CAPITULO 21

Le agradezco a mi amiga por la hermosa portada de este Fic.

Es escritora de igual manera, si están interesadas en cualquiera de sus obras les dejo el link

u/5495087/Ali-Victoria

user/NatAlivic

Agradezco también a mi amiga Monserrat Vidal por el nombre que me ayudo a pensar para un personaje que será muy interesante "Mortum Kilgori"

Agradezco a Xerxes Eli, por ayudarme a pensar en el nombre de este nuevo personaje, muy importante también "Scatha Lezquebec"

-. ¿En serio quieren ir? -. Les advirtió Arthur. -. No se los recomendaría -.

-. Severus -. Le dijo insegura aún Hermione. -. ¿Seguro que está bien que vaya? -.

-. ¿No quieres ayudarme a investigar? -. Le habló Severus.

-. Si -. Dijo Hermione.

-. Solo hay registros de todos ellos en la Casa de Reunión, estoy seguro que en este momento no se encuentra Bellatrix, ahí -. Arthur aún inseguro los dejo ir.

-. Bueno, no me preocupa tanto Hermione, sino Severus -. Les dijo Arthur. -. Esta es una situación muy delicada -.

-. Aunque ahora sea un vampiro, no me mataran con nada más verme -. Dijo Severus con tranquilidad.

-. Aun así -. Replicó Arthur.

Los seguían hacia la chimenea lo cual desesperó a Severus y giró haciéndoles frente.

-. Además, ¿Por qué nos están siguiendo? -. Arthur retrocedió mientras Lupin sonreía tranquilo. -. ¡Esto no es una excursión familiar! -. Arthur levantó las manos en defensa y disculpa.

-. Pues… solo nos preocupamos por ustedes, ¿Verdad? -. Buscó apoyo en Remus. Lo cual el desvió la mirada ignorando el comentario con una sonrisa sarcástica.

Severus entró con Hermione en la chimenea y sin esperar a que los volvieran a seguir, desaparecieron entre llamas verdes.

-. ¿Por qué no dijiste nada? -. Le reclamó Arthur a Lupin.

-. Solo era un simple espectador -. Arthur no comprendió. -. Lo mejor es que se libren de esa duda, sabemos que Severus puede cuidarse y cuidar a Hermione. Si consiguen la información, tendremos una gran ventaja -.

-. Si hay vampiros ahí, serán muy selectos con Severus, quizá ni siquiera le permitan entrar -.

Severus y Hermione llegaron a la casa de Reunión, lucia muy diferente de la última vez que fue Hermione, había muchos vampiros ahí instalados, lo cual causó temor a Hermione y caminó agachando la mirada como Severus le había sugerido.

-. Al final del pasillo están las listas de miembros -. Le indicó suavemente Severus, sin levantar sospechas. Entraron a la casa mientras varias miradas se posaban hacia ellos, poniendo más nerviosa aún a Hermione. -. No te preocupes, no te miran a ti -. Le aclaró Severus.

Sin embargo Hermione tenía un mal presentimiento. Un vampiro les habló mientras se adentraban más en la casa.

-. Este edificio, tiene hechizos en contra de vampiros peligrosos -. Les dijo sonriente. -. ¿No me digas que te han domesticado? -. Observó a Severus más de cerca. -. Ah, ahí tienes tu marca -. Pudo deslumbrar la mordida de Severus, que por el hecho de ser hechas por un sangre pura, no se desvanecía.

Lo cual hizo molestar a Hermione.

-. Un minuto, no está bien que lo molestes así, si es como tú -. Lo cual hizo reír al vampiro.

-. Vaya, ¿Esta niña es tu dueña? -. Eso indignó más a Hermione, lo cual Severus con una presión en su muñeca le recordó callar.

-. Ella es mi presa -.

-. Ya fue suficiente -. Se acercó otro vampiro. -. Severus es nuestro aliado -. Ambos giraron a observarlo. -. Es el espía que se infiltró entre los de la Orden del Fénix -. El otro vampiro ignoró el comentario y se alejó. -. Y además tiene los poderes de un vampiro -. El vampiro se acercó a él. -. Sin duda es un aliado confiable y muy valioso -. Severus reconoció que era sangre pura e hizo una reverencia para él.

-. Ha pasado tiempo de ver a alguien de su linaje, Señor -. Hermione lo observó sorprendido, sí que era diferente a los otros vampiros, destilaban más poder y más empoderio.

-. Severus, has madurado mucho -. El vampiro se inclinó hacia Hermione. -. ¿Y ella es tu novia? -. Hermione se avergonzó ante el comentario pero vio hambre en los ojos del vampiro, Severus la haló del hombro acercándola a él.

-. Quisiera ver mi habitación, estaré aquí un par de noches -. Le dijo Severus tranquilamente.

-. ¿Un par de noches? -.

-. Además quisiera ver las localizaciones de las casas francas de los aurores, es primordial al momento del ataque -. El vampiro meditó un momento y se ofreció a guiarlos.

-. No suelen estar disponibles para cualquiera -. Le dijo el vampiro. -. Pero si estás seguro de verlos, seguramente la ama Bellatrix, no puso hechizos contra ti. Veremos si eres capaz de entrar -. El vampiro los guio por la casa, sin embargo Hermione no pudo evitar el preguntar.

-. El parece ser alguien importante aquí, ¿No? -. Severus la observó. -. ¿Cómo te conoce? -.

-. Aun no has aprendido nada, pequeña sabelotodo -. Le susurró Severus.

-. Aquí es -. Les dijo el vampiro interrumpiendo su conversación. Estaban parados frente a una gran biblioteca, que el lado curioso de ambos, exaltó de expectación. Hermione se encontraba ansiosa de descubrir aún más de lo que ya sabía. -. Aquí ya no sólo están sus registros, sino también los nuestros, esperemos te sirvan de algo -. Al entrar Hermione tenía curiosidad, pero también no estaba segura si quería saber si había un enemigo que no podrían derrotar.

-. ¿Quieres dejarlo? -. Le dijo Severus a Hermione. Hermione lo pensó.

-. No -. Dijo Hermione convencida. -. Es mejor saber esto de una vez. Pero estoy algo nerviosa -. Severus le acarició la mejilla con suavidad, lo cual hizo sonreír a Hermione.

-. Severus, acompáñame -. Le habló el vampiro. -. Dejare que examines algunos reportes nuestros, para entender nuestra historia -. Severus le hizo saber a Hermione que no debía preocuparse y que comenzara a investigar, lo cual Hermione asintió resignada.

Hermione encontró lo que buscaba, eran varios tomos de libros y se acercó a una mesa para investigar mejor.

Mientras tanto Severus entró a una habitación junto con el vampiro.

-. Los registros de este cuarto son muy difíciles de descifrar, ¿No crees? -. Le hablaba el vampiro a Severus. Severus entró a la habitación y vio varios pergaminos en mal estado o incluso algunos con restos faltantes. -. Les dieron muchas batallas que requirieron de incontables sacrificios -. El vampiro caminó por los pergaminos tocándolos con suavidad. -. Todos estos -. Se giró a observar a Severus. -. Están cubiertos con nuestra sangre -. En cuanto Severus escuchó eso, la conocida corazonada y desesperación lo embargó, sentía esa hambre voraz que no podía reprimir, lo cual le pareció sumamente extraño.

-. ¿Porque? -. Preguntó Arthur molesto. -. No importa como lo diga, Severus es solo una víctima del sistema -. Le hablaba al Ministro con rabia. -. No puedes enviarlo a Azkaban, y menos en estos momentos -.

-. No hay ningún problema con eso -. Le dijo el Ministro. -. Pues nada sucedió -.

-. ¡Ya sería muy tarde si algo hubiese sucedido! -. Reclamó Arthur. -. ¿O esperan que algo suceda? -. El Ministro lo observó, a esas alturas ya no se podía saber la postura de cada mago.

-. El último reporte -. Pasaba Hermione entre las páginas, sin encontrar nada aún. Solo hablaba de las historias de los vampiros, que aunque era fascinante, eso no era lo primordial ahora.

Severus se recargó en la puerta, tratando de mantener el equilibrio, mientras el hambre seguía embargando su sistema.

-. Parece que te duele -. Le habló el vampiro a Severus. -. ¿Ya has perdido anteriormente el control? -.

-. No -. Habló con dificultad Severus. -. Es el olor de la sangre -.

-. Pobrecillo -. Se acercó más a Severus. Severus cayó por sentado al suelo, y el vampiro se acercó a él y le levantó la barbilla. -. ¿Te digo algo bueno? -. Severus lo observó fijamente. -. Puedes suprimir la etapa de Sin Control si bebes la sangre de un purasangre. Cualquier purasangre te servirá. Por supuesto si es que puedes beberla. No… si no puedes… Quizás tengas que tomarla por ti mismo. Puede que te sea imposible ahora… Pero hay una forma de obtener poder. Solo necesitas a su gemelo -.

-. ¿Gemelo? -. Susurró Severus con dificultad. De repente el grito de Hermione lo sacó de sus pensamientos y reuniendo todas sus fuerzas, salió de la habitación. -. ¿Qué sucede, Hermione? -. Vio fuego que emanaba de un libro que se encontraba leyendo Hermione. Severus sabía lo que era. -. ¿Eso es…? -. Dijo sin poder creerlo.

-. No lo sé -. Dijo Hermione sin comprender. -. Iba a girar la hoja y… -. Severus la abrazó ignorando al vampiro que los observaba. -. La hoja que hablaba de todos los integrantes vampiros… -. Severus decidió que sería imposible averiguar más, así que volvieron a casa.

En la noche Severus le tocaba la guardia, mientras Hermione yacía en su habitación tratando de comprender que había pasado.

Desde ese momento siempre que quería pensar sobre eso, o querer investigar más, algo la detenía, su cabeza la revolvía esos últimos días. Tenía miedo y no podía explicarse porque.

-. ¿Gemelos? -. Se preguntó Arthur. -. ¿Quién te lo dijo? -. Le preguntó a Severus.

-. El vampiro que me guio por la casa de reunión. Y Mortum lo había insinuado -.

-. Existe información dentro del Ministerio de magia, existe un mito acerca de los gemelos que nacen en las familias de vampiros de sangre pura. Aunque no sé porque -. Severus asintió resignado y se dirigió a descansar. -. ¿Cómo esta Hermione? -. Le preguntó antes de que se fuera por completo.

-. Estaba muy asustada -. Dijo Severus.

-. Ya veo… -. Le respondió Arthur. -. No es su culpa… -. Arthur se quedó pensativo mientras Severus por fin se marchaba.

Harry entró, después de haber escuchado la conversación.

-. Lupin me hizo investigarlo, no eso específicamente, pero si para saber a qué nos enfrentamos, recuerdo haber leído algo referente… Una familia de vampiros sangre pura nunca tendrá gemelos… -. Entró y se sentó frente al Señor Weasley que lo observaba. -. …Si nacieran… uno tomara el poder del otro. Solo uno vivirá -.

-. Es una maldición exclusiva de los vampiros sangre pura -.

-. Pero parece ser que ambos gemelos sobrevivieron. Quizás tengan una maldición mayor que cualquiera -.

-. ¿A qué te refieres Harry? -.

-. Nada -. Susurró Harry pensativo. -. Tengo entendido que habló con el Ministro, sobre Severus -.

-. Como pensé, planean algo. ¿Cuál será su plan? -. Ambos tenían mucho que pensar esa noche.

ADVERTENCIA: LEMMON

Severus vio la habitación en completa oscuridad, así que antes de entrar decidió tocar.

-. ¿Quién es? -. Habló Hermione nerviosa.

-. Soy yo… -. Contestó Severus. -. ¿Puedo pasar? -.

-. Si -. Contestó Hermione.

Severus entró en la habitación.

Sin embargo Hermione permaneció acostada viendo a la nada, lo cual preocupó a Severus.

-. ¿Qué sucede? -. Preguntó Severus.

Por fin Hermione se incorporó y quitándole importancia, sonrió.

-. Eh… No me sentía cómoda ahora que todos tienen misiones que hacer -.

Severus se acercó y se sentó a su lado.

-. No es eso, ¿Verdad? -. Hermione lo observó. -. Es por el miedo a saber a quién nos enfrentamos. Porque la página del registro se quemó -. Hermione asintió triste.

-. Es extraño. Como si algo interfiriera para saber más -. Hermione sabía que Severus no podía ser de mucha ayuda ahora que no solo era vigilado por los Mortifagos sino también por los vampiros, la mejor opción para investigar era Remus. Lo observó y vio que Severus no dejó de mirarla ni un solo instante, ella sonrió. -. Oye cambia esa cara de preocupación -.

-. ¿No quieres que me preocupe? -. Preguntó Severus con seriedad. Hermione le acarició el rostro con ternura.

-. No es eso -. Hermione se acercó más a él. -. No quiero que te preocupes, con el poco tiempo que tienes -. Hermione le sonrió. -. Estoy, bien, por eso no tienes que preocuparte por mí -. Severus sujetó su mano que lo acariciaba. -. Severus… -.

-. Hermione… -. Le habló con suavidad.

-. ¿Que? -. Le cuestionó Hermione bajo su mirada. Severus se acercó a ella con suavidad y la besó sin que ella se lo esperara, poco a poco profundizándolo. Hermione sentía su devoción por ese simple acto y gimió en respuesta abriendo más la boca. Severus aprovechó la invitación para entrar y acariciar su lengua con la de él. Severus bajó sin dejar de besar su clavícula y de ahí pasó a su cuello, y la mordió, sorprendiéndola nuevamente. -. Severus… -. Le habló con suavidad impidiéndole que se adentrara a un mundo más oscuro pero por primera vez, Severus se molestó.

-. ¿Por qué no te resistes? -. Le cuestionó molesto, alejándose de ella, con la sangre aun escurriendo por sus labios. -. Sólo puedo seguir viviendo si me alimento con tu sangre -. Hermione se limitó a observarlo. -. ¿No lo entiendes? ¡Eres una víctima, Hermione! -. La tomó de los hombros con suavidad.

-. Severus… -.

-. ¡Por eso tienes derecho a torturarme! ¿Cuánto más quieres que me preocupe por ti? ¡Si quieres involucrarte en situaciones peligrosas haz lo que quieras! Pero esto no es suficiente para compensar tus esfuerzos. Aunque toda mi vida dependa de ello, no me opondré -. Hermione lo abrazó y lloró en su pecho.

-. ¡Tengo miedo! -. Declaró Hermione. -. ¿Qué pasara con nosotros? ¿Contigo? -. Severus la abrazó y la dejó llorar.

Cuando ya no escuchó a Hermione llorar, levantó con suavidad su barbilla y la besó, mientras ella lo observaba con los ojos abiertos y su miedo y tristeza se convirtió en deseo y amor. Los labios exigentes de Severus, firmes y lentos se acoplaron a los suyos. Empezó a desabrocharle la blusa besándole ligeramente la mandíbula, la barbilla y las comisuras de la boca.

Le quitó la blusa muy despacio y la dejó caer al suelo. Se apartó un poco y la observó.

-. Hermione -. Le dijo. -. Tienes una piel preciosa, blanca y perfecta. Voy a besarla centímetro a centímetro -. Hermione se ruborizó. Severus la tomó de su indomable melena acariciándola. -. Aunque no lo creas Sabelotodo, amo tu cabello -. Severus murmuró.

El beso de Severus era exigente, su lengua y sus labios, persuasivos. Hermione gimió y su lengua indecisa se encontró con la de él. Severus la rodeó con sus brazos, le acercó su cuerpo y la apretó muy fuerte. Una mano siguió en el pelo de Hermione, y la otra le recorrió la columna hasta la cintura y siguió avanzando, siguió la curva de su trasero y la empujó suavemente contra sus caderas, hasta subirla a su regazo.

Hermione sintió su erección, que empujó lánguidamente contra su cuerpo. Hermione volvió a gemir sin apartar los labios de su boca. Apenas pudo resistir las desenfrenadas sensaciones que devastaban su cuerpo. Lo deseaba con locura como si fuera la primera vez. Lo tomó por los brazos y sintió sus bíceps. Le sorprendía lo fuerte que era.

Con suavidad, Hermione subió las manos hasta su rostro de Severus y su pelo alborotado que era muy suave. Tiró suavemente de él, y Severus gimió. La recostó con suavidad en la cama y sin perder tiempo, rompió el beso para sujetarla de las caderas con las dos manos y deslizó la lengua por su ombligo, avanzó hasta la cadera mordisqueándole y después le recorrió el estómago en dirección al otro extremo de la cadera.

-. Ah -. Gimió Hermione.

Hermione apoyó las manos en el cabello de Severus y tiró suavemente intentando calmar su acelerada respiración. Severus levantó la cara y sus ardientes ojos la miraron a través de las pestañas, increíblemente largas. Severus subió las manos, le desabrochó el botón de los pantalones y le bajó lentamente la cremallera.

Sin apartar los ojos uno del otro, Severus introdujo las manos muy despacio en su pantalón, las pegó a su cuerpo, las deslizó hasta su trasero y avanzó hasta los muslos arrastrando con ellas los pantalones. Hermione no podía dejar de mirarlo. Severus se detuvo y, sin apartar los ojos de ella ni un segundo, se lamió los labios.

Severus se inclinó hacia adelante y pasó la nariz por el vórtice en que se unían los muslos. Hermione lo sentía junto a su sexo.

-. ¡Hueles muy bien! -. Murmuró Severus. Severus cerró los ojos, con expresión de puro placer, y Hermione sintió como una sacudida. Severus se desabrochó los botones de los pantalones y se los quitó despacio sin apartar los ojos de los de Hermione. Se inclinó sobre ella, la tomó de los tobillos, le separó rápidamente las piernas y avanzó por la cama entre ellas. Se quedó suspendido encima de ella. Hermione se retorció de deseo. -. No te muevas -. Murmuró Severus. Se inclinó, le besó la parte interior de un muslo y fue subiendo, sin dejar de besarla, hasta sus bragas de encaje. Hermione se retorció debajo de él. Severus siguió besando el estómago y le introdujo la lengua en su ombligo. Sus labios ascendieron hacia el torso. A Hermione le ardió la piel. Estaba sofocada. Por un momento sintió mucho calor, luego frio, y arañó la sabana sobre la que estaba tumbada. Severus se recostó a su lado y le recorrió con la mano desde la cadera hasta el pecho, pasando por la cintura. Severus la observó con expresión impenetrable y le rodeó suavemente los pechos con las manos. -. Creados a la perfección para mí, Hermione -. Murmuró.

Severus metió el dedo índice por la copa de su sujetador, la bajó muy despacio y dejo su pecho al aire, empujando hacia arriba por la varilla y la tela. Severus desplazó el dedo a su otro seno y repitió el proceso. Los pechos de Hermione se le hincharon y los pezones se le endurecieron bajo su insistente mirada.

El sujetador de Hermione mantenía alzado sus senos. Severus suspiró admirado. Los pezones de Hermione se le endurecieron todavía más. Severus le chupó suavemente un pezón, deslizó una mano al otro pecho, y con el pulgar rodeo muy despacio el otro pezón y tiró de él. Hermione gimió y sintió que una dulce sensación ya conocida le descendía hasta la ingle.

Hermione estaba muy húmeda. Hermione suplicaba para sus adentros agarrando con fuerza la sabana. Severus cerró los labios alrededor de su otro pezón, y cuando lo lamió, Hermione casi sintió una convulsión. Severus siguió con su lenta y sensual incursión. Los pezones de Hermione sintieron sus hábiles dedos y sus labios, que encendieron sus terminaciones nerviosas hasta el punto de que todo su cuerpo gimió en una dulce agonía, pero Severus no se detuvo.

-. Oh… Por favor -. Hermione le suplicó.

Hermione tiró la cabeza hacia atrás, con la boca abierta, y gimió. Hermione sintió las piernas entumecidas.

-. Déjate ir, Hermione -. Severus murmuró. Severus le apretó un pezón con los dientes, con el pulgar y el índice tiró fuerte del otro, y Hermione se dejó caer en sus manos. El cuerpo de Hermione se agitó y estalló en mil pedazos. Severus la besó profundamente, metiéndole la lengua en la boca para absorber sus gritos. Severus la miró con una sonrisa satisfecha, volvió a besarla. La respiración de Hermione era todavía irregular mientras se recuperaba del orgasmo. Severus deslizó una mano hasta su cintura de Hermione, sus caderas y la posó en sus partes íntimas. Severus introdujo un dedo por el encaje y lentamente empezó a trazar círculos alrededor de su sexo. Hermione cerró los ojos por un instante y contuvo la respiración. -. Estás muy húmeda. No sabes cuánto te deseo -. Severus introdujo un dedo dentro de Hermione, y ella gritó mientras lo sacaba y volvía a meterlo.

Severus le frotó su sexo con la palma de la mano, y Hermione gritó de nuevo. Severus siguió introduciéndole el dedo, cada vez con más fuerza. Hermione Gimió. De repente Severus se sentó, le quitó las bragas y las tiró al suelo. Severus se quitó también él su bóxer y liberó su erección.

Severus se movió entre las piernas de Hermione para que las abriera. Severus se inclinó apoyando las manos a ambos lados de la cabeza de Hermione, De modo que quedó suspendido por encima de ella. Severus la miró a los ojos con la mandíbula apretada y los ojos ardientes.

-. Por favor -. Le suplicó Hermione.

-. Levanta las rodillas -. Severus le ordenó en tono suave. Hermione obedeció de inmediato. -. Ahora voy a cogerla, Señorita Granger -. Murmuró Severus colocando la punta de su miembro erecto delante del sexo de Hermione. -. Y lo hare duro -. Susurró Severus. Y la penetró bruscamente. Severus se quedó inmóvil y la observó con ojos en los que brilló el triunfo. Severus tenía la boca ligeramente abierta y le costó respirar. Severus gimió. Severus retrocedió con exquisita lentitud. Cerró los ojos, gimió y volvió a penetrarla. Severus se detuvo. -. ¿Mas? -. Le susurró Severus con voz salvaje.

-. Si -. Le contestó Hermione.

Severus volvió a penetrarla y a detenerse. Hermione gimió. El cuerpo de Hermione lo aceptó.

-. ¿Otra vez? -. Le preguntó Severus divertido.

-. Si -. Le contestó Hermione en tono de súplica.

Y Severus se movió, pero esa vez no se detuvo. Se apoyó en los codos, de modo que Hermione sentía su peso sobre ella, aprisionándola. Al principio se movió despacio, entrando y saliendo de su cuerpo. Y a medida que Hermione iba acostumbrándose a la sensación, empezó a mover las caderas hacia las de él.

Severus aceleró. Hermione gimió y la embistió con fuerza, cada vez más deprisa, sin piedad, a un ritmo implacable, y Hermione mantenía el ritmo de sus embestidas. Severus le tomó la cabeza con las manos, la besó bruscamente y volvió a tirar de su labio inferior con los dientes.

Severus se retiró un poco y Hermione sentía que algo crecía en lo más profunda de ella, como antes. Hermione se puso tensa a medida que la penetraba una y otra vez. A Hermione le tembló el cuerpo, se arqueó. Hermione estaba bañada en sudor. Los pensamientos de Hermione se dispersaron… no había más que sensaciones… solo Severus… Solo ella…

-. Córrete para mí, Hermione -. Susurró Severus sin aliento.

Y Hermione se dejó ir en cuanto se lo dijo, llegó al clímax y estalló en mil pedazos bajo su cuerpo. Y mientras se corría también Severus, gritó su nombre de Hermione, dio una última embestida se quedó inmóvil, como si se vaciara dentro de ella. Se retiró con lentitud y cayó rodando en su lado de la cama. Haló de Hermione abrazándola, y ambos agotados se sumergieron en un profundo sueño.

CONTINUARA... NOX

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