No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. y la historia es de Sarah J. Maas. Yo solo me divierto un poco.

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El debió haberla escuchado mal. Porque no había forma posible de que ella pudiera ser así de intrépida, así de insensata, demente, idealista y valiente.

— ¿Acaso perdiste totalmente tus sentidos? —Sus palabras cercanas a un grito, un disturbio de rabia y miedo que corrieron a través de él tan rápido que apenas pudo pensar. — ¡Él va a matarte! Va a matarte si se entera.

Ella dio un paso en su dirección, el espectacular vestido centelleando como un millón de estrellas.

—Él no se va a entera.

—Es solo cuestión de tiempo. — Él murmuró —Él tiene espías que lo están observando todo.

— ¿Y tú prefieres que asesine a hombres inocentes?

— ¡Esos hombres son traidores a la corona!

— ¡Traidores! — ella ladro una risa —Traidores. ¿Por negarse a humillarse ante un conquistador? ¿Por acoger esclavos que escaparon tratando de regresar a casa? ¿Por atreverse a creer en un mundo que es mejor que este lugar alejado de la mano de dios? — Ella sacudió su cabeza, suspirando. —Yo no seré su carnicero.

Y él no había querido que ella lo fuera. Desde el momento en que ella había sido coronada Campeona él había estado enfermo ante el pensamiento de ella haciendo lo que el rey le había ordenado. Pero esto…

—Tú le hiciste un juramento a él.

— ¿Y cuántas promesas él ha jurado a gobernantes extranjeros antes de marchar con sus ejércitos y destruirlo todo? ¿Cuántas promesas él ha jurado cuando ha ascendido al trono, solo para escupir en esas promesas?

—Él va a matarte Bella. — Él la tomo por los hombros y la sacudió. —Él va a matarte y obligarme a mí a hacerlo como un castigo por ser tu amigo.

Ese era el terror con el que había luchado. El miedo que lo plagaba, la única cosa que lo había mantenido en su lado de la línea por tanto tiempo.

—Garrett ha estado dándome información real-

—Me importa una mierda Garrett. ¿Qué información podría tener ese engreído que podría posiblemente ayudarte?

—El movimiento secreto de Terrasen en realidad existe— ella dijo con una calma exasperante —Yo podría utilizar la información que he reunido acerca de eso para negociar con el rey para que me deje ir, o al menos que me dé un contrato más corto. Lo suficientemente corto para que, si se llegase a enterar de la verdad, yo ya me habré ido hace tiempo.

El gruño.

—Él podría hacerte azotar solo por ser así de impertinente. —Pero entonces el registro la última parte de sus palabras, que le golpearon como un puñetazo en la cara. Me habré ido hace tiempo. Ido. — ¿A dónde irías?

—A cualquier lugar— ella dijo —lo más lejos que pueda llegar.

El apenas podía respirar, pero se las arregló para decir:

— ¿Y qué es lo que harás?

Ella se retorció y ambos notaron que él había estado apretando sus hombros. Él libero su agarre, pero sus dedos ardían por sostenerla nuevamente, como si de algún modo la fuese a detener de irse.

—Vivir mi vida, supongo. Vivir de la forma que quiero, por primera vez. Aprender cómo ser una chica normal.

— ¿Qué tan lejos?

Sus ojos azules y dorados se movieron rápidamente.

—Viajaría hasta encontrar un lugar donde ellos nunca hubiesen oído de Adarlan. Si tal lugar existe.

Y ella nunca volvería. Y como ella era joven, tan malditamente inteligente y divertida e increíble, donde fuera que ella crease su hogar, habría un joven que se enamoraría de ella y quien la haría su esposa, y esa era la peor verdad de todas. Había logrado colarse dentro de él este dolor, terror e ira ante el mero pensamiento de alguien más estando con ella. Cada mirada, cada palabra suya… él ni siquiera sabía cuándo había comenzado.

—Entonces encontraremos ese lugar, — dijo tranquilamente.

— ¿Qué? — Sus cejas se elevaron.

—Yo iré contigo— y aunque él no había preguntado, ambos sabían que aquellas palabras sostenían una pregunta.

El trataba de no pensar en lo que ella había dicho la noche anterior, la vergüenza que había sentido sosteniéndole cuando él era un hijo de Adarlan y ella una hija de Terrasen.

— ¿Qué pasa con ser el capitán de la guardia?

—Quizás mis deberes no son lo que yo esperaba que fuesen.

El rey ocultaba cosas de él, había tantos secretos, y quizás él era más que solo una marioneta, parte de la ilusión en la que él estaba comenzando a ver a través…

—Tu amas tu tierra natal— ella dijo —No puedo dejarte renunciar a todo esto.

El capto un brillo de dolor y esperanza en sus ojos y antes de que supiera lo que estaba haciendo, había cerrado la distancia entre ellos, una mano en su cintura y la otra sobre su hombro.

—Sería el tonto más grande del mundo si te dejara ir sola.

Y entonces había lágrimas cayendo por su rostro, y su boca se convirtió en una fina, tambaleante línea. El retrocedió, pero no la dejo ir.

— ¿Por qué estas llorando?

—Porque— ella susurro, su voz temblando —tú me recuerdas como el mundo debería ser. Lo que el mundo puede llegar a ser.

Nunca había habido una línea entre ellos, solo su estúpido miedo y orgullo. Porque desde el momento en que él la había sacado de esa mina en Endovier y ella había fijado sus ojos en él, aun feroces a pesar de un año en el infierno, él había estado caminando hacia esto, caminando hacia ella. Por lo que Jacob limpio sus lágrimas, levanto su mentón y la beso.

El beso la arraso.

Era como volver a casa, o haber nacido o haber encontrado de pronto una completa mitad de sí misma que había estado perdida. Sus labios eran tibios y suaves contra los suyos, aun tentativos, y luego de un momento se alejó lo suficiente para mirarla a los ojos. Ella tembló con la necesidad de tocarle por todas partes al mismo tiempo, de sentirle a él tocándola por todas partes. Él lo dejaría todo por ir con ella.

Ella envolvió sus brazos alrededor de su cuello, su boca encontrando la suya en un segundo beso que hizo temblar el mundo bajo sus pies.

Ella no supo cuánto tiempo se mantuvieron en ese techo, envueltos en el otro, bocas y manos errantes hasta que ella gimió y lo arrastro a través del invernadero, bajo las escaleras y entro en el carruaje que estaba esperándoles fuera.

Y luego estuvo el viaje a casa, donde el hizo cosas a su cuello y oído que la hicieron olvidar su propio nombre. Fueron capaces de arreglarse mientras atravesaban las puertas del castillo y de mantener una distancia respetable mientras caminaban de regreso a su habitación, a pesar de que cada centímetro de ella se sentía vivo y en llamas, por lo que fue un milagro que llegara hasta la puerta de su habitación sin arrastrarle dentro de un closet.

Pero luego ellos estaban dentro de sus recamaras y luego en la puerta de su habitación y él se detuvo mientras ella tomaba su mano para guiarle dentro.

— ¿Estás segura?

Ella levanto su mano hacia su cara, explorando cada curva y peca que se habían convertido en tan preciosas para ella. Había esperado una vez antes, con Sam, y entonces había sido demasiado tarde. Pero ahora, no había duda, sin pizca de miedo, como si cada momento entre ella y Jacob hubiese sido un paso en una danza que los había guiado a este umbral.

—Nunca he estado tan segura de algo en mi vida, — ella dijo.

Sus ojos brillaron con un hambre que igualaba la suya, y ella le beso nuevamente, jalándole dentro de su habitación. Él la dejo llevarle dentro sin romper el beso mientras pateaba la puerta, cerrándola tras ellos. Y luego solo estuvieron ellos, piel contra piel. Y cuando alcanzaron ese momento donde no había nada más entre ellos, Bella lo beso profundamente y le dio a Jacob todo lo que tenía.

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Bella despertó mientras el amanecer se derramaba dentro de su habitación. Jacob aun la sostenía contra él, como lo había hecho toda la noche, como si ella fuese a escaparse de alguna manera mientras dormía. Sonrió para sí misma, presionando su nariz contra su cuello e inhalando su aroma. Él se movió, solo lo suficiente para que ella notara que había despertado.

Sus manos comenzaron a moverse, enredándose en su cabello.

—No hay manera en el infierno de que salga de la cama para ir a correr, —murmuro contra su cabeza.

Ella rio suavemente. Sus manos deslizándose más abajo por su espalda, sin siquiera dudar o dar un traspié sobre su cicatriz. Él había besado cada cicatriz en su espalda, en su cuerpo entero la noche anterior. Ella sonrío contra su cuello.

— ¿Cómo te estás sintiendo?

Como si estuviese en todas partes y en ninguna a la vez, todo al mismo tiempo. Como si hubiese sido medio ciega toda su vida y ahora pudiese verlo todo claramente. Como si pudiese quedarse aquí por siempre y estar satisfecha.

–Cansada— admitió. Él se tenso —Pero feliz.

Ella casi lloriqueo cuando él la dejo ir el tiempo suficiente para sostenerse a sí mismo en un codo y mirar a su cara hacia abajo.

— Estás bien, ¿verdad?

Ella rodo sus ojos.

—Estoy bastante segura de que cansada pero feliz es una reacción normal luego de la primera vez.

Y estaba bastante segura de que tendría que hablar con Sue acerca de un tónico anticonceptivo tan pronto como se arrastrase fuera de la cama. Porque dios mío, un bebe… ella resoplo.

— ¿Qué?

Ella solo sacudió su cabeza, sonriendo.

—Nada. — Corrió sus dedos a través de su cabello. Un pensamiento la golpeo y su sonrisa se desvaneció. — ¿En cuántos problemas vas a meterte por esto?

Ella observo su musculoso pecho expandirse mientras él tomaba una respiración profunda, hundiendo su cabeza para descansar su frente contra su hombro.

—No lo sé. Quizás al rey no le importara. Quizás vaya a despedirme. Quizás algo peor. Es difícil de decir, él es así de impredecible.

Ella mordió su labio y arrastro sus manos hacia abajo por su poderosa espalda. Ella había anhelado poder tocarle de ese modo por tanto tiempo, mucho más del que se había dado cuenta.

—Entonces lo mantendremos secreto. Pasamos suficiente tiempo juntos por lo que nadie debería sospechar el cambio.

Él se levantó a si mismo nuevamente para mirar a la par dentro de sus ojos.

— No quiero que pienses que estoy aceptando mantener esto secreto porque estoy avergonzado de algún modo.

— ¿Quién dijo algo sobre avergonzarse?

Ella hizo gestos hacia su cuerpo desnudo, incluso a pesar de que estaba cubierto con una sábana.

— Honestamente estoy sorprendida de que no estés pavoneándote acerca de esto, jactándote ante todo el mundo. Yo ciertamente lo habría hecho, si me hubiese revolcado conmigo.

— ¿Acaso tu amor por ti misma no conoce límites?

—Absolutamente ninguno.

Él se inclinó para mordisquear su oído y los dedos de sus pies se enroscaron.

—No le podemos decir a Edward. —dijo suavemente.

- Él lo descubrirá, puedo apostar, pero… no creo que debamos decirle enseguida.

El detuvo su mordisqueo.

—Lo sé— pero entonces se levantó de regreso y ella hizo una mueca por dentro mientras él la estudiaba nuevamente.

—Acaso tu aun-

—No. No por un largo tiempo— El alivio en sus ojos la hizo besarle. —Pero él sería otra complicación si supiera. — y no había modo de saber cómo iba a reaccionar, dado lo tensas que las cosas habían estado entre ellos.

Él era suficientemente importante en la vida de Jacob que ella no quería arruinasen su amistad.

—Así es que— él dijo golpeando su nariz —por cuanto has querido…

—No veo como eso puede ser de su interés, Capitán Black. Y yo no te diré hasta que tú me lo digas.

El golpeo su nariz nuevamente y ella sacudió sus dedos lejos. Él capturo su mano en la suya, sosteniéndola alto de modo que ella pudiese ver su anillo amatista, el anillo que ella nunca se quitaba, ni siquiera para tomar un baño.

— El baile de Yulemas. Quizás antes. Quizás incluso Samhuin, cuando te traje este anillo. Pero Yulemas fue la primera vez que me di cuenta que no me gustaba la idea de verte con, con alguien más. — El beso la punta de sus dedos. —Tu turno.

—No voy a decírtelo. — dijo ella.

Porque no tenía idea, aún estaba tratando de descubrir cuando había sucedido exactamente. De algún modo se sentía como si siempre hubiese sido Jacob, incluso desde el principio, incluso antes de que se conocieran. El comenzó a protestar, pero ella tiro de él de regreso sobre ella.

—Y eso es suficiente charla. Puedo estar cansada, pero hay una gran cantidad de cosas que preferiría hacer en vez de ir a correr.

La sonrisa que Jacob le dio fue hambrienta y lo suficiente malvada para hacerla chillar cuando el tiro de ella bajo de las sabanas.

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¡Que fuerte! ¿Qué les parece este cambio de rumbo? A mí me encanta, francamente :3 Espero dejen sus comentarios.

¡Nos leemos pronto!