CAPITULO 21 APRENDIENDO A CONVIVIR I

COMIENZO DE UNA NUEVA VIDA II

Cuando la luz lunar atraviesa la ventana de nuestro lugar

Pareciera que hay una esperanza y calidez alrededor

Pero solamente es un sueño

Solamente es el espejismo de la brillante luna en el espejo

Al final del sueño la realidad viene de golpe

¿Cómo pretender ser mejor cuando el mundo se viene encima?

¿Cómo pretender ser felices cuando el mundo abalanza contra lo bueno?

En realidad no es el mundo…son las personas…los seres que destrozan los buenos actos de otros seres…

Entonces te preguntas ¿Qué rayos hacer?

¿Seguir la marea o ir contra de ella?

Al final es más fácil ser como todos

¿Por qué no marcar la diferencia?

H.G.P.

Helga miraba a su papa quien estaba en el sofá deprimido, era por Olga por supuesto. Helga siempre había sentido tanta envidia porque cuando era pequeña sus padres parecían más interesados en su hermana que en ella, ahora tarde se daba cuenta que su hermana era consentida por su padre porque quería que ella no sufriera y después vinieron los cambios.

Por querer darle lo mejor a una persona que no era su hija se estaba perdiendo de la única hija que tenía…ella

Pero ahora lo más importante de todo era no perder…nada de lo que durante años lo había sostenido

-¿Papa?

Bob la miro un momento e intento sonreírle pero esa sonrisa no llego a sus ojos que estaba cristalinos

-¿Cómo estas princesa?

-Papi te estaba platicando del ultrasonido del bebe.

Le extendió el folder

Arnold había pasado a dejarla después del médico e iría por ella en la noche pero ahora no estaba segura de querer dejar a su padre.

-Son hermosos –Dijo mirando el ultrasonido

Helga sonrió -¿Comiste ya?

Bob negó

-¿Comeremos juntos?

-Debes ir…a…casa

Helga lo miro con dolor, no había querido aquello

-No papi…esta es mi casa –Se agacho –Hablare con Arnold para avisarle de lo que he decidido ¿Ok? Mientras puedes ir a la cocina para que veamos que vamos a comer

Bob sonrió dulcemente -¿No quieres una pizza de queso?

Helga rio –Por supuesto pero…no quiero inflarme como pelota en el embarazo papa –Dijo tocándose el vientre

-Serás aún más hermosa que ahora –Dijo Bob levantándose

-Gracias pero tu trabajo como mi padre es darme ánimos

-Y lo hago bien ¿No? –Bob sonrió

Helga solo observo como tomaba el teléfono para marcar mientras ella enviaba un mensaje a su…esposo.

Nerviosa

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Miriam miraba con una sonrisa maliciosa a la pelirroja que tenía enfrente

-¿No cree que eso es demasiado cruel? Hasta lo es para mí

-¿No quieres a tu novio de regreso?

-Si…me gustaría pero…no puedo…es decir…yo

-¿No puedes fingir tener relaciones con un hombre? ¿Eres virgen acaso?

La pelirroja se sonrojo fuertemente –No yo…

-Entonces ¿Cuál es el problema?

La joven se quedó callada

-Además no sufras tanto…Arnie lo hará perfectamente bien

-¿Arnie?

-Si ¿Entonces te interesa?

Lila la miro un momento

¿Qué debía hacer?

¿Ser quien todos decían o ser quien esperaba su padre que fuera?

Al final todo se trataba de todos y ¿Ella? ¿Qué deseaba ella?

Miro alrededor un segundo más antes de tomar la mano de Miriam

Se jugaría la última carta.

No era que amara a Arnold pero detestaba perder.

Y sufrir

Y que Helga estuviera tan feliz como hasta ahora la hacía sentirse más desdichada aun.

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Arnold se encontraba en el pórtico de la familia Pataki, mirando con molestia a su…esposa, aun no se acostumbraba a llamarla de ese modo pero eso era.

-¿Cómo es eso que quieres seguir viviendo en tu casa, Helga?

-Quiero que vivamos aquí con Bob –Susurro la rubia cerrando un poco la puerta, su padre estaba en el baño, así que era buen momento para hablar con Arnold

-¡Yo no quiero vivir aquí! ¡Tu madre es una alcohólica! ¡¿Cómo pretendes…?!

-No está mi madre aquí –Dijo seriamente la rubia mirándolo con enojo –Y gracias por recordarme su problema con el alcohol, créeme que no era necesario, porque no hay día que no lo recuerde.

-Lo lamento –Dijo el rubio algo apenado –No podemos decirle a mis padres que…nos mudamos porque tu padre no puede estar solo, es un adulto

-Arnold –Helga sintió cristalinos sus ojos -¿Si tus padres fueran los que estuvieran sufriendo, que harías?

-No me pidas esto Helga

-Arnold no te he pedido nada desde que esto se salió de control –Tomo la mano del rubio –He tolerado todo lo que has hecho, puedes…por favor…será solo por un tiempo, ¿sí?

Arnold rodo los ojos -¿No cambiaras de parecer verdad?

-Es mi padre

-Y yo tu…esposo ¿No?

-A ambos los quiero conmigo, por favor…solo en lo que las cosas mejoran con mi hermana ¿Si?

Arnold bufo

-Creo que no me queda de otra, iré por mis cosas

-Bien –Helga sonrió para después lanzarse a sus brazos algo que sorprendió mucho al rubio

-¿Helga?

-Gracias –Se separó para después darle un tierno y tímido beso en los labios –De verdad te lo agradezco cabeza de balón –Susurro dulcemente

-Por nada –Dijo sonrojado el rubio

-Te preparare algo de cenar para cuando regreses amor –Dijo la rubia sonriendo dulcemente y sus ojos brillaban, Arnold los veía tan azules y brillantes como nunca los había visto en su vida.

-Cl…Claro –Susurro nervioso ¿Cómo debía decirle? ¿Mi amor? ¿Mi vida? ¿Cómo?

-Bien…ve con cuidado –Helga se había puesto muy nerviosa

Aquella palabra le había salido del corazón pero tarde había reaccionado. Nunca le había llamado a Arnold de aquella forma.

Arnold decidió solo dar media vuelta para su automóvil para dirigirse después a la casa de huéspedes.

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Bob se encontraba mirando la televisión con Helga, quien miraba de vez en cuando la hora…obviamente su padre sabia a quien estaba esperando pero prefirió no decir nada, sabía que a Helga no le gustaba que la presionaran para que dijera las cosas.

-La película estuvo muy buena ¿Verdad cariño?

Helga solamente asintió

-Iré a mi recamara amor

-Si papa

En ese momento tocaron la puerta, Bob fue a tocar antes de que Helga se pusiera de pie, realmente estaba nerviosa, intentaba calmarse por sus pequeños bebes, pero no podía.

Deseaba que Arnold llegara ya, estaba inquieta pensando que no accedería.

-Buenas noches Arnold

-Buenas noches señor Pataki

-Agradezco que hagas esto –Susurro antes de que el rubio terminara de pasar.

-No hay de que

-Hola –Susurro la rubia tímidamente

-Bueno chicos me iré a la cama

-Buenas noches señor Pataki

-Buenas noches papi

Bob le dio un beso en la frente a Helga para después caminar hacia su alcoba.

Helga miro a Arnold tímidamente – ¿Te ayudo?

-No –Arnold tomo apresuradamente la maleta –No puedes cargar

-No soy una debilucha –Dijo la rubia poniéndose de brazos cruzados y haciendo un puchero gracioso

-Helga estás embarazada no debes hacer tanto esfuerzo

-Pero…

-Por favor Helga –Dijo el rubio firmemente mirándola con preocupación

-Bien –Suspiro –Supongo que debo acostumbrarme

Arnold asintió

-¿quieres cenar?

Arnold negó –La verdad estoy algo cansado

-Bueno vamos –Dijo la rubia no muy convencida –Debes alimentarte bien

-Lo se Helga, pero la verdad prefiero dormir, sigo cansado de lo de ayer

-Esta bien –Llegaron a la alcoba de la rubia, esta abrió la puerta para dejar pasar al rubio

-¿Segura que quieres que duerma aquí? –Pregunto el rubio nervioso

-Si por supuesto…eres mi esposo ¿No?

Arnold solo paso hasta la mitad de la alcoba -¿Dónde puedo guardar mi ropa?

-Yo…yo la guardo por ti, si quieres ya descansa

Arnold la miro mientras se inclinaba hacia la maleta que ya reposaba en el suelo

-Es que…

-Por favor déjame ayudarte en algo –Dijo la rubia mirándolo con intensidad.

-Es que… -Desvió la mirada –Estoy acostumbrado a realizar todas mis cosas yo…

-Lo sé pero ahora….debo ayudarte yo, además trabajas todas las tardes por mí y por los niños, es justo que ayude con algo

-Yo no te pedí…

-Arnoldo déjame doblar tu ropa por favor

Arnold la miro, se veía determinada y seria, por lo que mejor prefirió no discutir más con ella.

-Bien

La rubia comenzó a doblar la ropa y ponerla en su closet, mientras el rubio tomaba sus cosas para ir al baño a cambiarse y alistarse para dormir.

Una media hora después Helga termino de arreglar toda la ropa del rubio y cuando volteo para ver a su amado esposo, este ya estaba profundamente dormido.

Sonrió dulcemente al verlo en su cama, durmiendo tranquilamente, lentamente se acercó en silencio para no despertarlo hasta llegar a su lado y recostarse.

Lo observo por un rato antes de que su mano cayera con suavidad en su mejilla

-Te amo tanto –Murmuro cerrando los ojos para terminar de acurrucarse a su lado.

Arnold en ese momento abrió los ojos y observo como se acomodaba más a su pecho.

Se sintió mal.

Tenía ganas de huir

De desaparecer

Pero no podía

¿Cómo hacerle eso?

Intento mantenerse quieto hasta que sintió que la respiración de la rubia comenzó a ser pausada y tranquila, fue cuando pudo soltar sus nervios en una respiración profunda.

"¿Qué demonios estás haciendo conmigo Pataki?"

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Arnie miraba con una sonrisa satisfactoria a Lila, quien estaba en la cama sollozando un poco en silencio. Se había jurado a ella misma que…no mas…por muchas razones…

La mas importante…no amaba a Arnie y estar con él si era lujuria pero eso solo provoco que el dolor de perder su virginidad con él, ella quisiera alejarse por completo.

Se dio aquella noche cuenta de su error, pero ¿Qué mas podía hacer? No podía cambiar lo que ya había pasado y la otra razón era porque Arnie era demasiado extraño, decía amarla pero cuando tuvieron sexo ella era la que salía asqueada y lastimada. Arnie no era para nada tan tierno y por supuesto que no tuvo cuidado al penetrarla, eso le había dejado un mal sabor de boca y aunque en algún momento besarlo le excitaba no llega la total euforia para poder hacer el amor con él.

Pero allí estaba de nuevo, terminando de tener sexo con él y haber fingido que le gustaba, gemir haciéndolo pensar que le estaba dando tanto placer que no podía mas con el…fingir…

Arnie por supuesto no lo noto antes, hasta ese momento.

-¿Por qué estas llorando? –Pregunto el rubio preocupado era la primera vez que veía que ella lloraba cuando hacían el amor o bueno él se lo hacía, normalmente ella solo dejaba que el la tomara. Cuando tenía ganas….

Lila no respondió solo le dio la espalda –Ya vete

-Pero Lila….

-Pero nada Arnie, por favor…necesito estar sola

El rubio solamente suspiro sin decir nada más salió de la habitación del motel.

-Excelente –Susurro una mujer rubia ebria saliendo del armario –Con esto Helga se alejara de ese don nadie y no le quedara más que irse con Lorenzo

-Eres una pésima madre

-Eso a mí me da igual, solamente necesito el dinero para mi querido amante.

Lila la miro con enojo, pero Miriam no dijo más, simplemente se salió de la habitación con lo que había estado buscando en sus manos.

Lila se dejó caer en la cama sollozando.

-¿Qué hice? –Se preguntó una y otra vez