Abrí un poco la puerta, entré siguilosamente, estaba un poco oscuro, solo una pequeña lámpara le daba una tenue luz al lugar.
La puerta se cerró a mis espaldas, dándome a entender que estaba totalmente atrapada aquí.
Miré mi alrededor y divisé en una esquina de la gran habitación, no pude verlo totalmente por que estaba lejos.
Pero definitivamente era él.
— Al parecer alguien no ha tenido un buen día.— dije lo bastante fuerte para que me escuchase.
Y en un parpadeo, sentí a alguien realmente cerca de mí.
Miré a mi derecha, y me topé con unos ojos bastante negros, si no fuese por la tenue luz, nisiquiera se vieran.
— Keke.— dijo en mi oído.
Esa voz tan fría, tan imponente.
Definitivamente había cambiado. Y estaba mucho mas alto que yo, al igual que Naruto.
— Me dijeron que has estado causando problemas.— dije mirándolo a los ojos.
Ahora mismo estamos es una competencia de miradas, estamos tan cerca que puedo sentir su respiración.
— Puede ser.
— Haz cambiado mucho.
— Tu también.
Entonces el comenzó a dar vueltas a mi alrededor, y a acarcarse más.
— ¿Por qué quieres matar a tus amigos?
— Ya no son mis amigos.
— ¿Ah no?
— No, solo son lazos de mi pasado, que tarde o temprano voy a destruir cuando salga de aquí.
Sentía su respiración en mi nuca.
— ¿Y a mí, me vas a matar también?
— Lo estoy debatiendo conmigo mismo en estos momentos.— el paró de dar vueltas detrás de mí.
— Aunque lo intentes, no vas a poder, y por tu bien te sugiero que no lo hagas.— dije de forma imponente.
No puedo demostrar ni una señal de nerviosismo o la tomará en mi contra.
— Hump.
Pasaron unos segundos en los que no me movi, y el no se movió detrás de mí, entonces sentí su mano posarse en mi brazo y apretarlo con fuerza.
— ¿Que es lo que estás intentando, Sasuke?— le pregunté en un tono bajo, no quiero que Naruto escuche.
— Quiero matarte— lo escuché decir en mi oído, realmente está cerca de mí— pero no puedo hacerlo, entonces sólo me queda cumplir mi promesa.
— ¿Entonces?
— Tu me gustas.— lo escuché decir con naturalidad— realmente me gustas, pero no puedo hacer nada con eso, no me harás cambiar de parecer por mas que lo intentes, entonces te daré dos opciones.
No le respondí, no puedo creer lo que estoy escuchando.
El me sostuvo del otro brazo, dándome la vuelta para quedar en frente mío.
— La primera es: Vete, sigue haciendo tu vida como lo hacías antes de venir aquí, olvídate de este lugar, olvídate de Naruto y de Sakura, no intentes salvarlos— esos ojos negros si que eran imponentes.
— Sabes bien que no tomaré esa.— dije rápidamente.
El suspiró.
— La segunda es: vas a tener que enfrentarme si quieres salvar a tus amigos, entonces tendré que matarte.
Yo sonreí.
— Esa se escucha más interesante.
El acerco su nariz a la mía.
— Siempre llevándome la contraria.
— Me divierte hacerlo.
— Es una lástima que tenga que matar a la única mujer interesante de este mundo.
— Me dará gusto ver cómo lo intentas, Sasuke— mi tono cambió— por que tu no me atraes ni un poco, para mí solo eres un niñocon delirio de poder, eres muy idiota si creer que matando a tus amigos lograrás algo— sentí como se tensó— y si tengo que matarte, lo haré fácilmente y sin vacilar.
Sentía su respiración chocar con mi cara, esto se está poniendo tenso.
Sus manos atraparon mi cintura, sabía lo que iba a intentar hacer.
— Mientes.— lo escuché susurrar.
Odio que desde siempre pueda detectar cuando miento.
— No lo hago.
— Si claro.—dijo con ironía.
Sus labios estaban apunto de rozar los míos.
Mi corazón comenzó a latir de manera fuerte, me estaba ganando.
No podía permitírselo.
Pose ambas manos al lado de mis oídos y di un chasquido, deteniendo el tiempo.
Casi me besaba, Sasuke casi me tenía.
Me separé de él, apliqué un poco de fuerza a la puerta y logré abrirla, salí de la habitación y la cerré de nuevo.
Puse a marchar el tiempo con naturalidad de nuevo, mirándo a Naruto quien estaba sorprendido de verme.
— ¿Como abriste la puerta y como te fue con Sasuke?
— Será más difícil de lo que pensé.— dije en un suspiro.
