23. AÑO NUEVO…
Cuando unos días después James y Peter regresan de sus vacaciones, Sirius y Remus aún no han hablado sobre lo que pasó. Ni una referencia al beso que ha quitado el sueño a Remus todas y cada una de las noches desde entonces. Ni una alusión a la mejor noche de sus últimos años.
Nada.
Sirius no ha comentado nada y Remus no se atreve a preguntar, por miedo a abrir una puerta que luego no sea capaz de cerrar.
-¡Eh, chicos! ¿Cómo han ido esas vacaciones?
James llega lleno de energía, con una flamante escoba nueva al hombro. Les ha hablado de ella en sus cartas. El increíble regalo de sus padres. Sirius se levanta de su cama de un salto.
-¡Joder, James, eres un cabrón con suerte!
Y así, sin más, Sirius vuelve a ser el de siempre, no la taciturna sombra que ha sido durante las vacaciones. Y Remus siente un pequeño vuelco en el estómago que le obliga a apartar la mirada.
-Hola, Peter.
-Hola, Remus.
-Eh, cuidado, Canuto, que la vas a romper.
-¿No me vas a dejar probarla?
La sonrisa de James resplandece en la habitación.
-¡Claro! ¡Vamos, Remus!
Los cuatro salen de la habitación corriendo, arrollando a todo el que se cruza en su camino. Llegan a los terrenos entre risas y empujones. James es el primero en subir y hace un par de piruetas mientras Sirius no para de llamarle dando saltos para que baje y le deje montar de una maldita vez.
Cuando James aterriza, algunos minutos después, Sirius prácticamente le arranca la escoba de las manos y sube en ella de un salto. Se puede oír su grito de júbilo cuando sale disparado hacia el cielo. Remus le mira con una sonrisa triste en los labios. Le gusta verle así, feliz como un niño pequeño con un juguete nuevo, aunque le gustaría más si fuera él, y no esa escoba, la causa de esa alegría arrolladora. Se sobresalta cuando nota la mano de James en su brazo.
-¿Qué tal está?
Remus sabe a qué se refiere.
-No muy bien –confiesa con un suspiro, apartando la mirada de las piruetas exageradas de Sirius para posarla en James-. Me llevó a Hogsmeade en Nochebuena y estuvo bebiendo bastante, la verdad. Se lío con una chica en el pub y consiguió que nos echaran a patadas de allí. Pelea incluida.
Peter no les escucha, está un poco más lejos, dando saltos entusiasmados ante las acrobacias de Sirius en la escoba.
-Sí, ya imaginaba que pasaría algo así. Aunque trate de disimularlo es obvio que está muy afectado por cómo van las cosas con sus padres.
-Por cómo no van, querrás decir. Y sí, está bastante afectado. Nunca le había visto tan hundido, James.
-Sirius es bastante transparente con sus sentimientos, pero se cierra en banda cuando se trata de su familia. Es obvio que el tema de sus padres le ha afectado bastante. Intenté convencerle para que viniera a casa durante las fiestas y se olvidara de todo durante las vacaciones, pero ya sabes lo cabezota que es… Creía que era un estorbo y no hubo manera de hacerle cambiar de opinión.
-Sí, lo sé.
-Me habría quedado en Hogwarts, pero mis padres tenían todo planeado y… no sé, me daba pena dejarles plantados.
-No te preocupes, James. Supimos llevarlo bastante bien: vómitos, algún puñetazo y un frío de muerte –se calla lo del beso y las confesiones a media voz en la cocina. Ese secreto es suyo-. Fue una nochebuena perfecta.
No pueden seguir hablando, Sirius aterriza a su lado con un grito de entusiasmo. Remus puede ver la emoción en sus ojos grises, la nota en su respiración agitada.
-Es fantástica, James.
-Lo sé.
-¿Puedo probarla yo, James?
-Claro, Peter, pero ten cuidado no vayas a caer.
Peter se monta en la escoba. Con mucho más cuidado que Sirius y James. Despega despacito y le parece lo más emocionante del mundo.
-Remus me ha dicho que fuisteis a Hogsmeade. No me contaste nada en tus cartas.
Sirius mira a Remus con curiosidad.
-No puedes guardar un secreto, ¿verdad?
Remus traga saliva y desvía la mirada, nervioso.
-No sabía que ir a Hogsmeade fuera un secreto –ríe James.
-No, claro. No lo es.
-¿Es verdad que os echaron del pub?
El grito de Peter les distrae.
-¡Cuidado, Peter! –gritan los tres a la vez.
Se salva de una caída por poco y James decide que es suficiente. No quiere romper la escoba tan pronto.
-¿Y si subimos y nos intercambiamos los regalos?
-¡Sí! –exclama Peter entusiasmado.
Sirius coge a Remus por el brazo antes de seguir a los demás.
-Creo que no hace falta contarle a James todo lo que pasó.
Remus le mira con el corazón acelerado.
-Claro. No te preocupes. No se lo he contado todo.
Sirius le suelta, agachando la vista. Parece un poco avergonzado.
-Vale.
Remus le ve alejarse. Cuando llega a la altura de James, Sirius le echa un brazo sobre los hombros y le quita la escoba ante las protestas de su amigo, que intenta recuperarla sin resultado. La primera alusión al tema y es para pedirle que no cuente lo ocurrido. De repente Remus nota un nudo en el estómago y una sensación desagradable que le impide respirar con normalidad. Es un idiota. Un completo idiota por hacerse ilusiones, por pasar las noches reviviendo ese beso una y otra vez en su cabeza, imaginando lo que podría pasar después. Está claro que para Sirius aquel beso no significó nada. Probablemente sólo le besó porque era Nochebuena, y estaba borracho y era el único amigo que estaba cerca y... ¿Qué más da? Para Sirius no significó absolutamente nada y él es un estúpido Puede que para Sirius fuera sólo un error que se esfuerza en olvidar, pero él no puede. No puede olvidar algo que había deseado tanto tiempo.
-¡Remus!
Con un suspiro, recompone una sonrisa.
-Ya voy, James.
Intenta ser natural los siguientes días, de verdad que lo intenta. Pero las palabras de Sirius aún le duelen. No hace falta contarle a James todo lo que pasó. ¿Por qué le besó entonces? Unas palabras aparecen dibujadas en su pergamino. Hace tiempo que no toma apuntes, ni siquiera sabe de qué está hablando el profesor.
Esta noche ronda para dibujar el mapa.
Es la letra de James. Sirius ni siquiera tiene valor para escribirle. Es eso lo que más duele a Remus, parece que Sirius se avergüenza tanto de lo que pasó que ni siquiera se atreve a dirigirle la palabra. Es como si no quisiera acercarse a él. Y desde luego no han vuelto a quedarse a solas desde que sus amigos llegaron. Ni una sola vez. Sirius hace lo posible por pasar el menor tiempo posible en la misma habitación que él. Y Remus se siente un poco decepcionado por su actitud. Decepcionado, triste y, ¿para qué negarlo?, también enfadado. ¿De verdad merece que Sirius le trate así cuando fue él quien le besó?
El caso es que le echa de menos. Echa de menos su brazo sobre los hombros, sus bromas al oído, sus sonrisas. Echa de menos que le guiñe el ojo sin venir a cuento, que pida su opinión para todo, que termine sus frases con un ¿Verdad, Lunático?
Le echa de menos.
Si hubiera sabido que iba a acabar así, jamás se habría atrevido a desear aquel beso.
Escribe una respuesta con mano firme y los labios apretados.
Lo siento. Hoy no puedo. Tengo que estudiar.
Oye murmullos a sus espaldas y sabe que Sirius y James han leído su mensaje.
Puedes estudiar mañana.
Vamos, Lunático…
Remus no contesta. No le apetece ir de excursión, y de todos modos, seguro que Sirius prefiere ir sin él. Lo que necesita es estar solo.
-¿Estás bien?
-¿Por qué lo preguntas?
-No has dicho nada en toda la noche. No es normal. Y llevas unos días raro. Pero no hay luna llena todavía… ¿Te encuentras bien?
El suspiro de Remus parece nacer de sus pies.
-No, Lily, la verdad es que no.
-¿Quieres hablar?
Remus duda un momento.
-No lo sé.
La chica camina a su lado en silencio durante unos minutos. La ronda siempre es un buen momento para charlar y ponerse al día. Y Remus lleva varios días raro. Parece abstraído.
-No quiero obligarte, Remus, y no quiero que pienses que sólo me mueve la curiosidad. No es eso. Pero a veces contar los problemas a un amigo ayuda.
Remus lo piensa. Lily tiene razón, necesita contar lo que ha pasado, desahogarse. No puede seguir llevando ese peso él solo. Quizá para Sirius no significara nada y pueda olvidarlo todo de un día para otro, pero él no. Porque para él sí que significó algo y, maldita sea, lo ha intentado, pero no puede quitarse ese beso de la cabeza. Y Lily parece la persona más indicada para escuchar algo así. No sabe cómo reaccionará, pero no cree que reaccione mal. Y ahora mismo necesita a alguien que le escuche. Normalmente ese alguien es Sirius, pero llevan varios días sin apenas dirigirse la palabra, ¿y qué sentido tendría contarle a él cómo se siente?
-¿Sabrás guardar un secreto?
-Creo que ya he demostrado que sí.
Remus tarda unos segundos en confesar. Sirius le pidió que no lo contara. No debería… Claro, que lo que le pidió fue que no se lo contara a James…
-Sirius me ha besado.
Lily se detiene de golpe.
-¿Qué?
-Shh, baja la voz, Lily.
-¡Lo siento! Pero es que… No puedo creer que… ¿Sirius? ¿Sirius, el amigo de James Potter? ¿Sirius Orión Black? ¿Ese Sirius?
Remus sonríe un poco, pensando en la reacción de Sirius si escuchara a Lily pronunciar su nombre completo.
-¿A cuántos Sirius conoces?
Lily parece genuinamente sorprendida.
-Vaya… -Pasan unos segundos en silencio-. Vaya –repite.
-Sí –suspira Remus.
-Pero él no… ¿O sí? Quiero decir… Le gustan las chicas. ¿…No?
Remus se encoge de hombros.
-Supongo…
-¿Y tú? Perdóname, no quiero parecer una cotilla ni nada de eso, pero me parecía… Creía que, bueno, tenía la impresión de que Sirius te gustaba.
Remus la mira sorprendido.
-¿Qué? ¿Y por qué pensabas eso?
-No sé, por la manera en la que le miras, por cómo pareces perdonar todos sus deslices y… ¡os pasáis todo el día revoloteando el uno alrededor del otro! No sé, me pareció.
Y Remus sonríe un poco.
-¿Revoloteando?
-Estáis todo el rato juntos. Y parece que os gusta.
-Ya no. Si tanto te fijas, te habrás dado cuenta de que ya no "estamos todo el rato juntos". De hecho desde que me besó Sirius ni se acerca a mí. Pero tienes razón –añade en voz baja-. Sirius me gusta… un poco.
-¿Sólo un poco?
-Bueno, no –suspira avergonzado-, me gusta bastante. Me gusta muchísimo, de hecho.
Lily sonríe.
-Ya lo imaginaba… ¿Cuál es el problema entonces?
Remus se tapa la cara con las manos intentando contener un gemido.
-Él me besó la noche de Nochebuena –explica por fin-. Bueno, en realidad era Navidad porque era ya de día, pero eso da igual. El caso es que pasamos toda la noche juntos y cuando llegamos al castillo… no sé, se acercó y… me besó. Él. ¡A mí! ¿Puedes creerlo? Yo tampoco. Creía… no sé, supongo que me hice ilusiones cuando pasó. Fue tan… mágico. En serio, Lily, era todo lo que había imaginado que sería. Pero luego no dijo nada. Pasaron varios días y no dijo nada, ni una palabra sobre aquella noche. Se limitó a esquivarme, a buscar una excusa para no pasar tiempo conmigo, y luego llegaron James y Peter y entonces me cogió del brazo, me apartó de los demás y me pidió que no le contara nada a James. La primera vez en días que me dirigía la palabra y era para pedirme que guardara silencio.
Lily le mira con la boca abierta. Ante las últimas palabras sus labios se fruncen en un gesto de desagrado.
-¡Menudo idiota!
-No sé… Por su actitud, está claro que se arrepiente de lo que pasó. ¡Pero fue él quien me besó a mí! Y luego va y me dice que no cuente nada –suelta un suspiro antes de continuar en voz baja-. Esa misma noche, la noche que me besó, estuvo flirteando con una chica, ¿sabes? Pero luego llegó su novio y Sirius se peleó con él y… Bueno, da igual, el caso es que besó a una chica esa misma noche. ¿Y luego me besa a mí? ¡Es que no entiendo por qué lo hizo! Y me siento tan mal… Me siento utilizado, Lily. En ese momento me sentí especial, pero luego pensé que tal vez sólo lo hizo porque no había ninguna chica cerca, como si yo sólo fuera su única opción. Y duele. Duele mucho, porque desde entonces Sirius no es el mismo conmigo. Casi no hablamos y parece que le da miedo quedarse a solas conmigo, como si temiera que yo fuera a abalanzarme sobre él o algo. Y ya no somos tan amigos como antes, y… ojalá no me hubiera besado –termina con un gemido.
Lily suspira.
-¿Besó a una chica? –pregunta Lily un poco confundida- ¿En el Colegio?
-No, en Hogsmeade.
-¿Fuisteis a Hogsmeade sin permiso? ¿En Nochebuena?
-¿Qué importa eso Lily? –exclama Remus desesperado.
-¡Vale, vale! Pero a ver, ¿en serio no habéis hablado de lo que pasó?
-¿Hablar? ¿Te refieres a una conversación civilizada? ¿Con Sirius?
-Me refiero –se exaspera Lily- a sentaros los dos juntos y comentar lo que ha pasado. ¿Le has preguntado por qué lo hizo? ¿Por qué te besó?
-¿Estás loca? ¡No puedo preguntarle eso!
-¿Por qué?
-Pues… porque… porque… ¡Ya sabes por qué!
-Desde luego, mira que sois complicados los hombres. Con lo fácil que es hablar las cosas.
-Si claro, mi mejor amigo me besa y luego me trata como si tuviera una enfermedad contagiosa, ¿crees que hace falta preguntar algo?
Lily suspira.
-Escucha, Remus, sé que él es tu amigo y ¡entiendo que te guste! ¿A quién no? Es increíblemente guapo y vosotros sois amigos desde hace tiempo. Es normal que te sientas atraído por él, pero ¿has visto como trata a las chicas con las que sale? Todas las que han estado con él coinciden en que no es capaz de mantener una relación. Nunca ha durado mucho con una chica. ¡Siempre acaba haciéndoles daño!
-Lo sé, Lily, créeme que lo sé. Pero él no es como todos piensan.
-¿Quieres decir presumido, orgulloso y rebelde?
Remus sacude la cabeza.
-En realidad es un buen chico, Lily. Ha tenido problemas y eso lo refleja en su actitud, pero él no…
-¿Problemas? ¿Qué problemas puede tener alguien que siempre lo ha tenido todo? Es de buena familia, tiene dinero, influencias… ¡Su apellido le abre todas las puertas!
-Te equivocas. Su apellido es una maldición para él.
-¿Qué?
-Lo siento, Lily. Es asunto suyo y creo que no debo de contártelo, pero los padres de Sirius… Bueno, digamos que no ha tenido una infancia fácil. Y no voy a contarte nada más porque no puedo. Lo entiendes, ¿verdad?
-Está bien.
Remus suelta un suspiro y Lily sonríe con tristeza.
-Te gusta mucho, ¿verdad?
-Muchísimo –su voz suena como un gemido desesperado-. Él siempre me ha tratado de una forma especial. Como si fuera su hermano pequeño. ¿Sabes que fue el primero en averiguar lo de mi licantropía? Y no me dio la espalda, Lily. ¿Sabes lo que eso significó para mí? Él fue el primero en tenderme una mano, fue mi primer amigo en el colegio. Luego vinieron James y Peter, pero él fue el primero, Lily. Siempre está a mi lado cuando le necesito y yo procuro estar con él cuando él necesita a alguien.
-Y además es increíblemente guapo –añade la pelirroja sonriendo.
-Y además es increíblemente guapo –repite Remus-, pero no es sólo eso, no es sólo su físico, Lily, aunque he de confesar que me encanta el color de sus ojos y… tendrías que verle cuando se pasea casi desnudo por la habitación. ¡Es una tortura, en serio! Pero no es sólo eso. Es su manera de hablarme, de sonreírme. Es ese brillo en sus ojos cuando planea una travesura y esa tristeza que parece ahogarle cuando habla de sus padres o de su hermano. Sirius es mucho más de lo que muestra a los demás y sobre todo es un buen amigo. El mejor que tengo.
Lily pone una mano en su brazo de manera protectora.
-Deberías hablar con él.
-Lo sé –gime Remus desesperado-. ¡Pero no puedo! Es fácil decirlo pero no puedo hacerlo.
-Sé que no es fácil, pero deberíais aclarar las cosas. Es una pena que vuestra amistad se vea afectada por algo así.
-¿Y qué hago? ¿Lo cojo del brazo y le obligo a mirarme y a explicarme por qué me besó? Está claro que no quiso hacerlo. Está claro que se arrepiente de lo que pasó y que me evita para no recordarlo. Creo que lo mejor es dejarlo pasar, esperar que las aguas se calmen un poco y ver qué pasa…
Entran por el hueco del retrato y los dos se callan al ver a Sirius y James sentados frente al fuego.
-Aún no puedo creer que lo hiciera –murmura Lily.
-Lily, por favor, déjalo pasar. Y sobre todo, no dejes que él sepa que te lo he contado o me matará.
-Tranquilo, no le diré nada, aunque tal vez tengas que darle un empujoncito.
-¿Qué?
-Ya me darás las gracias.
Remus va a preguntar qué quiere decir con eso, pero no le da tiempo, porque en ese momento Lily se pone de puntillas y le planta un beso en los labios. Es un beso corto, apenas un roce. Y Remus está tan sorprendido que no se da cuenta de que sus amigos lo han visto todo.
De pronto se hace el silencio en la sala, parece que todo el mundo está pendiente de ellos y Remus se siente enrojecer.
-Buenas noches, Remus –dice la pelirroja guiñándole un ojo.
-B-buenas noches.
James es el primero en acercarse.
-¡¿SE PUEDE SABER QUÉ DEMONIOS HA SIDO ESO?!
Sirius está detrás de él, pero no dice nada. Sólo le mira con esa expresión indescifrable que ha adoptado con él los últimos días.
-¡Remus! ¿Por qué has besado a Lily? –James parece a punto de llorar.
-No he… No he besado a Lily…
-¡Pero si os he visto! ¡Todos os han visto!
-Yo no la he besado, ¿vale? –protesta enfadado-. Me ha besado ella a mí. ¡Y no sé por qué!
-¿Cómo puedes hacerme esto, Remus?
-James…
-¡Creí que eras mi amigo!
-¡Yo no he hecho nada!
-¡Te hemos visto! ¡Acabas de besarla!
-Te repito que ha sido ella quien me ha besado a mí.
-¡Pero…!
-¿Quieres dejarlo ya? Lily no me gusta, ¿vale? ¡Sólo ha sido un beso!
-¡Si no te gusta no deberías de haberla besado!
Remus suelta un gruñido.
-Me voy a la cama.
Y sin más, se da la vuelta y desaparece por las escaleras de camino a su habitación.
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Si las cosas parecían ir mal, a partir del beso de Lily se complican aún más. James parece realmente enfadado con él, con lo cual ya el único que le dirige la palabra más o menos, cuando James o Sirius no andan cerca, es Peter.
-¿Ha pasado algo? ¿Por qué están enfadados contigo?
Remus se encoge de hombros.
-No quiero hablar de eso, Peter.
-James dice que besaste a Lily en la sala común. ¿Es verdad?
Remus suspira, cansado de dar su versión de los hechos.
-Fue ella quien me besó. A mí también me pilló por sorpresa, ¿vale? Y ya le he dicho a James que Lily sólo es mi amiga, que no hay nada entre nosotros…
-¿Por qué te besó entonces?
-Eso me gustaría saber.
Se levanta de un salto cuando ve entrar a Lily en el comedor.
-¡Lily! Necesito hablar contigo.
Intenta ignorar las miradas curiosas a su alrededor. A estas alturas todo Gryffindor debe de saber lo del beso.
-Buenos días –sonríe la pelirroja-. ¿Qué tal est…?
Remus la agarra de la muñeca y la aparta de la mesa, buscando un poco de privacidad que no consigue. Todos los ojos están puestos en ellos.
-¿Por qué lo hiciste? –gime entre susurros. Su voz suena desesperada.
-¿El qué?
-¡Ya sabes el qué! ¡Me besaste! Delante de todo el mundo, Lily.
-Ah, eso –sonríe mientras acomoda los libros en sus brazos-. Sólo quería dar un empujoncito a Sirius –confiesa en voz baja, pendiente de que nadie escuche sus palabras-. Quería ver si se ponía un poco celoso.
-Pues lo único que has conseguido es que JAMES se ponga celoso -Lily no parece muy sorprendida- ¿Sabes que han dejado de hablarme?
-Oh –la pelirroja parece realmente afectada-. Lo siento, Remus.
-Da igual. Tampoco es que vaya a echar mucho de menos a mis únicos amigos –añade con sarcasmo.
Lily se muerde el labio, contrariada.
-Lo siento, no pensé… No me di cuenta de que James podía reaccionar así.
-Lily, James está colado por ti desde hace años, ¿cómo creías que reaccionaría al verte besando a uno de sus amigos? Sin embargo, Sirius…
Justo en ese momento James y Sirius entran en el comedor y Remus nota un nudo en el estómago cuando ve sus miradas de desaprobación.
-Remus, lo siento, de verdad…
-Es un poco tarde para arrepentirse, Lily –murmura con una mezcla de enfado y tristeza-. Será mejor que me marche.
Lily le ve abandonar la sala, seguido en todo momento por la mirada de sus amigos. Cuando el licántropo se marcha, Lily se acerca a ellos con un bufido.
-Eh, Potter.
James la mira como no la ha mirado nunca. Si no le pareciera absurdo, Lily juraría que ha estado llorando.
-Qué.
-¿Cuándo vais a dejar de comportaros como un par de idiotas con Lupin?
Sirius alza un poco la barbilla. James baja la mirada al suelo mordiéndose los labios.
-No sé a qué te refieres.
-Oh, sí que lo sabes –dice Lily dirigiendo una rápida mirada a Sirius-. ¿Todo esto es por el beso? –y entonces Lily hace algo. Le besa. A él. A James Potter. Un beso tan corto que acaba casi antes de empezar. Pero lo bastante largo para cortar la respiración de James, que apenas se da cuenta de los silbidos de aprobación por parte del resto de Gryffindors-. ¿Lo ves? ¡Sólo es un beso en los labios!
James abre y cierra la boca un par de veces sin saber qué decir. Tiene las mejillas encendidas.
-¡Por dios! A ver si maduráis un poco. Además, fui YO quien le besó, ¿de acuerdo? Así que ya podéis empezar a tratar a Lupin como siempre. Bastante tiene él ya con sus propios problemas –añade volviéndose a mirar a Sirius, que no le aparta la mirada.
Y dándose la vuelta, se aleja de allí, dejando a James con la boca abierta y a Sirius con los labios apretados. Y entonces James reúne todo el valor del mundo y da un paso adelante.
-¡Eh, Evans!
Lily se gira.
-¿Sí?
-Lo haré si sales conmigo este sábado.
Lily parece pensarlo un momento. Está a punto de mandarlo a paseo y salir de allí con paso firme, pero piensa en Remus y en que si está así en parte es por su culpa. Quedar con James para dar un paseo no es tan grave después de todo…
-¿Y volveréis a tratar a Lupin como antes? ¿Dejaréis de ignorarle?
-Sí.
-Vale.
Y su respuesta sale quizá demasiado rápido. Lo que no entiende es por qué tiene que sonreír cuando se da la vuelta. Se dice que es por la cara de tonto que se le ha quedado a Potter por su respuesta. Porque está segura de que no lo esperaba. Y bueno, tampoco será tan desagradable pasar el sábado con él… No sabe qué pasará con Sirius, pero al menos está segura de que James volverá a tratar a Remus como siempre.
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-¡Remus! ¡Ey, Remus!
El licántropo alza la vista de sus apuntes, sorprendido de ver a James lanzarse en sus brazos en plan kamikaze.
-¿James? ¿Qué…?
-¡Lily!
-Lo siento, pero no…
-Evans ha accedido a ir con él el sábado –explica Sirius. Y a Remus le sorprende que le hable a él. Le sorprende más eso que lo que acaba de decir.
-¿Qué?
-¡Lily va a salir conmigo! –grita James un poco histérico-. ¡Y es gracias a ti!
-¿Gracias a mí?
-Sí, por el beso…
-Ya te dije que yo no…
-Sí, sí, ya lo sé, no importa. ¡Porque Lily me besó! ¡ME BESÓ A MÍ! Delante de todo el mundo, ¿Puedes creerlo? Si lo hubieras visto… ¡Y vendrá conmigo a Hogsmeade! El sábado. ¡Conmigo! ¡OH, DIOS MÍO, NO SÉ QUÉ VOY A PONERME!
Antes de poder evitarlo, Remus lanza una mirada a Sirius y le sorprende ver su sonrisa y ese guiño en los ojos. Dirigido a él. James se ha acercado y le vuelve a abrazar con fuerza.
-Gracias, Remus –lloriquea.
Y por primera vez en mucho tiempo, Remus sonríe.
-De nada, James.
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Finalmente convencen a Remus para salir a dibujar un pedazo del mapa. Todo va bien al principio, hasta que James decide que necesita ir a las cocinas a por algo que comer y se lleva a Peter y la capa de invisibilidad con él. ¡Nos vemos en la habitación!
Así que Sirius y Remus se quedan solos, encargados de terminar de dibujar el pasillo de la tercera planta. Caminan en silencio, alumbrando el camino con sus varitas mientras sus pasos aparecen trazados en el pergamino. Durante un buen rato hacen el trabajo en silencio, marcando los puntos importantes con un conjuro que los traslada directamente al papel. Remus quiere terminar cuanto antes para volver a la habitación con los demás. La cercanía de Sirius le pone nervioso. Después de lo que pasó no está muy seguro de cómo comportarse con su amigo y parece que Sirius está tan perdido como él. Remus puede respirar la tensión en el aire.
-¿Y esa puerta?
-Ya la tenemos anotada, es sólo un almacén de mobiliario escolar. Mesas, sillas…
-¿Entonces es todo?
-Eso parece. Creo que con esto terminamos este pasillo, así que ya podemos volver.
-¿Sigues enfadado?
La pregunta de Sirius le sorprende.
-¿Cómo dices?
-Llevas varios días muy raro conmigo. Desde… desde la mañana de Navidad.
Remus no puede creer lo que escucha. ¿Raro él?
-Yo no estoy raro –se defiende.
-¿Ah, no? ¿Y entonces por qué me esquivas y apenas hablas conmigo?
Remus le mira con los ojos muy abiertos.
-¿Que yo te esquivo? ¿Que YO TE…? ¡Pero si eres tú quien está evitándome! Apenas me hablas, ¡casi ni me miras! Pasas de mí y parece que te da miedo quedarte a solas conmigo.
-Yo no…
-Mira, estoy cansado de esto. Me dejaste muy claro que todo había sido un error, así que no creo que haya nada más que hablar.
-Remus…
Pero Remus no quiere más explicaciones, quiere terminar con esta situación absurda, volver a la normalidad de antes, a la cercanía de Sirius, la complicidad… Todo eso parece haber desaparecido por culpa de aquel beso.
-Estoy cansado de que me ignores cada vez que entro en una habitación, cansado de que no me mires cuando hablo. Ya me ha quedado claro que ese beso no significó nada para ti, ¿de acuerdo? Así que, ¿por qué no lo olvidamos y volvemos a estar como antes?
¿Por favor?
Sirius se muerde los labios con fuerza, sin atreverse a mirarle a los ojos.
-No soy gay.
Habla tan bajo que Remus apenas le escucha.
-¿Qué has dicho?
-Yo… No sé por qué hice… lo que hice. Había bebido mucho esa noche y… No sé, todavía no sé por qué lo hice, pero sí sé que no soy gay, Remus. No lo soy. Me gustan las chicas, ¿vale?
¿Por qué tiene que sentir ese dolor en el estómago? Remus aprieta los labios, sin saber qué decir. Sospechaba que Sirius le diría algo así, ya ha asumido que lo que pasó fue un error, algo que no debería haber pasado. Tal vez porque Sirius estaba un poco borracho, tal vez por otra cosa. Lo sospechaba y aun así escucharlo de sus labios, escuchar esas palabra saliendo de la boca de Sirius le duele tanto que Remus no sabe cómo podrá reponerse de algo así…
-Lo siento si he estado un poco raro estos días –Sirius habla en voz baja, sin atreverse todavía a mirarle a la cara-. Yo… no sabía cómo reaccionar. Quería olvidar lo que había pasado y que todo volviera a ser como antes, pero no sé cómo hacerlo. Tú estás raro desde entonces y yo… supongo que también. Pero yo no…
-Está bien, Sirius.
-Lo siento…
-No te preocupes. Me ha quedado claro –procura sonreír, aunque no está muy seguro de conseguirlo-. No necesito que me lo repitas, ya me ha quedado claro que te gustan las chicas.
Sirius parece nervioso. Obviamente no es una conversación que le apetezca tener. A Remus tampoco, pero se alegra de que por fin hayan tenido esta conversación. Así dejará de hacerse ilusiones de una vez por todas. Así podrá por fin intentar pasar página.
-Quiero que sepas que no es por ti –y suena tan cliché que Remus tiene que hacer esfuerzos para no reírse ante una frase tan estúpida-. Si me gustaran los chicos probablemente serías el tipo de persona por la que me sentiría atraído. Pero no puedo permitir algo así, ¿entiendes? –Sirius parece desesperado por hacerse entender. Remus no contesta. Tiene la mirada fija en el suelo, sorprendido todavía de que esta conversación le duela tanto-. ¿Y tú?
Levanta la vista al fin, sin entender la pregunta de Sirius.
-¿Yo qué?
Sirius lo piensa unos segundos antes de atreverse a preguntar.
-¿Eres…? Ya sabes. ¿Te gustan los chicos?
Remus intenta controlar su enfado. Intenta que no se note, pero su voz le delata cuando da su respuesta.
-¿Y por qué quieres saberlo? No sé qué interés pueden tener para ti mis inclinaciones sexuales. Lo siento, Sirius, pero no creo que eso sea asunto tuyo.
Sirius parece sorprendido por la respuesta y un poco decepcionado.
-Sí, claro, tienes razón, no es asunto mío, pero…
-Entonces dejemos las cosas como están. Vamos a olvidar lo que pasó y a volver a estar como antes. Y no te preocupes, no necesitarás repetir esta conversación, sé cuál es mi lugar respecto a ti, así que no tienes nada que temer. Estás a salvo conmigo.
-Remus…
Sirius le agarra de la mano para evitar que se marche, pero le suelta enseguida, casi como si quemara y el enfado de Remus parece subirle a la garganta.
-No se lo cuentes a nadie. Por favor.
Remus aprieta los labios, contando mentalmente para calmarse antes de contestar.
-¿El qué? ¿Que me besaste? -Sirius mira a su alrededor nervioso, casi como si esperara que alguien pudiera oírles. Pero el pasillo está desierto-. No fue para tanto, ¿sabes? Ni siquiera sé por qué seguimos hablando del tema. Yo ya lo he olvidado –Remus abre el mapa, intentando concentrarse en otra cosa que no sean los ojos increíblemente grises de Sirius-. Deberíamos volver. James se estará preguntando dónde estamos.
Hacen el camino de vuelta en silencio y no vuelven a intercambiar una palabra hasta que llegan a la Torre y se desean buenas noches.
.
TBC
