Capítulo 18
Sakura se encontraba sentada en una de las bancas del jardín en la universidad, sorbiendo el té que había comprado en la cafetería. Touya se encontraba a lado de ella.
Sakura quería comentarles a sus amigos sobre esa extraña lectura de cartas, sin embargo, decidió esperar hasta que su hermano regresara a Japón al día siguiente.
"El campus se ve bien" escuchó la voz de su hermano.
"Sí, es excelente" le contestó ella olvidando su tren de pensamiento por aquel instante.
"Más te vale enfocarte en tus estudios Sakura" dijo Touya, su mirada penetrante enfocada únicamente en ella. Sakura se forzó a sí misma a resistir y no encogerse ante los ojos de su hermano.
"Estoy enfocada en ellos Touya, es mi sueño ¿recuerdas? Para eso vine hasta acá."
Touya no dejó de mirarla cuidadosamente. Sakura se sonrojó adivinando el rumbo que tomaba la conversación. "Eso pensé, hasta que a un par de meses de que te fuiste decido venir a visitarte y te encuentro sola con el mocoso ese en tu departamento por la noche."
Sakura percibió en el tono de Touya como luchaba por controlarse y no empezar a gritarle. A veces le sorprendía su control de la ira. "Mi relación con Syaoran no implica que olvide mis estudios así como así … y Syaoran no es un mocoso."
"Claramente es mayor que tú, por lo que seguramente tiene expectativas distintas a las tuyas."
Sakura suspiró. "Touya, Syaoran no es mi primer novio. Además, creo que ya estoy lo bastante grande como para salir con quien se me pegue la gana."
"Es diferente, ahora no estoy aquí…" Touya frunció el entrecejo y desvió su mirada.
"Mira hermano, agradezco mucho que te preocupes por mí" dijo tomando su mano con fuerza para evitar que la alejara. "Pero te prometo que voy a estar bien. Syaoran es una buena persona, hace mucho que no me sentía contenta como me siento cuando estoy con él. Y definitivamente no voy a dejar de verlo sólo porque estás celoso."
Touya la miró alzando la ceja. Tras unos minutos soltó su mano de la de ella y la pasó por el cabello de Sakura, despeinándola. "Es cierto, hace tiempo que no veía esa sonrisa."
Sakura parpadeó confundida. Esperaba que su hermano rezongara mucho más que eso. "Sólo prométeme que no habrá visitas nocturnas. Ni de su parte ni de la tuya. Y si intenta cualquier cosa me llamarás inmediatamente."
Sakura intentó no reír o entornar los ojos. "Como tú digas" dijo para calmarlo. "Gracias por cuidarme siempre hermano." Dijo después de un momento. No recordaba si se lo había dicho alguna vez antes. Touya había estado a su lado en los peores momentos de su vida. Y si bien, la desesperaba su afán de sobre protegerla de todo, en verdad agradecía su presencia en su vida. "Te he extrañado estos meses."
Touya soltó una risa socarrona. "Sí claro…"
A pesar de su burla Sakura sabía que él había sentido la verdad en sus palabras.
…
Sakura sintió su celular vibrar. Mientras dejaba su bolso y las llaves sobre la mesa de su departamento contestó la llamada distraída.
"Hola Sakura" la voz de Syaoran la saludó y no pudo resistir a la sonrisa que se abrió paso en su rostro.
"Hola"
"Así que… ¿tu hermano ya se fue?"
Sakura rio apenada. "Sí, lo acabo de acompañar al aeropuerto. Vengo regresando."
"Mmm… ¿Sakura, me acompañarías a un lugar? Te quiero mostrar algo."
"Sí" susurró interesada.
Escuchó algo que pareció entre un suspiro y una risa de parte de Syaoran. "Estoy en la entrada de tu edificio, te veo aquí."
"¿Ahora?"
Syaoran rio. "De preferencia"
Sakura rio también, nerviosa, sintiendo sus manos humedecerse ligeramente con expectativa. "Bajo enseguida."
Encontró a Syaoran de pie a lado de la entrada, llevaba puestos unos jeans con una playera gris y una chamarra de piel negra. A Sakura le encantaba cuando Syaoran usaba algo negro, sentía que el color hacía que sus bonitos ojos ámbar resaltaran aun más.
"¿A dónde vamos?" preguntó en el automóvil.
Syaoran sonrió misterioso. "Es una sorpresa."
Llegaron hasta una parte de la ciudad inundada con altos edificios y Syaoran se metió al estacionamiento de uno de ellos.
"¿Qué es este lugar?" preguntó nuevamente mientras observaba que el estacionamiento estaba prácticamente vacío.
Syaoran tomó su mano y la guio hasta uno de los elevadores.
"Este edificio es la sede de la Corporación Li." Dijo él oprimiendo un botón.
"¿Aquí es donde trabajas?" preguntó confundida.
Syaoran asintió y soltó una risa pícara. "No te preocupes Sakura, no te haré nada… que no quieras."
Sakura se sonrojó y Syaoran rio nuevamente.
El pitido del elevador anunció su llegada y la puerta se abrió, dejándoles paso a un espacio que contenía únicamente la puerta del elevador donde se encontraban, una puerta con la señal de escaleras y un pasillo curvo frente a ellos.
"¿Te dan miedo las alturas?" preguntó él jalándola de la mano hacia el frente.
"No" murmuró.
"Bien, porque estamos en el techo del edificio." Dijo él casi al mismo tiempo que abría la puerta al exterior.
Era verdad. Sakura se encontró pronto fuera del edificio. El techo estaba completamente vacío a no ser por algunas antenas instaladas en él. El viento rugía en sus oídos mientras azotaba su fleco contra su frente.
Sakura miró nuevamente a Syaoran después de analizar su alrededor, intentando contener un mechón de cabello atrás de su oído.
"Hoy hay luna llena" le dijo él como si eso explicara todo. "Ven."
La jaló suavemente de la mano hasta una de las orillas del edificio. Sakura se asomó y casi le da un paro cardiaco al ver la altura a la que estaban. Podía ver claramente todas las luces de la ciudad, aquellas de los autos por las calles.
Syaoran la miró con ese brillo en sus ojos que no se cansaría de ver nunca. Sin soltarla extendió su mano frente a ellos y Sakura contuvo la respiración al ver un destello suave de luz brillando en su mano. La imagen de una rueda con símbolos intrincados apareció frente a su palma.
En el mismo instante el viento dejó de parecerle tan fuerte y lo que era frío se volvió cálido a su alrededor.
"Eso es…¿magia?" preguntó maravillada mientras sentía el escrutinio de los ojos castaños.
"Sí, tú también podrías hacerlo si aprendes a controlarla. Esto y muchas cosas más."
Sakura miró el brillo de sus ojos, el color ámbar envuelto en tonos anaranjados como si hubiera una llama tras sus pupilas. Sakura no podía dejar de sonreír.
"¿Y bien? ¿quieres ver la luna?" le preguntó mientras aterrizaba con un salto en la orilla del edificio, había soltado su mano y su palma inmediatamente añoró la calidez que transmitía su piel.
Sakura lo miró con una mezcla de admiración y pánico. "¿Qué haces?"
Syaoran le ofreció nuevamente su mano. "¿Confías en mí?"
Sakura tomó su mano, sí, confiaba plenamente en él. Syaoran sonrió divertido. Los ojos de Sakura se abrieron de par en par mientras aquella rueda de luz envolvía su mano y la de Syaoran.
Mientras chispas efervescentes fluían por su cuerpo.
Mientras sus cuerpos se elevaban en el aire.
Mientras los edificios se volvían más y más pequeños y las nubes comenzaban a rodearlos.
Sakura elevó su mirada y no pudo evitar extender su mano hacia el frente. Hacía donde se encontraba la luna, redonda y brillante; su luz se estrellaba contra sus pupilas mientras su corazón daba maro metas de regocijo en su cuerpo.
Nunca pensó que podría experimentar algo tan increíble como aquello. Casi rio ante la ironía.
"¿Qué piensas?" escuchó la voz cálida de Syaoran junto a su oído y viró su cuerpo hacia él en un impulso. Con su mano libre abrazó su torso. En su oído escucho el rítmico palpitar del corazón de aquel hombre que había aparecido en su vida de la forma menos imaginable. De la persona que cada día la hacía sentir querida, deseada… segura.
Intentó aclarar su garganta. "Pienso que he sido una tonta al tener miedo a lo que no entiendo." Se separó un poco de él deseando ver su rostro, trazar cada rasgo de ese apuesto rostro con sus ojos. Estampar cada curva de su piel, cada matiz de sus ojos, la suavidad de su sonrisa en su mente. "Quiero ser lo suficientemente valiente para estar contigo Syaoran."
Vio su sonrisa que se expandió en una expresión afectuosa, ilusionada. Syaoran se acercó a su rostro y besó su frente, sus parpados, sus mejillas, la punta de su nariz y finalmente su boca se acercó a sus labios. "Seamos valientes juntos, Sakura." Susurró cerrando finalmente el espacio que quedaba y cubrió su boca en una caricia tan suave y profunda a la vez que hizo que sus rodillas temblaran.
Su corazón no se había sentido tan dichoso antes.
…
"Por cierto." Dijo Syaoran jalándola hacia él mientras se acercaban a la entrada del edificio de Sakura.
"Mmm…" susurró ella ensimismada, borracha de alegría.
"Si no mal recuerdo, mencionaste algo de un noviazgo antes."
Esas palabras fueron suficientes para traerla a la realidad. Viró su rostro para mirarlo, pero inmediatamente se arrepintió sintiendo sus mejillas arder. "Yo… sí…" rio nerviosa. "Sólo lo dije porque… mi hermano puede ser muy … tradicional, sí tradicional, pero no implica nada."
Miró por el rabillo del ojo a Syaoran y notó que luchaba por contener su risa, lo cual únicamente ocasionó que se sintiera más apenada.
"Sakura…"
"En verdad no fue nada…" repitió ella hasta que Syaoran alzó su barbilla suavemente hacia él. La chispa divertida en su mirada.
"¿Serías mi novia, bonita?"
Con un terrible nudo formándose en su garganta, Sakura no se atrevió a emitir ningún sonido por temor a que saliera de sus labios algo similar a un graznido agudo, así que sólo agitó la cabeza en afirmación, emocionada, mientras lanzaba sus brazos al cuello de Syaoran y se ponía de puntitas para besar sus labios, una y otra vez.
"Entonces ese sueño fue en realidad una premonición." Dijo Eriol "¿Recuerdas todo lo que te dijo esa mujer?"
Syaoran observó a Sakura caminar distraídamente por su apartamento intentando concentrarse. "Recuerdo las cartas y lo que me dijo a grandes rasgos." Dijo explicándoles lo mejor que pudo comenzando por las tres primeras cartas.
Eriol entrecerró los ojos. "El pasado suena muy preciso, el sacrificio en tu vida pasada, el renacimiento… la esperanza ¿de que? Y egoísmo ¿de quién?" Acariciando su barbilla le pidió continuar.
Syaoran no podía evitar la tensión que se había apoderado de sus músculos mientras escuchaba el relato de Sakura y las reflexiones de Eriol.
"El karma, eso claramente se relaciona con tu vida pasada. Lo que me preocupa es esa fatalidad inminente, obsesión ¿de quién? ¿hacia qué?, la última carta podría referirse a ambos… aunque también podría referirse a…¿Sakura?... no existe el uno sin el otro…pero también habla de la aceptación de quien eres… y ¿tal vez de quien fuiste?"
Syoran frotó sus ojos, estaba tan confundido como Eriol.
"No entiendo nada" dijo Tomoyo.
Eriol dejó escapar el aire de sus pulmones.
"Eriol, creo que es momento de que Sakura y Tomoyo sepan" dijo Syaoran tras darle vueltas en su cabeza.
"Que sepamos ¿qué?" preguntó Sakura con el ceño fruncido.
Eriol se adelantó a responder. "Sí, la única esperanza de entender lo que sucede es que los cuatro pensemos en lo que ocurre. No creo que sea coincidencia que hayamos reencarnado en esta vida sino porque tenemos un papel que cumplir en lo que sea que esté ocurriendo.
Syaoran vio los rostros preocupados de Tomoyo y Sakura. Eriol le dirigió una mirada especulativa y Syaoran asintió con la cabeza.
"Bien, Sakura, así como tu tienes la capacidad de ver eventos pasados y futuros mediante tus sueños, yo tengo la habilidad de ver físicamente las auras de las personas. Un aura es la representación del alma, por lo mismo está ligara al poder espiritual. Mientras que en general todos los hechiceros pueden percibir la energía del poder espiritual como si se tratara de un sexto sentido, se trata de únicamente una sensación. Contrario a eso yo puedo ver esas energías que se traducen en colores principalmente. Es muy útil para ver por ejemplo la pureza del alma de alguien. Creo que por eso me considero un excelente juez de carácter. Bueno… cuando te conocí en esta vida tu aura me sorprendió."
Syaoran no despegó la vista de Sakura. Un poco preocupado sobre la reacción que pudiera tener. Aunque una parte de él quería ir a su lado, se contuvo. Debía darle su espacio.
"Hay dos auras visibles rodeándote Sakura. Una es brillante y se ve en ella todo el potencial que llevas dentro. Pero la otra, una mucho más pequeña y casi escondida es un aura negra. Únicamente las auras malignas son de ese color."
"¿Eso que quiere decir?" dijo Sakura sin despegar la mirada de Eriol. Syaoran cerró su puño con fuerza aun así dejó a Eriol explicar.
"Hay dos situaciones en las que puede existir un aura maligna. Una es que la persona posea sentimientos negativos que van carcomiendo su alma. La otra es que la persona esté maldita… Sakura voy a ser franco. El que predomine esa aura brillante sobre la otra me indica que lo más factible es que alguien haya invocado una maldición en tu alma."
"Una… ¿maldición?" Tomoyo susurró llevándose las manos a su boca.
"¿Cómo?"
"Tengo un presentimiento… estoy casi seguro de que esa maldición fue puesta sobre tu alma en la vida anterior. El alma es la que renace en un nuevo cuerpo así que, de ser el caso, si tu alma esta maldita, no importa las vidas que pasen, las veces que reencarnes, siempre llevarás contigo esa maldición."
Syaoran vió como la sangre se drenaba de la tez de Sakura, la notó temblar sutilmente. Al demonio con darle espacio. Syaoran avanzó hasta ella y tomando su mano la guio hacia uno de los sillones tomando asiento junto a ella. No dejó ir de su mano.
"Esa fatalidad inminente de la que te habló esa mujer debe de hacer referencia a esa maldición."
"Pero algo importante que tenemos que considerar es que las maldiciones se pueden romper" le dijo Syaoran y vio como los ojos verdes de Sakura se dirigían hacia él.
"Así es" continuó Eriol. "Para que una maldición siga teniendo efecto, esta debe tener un ancla física. Mientras esa ancla siga existiendo, la maldición seguirá ahí. Pero si lográramos encontrar el ancla, entonces podemos romper la maldición. Tanto en tu pasado como en tu presente te mostraron dos cartas que representan esperanza. Eso es lo que debe significar, hay esperanza de romper esa maldición. Y yo creo que es por eso por lo que estamos aquí… siento que algo tiene que ver que nuestros rostros y nuestros nombres no hayan cambiado, aunque aun no encuentro la explicación exacta, tiene que estar ligado a eso."
"Pero ¿cuál es esa maldición exactamente?" preguntó Tomoyo.
"Eso es otra cosa que debemos descubrir." Dijo Eriol.
Syaoran oprimió la mano de Sakura suavemente. "Vamos a romper esa maldición a como dé lugar, ¿me crees?"
Vio a Sakura observarlo, mirar a Eriol y a Tomoyo quienes también la observaban. "Sí" dijo en un susurro casi inaudible. La vio pasar saliva, pero oprimió de regreso su mano. "Hay esperanza… todo estará bien." Dijo ella en un suspiro algo tembloroso.
"No vamos a dejar que nada malo te pase Sakura" dijo Tomoyo, intentando sonreírle con confianza.
"Hay una cosa más" dijo Eriol. "Por alguna razón, no puedo recordar los acontecimientos inmediatos a tu muerte en aquella vida, y algo me hace pensar que esos recuerdos pueden ser clave en todo esto. Por lo mismo Sakura, quiero que me ayudes a intentar desbloquear esos recuerdos específicamente."
"Pero yo… no sé como usar la magia" dijo Sakura confusa.
"Syaoran y yo nos encargaremos de los hechizos específicos. Pero necesitaremos tu poder, no te preocupes, te guiaremos en ello."
"De acuerdo" dijo ella decidida. "Haré lo que pueda."
"Entonces para encontrar el ancla es por lo que debemos saber cual era la ubicación geográfica de aquellos reinos ¿correcto?" preguntó Tomoyo.
Syaoran asintió. "Es por eso mismo."
"Bien, tenemos un plan" dijo Eriol sonriendo finalmente. "Sakura lo primero que necesito que aprendas es a entender la fuente de tu energía y a poder direccionarla. Eso es lo básico para que Syaoran y yo hagamos los hechizos. Pongámonos estas próximas dos semanas como meta para que entrenes eso, Syaoran te puede ayudar. De igual manera te pediré que pongas mucha atención a cualquier sueño que puedas tener. Es probable que con el entrenamiento seas más susceptible a tener más premoniciones. Mientras tanto seguiré trabajando con Tomoyo en sus propios recuerdos, así como en los míos."
Todos asintieron.
A pesar de la situación Syaoran no pudo evitar la sensación de alivio y agradecimiento fluir en su cuerpo. Estaba seguro de que juntos lograrían mejores resultados.
Juntos destruirían la maldición de Sakura.
N/A: ¡Hola!
Sólo una pequeña nota para agradecer sus comentarios :). Pronto todo se irá revelando... Gracias por leer la historia.
¡Muchos saludos!
