El trabajo que le había acumulado el modelaje lo tenía sumamente agotado. Sin embargo, ya se había comprometido con Fleur y no podía fallarle, pues eso incluso podía costarle el empleo en la televisora.
Así fue como Draco entregó día y noche para que la promoción de la nueva línea de ropa se terminara en el menor tiempo posible.
Prácticamente había terminado el semestre, por lo que al finalizar su trabajo como modelo se iría con Harry.
Habían planeado desde hace ya algunas semanas que tomarían unas muy agradables y necesarias vacaciones en algún mar del Caribe, aunque todavía no tenían muy claro el lugar exacto. Es por eso que se estaba esforzando bastante.
Mientras tanto, Harry esperaba ansioso el regreso de Draco. Había tenido la intención de viajar a Francia con el rubio, pero este se había negado rotundamente por lo que tuvo que aceptar a regañadientes y quedarse en Inglaterra.
Y así, comunicándose eventualmente por teléfono, pasaron tres largas semanas, hasta que al fin Draco retornó a Inglaterra.
― Te extrañé muchísimo ―fue lo primero que mencionó Harry al ver a atractivo rubio. Draco permitió que le abrazara por unos segundos, pero después lo alejó, aun pensaba que no era buena idea que supieran de su relación.
Harry le miró con completa adoración, algo que provocó que su corazón vacilara, por lo que no pudo evitar sonreír ligeramente.
― Ya estoy aquí, Potter ―respondió serio―.
Caminaron unos cuantos metros por el aeropuerto hasta que vieron frente a ellos una gran pantalla donde se proyectaba un comercial de ropa para caballero.
― ¡Wow! ―exclamó Harry anonadado.
― Pensé que tardarían más en transmitirlo ―susurró Draco.
― Fleur tenía razón, eres perfecto, muy hermoso.
Ante el comentario inconsciente de Harry, Draco no pudo evitar sonrojarse, casi se quiso golpear en el momento en que sintió sus mejillas arder, pero no podía hacer eso sin llamar la atención así que solamente giró levemente el rostro para que el muy idiota no pudiera verlo.
― ¿Y ahora que eres famoso cómo llevas tu vida?
― Igual que siempre ―respondió como si se tratara de cualquier cosa.
― Por eso he visto como te ocultas de todas tus fans cada vez que las ves acechándote ―Draco intentó decir algo, pero Theo no se lo permitió―, incluso Potter ahora usa automóvil para llevarte de tu casa a la universidad y viceversa.
― Eres estúpido, ¿lo sabías? ―la sonrisa malévola que Theo le dirigió solo provocó que se irritara más.
― Ya en serio, ¿Cómo te sientes al respecto?
― Terminando la universidad huiré con Potter a las islas canarias.
Theo comenzó a reír.
Los alumnos de Hogwarts quedaron asombrados al ver la imagen que proyectaba la gran pantalla.
Ron miró intrigado a Harry.
Blaise y Pansy corrieron a buscar a su Draco.
Momentos antes…
Harry caminaba tranquilo por los pasillos de la facultad de Gryffindor. Todo era paz y tranquilidad hasta que notó que el resto de los alumnos lo miraban indiscretamente y susurraban cosas entre ellos.
Incluso le había guiñado el ojo a unas cuantas niñas, como solía hacerlo, pero ellas le habían ignorado y aun peor, algunas le habían mirado feo.
― ¡Harry, al fin te encuentro! ―Ron se veía agitado y preocupado.
Harry lo saludó con un movimiento de mano y de nuevo dirigió su atención a su alrededor.
― ¿Sabes qué les ocurre a todos? Me miran como si…
― ¿Hubieras hecho algo muy malo? ―completó Ron.
― Si, exacto.
― Bueno, si que lo has hecho.
Harry frunció el ceño no comprendiendo y ahora es cuando notaba que su amigo se veía molesto y preocupado.
Tragó en seco antes de decir: ― ¿Por qué lo dices?
Ron resopló exasperado, se quedó en silencio por largos segundos y luego volvió a resoplar.
― ¿En serio? ¿Malfoy?
― ¿Malfoy qué?
― ¿¡Te acuestas con Malfoy!?
Todo quedó sumido en un completo silencio. Incluso pareció que el tiempo se detuvo.
― ¿Qué? ―logró expresar después de varios minutos en shock y con una voz bastante rasposa.
Ron negó con la cabeza antes de explicar:
― ¿Sabes por qué todos te miran como si fueras un bicho raro? ―Harry negó con la cabeza―. Bueno, en el patio central hay una gran pantalla, donde proyectaban los comerciales de Malfoy ―el pelinegro asintió―. Pues ahora están proyectando fotos de ti y el idiota ese besando…
Harry salió corriendo rumbo al patio.
No lo podía creer, no podía ser cierto, ¿quién sería capaz de hacer algo así?
Quedó con la boca abierta al ver fotos de él y Draco besándose en lo que parecía… ¿un callejón oscuro?
De pronto algo en su cabeza hizo click. Recordó el día en que salió a pasear con Draco, unos días después de su regreso a Inglaterra. Había estado muy inquieto ese día y para calmar sus ansias Draco lo había llevado a un callejón donde se besaron por varios minutos hasta que el rubio se alteró y aseguró que había sentido que alguien los observaba.
Así que al fin de cuentas alguien si había estado allí. Y él simplemente se había burlado de su novio.
― ¡DRACOOO! ―el aludido hizo una expresión de disgusto y miró con ojos asesinos a la dueña de esa voz tan chillante.
― ¡¿Qué diablos quieren y por qué me han sacado de clase?! ―exclamó intentando proyectar el mayor enfado en su voz.
Pansy lo miró de arriba abajo con la mirada antes de decir: ― Esto es de vida o muerte, tienes que venir al patio central y ver con tus propios ojos lo que allá se está proyectando.
― ¿Un anuncio de Francia? ―dijo de manera tosca, sintiéndose estúpido por hacer caso a sus compañeros y salir del aula pensando que realmente si era importante.
― Bueno fuera, amigo ―respondió Blaise negando para sacar de su error al rubio―. Hay fotos de ti… y Potter ―Draco tardó menos de un segundo en comprender de qué se trataba.
Miró a ambos intentando descubrir la broma, pero no puedo encontrar la vacilación ni siquiera en sus miradas. Arqueó ambas cejas mientras Pansy asentía reafirmando por si es que le quedaba alguna duda.
Emprendió su camino rumbo al gran patio central intentando no perder para nada la calma. O bueno, no es que se sintiera tranquilo, pero al menos debía demostrar que si lo estaba y conforme avanzaba se le hacía más difícil lograrlo y es que no era para menos, las personas lo miraban de manera extraña, intentando descifrar la verdad.
"Tranquilo, no pierdas la calma", se decía cada vez más seguido, los nervios amenazaban con traicionarlo.
Y allí estaba. Fotos de Malfoy y Potter en su máximo esplendor.
Las mismas tres fotos se repetían una y otra vez.
La atención se concentró totalmente en él y sintió que no podía respirar.
― ¿Es cierto que sales con Potter? ―escuchó la voz enfadada de una mujer, alguien que la verdad ni siquiera se molestó en reconocer.
No había respuesta para eso.
― Allí está Potter ―señaló Blaise―, deberías hablar con él.
― ¿Y qué se supone que le diré? ―cuestionó de manera sarcástica.
Blaise levantó ambas manos mostrando las palmas en señal de paz.
― ¡Atención compañeros, queremos dar un comunicado! ―Oliver Wood se posicionó en el centro del gentío. Theo estaba a su lado con expresión seria.
«¿En serio creen que Harry Potter y Draco Malfoy mantendrían una relación de este tipo? Me refiero a una relación romántica ―los murmullos no se hicieron esperar―. Exacto, no lo creo, por eso es que es evidente que estas fotos son un fotomontaje.
― ¡Por supuesto que no son un fotomontaje! ―Justin salió de entre la multitud para desmentir los disparates que decía Wood.
― ¿Cómo puedes estar tan seguro?
― No lo son.
― ¿Seguro?
― Si.
― ¿Muy seguro?
― ¡QUÉ SI, MALDICIÓN!
― ¿Y qué me dices de estas fotos? ―Oliver miró a Theo y este asintió. Segundos después se proyectaban imágenes de dos hombres besándose, pero no eran de Potter, eran de Justin con sujetos totalmente desconocidos.
― ¡Eso jamás ocurrió! ―refutó el chico mientras su rostro se ponía rojo carmesí.
― Exacto, por lo que concluimos que todas las fotos que hoy hemos visto no son mas que una broma. Pero no hay nada entre Harry y Mal…
― ¡ALTO! ―todos giraron a ver al que había interrumpido―. Esto ha ido demasiado lejos y considero que merecen una explicación.
Todos se mantenían atentos, mientras se hacia paso entre la gente para llegar hasta donde Oliver y Theo se encontraban.
― Si, el que vieron en las fotos soy yo y el otro hombre es Potter, y no, no es producto de una edición, realmente no estábamos besando ―todos se mantenían en silencio―. Y qué si me critican, si piensan que lo que estábamos haciendo es aberrante, yo…yo amo a Potter y él me ama a mí, y me importa una mierda sus opiniones.
Harry estaba al fondo mirándolo con una enorme adoración, sonriendo abiertamente, por fin Draco le había dicho que también lo amaba, no era precisamente la forma en la que esperaba que lo hiciera, pero superaba con creces sus expectativas.
― Ya que estamos en momentos de confesiones ―comenzó a decir acercándose a Draco―, bueno… yo había preparado algo, pero me parece que este momento es excelente para hacerlo.
Malfoy lo miró confundido, giró a ver a Oliver y Theodore, el primero estaba sonriendo y el otro simplemente se encogió de hombros. "Así que ellos saben qué diablos trae entre manos Potter", pensó mientras volvía su atención al de cabello negro.
― Lo he planeado desde hace ya tiempo…―seguía balbuceando.
De pronto se arrodilló, mientras buscaba entre los bolsillos de su chamarra y Draco abrió grande los ojos comprendiendo al fin.
― Draco Malfoy, ¿Quieres…?
― ¡No!
Todos jadearon sorprendidos.
Fin
***
Por cierto, si tiene epílogo, así que guarden la calma.
