Mario estaba buscando un cuarto para esconderse.
Había pasado demasiados cosas en tan poco tiempo. El narcotraficante llamado Salazar le disparó a su hermana en su hombro y causando que perdería el conocimiento al caer en la cabeza. Luego lo llevaron a él y a sus amigos a una sala para atarlos hasta que llegara Mienshao para que ella decida que hacer con ellos. Mientras tanto, quería que ellos les respondan a unas preguntas. El primero fue el humano y lo llevaron a un cuarto oscuro. Los interrogantes era un Pokémon que tenía cuatro brazos y muy musculoso, y el mismo Pokémon que parecía un zorrillo. El respondió las preguntas con sinceridad, pero no le creyeron. Incluso Machamp lo golpeó, noqueándolo al instante.
Cuando despertó, vio que estaba atado en un tronco. Pero lo que sorprendió era ver a Sneasel enfrentando a un Pokémon con extraños bigote. No dijo nada, mientras que vio a su alrededor y todos estaban muy distraídos. Así que aprovecho el momento para intentar liberarse así mismo, pero no podía. Entonces se cayó la concha a través de su pecho. Se preguntó si podía usarla cortarla, ya que no parecía muy filosa. Pues como no tenía muchas opciones. Así que lo agarro con sus patas y luego tomarla con la aleta. Para su sorpresa, funcionó muy bien hasta cortarla y liberarse.
Tras esto, pensó en liberar a su hermana y lo demás, pero temía que un Ingobernable lo descubriera y lo trate de atraparlo, además la batalla iba acabar en cualquier momento y también sería un riesgo quedarse ahí. Así que se dirigió a la puerta con todo el sigilo posible.
Cuando llegó a la puerta. Vio que Mienshao ya tenía a Sneasel a su Merced. Luego se enteró que la razón que los Ingobernables estaban paralizados por algo que hizo la ladrona tras que Gardevoir se moviera.
Se sintió tan mal al dejar ellos atrás, especialmente su hermana mayor, porque resultaba que tenía una buena oportunidad y la desperdició. Claro que si lo hubiera hecho, Gardevoir los hubiera atacado o liberaría a los demás Ingobernables. El caso que si hubiera sido un éxito o fracaso, no podía evitar que pudo haber hecho algo por ellos.
Entonces sintió que su corazón paró al instante al ver que Mienshao arrojó a Sneasel por la ventana. Estaban en un piso muy alto y eso significaría que al caer... ella se... Solamente estaba muy impactado al ver aquel momento que nunca pensó que en su vida presenciaría.
Se quedó paralizado. ¿Significaría que harían lo mismo a sus amigos? ¿A su hermana? Sus pensamientos se interrumpieron cuando se dieron cuenta que se había escapado y que ordenó que vayan tras él. Así que sin opción, tuve que irse lo más rápido que podía.
Ahora lo que necesitaba un lugar para esconder y tranquilizarse. Aún no lo habían visto, pero estaban muy cerca. Esto le hacía preocuparse demasiado y no pudiendo pensar con claridad.
Así que se escondió en un cuarto cualquiera. Cerró la puerta y se alejó de ella. El cuarto era demasiado rectangular, vacío y demasiado pequeño. No estaba seguro si era el lugar adecuado para esconderse de los malos. Hablando de los tipos malos, él los podía escuchar que se acercaban desde afuera del cuarto. Eran demasiados.
Si lo encontraban, eso sería todo para él. No podía salir de aquí y huir. Estaba perdido.
Ahora mismo estaba oyendo como ellos estaban registrando cada habitación y pronto estarían aquí. Mario retrocedió sin perder la vista a la puerta. ¿Qué iba hacer? ¿Qué iba hacer? Este era el fin.
Al dar otro paso más, el suelo bajo (como un rampa) y Mario terminó cayendo hacia atrás. Terminó entrando a otra cuarto desde abajo. Muy sorprendida y miró que el el piso se levantó de nuevo.
No entendía lo que acaba de pasar. Aquel piso había bajado por unos momentos y luego subió. Si no estaba mal, eso era pasadizo secreto. Uno real. Las que aparecen en Scooby Doo e Indiana Jones. Era bastante genial.
Ese pensamiento fue interrumpido al escuchar a los Ingobernables al entrar a la habitación que se encontraba Mario anteriormente.
"No está aquí." Dijo una Ingobernable de voz femenina.
"Sigan buscando. Debe estar cerca." Dijo otro Pokémon. Skuntank si Mario no se equivoca.
No oyó más ruido después de eso. Ya se fueron. Mario respiro, al saber que pudo evadirlos. Realmente tuvo suerte. Demasiado. Se sentó en el suelo y tomó un momento para tranquilizar y reflexionar.
No podía creer que la ladrona se ha ido. Era triste lo que pasó, muy parecido con lo que pasó con su propio padre. El tenía esperanzas que algún día él regresara y todo arreglada, que pudiera tener una familia completa y feliz. Pero Sneasel nunca podía reunir con su padre. Y como parecía, tampoco tenía una madre. No se imagina cómo habrá vivido sola todo ese tiempo.
El tuvo una buena vida a gracias de su familia y sus amigos. No nunca tuvo que luchar por algo y siempre tenía alguien que cuidaba su espalda. Como su madre, su hermana, incluso sus nuevos amigos. Estaba muy agradecido.
Ahora ellos estaba atados, en peligro. Él quería ayudarlos, ¿pero qué podía hacer el respecto?
No era un peleador como Snivy, ni siquiera saber pelear. Sus ideas no eran tan buenas como su hermana. Le faltaba la seguridad de Vulpix. No podía curar como lo hace Buneary. Obviamente no era fuerte como Deino. La calma de Cubone o la astucia de Sneasel. Lo único bueno que era es con la resortera y ya no lo tiene. Se lo habían quitado.
Ni siquiera era el mismo. Solamente por fuera. Miró sus aletas. Cuatro días atrás eran humanas... Cuatro días estaba en su casa, con su madre. A salvo y no en este castillo repleto de Pokémon malos.
Nunca debió haber ido a esa casa en primer lugar. Así su hermana no le hubiera pasado todo eso. Los del equipo de rescate ya hubieran escapado de aquí si no fuera por él. Incluso Sneasel estaría viva. Todo era por su culpa.
¿Cómo podía ayudarlos sin que él o ellos murieran? Nunca se perdonaría si fallaba. No podía y no sabía que hacer. ¿Qué es lo que haría su hermana mayor?
Todos sus pensamientos fueron interrumpidos al momento que delante de él y a la izquierda, un Pokémon cayó por una entrada secreta que es igual la de Mario. Y para sorpresa que aquel Pokémon era Deino. Él único que no fue capturado.
"¿¡Deino!?" Preguntó Mario, mientras que se levantó rápidamente.
Estaba tanto alegre y confundido. No esperaba encontrarse con él aquí. La verdad, nunca pensó ir al buscarlo, por los recientes sucesos. Tenía demasiado cosas en la cabeza.
"¿Deino, te encuentras-?" Fue interrumpido cuando Deino, accidentalmente le pegó en la mandíbula con la cabeza al momento de levantarse.
También se lastimó Deino, pero poco segundos se preguntó del por qué hasta que vio a Mario. No estaba seguro si era el, así que agarró su hombro y empezó a examinarlo como si fuera una camisa en busca de algún imperfección o agujero.
Cuando terminó, se alegró mucho. "¡Mario, eres tú!" Luego terminó abrazando con muchas fuerzas sin darse cuenta. Mario se estaba asfixiando. "¡Que bueno que te encuentro! ¿Me creerás que me perdí?"
Incluso Mario era una persona paciente, admitía que sentia enojo que actuara como si no pasara nada tras todo lo sucedido. Pero entendía que no pasó lo mismo que los demás y que no es su intención de actuar de esa manera.
"Pues sí te creo." Dijo Mario. "¿Pero dónde estuviste todo ese tiempo?"
"Ah, es que vi un armario y decidí tomar un libro. Ahí el librero giro y termine desde el otro lado." Explicó Deino. "Trate de volver y no pude. Así que tuve que buscar una forma de salir."
Ya sabe lo que Deino estaba refiriendo. Como no pudo accionar la entrada secreta y tuvo que explorar este espacio misterioso para reunirse con los demás. Eso explicaba su desaparición. Se preguntaba Mario que exactamente estaba todo esto y cual era su propósito. Pero eso no importaba.
"Ya veo. No sé si fue bueno o malo que te separaras."
"¿Por qué?"
"Al momento que te separaste, nos atraparon."
En ese momento, Deino se sorprendió por la noticia. "No."
"Sí."
"No."
"Sí."
"¿Sí?"
"No- ¡Dijo sí!" Mario dijo, corrigiéndose a si mismo. "Por suerte pude escapar, pero los demás siguen atrapados."
"¡Chanfle!"
Eran muy malas noticias para Deino. Sus amigos estaban en las garras de los Ingobernables una vez más.
"Y Sneasel... um, ella se ha..." Mario no podía decir lo qué pasó con ella. Le faltaba valor para decirle. No sabía como lo tomaría con la triste noticia. "Te lo dire después. Tenemos que hacer algo para rescatarlos."
A pesar que Deino no era muy listo, supo que algo no andaba bien con Sneasel, pero él no dio mucha importancia, ya que le importaba era salvar a sus amigos.
Ahora solo había una cuestión. ¿Cómo lo harían? Tenían que hacer un plan antes que nada. Pero Mario no se le ocurría ninguna idea, tenia un block mental. La verdad, no tenia ninguna intención de ir ahi. El miedo que les pasara algo malo le paralizaba su cuerpo.
"¿Cuál es el plan?" Preguntó Deino, causando que le prestara atención inmediatamente.
"¿Yo?" Preguntó Mario, con una voz temblorosa.
"Sí." Afirmó él. "En los planes, yo soy del peor y tampoco soy inteligente. Ademas contando que soy un tonto, no funcionaria. En cambio a ti, tu eres muy listo. Igual que tu hermana."
Deino era muy honesto y sus palabras tenían verdad. Él nunca pensó en un plan o pensar antes de hacer tal cosa. Él era al que hacia caso la gente que le decían que hacer. Pero claro, no ha toda la gente, ya que su madre le dijo que nunca obedezca a cualquiera. Unicamente a sus amigos y conocidos. Solo hubo casos que obedece a extraños que pensaba que no tenían ningún deseo malo. Sorprendentemente, nunca se topo con esa clase de gente.
Ahora bien, Mario no pensaba que sea igual que lista que su hermana. O cualquier punto bueno. No creía que Deino, debería confiarle mucho en él. Ni siquiera confiaba en si mismo.
Aunque odiaba admitirlo, Deino no era apto para liderar alguien. Incluso él mismo lo admitió y Mario paso lo suficiente tiempo con él para creerlo por completo.
Si no era él, si no era Deino. ¿Quién podría? Podían ir al mundo humano para pedir ayudar. ¿A su madre? ¿A la policía? ¿Incluso a ejercito Mexicano? No. Seguramente estarán vigilando el portal. Incluso si lograban alguna forma, ¿Les creerán?
¿Los encerrarían a ellos por ser 'seres no identificados'? Si alguna forma les creyeran y fueran ayudarlos. ¿Cómo terminarían? Muertos o fallarían o… Eran demasiados los posibles finales. Ademas Maria y su madre, no les tenían fe a la policía y al gobierno, cuyas desconfianza estaba justificada.
También existía que si al momento de pedir ayuda, los Ingobernables hicieran algo y fuera demasiado tarde. También era lo mismo si pensaban escapar del castillo e ir al pueblo de Deino para hacer lo mismo.
Solo les quedaba la opción de ir rescatarlos personalmente, una misión muy riesgosa sin no se hace de la manera correcta. Una tarea que no confianza en hacerlo. Solo eran dos chicos contra una organización de tipos malvados.
En ese momento. Mario recordó que había alguien más atrapa aquí. Y ese alguien era Mew. No conocía mucho sobre el Pokemon místico, pero Buneary y los demás se sorprendieron al verlo. Como si no podían creerlo.
Entonces miro a Deino. "¿Qué tan fuerte es Mew?" Preguntó él.
"Muy fuerte." Respondió Deino, sin entender el motivo, razón o circunstancia de la pregunta. "¿Por qué?"
"Porque tienen atrapado a Mew en un esfera."
"¡No la!"
"!Sí la!"
"¡Chala!"
"Si logramos liberarlo, quizá nos ayude a rescatar a los demás."
Mario estaba casi seguro que Mew los ayudaría, ya que antes le habían dicho que lo ayudarían a liberarlo. Ademas "Él enemigo de mi enemigo es mi amigo". Y recordó que Mew mostraba un gran rencor a los Ingobernables, así que su ayuda esta casi garantizada.
A pesar de que no conoce mucho ese Pokémon, confiaba que seria mas apto para efectuar el plan de rescate mas que él. Una apuesta que esta dispuesto a aceptar.
"Sale vale." Dijo Deino, aceptando la idea sin pensarlo. "¿Dónde esta?"
"Esta en el laboratorio de Gothielle." Dijo Mario, mientras que se dirigió a una pared. Rápidamente andaba tocando partes diferentes, buscando por algo. "Seguramente debe haber otro pasaje secreto. Uno que nos conduzca hacia el laboratorio."
En la habitación en donde se encontraban no había ninguna puerta o ventana. Una habitación completamente sin salida. Pero Mario y Deino llegaron aquí por diferentes pasajes, entonces no era para nada descabellado pensar esa posibilidad.
"Ayúdame a buscarlo."
"De acuerdo." Dijo Deino. "Aunque no quiero soñar holgazán, pero a veces cuando no hago nada y en el momento que menos espero-." Entonces en ese instante, el Pokémon de tipo dragón se encimó en la pared. Pero lo más sorprendido se encimó sobre un interruptor que activó unas escaleras y la pared se movió a la izquierda. El detalle es que al momento que se retiró la pared, Mario terminó cayendo en las escaleras que dirigían hacia abajo. "El problema ya se solucionó. ¿Me crees?"
No hubo respuesta. "¿Mario?"
Él miró el pasaje y oyó a Mario. "Creo que sí.."
No entendía lo que pasó y del porque Mario estaba abajo. Pero estaba sorprendido que una vez más la solución apareció solo.
Han pasado 30 minutos desde que Mario y Deino se aventuraron en los pasajes secretos hasta llegar al laboratorio.
No era para nada fácil, era como estar en un laberinto. Te sentías perdido y sin ninguna idea de cual es el camino correcto. Incluso terminaron en la habitación donde se encontraban anteriormente. Dos veces. Pero su determinación y suerte dieron frutos y llegaron al deseado lugar.
"¡Este es el lugar!" Dijo Mario, victorioso. "Ahora tenemos que encontrarlo. ¿Pero dónde estaba?"
Mario miró a su alrededor. No recordaba mucho en donde encontró a Mew, pero no era problema. El laboratorio no es grande. Aunque le preocupaba que un Ingobernable viniera y avisara a los demás de su ubicación actual. Así que para evitar esa posible situación, estaba buscándolo rápidamente.
Recordaba que antes de encontrarse a Mew fue guardando la cosa esa que le transformó Pokémon. Así que se fue ahí y luego casi inmediato recordó por donde se fue anteriormente. Ni tardo ni dos minutos y se encontró a Mew, que aún estaba dormido.
"Aquí está." Dijo él.
Deino corrió hacia el humano inmediatamente. El Pokémon se sorprendió al ver a Mew. Nunca dudó la palabra de Mario, pero no evitaba sentir una gran alegría al verlo con sus propios ojos.
"¡Chanfle! ¡Realmente es Mew! ¡Esto es increíble!"
"Supongo que sí." Dijo Mario. "Tenemos que liberarlo."
"De acuerdo."
"Aquí debe de haber algo que nos ayude-."
De repente, Deino atacó a la esfera con furia dragón. El ataque hizo volar a la esfera fuertemente que terminó rebotando en muchas partes del laboratorio.
Cuando paró todo, Mew estaba despierto y muy impactado. Miro a su alrededor desesperado hasta que vio a Mario y a Deino. Su expresión de preocupación ha cambiado a una de enojo.
"¿¡Se puede saber qué están haciendo!?" Preguntó Mew, enojado.
"¡Lo sentimos!" Dijo Mario, culpable. "¡Tratamos de liberarte!"
"¡Claro que lo intente! ¡Pero déjame decirles que YO YA LO INTENTE!" Gritó él, muy enojado. "¿¡Acaso pensaban que un ataque me iban liberar!?"
Hubo un pequeño silencio hasta que Deino, respondió. "Sí."
De nuevo regreso el silencio. Mew ya no estaba enojado, pero estaba confuso. "¿Eres un... tonto?""
"Sí." Respondió Deino, casi inmediatamente.
Mew se quedo sin palabras. Él estaba confuso e sorprendido. Sabía que las palabras del Pokémon tipo dragón era 100 porciento honestas y que él tenia pinta de un tonto.
Entonces miro al humano, esperando que diga algo. Mario no dijo nada. Él también estaba como Mew. No quería sonar grosero, pero era la verdad y Deino lo admitía.
Así que Mew debió concentrarse en otro asunto. La última vez que lo vio, fue cuando oyó tremendo ruido y vio que unos Ingobernables que entraron a un cuarto. Momentos después tenía en sus manos al equipo de rescate y a los dos humanos.
Luego terminó cayendo dormido hasta ahora. Preguntó qué pasó y quien era aquel Pokémon de tipo dragón. Mario respondió todo lo qué pasó (saltando lo de Sneasel)y del porque Deino se había separado. Creía perfectamente, especialmente sobre cómo Deino terminó perdiéndose.
Después de responderles las preguntas. Mario preguntó a Mew. "¿Sabias lo de Salazar y la Cruz Negra?"
"No hasta ahora." Respondió Mew, sin ninguna duda. "Estuve dormido por culpa de la esfera por mucho tiempo sin darme cuenta de eso. La única vez que estuve despierto era para oír sus insultos o para hacerme daño."
Mario creia en las palabras de Mew. Eran sinceras. Pero no podia evitar sentir curiosidad que clase de daño recibía. Era muy malo que lo molestaran, pero que lo torturen era peor.
"¿Qué te hacían?" Preguntó Mario.
"No sé exactamente. Pero me enterraban algo."
"¿Algo?"
"Sí. Algo puntiagudo y delgado. Pero me dolía." Dijo Mew, pero pocos segundos cambio de tema. "¿Pero qué van hacer para ayudarlos?"
"Vamos a liberarte y luego pensaremos en un plan para liberarlos."
Mew suponía que aparte de hacer el favor de liberarlo, también suponía que para ayudar a los demás, necesitarían la fuerza del Pokémon místico para hacerlo. Estaría dispuesto ayudarlos, pero no creía que fuera una verdadera idea.
De acuerdo, era muy poderoso. Pero eso no significa que dependerá del Pokémon místico. Los Ingobernables ya lo habían atrapado y eso era un hecho que cualquier grupo de Pokémon no lo lograra. Necesitarían un mejor plan que eso.
"A mi no me gusta ese plan."
"Nunca hago planes con tanta anticipación." Admitió Mario. "¿Qué cosa te hará liberarte?"
Mario empezó a investigar por todo el laboratorio. No sabía que objeto funcionaria. O que al menos existiera tal objeto.
"¿Al menos sabes si ese objeto esta aquí?" Preguntó Mew.
El humano lo penso brevemente. No lo sabia. Podia estar en cualquier parte del castillo. Buscarla seria como encontrar un aguja en un pajar.
"No. Pero tú eres nuestra mejor opción."
El Pokémon místico no dijo nada más. Ese humano estaba más que dispuesto para sacarlo ahí. Pero no evitaba admitir que lo más a fondo de su corazón, quería salir de la esfera en cuanto antes y si los dos logran sacarlo, estaría muy feliz.
Mario entró en la habitación en donde se encontraron con Salazar. Tenía muchas esperanzas de que ese tipo malo no estuviera ahí. La única razón para entrar ahí, era para encontrar lo que sea para liberar a Mew y que ahí estaba su mochila y la de su hermana. Si lograban liberarlo o no, los objetos que se encuentran en ambas mochilas podrían ser crucial para el desarrollo del plan.
Los Ingobernables no tuvieron la molestia de tomarlos. Debió ser porque no pensaban que lo recuperarían. Dentro de poco, los encontró.
"Deino, ven."
El Pokémon de tipo dragón se dirigió hacia él. Mientras revisaba el contenido dela mochila, vio por casualidad un objeto con forma de tubo, pequeño y rojo. Lo tomó y lo examinó. Vio que tenía una mecha en la parte arriba. Si no se equivocaba, sabía exactamente lo que era.
"¡Aquí estas!" Dijo Deino, apareciendo de repente.
Por eso, se asustó Mario y soltó el objeto. Desesperadamente trato de atraparlo sin que cayera al suelo. Afortunada lo logró y se tranquilizó. Deino no entendía lo que acaba de pasar y miró al humano, confundido.
"Uf... Que bueno que lo atrape." Dijo Mario.
"¿Por qué?" Preguntó Deino.
"¿Sabes qué es esto?"
Claramente Deino no sabía y tampoco Mario lo esperaba que lo respondiera correctamente.
"No."
"Esto es dinamita." Dijo Mario.
"¿Y?
"Pues explotan."
"Ah, explo- ¡Ausorro! ¡Soquilio!" Gritó Deino, mientras que salto hacia al suelo.
Con la palabra explosion, recordó mucho a los Electrode. Pokémon que tienen fama de auto explotar. Su madre le dijo que si viera a alguno de ellos, que tuviera mucho cuidado con ellos o cualquier cosa que explote.
Luego Mario le explico a Deino el funcionamiento de la dinamita. "No, no. Estas cosas no explotan así de la nada."
"¿No…?" Preguntó Deino, aun preocupado.
"Por supuesto que no. La única forma de que explota es prendiendo la mecha." En ese momento, Deino miro al humano, un poco relajado. "Ademas tarda un poco de tiempo para que explote, por lo que es lo suficiente para arrojarlo lo mas lejos que se pueda."
Al terminar la explicación, Deino se calmo por completo. Le alegraba que no vaya a explotar en ese momento.
Se levanto el Pokémon y miro a Mario. "¿Pero de qué esta hecho?"
"Esta hecho de pólvora, que al contacto con el fuego explota. Mucho mas cantidad, mayor es la explosión."
"Chanfle. Creo que ya sé cómo los Electrode están hecho." Dijo Deino y Mario miró a él, curioso.
"¿Electrode?"
"Sí, son Pokémon que se auto destruyen."
"¡¿Qué se auto destruyen?!" Preguntó Mario, muy sorprendido.
"Sí, esos por alguna razón pueden hacerlo. Cualquier Pokémon que estuvieran con ellos en el momento que hacen eso, quedan debilitados, incluso a ellos mismos."
Al escuchar eso, Mario pasó a sorprendido a confuso. Si alguien explota, (Lo que el humano le cuesta mucho entender si realmente pasa) Deja de vivir. Así de simple.
"¿Espera? ¿Ellos no se… mueren?"
"No. Solamente se debilitan. Pero únicamente eso."
Eso no era una respuesta que pudiera convencer al humano al cien por ciento. Aún estaba muy confundido.
"¿Entonces sí explotan?"
"Sí."
"¿Pero no se mueren?"
"No."
Hubo un breve silencio. "Nunca entenderé este mundo." Dijo Mario, pero cambiando de tema poco después. "Tu guarda otro 9 estos. Yo seguiré buscando más objetos humanos."
Esto era una buena oportunidad para conseguir objetos para el plan. Ademas como eran humanos, podia reconocerlos casi todos y pueda escoger la que fuera apropiado.
Veia los objetos, sin saber que escoger. Le sorprendía la cantidad de objetos. Le era muy difícil que elegir.
Le sorprendía que no hubiera armas humanas, aunque siendo honestos. ¿Realmente lo necesitan? ¿Pero qué querían con esto exactamente?
Luego encontro una brujula. Siempre quiso tener uno de estos. Soñaba en ir en aventuras cuando era pequeño, junto su hermana mayor. Explorando lugares, descubriendo misterios, venciendo lo malos y salvando el día.
Nunca penso que terminaria asi. Esta era la vida real y paso lo que jamas creía que pudiera pasar.
Tomo la brújula y siguió con su búsqueda. No era claro porque lo agarro, incluso él mismo no lo sabia.
Siguió adelante hasta que encontró un objeto en el suelo, se agacho para ver era. No podía identificarlo, era de forma rectángulo. Al parecer era electronico, eso era lo único que Mario estaba seguro.
Mientras examinaba el objeto, un Pokémon le agarro por detrás. Aquel Pokémon era Grapploct, uno de tipo lucha. Tenía apretando a Mario con mucha fuerza que hacía daño al humano. No podía liberar, sin importar que esté hacia lo posible para liberarse.
En el medio de la desesperación, mordió sus tentáculos. El Pokémon libero a Mario involuntariamente.
Rápidamente se levanto del suelo y corrio lejos de él. Grapploct le persiguió inmediatamente. Pero la diferencia entre el perseguidor y el perseguido, es que el perseguidor es el mas rápido. Mario noto eso y sabía que perdería en esta carrera si seguía así.
Entonces entre el medio de la desesperación, paso por los estantes, aprovechando su pequeña estaturas, por lo cual Grapploct no podia pasar. Él Pokémon trato de agarrarlo, pero no podia, estaba centímetros fuera de su alcance.
Así que rodeó el estante para atraparlo. Sabía que no tardaría mucho, así que subió por el estante lo más rápido que podía.
Tras rodearlo sin problema, también escaló para atraparlo. Tras que Mario llegara a la cima, empezó arrojar objetos al azar. Lograba retrasarlo, aunque no lo suficiente. Casi lo agarraba hasta que el estante empezó a caer por el peso del Pokémon, choco con el otro estante, que termino cayendo también.
Mario termino cayendo a través del espacio del otro estante y con varios objetos encima de él. El estante no se cayo al suelo, sino inclinado por el muro. Pero Grapploct se encontraban atrapado entre los dos estantes. A pesar de sus intentos, no lo lograba liberarse.
Él vio como lo intentaba, pero pensaba que no tardaría mucho que se liberaría. Así que se arrastró por ahí lo más lo más rápido que podía para escapar de aquel Pokémon. Tenía una oportunidad, no podia desaprovecharlo. Con los objetos por ahí le complicaba salir por ahí. Gracias por sus esfuerzos, pudo salir.
Miró que aún Grapploct aún estaba atrapado e intentaba liberarse por unos breves momentos hasta que salió del cuarto.
"¡Deino, tenemos que salir!"
Para su sorpresa, vio que Deino estaba poniendo una barricada con varios muebles. No entendía del porque hasta que oyó varios golpes en la puertas.
"¡Por ahí no!" Dijo Deino, muy preocupado.
Además se escuchaba una voz que les exigía que abrieran la puerta. Reconocía que era Skuntank. Los había encontrado de algún modo. No entendía como supieron sus ubicaciones, pero eso no importaba. Tenían que escapar.
"¡De acuerdo! ¡Iremos por la entrada secreta! ¡Carga a Mew!" Dijo Mario y el Pokémon místico se había dormido desde no poco tiempo.
Entonces hablo Deino. "¿Con qué manos?"
Él humano no respondió después. Deino tenía razón en ello, no podía cargarlo. Aunque Mario no tiene manos, pero las aletas era más que suficiente para llevárselo. El problema era que la esfera parecía pesado y Mario no se considera fuerte. También podia llevadero rodando, pero la cuestión era que tenían que ir por unas escaleras y ahi era necesario cargarlo. Una idea que no le gustaba Mario.
Oyeron otros golpes más. Se les acaba el tiempo y Mario sabia que no tenia otra opción. "¡Corre, yo te sigo!" Grito Mario.
Como lo había pensado, llevo a Mew hacia las escaleras, rodando. Al llegar, cerró la entrada secreta y empezó a empujar la esfera hacia arriba. Con el peso y la falta de fuerza fe Mario, le era muy complicado subirlo por escalón.
Por su suerte, Deino bajó por donde estaba él humano y lo ayudó a empujarlo. Mario agradeció su ayuda, mientras que también hacía lo mismo. Los esfuerzos de ambos funcionaron y lo subían más rápido que Mario creía.
Entonces escucharon como los Ingobernables destruyeron la puerta con barricada y entraban al laboratorio.
"¡Chanfle!" Exclamó Deino, preocupado.
"Calma." Dijo Mario, aunque también estaba preocupado. "Ellos no saben que estamos aquí."
"No están en ningún lado del laboratorio."
"Deben estar en la entrada secreta. ¡Búsquenlos!" Ordenó Skuntank. Causando una inmensa preocupación en nuestros héroes.
¡Chanfle! ¡Hable demasiado pronto!Pensó Mario.
Luego escucharon como ellos abrieron la entrada. Sería cuestio de segundos para que los atrapen.
"Debe haber algo en la mochila que nos sean útil." Dijo Mario, buscando objetos rápidamente.
"A ver." Dijo Deino, mientras que fue a ver los objetos dentro de la mochila.
El detalle era que al momento de verlo, soltó la esfera y termino rodando hacia abajo. Mew se había despertado inmediatamente y gritaba "ah" por cada escalón que bajaba, mientras que los dos lo miraban atentamente. Cuándo perdieron la vista, siguieron escuchando los golpes y los gritos del Pokémon hasta que oyeron un gran impacto.
Mario y Deino se miraron entre si muy confundidos y luego bajaron para ver qué pasó. Resultaba que la esfera en la que estaba atrapado Mew, chocó contra todos los Ingobernables. Como una bola de boliche al chocar contra pinos.
Todos los malos estaban dispersos y en el suelo. Mew estaba muy mareado y golpeado. Mario comentó sobre que los Ingobernables cayeron como pinos en boliche, sorprendido.
Entonces uno de los Ingobernables, alzó la cabeza, con dolor en su cabeza y tratando de recuperar el conocimiento. Mario inmediatamente lo noto y dijo a Deino qué hay que irse.
Deino le hizo caso y corrió hacia la entrada del laboratorio, pero corrió sobre un Ingobernable que lastimó su espalda. Mario llevó la esfera rodando una vez más. El Pokémon Místico terminó siendo víctima y terminó girando aún más.
Los dos corrieron hasta que llegaron a un cuarto y cerraron la puerta. No tardarían en darse cuenta que entraron en una habitación sin ninguna otra salida. Intentaron salir de aquí, pero cuando abrieron la puerta, vieron que Skuntank y los demás Ingobernables iban corriendo directamente hacia ellos.
Mario, asustado cerró la puerta y Deino bloqueó la puerta. "¿Qué vamos hacer?" Preguntó Deino, preocupado.
"A ver, a ver, a ver…"
Le era muy difícil ocurrir un plan en este momento de desesperación. Deino no podía enfrentarlos a ellos él solo y tampoco podía aportar un gran ayuda, excepto arrojar semillas explosivas con su resortera. Que solamente podia lastimar un Pokémon, no era poderosa como la…
¡Ahi inmediatamente encontro la solución! Rápidamente registro su mochila hasta que encontró lo que buscaba.
"Vamos a utilizar la dinamita." Dijo Mario, mostrando la dinamita.
"¿Para qué?" Preguntó Deino.
"Muy simple: esos Ingobernables están en la puerta y seguramente todos juntos. Así que vamos hacer explote esto y derribar a los Ingobernables."
"Eso es muy buena idea." Dijo Mew, ya no mareado. "Incluso si no logras debilitarlos a todos, seguramente estarán muy lastimados y ustedes dos los derrotarían sin problemas."
"¡Que buena idea!" Dijo Deino, muy impresionado.
"¿Verdad?" Dijo Mario. "Ahora solo es cuestión de encenderlo."
Mientras miraba a su alrededor, vio una vela. La tomó y prendió la mecha de la dinamita. Lentamente el fuego iba bajando, al momento que llegara al otro extremo, explotaría.
"¡Ponlo en la puerta!" Ordenó Mew.
"¡Ah sí!"
Mario corrió con la dinamita en la mano hacía la puerta, la dejó en la puerta y volvió corriendo hacia una distancia.
Los otros dos hicieron lo mismo, aunque Deino fue el que lo movió. Solo deseaban que la distancia fuera lo suficiente para que no estuvieran a la alcance de la explosión. Deino noto que tanto como Mario y como Mew, tenían los oídos tapados y con los ojos cerrados. Él no entendía del porque, pero pensó que era importante y lo hizo lo mismo con sus patas delanteras. Aunque eso causó que empezara a perder el equilibrio y cayera de espaldas.
Él humano lo miró brevemente y vio que aun tenía sus ojos cerrados y los oídos tapados. Decidió no darle importancia y seguir estando en la misma posición.
Y en cuestión de instantes, la dinamita explotó. Lo que había una puerta, ahora se encontraba humo y la entrada del cuarto, totalmente destruido. Mario y Deino estaban sorprendidos lo potente era la dinamita.
Pero de repente, Skuntank entraba al cuarto, totalmente cubierta de polvo y lastimada. Miró a los tres con una expresión de enojo.
"Los odio." Dijo ella, momentos antes de caer desmayada.
Se miraron entre ellos y salieron del cuarto. Cuando ya salieron vieron que los demás Ingobernables estaban en el suelo y totalmente debilitados.
No paraban de estar sorprendidos por la destrucción de una sola corcho de dinamita.
"Bueno, al menos es cierto en una cosa." Dijo Mario.
"¿Y qué es?" Preguntó Deino.
"Que la dinamita lo resuelve todo."
Deino, no dijo nada. Pero parecía estar de acuerdo con lo que dijo su amigo, mientras que aún estaba mirando a su alrededor.
Mario dio unos pasos y luego se dirigió a los dos. "Tenemos que volver al laboratorio."
"¿De nuevo?" Preguntó Deino.
"Sí, tenemos que liberarlo. Él es nuestra única forma de rescatarlos-"
"Disculpa," Interrumpió Mew. "¿Se olvidan que aún existo?"
"¿Qué sucede, te ofendí?"
"No es nada. Pero no creo que sea el mejor decisión al respecto."
"¿Por qué no? Tenemos que liberarte."
"Habran Ingobernables en el laboratorio a este punto y seria muy arriesgado."
"Tal vez." Dijo Mario, ahora pensándolo mejor. "Pero seria menor el peligro al comparar con el riesgo que están los demás."
"Eso es cierto, pero-" Mew no dijo nada mas en ese instante, ya que sorprendió. "¡Detrás de ti!"
Mario inmediatamente miro hacia atrás y vio que era grapploct. El mismo Pokémon que se había atorado por Mario en el laboratorio. Ahora estaba libre y estaba dispuesto a acabar con lo que empezó.
"¡Chanfle!" Exclamo Mario, mientras que retrocedió y Deino avanzo delante de él.
Él Pokémon de tipo dragón se preparó para defender a su amigo. Mario estaba feliz que su amigo lo iba a protegerlo. Pero al mismo tiempo se sentía inútil al no poder aportar su ayuda. Otra vez.
Grapploct corrió directo hacia ellos. Los dos retrocedieron para evitar ser atacados. El Pokémon de tipo lucha paró y miró lentamente a su lado izquierdo, lado que estaba Mew.
Su cara mostraba que tenía malas intenciones con el Pokémon mítico que estaba encerrado e incapaz defenderse por si mismo.
"¡Típico!" Dijo Mew, momentos antes de que el golpeador le pegue el orbe que mandó volando con mucha facilidad.
Mario quedó paralizado al ver fuerza del Grapploct. Podía noquearlo sin problema. Pero volvió a la realidad al ver que Deino atacó directamente al Pokémon. Pero Grapploct lo derribó sin problema alguno contra la pared, noqueándolo.
"¡No! ¡Deino!" Exclamó Mario, preocupado.
Pero su preocupación cambió cuando Grapploct se fijó en su primera víctima. Mario. Él humano retrocedió con miedo. Sabía muy bien que si trataba de enfrentarlo, perdería, no si pudiera pensar en un buen plan. Plan que le hacía muy difícil pensar. No era su hermana que le podía ocurrir una buena idea en el medio del caos y que tampoco estaba en un lugar que podía aprovechar como Maria hizo con aquel Pokémon.
¿Qué podía hacer?
Sus pensamientos fueron interrumpidos al momento que Grapploct atacó con su tentáculo. Mario lo esquivo pasando al lado derecho del atacante. Entonces rápidamente se dirigió hacia su mochila y, agarró su resortera y siguió corriendo sin mirar atrás.
Tenía que hacer. O sino sería comida para pulpo. En ese instante fue golpeado por detrás y el impacto hizo que fuera lanzado adelante.
El ataque le dolió mucho, no sabia si hubiera sido peor si estuviera en su cuerpo humano. Pero sí que dolía. Miró hacia atrás y miró que Grapploct se acercaba muy lentamente al humano. Se arrastró hacia atrás sin dejar de mirarlo con miedo.
Agarró un escombro y usó su resortera para lanzar ese mismo escombro al Pokémon. Al impactarse contra Grapploct, no le hirio y siguió avanzando. Mario desesperadamente le siguió lanzado escombros hasta que lanzó uno a la cabeza del Pokémon.
Exclamó del dolor, se sostuvo la cabeza por unos segundos. Mario no se movió de su lugar por alguna extraña razón. Entonces Grapploct miró al humano con mucho odio, por lo cual hizo que Mario se preocupara demasiado.
"Oh, oh."
Grapploct atrapo Mario y volvió hacer ese abrazo de oso, pero esta vez más fuerte. No pudo evitar gritar de dolor. Trato de morderlo como la ocasión anterior, pero él Pokémon le dio un fuerte cabezazo.
Se sintió muy desorientado, como su mundo se había vuelto gris por unos instantes. ¿Acaso aquí sería su final? ¿Sin poder salvar a sus amigos? ¿Su hermana? Había fallado. Ya se acabó la ultima esperanza.
Lo siento, hermano. Lo siento.
Pero de repente, un humo aparece de repente. Cuando se dispersó el humo, Mario se había vuelto a ser humano.
El Pokémon lo miró muy confundido. Mario no estaba seguro del repentino cambio de humor del Grapploct, pero miró sus hombros y su nariz con confusión. Solamente hasta darse cuenta que volvió a la normalidad.
"Estoy igual que confuso que tú." Dijo Mario, sinceramente.
No lo comprendía, no hasta que recordó que Maria le dijo que el efecto se iba acabar. Pero admitía que no creía que se acabaría tan pronto. Aunque no se alegró por eso. Realmente esperaba mucho en regresar a la normalidad, pero no en medio de esta situación. Siendo un humano, sería más vulnerable y ese Pokémon le podría romper su espalda. Literalmente hablando.
¿Qué podía hacer ahora? No era que le era fuerte que él. Simplemente era más alto, incluso estaba estaba parado en el suelo, aún atrapado por los tentáculos del Pokémon.
Entonces se le ocurrió una idea para liberarse. Le piso fuertemente la pata del Pokémon. Grapploct grito de dolor, liberando al humano involuntariamente.
Mario agarró la resortera del suelo y empezó a correr lejos de él. Sin importar del dolor de la pata, lo siguió, pero cojeando. Mario agarró su mochila de nuevo y empezó a buscar rápidamente, no tardaría mucho en llegar hacia él. Mario agarró varias semillas, sin saber cual sería la ideal. El Pokémon ya casi llegaba, así que Mario eligió una al azar y con su resortera lo lanzó directamente.
El Ingobernable cayó del suelo. Dormido. Mario lo veía, no lo creía. No podía creer que un Pokémon cayera dormido por solo haber recibido un impacto de una semilla. Snivy les contó esas semillas era especiales, ¿pero que funcione a la primera? Eso era demasiado.
Avanzó muy lentamente, muy preocupado que este Ingobernable se despierte de repente y lo ataque. Pero tenía que comprobar que estuviera dormido.
Al llegar, lo tocó brevemente y evitarlo hacerlo bruscamente. Solamente Grapploct roncaba fuertemente. Era molesto, pero aparte de eso, no había signos que despertara en poco tiempo.
Se tranquilizó que ya estaba fuera del peligro, solamente por ahora. Respiro muy hondo, buscando la forma de relajarse. No podía creer que lo había vencido. Él solo. Sin la ayuda de su hermana, sus amigos-.
¡Un momento! Acababa de recordar que Deino había sido atacado al intentar protegerlo. Fue corriendo por donde está él y se arrodilló.
"¡Deino despierta!" Dijo Mario, muy preocupado. "¡Deino!"
Deino se empezaba a despertar, aún aturdido por el golpe. Cuando miró a Mario, se sorprendió bastante y se levantó casi inmediato. El detalle que Deino puso una posición defensiva.
"¡¿Quién eres tú!? ¡¿Qué hiciste con Mario?!"
Obviamente Deino no sabía que él había vuelto a ser humana y Mario sabía ese detalle. Pero ahora le preocupaba que este le hiciera daño por esta confusión, especialmente sabiendo que Deino es muy fuerte y con un solo ataque, es capaz de mandarlo al hospital.
"¡Espera! ¡Espera! ¡Espera! ¡Soy yo, Mario! ¡Volví a ser humano!"
El Pokémon no parecía del todo convencido. "¿Ah sí? ¡Dime algo que no sepa!"
Antes que hablar, Mario reflexionó por las exigencias de su amigo. ¿No tendria más sentido que le dijera algo que solamente él y Deino supieran? No era que se dijeron sus oscuros secretos, pero al menos algo que los dos tenían conocimiento.
Pero para no arriesgarse a ser atacado, obedeció a sus exigencias. "¿La fórmula de la Raíz Cuadrada?" Dijo Mario, confundido.
Al escuchar la respuesta, Deino corrió a su amigo, muy feliz. "¡Mario, eres tú!"
Mario estaba sorprendido y confundido. Así de simple lo creyó, pero tampoco le dio mucha importancia.
"¿Qué pasó con el Ingobernable?" Preguntó Deino.
"Que lo vencí."
"¡¿Lo venciste?!"
"Sí. Le lance una semilla y cayó bien dormido." Dijo Mario y apuntó a Grapploct que aún seguía durmiendo.
"¡Chanfle, Mario! ¡Eres grande!" Con esas palabras, hicieron que se sintiera orgulloso. "Claro, en sentido literal."
La sonrisa de Mario se fue, pero decidió concentrarse en otro asunto al recordar lo de Mew.
"Mew. ¿Dondé esta?" Preguntó Mario, mirando a su alrededor.
"¡Ahí!" Dijo Deino, mientras que lo señaló.
Los dos se dirigieron a la esfera que se encuentra el Pokémon místico. Algún momento de la disputa entre Mario y Grapploct, se había vuelto a dormir.
"Otra vez." Dijo Mario
"¿Ahora qué?"
"Bueno, que solamente sería cuestión de despertarlo."
"¡Yo lo hago!"
Deino con sus dos patas agarró la esfera y empezó agitarlo como un loco. Mario no se lo esperaba.
"¡Ya basta, ya basta!" Grito Mew y Deino paró. "¡¿Quiéres que vomite o qué?!"
"Lo sentimos." Dijo Mario. "¿Te encuentras bien?"
Mew entendía que se estaba refiriendo al golpe que dio Grapploct, aunque no podía evitar estar enojado con Deino. Estaba soñando con algo muy bonito.
"Estoy bien, no gracias a él. ¿Pero qué pasó con el Ingobernable?"
"De alguna manera le hice que se durmiera. ¿Pero qué es ese Pokémon?"
"No lo sé. Cuando pensabas que conoces todos los Pokémon, aparecen nuevos de repente en lo menos que te esperas."
Ahora que parecía que todos estaban y el lugar despejado. Eso significaba que podían continuar con su objetivo principal: rescatar a sus amigos y largarse de aquí. Para cumplirlo, tendrían que despistar y/o derrotar a cada uno de esos Ingobernables. Especialmente Mienshao.
"Muy bien. Vámonos de aquí." Dijo Mario, mientras que iba a recoger la mochila de su hermana.
"¿Aún planeas liberarme?"
"Sí, tenemos que liberarte-."
"Mario-"
"Lo sé que es peligroso, pero tenemos que-"
"¡Mario!"
En esta ocasión, Mario no habló y prestó atención a Mew, que estaba en un modo muy serio. "No creo que puedan liberarme. No ahora."
Eso no le gustaba a Mario. Para nada. Pero necesitaba saber exactamente del porqué no podían ayudarlo.
"¿A qué te refieres? Podemos liberarte."
"No creo que la cosa que pudiera liberarme, este en el laboratorio. Sino en cualquier parte del castillo. O incluso en el cuarto de esa bruja." Explicó Mew. "Van a tardar mucho en encontrarlo. A ese punto terminarían atrapados o los demás dejarían de vivir."
Mew tenía razón y Mario no podia discutirlo. Tardarían mucho en buscar lo que necesitan para liberarlo y para el momento que pase eso, pasarán los siguientes ocasiones que el Pokémon mítico mencionó. Pero aún así...
"Si necesitamos tu ayuda."
"Y lo haré, pero no la forma que tu crees."
"Bueno..." Dijo Mario, con duras penas en aceptar sus palabras. "Entonces que debemos hacer."
"Eso también depende de ti." Dijo Mew y Mario se sorprendió.
"¡¿Yo?!"
"Sí, tu decides que debemos hacer para rescatarlos."
La idea de qué se encargue del plan y que sea el líder no le encantaba. Sentía que Mew debería estar a cargo. Puede que este atrapado, pero aún podía pensar y señalar a donde ir.
"¿Qué hay de ti? Eres un Pokémon mítico, sería mejor que tú-."
"Siendo un Pokémon mítico, no significa que sea mejor o el más importante que cualquier Pokémon o humano. Eso te lo garantizo. Además los humanos son famosos de muchas cosas e inteligencia es uno de ellos."
Mario trataba de pensar en una buena respuesta, pero difícilmente pensaba en una. Especialmente estando tan preocupado. Además si Mew fuera tan bueno, no sería atrapado en primer lugar.
"¿Tienes miedo?" Preguntó Mew, notando la expresión de preocupación del humano.
Él no respondió en seguida. No hasta que sentó y mirando a un lado. "Sí. Tengo miedo. Miedo que ellos, mi hermana mueran por culpa mía. No puedo pensar en una idea. Me quedo en blanco, paralizado, petrificado." Explicó Mario con mucho miedo en su expresión. "Yo no puedo. Debe haber alguien más."
"¡No hay nadie más!" Dijo Mew, en un tono serio y demandante. "¡Alguien debe hacerlo! ¡Yo estoy atrapado y él obviamente no!" Deino no sentía ofendido, pero estaba de acuerdo con él. "¡Así lo quieras o no, tienes que salvarlos!"
"¡Voy a fracasar si lo hago!" Dijo Mario, mirando a Mew. "Simplemente... sí quiero ayudarlos, realmente. Pero..." Empezaba a soltar lágrimas entre sus ojos. "Tiendo a cometer muchos errores... así termine siendo atrapado. Como mi hermana vino aquí. Para ayudarme. No soy como ella, no como Snivy y no como los demás. Y simplemente no quiero que se mueran por mi culpa. No se lo merecen. No se lo merecen. Les quiero a cada uno ellos. Y si- y si- Uh, ellos mueren... por mi... yo- yo... ¡Soy un fracasado! ¡Yo-!"
Él paró de hablar al momento que Deino le dio un abrazo. Mario entre lágrimas, miró a Deino, confundido.
"¡Tu no eres un fracasado! ¡No lo eres!"
Al escuchar las palabras de su amigo, noto algo más que un intento de animar. Oía que su voz estaba temblando y difícil lo entendía. ¿Por qué? ¿Qué le pasa? ¿Acaso estaba... llorando?
Mario no entendía. ¿Por qué lloraba? No debería. Él no hizo nada malo y tampoco no le sonaba como el tipo que se preocupara mucho, por su naturaleza tonta y optimista.
"¡Eres una persona mejor que yo! ¡Tu eres un inteligente y yo soy el idiota!"
El chico se sorprendió por las palabras del Pokémon. "¡Deino! ¡Tu-!"
"¡Está bien! ¡Así es como yo nací y acepto lo que soy! Cuando era muy chiquito, solía cometer mucho errores por mi gran torpeza. La gente me gritaba y me molestaba eso y me dolía eso. Cada día no cambiaba sin importar que yo trataba de arreglar o evitar mis torpezas. Un día no pude soportar y fui corriendo a mi casa a llorar."
Él no sabía que decir. Debió ser muy difícil para Deino vivir así por culpa de ser distraído, tonto y descuidado. Soportar lo insultos o que lo molestaran. Le recuerda a algunos niños que veía que sufría lo mismo que él. Por suerte tenía buenos amigos y que su hermana lo protegía. Así que era difícil imaginarse en sus zapatos, pero se imaginaba que era muy difícil para Deino.
"Ese mismo día, mi madre me dijo que todo eso no importa. Que sin importar lo que pase, que me molesten o los errores que cause, que sea feliz y siga adelante. Después de eso, todo mejoró conseguí amigos que me querían sin importar de quien soy. Por eso me uní al equipo de rescate, para estar con mis amigos y pasarla bien. También estoy asustado de que comenta un error, pero creo en mí y en especial a ti. No importa que idea que tengas, yo te seguiré y vamos a rescatarlos."
Mario se quedó muy pensativo tras escuchar aquellas palabras. Nunca creyó escuchar que alguien dijera que él era mejor que el. Le significaba mucho esa palabras. Tenía miedo, pero sentía que la valentía en su cuerpo, no mucha. Pero con ayuda de él y Mew, ahora creía que podía hacer cualquier cosa. Ahora creía que podia salvarlos, a su hermana.
Ella hizo mucho por él, igual que los demás. Es hora de levantarse y devolverles el favor
Las palabras de Deino habían funcionado. Ahora Mario podía seguir adelante. Entonces devolvió el abrazo y los dos dejaron de llorar.
Mew no pudo evitar y sonreír por los dos.
De repente una puerta se abrió y los tres miraron. Mario abrió sus ojos bien abiertos, con una expresión de sorpresa inmensa.
"No puede ser."
