Cap. 21 Domingo_ Decisiones

La madrugada del domingo mostró un cielo gris y con pocas probabilidades de un clima cálido. Dentro de la casa de cierta asiática, un morocho ha despertado desorientado y con un dolor de cabeza sutil, pero incómodo. No reconocía el cuarto en el que estaba y, por la oscuridad, no lograba distinguir quiénes estaban con él. Decidió volver a descansar, pues extrañamente no se sentía en peligro.

Un par de horas más tarde, volvió a despertarse. Esta vez, la luz que entraba por la ventana iluminaba el cuarto. Además, las personas que estaban a su alrededor ya se despertaron y estaban hablando entre ellas. Los evocó de inmediato.

–Thomas, cariño –sonrió, se acercó a él y le dio un pico en los labios. – ¿Dónde estamos? –Miró de forma despectiva al pelirrojo y a la asiática.

–Ho-hola… –El rubio cenizo tenía las mejillas rojas y los ojos tan abiertos como le era posible.

Yuu y Kyle se miraron contentos. El ritual de amarre ha funcionado exitosamente. Chocaron sus palmas y regresaron sus vistas a la pareja.

–Hey, Romeo –rio la castaña. –Estamos en mi casa… Ayer hicimos una pijamada… ¿No lo recuerdas? –Arqueó una ceja y fingió preocupación.

Craig buscó confirmación de aquella afirmación en Thomas, quien asintió. Miró de nuevo a los dos sobrantes y les sacó el dedo medio.

– ¡Craig! ¡Mi-mierda! ¡Pendejo! No hagas eso –refiriéndose a la seña con su dedo.

El mencionado volteó a verlo y sonrió tiernamente. Le acarició la mejilla y le besó en la frente. El judío se miraba, divertido por la situación, con la asiática. Yuu se sentía tan orgullosa de sí misma por haber logrado aquello, que incluso pensó en poner su propia tienda de brujería para convertirse en millonaria.

–Eres tan adorable… –Su mirada reflejaba amor. Thomas sonrió tontamente ante aquel halago y susurró un gracias.

Y, mientras la parejita irradiaba amor, Kyle y Yuu se preparaban para la segunda parte del plan: Destruir las ilusiones de Tweek.

Al mismo tiempo, se encontraba Wendy en la casa de Tweek. Después de insistir tanto, había logrado que su mejor amigo lograra salir de su cuarto, comiera algo de pan con café y tomara aire fresco. Sin embargo, en la cabeza del rubio paranoico aún persistía la duda sobre la actitud de su, ahora, ex novio. ¿Había hecho algo malo? ¿A caso se aburrió de él por demorar tanto en tener sexo? ¿Así de necesitado estaba?

Empezó a hiperventilarse y jalarse los cabellos. La morocha no sabía qué hacer, trató de tomarle de las manos y alejarlas del rubio. Pero increíblemente él era más fuerte.

–Carajo Tweek, cálmate –gruñó, aún forcejeando con su amigo…

Hasta que el celular de ambos empezó a sonar. Se miraron, agitados por la pequeña pelea, y luego a sus celulares. Bebe llamaba a su mejor amiga, y Kyle al "chico de sus sueños".

–Demonios, Bebe ¿Dónde estás? –suspiró cansada, viendo cómo el contrario rechazó la llamada y apagó su celular. – ¿Qué vea que…? No te entiendo, deja de chillar –pidió con molestia. – ¿Instagram? ¿Realmente crees que… ? Ok, está bien… Entraré al Instagram de… Esa persona –suspiró y cortó la llamada para buscar lo que su amiga le había pedido con tanta desesperación.

Colocó el nombre de la persona a la que debía stalkear y… Casi botó el celular al ver una foto de Tucker besándose con un rubio, que dedujo era Thomas, en el puesto de tacos. La adolescente no dio crédito a lo que vio. Parecía un photoshop muy bien hecho. Estaba tan pasmada que no escuchó que su amigo la llamaba.

– ¡Wendy! ¡Agh! ¡Me preocupas! –Un ligero tic se acentuó en su ojo.

La morocha regresó en sí y negó con la cabeza. Le juró que no pasaba nada importante, que lo mejor sería que tome una ducha y se regrese a la cama. El rubio arqueó una ceja incrédulo de las palabras ajenas, ¿Cómo que regresar a la cama? Si le había prácticamente rogado porque saliera de ahí. Se alzó de hombros y soltó un fuerte suspiro de resignación. Subió las escaleras de su casa con pesadez, seguido por su visitante.

Al llegar al segundo piso, se encaminó de frente al baño.

–Espera, Tweekie –lo detuvo y le quitó disimuladamente el celular que tenía en la mano. –Regresaré más tarde para seguir haciéndote compañía, por ahora quédate tranquilo –le dio un beso en la frente y salió corriendo de la casa de los Tweak en dirección a la casa de Yon.

Corrió hasta la casa de la asiática, recordando que el día anterior habían acordado juntarse para encarar a Craig y saber qué diablos le pasaba por la cabeza para tratar así a Tweek. Al llegar, se enteró de que este había desaparecido desde muy temprano de la comisaría y que se había ido en compañía de Thomas. Eso explicaba la foto, pero no el por qué se besaban.

–¿Y si Yuu está metida en todo esto? –Yon se cruzó de brazos.

El pequeño grupo la miró dudoso. ¿Cómo podría influenciar de esa manera aquella chica al morocho?

Yuga insistía en que hay posibilidades de que sea así, pues ella era la única que quería separarlos... Además de Kyle.

–No creo que mi hermano tenga algo que ver – Ike, curioso por todo el asunto, se había involucrado con el "Team Tweek". Logrando defender a su hermano y mintiendo sobre que este no se había movido de su cuarto ni para comer.

–Como sea... Hay que evitar que Tweek revise cualquier red social y que salga a la calle... Nos turnaremos para distraerlo hasta poder encontrar una solución a este desastre –recomendó Nicole.

Wendy apoyó la idea de su amiga y sugirió, también, ir a buscar a Craig al puesto de tacos para hablar con él. Todos consideraron buena idea aquella propuesta. Sin embargo, no todos debían ir. Testaburger eligió a Token y a Nicole para que la acompañaran. Ambos morenos conocían al de chullo desde siempre, eran calmados y hablarían sin pelear con el susodicho. Ella iría para intimidarlo por si no quería hablar.

Mientras, Clyde y Bebe irían con Tweek para vigilarlo y evitar que se entere sobre la reciente relación de su ¿Ex?

Por último, Yuga y Yon irían a casa de Yuu ante la ausencia de esta última.

El primer grupo ya se encontraba en camino hacia la taquería donde esperaban que aún estuviera Craig. Wendy permanecía actualizando Instagram para ver si subían alguna foto nueva de los "nuevos tórtolos". La morena sonreía divertida al ver como su amiga botaba humo por las orejas. Estaba igual de molesta que ella, pero trataba de controlarse y no perder la compostura.

No tardaron mucho en llegar a su destino. Desde afuera pudieron divisar a Yuu y Kyle, junto al chico que buscaban. Antes de que el trío entrara a encarar a su amigo, Wendy mensajeó a sus aliadas asiáticas para avisarles del paradero de la traidora.

Yon recibió el mensaje, comentándoselo a su compañera quien quiso ir de inmediato. La líder consideró que era mejor acabar con esa tontería, pero desde la raíz. Se dirigieron a la casa de su actual dolor de cabeza y tocaron la puerta. No contestaron, por lo que dedujeron que no había nadie.

Rodearon la casa buscando otra forma para entrar, pero no tuvieron suerte.

–Esa ventana parece estar abierta... –Yuga señaló una ventana con una muy pequeña abertura.

–Claro, si tuviéramos una escalera para alcanzarla y abrirla –ironizó la líder.

–Bueno, si me impulsas podría terminar de abrirla y podríamos entrar –sugirió alegre.

Yon arqueó una ceja, incrédula de las palabras de su vieja amiga. No dejaría que haga algo tan peligroso, aunque por las circunstancias... Podría arriesgarse un poco.

La asiática mayor impulsó a su "mano derecha" con sus manos, pero los primeros intentos fueron fallidos. Estaban cansadas y frustradas. Quizás era que Yuga era más alta y, por ende, pesaba más. Con duda, intercambiaron funciones.

Yuga logró impulsar más arriba a su boss y, por suerte, Yon tuvo rápidos reflejos y se aferró al marco de la ventana.

–Linda vista~ –sonrió divertida Yuga.

La mayor bufó y con dificultad logró abrir la ventana. Tomó un rato, pero finalmente pudo entrar a la casa de Yuu.

Al levantarse se fijó que era la habitación de su antigua compañera. Bajó las escaleras y le abrió la puerta del patio a su adjunta para luego regresar a la habitación.

Todo estaba en orden y nada parecía sospechoso, excepto aquella manta negra que cubría la mesa de dibujo de la dueña de casa.

Se acercaron con cautela y mucha curiosidad. Se miraron con duda y, despacio, empezaron a quitar aquella tela.

Mientras tanto, Bebe hablaba con su pareja sobre Craig. La rubia echaba fuego y comentarios de odio sobre el comportamiento del morocho. Dejar a Tweek de un momento a otro y, encima, correr a lo brazos del chico con síndrome extraño.

–Te digo que todo es muy raro... Conozco a mi hermano, él jamás dejaría a su "honey" por un equis –defendía Clyde.

–Pues ya viste que sí –se cruzó de brazos. –Fucker está de novio con el chico raro –rodó los ojos.

La pareja se encontraba en la sala de la casa de Tweak, y no se habían percatado de que el dueño de casa se encontraba en las escaleras escuchando todo.

Su cabeza procesaba rápidamente la información. Quería regresar a su cuarto y llorar hasta morir, pero ya había hecho. Se tragó su tristeza y su pena se convirtió en furia. Una furia interna incontrolable.

–Voy a matar a ese hijo de puta.