Capítulo XVIII
Reconstruyendo nuestras vidas.
-Y es la última-dijo el mayor dejando una caja en aquel cuarto que aún faltaba por arreglar. Se dejó caer en el piso de la habitación para descansar un poco, mientras con el dorso de su mano se limpió un poco el sudor de su frente.
-Te dije que te podía ayudar, Jason ni que tuviera algo-se quejo Tim llegando a la estancia. Se acercó a pasos tranquilos a donde estaba el mayor, para abrazarlo por la espalda y darle un beso en la mejilla.
Llevaban 5 meses después del encuentro de ellos dos y el que por fin el pequeño Jay conociera a su padre, en todo ese tiempo recobraron su relación pero no hicieron falta las amenazas de Stephanie y Conner sobre lastimar de nueva cuenta al pequeño petirrojo y a su hijo. Tuvieron que aclararle al resto de la familia que el menor seguía vivo, y que no estaba solo, Bruce no se sorprendió el ya había descubierto pero decidió callar, de allí el resto de la familia regañaron a la pareja como mimaron al pequeño niño ni que hablar de Alfred que lo consideraba casi como su bisnieto. Luego de esa reunión y regaño familiar, Tim y Jay, se fueron a vivir al mismo departamento que antes era de la pareja claro tuvieron que arreglar muchas cosas, limpiar aquí y allá, y traer todo desde la casa que en la que vivían antes en las Bahamas.
-¡¿Papa, papi?!-gritó el menor entrando corriendo al cuarto, con un traje de gatito que Bárbara le regaló hacía 3 meses atrás. Jason atrapó a Tim y su pequeño hijo entre sus brazos antes de dejarse caer al piso con ellos encima suyo, sacándole risas al pequeño mientras que su babybird le regañaba entre risas.
-Jason, suéltame que aún falta cosas por arreglar-pidió Tim tratando de salir del agarre de su pareja. El mayor solo lo afirmó más contra su cuerpo, y lo beso al momento que el menor quedó completamente con la guardia baja logrando relajarlo y que dejara de protestar, hasta que tuviesen que separarse al sentir los reproches de su pequeño hijo.
-No se vale papá, yo también quiero beso de papi-hizo un puchero mientras pedía de forma inocente y adorable. Sus dos padres rieron al unísono, mientras que el pequeño niño de ahora 5 años los miraba molesto y algo resentido. Tim atrapó al pequeño apegándolo a él como también a Jason y le dio varios besos por todo el rostro, sacándole varias risas al menor.
Después de ese pequeño tiempo en familia el mercenario con ayuda de Jay comenzaron a desempacarla las cosas del último que casi principalmente juguetes o peluches, y ayudando a su hijo a acomodar, mientras Tim se encargaba de la ropa y zapatos de su hijo. El resto de la mañana y tarde se la pasaron arreglando todo, para más tarde se quedaron jugando con el pequeño Jay correteándolo por toda el departamento haciendo creer que su padre era un enorme dragón que iba a comérselo, lo malo es que el pequeño se lo creyó demasiado y al encontrar el bastón de Red Robin le dio un buen golpe en la cara dejándole un hematoma en la frente a Jason; mientras tanto Tim estuvo muriéndose de la risa en cuanto curaba al mercenario y el pequeño niño le pidió disculpas con ojos de cachorros deprimidos a su padre, que las acepto y le revolvió el pelo.
Cuando la noche llegó, Jay ya estaba completamente dormido y sin señales que despertaría hasta el día siguiente, Todd fue el que se encargó de ir acostarlo y arroparlo; mientras que su babybird guardaba los últimos platos y vasos en la alacena y cuando se disponía a cerrarla fue asaltado por un abrazo y besos en su cuello y clavícula, que al principio sacaron cosquillas y sus risas fueron cambiando por suspiros y jadeos, que aumentaron aún más al momento que las manos de Red Hood se aventura por encima de la ropa del menor.
Jason cargó en sus brazos el menudo cuerpo de su novio hasta la habitación que compartían, comiéndose entre besos y caricias desasiéndose de la ropa de a poco a poco, solo disfrutando el momento de ellos dos juntos; marcándose la piel entre sí con chupetones, mordidas, besos y arañazos, que disfrutaron provocarse y dieron más extasíes llevándolos al borde de la locura por la forma tortuosa de sus caricias.
-Te amo-se murmuraron mutuamente la pareja antes de reír al coincidir al mismo tiempo, mientras sus frentes estaban pegadas una a la otra solo dejando una pequeña distancia entre ellos.
Se dieron un pequeño beso para abrazarse sin ganas de despegarse entre sí, pero teniendo a un pequeño niño por ley tenían que vestir al menos con algo estar en ropa interior, por si algo sucedia. Jason ayudó a Tim en alcanzarle sus bóxers y le entregó la camisa que antes ocupaba el este para que durmiera con ella, cosa que no rechazó el menor, mientras que el otro se puso solo sus bóxers y se dejó caer en la mullida cama matrimonial y encima de Tim; este se rió por la forma infantil del contrario y sonrío al sentir los fuertes brazos del mercenario encerrarlo en un abrazo y como este se acurrucaba en su pecho, le peino el cabello de forma cariñosa hasta caer junto al anti héroe en un profundo sueño mientras sus manos acunaron parte del cuerpo de Jason.
-¡¿Papá, Papi?!-gritó desesperado cierta vocecita infantil, mientras seguía rompiendo en llanto y gimoteos.
Los dos adultos se despertaron de forma rápida, solo se vieron un segundo antes de saltar fuera de la cama y salir del cuarto en dirección rápida a donde el menor. Ambos padres entraron al cuarto que solo era alumbrada por la lámpara de la mesita de noche, y se encontraron al pequeño niño llorando en la cama sentado y abrazado sus piernitas, Tim se acercó al menor mientras Jason encendía la luz de la habitación y viendo como el pequeño seguía llorando aún por más que su babybird intentará calmarlo, hasta que entre gimoteos Jay dijo:
-¡Pro...prometo ser un buen niño...ya no...no...haré travesuras...por favor...reemplacen...!-los dos adultos miraron al pequeño, que terminó abrazando a su papi. Mientras, Tim acariciaba la cabeza y cabellos de su hijo mientras susurraba algunas palabras.
-Campeón, Timmy y yo nunca te cambiaríamos aún si pudiéramos-dijo Jason que se había acercado e hincó para estar a la misma altura de Jay, que sorbió su nariz mientras se despegaba su rostro del abdomen de su papi. El del mechón blanco alargó su mano al rostro del niño para limpiarle las lágrimas con los pulgares- ¿Quién te dio esa idea loca?-cuestionó con tranquilidad.
-El...el tío Damian...di...dijo que ya no me querrían...-respondió con gimoteos y sorbiendo su nariz Jay, antes de esconder de nueva cuenta su rostro. Tim, le mando una mirada sería como serena al mayor para que se relajara los ánimos al notar su entrecejo fruncido, comprendía su ira pero ahorita no era el momento indicado para perder la cordura.
Jason se calmó los ánimos mientras daba vueltas por la habitación, bajo la atenta mirada cíelo de su pareja que ahora cargaba al infante entre sus brazos arrullándolo y acariciando la espalda del niño, que para ese momento había dejado de llorar pero aún gimoteaba mientras sus manitas se aferraban a la camisa de su progenitor, Todd se restregó el rostro con sus manos y se acercó a donde Tim y su hijo; el más bajito le entregó con cuidado al pequeño Jay que se quejó un poco al sentirse lejos del calor protector de su papi, pero dejo de hacerlo al momento que el mayor lo siguió arrullando.
-Ya se durmió-confirmó con susurro Jason, temiendo despertar al pequeño.
Tim solo le hizo señas para que saliera del cuarto con el pequeño lo cual hizo para que el otro apagara las luces del cuarto y se llevará con él, el peluche de Jay y se dirigió a pasos tranquilos hasta la habitación que compartía con el mercenario, se acostaron en la cama los tres mientras los dos padres se quedaron esperando un tiempo por si su hijo llegaba a despertar y llorar de nueva cuenta, sin embargo no lo hizo.
Tres dias más tarde la pequeña familia fue hacer una linda visita a la mansión Wayne. Fueron recibidos con una sonrisa por parte de Alfred y Dick, siendo el anciano mayordomo el que se llevó al pequeño Jay con él para preparar galletas mientras esperaban a la llegada del par de murciélagos a la mansión, y así dejando a la pareja platicando y en cierta forma peleando con el mayor de los robins por tonterías como por las anécdotas que recordaban entre sí. Cuando el ruido de la puerta de la enorme casona hizo ruido junto el replique de pasos que conducían hasta la sala de estar donde los otros tres chicos estaban hablando.
-Alfred me aviso de su visita sorpresa, pero no esperaba verlos solo a ustedes dos-dijo Bruce con seriedad, y viendo a la pareja que sonrieron de forma complice. Nada bueno se avecinaba si ellos dos se miraban de esa forma, algo que no pasó por alto el patriarca de la familia como su primogénito.
-¡Abuelito!-se escuchó el grito de Jay, que llegó corriendo y detrás de él iba Alfred.
-¿Es un...dra...dragón?-murmuro atropellado por el miedo, el ahora adolescente. Damian retrocedió inconscientemente un par de pasos hasta chocar con el respaldo del sofá, sin apartar su vista asustada de cierta personita.
Jay traía puesto un disfraz de dragón que su padre se encargó personalmente de buscar, y se estaba acercando al menor de los robins haciendo gestos y dando gruñidos adorables; el nieto de Ra's Al'Ghul de un momento para el otro salió corriendo aterrorizado del lugar y el pequeño Jay solo lo siguió hasta el pie de las escaleras para lento regresar corriendo con una sonrisa a donde estaba Red Robin, lo sentó en su regazo mientras Jason y Dick miraban el vídeo y se reían de cómo el ex asesino casi se cae de las escaleras en su penosa huida del adorable dragócito, Bruce solo se hizo de la vista gorda al saber que su hijo biológico hizo algo para que sus otros tres hermanos se pusieran de acuerdo.
-Papa-llamo Jay al mercenario-, ¿Lo hice bien?-le cuestionó el menor mientras se quitaba la capucha de su trajecito. Tim solo mando una mirada fugaz a Jason, mientras sus dedos peinaban el cabello morenos de su pequeño hijo.
-¡De maravilla!-le dijo alegre, controlándose de no soltar una mala palabra o terminaría con un cojín en la cara por parte de Tim, y un regaño del resto. Jay saltó de su lugar para ir a donde el mayor a exigir su pago con un pequeño puchero, Jason le entregó una bolsa de chocolates al pequeño niño- Corre, yo me encargo de la fiera de tu papi-le dio un pequeño empujón.
Jay salió corriendo de la sala de estar con rumbo a la cocina con Alfred, el cual no le reprocharía en esos momentos al pequeño niño el comer dulces. Tim por su parte, al ver a su hijo huir con la bolsa de dulces no dudó ni dos segundos en levantarse y disponerse a perseguirlo pero fue detenido por los brazos fuertes de Jason que lo terminaron cargando sobre el hombro derecho del mercenario, mientras el joven detective le golpeaba la espalda y gritaba que lo bajara mas sus pedidos fueron ignorados olímpicamente por el contrario.
Jason se encaminó a paso tranquilo hasta los jardines de la mansión donde por fin dejo en el suelo a su pareja, Tim le miro molesto y al estar libre quizo regresar adentro del hogar pero fue detenido por el agarre del mayor en su cintura que lo apego al cuerpo contrario, gruño y refunfuñó como insulto al del mechón blanco, mientras este solo se hizo de oídos sordos con total calma.
-Vamos, babybird, no te enfades o me harás recurrir a medidas extremas para calmarte-le advirtió con tono juguetón, mientras tenía apresado al más bajo entre sus dos brazos. Escucho el gruñido frustrado como rabioso del menor, para luego tener la cabeza de este recargada en su pecho mientras los ojos cielo se escondían debajo de sus párpados.
-Tu le pagas la visita al dentista-le respondió derrotado y ya sin ganas de pelear, al ver que era pérdida de tiempo y energías contra Jason.
~...Continuará...~
