Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos autores.


Hay una cosa que ustedes desconocen y yo debo decirles: Tomoko es una completa incógnita. Nunca se lo que está pensando. Hubo una vez en la que por error tire su plato favorito y en vez de mostrarse enojada, sonrió y se fue para volver con mi shinai y golpear ferozmente la mesa del comedor hasta destruir mi sable de bambú. Lo triste es que mi amigo ya no pudo recuperarse, simplemente se quedó destrozado en el piso de la cocina…

A lo que quiero llegar con ese muy pequeño relato, es a él porque estoy actualmente sentada en la sala de la habitación de hotel, con Tomoko mirándome con cierta seriedad incomoda.

Incluso cuando pensé que habíamos empezado un día bien, apenas había podido dormir con todas las rentabilidades que ya tenía y el problema tan grande que tenía con Kotori y de si Motas había llegado bien. Mi unica intención en aquella mañana era ver a Tomoko, saludarla e irme a cumplir mi deber por primera vez en semanas, pero no, ella me intercepto antes de si quiera despedirme como correspondía, me llevo hasta la sala para hacer que me sentara y así comenzara un silencio abrumador.

En mi experiencia, cuando una persona esta seria es porque simplemente quiere hablar contigo de algún tema importante o está molesta. En el caso de Tomoko, no sabría decirlo con franqueza, puesto que como dije con antelación, ella es simplemente difícil de leer.

- ¿Vas a terminar conmigo? -abrió la pregunta que sonaba más a una afirmación- Umi, no me mires así de sorprendida, te estoy preguntando enserio.

No pude más que abrir los ojos cuando escuché sus palabras. Incluso podía jurar que el corazón se me iba a detener en algún momento y moriría. ¿Terminar con ella? ¿Cómo eso era posible? Al menos que se haya enterado de lo que paso con Kotori… Es explicaría el porqué de sus palabras tan errantes.

-No entiendo a qué te refieres, Tomoko -hable en una pequeña divagación- no quiero terminar contigo, ¿Por qué…? -mis palabras fueron cortadas por su dedo índice que se posó sobre mis labios.

-Umi, no soy tonta -comento con una liviana sonrisa- te has vuelto evasiva conmigo, tus amigas están raras y no entiendo el porqué, hay veces en las que te duermes en el sofá para no estar conmigo -separo sus manos y después las unió como si así juntara los puntos- es simple lógica. Si tu pareja se porta así, en definitiva, va a terminar contigo.

-Eso no es cierto -dijimos al unisón. De nueva cuenta estaba sorprendida con su habilidad para leer mentes.

- ¿Ves? Es algo tan básico que simplemente tienes que prepararte para el golpe -frunció un poco y suspiro- me gustaría decir que no me duele, pero de verdad es algo que deja un ardor en el alma…

-Yo no quiero terminar contigo -le dije al tomar sus manos que amenazaba con volverse a separar- nunca he querido a hacer eso. Esas ideas tuyas, de seguro las sacaste de Nozomi, ¿verdad? Ya te dije que no… -como una costumbre del momento, interrumpió mi monologo sobre las malas cosas que podía decir la pelimorada.

-Nozomi nunca me ha comentado nada acerca de ese tipo de cosas -negó suavemente con la cabeza y de nueva cuenta suspiro- Es algo que venia previendo desde que llegamos a aquí y mis dudas aumentaron hace unas semanas.

- ¿Por qué dices eso? -hable sin entender- Tomoko, yo te quiero, te amo incluso. No creas por el más mínimo segundo de que mis sentimientos no son reales.

-Se que la Umi de la que me enamore no podría salir con una persona de no quererla a esa magnitud -con una sonrisa derrotada, se soltó de mi agarre y tomo mi mejilla derecha entre su mano izquierda,- pero tú no me amas como lo haces por Minami-san -mis ojos se abrieron de par en par cuando escuche aquello- no creas que soy tan ciega como para no darme cuenta. Estoy consciente de que ella fue una amiga tuya en el pasado y no solo eso, también la mujer por la que escapaste de aquí.

¿Por qué la tierra no podía tragarme en ese momento? Maldita sea, es que, ¿fui tan descuidada?

- ¿Cómo…? -pregunte al momento de tragar saliva, atónita por sus palabras- ¿Cómo supiste?

-Te lo dije, no soy tan tonta -se encogió de los hombros aun con esa sonrisa- me dio mala impresión cuando dijiste: "Quise seguir mis sueños, mis amigas no lo entendieron y creo que ahora me odian" -frunció el ceño y movió el labio de un lado hacia el otro- tal vez te hubiera creido si al menos dejaras de ver esa foto que tienes de Minami-san en el celular.

Suspiré derrotada cuando sus perspicaces ojos azules se posaron sobre mí, buscando que le contara la verdad- ¿Qué no pude haberme ido de manera dramática? -negó de manera suave con la cabeza e incluso soltó una risita traviesa- ¿hace cuánto que lo sabes? Mas bien, si lo sabias, ¿Por qué no decirme?

-Lo intuí hace unos años. Pero respete tu derecho de guardar silencio sobre tu vida pasada y espere paciente a que me contaras -me sentí mal de eso. Como si fuera la villana de la película que manipula a todos por su beneficio- aunque debo decirte que lo confirme cuando hiciste tu debut, justo el día que estabas borracha y por poco besas a Maki -ahí estaba esa risita malvada que es usual cuando habla de temas que relacionen a la Pelirroja.

-P-pero como les gusta hablar de eso -musite con un pequeño sonrojo en mis mejillas.

Eso… No es una historia de importancia en estos momentos, aunque debo decir que no estoy orgullosa de lo que hice esa noche. Fue tanta mi emoción que no me contuve con las bebidas y no contemple los niveles de alcohol que mi cuerpo puede aceptar sin tener consecuencias. Tengo el recuerdo de que baile sobre la mesa como una loca y Eli tuvo que sacarme a punta de patadas porque no quería irme; no puedo olvidar como acorrale a Maki contra la pared e incluso por unos segundos probé el fruto prohibido de sus labios… Bueno, por fortuna eso no lo vio Tomoko y ella solo presencio cuando nos separamos e interpreto de que apenas la iba a besar. Dioses, hay cosas que creo que es mejor no decir o recordar, ¿verdad?

-Por más que me guste molestarte por eso -su última risita dio la continuación a sus inquisitivos ojos- el punto es el contexto. En ese estado de ebriedad, mientras te llevábamos al apartamento Nozomi y yo, comenzaste a gritar todo el amor que le tenías a Minami-san, que te arrepentías por a verla abandonado de esa manera tan abrupta.

Me tomo unos segundos procesar esa información. Creo que fueron un par de minutos cuando por fin pude pestañear correctamente y racionalizar lo que me estaba diciendo.

- ¿Estás hablando enserio…? -creo que incluso de mi voz salieron un par de tonos agudos bastante alarmantes- Tomoko, ¿Cuándo dije eso? -aun no podía creer lo estúpida que podía ser.

-Te sorprendería las cosas que hace uno borracho -aunque fue un comentario cómico, ella no rio, se mantuvo expectante a mis reacciones- el punto es que, aun sabiendo de que este viaje podía ser una nueva aventura para ti, también sabía que esta sería la prueba definitiva para nuestra relación.

-Creo que no estoy entendiendo…

-Es simple -alzo su dedo índice- si tu podías estar como siempre, siendo la Umi por la que me enamore, entonces nuestra relación sobreviviría aun cuando vieras a tu antiguo amor. Aunque eso no paso, ¿verdad? Viste a Minami-san y tu vida dio un giro de 360 grados. Alejaste de tu lado a tus amigas de la infancia cuando estuve cerca de ti -extendió el dedo medio- cuando te comenzaste a llevar bien con ellas y principalmente con Minami-san, sonreíste más que otros días, te volviste una mujer diferente. Ese brillo en tu mirada es algo que yo no he podido sacar de ti, Umi.

-Eso no tiene nada que ver con Kotori. Eso solo…

-No busques excusa para lo que sientes, lo sabes bien -negó suavemente con la cabeza y sonrió de manera calmada- la amas y está bien. Acepto eso, por eso debo dejarte en libertad. No serás feliz conmigo de seguir a mi lado -de nuevo volvió a negar con la cabeza- Dime, ¿la amas?

Intente huir de su mirada, pero no lo logre. Su mano aún se encontraba sobre mi mejilla e impidiéndome partir. Me vi obligada a ser interrogada por sus grandes ojos azules que no pedían tregua de mis afligidos ojos marrones.

¿La amaba aun? ¿Mi corazón aun latía por Kotori? La respuesta es simplemente: sí. No importa aun cuando lo negara, si cierro lo somos su imagen es lo que aparece inminentemente.

Cuando la bese, cuando disfrute de sus labios, no me sentí mal hasta que pensé en Tomoko y el daño que le estaba haciendo. Al recapitularlo, al pensar en otra alternativa, de ser Kotori mi pareja y no ser solo una amiga, no hubiera pasado nada; no besaría a otra persona que no fuera ella. Jamás la traicionaría por alguien más…

- ¿Te han dicho que no puedes dar la vuelta al sol por más que quieras? -alce la mirada, ella sonreía aun pese a lo que sucedía- tomate un respiro- sus manos tomaron las mías, se mantenían firmes mientras yo temblaba- si pasas esta prueba, no abra pena que te silencie.

-No quiero esto -negué una y otra vez con la cabeza- no quiero lastimarte…

-Nunca lo harías a propósito -aún no puedo creer que siga sonriendo con tanta calma- la Umi que amo jamás me haría eso.

-Porque me amas, yo… -cuando negó con la cabeza, de inmediato me quede muda.

-La amas, ¿verdad? -volvió a preguntar y torpemente asentí- no te equivoques, deja de dudar y ve tras esa chica.

-No sé si pueda… -cerré los ojos y solté un profundo suspiro- si la vuelvo a encontrar en la calle, casi puedo asegurar que ella fingirá que soy nueva en su vereda…

-Si lo hace, entonces toma su mano y recuérdale lo que abunda en tu pecho -sacudió sus manos junto con las mías- un amor tan puro no puede dejarse, así como si nada.

-No es tan puro que digamos, ella no quiere saber nada de mi… Después de lo que le hice -musite con pena e impotencia por mis antiguas acciones- con suerte me perdonara -mire el reloj de la habitación.

-Tan pocas horas, y tu tan pesimista -con cuidado tomo mi barbilla con su pulgar y dedo índice y beso mi mejilla- ay corazón, ya no mires el reloj, mirame a mí -asintió y cerró los ojos- ¿Qué importa si no quiere verte? -de nuevo la duda me hizo alzar la ceja- tu obligala a verte.

-Pero…

-Ya basta de ser una persona pesimista -al abrirlos, vislumbre determinación en sus ojos- ¿Qué si ella no quiere verte? Que te valga comino. Has huido suficiente, es momento de ser una persona valiente, una que se enfrenta a lo desconocido y sale de su zona de confort -al liberar su mano derecha, la coloco sobre su pecho- tienes miedo, ¿eso es bueno? -negué titubeando- ¡mal! El miedo es bueno, te impulsara a hacia esa puerta que por tanto tiempo has deseado abrir - carraspeo- ¡Animo! -palmeo mi hombro con un ánimo un tanto particular- Se que esto del romance es difícil para una persona tan densa como tú, pero sé que lograras solucionarlo. Recuerda que siempre te estaré apoyando -alzo su dedo pulgar en señal de aprobación- no importa que camino recorras, estaré contigo para ayudarte si hace lo necesitas.

- ¿Por qué me ayudas? -solté aquella incógnita- deberías de estar molesta, deberías estar enojada, llorando y furiosa…

-Que no lo exprese ahora no significa que no lo haya hecho -soltó una lastimera risita- supuse que estas cosas pasarían cuando llegamos. Lo fui aceptando en el transcurso de los días y ayer llegué a la conclusión de que debíamos terminar -su naturalidad para contestar fue impresionante. No note ningún atisbo de tristeza o frustración.

Sin previo aviso la tome entre mis brazos-No merezco que lo hagas -negué una y otra vez con la cabeza- no puedes sufrir por mí. Jamás deberías de sufrir por alguien…

Le tomo unos minutos corresponder ese abrazo y hablar con su cálida voz- vales más la pena de lo que crees. No me equivoque en dejarte a cargo de mi corazón, supiste cuidarlo bien. -sus palabras amables fueron acompañadas con la suave caricia de su mano sobre mi espalda- Creo que a fin de cuentas yo no fui la que curo el tuyo, si no tu hiciste el mío más fuerte.

-Eso no es cierto… Tu y yo -ni siquiera pude reprimir ese llanto que ya comenzaba a salir por si solo- No, tu eres alguien especial.

-No por algo te fijaste en mi -paso a acariciar mi cabeza- porque te amo, debo dejarte libre, ¿lo entiendes?

-Lo hago, pero no quiero este final…

-Ni que fuera algo que tu pudieras cambiar -con cuidado y tras un par de empujones hacia mí, logro que poco a poco nos fuéramos separándonos- la única manera en la que este final haya sido diferente, es que de verdad olvidaras a tu primero amor, ¿o no?

-Lo lamento… -dije cabizbaja.

-Eres una persona muy sensible. Debe ser porque eres escritora -rio suavemente antes de continuar- Tomate un tiempo mi amor, lo que me reste de vida, no te dejare sola -tomo mis manos y les dio un leve apretón- yo viviré esperando por tu felicidad. Mis lamentos se confundieron con tus risas. Nuestro amor ya no ira mas allá por más que quiera.

-Enserio lo lamento- mis lágrimas, como una cascada recorrieron mis mejillas sin cesar- por todo yo… -sin dejarme terminar, sus labios tocaron los míos. Fue un toque sencillo y amargo.

-Con eso acepto tu disculpa -confeso con su sincera sonrisa- viendo tu cara cuando te di el beso, imagino que Minami-san y tú ya se besaron. Parece que hayas hecho algo inapropiado -con su pañuelo limpio mis lagrimas delicadamente- no te cae llorar, ¿lo sabias?

-Creo que no tengo excusas -murmure entre suspiros- tu vales más que cualquier persona en este mundo y yo te he traicionado…

-Supongo que en eso te daré la razón -se levantó del sofá y tiro de mi mano para así también levantarme- por eso mismo quiero que me des un regalo.

-El que quieras.

-Mas bien son dos -extendió tanto su dedo índice como medio para afirmar sus palabras- primero: quiero una pizza hawaiana -alce la ceja y ella rio- la segunda es: quiero que luches por esa chica, ¿sí? No quiero que las lágrimas que tire sean solo de adorno.

Creo… que después de este tiempo, de lo que llevamos juntas, es la primera vez que la entiendo. Ella aparentaba verse tranquila, pero viendo lo incoherente que son sus comentarios, puedo afirmar que ella está sufriendo más de lo que puede manifestar.

-Tomoko… -mi suspiro fue dedicado a su conmovedora escena. La tome entre mis brazos.

- ¿E-eh? ¿a qué viene eso?

Le di un pequeño apretón- aunque nunca fui merecedora de ti -confesé con sinceridad y un poco de calma después de hablar con ella- simplemente eres fantástica -poco a poco me fui separando de ella, intenté sonreírle como ella lo hacía: calmada y amable.

- ¿Sigues con tus cursilerías? -soltó una pequeña risita- solo te falta regalarme unos geranios rojos para que esto sea una escena de un dorama.

- ¿Por qué te daría eso? -ladee la cabeza confundida y ella solo se encogió de los hombros.

-Porque eso significa que estás pensando en otra persona -ese comentario cayó como balde de agua fría sobre mi- pero ya dejate de esas cosas. ¿sí? -con un ágil movimiento me hizo girar y empujo para ir directo a la puerta- se buena con tu exnovia y traele su comida, ¿sí?

- ¿Por qué tienes tanto apuro en correrme? -hable siendo golpeada por sus manos para obligarme a salir.

-Pues porque tengo hambre~ -al abrir la puerta, me echo de casi una patada- que sea extra grande, ¿sí?

-Por supuesto que… -cerró la puerta antes de que terminara de hablar- eso ni tú te lo crees- solté con un dejo de aflicción- de nuevo, lo lamento… -di la media vuelta y comencé mi andar.

Atrás de esa puerta, había una chica con el corazón roto, una que había encontrado refugio en el frio piso y del cual para ocultarse del solo abrazo sus rodillas mientras sus tersas mejillas eran atravesadas con las lágrimas de la melancolía y dolor. Allí yacía la mujer que me hizo feliz por tantos años, con la que pensé que tendría una vida plena…

Tomoko, siento haberte hecho daño, no sabes cuánto lo lamento.

No puedo dejar que su sacrificio sea en vano, no puedo dejar que su aflicción comprimida sea una excusa solamente para alejarme del problema. Esta vez seria valiente, esta vez hablaría con la verdad y no me ocultaría en una máscara cargada de cortesía.

¡Yo, juro por mi shinai roto que…!

- ¡Umi-chan! -aquellas palabras, tan efusivas y enérgicas fueron acompañadas por un cuerpo anaranjado que me intercepto y me hizo estrellar contra una pared cercana- ¡te encontré!

- ¿Honoka? -la mire con duda y, a decir verdad, algo adolorida- ¿Qué haces aquí?

-Tenía la misión de encontrarte y ya lo hice~ -cuando se alejó de mí, comenzó a menearse de un lado para el otro- sí que fue difícil hacerlo. Pase por todos tus lugares favoritos.

-Honoka… -si no llamaba su atención, lo más probable es que comenzaría a hablar sin parar- ¿Qué tal si me dices que…?

-Fui a la tienda de dulces y nada, pero la señora dice que le encantaría verte de nuevo~

-Honoka…

-También fui al zoológico y salude a unos amigos, aunque perdí tiempo en eso -soltó una pequeña risita algo nerviosa- ahí me tope a Tsubasa-chan que por cierto no sé dónde está ahora.

-Honoka…

- ¡Y luego fui a la casa de tus padres! Esta igual de grande -extendió sus brazos al costado con una inocente sonrisa- ¡y entonces…!

- ¡HONOKA! - grite su nombre tan fuerte que logre callarla y que a su vez unas personas que caminaban a nuestro alrededor nos miraran extraño.

-Pero que agresiva eres~ -rio como una pequeña niña inocente- ¿Qué te terminaron hoy o qué? -mi propia ensombrecida cara fue la respuesta- vaya, lo lamento, enserio que si…

-Supongo que yo me provoqué esto, ¿o no? -solté una irónica risa- no importa -tras suspirar me aventure a preguntar- ¿Por qué me buscabas?

- ¿Te estaba buscando? -frunció el ceño al mismo tiempo que ladeo la cabeza- uh… ¡así! -asintió cuando recordó su propósito- Nozomi-chan me dijo que tenía que decirte que todo salió bien.

- ¿Nozomi-chan? -alce la ceja- ¿desde cuándo son tan cercanas?

-Creo que eso no es lo importante~ Si no que yo sé dónde está Kotori-chan.

-A veces me pregunto qué tipo de brujería utiliza Nozomi para saber tantas cosas sin siquiera estar presente -fruncí el ceño y negué con la cabeza- debo ir con Kotori.

-Te dejaré ir, solo si contestas una pregunta -alzo su dedo índice y yo asentí- Umi -que me habla sin el honorifico fue extraño y más con ese tono serio de voz que rara vez había escuchado- ¿Por qué quieres ver a Kotori-chan después de lo que le hiciste?

- ¿Lo que hice…? -al analizarlo, la respuesta era obvia, ella sabía del encuentro de Kotori y yo- quiero arreglar las cosas- dije con firmeza.

-Siempre dicen lo mismo, parece cliché de película -negó con la cabeza y en un bufido continúo hablando- dime la razón -dio un paso hacia adelante, quedando cara a cara conmigo. Yo no retrocedí- dímela -con cierta tenebrosidad, tomo el cuello de mi blusa, haciéndose ver amenazante.

Fuera de sorprenderme sus acciones, me parecía extraño que no manifestara ese lado antes. Por años he sabido de los sentimientos de Honoka por Kotori y que no me enfrentara, aun sabiendo que yo también la amo, fue lo que me pareció curioso desde que llegue.

Lo prometí, seria valiente y aunque tenga que enfrentarme a Honoka, no daré vuelta atrás.

-Ya lo sabes, ¿o no? -intente no sonar amenazante, aunque mis instintos me gritaban que lo hiciera- sabes lo que siento e intuyes porque Tomoko y yo ya no estamos juntas lo que pretendo hacer-tome sus manos con cuidado, sin ejercer presión- si ella me lo permite, quiero permanecer a su lado.

-Tú te iras, ¿o no? -sus manos no se retiraron de mi blusa y tampoco yo lo hice- cuando se publique la entrevista, te iras, la abandonaras y la dejaras con el corazón roto. Ya estaba recuperándose… ¡y tu solo la estás haciendo sufrir!

-Fui cobarde, no supe reconocer lo que tenía -tomé aire y asentí suavemente- no la hare sufrir de nuevo, estaré para ella.

- ¡Mientes! -soltó un fuerte grito- eso mismo dijiste hace seis años: "siempre estaremos juntas". ¿y que paso? ¡te fuiste! -apretó aquel agarre, manifestando su ira comprimida- Cuando llegaste, quería golpearte, aun quiero golpearte… Pero tenía que ser el sostén de Kotori-chan, ella no podría sola con el impacto de verte de nuevo -bramo en un gruñido- fui amigable e incluso les organice una pequeña cita… aun así las cosas fueron de mal en peor para ella.

-Honoka…

-Sigue llorando por ti en las noches, ¿lo sabes? -me enfrento con frías palabras- ¿sabes lo doloroso que fue para mi verla así? No importaba lo que hiciera, las veces que intentara cubrir ese agujero que dejaste, simplemente no pude… Nunca fui suficiente para su corazón, para ella, tu eres la única que puede juntar las piezas rotas -murmuro entre pesadumbre.

La pelinaranja siempre se había mostrado contenta y afable, nunca pensé verla de esa manera: recelosa y afligida.

Al igual que Tomoko, ella había entregado su corazón a una persona que no sabía valorarlo y salió lastimada.

-Mentiras -dije y ella me miro proclamando respuestas- tu juntaste lo que yo rompí. Tú has sido su soporte por años, todo lo que ella es ahora es porque te ha tenido a su lado -tome su barbilla para hacer que levantara la cabeza- debes de estar orgullosa, la has cuidado bien.

-No lo suficiente -fueron pocas, pero esas lagrimas mostraron lo que por años mantuvo en silencio- simplemente ella no puede ser feliz sin ti, si tu estas con ella, ya no me necesitara, deberé desaparecer de su vida y…

-La amo -le confesé a la ojiazul que suspiro con melancolía- y quiero creer que ella siga amándome, por eso mismo…

- ¿Quieres que me aparte de su lado? Puedo hacerlo -bajo la mirada sin mucho ánimo- si es por la felicidad de Kotori-chan, yo…

-No seas tonta, quiero que estés con nosotras -levanto la mirada rápidamente cuando me escucho decir aquello- no puedo imaginar un mundo sin ti haciendo un desastre, Kotori mimándote y yo regañándote -asentí con una sonrisa- quiero estar con Kotori porque la amo, pero no puedo privarla de su mejor amiga casi hermana.

- ¿Enserio? -pregunto sin creerse de todo mis palabras.

- ¿Por qué no habría de serlo? -hable con sinceridad- si tú quieres, estaré más que feliz que puedas acompañarnos en esta encrucijada -toque su mejilla para retirar ese par de lágrimas que comenzaban a cesar- si tu corazón lo puede hacerlo, permíteme estar contigo también, Honoka.

-Umi-chan… -por unos segundos vi su singular sonrisa y en un dos por tres sus brazos me envolvieron fuertemente- te quiero…

-Lo mismo digo, Honoka -acaricie su espalda para brindarle un poco de confort- ¿aun quieres golpearme?

Negó y asintió, uno tras el otro-Si y no -al alejarse de mí, alzo su puño y lo estrecho contra mi hombro de manera suave- te golpeare si le haces daño, considerate muerta.

Aunque sus palabras tenían el aura de ser serias, que al final riera la hizo verse menos amenazante. Tanto que incluso comencé a reír a la par de ella.

-No lo hare. No porque te tenga miedo, sino porque nunca le haría daño a la persona que amo -hable con franqueza.

-Esa es la actitud- su puño "golpeo" mi pecho- ella está en el árbol donde se conocieron. Anda, ve por ella antes de que me arrepienta de confiar en ti.

-No te arrepentirás, Honoka -di unos pasos hacia atrás con el fin de lograr chocar mi puño con el de ella- esta vez, las cosas serán diferentes- asentí segura y ella imito mi acción.

-Eso espero -soltó una diminuta risita y se hizo a un lado- ya sabes por donde ir, ¿verdad?

-No tienes ni que preguntarlo -di unos cuantos pasos hacia su costado, pero antes de irme murmuré unas palabras- gracias por darme tu bendición.

Sin más que decirle, agradecida internamente de que ese momento sucediera, comencé a correr hacia ese escondido árbol que en antaño fue nuestro refugio.


-POV NORMAL-

Viéndola irse, la joven Kousaka no pudo más que suspirar. En parte estaba feliz por sus dos mejores amigas, después de tanto tiempo por fin estarían juntas, pero por otra parte sabía que sería difícil recuperarse de esa desilusión amorosa.

Desde un principio lo supo, protegió a su princesa y la intento prepararse mentalmente para un desenlace de esa magnitud. Ella sabía que en algún momento esas dos se darian cuenta de cuanto se quieren y estarían juntas, la pelinaranja quedaría como la tercera rueda; aun a costa de eso decidido apostar a favor de la felicidad de la peligris y la apoyo para que llegaran a ese final.

La ama, pero sabe a ciencia cierta que su querida pajarita no lo hace de la misma manera. Supo desde hace años que por más que lo intentara, nunca conquistaría su corazón roto y decidió ser el soporte.

Nunca se había retractado de sus palabras y esa no sería la excepción. Si su pajarito, su solecito mañanero era feliz, entonces ella también lo seria: seria feliz por las tres.

- ¿Y no te molesta que Kotori cumpla su sueño? -hablo una voz a sus espaldas, no era nada más y nada menos que Kira Tsubasa que apretaba con fuerza su puño de la impotencia que sentía- ¿Qué ese amor no sea para ti?

Otro corazón lastimado en este juego inestable del amor.

-Aunque su amor no me corresponda -comenzó a hablar la ojiazul entre suspiros- mientras ella me permita estar a su lado, seré feliz. Soy feliz si la persona que más amo en el mundo es feliz… Aunque no sea conmigo. Su alegría es como si fuera la mía -termino con otro profundo suspiro, uno que llevaba consigo su alma, o lo que quedaba de ella.

-Honoka, ¿es enserio? -Tsubasa era la más enojada en ese momento, odiaba ver a la persona que amaba en esa situación y no poder hacer algo- si quieres podemos detenerla, aun puedo alcanzarla.

-Es curioso, pero por un segundo lo pensé -no miro a su acompañante, continúo mirando al horizonte- Te confieso que si ese ser querido encuentra el amor en otra persona prefiero que sea feliz lejos de mía ver su desdicha a mi lado

La mayor soltó un bufido frustrado- ¿Qué no te importa que ella no te muestre su amor? ¿Estas conforme con eso?

-Por supuesto, me haría muy feliz que me correspondiera -soltó una risita lastimera- Pero lo más importante para mí es que ella siempre sea feliz. Su alegría es como si fuera la mía.

-Eso es… estúpido -confeso al ponerse a la par de su amada- pero es tu opinión, debo respetarla, no tengo opción.

-Me alegra que lo comprendas, Tsubasa-chan -la miro y le sonrió de la mejor manera que pudo, pero aun así esas lagrimas traicioneras volvían a inundar sus ojos- ¿en algún momento dejare de sentirme así de triste?

-Honoka… -no pudiendo aguantar más su impulso, la tomo en brazos. Pese a que su altura no era mayor, intento brindarle esa fuerza que la pelinaranja necesitaba- lamento no poder quitarte ese dolor.

-Estoy bien, muy bien -asintió tontamente mientras sus lágrimas continuaban cayendo- todo estará bien…

-Lo estará, te lo prometo -le juro sin soltarla, incluso afianzo más ese agarre- no importa lo que pase, ese dolor desaparecerá. Lo sé, lo hará.

-Gracias, Tsubasa-chan -alzo la vista al cielo, llorando comenzó a reír- me han rechazado, indirectamente, pero lo hicieron, ¿puedes creer eso?

La mayor solamente se quedó en silencio, abrazándola. Sabiendo que a ciencia ciertas la Kousaka solo quería aparentar ser fuerte, ella sufría y no lo demostraría tan fácilmente. Al menos no en este momento.

Su sufrimiento algún día llegaría a su fin, esa era la esperanza que aun prevalecía en la joven Kira. Que ella la guiaría y le daría la paz que necesitaba su pequeña y adorada Honoka.


-En el parque-

POV KOTORI.

- ¿Qué se supone que debo de esperar aquí? -mire hacia ambos lados, en la espera de que algo sucediera.

Nozomi-chan me había dicho que esperara en un lugar icónico de mi infancia. No había lugar más idóneo que este donde la conocí.

-Puede que sea una broma suya, es algo juguetona -negué con la cabeza entre suspiros- ¿Cuál sería el motivo de hacer que viniera a este lugar?

Se que me prometí a mí misma pelear por el amor de mi vida y ese era el plan inicial cuando salí de mi casa. Pero Nozomi-chan comenzó a decir un montón de cosas extrañas sobre el destino y galletas que ya no supe cuando llegué a ese lugar.

-Por más que intente pensar, ¿Por qué estoy aquí? -solté la pregunta al aire- ¿tiene algo que ver con Umi-chan?

-Si Nozomi te dijo que vinieras, es probable que si -su voz, su inconfundible voz de seda fue la que apareció detrás de mí y que inmediato me gire a ver – Buen día, Kotori.

-Umi-chan…

Mentiría si digo que mi corazón no se paró por unos segundos cuando la vi. Rayos, tan fuerte es su poder que con solo mirarme de esa manera me hace quedarme sin palabras.

-Supongo que quieres decirme algo -cuando ella dio un paso hacia adelante, yo di uno hacia atrás- ¿Por qué huyes de mí? -lado la cabeza de una manera inocente- cierto, ¿debería disculparme primero? Es lo correcto -sin esperar, inclino su cuerpo hacia abajo- Kotori, lo siento.

- ¿Qué?

-Hice mal, te lastime -hablo sin levantar la cabeza- no solo ese día en el bar, si no hace seis años. Solo pensé en mis sentimientos y los de nadie más. Me aleje de ti como si no me importaras; pero la verdad es que no has salido de mi mente en todo este tiempo.

¿Escuche bien…? Debo de estar malinterpretando las cosas como siempre… Ella no puede amarme como lo hago yo, eso es….

-Mentira -musite sin creer lo que decía- lo dices para hacerme sentirme bien, ¿verdad? -aprete mi puño con un tanto de ira- no puedes decirme eso justo cuando ya tenía la determinación de -antes de terminar, cubrí mi boca con mis manos y negué rápidamente con la cabeza.

No creo que sea el mejor momento para decirlo, ¿o sí?

- ¿De qué? -ella alzo la mirada y me miro intrigante- termina de hablar -yo volví a negar velozmente- si no quieres, entonces tendré que ser yo la que se confiese.

¿La que se confiese?

-Kotori -al incorporarse, logre notar como se ponía nerviosa, no incomoda, solo apenada- este tiempo me ha dejado una gran enseñanza: no puedo vivir sin ti -sus palabras, cargadas con enorme franqueza lograron que bajara las manos poco a poco- sabes que te ame en el pasado por la carta que te deje, ¿pero sabes que sigo sintiendo ahora? -negué lentamente- que te sigo amado como el primer día o incluso más. Cuando pensé que tenía algo estable con una persona increíble, volví a donde todo empezó, llegaste tú y con un potente hechizo me hiciste caer de nuevo bajo tus pies -coloco su mano sobre su pecho, solemne y amenazando con que estaba diciendo la verdad.

- ¿Yo hice eso? -pregunté torpemente. Fue lo primero que se me ocurrió con el pronóstico de que mis mejillas estallarían de la vergüenza.

-Nadie más me puede hacer dudar de mí misma -ella dio otro paso hacia adelante y al retroceder, me tope contra el árbol- a estas alturas deberías de saberlo, pero lo correcto es confirmártelo -tomo mis manos y beso ambos dorsos- te amo, más que a nada en este mundo.

-P-Pero… ¿y Tomoko-san? -vacile estúpidamente.

Mi mente se encontraba en blanco. Esto no era el escenario que había planeado para nosotras dos… Pensé que sería yo la que volvería a confesarse, no ella…

-Termino conmigo -hablo entre suspiros- dijo que debía seguir mi corazón y eso hago -apretó sus manos contra las mías- tu eres la que tiene mi corazón y siempre lo tendrá, Kotori -hablo firme, valiosa y con naturalidad.

¿Qué se hace en estos momentos? ¿Qué se hace cuando el amor de tu vida por fin te dice que pueden estar juntas? En definitiva, lo que hice yo es algo que considero correcto.

Bese sus labios que, a diferencia de la primera vez, fue un roce puro y casto que solo buscaba explorar los sentimientos de ambas. Sus manos sobre mi cintura y las mías en su cuello unificaban nuestra conexión. Ella me besaba con cuidado, con miedo a romperme o a que ocurriera lo de la otra vez; por mi parte, me tome con calma saborear esos labios que fueron un delirio hace semanas.

Con la falta de aire se vino una separación agridulce que de inmediato se llenó de una bella sonrisa por parte de mi acompañante.

- ¿Eso significa que me perdonas? -pregunto juntando nuestras frentes sin dejar de mirarme a los ojos.

Asentí lentamente con la cabeza-Puedes tomarlo como un si -con un suspiro cerré los ojos para disfrutar ese momento de paz- ¿Por qué tienes que complicar las cosas?

-Es mi inaceptable manera de vivir la que me impulsa a hacer esas cosas -solté una risita con aquel elocuente comentario- Kotori, yo…

Silencie sus palabras con un chicheo- disfrutemos de esto, de estar juntas, ¿sí?

-Si -musito y tomo aire para soltarlo pausadamente.

¿Qué tengo que pedirle al infinito universo? ¿riqueza? ¿ser famosa? Nada de eso importaría si no tuviera a la persona que amo a mi lado.

El camino fue largo, tortuoso, la odie y ella posiblemente hizo lo mismo; volví a amarla; llore por ella tanto que ya no puedo ni recordar las veces que fueron. Y al final del día, logre juntar mi corazón al suyo: el vínculo volvió a formarse.

Nuestro calor combinado podría convertirse en algún día en la luz que ilumine el mundo. No, necesito algo tan grande, ella ya es mi mundo.

Así es, si iluminamos nuestros sueños, si seguimos peleando por lo que amamos, sin desviar la mirada de nuestros ojos, seremos capaces de caminar en cualquier mañana que se avecine.


Me acabo de dar cuenta de que este es el ultimo capitulo…. Wow, yo, en verdad estoy un tanto sorprendida… Hoy lo volví a leer y fue como: "No puede ser, ¿se acabó?"

Hace tres años había iniciado esta historia, si soy sincera nunca pensé que a terminaría. Después del bloqueo de no se cuanto tiempo, las presiones de la escuela y todo… Estoy que no me la creo.

Poco a poco las series que fui escribiendo mientras estaba en la universidad se desvanecen, es un sentimiento extraño.

Les agradezco de todo corazón que hayan estado conmigo todo este tiempo, espero haberlos entretenido y que les haya gustado esta historia que nació de un poema hecho por mi hermana.

De echo si tengo un epilogo listo, lo subiré mañana. Ah, me siento un poco nostálgica~ por estas fechas también había acabado "Recarga Natural" y "Somos algo más". Lo que conozco se esta desvaneciendo TnT.

Pero bien, debo despedirme de nuevo con un gracias. Se que fue difícil esperar y luego que aquí su servidora es super molesta xD. Pero agradezco todo lo que han hecho por mi en estos tres años n_n. ¡Nos vemos mañana en el epilogo!