Capítulo 21: Hermanos

- No entiendo abuelo. ¿Para que tengo que venirme a vivir a América? ¿Porqué no puedo regresar con Makino y los demás a Sao Paulo? ¿Por qué tengo que aprender inglés? - se quejaba el pequeño Luffy mientras que el chofer de aquel coche Ford T conducía al par de brasileños por las calles de la ciudad de East Blue. Su abuelo frunció el ceño y le jaló la oreja.

- ¡Para que en un futuro seas un hombre de negocios importante y no un socialista como tu padre! – gritó Garp a su nieto.

- Pero papá también vive aquí en América. ¿Qué tal si al quedarme aquí también me vuelvo socialista? – preguntó el nieto de Garp inocentemente, tratando inútilmente de convencer a su abuelo de que lo regresara a Brasil. Luffy no tenía idea de que era un socialista, pero sabía que sus padres eran socialistas y que por alguna razón extraña a su abuelo le fastidiaban esa clase de personas.

- ¡Bah! A tus padres los corrompieron esos horribles panfletos de esas universidades inútiles, sin embargo, tu vivirás el hogar de un hombre de bien y serás educado en un colegio para niños de la más selecta calidad donde te enseñaran del valor del trabajo duro. ¡No te volverás socialista como tu padre y un día, cuando crezcas heredarás mi refinería de azúcar! – dijo el abuelo sonriendo al hablarle a Luffy de sus planes a futuro.

- ¿Y si el senhor Newgate es un socialista en secreto? -preguntó Luffy en un desesperado intento de contradecir a su abuelo. Sin embargo, este no le tuvo paciencia y lo abofeteó fuertemente.

- ¡No te atrevas a decir tales calumnias contra el senhor Newgate, pequeño mocoso malcriado! - gritó Garp a su nieto.

Finalmente, el taxista se detuvo y los dejó en la entrada de la mansión del Edward Newgate, conocido propietario de la Whitebread Company. Al llegar fueron amablemente atendidos por el señor Newgate y el personal de su casa, tras lo cual el abuelo procedió a charlar con el señor Newgate mientras Luffy trataba de entretenerse con los muñecos que se había traído desde Brasil.

- ¿Entonces dejarás dejarás a Luffy en el colegio de Dandan para que aprenda inglés y pasará en nuestra casa los fines de semana y vacaciones? – preguntó el señor Newgate.

- ¡Por supuesto! Por lo que tengo entendido el colegio de la señorita Dandan es una maravilla con niños desordenados. ¡Tu hijo es prueba de ello! - contestó el abuelo de Luffy.

- Bueno, a decir verdad, el colegio de Dandan es un proyecto experimental que ella tiene para mejorar la educación de los niños más problemáticos. Ya sabes, huérfanos, hijos de inmigrantes o madres solteras, niños con discapacidades, chicos que han sido corridos de otras escuelas por mal comportamiento y uno que otro chiquillo cuya familia lo "castiga" enviándolo allí. Yo he invertido mucho dinero en esa institución y he ayudado a recaudar fondos para los dormitorios de los niños indigentes y para el almuerzo matutino, pues aparentemente es un proyecto ambicioso y ha ayudado a muchos niños. Si bien tuve mis dudas en inscribir a Ace en esa institución en un principio, desde que estudia allí ha mejorado mucho. Por ejemplo, tiene mejores modales y es menos explosivo gracias a la disciplina de Dandan. Sigue siendo un chico necio, pero después de todo era hijo de Roger y Rouge, así que es un defecto irremediable.

- ¡Tonterías, la necedad no es un defecto! Gracias a ella he podido triunfar exportando azúcar a América y siendo el hombre de negocios que soy. ¡Lo que Ace tiene es carácter, no un defecto!

- Si lo pones así, supongo que tienes razón. ¡Guraguragura!- rio Newgate.

Luffy, quien estaba aburrido de las conversaciones de su abuelo y el viejo Newgate, decidió irse y explorar aquella mansión. Al poco rato de estarla explorando Luffy encontró una habitación llena de juguetes y libros, la cual, supuso que sería de alguno de los hijos del señor Newgate. Luffy no dudó ni un poco en ir a los estantes y agarrar una pelota de futbol que se encontraba en la parte baja del estante, procediendo a jugar con ella. Sin embargo, mientras jugaba con la pelota en aquella sala, Luffy sintió un escupitajo chocar directamente a su rostro.

- ¡Ewww! ¡Que nojo! Porque você fez isso? (traducción: ¡Que asco! ¿Por qué hiciste eso? )- gritó Luffy indignado por el escupitajo que había recibido.

El culpable de tal afrenta era un niño algo mayor que Luffy, de rostro pecoso y facciones duras. Parecía estar de muy mal humor y ser una persona de pocos amigos.

- Get lost! I don´t want you to play with my toys! (traducción: ¨¡Salte y piérdete! ¡No quiero que juegues con mis juguetes!).- dijo el chico pecoso sin inmutarse.

Luffy, al no entender exactamente lo que le había dicho, solo se quedo parado en su lugar, viendo a aquel niño curiosamente. Había algo en el interior de Luffy que le hacía suponer que aquel niño no era mala persona, sin embargo, el chiquillo pecoso no pensaba lo mismo de Luffy, por lo que procedió a tirarlo del pelo con la intención de sacarlo de su cuarto. Luffy asustado, trató de patalear y defenderse, provocando que comenzara una pelea entre ambos. Aquel pleito hubiera durado una eternidad de no ser por la pronta intervención de el abuelo de Luffy y el señor Newgate, quienes separaron a los muchachos en seguida.

- ¡Mocoso malagradecido! ¡Te dejo diez minutos solo y lo primero que haces es buscar pleitos! -gritaba el abuelo a Luffy dándole coscorrones, completamente enojado.

- ¡El niño empezó! ¡Yo solo me defendía! -gritó Luffy adolorido por los coscorrones de su abuelo.

- ¡Ese niño es el hijo adoptivo del senhor Newgate y a partir de ahora vivirás con el y será como tu hermano! ¡Así que compórtate! ¡Y háblale en inglés Luffy! ¡Ya no estamos en Sao Pablo!

El señor Newgate por su parte fue mucho menos agresivo con Ace a la hora de reprimirlo por la conducta que había tenido con Luffy.

- Hijo mío, no puedes hacerle eso a ese niño. Tu eres mucho mayor que el y Luffy aún necesita ayuda para adaptarse a vivir aquí. No sabe mucho inglés y es varios años más pequeño que tu. Trátalo como si fuera tu hermano pequeño.

Pese a rezongar un poco Ace al final aceptó y le pidió una disculpa al pequeño niño brasileño, el cual también se disculpó a regañadientes con el muchacho pecoso.

El inicio del periodo de clases fue terrible tanto para Luffy como para Ace, pues ambos compartían una misma recamara en el internado de Dan Dan y si bien ellos no compartían las mismas clases por lo general se encontraban los unos a los otros en el patio y a la hora de dormir o hacer las tareas.

Luffy no sabía hablar inglés y era el niño más pequeño del instituto, no conocía a ningún estudiante, por lo que a menudo seguía a Ace a todos lados esperando a que este le fuera a ayudar o jugar con el. Ace por su parte ignoraba a Luffy de forma deliberada, después de todo el podía jugar con Sabo o sus demás amigos, Luffy era solo un pequeño estorbo. Los fines de semana y días de vacaciones en el que la mayoría de los niños regresaban a sus casas Luffy se quedaba también en la mansión del señor Newgate, donde compartían la misma recamara con Ace. Ocasionalmente venía el padre de Luffy a saludarlo, sin embargo, no solía quedarse mucho tiempo, pues, pese a vivir en la misma ciudad que Luffy y Ace, Dragon era un investigador y activista bastante ocupado.

Así que sin nadie a quien acudir Luffy se le pegaba como un chicle a Ace y Sabo, llegando incluso a decirles hermanos, cosa que, si bien le parecía graciosa a Sabo, hacía enojar a Ace.

No sería hasta aquella trágica mañana de primavera que Ace vería a Luffy como algo más que un pequeño estorbo. Había ocurrido un incendio en el colegio durante el receso, y si bien la mayoría de los niños habían salido a tiempo del edificio Ace y Sabo, como se encontraban jugando a las escondidas en los pasillos se quedaron atrapados entre el laberinto hirviente del colegio. Luffy, inquieto por no encontrar a sus hermanos y desobedeciendo toda ley o sentido común, decidió meterse al edificio incendiado y buscar desesperadamente a Ace y Sabo.

- ¡Ace! ¡Sabo! ¿Dónde están? – gritaba Luffy a todo pulmón mientras corría entre el fuego y los escombros.

Finalmente, Luffy pudo ver a Ace quien estaba cargando a un adolorido Sabo, quien tenía varias quemaduras en la ropa y cuerpo. Luffy corrió hacia ellos y ayudo a Ace cargar a Sabo.

- ¡No te preocupes! ¡Ya van a venir los bomberos! – gritó Luffy a Ace.

- ¡Luffy! ¿Por qué entrase aquí? ¿Qué no ves que se está quemando todo? -gritó Ace.

- ¡Ustedes son mis hermanos y no quería dejarlos solos! ¡Tengo miedo que se mueran y quiero salvarlos! – respondió Luffy decididamente.

Afortunadamente Luffy, Ace y Sabo fueron rescatados por los valientes bomberos aquel día. El joven Ace no supo como reaccionar a las palabras de Luffy, jamás pensó que hubiera alguien dispuesto a morir por el ni por Sabo, menos alguien tan pequeño y bobo como Luffy. Desde aquel día Luffy se ganó toda la confianza de Ace, mientras que este último juró protegerlo siempre, igual que a Sabo. El tiempo no hizo sino estrechar sus vínculos, sin importar que Sabo perdiera su ojo y terminara por estudiar en una universidad prestigiosa tras haber sido corrido de su casa, ni que Luffy, conmocionado por las acciones de los bomberos de aquel día se determinara en ser parte del cuerpo de bomberos de East Blue, ni cuando Ace contrajo matrimonio con una afamada cantante ni cuando el recién formado matrimonio adoptó a un niño. Ese trío de hermanos era inquebrantable, no había fuerza que los separara o hiciera que su amistad temblara, ellos estaban unidos. Nada los iba a separar nunca, excepto la muerte…

Luffy recordaba de forma casi fotográfica el juicio contra Marshall D. Teach, donde pese a la incertidumbre y el dolor de haber perdido a un hijo en tan horribles circunstancias Ace y su esposa Vivi se presentaron ante el juez para denunciar el crimen sufrido. Luffy confiaba en que las cosas iban a resultar bien, que aquel bribón iría a la cárcel, que pronto todo estaría en orden y trataba de consolar a Ace y su esposa. Pero pese a la evidencia y los testigos Marshall D. Teach fue declarado inocente.

- ¡No puede ser verdad! ¡No es justo! ¡Los testigos de Teach mienten, yo tengo pruebas de todo! – gritó Ace al juez después de que este diera su veredicto.

- El señor Auger tiene pruebas de que Marshall D. Teach pasó el día del secuestro junto a ellos en una fiesta privada en el rancho de la familia Burgess, mientras que por su parte el oficial de policía Laffitte, quien asesoro al matrimonio Newgate durante el secuestro de Thatch afirmó no encontrar evidencia de la implicación del señor Teach en el asunto. -contestó el juez.

- ¡El oficial Laffitte no nos ayudó en nada! -gritó Ace- Mi esposa fue testigo, igual que la señora Nami, tenemos dos testigos oculares y las pruebas de un detective privado…

- Su detective privado es una persona sin formación profesional y poco confiable, mientras que por su parte los testigos oculares parecen estar siendo víctimas de histeria o debilidad mental propia de las víctimas de un siniestro. No me extrañaría que usted se estuviera aprovechando del delicado estado mental de estas jóvenes e inocentes damas para algún propósito malvado, el cual me es desconocido. Usted, señor Newgate, debería agradecer al señor Marshall D. Teach por no haber tratado de llevarlo a juicio por difamación. - dijo el Juez.

- ¡Zehahaha! ¿Ves? ¡Yo nunca hice nada! Soy inocente, Ace y lo seré siempre. Tu esposa y tu son unos paranoicos. Y unos perdedores, que no pueden lidiar con la pérdida de su propio hijo. Les doy el pésame por su hijo fallecido y los perdono por este lío en el que me metieron. – contestó Teach sonriendo con cinismo.

Luffy frunció el ceño, al oír el veneno emanado de la boca de aquel inmundo hombre. Se notaba a leguas de distancia que todo lo que había dicho el había sido falso y que esa "disculpa" no era más que una forma de burlarse de su tragedia y presumir su triunfo. Vivi estaba tan conmocionada por el veredicto final que ni siquiera podía hilar una frase que no fuera lloriqueos sin sentido o murmullos apagados, pues pese a que Nami se encontraba al lado suyo sosteniéndola y abrazándola firmemente Vivi no encontraba ninguna clase de consuelo en ello, el resultado del juicio le había sido demasiado nefasto para oírlo en persona.

Ace no resistió la ira que sintió al ver a Marshall D. Teach presumiendo su victoria, por lo que, en un impulso casi salvaje, Ace se abalanzó contra Teach y tras propinarle un duro puñetazo lo sometió al suelo y comenzó a estrangularle fuertemente. El pánico cundió entre la gente y pronto se hizo un zafarrancho con tal de separar a las víctimas. Desgraciadamente antes de que se lograra separar a Ace de Teach el juez sacó un arma y disparó dos veces.

Fueron tiros de advertencia, dijo el juez, no tenían mala intención, dijo el juez. Pero coincidentemente ambos tiros de advertencia se habían estrellado en el cuerpo del joven Ace Newgate, hiriéndolo fatalmente.

Luffy, trató de aplicarle primeros auxilios y rescatarlo mientras llegaba el médico. Lo sostuvo entre sus brazos y trató de calmarlo, le dijo que todo estaría bien, que pronto iría al doctor y que seguramente Teach caería en prisión eventualmente, sin embargo, Ace no podía escuchar ya bien las palabras de Luffy. El joven heredero de Edward Newgate usó sus ultimas fuerzas para abrazar a Luffy y solamente le dio las gracias.

- Luffy, gracias por ser mi hermano y el de Sabo. Gracias padre por haberme adoptado. Gracias Vivi por haberme querido pese a ser un patán inculto y por no haber podido protegerte a ti y a Thatch. Gracias a todos por haberme amado. Gracias…- susurró el joven con su último aliento, desplomándose ante su pobre hermano.

El impacto de aquella muerte fue tanto que el pobre Luffy se desmalló allí mismo y a los pocos, días del funeral de Ace, su abuelo lo obligó a internarse en un hospital psiquiátrico pues el trauma había deshecho por completo la mente del joven brasileño. Fueron meses de duros tratamientos y lenta recuperación, los cuales valieron la pena, pues pese a la tragedia el joven Luffy había vuelto a sonreír como antes y ser el chico alegre que todos amaban y recordaban.

Sin embargo, aún con su buen humor y su sonrisa campante, había días en los que el oscuro recuerdo de la injusta muerte su Ace y su familia le nublaba la mente, perdía el sueño, lloraba, sufría pesadillas y lo ocultaba todo, pues de no hacerlo daría impresión de debilidad, cobardía y torpeza. El debía ser un hombre, debía ser fuerte, valiente y diligente, si es que algún día quería ser el líder del cuerpo de bomberos y rescatar gente como se lo había propuesto desde niño. Debía ser fuerte, para honrar a Ace y a su familia que ahora estaban viéndolo desde los cielos…

- Señor Monkey… ¿Se encuentra bien? – dijo Brook con su voz tranquilizante haciendo que Luffy saliera del torbellino de pensamientos que lo atormentaba y regresara al interrogatorio del Orient Express. Pese a lo incomodo de la situación había algo en el aura de ese austriaco que le hacía sentir paz a Luffy, casi como si Brook fuera un amigo lejano que pudiera comprender lo que el sentía y quisiera ayudarlo.

- Si, creo que si. – contestó Luffy algo inseguro de su respuesta.

- Le pregunte si usted conocía algo al respecto a Teach o el caso Newgate. – volvió a interrogar Brook sin dejar su voz amable. Luffy tragó saliva, no podía decir nada respecto al caso Newgate, pues sabía que cualquier cosa que el dijera lo pondría en peligro mortal a el y a su abuelo, en especial si se sabía la relación que tenía con Ace.

- Nop. No se nada en absoluto. – mintió el joven con una expresión de seriedad completa.

Brook y Zoro, viendo que Luffy no tenía más que decir concluyeron el interrogatorio y dejaron que el jovencito de sombrero de paja saliera como si nada hubiera pasado. Luffy, pese a usualmente ser un pésimo mentiroso había logrado ocultarles su pasado.

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Bien, bien, regrese de mi semi-haitus a publicar más capítulos de este fanfic. ¡Muahahaha! Se que han pasado siglos desde que actualice pero la verdad es que como he tenido la mente llena de otros fanfics y problemas reales no me había dado tiempo de redactar esto. Además, que este capítulo se me hizo muy difícil, pues quería que fuera perfecto al demostrar la sique y los flashbacks del adorable protagonista de One Piece. Pero lo bueno es que regresé y ahora tratare de no tardarme tanto en actualizar, al menos que alguna causa mayor me lo impida (¿?).

Como siempre espero que mi fanfic haya estado a la altura de mis queridos lectores y lectoras y les mando un gran abrazo a todos. Como siempre les agradezco a Monnies y a Rosslie por seguir mis historias, chicas ustedes son las mejores.

Les mando besos y abrazos, deseándoles una hermosa temporada decembrina (y esperando poder actualizar pronto).