—¡¿Acaso crees que soy estúpido?!

—¡Sabes que la respuesta es "sí"!

Se habían enfrascado nuevamente en una discusión, hacia tiempo que no eran algo habitual; con el trato constante habían llegado a comprender algunos de aquellos actos del otro que otrora les embarcaban en discusiones sin sentido. Se comprendían y, conociendo lo explosivos que ambos podían llegar a ser, solían optabar por evitar las riñas tanto como les era posible. Sin embargo, aquel era uno de los temas que les provocaba salir de sus casillas, perder la calma y comenzar a gritarse como un par de lunáticos.

—¡No seas ingenuo! —habló el mayor. —. Conozco esas miraditas, ¡ni creas que ese híbrido imbécil no se va a burlar de mí! —algunos de los muebles cercanos, así como paredes, eran los receptores de sus furicos golpes mientras trataba de "hacer entrar en razón" al primogénito de Wayne. —Lo hizo a propósito y tú actuase como si nada.

Damian bufó, irritado por el comportamiento del otro. —¡Tú te comportas como un imbécil! —le espetó, pinchandole con su dedo índice. —. Además de ser un maldito hipócrita —murmura a un volumen lo suficientemente alto, como queriendo y no queriendo que Jason le escuchara.

—¡¿Disculpa?! —dejó salir una risa sarcástica. —. ¿Acaso soy yo quien se está acostando con un alien?

Aquella insinuación le hizo hervir la sangre. —Tamaraniana, para ser preciso —respondió; no esperaba que dudara de él y ante ello sólo pudo intentar contraatacar. —. ¿O tal vez ella no es tu tipo? Tal vez la amazona, tu "buen amigo" el idiota, Grayson o hasta Drake, ¿o quizá prefieres a mi madre? —sus propias palabras le supieron amargas.

El mayor le dedicó una recíproca mirada que destilaba ira, lo suficientemente molestos ambos para no ser capaces de ver el daño mutuo que se provocaban. —¡Claro! Siempre debes voltear las cosas a tu favor, ¿no es así, "principito"? —escupió el mote como si de un peyorativo se tratase.

El silencio se hizo por algunos segundos, en los que no dejaron de mirarse intensamente apenas reprimiendo las ganas de golpearse el uno al otro hasta el hartazgo. Algo, probablemente su lado lógico, le ordenó a Jason que se disculpara, mas no lo hizo.

El celular de Damian vibró sobre la mesa, animandole a apartar la vista del mercenario para contestar la llamada; los ojos aquamarina del mayor no se apartaron de él en el medio minuto que intercambió respuestas cortas con su interlocutor.

—Bien —dijo antes de colgar. Pasó totalmente del otro y se dirigió a la habitación que ambos compartían.

Jason no sabía que hacer, suponía que el Al Ghul permanecería en la habitación hasta que pasara un tiempo considerable en que ambos se calmarían y reflexionarían, era una rutina común cuando aquellos pleitos se sucitaban. Optó por tomar asiento en el sofá, suponiendo que pasarían quizás horas hasta de que volviera a ver al más joven.

Sé equivocó. Habían pasado menos de diez minutos cuando estuvo de vuelta en el recibidor, con una maleta en mano. —¿Qué diablos crees que estás haciendo? —reclamó siguiendole hasta la puerta, tomandole por el antebrazo para evitar su huída. Temía lo que podría suceder si salía del departamento.

—¿A ti qué te parece que hago? Padre dijo que me necesita para una misión —fueron las palabras con las que se excusó antes de librarse de su agarre. Jason le miró, quiso decir algo pero las palabras no salían de sus labios; todo lo que pudo hacer fue observarle hasta que la puerta fue cerrada ante sus ojos.