Tres días antes de año nuevo, los estudiantes se despertaron a primera hora del día para hacer sus maletas, dejar todas las habitaciones libres de posters, calcetines sucios, ropa regada y demás pertenencias de los jóvenes.
Dan, Mario, Kevin, Héctor y Carl estaban en la habitación colocando sus pertenencias con algo de tristeza en sus maletas. Dan tomó la fotografía de su madre y la miró fijamente sonriéndole de la misma forma que ella le sonrió al momento de mirarla en movimiento en aquel pedazo de papel.
-¿Saben?- habló Mario cerrando su maleta con una lentitud depresiva.- No quiero irme de aquí. La verdad, los voy a extrañar.
-¡Ja!- rio Carl.- A nosotros no nos engañas, quieres quedarte para ir con Yellow a un pasadizo secreto del castillo y buscar piojitos en la cama.
Mario entró en un ataque de ira con su cara roja de enojo y fue a saltar sobre Carl quien recibió una lluvia de golpes por su pervertido comentario mientras los demás reían sin parar.
-¿Cómo crees, Carl?- continuó Héctor alejando a Mario de Carl.- No creo que hagan eso... Y si lo hacen, lo harán seguido.
Nuevamente, Mario se sonrojó y golpeó a Héctor.
-¡Ya basta, babosos!- gruñó Kevin poniéndose del lado de Mario.- Apuesto a que lo harán sin condón.
Una vez más, el chico entro en furia y reprendió a Kevin.
-Y va a volver al Santuario con tres bendiciones.- se burló Dan y también fue reprendido por su rival.
Después de un montón de comentarios mal pensados sobre la relación de Mario y Yellow, los cuatro Caballeros bajaron hasta el Gran Comedor donde tomarían su último desayuno en el Santuario. Allí se encontraban solo Titán, Mike, Olivia, Jynn y Lyra en la mesa al lado del gran ventanal derecho que dejaba pasar la luz del sol que salía por el océano. Del otro lado estaban Diana y el resto del equipo con su equipaje (aunque con Diana era más ya que no solo se había traído su ropa y demás sino también un centenar de libros complejos del Cosmo).
-¿No han visto a Leo?- preguntó Alan muy preocupado (aunque sus ansias de comer un centenar de waffles no decían lo mismo).
En eso, Leo llegó algo despeinado una vez más, pero esta vez llegó con Giselle del Zorro, algo muy raro que desconcertó a todos. Pero aun más viendo que se despedían con un abrazo de mala gana (a pesar de que Leo y Giselle mostraban rostros de felicidad al sentir los brazos del otro rodeando el cuerpo de ellos)
-¿Por qué viniste con esa tonta?- gruñó Zulle muy enojada sin dejar de mirar a Giselle.
-No vuelvas a llamarla asi, solo nos topamos y ya.- amenazó Leo a su amiga muy sonrojado y nervioso.
Dan y Mario miraron a la mesa donde estaba Giselle quien no dejaba de mirar a Leo aun cuando Titán y el resto le estaban reprendiendo por estar junto a su amigo. Cuando miraron a Leo, este tenía cara de idiota mirando a Giselle murmurando algo y babeando.
Después del rencuentro con su pequeño amigo, el equipo fue a las afueras del castillo donde dejaron su equipaje en el muelle donde unos hombres uniformados guardarían sus pertenencias dentro del bote. Decidieron ir a caminar juntos por última vez. La nieve se estaba derritiendo un poco en finales de diciembre, algo raro para que comenzara a pasar eso en ese tiempo. Cuando Dan miró al Bosque Prohibido quiso ver a su amigo licántropo una vez más, pero recordó que había partido a un nuevo lugar. Por más que intentaba no tenerla, la envidia de saber que el licántropo iba a tener muchas aventuras ponía a Dan ansioso de seguirle.
De repente, una silueta encauchada por un manto café horrible se hizo presente al salir de los arboles gigantescos. Solo se veía una barba castaña con muchas canas que tapaba el cuello de aquel hombre. La silueta levantó una mano robótica, como si de una prótesis se tratará. Lo extraño no era solo la mano, sino lo que sostenía con firmeza. Un cilindro plateado con un resorte cubriendo una capa de metal negro que llevaba a una arte de cobre de la cual salió una luz de color verde intenso, iluminando un poco al extraño. Dan recordó lo que Leia Skywalker le regaló cuando lo llevó hacia el puerto de la ciudad. Busco en su mochila y tomó el sable de luz.
-Skywalker...- balbuceó Dan en voz baja y al mirar hacia el bosque, el hombre había desaparecido.
-La fuerza es intensa en ti...- escuchó Dan una voz sombría con un sonido de mascara de respiración.- Pero no eres un Jedi aun...
-Vadera...- dijo Dan viendo su rostro reflejado en el cilindro del sable de luz.
En ese mismo instante, R2-D2 y C-3PO aparecieron y Dan se asustó al verlos ahí de la nada.
-Disculpe, amo Dan.- exclamó C-3PO.
-Descuida, 3PO... Espera,- Dan se extrañó al oír la palabra antes de su nombre.- ¿Amo?
R2-D2 hizo un sonido robótico que parecía de alegría.
-¿Cómo que amo?- dudó Diana acercándose a Dan.
-Asi es, Amo Dan, usted ahora es a quien servimos tanto R2 como yo.- aclaró C-3PO amigablemente.
-¿Por qué?- seguía sin comprender el chico.
-Bueno, nuestro antiguo amo, del cual lamento que no puedo dar información a usted, nos dio la orden de servir a aquel que tuviera este sable de luz.- refutó 3PO señalando el sable de Dan.
-¿Y por qué no puede decirme nada sobre él?- se extrañó aun más el Caballero de Bronce.
-Básicamente, porque nadie ha sabido nada de él desde hace años.- dijo 3PO y R2-D2 hizo otro ruido.- Exactamente hace doce años, señor.
Hace doce años, según Dan y su historia, fue la gran batalla contra Zalgo que se llevo la vida de sus padres. Una confusión e intriga lo lleno de más dudas. ¿Quién era el dueño anterior de los droides? ¿A quien perteneció ese sable? ¿Por qué Leia se lo otorgó? Pero sobre todo: ¿Qué tenía que ver el dueño del sable con Dan y su pasado?
-Bueno, amo Dan, ahora que estamos a su disposición, ¿necesita ayuda en algo, señor?- preguntó Dan.
-Si, pero no creo que puedas ayudarme con tantas preguntas.- bromeó Dan.
-Oye, Dan,- habló Zulle.- ¿Te llevarás a C-3PO y R2-D2 contigo?
-En efecto.- habló el Patriarca quien venía de despedir a los alumnos del último curso.- Me duele decir que 3PO y R2 ya no sirven mas al Santuario, ahora estarán mejor con Dan.
-¿Entonces me los podré llevar?- se sorprendió Dan y Seiya le asintió.- C-3PO, ¿Puedes ir a esperarnos el camarote?
-Enseguida, señor.- asintió C-3PO y se fue junto a R2-D2.
-Dan,- habló Seiya.- ¿Podemos hablar en privado?
-Si, señor.- dijo el chico.
-Te esperamos en el barco.- dijo Mario.
Maestro y estudiante se fueron hacia la cabaña de Goku cerca del Bosque Prohibido y comenzaron a hablar.
-Dan, tengo una pregunta muy graciosa.- dijo Seiya muy sonriente.
-¿Cuál es, señor?- preguntó Dan mirando a su director.
-El otro día, estaba revisando el Santuario y pude sentir una extraña tela pegajosa y muy flexible regada por todas partes.- dijo Sagitario y mostró a Dan una telaraña.- Quería saber si tienes una explicación para esto.
El chico tragó saliva muy preocupado. Sentía que todo se le iba encima. Era obvio, Seiya ya sabía su secreto.
-Una infestación de arañas, quizás...- fingió Dan.
-No lo creo... Tal vez solo fue una araña... una muy grande... y con forma de humano... algo asi como la Araña Humana.- dijo Seiya.
-Es Hombre Araña y no soy él, soy Spider Saint...- a esto último Dan se tapó la boca y se dijo mil veces idiota.
-Entonces, ¿tu fuiste quien...?- continuo el Caballero Dorado.
-Si... pero no le diga a nadie, ¿si?... mucho menos a mis padrinos, me matarían si se enteran.- suplicó Dan.
-Descuida, no diré nada, solo que alguien me pidió que te diera esto si te encontraba.- dijo Seiya entregándole un paquete con una letra a mayúscula encerrada en un circulo con una flecha en medio fija en el este.- Era un tipo con una armadura roja con cohetes en las piernas y manos... ¡Ah! Y venia con un soldado de mallas con un escudo extremadamente irrompible. Se llamaban los Alijadores... ¡No!... Los Defensores... Los guardianes... la Liga de la Justicia... Los Power Rangers... no sé.
-Los Vengadores...- se estremeció Dan y mostró un rostro de felicidad. No lo creía. Los primeros vengadores, Iron Man y Capitan América, le dieron un paquete... ¡PERO FUERON LOS VENGADORES QUIENES SE LOS DIERON!
En eso, el barco ya iba a zarpar y Seiya condujo a Dan hacia el muelle para que subiera.
-Espera, Dan.- dijo Seiya y su alumno volvió con él.- Feliz Navidad, muchacho.
-Gracias.- dijo Dan tomando un obsequio envuelto en pergamino. Pudo verse reflejado en un cuadro grande y detrás de él a su madre. -¡El espejo de Oesed!
-Si... no pude repararlo, pero pude conseguir un pedazo grande para ti.- sonrió Seiya.
Dan abrazó fuertemente a Seiya sin aviso alguno y este se quedo inmóvil y algo pensativo.
-Lo extrañaré, señor.- dijo Dan.
-Yo igual, hijo.- afirmó Seiya dejando a Dan para que entrara al barco.- Nos vemos en dos meses.
-¡Dan!- gritó una chica que venía corriendo a toda velocidad.
-¿Fanny?- se extrañó Dan y corrió a por su amiga.- ¿Qué pasa?
-Es que... yo... quería... saber si tú quieres... Bueno hay un campamento... y me dejaron invitar a alguien... y...- dijo Fanny muy tímida.
-¿Quie... quieres que vaya... contigo...?- se sonrojó Dan.
-Si... ¿puedes?- preguntó Fanny.- Es en tres semanas.
-Si... si, ¿Por qué no? Estoy libre.- dijo Dan.
-Bueno... te esperaré...- dijo Fanny alejándose al igual que Dan.
-Yo igual...- continuo Dan.
Cuando se dieron media vuelta, dieron otra y se abrazaron cariñosamente.
-Te voy a extrañar, Dan...- dijo Fanny con tristeza.
-Descuida... te escribiré...- aseguró Dan y soltó a su amiga para despedirse con un beso en la mejilla. -¡Adiós, hasta el campamento!
Al subir a su camarote, se encontró con sus amigos, viendo a los que lo acompañaron en las múltiples batallas.
-Es extraño volver a casa, ¿no?- preguntó Leo.
-No volveré...- dijo Dan.- Estoy en ella.
Mirando a lo lejos como el Santuario desparecía por las olas, Dan y sus amigos se sintieron aliviados de terminar su primer semestre como Caballeros de Athena y de acabar de una vez por todas contra Zalgo... o eso creian...
-Mi lord...- habló un sujeto encapuchado en lo que parecía una cueva que llevaba al inframundo.- ¿Qué es lo que seguirá ahora?
-Parece que el chico...- dijo otro encapuchado.- es más fuerte de lo que estimaba, maestro.
-No cabe duda...- dijo Zalgo quien no era visible.- Debe de ser él, debe de ser... ese maldito... Luz...
-Mi Lord...- habló un hombre alto.- He logrado realizar el comienzo de la siguiente fase.
-¡Excelente!- dijo Zalgo mientras soltaba una risa malévola.- No solo mataremos al chico, sino a ella... claro... después de lo que hagas con ella... ¿no es asi... Heachcliff?
