Al fin había finalizado sus estudios y rápidamente fue contratado en una empresa encargada de construir los nuevos edificios para formar nuevos condominios en Londres. Tres años más tarde había recibido una oferta muy tentadora. Viajar a Bristol y encargarse de la construcción de un gran numero de nuevos condominios en una zona privilegiada. La construcción estaba estimada para dos años, si es que lograba hacer todo en tiempo y con la calidad requerida. Demasiado irresistible, tal como el solía serlo en sus años escolares, al final terminó por aceptar.
Ahora, mientras revisaba que los últimos detalles corroborando que todo se encontrara en perfecto orden, suspiraba de alivio. Por fin podía volver a Londres y resolver los asuntos que había dejado pendientes allá.
Mientras tanto en otra parte alejada Bristol…
― Harry jamás me pedirá matrimonio ―prácticamente berraba Draco Malfoy.
Astoria hacia muecas con la boca intentando encontrar palabras que ayudaran a tranquilizar a su amigo. Ya lo había intentado desde que Draco comenzó con todo eso de querer casarse con Harry, pero sus inseguridades lo habían llevado a que decidiera esperar a que el moreno diera el paso.
― Tori, ¿es que no lo ves?, si yo no hubiera rechazado a Harry en aquella ocasión, en este momento estaríamos felizmente casados y él no se encontraría a kilómetros de distancia rodeado de hermosas mujeres y hombres atractivos sedientos de una oportunidad con él.
― ¿Ya has terminado? ―refunfuñó la chica cruzándose de brazos y arrugando el entrecejo.
Draco afirmó sintiendo el aura amenazadora que emana su amiga.
― Excelente, porque ya estoy harta de tus lloriqueos. Este no es el Draco Malfoy que yo conozco, no me interrumpas, el Draco que yo conozco iría hasta Bristol y le pediría a su novio matrimonio. No, Harry no te lo va a pedir ya que piensa que a la primera intensión lo vas a rechazar.
«Ni siquiera le diste oportunidad a terminar de hablar.
― Entré en pánico ―intentó defenderse.
― ¡Por Dios, Draco! ¡El tipo solo te iba a dar un boleto de avión!
― Yo no lo sabía en ese momento ―nuevamente a la defensiva―, además, recuerda que tenía intención de pedirme en ese viaje que me fuera a vivir con él, ¿para el caso es lo mismo, ¿no?
― Ajá ―el obvio sarcasmo relucía en su respuesta―, por eso aceptaste y estuvieron tres años viviendo juntos.
― Hasta que se mudó a Bristol ―exhaló derrotado.
― ¡Él no se mudó! ―vociferó comenzando a perder la paciencia― Es temporal, en cuanto termine el proyecto volverá a Londres, no puedo creer que seas tan idiota.
Astoria tenía razón, pero la inseguridad que había invadido a Draco en los últimos meses le provocaba una terrible angustia, el temor de perder el amor de Harry y quedarse solo ahogándose con su propio amor era casi insoportable.
De aquel incidente en el patio central de Hogwarts ya habían pasado casi cinco años, cinco años de relación con Harry. En el primer año no le había parecido pertinente, pues eran muy jóvenes, recién graduados con una historia todavía por comenzar. Pero después de tres años, comenzó a cuestionarse si quería que la relación que hasta el momento mantenían se convirtiera en algo mas serio y la conclusión a la que había llegado era que sí, si quería formalizar lo que ya tenían, sin embargo, Harry recibió una propuesta que no podía rechazar, ganaría una buena cantidad de libras, sumado a que al finalizar su proyecto sería ascendido dentro de la constructora donde trabajaba.
Draco no había tenido corazón para pedirle que se quedara a su lado y tampoco habría sido justo hacerlo, pues Harry siempre lo había apoyado, al menos debía pagarle del mismo modo.
Fue así que Harry se mudó a Bristol y Draco se quedó en el departamento que solían compartir.
y es que no era porque no se vieran. En las fechas importantes como cumpleaños y navidad Harry viajaba a Londres, otras veces era al revés, cuando Draco podía librarse un poco del trabajo del hospital, pero eran contadas las veces en que eso ocurría.
Y aquí el meollo del asunto.
La ultima vez que se habían visto, Draco había sentido distante a su pareja, como si su cabeza estuviera en otro mundo. Eso le había generado esa inseguridad que desde entonces no le dejaba en paz.
― ¿La próxima semana es tu cumpleaños, no es así? ―la voz de Astoria lo sacó de sus pensamientos.
Asintió un poco aturdido por la desconexión.
― Es tu oportunidad, habla con él, si es que sientes esa inseguridad… o decídete y pídele matrimonio.
No, Draco no respondió, pero tenía bien clara su decisión, no iba a pedirle matrimonio a Harry únicamente por la necesidad de asegurarlo como su pareja, ambos merecían mas que eso. Hablaría con él, preguntaría, esperando obtener una respuesta favorable.
Quien no conozca a Draco Malfoy pensaría que el chico se encontraba sereno, manteniendo su arrogancia y altanería que siempre emanaba por cada poro de su ser. Harry Potter lo conocía bien, Harry sabía que se encontraba sumamente nervioso.
Sonrió en cuanto lo vio de pie, junto a la mesa del comedor, con una exquisita cena esperándole.
― Es tu cumpleaños ―dijo cuando estuvo a pocos centímetros del rubio―. Se supone que te llevaría a un lujoso restaurante donde ordenarías el menú más caro y harías que destaparan una botella de la champaña más exquisita.
Draco simplemente enarcó una ceja y se encogió de hombros.
Harry nuevamente sonrió y esta vez se acercó lo suficiente para envolverlo en un cálido abrazo.
― No quería salir de casa ―confesó después de lo que parecieron unos interminables minutos.
― Así es, estoy en casa ―emitió el moreno mientras inhalaba el exquisito aroma tan característico de su amante.
Draco se aferró a Harry tan fuerte que retorció su chaqueta, pero al moreno eso poco le importó. Se sintió alegre de saber que su novio lo había extrañado tanto o más que él.
― Harry yo…
El aludido colocó el dedo índice en sus labios, indicando que guardara silencio, Draco lo miró expectante.
― Quería esperar a que termináramos de cenar, pero no puedo, esto no puede esperar…
Draco temió lo peor.
― Lo llevo pensando desde hace meses…
Harry volvió a la entrada y buscó dentro de su mochila de viaje. Draco lo miró expectante, sintiendo el pánico albergándose en sus entrañas.
― ¿Draco, quieres…?
― ¡SI! ―se dio un golpe en la frente y luego agregó: ― ¡No!, digo… diablos… siempre me apresuro a contestar.
Harry se quedó quieto un momento, luego sonrió.
― Al menos esta vez dijiste que sí.
Las mejillas de Draco se colorearon intensamente.
Harry mostró lo que traía en la mano. Un anillo de compromiso.
― He terminado el trabajo en Bristol, he vuelto para quedarme definitivamente en Londres, contigo… ¿estás de acuerdo?
Draco asintió emocionado y permitió que el moreno deslizara el anillo en su dedo.
Ahora si… FIN
No tengo palabras para agradecer a todos los que le dieron una oportunidad a esta historia. En serio estoy muy feliz de que lo hayan hecho y espero que sigan apoyándome a pesar de todo.
De corazón... muchas gracias y nos leemos en próximos fics.
