñito me acompañas al parque? Quiero...
— Vayan, vayan. — Narcissa casi los sacó a empujones de la casa. — Bésense y despídanse que desde hoy hasta la boda Hermione se mudara a casa de Molly, para guardarse, ya sabes, hijo. Así su noche de Bodas será más interesante.
— Sí, me la voy a comer. — ambos salieron de la casa. Cruzaron la calle. Draco tenía muchas preguntas en la cabeza — ¿por qué?
— ¿hmmm? — Hermione sentía sus mejillas arder, pero no podía decir nada.
Draco estaba mortalmente serio, no tenía mucha necesidad de mostrar su enojo y frustración — Hermione, no es necesario que te cases conmigo para conservar la custodia, Blaise es el mejor abogado y él podrá...
— No. Nadie podrá. — Hermione se encogió de hombros. — Astoria me amenazó esta mañana, no va a parar hasta alejarme de ti.
— De Teddy querrás decir. — Corrigió Draco.
— De ambos. — Suspiró la castaña, se sentó en la fría banca del parque e invitó al rubio a hacerlo. — No podría estar lejos de ti... Y de Teddy. — añadió rápidamente.
Él se sentó junto a ella. — Por la manera en la que hablas podría creer que sientes afecto por mí.
— Sí, dime, ¿sientes afecto por mí?
— creo que sí.
— Entonces es suficiente para mí, nos casaremos en dos semanas. — Hermione le sonrió y tomó su mano. — Si voy a unir mi vida a ti será porque te quiero.
—¿Dónde quedó la tímida Granger? — Preguntó el rubio.
— En el mismo lugar donde quedó el Malfoy asustado y temeroso de su padre.
— No he sentido amor hacia una pareja antes, cuando lo intenté me traicionaron. Yo creo sentir cariño y aprecio por ti... No siento muchas cosas, solo cuando tengo a mi sobrino cerca soy inmensamente feliz... Yo no soy tan fuerte como parezco, no puedo sentir tanto como quisiera.
— Draco, yo... — la joven trató de interrumpirle, pero El rubio puso sus dedos en los labios de la castaña para que guardase silencio.
— Ahora tengo una vida que no soñaba tener, pero que me encanta y deseo que sea para siempre... Nunca antes he tenido una novia oficial, solo uniones carnales que no significaban nada... Tú eres distinta y no soy una roca insensible, aprecio tu belleza emocional y física. Realmente deberíamos haber hecho esto bien, un noviazgo, un compromiso y una boda.
— Hagámoslo al revés — Hermione tomó la mano del rubio para alejar los dedos de sus labios. — Se dio así y es mejor estar felices con lo que tenemos.
— Tengo más demonios de los que nunca has visto, así que quiero pedirte un único favor, porque realmente quiero sentir y dar amor a una pareja... — Draco cerró los ojos avergonzado mientras sentía la mano de Hermione acariciarle lasmejilla derecha. — Granger Sálvame... Por favor... Te necesito.
Los organizadores de la boda observaban por la ventana. Veían la escena, no hubo ni un solo beso o un abrazo mientras caminaban al parque.
Vieron cómo se sentaron en la misma banca, y se tomaban de la mano, parecían hablar por turnos.
— Son tan dulces. — Narcissa sonrió. — pero no recuerdo haber visto anillo de compromiso.
Theo que llegaba oyó lo que decía Cissy. — Sí, es porque Hermione le propuso matrimonio. A mí parecer Draco podría haber vivido sin casarse.
—Mañana lo llevarás a comprar el mejor anillo de compromiso y de bodas. — Ordenó Narcissa en español a su "novio". El cual asintió divertido.
— Creo que Draco le ha dicho algo, mire Narccisa se están abrazando — Ginny no dejaba de observar, sus ojos habían empeorado años atrás por lo que sé vio obligada a ir a un oftalmólogo y pedir lentes de contacto. — y se besaron... ¡Oh por Dios!
— Lo dices como si nunca lo hubieran hecho, llevan tres años que duermen juntos es claro que hacen más que eso. — Narccisa miró a la pareja que parecía comerse. — Están tan fogosos y... Harry, Ronald es mejor que vayan a separarlos, ellos no pueden hacer nada hasta la boda.
— Esto será divertido. — Susurró Ronald a Harry.
Ambos sonrieron, iban a disfrutar interrumpir la reciente atracción que había entre esos dos.
