Feliz año nuevo queridos lectores. Se acaba el 2019 y no quería finalizarlo sin subir un capítulo más de esta historia.

Se que ha pasado un ratote, donde me perdí de comentar muchos eventos como el final de MLP donde lo que mas me llena de alegría es que Spike saliera de la relación unilateral y toxica en la que estaba atrapado.

También tuvimos la final de la saga S&M con nuestro inmortal favorito al fin campeón y con la batalla final más chingona de toda la historia del anime (lo siento Paul pero era hora de que te quitaran el trono). La neta Ash VS Kukui quedó mejor que esa pelea de Kimetsu no yaiba que a todos les encantó.

Pero pasemos al capítulo. Nuevamente me supero en palabras, ahora con más de 24500 y aun me quedaron ideas sin usar. Esas las podrán leer al final del capítulo.

Quiero agradecerle a xandra19 por ofrecer la inspiración para este capítulo. Y aprovecho a decirles que dejen sus sugerencias que, créanme, las leo todas.

Ahora sí. A lo que nos truje chencha.

Cap 20. Historia con Applejack: La feria de los huertos y secretos de familia.

Caía el atardecer en la granja Apple. Y en el granero de esta familia un par de jóvenes aprovechaban la privacidad del sitio para hacer ciertas actividades.

Applejack: ¿Seguro de que quieres hacer esto? – Quiso verificar.

Ash: Estoy seguro.

Applejack: ¿Y en serio quieres que yo te enseñe?

Ash: Vamos Applejack, no podría pedírselo a nadie más.

La vaquera se sitio halagada por las palabras del joven.

Applejack: En ese caso te enseñaré todo lo que necesitas. Primero, tu flojito y cooperando.

Ella tomó por la cintura al joven y lo acomodó en posición.

Applejack: Muy bien Ash, hazlo con cuidado. Si lo haces demasiado fuerte podría lastimar. – Le advirtió.

Ash: Ok.

Applejack: Acomódate bien. Recuerda que todo está en el movimiento de las caderas.

Ash: ¿Así?

Applejack: Correcto. Ahora unas veces más. – Indicó. – Ya lo tienes. Ahora dame con todo.

Ash: Muy bien. Aquí voy. – Dijo haciendo un esfuerzo.

Applejack: Auch. – Se quejó de dolor. – Te dije que lo hicieras con cuidado.

Ash: ¡Lo siento mucho Applejack! – Se disculpó. – Mejor dejémoslo ahí.

Applejack: No no no. Estoy bien. – Dijo adolorida. – Continúa haciéndolo.

Ash: Espera, déjame hacer algo. – Se acercó más a ella. – ¿Te sientes mejor?

Applejack: Si, estoy mejor. – Dijo aliviada.

Lo que ambos no sabían era que, mientras ellos hacían lo suyo, el hermano mayor de la familia Apple justo pasaba por ahí tras volver de una entrega. Y al pasar junto a la puerta del granero fue testigo de todo lo que decían.

Applejack: Eso se siente bien. – Expresó placentera. – Ahora continuemos y dale más fuerte.

Ash: De acuerdo. *HUMP*. – Se oían los sonidos del esfuerzo del muchacho.

Applejack: *HMM* Sigue así. Lo haces bien.

El rojo corcel abrió los ojos como platos al pensar en las profanidades que se cometían en ese granero. E impulsado por el enojo, abrió la puerta de golpe para sorpresa de los que estaban en el interior.

Ash/Applejack: AAHHH. – Gritaron espantados.

Big Mac agarró infraganti a su hermana abrazando un poste de madera y a Ash a un lado, agitado de esfuerzo.

Applejack: ¿Pero por qué entras así? Sentí que se me salía el alma – Reclamó.

Big Mac: ¿Qué estaban haciendo? – Preguntó en tono represivo, ignorando el cuestionamiento de su hermana.

Ash: Hola Big Mac. – Saludó amablemente, sin notar el tono del corcel. – Applejack me enseñaba a dar patadas para derribar manzanas.

Big Mac: ¿Eh? – No dio crédito a lo que oyó.

Applejack: Así como oyes. Ash quería que le enseñara la técnica correcta para tirar manzanas. Así que estábamos practicando con este poste. – Señaló mencionado objeto.

Big Mac: Pero el… y tu… y te lastimó cuando…

Applejack: Cuando por accidente me golpeó en uno de mis cascos con su patada. – Lo interrumpió de su idea.

Mientras los hermanos discutían, Ash solo veía confundido, con signos de interrogación revoloteando a su alrededor, sin comprender por qué el enojo del hermano mayor y la indignación de la menor.

Applejack: Y antes de que empieces a malpensar, el solo usó su magia para bajar la hinchazón. – Alzo su casco levemente inflamado por el golpe. Ash se le acercó, y cubriendo su pata delantera en puño hielo, tocó la de ella. – ¿Lo ves?

El hermano mayor se sintió como un completo tonto por haber dejado que su cochambrosa mente le jugase una mala pasada.

Applejack: Creo que nos debes una disculpa. – Golpeó rítmicamente el suelo con su casco en impaciencia.

Big Mac: Eyup. Lo siento. – Se disculpó y se retiró con la cabeza gacha.

Ash: No creo que haya sido para tanto. – Dijo sin haber comprendido del todo la situación.

Applejack: Dejaré que sufra un rato. A ver si así se le quita el andar haciendo suposiciones. – Dijo bajándose el enfado. – ¿Te quedarás a cenar?

Ash: Por supuesto. No me perdería de la comida de la abuela Smith por nada. – Se relamió los labios.

Así el par se dirigió a la casa.

Desde su primera aventura en el imperio de Cristal, donde Applejack le hizo una oferta de trabajo, Ash acudía d veces a la semana a Sweet Apple Acres para ayudar un rato.

Al principio, como cualquier novato, le costó seguir el ritmo de los granjeros; sin mencionar que le dejaban los trabajos más pesados. Pero poco a poco fue agarrando callo, convirtiéndose en un competente trabajador.

Si bien la ayuda de Ash no era indispensable, no había duda de que su trabajo en la granja aliviaba mucho la carga de los 3 hermanos. En especial cuando este ocupaba las habilidades de sus pokémon: con la agilidad de Pikachu hacia más fácil la tarea de etiquetar y contabilizar los barriles de manzana para Apple Bloom, con la fuerza de Snorlax podía llevar una segunda carreta de entregas para alivio de Big Mac, y con la tormenta de hojas y los shuriken de agua cortaba las manzanas de los árboles, ahorrando horas de trabajo y esfuerzo.

Gracias a todo ese apoyo, los 3 hermanos Apple gozaban de mucho más tiempo para ellos mismos.

El par de ponis entraron a la casa y fueron a asearse por orden de la abuela Smith. Al sentarse en la mesa, fueron recibidos con una abundante cena, muy común para esa familia.

Nuestro héroe, sin perder momento, se sirvió un gran plato de todo lo que había y procedió a devorarlo como si del maná se tratase.

A. Smith: Si que tienes buen apetito. – Comentó divertida. – No había visto a nadie comer como tú desde mi tía Appletiny. Ella también devoraba todo lo que estuviera en la mesa y aun así conservaba su figura.

Ash: He he he. Lamento abusar así de su hospitalidad. – Rio un poco apenado, rascándose la nuca.

A. Smith: Ni lo menciones. Créeme que es un gusto tenerte aquí. – Le habló con cariño como a cualquiera de sus nietos. – Por cierto Big Mac, espero que hayas aprendido tu lección.

Big Mac: Eyup. – Dijo aun avergonzado.

A. Smith: Y espero que esto no vuelva a pasar.

Big Mac: Nope. – Juró.

Tras la disculpa del mayor de los hermanos, la cena continuó.

Apple Bloom: Y por cierto Ash, ¿por qué querías aprender a derribar manzanas? Con tu magia ese trabajo es muy fácil. – Preguntó curiosa.

Ash: Veras, la última vez que fui al imperio de cristal tuve un encuentro amistoso con Shining Armor. Acordamos no usar magia y en ese combate barrio el suelo conmigo. – Le contó. – Eso me hizo darme cuenta de que dependía mucho de las habi…, digo de mi magia. Por eso quiero entrenar también mi propia técnica para no depender todo el tiempo de ese poder.

A. Bloom: Eso es muy romántico. Quieres volverte más fuerte para demostrar que eres digno de la princesa Luna. – Habló con voz soñadora.

Ash: Exac… ¡momento, no! – Negó apresuradamente, ganándose una mirada confusa de la pequeña. – No es que no me agrade Luna, pero quiero hacer esto por mí y por la misión que tengo.

A. Smith: Vaya si eres un jovencito comprometido. – Lo elogió. – Entonces come, que necesitas reponer toda la energía que gastes.

Applejack: Y cuenta con todo nuestro apoyo compañero.

Big Mac: Eyup. – Secundó.

El joven tuvo una grata sensación cálida en su pecho. El estar en un ambiente tan acogedor y familiar, evocó recuerdos de la comida casera de su madre y de cuando acampaba con sus amigos y compartían una agradable charla junto a la fogata a la luz de la luna y las estrellas.

Applejack: ¿Ash? – Lo llamó al notar como el joven se había espaciado y con una sonrisa nostálgica.

La chica lo tocó en el hombro, haciendo que el joven saliese de su trance.

Ash: ¿¡Eh!? – Espabiló.

Applejack: ¿Estas bien? – Se preocupó.

Ash: He he, perdón. Creo que me puse un poco nostálgico por el hogar.

Applejack: Oh terroncito. Siempre puedes considerar este como un hogar. – Habló comprensivamente, poniéndole el casco en el hombro en solidaridad.

A. Bloom: Además ya eres casi como de la familia. Como esos primos que te visitan seguido. – Comentó la menor.

Big Mac: Eyup. – Nuevamente secundó.

A. Smith: Y tenerte aquí ha sido grato para todos nosotros. Eres trabajador, dedicado, honesto y responsable. – Lo elogió, causando el sonrojo del muchacho. – Es más si gustas podríamos adoptarte como parte de la familia.

Applejack: Espera, no están insinuando que…

A. Smith: Tienes madera de granjero y te llevas bien con mi Appleajck. Seria lindo si tomaras su casco y decidieras vivir aquí. – Le propuso.

Ash/Applejack: ¿¡QUÉ!? – Gritaron en shock, aunque la vaquerita ya se las olisqueaba que diría eso su abuela.

A. Smith: Sé que no es una princesa, pero mi Applejack es valiente, confiable, fuerte, trabajadora y muy madura para su edad. Y aunque es un poco testaruda, no hay mejor yegua en todo Ponyville. – Promocionó a su nieta, haciendo que esta se pusiera roja de la vergüenza al grado de tener que ocultar su rostro con el sombrero.

Ash: Este… gracias por la oferta. Applejack es una poni increíble y una gran amiga. Pero… bueno… yo… – El pobre se quedó balbuceando sin saber cómo responder.

A. Smith: Ha ha ha. Relájate, no tienes que darme una respuesta. Solo te doy algo para considerar, eso es todo. – Lo calmó.

La cena continuó con un incómodo silencio entre el par de jóvenes. Al terminar, Applejak acompañó a Ash hasta la entrada del pueblo; principalmente para no quedarse a oír los comentarios de su abuela.

Applejack: Lamento lo que pasó allá atrás. A la abuela le agradas y eres un buen trabajador, así que se dejó llevar. Espero que no te hayas llevado una mala impresión. – Se disculpó apenada.

Ash: Para nada, tu abuela es muy divertida. – Comentó con una risa, restándole importancia al asunto. – Además, ella tenía mucha razón en todo lo que dijo de ti. De veras que eres valiente, confiable, trabajadora y muchas cosas más.

Applejack: Pues muchas gracias. Eso es muy lindo de tu parte. – Se sintió halagada.

Ash: Y siendo sincero, te tengo un poco de envidia. – Su amiga arqueó una ceja intrigada por el comentario. – En mi familia solo somos mamá y yo. Y a pesar de que conocí a muchos amigos que fueron como hermanos y pokémon a los que considero parte de mi familia, nunca tuve algo así como hermanos de sangre con los que crecer.

Applejack: Pues sabes, creo que yo también te tengo un poquito de envidia entonces. Por lo que nos has contado, tú has vivido recorriendo el mundo y sumando más gente a tu familia. Eso es algo que yo, con mi trabajo en la granja, no me podría permitir.

El dúo siguió caminando platicando en un agradable ambiente. Ambos estaban inmersos en su plática al grado que el trayecto se les hizo tan corto que no se dieron cuenta cuando llegaron a su destino.

Tras despedirse de Applejack, Ash se adentró en el pueblo.

Mientras caminaba las luces de la calle apenas comenzaban a encenderse.

La familia Apple tenía la costumbre de cenar temprano, lo cual era lógico debido a su trabajo. A menos de que tuvieran alguna reunión o evento, ellos se acostaban alrededor de las 9 o 10 PM para levantarse al alba a sus labores en la granja.

Como aún era temprano, y el barril sin fondo de su pansa tenía aun un poquito de espacio, decidió hacer una escala antes de volver a casa. Sus pasos lo llevaron a su destino, un local cuya fachada estaba decorada con motivos de pasteles, bautizado como Sugarcube Corner. Allí Pinkie Pie le pediría a Ash su colaboración en un viaje que tenía que hacer y gustoso nuestro héroe aceptó.

Dos días después, Applejack estaba trabajando como siempre en su graja cuando Twilight llegó a verla. La princesa le mostró una nota dejada por Pinkie y le cuestión si ella sabía a dónde se había llevado a nuestro protagonista.

Applejack: Lo siento amiga. No he visto a Ash desde antier. – Informó.

Twilight se preocupó, pues Pinkie no era de las ponis que le guardasen secretos a los demás. Ella era generalmente muy abierta con todo lo que hacía.

Applejack: Cálmate que te van a salir canas. Si Pinkie mantiene en secreto sus motivos, seguro que es por algo importante. Y con más razón si necesita la ayuda de Ash.

Applejack: Además mira la carta. Por como la escribe, no parece que sea algo de gravedad sino algo por lo cual no dejarías que Ash abandonara su posición una semana. – Dedujo.

Sus palabras lograron calmar a Twilight, aunque en el interior ella también sentía algo de preocupación por sus amigos.

Twilight: Tienes razón, no debería estarme comiendo la cabeza. Ya tendré tiempo de preguntarles cuando vuelvan. Gracias Applejack, me hubiese vuelto loca de no ser por ti. – Agradeció a su amiga por el consejo y despidiéndose de ella se fue volando al castillo.

Gracias a su madurez, Applejack era generalmente la voz de la razón entre sus amigas. Era un trabajo duro, pero alguien debía hacerlo.

Un par de horas más tarde, la granjera decidió tomar un descanso de la labor manual y fue a la casa a refrescarse. Justo llegando a la puerta, antes de abrirla, un pequeño manchón amarillo con rojo salió como bólido, derribándola en el proceso.

Applebloom: ¡Applejack Applejack Applejack! – Emocionada, la pequeña saltaba alrededor de la hermana mayor.

Applejack: Aiaiaiai. – Se sobó la cabeza por el mazapanazo que se acomodó. – ¿Qué pasa criatura? ¿Qué comiste chapulines o por qué tanta brincadera?

Applebloom: ¡No te lo vas a creer hermana! ¡Al fin seremos sede de la feria de los huertos! – Le puso una carta en el rosto a Applejack con los detalles.

La hermana tomó la carta y comenzó a leerla.

Applejack: ¡YEEE HAAA! – Celebró a todo pulmón por la buena noticia.

La feria de los huertos era el evento más importante para la comunidad de granjeros. Cada año las granjas de toda Equestria se reúnen y participan en diversos eventos. Y la granja con mayor puntuación era coronada con el título de "la reina de los huertos" y ganaba el privilegio de ser la proveedora oficial del castillo de Canterlot por todo ese año.

Según la carta, el evento estaba fechado a ocurrir en 2 semanas y 3 días. Además de que pedían tener preparado un terreno suficientemente amplio para albergar a los representantes de cada granja junto con carpas para que estos se acomodasen.

Applejack: ¿Pero qué Tartaros? Esta carta está fechada de hace un mes. ¿Por qué la recibimos justo ahora? – Se preguntó. Su respuesta vino cuando su hermanita señaló hacia el cielo donde se alcanzaba a divisar a una pegaso mensajera de pelaje gris y melena amarilla. – Tenía que ser ella.

Applebloom: ¿Y qué hacemos ahora?

Applejack: No desesperes tesoro que una Apple nunca rechaza una invitación. Es hora de llamar a la familia.

De inmediato todos pusieron cascos a la obra y convocaron a los trabajadores Apple. Pronto tenían una treintena de familiares dispuestos a trabajar.

Lo primero en la lista era delimitar el área que se ocuparía para el evento. Para ello, escogieron una hectárea ubicada cerca de la casa principal, pues ahí había árboles más viejos y que daban menos manzanas y al mismo tiempo no estaba muy alejada del camino que llevaba al pueblo, por lo que los visitantes no tendrían problemas en llegar.

Con eso definido venia lo más doloroso y eso era limpiar el área. Había que cortar todos los manzanos tanto para abrir el espacio como para obtener la madera con la cual construir tarimas, stands y el estadio donde se llevarían a cabo algunos de los eventos.

Para hacer más eficiente todo, el trabajo fue dividido en 3 grupos. Los ponis ancianos y los potrillos (quienes no entraban en la anterior cuenta) se dedicarían a hacer las lonas y las carpas para los stands, la mitad de los ponis trabajadores serian guiados por Big Mac para cortar los árboles y remover los muñones y la otra mitad trabajarían con Applejack en cortar la madera para las tablas, estacas y postes que necesitarían.

Con esa organización el trabajo era eficiente y se movía a un ritmo constante. Desgraciadamente aquello no era suficiente para completar todo en el tiempo estipulado. Para el cuarto día apenas estaban por tener una tercera parte de los troncos cortados, sin contar que aún les faltaba remover todos los muñones. De los troncos cortados apenas la mitad fueron cortados y convertidos en tablas. Y apenas un par de carpas y algunas lonas estaban hechas.

Applejack: Necesitaremos algunos cascos extra si queremos terminar a tiempo.

A ver que con su fuerza de trabajo actual no podría cumplir con su meta, Applejack fue a pedirles ayuda a sus amigas. Claro que Ash y Pinkie estaban fuera de cuestión por su viaje, pero las demás estaban disponibles y dispuestas a contribuir por el bien de su amiga.

Twilight, la maestra de la organización, junto con su aprendiz Starlight, no encontró nada que criticar a la eficiente forma de trabajo de la familia Apple, la cual envidiaría cualquier fabrica. Lo único que hizo fue dar un par de consejos para disminuir tiempos muertos y de ahí dedicó su atención a la fabricación de tablas, donde empleo su magia para cortar los troncos que era en lo que más había atraso.

Fluttershy, Rainbow Dash y Spike se incorporaron al equipo de tala. La pegaso amarillo llamó a un par de sus amigos castores para que le ayudaran a cortar los árboles. Rainbow con su gran físico le entró a la faena trabajando casco a casco con los otros ponis leñadores. Y Spike uso su entrenada cola para remover los muñones que quedaban.

Por último, Rarity con sus habilidades de costura, brindó su apoyo a la fabricación de las lonas y las carpas.

Y no solo ellas; también otros ponis se ofrecieron a ayudarles como Sweetie Belle, Scootaloo, Minty, Lyra, Burnt Oak, etc.

Gracias a tanto apoyo, la velocidad de trabajo se incrementó considerablemente y la meta se veía ahora como algo posible. Pero "posible" no era a lo que aspiraba Applejack. Ella no era una yegua que dejaba las cosas en posibilidades y si ella hacia algo, se aseguraría de que se completara al 100%.

Y la garantía que ella esperaba apareció una semana después.

Tras regresar de su viaje a Hooflifornia (aun lamento el nombre) y de recibir un sermón tamaño iglesia de Twilight; Ash y Pinkie se presentaron a ayudar.

Con sus habilidades y destreza en los trabajos manuales, Pinkie Pie se unió al grupo de costura. Cabe destacar que, con sus habilidades y resistencia, la poni rosada trabajaba lo que 5 ponis normales.

Por su parte Ash fue el as bajo la manga en dicha operación. Applejack estaba segura de que la magia del muchacho les ayudaría enormemente.

Primero los puso en el equipo de talado que era el que más necesitaba ayuda.

Ash: Si se trata de cortar árboles, creo que tengo el movimiento perfecto. – Sonó confiado.

Concentrado, invocó el espíritu de Greninja. Repentinamente un torrente de agua surgió de debajo de sus pies y lo envolvió en un capullo que, al romperse, dejo ver al muchacho con su pelaje azul rey, sus ojos y cuerno color rojo carmesí y un par de alas cristalinas como el agua.

Todos los presentes quedaron boquiabiertos por la transformación. E incluso las chicas, quienes ya la habían visto antes la trasformación, se veían casi igualmente asombradas.

Applejack: Creo que no importa cuántas veces la vea, tu transformación no deja de sorprenderme. – Expreso asombrada.

Ash: He he he. – Ash se rascó la cabeza apenado.

Applejack: ¿Y qué planeas hacer que no creo que todo el show sea solo para apantallar?

Ash: Ya verás. Muy bien Ash, ya lo hiciste cuando competiste contra Rainbow. Puedes hacerlo. – Meditó.

Entonces fue momento de pasar a la acción. Para lograr cortar los árboles Ash combinó el movimiento de hoja afilada con el shuriken de agua, obteniendo como resultado una enorme sierra que, al lanzarla, derribó toda una fila de árboles hasta donde llegaba la mirada. Nuevamente nuestro héroe había sido capaz de usar dos movimientos de sus pokémon al mismo tiempo.

Se sintió tan regocijada que en un impulso atrajo a Ash en un abrazo.

Applejack: ¡Eres asombroso compañero! – Se regocijó

Los ponis leñadores quedaron boquiabiertos al igual que la vaquerita. Lo que a cualquiera le tomaría varios minutos, a nuestro héroe le tomó únicamente un par de segundos.

La vaquera no creía lo que veía. En unos instantes, una gran extensión de árboles había caído. A esa velocidad de corte, Applejack estaba segura de que se podría terminar con toda la tala en una tarde.

Y dicho y hecho, nuestro héroe continuó trabajando; y para el atardecer, todos los árboles habían sido cortados.

Al día siguiente se dedicó a apoyar con la remoción de muñones para lo cual se valió del movimiento excavar.

En esta ocasión fue un poco más lento el ritmo de trabajo de Ash, aunque eso no importó pues el resto del clan Apple y sus amigas, como Fluttershy que trajo varios topos, también se sumaron a la labor.

Para el tercer día le toco al muchacho ayudar a fabricar los postes y tablas de madera. Usando su técnica de corte, los troncos pasaban a convertirse en tablas en cuestión de pocos minutos.

Así nuevamente una labor de días era completada en solo unas horas.

Terminada su labor los elogios y felicitaciones no se hicieron esperar. Applejack estaba por darle algo de jugo para que se refrescara, pero sorpresivamente su prima Apple Fritter se le adelantó llevándoselo.

Era obvio que se había interesado en el entrenador y al parecer ella no había sido la única. Al voltear hacia atrás, Applejack notó como un par más de sus primas veían al moreno con cierto interés.

Sintiéndose ligeramente molesta por como Apple Fritter se le pegaba tan casualmente a Ash cuando apenas si se conocían y viendo que este no se deba cuenta de nada, decidió intervenir.

Applejack: ¿Cómo estas compañero? – Lo saludo casualmente interrumpiendo.

Ash: ¿Qué tal Applejack? – Devolvió el gesto.

Applejack: La abuela preparó un baño para ti como agradecimiento por ayudarnos tanto. Deberías tomarlo antes de volver al castillo. – Se inventó.

Una aspirada del tufo que desprendía el entrenador fue suficiente como para que ambos hicieran una mueca de asco y que de paso Apple Fritter saliera de su encandilamiento.

Ash: Creo que Applejack tiene razón, debería ir a asearme. Nos vemos. – Se retiró.

Applejack: Vamos galán, antes que las desmayes a todas y no precisamente por tus encantos. – Se lo llevo a la casa, donde tenía guardadas sus cosas.

Ash: Gracias por la invitación. Seguro Twilight se molestaría si llegara a ensuciar el castillo.

Applejack: Si, así es nuestra princesa del orden. Así que agarra confianza y ocupa el baño cuanto necesites. – La vaquerita estaba llena de agradecimiento, por lo que ofrecer su baño se le hacía poco. – Además de seguro tienes hambre. ¿Por qué no te quedas también a cenar hoy?

Al chico solo le brillaron los ojitos, por lo que Applejack lo tomo como una respuesta afirmativa.

Tras asearse a profundidad, el muchacho fue al comedor donde la cena ya lo esperaba. Con la particularidad de que Apple Bloom y Big Mac no los acompañarían ya que la menor tendría una pijamada con el resto de las CMC en su casa club y el mayor iría con Spike a una "noche de chicos"; aunque ella no entendía que intereses en común compararían un poni adulto con un infante dragón.

Como siempre el ambiente era muy familiar y prestaba para una amena charla. Al término de esta, la abuela Smith se fue a su habitación a descansar pues estaba agotada por el trabajo del día. Ash y Applejack se ofrecieron a lavar los trastes.

En cuanto finalizaron con los quehaceres Ash fue por sus cosas y al regresar se encontró con que Applejack estaba sentada en la mesa con un libro escribiendo algo

Ash: ¿Qué haces? – Lo dominó la curiosidad.

La yegua estaba tan concentrada en lo suyo que se sobresaltó con la pregunta.

Applejack: Solo estoy revisando el itinerario de mañana. – Contestó. – Ya solo faltan hacer las lonas y los postes para armar las carpas. Estoy viendo cuales de los potros podrían integrarse a cada equipo.

Ash: Eres muy diligente. – Señaló.

Applejack: Gracias. Quiero que todo sea un éxito.

El joven se quedó con ella un rato más a ayudar en lo que pudiese.

Acabada la logística, Applejack dio un suspiro de alivio. Cerrando su libro, Ash vio algo que captó su atención.

Ash: No sabía que dibujabas Applejack. – Comentó señalando un dibujo hecho a mano… u hocico en este caso, en la portada de la libreta. Debajo de algunas viejas manchas de sidra, justo en medio de la portada color chocolate, se distinguía perfectamente un lindo dibujo de un manzano.

Appejack: Yo no hice ese dibujo. De hecho, este libro perteneció originalmente a mi madre; es un recuerdo de ella. – Dijo con melancolía.

Fue en ese momento que a Ash le cayó el veinte. Desde que conoció a Applejack, nunca había visto a los padres de esta, a pesar de que toda la familia vivía en la misma granja. Y ahora entendía la razón; ellos ya no estaban en el mundo terrenal.

Ash: Ya veo. – Se sintió mal consigo mismo al traer un recuerdo triste para su amiga.

Applejack: No te preocupes. – Negó con la cabeza. – Tener este libro conmigo me hace sentir que ella está junto a mí guiándome.

La granjera le mostró los dibujos que realizó su madre. Iban de cosas simples como aves, árboles y animales de la granja, hasta cosas con más significado como retratos de los miembros de su familia; ahí estaba el padre de Applejack, una abuela Smith más joven, un Big Mac menos fornido, una bebe potrilla quien presumiblemente era Apple Bloom y por último una pequeña y pecosa potrilla.

Ash: Wow. Lucias muy adorable de pequeña. – La halagó.

Applejack: Gracias, que lindo. – Aceptó el cumplido. Ella conocía bien a Ash para saber que sus cumplidos no tenían una intensión oculta. Aquello la hizo recordar una cosa de la que quería hablarle. – Sabes Ash, creo que sería bueno que no le dieras alas a las chicas. – Comentó.

Ash: ¿A qué te refieres? – Cuestionó confundido.

Applejack: ¿En serio no te diste cuenta de que Apple Fritter quería contigo? – Ash solo negó con la cabeza.

Ash: En serio no lo sabía.

Applejack: Así es. Por lo que te aconsejo que, si no tienes interés, las rechaces de forma directa o seguirán haciendo avances.

La granjera sabía que Ash volvería a su mundo tras acabar sus asuntos en Equestria, por lo que no quería que otra situación como la de Sweetie Belle se repitiera.

Aquel pensamiento la entristeció. En poco tiempo Ash se había convertido en uno de sus amigos más preciados, y la incertidumbre de no saber cuánto les quedaba juntos le dolía. Lo mejor que podía hacer era disfrutar juntos mientras pudieran.

Ambos pasaron un rato más viendo el libro en un cómodo silencio, sin notar que eran vistos por un par de ojos.

¿?: Esta niña no logrará nada sola. Tal vez necesita que le den un casco. – Dijo cierta presencia que se retiró sigilosamente.

Ash: Oye ¿y esa página? – Señaló una página justo la final del libro.

Applejack: ¿De qué hablas? Es solo una guarda del libro.

Ash: Fíjate, parece que esa guarda la pegaron a la contraportada.

La poni inspeccionó detenidamente la hoja, confirmando lo que dijo Ash.

Applejack: Oye, tienes razón. Parece que alguien pego una hoja a la guarda.

La granjera fue por una tetera con agua que Ash procedió a calentar con las llamas de Infernape. El vapor generado ablandó el pegamento en la hoja, logrando que se desprendiese.

Dentro de la guarda había un dibujo de un potro a quien Applejack nunca había visto. Tenía una melena corta y aborregada con un copete y un pañuelo en el cuello como únicas señas distintivas, ya que el dibujo, así como los demás, estaba hecho a puro lápiz.

Ash: ¿Y quién es? – Preguntó a su amiga.

Applejack: Será algún pariente de mamá, después de todo este era su libro. ¿Pero por qué ocultarlo? – Se puso pensativa. – Tendré que preguntarle a la abuela luego de la feria.

Ash: ¿Por qué no ahora?

Applejack: Ella nunca habló mucho acerca de la familia de mamá sin importar cuanto insistiera. Además de que estamos demasiado ocupados con todo lo de la feria. Cuando todo termine habrá suficiente tiempo para insistirle que me conteste algunas cosas.

Ash: Cielos, mira la hora. – Noto en el reloj que ya era bastante tarde. – Será mejor que me vaya o tendré problemas con Twilight de seguro.

Applejack: Se lo paranoica que Twilight puede ser a veces. Vamos, te encamino al pueblo.

Ella guardo su libro y juntos regresaron a Ponyville antes de que Twilight se pusiera histérica.

Y hablando de la reina de Roma, en el castillo de la amistad una cierta princesa daba vueltas alrededor de la gran mesa de su sala de tronos.

Twilight: ¿Dónde podrá estar? – Se preguntaba una reocupada Twilight.

Spike: Seguro sigue con Applejack preparando cosas. Después de todo ya casi es la feria de los huertos. – Comentó Spike quien leía un comic tranquilamente.

Twilight: Si, pero para esta hora ya habría regresado.

Spike: Tal vez ya acabó y esta cenando con ellos o Applejack y él se están divirtiendo juntos. No te mortifiques.

Twilight: Tienes razón. Seguro no pasa nada. – Dejó de andar en círculos y se sentó en su trono.

Sin embargo 20 minutos después…

Twiight: Saben, como que me dio antojo de manzanas, así que iré a Sweet Apple Acres por unas pocas.

Spike: Ya que vas para allá podrías traerme un jugo de manzana. – Le pidió. – De mínimo que algo bueno salga de esto.

Dando un resoplido de fastidio, la alicornio desapareció en un flash. Y un par de minutos después, Ash llegó al castillo.

Ash: Hola a todos. – Saludó.

Spike: Oh, ya quiero ver la cara de Twilight cuando regrese.

Starlight: Voy por palomitas. – Secundó.

Ash solo vio a ambos con signos de interrogación sobre su cabeza. Si darle mayor importancia, les dio las buenas noches y se fue a su cuarto a dormir pues estaba cansado por el día que tuvo. Unos 15 minutos después despertó por un barullo que parecía ser de una Twilight enojada, más estaba demasiado agotado como para investigas y mejor optó por regresar a dormir.

Para el siguiente día solo quedaba terminar con la fabricación de las lonas y los postes para las carpas. Gracias a que las otras labores habían sido concluidas, la cantidad de trabajadores era grandísima.

Applejack, siendo tan diligente, organizó a los trabajadores y se encargaba de supervisar que todo fuera viento en popa.

Desgraciadamente para nuestro héroe, ya estaba demostrado que su destreza con las manualidades era nula, así que se sentía muy inútil.

Notando el desánimo de nuestro héroe, Rarity se le acercó.

Rarity: ¿Qué pasa querido? – Se mostró consternada.

Ash le contó acerca de su dificultar para las acciones que requerían delicadeza y precisión con los cascos.

Rarrity: Ha ha ha. – Soltó una risilla. – Después de todo lo que ayudaste los últimos días y todavía te sientes inútil.

Rarity: Pues despreocúpate corazón que para eso está tu servidora. No por nada soy una talentosa diseñadora. Bajo mi tutela aprenderás a coser en un santiamén.

Applejack, notando que Ash y Rarity no estaban haciendo nada y fue a revisar.

Applejack: ¿Ocurre algo? – Consultó.

Rarity: No es nada querida. Sólo me ofrecía a enseñarle a Ash a coser para que pueda ayudarnos.

Applejack: Pues entonces creo que sería mejor que yo le enseñe. Tus habilidades son demasiado útiles, además es mi trabajo

Rarity: Pero tú ya tienes los cascos muy ocupados dirigiéndonos, así que yo debería de enseñarle a Ash. Además, como dijiste, soy muy habilidosa.

Applejack: Insisto, mejor déjame ese trabajo a mí. – Tomó a Ash y lo atrajo hacia ella. Fue entonces que vio a lo lejos a su abuela quien alzaba el casco, en señal de aprobación por defender lo suyo. – Sabes que, tienes razón. Mejor dejo este trabajo a ti. – Dijo fastidiada, alejándose del par y dejándolos confundidos por su súbito cambio de opinión.

La abuela solo dio un resoplido de exasperación antes de regresar a sus asuntos.

Con la tutoría de Rarity, Ash aprendió a coser en poco tiempo. Ya no se sentía como un lastre

Así, gracias a la cooperación de todos, para el final del día todo el trabajo había concluido. Y por idea de cierta poni rosada, decidieron conmemorarlo haciendo una fiesta.

Comida, bebida y música se trajeron al lugar tan rápido que hasta parecía que ya lo tenían preparado de antemano.

Desgraciadamente algunos no pudieron quedarse. Twilight, Starlight, Fluttershy y Rarity se retiraron temprano pues cada una tenía obligaciones que atender al día siguiente. Las únicas del grupo que se quedaron fueron Ash, Spike, Rainbow, Pinkie y por supuesto Applejack. En el caso del joven y el dragón, Twilight manifestó su descontento con que el dragoncito se quedara despierto tan tarde, pero Applejack y Ash prometieron cuidar que Spike no se metiera en problemas.

Al poco tiempo la fiesta comenzó y los grupos empezaron a formarse. Los jóvenes bailaban al ritmo de la música de banda o se subían a cantar alguna pieza popular, los mayores se reunían alrededor de las botellas a platicar y contar chistes en lo que se emborrachaban lo suficiente como para unirse al baile, los ancianos se metieron a la casa para conversar y beber sin tanto ruido de música y por último los más pequeños fueron a armar su propia fiesta en la casa club de las CMC. Y hablando de ellas, Scootalo y Sweetie Belle fueron a pedir permiso a sus respectivas guardianas para que las dejasen pasar la noche con su amiga campirana; Spike también fue invitado y se fue tomado del casco con su no-novia.

La fiesta duró toda la noche, en donde Ash y las chicas se la pasaron de lo lindo. Nuestro héroe y las chicas bailaron en grupo; Pinkie destacaba entre todas, zangoloteándose de manera aleatoria a como la música la inspiraba.

Luego todos pasaron a cantar con la banda, donde cada una interpreto una bonita canción. Al final le pidieron a Ash que cantara algo, a lo que el optó por interpretar una de las pocas que se le daba sin que hiciera el ridículo como en el karaoke (Favor de poner el op de XY&Z).

Ya llegada la madrugada la mayoría de los ponis ya se retiraban a su casa. Rainbow y Pinkie ya también se habían ido y los pocos que quedaban ya solo eran los adultos que bebían. Applejack y Ash fueron los únicos del grupo que no tomaron alcohol, ya que una tenía que trabajar en la mañana y el otro no tenía edad legal para beber.

Ash: Creo que ya va siendo hora de que yo también me vaya. – Se despidió de Applejack y fue a la casa de esta a recoger sus cosas.

Entrando vio como todos los ancianos ya estaban dormidos con excepción de la abuela Smith quien estaba en su mecedora junto a la chimenea, sosteniendo un álbum y con una botella de algo que presumiblemente era alguna bebida alcohólica.

A. Smith: Hola Ash. ¿Cómo va la fiesta?

Ash: De hecho, casi no hay nadie. Creo que acabará muy pronto. Por mientras yo vine por mis cosas para irme a casa. ¿Y usted que hace?

A. Smith: Pues todos mis compañeros de bebida hace rato que se les pasó la hora de dormir. Y en mi caso, ver a la familia reunida me puso algo nostálgica. Así que aquí estoy, recordando los buenos tiempos con un poco de brandy de manzana. ¿Por qué no te sientas a hacerme compañía un rato? – Lo invitó.

Pese a saber que tenía trabajo al día siguiente decidió quedarse con ella, al menos hasta que se durmiera.

El álbum tenía varias fotos de una pareja de ponis: un corcel de pelaje olivo grisáceo claro y melena pelirroja con sombrero vaquero y una yegua de pelaje amarillo gutagamba pálido y melena amarillo gutagamba brillante (palabra que acabo de descubrir) con sus potrillos, a quienes Ash reconoció como Applejack y Big Mac.

Ash: No había visto estas fotos de Applejack de joven. Ellos son…

A. Smith: Los padres de mis nietos. Él es Bright Mac, mi hijo, y Pear Butter, su esposa.

Por un momento Ash se vio tentado a preguntar por el potro del dibujo que habían encontrado, mas no era de su competencia.

A. Smith: Haaaaaaa. A ellos les habría encantado ver los jovencitos trabajadores y responsables en que se han convertido sus hijos. – Su voz se llenó de orgullo. – A pesar de todo aun me pregunto si los he criado correctamente en su ausencia. Los extraño tanto. – Dijo en un sollozo derramando una lágrima.

Ash guardó silencio, dejando que la dama se desahogase.

A. Smith: Su partida los afectó tanto, en especial a Big Mac y Applejack. Mi pequeño tuvo que convertirse en el hombre de la casa a tan temprana edad, tomando las responsabilidades de sus padres. Y yo con mi edad ya no pude ayudarle tanto.

A. Smith: Y mi Applejack se sintió tan dolida que sintió que ya no tenía un lugar en la granja y decidió irse de la granja a vivir con sus tíos. Gracias a Celestia que recapacito y regresó con nosotros. Pero a partir de ahí la granja se volvió su vida, al menos hasta que Twilight apareció.

Ash: Estoy seguro de que los padres de ambos estarían orgullosos. – Le puso un casco en el hombro en señal de solidaridad.

A. Smith: Sé que son buenos niños que están comprometidos con la granja, pero temo que por mi culpa esta esté demasiado metida en ellos y los haya dejado cerrados, impidiéndoles buscar su felicidad. En especial mi Applejack; que tal parece que no tiene interés en sentar cabeza.

Ash: Tal vez ella no ha conocido a la per… digo, al poni indicado o tal vez ella es feliz dedicándose a la granja y no necesita de nada más en este momento. – Razonó. – Pero estoy seguro que si Applejack se enamora de alguien, este estará agradecido de tener a su lado a una maravillosa chica.

Las palabras de Ash conmovieron y aliviaron un poco el corazón de la matriarca Apple, deseando internamente que Ash fuese ese "alguien".

A. Smith: Pero bueno, cambiemos de tema o me pondré a llorar y créeme que no te gustará lidiar con una yo tomada y llorando. Dime Ash ¿Cuánto lleva desde que llegaste a Ponyville, dos meses acaso? ¿Has podido comunicarte con tu familia allá en tu hogar? – Tomó por sorpresa a Ash con la repentina pregunta.

Ash: Desgraciadamente no. Mi hogar está demasiado lejos y es imposible comunicarme por medios normales. – Contestó. – Créame que extraño a mi madre y a mis amigos. Todos los días los recuerdo y me pregunto cuando poder volver a verlos, pero no puedo volver a casa hasta cumplir la misión a la que vine.

A. Smith: Ya veo. Eres un corcel con un fuerte sentido de la responsabilidad. Eso me gusta. – Alzó su vaso en un brindis y bebió su contenido.

A. Smith: Por cierto, me llama la atención que solo mencionaste a tu madre.

Ash: Si. Hemos sido solo nosotros por un tiempo.

A. Smith: Lamento tu pérdida. Al menos ella te sobrevive. – Malinterpretó sus palabras.

Ash: ¿A qué se refiere? – Lo confundieron aquellas palabras.

A. Smith: Que, aunque tu padre ya no esté en este mundo, al menos tienes a tu madre.

Ash: Pero mi padre no está muerto. – Aclaró.

A. Smith: ¿¡Que dices!? – Se sorprendió tanto que casi se le baja la borrachera. Que un padre abandonara a su familia era tan raro en el mundo poni que era prácticamente un mito.

En la cultura equestre, el matrimonio era una unión sagrada que simbolizaba el amor eterno que se profesaba una pareja. No era una cosa que hacían solo por atracción o por un enamoramiento pasajero. Las parejas lo meditaban mucho antes de sentirse preparados para unir sus vidas. Por ello era extremadamente raro que los conyugues se separasen.

Ash: Si. Papá… – Se detuvo un momento. Tras tantos años, ya le era raro mencionarle. – Al principio él estaba con nosotros. Luego de que crecí un poco volvió a viajar y cada vez lo comencé a ver menos. Sus ausencias fueron cada vez más largos y la relación con mi madre se veía más y más apagada hasta un día simplemente dejo de venir. – Dijo con amargura.

A. Smith: Ya veo. Así que solo han sido tú y tu madre por años. Debió ser muy duro.

Ash: Lo fue al principio, pero mi madre se esforzó porque no me faltara cariño y he conocido grandiosas personas a lo largo de mis viajes. Así que ahora no necesito de un padre en mi vida. – Dijo con nostalgia, rememorando los buenos momentos.

Así siguió hablando un rato acerca de su vida.

A. Smith: Bueno. Ya se está haciendo muy de noche y creo que deberías regresar al castillo o andarás desvelado mañana. – Lo despachó pues no quería que Ash se entristeciese por la nostalgia.

Ash recogió sus cosas y se despidió de la dama. A su vez la abuela Smith vio que ya nadie quedaba para hacerle compañía y se quedó pensando sobre lo que dijo Ash, que Applejack y Big Mac aun no conocían al poni indicado. ¿Pero qué tal si en realidad su pequeña ya lo hizo y no se había dado cuenta de lo cerca que lo tenía por estar tan centrada en la granja?

A. Smith: Bueno, es el deber de una abuela asegurarse de que sus nietos sean felices. – Con esas palabras se puso cascos a la obra.

Al poco rato la fiesta se apagó. Y en cuanto todos se fueron por fin Applejack pudo descansar.

La poni entro a la casa para llevar a acostar a su abuela, pero gran sorpresa se llevaría al ver que la señora no se encontraba en la sala. Desesperada Applejack buscó por cada rincón de la casa, sin éxito alguno.

La pobre estaba hecha un par de nervios y estaba a punto de ir corriendo a donde su hermano estaba cuidando de la pijamada de las potrillas o con sus amigas para que le ayudasen a buscar por los alrededores de ponyville, por si en su borrachera la abuela se había ido a alguna parte, cuando vio que la puerta que conducía al ático estaba entreabierta.

Eso le extrañó pues esa puerta permanecía cerrada con llave desde la vez que Apple Bloom se lastimó la para al caerle encima una caja de cachivaches al jugar irresponsablemente en el ático.

Applejack: ¿Abuela? ¿Estás ahí? – La llamo desde las escaleras que conducían al ático. Pero al no obtener respuesta decidió subir.

Allí encontró a su abuela al pie de la ventana, con un libro abierto a su lado en el suelo y en el marco de esta había una manzana, un frasco con lo que parecía ser agua, un saquito de lona y un amuleto con un cuarzo rosa.

A. Smith: Primero pelar una manzana tan roja como un corazón y colocarla en un recipiente con el agua más pura. – Recitaba las palabras del libro.

A continuación, tomó un saquito de lona de dónde sacó una botellita y pétalos de rosa roja. – Luego añade unas gotas de aceite de sándalo y pétalos de flor de la pasión.

Por último, tomó la piel de la manzana y con ella envolvió el cuarzo rosa. – Y al final envolvemos la gema del amor con la piel de la manzana y la colocamos en el recipiente.

Applejack contempló confundida lo que hacía su abuela. Tal parecía que intentaba hacer alguna clase de poción como si fuese Zecora.

Applejack: ¿Abuela qué haces aquí? – Se acercó a ella.

A. Smith: Hola mi niña. Solo me encargo de un pequeño asunto. – Contestó claramente tomada.

Applejack: ¿Qué es esto abuela? – Alzó el libro.

A. Smith: Esto es una reliquia de nuestra familia que data desde los tiempos en que las 3 tribus de ponis aún estaban separadas; un libro de encantamientos. – Applejack quedó confundida. ¿Por qué una familia de ponis de tierra tendría un libro de encantamientos? – En aquella época nosotros comerciábamos manzanas con la tribu de los unicornios y en una ocasión nos dieron este libro como paga para hacer pócimas, encantamientos y amuletos.

Applejack: ¿Y para que haces todo esto? ¿Acaso algún tipo de ritual de buena suerte para la feria? – Pensó que la borrachera le provocó la ocurrencia de recurrir a la hechicería.

Revisando el libro, se encontró una ilustración idéntica a como su abuela tenía acomodados los objetos.

Applejack: "Encantamiento de atracción." "Para aquel a quien el amor se ha negado. Con este amuleto atraer otro corazón está garantizado." – Al instante se alarmó al leer el contenido del libro. – ¿¡Qué es esto!? ¿¡Acaso estás haciendo alguna clase de poción de amor!?

A. Smith: ¡Claro que no! ¿Acaso crees que quiero envenenar a alguien? Esto no es una poción de amor. Este es un simple encantamiento de atracción. – Replicó.

Applejack: Abuela ¿qué tan tomada estas?

A. Smith: No tanto como para no saber lo que hago, pero si lo suficiente para que no se me responsabilice de mis actos. – Contestó haciendo una sonrisa burlona. – Así que, si pensabas tirarme a loca, te digo de una vez que te quites esa idea.

Applejack: Ya veo. Entonces explícame cuál es la gran diferencia entre una y otra.

A. Smith: Veras, a veces ocurre que a un poni no le va bien en las cuestiones románticas. U otras veces, aunque dos ponis estén enamorados, existen barreras que se autoimponen y les impide a ambos estar juntos; como, por ejemplo, que ambos sean del mismo sexo, la diferencia de estatus, la diferencia de edad o que ya esté comprometido con alguien.

A. Smith: Este encantamiento lo que hace es que atraer a otro poni cuyo corazón pueda conectar con el de una.

Applejack: Suena más a supercherias.

A. Smith: Pero es verdad, aunque no lo creas. De hecho, una de las primeras Apple lo usó para encontrar a su amor verdadero.

A. Smith: Veras, estaba enamorada de un joven terrateniente. Pero él ya estaba comprometido con otra pareja.

Applejack: ¿Entonces ella usó el encantamiento para que se enamorara de ella? – Interrumpió.

A. Smith: ¡Ya te dije que así no funciona el encantamiento! – La reprendió. – Ambos ya estaban enamorados. El problema era que el terrateniente tenía un compromiso previo con una yegua a la que no quería. Así que cuando nuestra ancestra se puso el encantamiento, deshizo las barreras que tenía en su mente, permitiéndole romper el compromiso y dejando su corazón libre para casarse con la yegua que amaba. De hecho, esa también es la historia del nacimiento de esta granja.

Applejack quedó enmudecida. Pese a que su abuela quería hacer pasar la historia como algo lindo y romántico, ella se había dado cuenta de la verdad. Su ancestra había usado ese encantamiento para hacer que el terrateniente rompiera su compromiso y así ella pudiera seducirlo para casarse con él.

A continuación, la vaquerita recordó cierto fragmento de lo que dijo su abuela: "o que ya este comprometido con alguien". Y lo asocio rápidamente con las insinuaciones que le hizo a cierto muchacho transformado.

Applejack: Momento. Tú hiciste esto para dárselo a Ash. – Acusó.

A. Smith: Oh no no no. Esto lo hice para ti. – Reveló impactando a la vaquerita. – Verás. Yo tuve miedo de que por la forma en que te crie, hubiese puesto una cadena en ti que te impidiera buscar tu propia felicidad.

A. Smith: A decir verdad, fue Ash el que me dijo que no debía preocuparme y que encontrarías la felicidad cuando llegase tu momento, pero aun así no puedo quitarme esta ansiedad y no me estoy haciendo más joven. Me gustaría verte feliz con alguien antes de que me vaya de este mundo.

Applejack se enterneció por la preocupación de su abuela. Aun así, era reprochable que quisiera meterse en su vida de esa forma.

Applejack: Abuela, comprendo tu preocupación, pero créeme cuando te digo que no lo necesitas. Aunque este comprometida con la granja no estoy en contra en de encontrar a alguien para mí. Solo que mi felicidad no está ligada a tener o no una pareja. Pero si llegase a encontrar con un corcel que me guste, este será alguien que me valore y en quien confié con todo mi corazón. – Le hablo comprensivamente y le dio un abrazo. – Además, jamás te recriminaría nada por cómo nos criaste. Hiciste lo que pudiste tras la pérdida de papá y mamá: nos educaste, nos alimentaste y lo más importante, nos diste todo el amor que necesitábamos y mucho más.

La enternecida ancianita no pudo evitar derramar lágrimas por las conmovedoras palabras de su nieta.

A. Smith: Tienes razón querida. No sé qué estaba haciendo intentando toda esta superchería. Perdóname.

Applejack: Solo fue el alcohol y la nostalgia, así que no hay que perdonar. Vamos abuela, vayamos a dormir que mañana te espera una buena cruda. – La poni rubia guió a su abuela a su cuarto para que descansara. En el camino se encontró con Apple Bloom que había venido por bocadillos y le encargo que se encargara de las cosas del ático.

Dos días después de aquel incidente, el presidente del comité organizador de la feria de los huertos llegó a la granja a revisar el avance en la preparación del terreno.

Una agradable sorpresa se llevó al ver que todo estaba preparado: terreno limpio y postes y carpas listos. Viendo que todo estaba en orden dio su visto bueno para que sus trabajadores comenzaran con el armado de los stands.

Con los preparativos listos, la víspera de la Feria de los huertos llegó. Los representantes de las otras granjas de Equestria comenzaron a llegar para instalarse en sus stands correspondientes.

Ahí estaban caras familiares como Cherry Jubilee, jefa de la granja Cherry, y sus trabajadoras; y su primo Braeburn del asentamiento de Applelooza que venía acompañado de los ponis de dicho sitio y algunos búfalos. También venían algunos conocidos de otras granjas populares como Golden Harvest de las granjas Carrot y Hayseed Turnip Truck que venía a ayudar a la granja Turnip.

Appplejack se llenó de alegría y emoción de ver a tantos participantes.

Pero había solo una cosa que podía bajarle el ánimo y no tardó mucho en aparecer; Los Pear.

Applejack ya había tenido oportunidad de ver a los Pear en otras ediciones de la feria de los huertos y era una constante que ambas familias se tratasen como perros y gatos. Desde hacía muchas generaciones; tantas que el origen del conflicto ni siquiera aparecían en algún registro histórico; la familia Apple y la Pear tenía una relación de enemistad jurada.

Francamente le gustaría decir que eran los Pear los que se comportaban como cretinos, pero más de una vez fue testigo de cómo su propia familia era la que iniciaba un pleito.

Pero lo más curioso de todo era el trato "especial" que recibían ella y sus hermanos pues, a diferencia del resto de su familia, no recibían insultos o comentarios mordaces. En su lugar parecía que los trataban con indiferencia.

Los Pear pasaron junto a ella, ignorándola como si no existiera, y se instalaron en su lugar correspondiente. Pero cuando otro Apple pasó junto de ellos, no se tocaron el corazón para lanzarle tantos improperios como les fuere ponificamente posible.

Applejack dio un suspiro temiendo que este sería un evento que no olvidaría. Y vaya que el destino se encargaría de cumplirlo como no tenía idea.

Y por fin el día llegó. Fuegos artificiales y una banda marcaban el inicio de la feria de los huertos.

Un gran escenario fue armado en el centro de la feria, donde se daría la ceremonia de inauguración. Allí se encontraba el presidente de la asociación de granjeros Blue Ribbon, un corcel de color beige con crin azul y cutiemark en forma de cinta azul; Applejack quien fue designada por la Abuela Smith como la representante de la granja anfitriona, Un corcel de pelaje rojizo, crin grisácea y con cutiemark en forma de botella de jugo de pera, llamado Pear Coctail, quien era el representante de la granja ganadora de la feria pasada; Twilight por ser la princesa y Ash quien venía como su escolta.

B. Ribbon: … Y ahora vendrá la señorita Applejack, nuestra querida anfitriona, a decir unas palabras. – La llamó luego de terminar su discurso de apertura.

Applejack pasó al micrófono y se dirigió a la audiencia.

Applejack: Compañeros y amigos granjeros. Los Apple esperamos que esta Feria de los Huertos sea la mejor de todas. Que no solo sea una competición, sino una experiencia de unión y fraternidad que refuerce los lazos que nos identifica como granjeros.

B. Ribbon: Hermosas palabras de nuestra anfitriona. Ahora es turno de los ganadores de la última feria de los huertos para dar unas palabras.

Pear Coctail fue ahora quien tomó la palabra.

P. Coctail: Como granjeros somos capaces de cultivar nuestros productos, ya sea en las tierras más fértiles como Vanhoover o en la axila del mundo. – Dijo eso último con desprecio mirando las tierras Apple. – Así que compitamos con nuestro orgullo de granjeros en juego y que la mejor granja se alce con la victoria. – Declaró, dando un mensaje opuesto al que Applejack dio.

B. Ribbon: Ahora, sin más preámbulo, damos por inaugurada la feria de los huertos. – Al decir eso, fuegos artificiales brillaron en el cielo.

La feria de los huertos era una gran exposición con muchas cosas que ver: Estaba el área donde las granjas exhibían sus cultivos y dejaban probar de platillos elaborados con los mismos. Esta era la principal atracción de la feria.

También había espacios donde las compañías expandían y promocionaban diversos artículos para las granjas como arados, sistemas de riego, ordeñadoras, etc. Otra área tenía varios puestos de comida con platillos típicos de las regiones donde se ubicaba cada granja. También había varios juegos mecánicos y de habilidad para el disfrute de los niños y de aquellos que quisieran demostrar su destreza. Y por último, pero no menos importante, un lienzo charro (a no tener mejor palabra para el lugar) donde se llevarían a cabo competencias para los granjeros.

Todo este evento era resguardado por nuestro héroe. Pero no estaba solo ya que contaba con refuerzos que amablemente las princesas en Canterlot y el Imperio de Cristal le mandaron, entre los cuales se encontraban el par de soldados gemelos unicornio con quien Ash hizo amistad, Clear Crest y Night Crest. Con esto la seguridad del evento estaba consolidada.

Nuestro protagonista se encontraba haciendo un patrullaje por la zona cuando se encontró con una cara familiar.

Ash: Hola Applejack. – Saludo a su amiga que parecía estar anotando cosas en una tabla con clip.

Applejack: ¿Qué tal compañero? ¿Ocupado con la seguridad?

Ash: La verdad no. Todo ha estado en orden, así que casi casi estoy paseando por el lugar. – Confesó. – ¿Y tú que haces?

Applejack: Como la representante de la granja organizadora, es mi deber revisar que todos los stands, puestos y juegos cumplan con las regulaciones y no haya problemas. – Informó. – Oye, si no tienes nada que hacer ¿por qué no vienes conmigo y continuas tu ronda mientras yo sigo con las revisiones?

Ash: No lo sé. Se supone que tengo un área designada para patrullar y no creo que al sargento Sentry le guste que abandone mi puesto.

De nueva cuenta, por ser apenas un novato, no fue considerado para dirigir la operación. En su lugar se decidió que fuera Flash Sentry quien ya era un soldado con experiencia.

C. Crest: ¿Y por qué no vas? – Le habló su amigo que venía llegando con su hermano.

N. Crest: Nosotros podemos cubrir tu área mientras vas de paseo con la señorita. Y si el sargento Sentry pregunta, le decimos que estas cumpliendo tu labor.

Con el apoyo de los hermanos, Ash quedó libre para ir con Applejack.

El par recorrió la feria viendo y disfrutando de lo que esta ofrecía; claro, mientras hacían su trabajo.

Primero fueron a los puestos de juegos de destreza donde les cerraron el local a Flim y Flam por andar amañando el juego de derribar botellas con una pelota. Luego fueron a los juegos mecánicos en donde tuvieron que clausurar uno de péndulo por no cumplir con las regulaciones de seguridad. Más adelante cesaron las labores de unos puestos de comida por tener los alimentos en condiciones insalubres. Y otras cosas más.

Pero tanta chamba no significaba que no hubiese espacio para la diversión. Gracias a sus cargos, tanto Applejack como Ash pudieron gozar de algunos privilegios. En los juegos mecánicos los dejaron subir sin hacer fila. Entre los que más disfrutaron fueron el barco pirata y la montaña rusa.

En los juegos de destreza ambos podían jugar sin pagar, aunque por ello no obtendrían ningún premio. Dado eso, decidieron competir a ver quién obtenía el mejor récord. En esta competición fue Applejack la ganadora en 8 juegos de 14.

Applejack: Eso fue refrescante. – Dijo estirándose de relajamiento por la actividad física tras terminar el último juego.

Ash: Si, fue muy divertido. Por cierto, ten. – Le entregó un cojín en forma de manzana.

Applejack: ¿Pero cómo obtuviste eso?

Ash: Me sentí un poco mal por jugar sin pagar, así que en el último puesto pague por participar y me lleve este premio. – Explicó. – Pensé en quedármelo como recuerdo, pero ya que ganaste en nuestro duelo creo que sería un buen premio.

Applejack: Pues en ese caso lo acepto. Qué lindo gesto de tu parte. – Aceptó el obsequio y juntos fueron al siguiente destino.

En los puestos de comida siempre obtenían una muestra gratis gracias al puesto de Applejack. Y no hace falta mencionar quien de los 2 era más feliz con ello.

Con todo terminado sólo faltaba una última labor, revisar los stands. Applejack revisó que no le faltase nada a las granjas invitadas y Ash se aseguró de que revisar por si había conflictos de algún tipo.

Todo parecía en orden hasta el momento. Applejack tenía muchos amigos en las otras granjas y se aseguró de proveerles lo necesario. Por eso mismo Ash no encontró ninguna disputa o conflicto que tuviese que resolver.

Pero entonces llegó el último stand.

Applejack: Emm… Ash, te importaría revisar el último stand sin mí. – Pidió.

Ash: ¿Pero por qué?

Applejack: Veras, el último stand es el de la granja Pear. Nuestras familias han sido enemigas desde hace tanto que nadie puede recordar. Si voy probablemente me ignoren.

Ash: ¿Y por qué se pelean?

Aplejack: La mera verdad, no lo sé. Se lo pregunté a mi abuela varias veces y siempre me da evasivas. A mí se me hace que ya ni siquiera se acuerdan.

Ash: Tengo una idea. Puedo usar mi posición para hacerle de guardia malo y hacerlos cooperar si no se portan amables. – Imitó una voz profunda y grave para sonar amenazante.

Applejack: Ha ha ha ha. Seguro que con esa voz fingida se espantarán. Está bien, confió en ti guardia malo.

Llegando al stand se encontraron con la sorpresa de que estaba repleto de potrillos que rodeaban a un poni anciano que aparentemente les regalaba dulces. Y entre dichos pequeños se encontraba Apple Bloom y sus amigas.

Applejack: Apple Bloom, criatura de Celestia ¿Qué haces?

Apple Bloom: ¡Este señor está regalando paletas! – Dijo emocionada. Sentimiento que compartía con sus otras dos amigas que tenían la boca repleta de paletas.

En cuanto los potrillos se fueron con sus dulces, Applejack y Ash se acercaron.

Applejack: Esos chicos se fueron como una estampida. Espero que no le hayan dado problemas.

¿?: Para nada, me encantan los niños. Tú debes ser Applejack, verdad. – Dijo aquel poni de pelaje ámbar claro, crin aborregada de color blanco con gris y una franja café, una cutiemark en forma de pera y un pañuelo atado al cuello de color verde.

Applejack: Así es. ¿Cómo lo supo?

¿?: Bueno… – Hizo una pausa. – Eres la represéntate de la granja anfitriona, así que eres fácil de reconocer. Además debo conocer a quien nos supervisa. Ahora permítame presentarme, mi nombre es Grand Pear.

Applejack: ¿Usted es un Pear? – Preguntó atónita. No esperaba que un Pear la tratase de forma tan amigable.

G. Pear: Así como oyes. Sé lo que debes estar pensando, pero yo no tengo nada contra tu familia ahora.

Applejack: ¿En serio?

G. Pear: Ya estoy muy viejo y he cometido demasiados errores como para seguir guardando rencores absurdos. – Habló en un tono melancólico. – Ojala el resto de la familia también dejaran ir el resentimiento.

Educadamente Grand Pearl le entregó a Applejack una listita con las necesidades de su stand.

G. Pear: Antes de que se vayan tomen esto. – Les entrego a cada uno una paleta de caramelo sabor pera. – Y para ti, me gustaría que aceptases este presente como muestra de buena voluntad. – Le dio a Applejack un frasco de jalea de pera. – Disfrútala con Apple Bloom, Big McIntosh y la vieja Smith.

Applejack: Muchas gracias. – Se despidió y ambos se retiraron.

Mientras caminaban, ella se dio cuenta de algo.

Applejack: Un momento ¿Cómo conoce a mis hermanos y mi abuela? – Pensó.

Sin más incidentes, el primer día de la feria terminó. Applejack y Ash fueron a la casa de esta quien le ofreció un poco de jalea para llevar a casa. Y mientras ella vertía un poco en otro frasco para el chico, la Abuela Smith entró al comedor, impactándose por lo que vio.

A. Smith: ¿¡De donde sacaste ese frasco de jalea de pera!?

Applejack: Nos lo regaló Grand Pear como muestra de amistad. Parece que él es diferente a los otros Pear.

A. Smith: Que diferente ni que ocho cuartos. De todos los Pear él es el peor. Si supieras lo que hizo, tú también opinarías lo mismo.

Applejack: ¿Y qué fue lo que hizo?

A. Smith: E… eso no importa. Solo deshazte de eso. – Evadió la pregunta y se fue de ahí antes de ser cuestionada.

Sin tener de otra, la vaquera terminó regalándole a Ash todo el frasco de jalea. Aun así, el chico no se sintió conforme con recibir todo el frasco y que su amiga se quedase con las ganas.

Ash: Que lastima. Ni pudo darle una probada a la jalea. Hmmmm… Tal vez pueda hacer algo. – Caviló mientras andaba.

Pronto la noche llegó, y en la habitación de la vaquerita ella se encontraba en una situación algo incomoda.

Applejack: ¿En serio tengo que hacer esto? ¿Por qué no se lo dejamos a Big Mac? Después de todo, él es el mayor.

A. Smith: Tú eres la representante de la granja en el comité organizador, así que debes estar presente. Además, sabes que no puedes faltar al baile del granero.

El tradicional baile del granero era un evento extraoficial de la feria. ¿Pero por qué hacer un baile en un granero? La respuesta era simple. Los graneros siempre habían sido un lugar apartado para que los jóvenes enamorados se encontrasen. Podía ser para algo tan inocente como ver las estrellas o bailar bajo la luz de los candiles, hasta cosas más subidas de tono como la entrega mutua entre dos amantes en una cama de heno.

Y al instaurarse la feria de los huertos se creó también un evento no oficial y exclusivo para los jóvenes de cada familia de granjeros, "El baile del granero".

Allí, los hijos de cada familia acudían para estrechar lazos ente las granjas y convivir. Aunque el motivo oculto, que en realidad era un secreto a voces, era el de conseguir pareja para casarse.

Aunque fuese difícil de creer los granjeros eran gente muy elitista, incluso más que los unicornios de Canterlot. Ellos eran celosos sobre a quién dejaban entrar a su familia y sobre todo valoraban mucho las relaciones que pudieran traerles beneficios. Así que preferían que sus proles contrajeran nupcias con ponis de otras granjas para establecer buenas relaciones comerciales y que siguieran con una estirpe pura de granjeros.

Así, "El baile del granero" funcionaba como una reunión de solteros donde los hijos mayores de las granjas buscaban a un buen partido para casarse y así formar alianzas con otras familias, sin ignorar claro que tendrían descendencia que continuaría el legado familiar. Y por otra parte los hijos menores buscaban alguna buena familia a la cual ingresar y así tener la oportunidad de tener una tierra propia, ya que estos no heredarían las granjas de sus respectivas familias.

Cabe aclarar que nadie se casaba con alguien a quien no amara. Después de todo, a parte de lo empresarial, no se podía formar una familia con sentimientos de interés.

Pero los tiempos cambian y así las tradiciones; y dichos objetivos pasaron a quedar en segundo plano. Los jóvenes en la actualidad ya no se interesaban tanto por las granjas o mantener "pura" la sangre de granjeros. Muchos decidían salir a la ciudad a probar suerte en trabajos más ostentosos o decidían formar familia con ponis que no pertenecían al ámbito campirano.

Aunque eso no quería decir que dejase de haber un cortejo, solo que ahora la cosa era más casual. Si dos ponis se atraían se iban a otro lado a tener intimidad para luego retirarse cada quien por su rumbo o regresar al baile por una segunda ronda de "diversión nocturna".

Y Applejack no era la excepción. Desde que se dejó de ser un potrilla para convertirse en yegua, formó parte en dicho evento. Bailaba con los machos, conversaba con otras chicas y, aunque ella era de la idea de tener una relación formal antes de tener intimidad, a veces también tenía aventuras de una noche.

Pero ahora la cosa era diferente pues su abuela la estuvo presionando para que tuviera una pareja, sin mencionar la presión de que en la misma fiesta había chicos Pear y ella, como organizadora, tendría que asegurar el orden. Y, además, por algún motivo que desconocía, no se sentía en ánimo como para coquetear con potros.

Y en otras circunstancias ella podía zafarse del evento sin problemas. Sólo tenía que ir, bailar dos veces con un par de tontos, rechazar las insinuaciones e irse sin mayor dificultad. Pero ahora que su granja era la anfitriona del evento, ella estaba obligada a bailar con todos los machos.

Rarity: Listo, terminé. – Dijo orgullosa y caminó unos pasos atrás para contemplar su trabajo. Al ser un baile, obviamente Applejack necesitaba vestirse bien para la ocasión. Y quien mejor para encargarse de su vestuario que Rarity.

Applejack lucía un bonito vestido jean estilo country, un cinturón de cuero café, botas vaqueras largas y una pañoleta atada a forma de mascada para completar el atuendo. Se arregló su crin en una linda trenza al igual que su cola, se puso una pequeña capa de maquillaje para resaltar su belleza natural y una flor de gardenia detrás de su oreja derecha era todo el accesorio que necesitaba.

Rarity: ¡Te vez divina! – La elogió.

A. Smith: Concuerdo. Luces como una bella flor de primavera.

Recibiendo elogios de su amiga y su abuela, Applejack ya estaba lista para salir.

Ella y su hermano, como buenos anfitriones, fueron los primeros en llegar. El lugar había sido arreglado por otros miembros de los Apple que fueron comisionados para la tarea. Mesas con comida y bebida, varios candiles con velas mágicas que tenían flamas de colores y una banda de música.

Poco a poco los invitados llegaron, animando el ambiente. Applejack entonces tomó la palabra.

Applejack: A todos los invitados, agradezco que nos acompañen en esta edición del baile del granero. Espero que construyamos relaciones prosperas y duraderas. – Dio la bienvenida, dando inicio al evento.

Como era de esperarse, gracias a su puesto como organizadora, Applejack era la más solicitada por los potros para bailar y recibir invitaciones para ir a "pasar un buen rato". Claro que la yegua rechazo las segundas, limitándose solo al baile.

Pasado un rato al fin los pretendientes se cansaron de insistirle a la vaquerita por un poco de "atención privada" y pudo descansar.

Mientras tanto, sobrevolando el granero estaba nuestro héroe. Este buscaba la forma de entrar, pues los cadeneros a la entrada del granero le impidieron el paso por no ser de familia campirana.

Las ventanas estaban cerradas para impedir a los niños y chismosos que vieran el interior. Eso dificultaba aún más el objetivo del muchacho.

Pero para su buena fortuna una ventana justo en el techo estaba entreabierta; y convenientemente podía ver de ahí su objetivo. Prendiéndosele el foco, tuvo una idea para conseguir lo que se proponía.

Dentro del granero la anfitriona se sentía aburridísima. El flujo de ponis que salían a "divertirse" y que regresaban a buscar una nueva pareja se volvió constante y ya nadie le pedía siquiera que bailase con ella.

Applejack pensaba en ya retirarse, pero necesitaba una forma de hacerlo discretamente sin que la notasen. Alzando la vista a la ventana entreabierta, vio algo inesperado; un destello amarillo como de electricidad que parpadeaba en el cielo.

No tuvo que pensarlo mucho tiempo para razonar que era Ash de quien se trataba. Asegurándose de que nadie la viera, hizo señales al joven para que fuera a un costado del granero.

Ash bajó a donde le indicaron y vio cómo se abría levemente una de las ventanas y un casco amarillo se asomó de esta haciéndole señas para que se acercase.

Applejack: ¿¡Qué haces aquí!? – Le preguntó en voz baja desde la ventana.

Ash: Pues vine a verte. – Contestó provocándole un ligero sobresalto a la rubia. ¿Par que querría verla y tan tarde? Se preguntaba. – Verás, sé que querías probar aquella jalea de pera que te regalaron y no te dejaron. Así que pensé en venir de sorpresa e invitarte a que comiéramos juntos. – Y con eso la inquietud se fue. Solo era Ash siendo Ash.

Applejack: Eso fue tontamente lindo de tu parte. Pero hay un problema, no puedo zafarme del baile ya que soy la anfitriona. – Señaló. – Necesitaríamos alguna distracción.

Espiando por la abertura de la ventana, Ash vio los candiles. Eso hizo que se le prendiera el foco.

Ash: Tengo una idea. Solo abre la ventana por un momento. – Indicó.

La poni obedeció y abrió la ventana completamente. Por su parte Ash lanzó shuriken de agua desde sus alas hacia adentro. Las estrellas ninja chocaron entres si, explotando en una lluvia extinguiendo las llamas. Todo se sumió en la obscuridad y un pequeño revuelo se generó.

Rápidamente Applejack aprovechó esa apertura para salir por la ventana y junto a Ash se fueron corriendo de ahí.

Applejack: ¿Y a dónde vamos?

Ash: Ya lo verás. – La tomó del casco y se la llevo.

Ambos llegaron a la misma colina donde Ash encontró a Sweetie Belle en aquella ocasión que le rompió las ilusiones.

Applejack: No sabía que conocías este lugar.

Ash: Lo encontré por casualidad. – Mintió. – Pensé que sería un bonito lugar para cenar sin que tu abuela se diese cuenta.

El joven sacó de sus alforjas una manta y la extendió en el piso. Luego caja de almuerzo llena de sándwiches de jalea y una botella de jugo.

Ash: Todo listo. ¿Qué te parece? – Le sonrió.

La vista de los sándwiches y el jugo lucia extremadamente simple e infantil a comparación de las bebidas alcohólicas y los platillos regionales que había en el baile del granero.

Applejack: Es perfecto. – Pero para ella, aquel desinteresado gesto hacia que se viera mejor que cualquier cosa que había en el baile.

El par disfruto de la comida a la luz de la luna y las estrellas.

Ash: ¿Entonces eso era un baile? No debí sacarte entonces.

Applejack: Descuida amigo, de cualquier manera, estaba aburrida ahí. Que vinieras por mí fue lo mejor que pudo pasarme.

Applejack: Es más, hasta hubiese preferido que te colaras para, al menos tener un amigo con quien bailar.

Ash: Pero si sabes cómo bailo. – Resaltó recordándole sus dos cascos izquierdos.

Applejack: Solo necesitas una buena enseñanza. Anda, ven. – Le indicó que se levantase. A lo que Ash obedeció.

A continuación, la señorita guio el casco derecho del chico hacia la zona dorsal de su espalda, casi a la altura del hombro. Luego ella le puso el casco izquierdo en su brazo justo entre el hombro y el bíceps. Y por último con su casco derecho tomó el izquierdo de Ash, elevándolos a la altura del hombro. Así ambos quedaron sosteniéndose en sus patas traseras.

Ash sentía como si en cualquier momento el equilibrio se le fuese a ir, pues al tener el cuerpo de un cuadrúpedo no estaba diseñado para sostenerse en 2 patas.

Applejack: No te pongas nervioso o nos caemos ambos. Ahora solo mírame a mí y déjate guiar.

La chica entonces dio un paso para atrás, a lo que Ash respondió con uno hacia adelante. Luego ella dio un paso adelante con su compañero dando otro hacia atrás.

Ambos repitieron el movimiento varias veces hasta que el jovencito se acostumbró. El chico no quitaba su mirada de los ojos esmeralda de su amiga.

Applejack: Ahora vamos con ritmo: Un, dos, rápido. Un, dos, lento. Un, dos, rápido. Un, dos, lento. – Instruyó a nuestro héroe.

Ambos siguieron con su danza, mejorando poco a poco; llegando al grado de que Ash intentó hacerle dar una vuelta a Applejack. Pero el exceso de confianza seria su caída, literalmente, pues en ese momento perdió el equilibrio y terminaron ambos de bruces en el suelo.

Un estallido de carcajadas surgió entre ellos.

Applejack: Creo que necesitarás más práctica. – Se secó una lágrima de risa.

Ash: Esperaré una segunda lección, maestra Applejack.

El par comenzó a recoger las cosas para irse cuando Applejack vio algo a la distancia. Una luz apareció en medio del huerto a la distancia.

Applejack: ¿Qué es eso? – Enfocó la mirada. – ¡Un intruso se coló a la granja! – Se alertó.

Ash: Iré a investigar. Tú queda… OFF. – No pudo terminar porque Applejack saltó a su espalda.

Applejack: Ni te atrevas a insinuar que me quede. Esta es mi granja y yo la defenderé. Ahora muévelas. – Le dio un golpecillo a su costado trasero.

Ash dio un salto por la súbita acción y desplegó sus alas para ir volando hacia el intruso.

Sobrevolando la arboleda llegaron a su objetivo en un claro. Allí vieron a una figura que llevaba un candil, parada frente a un extraño árbol.

Applejacck: ¡Alto ahí granuja! – Le gritó al tiempo que descendían detrás de él.

El extraño se alertó y se metió en los arbustos para huir. Y en su prisa una de las ramas le hizo una cortada en un cachete, mientras que otra le arrancó un trozo de tela que llevaba.

Inmediatamente el par le dio persecución, más no lograron encontrarlo. Lo único que pudieron encontrar fue el trozo de tela y un par de hojas cubiertas por sangre.

Applejack: Rayos. ¿Cómo se nos pudo escapar?

Ash: Se escapó totalmente. – Dijo decepcionado. La primera emergencia real que enfrentaba como guardia y había fracasado estrepitosamente.

Applejack: No te deprimas amigo. Fue mi culpa que por haberlo alertado que se escapara. – Le dio palmaditas en la espalda mientras lo consolaba. – Vayamos a casa. Ya podrás contarle a Twilight lo que pasó.

Ash: Por cierto, ¿qué es este lugar? No pensé que hubiese un claro en el huerto.

Applejack: Este lugar es especial. Aquí fue donde mis padres se casaron; justo bajo la sombra del gran árbol para ser exactos.

Ash examinó el árbol donde estaba parado el sujeto desconocido.

Ash: Pero ese árbol no es…

Applejack: Lo sé. Y creo que tiene que ver mucho con mi familia.

Aquel árbol grande del que hablaban, en realidad eran dos árboles entrelazados, con la particularidad de que uno de estos era de peras y el otro de manzanas.

Ash: ¿A qué te refieres?

Applejack: Antes tenía dudas sobre por qué había un árbol de peras en Sweet Apple Acres. Pero luego de descubrir aquel dibujo en el libro de mi madre y con la aparición de este poni misterioso justo en este árbol tengo la teoría de que mamá podría tener algo que ver con la familia Pear. – Teorizó.

De repente la forma en que los trataban lo Pear a ella y sus hermanos tenía sentido. Si tenía algún tipo de relación con dicha familia, no podrían odiarlos como al resto de lo Apple y por eso solo los ignoraban.

Applejack: Ahora entiendo por qué la abuela no hablaba mucho de la familia de mamá. – Sintió como si un mundo de cosas se le viniera encima. Claro que todo eran conjeturas, pero el tener una pista sobre su familia materna era algo que valía indagar.

Ash: ¿Y qué harás ahora?

Applejack: La abuela de seguro no me dirá nada, así que está descartada. Si tan solo hubiese un Pear que pudiera decirme si mis sospechas son ciertas. – Se puso pensativa.

Entonces un poni se le vino a la cabeza.

Applejack: ¡Ya sé quién puede ayudarnos! Pero tendremos que esperar a mañana.

Ash: Perfecto. Entonces vamos a regresar antes de que alguien descubra que no estas y comiencen a preocuparse.

Applejack: Si no te molesta, me gustaría quedarme un rato más.

Ash accedió a la petición de su amiga y permaneció con ella para llevársela en cuanto terminara de asimilar lo realizado esta noche.

Al día siguiente, luego de cumplir con sus obligaciones de organizadora, Applejack fue directamente al stand de los Pear llevando a nuestro protagonista con ella.

Ash: ¿Y exactamente por qué vengo? – Cuestionó su papel.

Applejack: Apoyo moral.

Ash: ¿Y por qué no vienen tus hermanos?

Applejack: Porque no quiero darles falsas esperanzas por si llegase a no ser lo que esperaba. Por eso no les dije nada. – Aclaró.

Ash se sintió halagado de ser el único al que Applejack le estuviera confiando tan secrete información.

Applejack: Hola. Busco a Grand Pear.

Poni Pear: No tenemos nada que decirle a una Apple, ni siquiera a ti. – Fue cortante.

Applejack: Luego podemos hacer el jueguito estúpido de odiarnos entre clanes. Pero ahora tengo algo importante que preguntarle. – Se irritó, algo poco común en ella.

P. Coctail: Mi padre se siente indispuesto en este momento. Así que deja de fregar y vete a hacer tu trabajo. – Intervino aquel poni que reconocieron como el representante de los Pear

Applejack: Le juro que no lo molestaré. Sólo necesito un momento de su tiempo. – Actuó más razonable.

P. Coctail: Te repito que mi padre esta indispuesto. Así que vete.

Los granjeros se lanzaron miradas hostiles al grado que Ash se metió entre ellos para evitar que las cosas fuesen a escalar.

G. Pear: A ver, a ver. ¿Quién se siente indispuesto? – El poni anciano hizo acto de presencia, apareciendo detrás de su hijo.

P. Coctail: Papá no deberías levantarte. Recuerda que te lastimaste. – Quiso persuadirlo a que regresara a su carpa.

G. Pear: Solo fue una cortada. No te pongas dramático.

Applejack: Señor Grand Pear. ¿Me recuerda? Soy Applejack. Si me permite un momento de su tiempo me gustaría preguntarle algo importante. – Se acercó a pedirle.

P. Coctail: Escucha alborotadora. – Se acercó de forma amenazante. – Más te vale que… – No pudo continuar porque en ese momento Ash se interpuso en medio.

Ash: Cálmese señor. – Habló en tono autoritario.

P. Coctail: ¿Cómo esperas que me calme con esta niña queriendo molestar a mi padre? – Alegó, más su padre puso un casco frente suyo para silenciarlo.

G. Pear: Cálmate hijo. Al menos escucharé lo que tiene que decir. – Le dijo para luego cambiar su atención a Applejack. – Ven conmigo a la tienda. – Ambos jóvenes avanzaron. – A solas. – Se dirigió al chico quien tuvo que quedarse.

El anciano llevó a Applejack a la zona de hospedaje. Esta era básicamente una zona de acampado donde se habían instalado carpas con todas las comodidades hogareñas para que los invitados de otras granjas se hospedasen: Sillas, mesas, catres y un calentador para el frio de la noche.

Ambos tomaron asiento a extremos opuestos de la mesa. La chica entonces notó que el señor tenía una herida en su mejilla y su paliacate estaba roto de un extremo.

Applejack: ¿Se encuentra bien? Si de veras esta indispuesto puedo volver después.

G. Pear: No te preocupes por pequeñeces hija. – Le restó importancia. – Entonces ¿de qué querías hablarme?

Applejack: Señor, iré sin rodeos. – La chica sacó el libro de su madre. – Este libro perteneció a mi madre. – Le mostro un dibujo de la mencionada. – Hace poco encontré este dibujo en la guarda. – Mostró ahora el dibujo del poni desconocido. – Sé que no es parte de mi familia paterna, así que deduzco que él es familiar de mi mamá.

G. Pear: ¿Y eso qué tiene que ver conmigo? – Se puso a la defensiva.

Applejack: Hace poco un incidente, junto con el dibujo que le enseñé, me hizo sospechar que mi madre, y por consiguiente este poni, eran de la familia Pear. – Comentó logrando que Grand Pear abriera los ojos de par en par; acción que no pasó desapercibida. – ¡Lo sabía! Por favor, debe decirme la verdad. – Suplicó. Ansias y esperanza se reflejaban en su mirada.

En la mesa hubo un sepulcral silencio hasta que Grand Pear dio un suspiro.

G. Pear: Haaaaa. De acuerdo, te diré todo. – Accedió. – Efectivamente tienes razón. Tanto tu madre como aquel poni del dibujo son Pear a quien conozco personalmente.

Applejack: Entonces era cierto. Soy mitad Pear. – Realizó sintiendo una gran sensación de júbilo al conocer su origen. – Por favor cuénteme acerca de mamá.

G. Pear: Será un placer contarte sobre Pear Butter.

Applejack: ¿Pear Butter? ¿Pensé que su nombre era Buttercup?

G. Pear: Debió cambiar su nombre al casarse con un Apple. Después de todo sería un escándalo si se hubieran enterado de su origen. Habría enfrentado mucha discriminación tanto ella como tu padre y sus hijos. – Dedujo.

Pese a que Applejack quería negar dicha deducción, sabía perfectamente cómo se comportaba su familia ante los Pear.

Applejack: ¿Y este poni quien es y qué relación tiene con mamá?

G. Pear: Creo que ya nos demoramos lo suficiente. – Cambio abruptamente el tema. – Si pasamos más tiempo juntos, los miembros de nuestras familias podrían enfadarse si nos ven.

Applejack: ¡Eso no me importa! Quiero saber más de dónde vengo. – Se desesperó.

G. Pear: Todo a su tiempo. Reunámonos esta noche para contarte acerca de Pear Butter. ¿Hay algún lugar donde podamos estar en privado?

Applejack: Conozco el lugar perfecto. – Procedió a dibujarle un mapa. – Nos reuniremos aquí. Hay un árbol de manzanas y peras que es imperdible.

Con el lugar acordado para su próxima reunión ambos se despidieron.

Al caer la noche Applejack ya estaba esperando en el lugar convenido. Esta había pedido ayuda a Ash para traer y dejar a Grand Pear por su avanzada edad.

No pasó mucho para que el mencionado arribase a espalda de Ash.

G. Pear: Gracias por el aventón jovencito. – Dijo a Ash y luego fue con Applejack.

Applejack: Gracias por venir. – Lo recibió con júbilo. – Estuve esperando esto.

G. Pear: Créeme que a mí también me da gusto poder contarte de tu herencia Pear. Pero no tenemos mucho tiempo. En un par de horas mis hijos se darán cuenta que me escapé y comenzarán a buscarme.

Applejack: ¿Entonces me podría contar cómo era mamá de pequeña? – Pidió.

G. Pear: Será un placer. Pear Butter desde pequeña era la cosita más hermosa del mundo. Era dulce y atenta. Amaba trabajar en el huerto y convivir con su familia.

G. Pear: Era un prodigio en el arte: Dibujaba, pintaba, tocaba su guitarra, cantaba y hacia figurillas de plastilina y luego de arcilla.

G. Pear: Creo que por eso se interesó en la repostería. Ahí podía tanto trabajar con las peras como hacer lindos decorados. Creo que era muy amiga de Chiffon Swirl y ella la introdujo a eso.

Applejack estaba maravillada con las historias que G. Pear le contaba.

Applejack: ¿Y el quien es? – Le mostró el dibujo del poni desconocido.

G. Pear: Alguna vez él fue el padre de tu mamá. – Su voz sonó con resentimiento.

Applejack: ¿O sea que era mi abuelo?

G. Pear: El perdió el derecho a ser considerado un abuelo o un padre después de lo que hizo.

Grand Pear le contó la historia de cómo el padre de Pear Butter, luego de enterarse de la relación que tenía con Bright Mac, planeó mudar la granja a Vanhover para alejarla de su amado. Pero no contaba con que el par de jóvenes decidiría contraer nupcias a espaldas de sus padres.

El señor se enteraría a tiempo e intentaría irrumpir en la boda para llevarse a su hija, mas esta se negaría a separarse de su poni especial. El padre en un arranque de ira le pondría un ultimátum; o se iba con él o seria expulsada de la familia Pear.

Al final la yegua decidiría que su amor valía más que un simple apellido. Su entonces padre, en vez de alegrarse por que su hija hubiese encontrado su felicidad, dejó que la ira y el resentimiento se apoderaran de él; y la desconoció como hija suya.

Aquella historia hizo hervirle la sangre a la chica.

Applejack: ¿¡Cómo pudo hacer algo tan ruin!? – Gritó con indignación.

G. Pear: El orgullo. Un estúpido orgullo que lo hizo perder lo más importante.

Applejack: ¿¡Y como se llamaba esa sabandija!?

G. Pear: Lo siento pero no quiero ni decir su nombre. – Habló con resentimiento. – Como sea, creo que fue suficiente por hoy. – Declaró.

Applejack aceptó y le pidió a Ash, que hasta ese momento solo había estado de oyente, que lo regresara. Al acabar su labor, el joven caminó con la rubia en dirección a su hogar.

Ash: Applejack ¿no sentiste como algo raro en Grand Pear?

Applejack: ¿A qué te refieres?

Ash: Bueno, sabe muchas cosas personales de tu mamá y no quiso decirte el nombre de ese poni misterioso. – Razonó.

Applejack: Porque somos familia. Seguramente es mi tío abuelo y se peleó con mi abuelo por haber rechazado a mamá. – Especuló. Su dicha le impedía razonar apropiadamente, dejándose solo con un explicación positiva.

Ash: Supongo que para la próxima será Big Mac el que se encargue de ir por Grand Pear. – Comentó.

Applejack: ¿De qué hablas? Aun necesito de tu ayuda. Si Big Mac se acercara a la carpa de los Pear, seguramente lo echarían. – Aclaró.

Ash: De acuerdo.

Applejack: Muchas gracias por ayudarme, aunque este no sea tu asunto. Te prometo que te lo compensaré con el mejor pay de manzana que hayas probado en tu vida.

Ash: De que hablas, para eso estamos los amigos. Pero un pay de manzana sería un buen motivante.

– Le brillaron los ojos y se relamió los labios. – Afortunadamente Clear Crest y Night Crest me cubrieron en mi parte de la guardia nocturna.

Applejack: Tendré que agradecerles también a ellos.

Ash: De hecho me dijeron que los compensaba si les presentaba a las chicas y a ti.

Applejack: ¿Sabes lo que significa eso verdad? – Preguntó con suspicacia.

Ash: Que quieren ser sus amigos. – Respondió inocentemente.

Applejack: Eeeee… si, creamos eso. – Decidió no sacarlo de su error.

Llegando a su casa la granjera les contó a sus hermanos todo lo que había descubierto.

Así las reuniones de los hermanos Apple con Grand Pear iniciaron. Durante el día todos realizaban sus obligaciones como lo harían normalmente, cada quien por su lado. Pero al caer la media noche se reunían en secreto a oír las historias que Grand Pear tenía sobre la madre de estos en sus años de juventud.

Cada día aprendían cosas nuevas de ella, por ejemplo que era mejor amiga de Chiffon Swirl, mejor conocida como la Sra. Cake. O que era una yegua muy humilde y bondadosa que gustaba de ayudar a los más necesitados.

Applejack podía sentir como un hueco en su corazón que no sabía que tenía se llenara con cada relato.

Imaginaba que sus hermanos sentirían en mayor o menor medida dicho sentimiento. Apple Bloom probablemente menos al nunca haber conocido a sus padres y Big Mac tal vez más por ser quien más tiempo los conoció.

Todo parecía una fantasía. Las historias de su madre y la amabilidad de Grand Pear hicieron pensar a los hermanos Apple que quizá el mutuo entendimiento entre las familias Apple y Pear fuese una realidad en un futuro no tan lejano.

Pero no todo podía ser caramelo sobre manzanas. Y alguien que los había observado vendría a despertarlos de dicha fantasía.

A la cuarta noche de sus encuentros nocturnos, Los hermanos se encontraban escuchando atentamente, cual niños pequeños, a Grand Pear relatando una nueva historia de la madre de estos. Ash por su parte, se había ido a entregarles algunos refrigerios a Night Cres y Clear Crest por su ayuda.

G. Pear: Y cuando dijo que el café venia de las heces de una civeta todos lo escupimos. Desde entonces acordamos nunca dejarla preparar café de nuevo. – Terminó su historia causando las risas del trio de hermanos.

A. Bloom: Ha ha ha ha. De veras que mamá era muy ocurrente.

Big Mac: Eyup.

G. Pear: Y esa no es de las mayores ocurrencias que hizo su mamá.

Applejack: Es una lástima que te irás en 3 días. Nos gustaría escuchar más historias.

Big Mac: Eyup.

G. Pear: A mí tampoco me gustaría que fuera el final.

A. Bloom: No tiene por qué serlo. – Dijo llamando la atención de los demás. – Podríamos escribirnos cartas.

Applejack: Que buena idea. Así no perderíamos contacto. – Concordó. – Además así también podrías contarnos de nuestras raíces Pear.

Big Mac: Eyup.

Applejack: Después de todo somos familia.

¿?: No dirían eso si supieran lo que hizo. – Una voz de entre los arbustos llamó la atención de los presentes.

Todos giraron la cabeza para ver como la abuela Smith salía de entre los arbustos.

Applejack: A… abuela. ¿Qué haces aquí? – Se puso nerviosa.

A. Smith: Eso debería yo preguntarles a ustedes. ¿Qué manzanas están haciendo en este lugar y especialmente con este tipo?

Applejack: Abuela sé que odias a lo Pear pero Grand Pear no es como los demás.

A. Bloom: Cierto. Él ha sido muy amable con nosotros.

Big Mac: Eyup.

Applejack: Gracias a él descubrimos que nuestra madre era una Pear y aprendimos mucho acerca de ella y nuestras raíces.

Applejack: Ahora entiendo por qué no nos hablabas de mamá en su juventud. No conocías nada de ella en ese tiempo, además de que no querías revelarnos que era una Pear. – Reflexionó. – Pero ya todo está bien. Grand Pear es un buen poni.

A. Smith: Si. Seguro les ha dicho mucho sobre su madre y los trata a ustedes muy bien. ¿Pero se han preguntado siquiera cómo es que sabe tanto de ella?

Los hermanos se miraron entre sí. En sus mentes nunca se tomaron la molestia de cuestionarse cómo Grand Pear sabía tanto de Pear Butter. Sólo asumieron que conocía todo de ella por ser familia, más nunca lo comprobaron.

Applejack: Eso es… porque… es nuestro tío ¿verdad? – Se giró hacia el poni anciano, como si esperase una confirmación que eliminara toda duda.

En eso, Ash arribó, descendiendo donde estaban todos.

Ash: Listo, ya les entregue los refrigerios a Night y Clear. ¿Está listo Grand Pear para que me lo lleeee…? – No pudo terminar pues en ese momento se dio cuenta de la presencia de la abuela quien no lo veía con amables ojos. – Ho… *glup* hola señora. ¿Cómo está?

A. Smith: Ay yo aquí muy bien. Casualmente los vi hace 3 noches escabulléndose juntos cuando me levanté al sanitario. Así que los seguí pero les perdí la pista.

Ash: ¿Le tomó 3 días saber dónde nos reuníamos?

A. Smith: ¿Qué quieres? Soy vieja. – Respondió. – En fin. Estaba preparada para meterles un buen escarmiento a ambos si andaban haciendo cosas indebidas antes del matrimonio. Pero hubiese preferido que las estuvieran haciendo antes que encontrarme con esto.

G. Pear: Mi única intención era ver a los chicos una vez y ver como habían crecido. No tenía planeado que ellos me contactaran. No puedes culpar a este pobre anciano.

A. Smith: ¡No me vengas con eso de pobre anciano que somos igual de viejos! – Replicó.

G. Pear: Escucha Smith, yo solo quería que estos chicos conocieran un poco más acerca de su madre. No les he dicho nada más.

A. Smith: Por supuesto que no les has dicho nada más. Sabes bien lo que pasaría si lo hicieras.

Applejack: ¿Pero cuál es el problema? – Intervino cansada se ver como mantenían todo en cierto secretismo. – ¿Qué es lo que no deberíamos saber? Grand Pear ha sido bueno con nosotros todo este tiempo e incluso esto podría ser el comienzo del fin de la disputa entre nuestras familias.

A. Smith: Están mejor sin saberlo. Ahora vámonos a casa y no vuelvan a ponerse en contacto con este tipo. Apple Bloom, ayuda a tu hermano. – Se dio vuelta encaminándose a su casa.

Apple Bloom hizo lo indicado y ayudo a su hermano quien se lastimó en los juegos de granjeros y ahora usaba cabestrillo. Ambos siguieron a su abuela pero una de los presentes no estaba dispuesta a terminar así la cosa.

Applejack: No. – Se negó firmemente. – Si no nos quieres decir que secreto tienen, bien. Pero entonces no debería haber problema con que convivamos con Grand Pear, al fin y al cabo nos mantendríamos ignorantes al respecto. Quiero saber más mamá y quiero conocer más sobre la familia que no sabía que tenía.

A. Smith: ¡Los Apple somos tu única familia! – Se sintió traicionada porque su nieta quisiera involucrarse con los Pear.

G. Pear: Smith, ¿Por qué no dejas que les cuente lo que se de Pear Butter? Después de eso me iré para siempre de sus vidas.

Apple Bloom: Pero prometimos que nos enviaríamos cartas. – Replicó.

A. Smith: Si supieran lo que hizo no lo defenderían. Y si no te digo nada es por, al menos, guardar un poco de respeto por la memoria de tu madre.

Applejack: ¿Y qué tiene que ver la memoria de mamá? ¡Dímelo por favor abuela! – Insistió.

A. Smith: De acuerdo. Si tanto quieren saber, aquí está la verdad. Él es el padre de Buttercup y tanto él como su familia son responsables de la desaparición de tus padres. – Soltó.

Un silencio sepulcral reino en el lugar. Los hermanos quedaron impactados, perdiendo el color por tal revelación.

La vaquera volteó a ver a Grand Pear con lágrimas en sus ojos esmeraldas.

Applejack: Dime que no es cierto. – Suplicó con el corazón partido, esperando que todo fuera un engaño o una broma cruel y de mal gusto.

Grand Pear bajó la cabeza, negándose a mirarla. Eso era todo lo que necesitaba para confirmar la dura verdad.

G. Pear: Lo que tu abuela dice es cierto. Soy responsable de todo. – Su voz se quebró, derramando lágrimas.

Applejack: Explícate. – Le habló apretando los dientes, intentando contener las lágrimas de dolor por la traición.

G. Pear: Tal cual te conté, yo odiaba a los Apple con todo mi corazón. Y cuando me enteré de que mi propia hija quería casarse con uno, hice todo en mi poder para evitar que ocurriese. Pero su amor era más fuerte y mi odio y terquedad me impidieron verlo. La rechacé; a mi propia hija la rechacé y la excluí de la familia. En ese momento fue que perdí todo derecho de llamarme padre.

G. Pear: Tras eso la familia de mudó a Vanhoover. Pensé que tras un tiempo Pear Butter se daría cuenta de lo asquerosos que eren los Apple. – Tal comentario ofendió a Applejack. – Pero nada más alejado de la realidad. Tu padre demostró ser un gran corcel: devoto, protector y cariñoso.

G. Pear: Cuando nació Big McIntosh, ella intentó contactarme por cartas para que lo fuese a conocer. Estaba dispuesta a perdónarme pero nuevamente mi estúpido orgullo me impidió hacer lo correcto e ignoré sus cartas.

G. Pear: Más ella no desistió y continuó mandándome cartas. Por ellas me enteré de tu nacimiento y el de Apple Bloom.

Applejack: Tal vez no debió mandar ninguna. – Masculló.

G. Pear: No la habría culpado. Pero ella nunca se rindió y al final su esfuerzo logro romper el muro que había construido en mi corazón. Al mes del nacimiento de Apple Bloom respondí su carta, invitándola a nuestra granja.

G. Pear: Te imaginarás como reaccionaron todos en la familia cuando vieron a tus padres, en especial a Bright Mac, llegar. De inmediato fueron rechazados y por poco los linchan ahí mismo si no los detengo. Fue una sabia decisión que no los llevaran a ustedes en dicho viaje, de lo contrario las cosas podrían haberse puesto más feas.

G. Pear: Cuando los hice pasar a la casa esperaba que me reclamara por haberla abandonado o por nunca haber contestado ninguna carta, más lo que hizo fue abrazarme con el mismo cariño como si nunca se hubiese ido. A pesar de lo que le hice, ella era tan bondadosa como para perdonar a este tonto viejo.

A. Smith: No lo merecías. – Le reclamó.

G. Pear: Lo sé. Pero eso me hizo darme cuenta de todo el tiempo que había desperdiciado. Durante el tiempo que estuvieron aquí, nos la pasamos recobrando el tiempo perdido. Ella tajo un álbum con fotos suyas; así fue como los conocí. – Señaló a los hermanos. – También decidí poner de mi parte y me decidí a conocer a Bright Mac. Que sorpresa me llevaría al descubrir que era un muy agradable sujeto. El conocerlo me hizo darme cuenta de que nuestras familias podían congeniar.

G. Pear: Juntos hicimos el esfuerzo de demostrarles que no había necesidad de continuar con un círculo de odio que no servía para nada. Y pese al rechazo de la gran mayoría, hubo otros miembros de la familia, en especial los jóvenes, que estaban dispuestos a escuchar. Todo parecía perfecto hasta ese fatídico día.

El poni hizo una pausa. Los recuerdos dolorosos estaban aún frescos en su memoria a pesar de los años.

G. Pear: Una tormenta se desató en la región. Los trenes y otros medios de transporte habían cesado operaciones en consecuencia. Sus padres no tenían problema con extender un par de días más su visita pero en ese momento nos llegó un mensaje que decía que Applea Bloom había caído enferma y tenía una alta fiebre.

Applejack: ¿Es eso cierto? – Preguntó con cierto tono acusatorio.

A. Smith: Si, pero en esa carta le dije que la había llevado al doctor y le recetó medicamento. – Aclaró.

G. Pear: Es cierto, eso decía la carta. – Intercedió. – Pero tu mamá insistió en viajar para cuidarla, a pesar de la tormenta.

G. Pear: Sabía que no debían irse en esas condiciones. Mis otros hijos e incluso aquellos que odiaban a los Apple les insistieron en que se quedaran hasta que la tormenta cesase. Pero yo fui muy cobarde. Temí que nuestra relación se fracturase aún más y me quedé callado.

Applejack: ¿¡Entonces los dejaste irse así sin más!? – Le reclamó. La yegua estaba a punto de ir a alzarlo por el pañuelo cuando su hermano intervino.

Big Mac: Déjalo terminar. – La detuvo de su arranque.

G. Pear: No, ella tiene razón. Sabía que debía detenerlos y no lo hice. Ellos decidieron tomar un atajo por la ladera de una montaña cerca de las Cascadas Windsome. Pero la tormenta reblandeció la tierra provocando un deslizamiento que los desbarrancó. – El poni no pudo evitar soltar lágrimas. – Luego de que la Guardia Real nos informara, inmediatamente nos unimos a su búsqueda pero no tuvimos suerte. Según el informe, al desbarrancarse ambos cayeron en el cauce de un rio que había crecido por la tormenta. Nunca se encontraron los cuerpos. – Finalizó el relato. – Quedé devastado cuando lo supe y no puedo imaginar cuanto dolor fue para ustedes.

Applejack: Si tanto te preocupábamos, ¿Entonces por qué nunca viniste a conocernos? – Inquirió.

G. Pear: Lo intenté. Luego de su muerte vine a su funeral aquí en Ponyville junto con aquellos a quienes habíamos logrado convencer de limar asperezas entre nuestros clanes, pero tu familia nos rechazó y expulsó de su tierra inmediatamente. Nos acusaron de ser los responsables de la muerte de tus padres.

G. Pear: Mis acompañantes trataron de explicar lo ocurrido; que ellos nunca quisieron que eso pasara. Más sus palabras cayeron en oídos sordos. Eso solo reavivó las llamas del enojo. – Su voz se entrecortó. – Supuse que, si los otros Apple nos trataban como criminales, ustedes también nos odiarían. Así que nos fuimos.

G. Pear: Intenté regresar un par de veces en los meses siguientes, pues quería mostrar mis respetos ante la tumba de tus padres, pero nada cambió. Nunca se me permitió acercarme siquiera al pueblo.

Un silencio reinó en el lugar mientras los oyentes procesaban todo lo que escucharon. Apple Bloom, quien no era suficientemente madura, se sintió algo responsable por enfermarse durante una tormenta, a pesar de no sr su culpa. Big Mac, por el contrario, lamentó la decisión apresurada de sus padres y no culpaba a los Pear por sus decesos. La abuela Smith lloró al recordar a su hijo y nuera; y además hubo cosas que mencionó Grand Pear que debía considerar. Pero en el caso de Applejack, esta solo le dio la espalda.

Applejack: Vete. – Dijo con los dientes apretados. – Vete y nunca vuelvas amostrar tu cara por acá. – Sus palabras fueron como puñales en el corazón del viejo poni.

Big Mac/Apple Bloom: Applejak… – Ambos se sorprendieron con la reacción de su hermana.

G. Pear: Applejack. Sé que hice algo imperdonable pero por favor, quisiera que me escucharas hasta el final.

Applejack: Rechazaste a tu hija, los dejarse irse sabiendo del peligro y te rendiste de intentar conocernos. – Avanzó hacia el dando pisotones de forma amenazante. – No quiero escuchar nada que salga de tu boca.

G. Pear: Por favor Applejack. Aún hay mucho que quiero contarte.

Applejack: ¡No me importa! No quiero saber nada de ti o de los Pear de nuevo. Yo… yo… yo te odio. – Esa palabra terminó rompiendo el corazón de Grand Pear en mil pedazos.

G. Pear: Yo… creo que debería irme. – Con el corazón destrozado, el viejo poni se dio vuelta con intención de marcharse.

Ash: Déjeme ayudarlo señor. – Se acercó para llevarlo de regreso.

Applejack: Déjalo Ash. Él no se merece tu consideración. – Su actuar dejó impactado al muchacho quien nuca esperó que su amiga pudiese actuar tan fría y cruel. – Vámonos todos.

Los Apple junto a Ash marcharon de regreso a la residencia Apple. Al avanzar, nuestro héroe volteó a donde Grand Pear caminaba tambaleándose cual zombi. Su rostro estaba inexpresivo, sus ojos perdieron toda luz y su cuerpo solo se movía por inercia.

Sin soportar ver esa situación, Ash regresó de inmediato a ayudarlo. Applejack, quien vio tal acción, no dijo ni hizo nada; sólo siguió su camino.

Nuestro héroe dejó al anciano Poni en su tienda, mas no supo que decirle para levantarle el ánimo. Dando una despedida, regresó al castillo. Pero la preocupación no lo abandonó en toda la noche; así que al día siguiente fue al stand de los Pear a checar como estaba Grand Pear, pero para su decepción el lugar estaba cerrado.

Desconcertado, se dirigió al stand de Chery Jubilee que estaba a un par de espacios a la derecha del otro lado del camino a preguntarle. Sabía que ella era amiga de Applejack, por lo que sentía confianza en preguntarle.

Cherry: Parece que Grand Pear cayó enfermo y en este momento lo tienen hospitalizado.

Ash: ¿¡Qué!? – Quedó impactado. – ¿Cómo puede ser?

Cherry: Lo sé. Yo tampoco lo esperaba. A pesar de tener sus años, el señor se veía fuerte como roble. En este momento está en el hospital del pueblo.

Ash: ¿Y Applejack lo sabe?

Cherry: Escucha, sé que las familias se odian mutuamente pero ningún Apple se alegraría de lo que está pasando. – Se enojó al justamente al malinterpretar la pregunta de Ash.

Ash: No preguntaba por eso. Lo que pasa es que como Applejack es la organizadora, creo que debería estar enterada.

Cherry: Pues en ese caso, seguramente ella ya lo ha de saber. Me imagino que estará en el hospital apoyando de alguna manera.

Sabiendo lo que había ocurrido anoche, Ash dudó que eso fuese verdad. Aun así, fue al hospital bajo el pretexto de que, como guardia, había que informar a la princesa de cualquier eventualidad.

Si bien no era asunto suyo el problema familiar, Ash se sentía identificado con aquella situación. Él tampoco tenía un padre o abuelos; así que la idea de que uno de estos regresara con el genuino deseo de conocerlo le parecía maravillosa.

Claro que, tal vez solo estaba vertiendo sus deseos egoístas en Applejack. A lo mejor Grand Pear de veras merecía el trato recibido. No lo sabía, después de todo nunca había experimentado un suceso así. Pero al recordar la expresión de muerto en vida que tenía la noche anterior, no dudó en que, de mínimo, merecía la oportunidad de ser escuchado.

A pesar de que sabía que era casi seguro que Applejack no estaría ahí, aun así nuestro héroe guardaba la esperanza de encontrarla. En su lugar, al llegar al hospital, halló Big Mac y Apple Bloom afuera del edificio.

Ash: Hola chicos. ¿Qué hacen aquí?

Apple Bloom: Vinimos a ver a Grand Pear. Sé que la abuela nos prohibió verlo, pero a final de cuentas estamos emparentados y creemos que de verdad está arrepentido por sus acciones.

Big Mac: Sip. – Secundó.

Apple Bloom: Además también creemos que la forma en que la forma en que la Abuela y Applejak lo trataron fue un poco injusta. Mamá lo perdonó y Papá estaba dispuesto a llevarse bien con él. Así que pensamos que merece una oportunidad de nuestra parte.

Big Mac: Sip.

Apple Bloom: ¿Y tú a que vienes?

Ash: Bueno, después dejar a Grand Pear anoche, me sentí preocupado por su salud. También esperaba ver a Applejack aquí.

Apple Bloom: Mi hermana no quiso venir. Dijo que prefería quedarse a supervisar la feria.

Eso se le hizo raro a Ash, pues no había visto a la mencionada en todo el día, ni había escuchado de su paradero por sus amigos.

En ese momento Pear Coctail salió del hospital a fumar un cigarro. Los tres fueron a su encuentro.

P. Coctail: ¿Qué hacen ustedes Apple aquí? – Cuestionó a los hermanos al verlos.

Apple Bloom: Nos enteramos de la verdad. Sabemos que Grand Pear es nuestro abuelo. – Confesó.

P. Coctail: Así que por eso el ánimo de papá estuvo mejor en estos días. Debí suponerlo luego de que habló con ella hace 3 días. Me imagino que se han reunido en secreto en este tiempo. – Asumió acertadamente.

Big Mac: Sip. – Confirmó.

P. Coctail: Pero entonces no comprendo cómo es que se puso tan grave.

Big Mac: ¿Qué es lo que ocurre? – Preguntó con temor.

P. Coctail: Desde hace unos meses papá ha estado delicado de salud. Ha estado luchando contra una agresiva enfermedad que le ha bajado sus defensas. El médico le recomendó que se mantuviera en un ambiente tranquilo y sin alteraciones.

P. Coctail: Pero entonces se le metió la idea de venir a la Feria de los huertos al enterarse de que sería en su granja. Le dijimos que no y aun así insistió en venir. Al final lo trajimos bajo la promesa que no se alteraría, ni se esforzaría y que tomara su medicación a diario. – Explicó. – Todo parecía tranquilo, pero ayer tuvo una recaída que hizo que la enfermedad regresara con aun más fuerza. Los doctores de aquí dijeron que podría ser por algún shock emocional.

Los tres compartieron miradas, que no pasaron desapercibidas por el corcel.

P. Coctail: ¿Qué es lo que no me están diciendo? Momento, si ustedes se reunían con él en secreto eso significa que algo pasó para que él se pusiera grave. – Caviló. – Él les contó, verdad.

Apple Bloom: Así es. Nos contó lo que le hizo a mamá y también sobre la muerte de nuestros padres. Y mi hermana no lo tomó bien. Ella le dijo a Gran… le dijo al abuelo que lo odiaba… entre otras cosas.

P. Coctail: Esa chiquilla *nnngggg*. Si no fuera porque es su última voluntad…. – Se aguantó la ira; más esas últimas palabras ocasionaron conmoción en los hermanos.

Apple Bloom/Big Mac: ¿¡Qué!? – Preguntaron en shock.

P. Coctail: Como dije, la enfermedad volvió más agresiva que antes. Los doctores ven muy difícil curarlo con los recursos de este pueblito y en su estado actual no aguantaría el traslado al hospital más cercano.

Apple Bloom: ¿Podríamos… podríamos verlo? – Pidió tímidamente.

P. Coctail. A papá no le gustaría que dejara a sus nietos sin ver a su abuelo. Además creo que ya va siendo hora de yo también conozca a mis sobrinos. – Les sonrió. – ¿y el viene con ustedes? – Señaló a Ash.

Big Mac: Es nuestro amigo. – Le sonrió con confianza.

P. Coctail: Entonces vengan. – Los guio a donde tenían a Grand Pear.

Fuera de la habitación los miembros del clan Pear que había venido. Ninguno miró a Big Mac ni Apple Bloom con buenos ojos, más la intervención de Pear Coctail logró calmarlos.

Los hermanos entraron a la habitación mientras que Ash se quedó afuera.

Los minutos pasaron con ellos dentro. Y fuera la situación era un tanto incómoda para nuestro protagonista. La tensión era palpable; todos estaban expectantes a alguna noticia sobre la condición del poni mayor; sumado a la presencia de los hermanos Apple y a que nadie sabía que hacia un completo extraño como Ash en ese lugar.

De no ser porque llevaba su armadura en ese momento, se habría ganado el acoso de los Pear.

Tras un rato Big Mac y Apple Bloom salieron de la habitación. Ambos derramaban lágrimas y la menor estaba aferrada a su hermano mayor.

Ash: ¿Cómo está?

Big Mac y Apple Bloom solo bajaron la cabeza.

P. Coctail: Los doctores dijeron que en su estado no sabemos qué pasará. Debemos prepararnos para lo peor.

Ash: ¿Qué harán?

Apple Bloom: Mi hermano quiere quedarse aquí por cualquier cosa. Yo iré a ver a Zecora. Ella sabe mucho de enfermedades y podría tener algo que pueda ayudar al abuelo.

Big Mac: Sip.

Ash: Entonces yo volveré a la feria.

Appple Bloom: Lo entiendo. Gracias por venir de cualquier forma.

El chico salió del hospital voló en dirección a la granja, más no se dirigió a donde dijo. En ese momento Twilight, quien iba al evento, vio a Ash volar en la misma dirección y decidió ir con él.

Twilight: ¡Ash! – Lo llamó, logrando llamar la atención del joven. – ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas en la feria.

Ash: Yo estaba ahí pero hubo una emergencia. Grand Pear se enfermó de gravedad y ahora está en el hospital. – Le explicó. – ¿Oye, no puedes ayudarlo con tu magia?

Twilight: Desgraciadamente no soy experta en magia curativa. Esa es una disciplina muy complicada. A lo mucho solo puedo curar raspones y cortadas.

Ash: Ya veo. – Se desanimó al oír eso.

Twilight: Pero le enviare un mensaje a la princesa Celestia para que mande a un médico y equipo de Canterlot lo más pronto posible.

Ash: ¿¡En serio!? ¡Eres la mejor Twilight! – Exclamó con ánimos.

Twilight se sonrojó levemente por el cumplido.

Twilight: Y ya que estas aquí ¿qué te parece si vamos juntos a la feria? Si digo que vas como mi escolta podríamos divertirnos sin problema. – Ofreció.

Ash: Lo siento Twilight pero aún no puedo volver a la feria. Debo encontrar a Applejack primero. – Rechazó la invitación, decepcionando a la princesa.

Twilight: Applejack debería estar en la feria. ¿Por qué no la buscamos juntos?

Ash: No está allí, lo sé. Pero tengo una idea de dónde se encuentra.

Twilight: Entonces voy contigo.

Ash dudó en si dejar que Twilight lo acompañara. Ella era de las mejores amigas de Applejack y si alguien podría convencerla era ella. Pero al mismo tiempo este era un tema muy delicado y si Applejack no se lo había contado al resto de las chicas seguro era por una razón.

Ash: No puedo. Es algo privado entre nosotros. – Al final decidió ser discreto.

Twilight se inquietó. ¿Qué secreto podrían tener ambos? Se preguntaba.

Mientras se perdía en sus pensamientos no se di cuenta de que Ash ya se había ido volando.

El chico sospechaba que estaría en un lugar privado y significativo para ella. Y si la conocía como creía, había un lugar donde seguramente estaba.

A la vista tenía su objetivo. Aquel claro con un peculiar árbol, que era en realidad dos unidos, que daba manzanas y peras. Y al pie del mencionado estaba Applejack mirando el objeto y meditando.

Ash: Te encontré.

Applejack: ¿Qué haces aquí Ash?

Ash: Vine a verte. Grand Pearl está muy grave en el hospital.

Applejack: Si, me enteré. – Actuó con indiferencia.

Ash: Entonces vamos a verlo. Estoy seguro que quiere verte.

Applejack: Yo no voy a verlo. – Se negó.

Ash: Pero él es tu abuelo Applejack.

Applejack: ¡Él no es nada para mí más que el poni que provocó la muerte de mis padres! – Contestó con ira. – Si no hubiera rechazado a mi madre, si hubiera contestado alguna de sus cartas o si no los hubiera dejado marcharse en aquella tormenta, ellos seguirían con vida.

Ash: Sé que se equivocó y lo que hizo es difícil de perdonar. Pero creo que está genuinamente arrepentido. – Alegó.

Applejack: Su inútil arrepentimiento no me devolverá a mis padres. No borrará las lágrimas ni el dolor que sufrimos.

Ash: El también sufrió con su perdida.

Applejack: Pues debió pensarlo mejor cuando rechazó a mamá. De hacerlo, nunca habría pasado ese accidente.

Ash: ¿No crees que estas siendo algo injusta con él? El accidente lo causó la tormenta, no él.

Applejack: ¿¡Bueno de qué lado estás!? – Perdió la paciencia. – Se supone que eres mi amigo, pero parece que solo lo estas defendiendo, incluso sabiendo lo que hizo.

Ash: Estoy de tu lado. Por eso no quiero que hagas algo de lo que te puedas arrepentir. – Se mostró preocupado.

Applejack: Pues no es necesario. De lo único que me arrepiento es de haber hablado con ese tipo en primer lugar.

Ash: Escucha Applejack, sé que te sientes triste por perder a tus padres, pero…

Applejack: ¿¡Y tú qué sabes sobre cómo me siento!? ¿¡Qué sabes tú de perder a tus padres!? – Perdió la paciencia. – No tienes idea de lo que sentimos cuando nos arrebataron a nuestros padres. – Reclamó picándole el peco con el casco. – Así que no actúes como si me conocieras.

Ante aquel comentario, nuestro héroe apretó los dientes conteniendo las ganas de contestarle de la misma forma. Pero logró calmarse y tras dar un suspiro se dio la vuelta.

Ash: Sabes que, tienes razón. No conozco el dolor de que la vida te arrebate a tu familia. Y tampoco conozco la dicha de que un miembro de esta regrese y quiera conocerme. – Dicho eso, el joven desplegó sus alas y se fue volando.

Applejack estaba a punto de regresar su atención al árbol cuando una nueva voz se hizo presente.

¿?: Creo que fuiste muy maleducada con Ash. – Dijo el misterioso ser, quien se reveló como la Abuela Smith que salió de entre los árboles.

Applejack: En serio tienes que dejar de aparecerte de esa manera. ¿Y desde hace cuánto estas aquí?

A. Smith: Llevo aquí todo el tiempo. Esperaba el momento para poder hablar contigo, pero creo que Ash se me adelantó.

Applejack: Ash fue un tonto. Creerías lo que me dijo. Espera que perdone a ese… a ese asesino. – Se quejó, esperando que su abuela se uniera a ella.

A. Smith: No creo que Ash sea un tonto. Creo que él es empático contigo.

Applejack: ¿Empático? ¿Y qué va a saber él de cómo me siento? Él nunca tuvo que perder a sus padres.

A. Smith: Te equivocas hija. Si bien sus padres no murieron, Ash también comparte la experiencia de crecer sin un padre.

Applejack Alzó una ceja confundida. Hasta ahora Ash no había tenido problema con hablar de su familia, la cual pintaba de ser feliz y despreocupada.

A. Smith: ¿Sabías que su padre los abandonó cuando él era un potrillo? – Reveló.

Fue ahí cuando le cayó el veinte. Cuando Ash hablaba de su familia, sólo lo hacía de su madre, sus pokémon y un tal profesor con nombre de árbol. Es más. En su mente rememoró una conversación que tuvo con el joven donde este justamente dijo "En mi familia solo somos mamá y yo".

La yegua se dio una palmada en la cara de la regada cometida.

A. Smith: ¿Ahora lo entiendes? Tus papas te amaban y no fue su elección partir al otro mundo. Pero en su caso, fue su padre quien decidió abandonar a la familia que lo amaba.

Applejack entonces comprendió por qué la insistencia de su amigo por que le diera una segunda oportunidad a Grand Pear. Ash era la clase de persona que, si hubiese pasado por la misma situación con su padre, seguramente se la hubiese dado si este se hubiese mostrado arrepentido.

Applejack: Pero nuestras circunstancias son diferentes y claro que fue un tonto por insinuar que perdonara a Grand Pearl cuando por su culpa es que mis papás ya no están aquí. – Siguió defendiendo su punto.

A. Smith: Pues sabes que, me parece que Ash tiene mucha razón. – Dio una inesperada respuesta.

Applejack: Por supuesto que es una tonte… espera, ¿Qué dijiste?

A. Smith: Que creo que Ash tiene razón. La tormenta fue la que se llevó a tus padres, no Grand Pear.

Applejack: ¿De qué hablas abuela? Tú sabes lo que ese desgraciado le hizo a nuestra familia.

A. Smith: Lo sé. O al menos creía saberlo hasta ayer en la noche.

Applejack: ¿A qué te refieres?

A. Smith: Veras, cuando tus padres se fueron, yo tomé la responsabilidad de encargarme de ustedes; y créeme que no fue una tarea fácil. Big Mac sentía que debía convertirse en el corcel de la casa y trató de llenar los cascos de Bright Mac tomando sus responsabilidades, aunque no pudiese cumplirlas.

A. Smith: Apple Bloom era solo una bebe y necesitaba de mucho cuidado y leche materna. Afortunadamente Babs Seed había nacido casi al mismo tiempo y mi sobrina accedió a mudarse un tiempo para hacer de nodriza.

A. Smith: Y por último estabas tú. Te encerraste en tu habitación y llorabas todos los días hasta caer dormida del cansancio.

Applejak recordó vívidamente el dolor que sintió y que la llevaría a querer abandonar la granja en su infancia.

A. Smith: Con todo eso no tenía cabeza para los asuntos de la granja. Mis sobrinos se ofrecieron a hacerse cargo hasta que las cosas se normalizasen. Ellos se encargaron del funeral y dirigieron la granja ese año. Ellos fueron los que corrieron a Grand Pear y su familia cuando vinieron al sepelio y posteriormente las veces que intentaron comunicarse y jamás me contaron algo al respecto.

A. Smith: Cuando ocurrió la tragedia, únicamente me enteré por la información que la guardia me dio, lo que me hizo odiar a los Pear con todo mi corazón. Nunca me enteré del intento de los hijos de Grand Pear por detenerlos de irse en la tormenta, ni de su cooperación para encontrar los restos de la carreta de tus padres.

A. Smith: Ahora comprendo que fui injusta con Grand Pear y su familia cuando ellos sufrieron tanto o más que nosotros.

Applejack: ¿Estás diciendo que habrías actuado diferente?

A. Smith: No lo creo. Estaba tan dolida que seguro habría hecho algo más drástico al verlos en el sepelio. Pero entiendo el dolor de un padre al perder un hijo. Y después de un tiempo lo hubiera recibido para que me contara su historia.

Applejack: Entonces dices que debería perdonarlo.

A. Smith: Creo que deberías seguir a tu corazón. Pero no quiero que tu decisión esté basada en un rencor que te ciegue de ver cómo ocurrieron en verdad las cosas. – Le puso un casco en el hombro. – Antes de que supieran que él es su abuelo ¿cómo lo oían hablar de Buttercup?

Applejack recordó como Grand Pear narraba las historias sobre Pear Butter con un brillo en sus ojos, siendo notorio el cariño que le tenía a esta.

Aun así no podía ignorar las terribles acciones que tuvo para con ella.

Applejack: No lo sé abuela.

A. Smith: Bueno ¿Viniste aquí a pensar no? ¿Por qué no hablas con ellos? A lo mejor hay un consejo que puedan darte. – Señaló el árbol de manzanas y peras. – Recuerda que sin importar si decides perdonarlo o no, yo te apoyo.

La dama le dio un abrazo a su nieta y se retiró para dejarla con sus pensamientos.

Applejack miró al árbol, preguntándose una y mil veces que debía hacer.

¿?: Deberias dejar que pase lo que debe pasar. No es asunto nuestro. – Habló una infantil voz a su espalda.

Applejack miro para abajo, encontrándose con una potrilla a quien reconoció muy bien. Aquella era ella misma en su infancia.

Era claro lo que sucedía. La falta de sueño le había pasado factura y se había quedado dormida en un sueño lúcido.

Applejack: No sé. La abuela dijo…

AJ Joven: La abuela no entiende lo que sufrimos. No entiende lo roto que quedó nuestro corazón cuando nos quitaron a mamá y papá.

Applejack: Pero el también sufrió.

AJ Joven: Se lo merece. Ese corcel fue el que lastimó a mamá y fue el quien nos arrebató a nuestra familia.

Applejack: Tal… vez.

AJ Joven: Por eso me llamaste, para recordar lo que es importante. Para recordarte nuestro sufrimiento.

AJ Joven: ¡Tanto nos costó superarlo! ¡Solo recordarlo nos enfurece! – Su voz se quebró en una mezcla de ira y tristeza, al punto que en cualquier momento se pondría a llorar. – Apuesto a que mamá se sentía como nosotras.

Applejack se vio en los vidriosos ojos de su yo pasado.

AJ Joven: No podemos olvidarlo. Lo sé mejor que nadie porque yo soy tu.

Applejack: Tienes razón. Mamá también sufrió mucho seguramente.

¿?: ¿Estas segura de ello? – Una nueva voz, más madura y maternal se manifestó.

Nuevamente Appleajck supo de quien se trataba. Frente a ella apareció su querida abuela unos años más joven, probablemente en el mismo tiempo en que sus padres fallecieron.

A. Smith: Dime ¿Alguna vez viste a tu madre sufriendo?

Applejack lo pensó, más no pudo recordar un momento donde su madre estuviese triste.

A. Smith: Además ¿Por qué crees que ella trató de contactar con Grand Pear por tantos años?

Aquellas eran incógnitas que no había considerado, o que más bien, se había negado a considerar.

A. Smith: La conocimos y sé que, en el fondo, entiendes por qué lo hizo.

Applejack: No sé qué hacer.

A. Smith: Tal vez debas seguir el consejo de la yo real. – Sugirió.

Applejack abrió los ojos, dándose cuenta de que comenzaba a hacerse de tarde.

Sin nada que perder, se paró frente al árbol doble, que era el recuerdo más significativo de sus padres.

Applejack: Mamá, Papá ¿Por qué fueron a verlo? ¿Por qué quisieron darle una segunda oportunidad? – En su turbado estado decidió seguir el consejo de su abuela y le habló al árbol, más no obtuvo respuesta. – Seguro ustedes habrían vivido felices y no habrían muerto si no hubiesen decidido dársela.

Una suave brisa sopló, llevándose un par de hojas del árbol. Estas revolotearon cual mariposas e la corriente de aire, tocando las mejillas de la Applejack como si de una caricia se tratasen.

La poni giró a donde se movían las hojas, quienes se perdían en el crepúsculo. Y en el horizonte, el tenue brillo de una estrella junto a la luna le dio una epifanía.

Applejack: ¡Por supuesto! – Exclamó.

Ella había dado segundas oportunidades antes junto con Twilight y la demás. Starlight quien esclavizó un pueblo entero, privándolos de sus cutiemark fue indultada por la princesa y ahora vivía su vida aprendiendo de la amistad y a convertirse en una mejor yegua.

Y también la princesa Luna, quien siendo Nightmare Moon, atentó contra la vida de Celestia. Pero con su intervención y la de los demás elementos de la armonía, lograron desvanecer la obscuridad de su corazón y brindarle una nueva oportunidad para estar con su hermana.

Tal vez Grand Pear nunca pueda expiar su pecado en vida, pero se encontraba genuinamente arrepentido y deseoso de hacer las cosas bien.

Applejack: Gracias mamá y papá. – Abrazó aquel símbolo del amor que se profesaban sus progenitores.

AJ Joven: Así que vas a ir. – Nuevamente se le apareció la visión de su yo joven.

Applejack: Si.

AJ Joven: Entiendes que en tu corazón aun guardas rencor hacia él. Por eso es que existo.

Applejack: Lo sé. Pero también entiendo que solo eres una parte de mí, mas no eres todo.

Applejack: Como el elemento de la honestidad debo ser honesta conmigo misma y con mis sentimientos, tanto los malos como los buenos.

Con una encontrada resolución emprendió una carrera a toda prisa a donde era necesaria.

La joven puso sus músculos al límite para llegar a la cínica. Considerando el tiempo que había pasado y la distancia entre ambos puntos, no sabía si llegaría a tiempo o si se encontraría con una trágica noticia.

Mientras los obscuros pensamientos rondaban su cabeza, nuestro héroe descendió volando a donde ella estaba, sorprendiéndola en el proceso.

Ash: Sube. Volando será más rápido.

Applejack: ¡Ash! Volviste.

Ash: Nunca me fui. Tenía fe en ti.

Applejack: Pues más te vale que nos demos prisa antes de que cambie de opinión. – Con eso dicho, de un salto se trepó en la espalda del muchacho.

Ash ascendió sobre la copa de los árboles y puso curso en dirección al hospital.

Applejack: Ash… yo… quiero discul…

Ash: Luego me lo dices. – La cortó. – Ahora sujétate fuerte. – Avisó.

Applejack obedeció y lo abrazó firmemente por el cuello, justo antes de sentir un tirón de velocidad. Ash usó ataque rápido para volar a toda prisa al hospital pues sabía que cada segundo contaba.

Mientras tanto en hospital, Zecora salió de la habitación de Grand Pear tras haberlo tratado.

A. Bloom: ¿Cómo esta Zecora? Dime que puedes ayudarlo.

Zecora: En su condición hay poco que pueda hacer. Esta es una enfermedad complicada como puedes ver. – Habló con su usual estilo.

A. Bloom: Entonces no puedes curarlo. – Se deprimió.

Zecora: No es que no pueda superar la enfermedad. Es como más como si hubiese perdido toda voluntad.

El par de hermanos Apple ladearon la cabeza confundidos, por lo la cebra tuvo que explicarse.

Zecora: Una depresión impide que mi medicina cure su mal. Sospecho que causada por un shock emocional.

Ahora los hermanos intercambiaron miradas, sabiendo cual era la causa de dicho shock emocional.

Volviendo con Applejack y Ash, estos divisaron el hospital.

Ash: Agárrate que esto será difícil. – Advirtió pues aún no dominaba bien el aterrizaje a alta velocidad.

El chico bajó la velocidad mientras descendía. Aun así, tocó el suelo barriéndose con los cascos, formando un surco de unos 10m de largo. Por fortuna logró conservar el equilibrio.

Applejack se bajó inmediatamente de Ash.

Applejack: ¿Estas bien?

Ash: No te preocupes por mí. Tú adelántate. – Le dijo aguantándose el dolor en sus pobres patas.

Applejack asintió y se metió a la clínica. En cuanto el chico la vio entrar, al fin pudo dejarse caer y soltar un alarido de dolor.

Mientras tanto, en el interior de la clínica, Big Mac le acababa de contar a Zecora lo que había ocurrido la noche anterior.

Zecora: Ya veo que ocurrió. Con razón mi medicina no funcionó. – Dijo decepcionada. – En su estado solo un milagro lo podría salvar. Y dudo que uno por esa puerta vaya a entrar.

Y como si se alinearan las estrellas, en ese momento, Applejack atravesó la puerta para sorpresa de todos.

Applejack: ¿Dónde está Grand Pear? – Preguntó a los presentes.

A. Bloom: ¡Applejack viniste! – Abrazó emocionada a su hermana.

Applejak: Así es. No podría vivir conmigo misma si no venía.

Pear Coctail salió del cuarto de su padre al oír la conmoción de fuera, encontrándose con Applejack a quien no esperaba ver ahí.

P. coctail: Así que viniste. Pasa, te ha estado esperando. – Le abrió camino hacia la puerta.

La yegua se paró frente a la puerta de la habitación quedándose congelada en su posición. La duda invadió su mente nuevamente sobre si estaba haciendo lo correcto o no. Pero a final de cuentas ya estaba ahí y no tenía nada que perder. Así que, dando un largo suspiro para calmar sus nervios, abrió la puerta.

Una visión de un Grand Pear débil y conectado a un respirador, una intravenosa y otros aparaos para monitorear sus signos vitales, casi le rompe el corazón.

El poni anciano abrió los ojos y contempló a su nieta.

Applejack: Ho… hola. – Dijo tímida y nerviosamente.

G. Pear: Applejack, me alegra que vinieras.

Applejack: Si abuelo.

G. Pear: ¡Me dijiste abuelo! – Se sorprendió, regocijándose por ser llamado abuelo.

Applejack: Pues claro. Soy tu nie… soy tu nieta después de todo. Mi lugar es aquí contigo.

G. Pear: ¿Eso quiere decir que me perdonas? – Preguntó esperanzado. Pero para su desgracia, la chica se quedó callada, desviando la mirada.

Applejack: La verdad no sé si pueda. – Confesó. – Le causaste dolor a mamá con tus acciones en el pasado. – Grand Pear se afligió. – Pero también me di cuenta de que estabas genuinamente arrepentido y de que yo también te estaba acusando de cosas que no fueron tu culpa realmente.

Applejack: Así que decidí que quiero conocerte y saber por qué mamá siempre quiso darte una segunda oportunidad.

G. Pear: Eso es suficiente para mí.

Applejack permaneció por horas en la habitación hablando con Grand Pear conociéndose mutuamente. Pues si bien ambos habían hablado mucho antes, todo había sido acerca de Pear Butter, por lo que ellos no se conocían como individuos.

Durante el tiempo en que abuelo y nieta conversaban, las chicas, el resto de las CMC, Spike y Discord acudieron al hospital para dar apoyo moral a sus amigos. Enterándose de toda la situación tanto por Twilight como por la Abuela Smith.

Twilight: ¿Dónde está Applejack? – Se apuró a preguntar.

Apple Bloom: Esta dentro con el abuelo.

Twilight: Entonces se alegrará. El especialista ya está aquí con su equipo para tratar a Grand Pear.

El rostro de los miembros de la familia Pear se iluminó con dicha noticia.

P. Coctail: ¿Es cierto eso princesa? – Preguntó con ojos humedecidos por la esperanza.

Twilight: Sí. Con su ayuda esperamos que Grand Pear se recupere pronto. – Le dijo compasivamente.

Durante el siguiente par de días las cosas mejoraron. Grand Pear mostro una buena recuperación gracias a la medicina de Zecora y al tratamiento del doctor.

Los hermanos Apple se la pasaban casi todo el día con su abuelo, únicamente dejándolo para cumplir con sus obligaciones en la Feria de los Huertos. Eso ocasionó que la granja no participara en el resto de los eventos.

Por su parte, los amigos de esos se turnaban para hacerles compañía en intervalos regulares.

Debido a la ausencia de los Apple y los Pear, al final ninguna de ellas ganase el listón azul del primer lugar, siendo la granja Cherry la que se llevaría el codiciado premio.

Más eso ya no importaba. Lo importante era la recuperación del viejo poni.

Esa noche habría un baile para celebrar el final de la Feria de los Huertos. Y a pesar de la insistencia de la insistencia de los Pear para que fuera a divertirse, Applejack prefirió quedarse, dejando la organización a cargo de Big Mac, quien recibió apoyo de Twilight, Pinkie y Rarity.

A media noche, fuegos artificiales iluminaron el cielo nocturno. Desde la ventana del hospital Grand Pear, su familia y Applejack veían el bello espectáculo.

G. Pear: Debiste haber ido. Después de todo tu eres la organizadora de la feria.

Applejack: Naaa, estoy bien así. Como dije, quiero conocerte y aún nos queda mucho por hablar.

G. Pear: Pero si ya estoy bien. Si no hay complicaciones me darán de alta mañana. – Alegó. – Tus hermanos lo saben, por eso fueron a despejarse un rato en el baile. Seguro tienes a tus amigas o a algún pretendiente con quien quieras bailar.

Applejack: Aun así, cualquier cosa podría pasar. Así que me quedaré a tu lado. – Dijo decidida. – Y no te preocupes, mis amigas saben que estoy aquí contigo. Además, no conozco a un chico que tenga tanto interés por mí.

P. Coctail: Yo no diría eso sobrina. – Señaló a la ventana con una mueca presumida.

La vaquera vio por la ventana del cuarto, llevándose la sorpresa de ver a Ash aterrizando.

Preguntándose por qué estaría ahí su amigo cuando debería, no solo estar divirtiéndose en el baile, sino también trabajando haciendo guardia ahí; la chica salió a su encuentro.

Applejack: ¡Ash! ¿Por qué estás aquí? ¿Qué no deberías estar en el baile divirtiéndote y trabajando de guardia?

Ash: Tengo a Night Crest y Bright Crest cubriéndome un rato. – Se excusó.

Applejack: Me sorprende cuanto son capaces de hacer por ti ese par cuando apenas los conoces.

Ash: Son buenos chicos. Aunque si me recordaron la promesa de presentárselos a ti y las chicas. – Confesó. – No entiendo por qué la verdad. Si quieren ser sus amigos deberían decírselos directamente. Creo que son tímidos.

A la vaquera le tembló el ojo por la inocencia de su amigo.

Applejack: Creo que es un tanto diferente a lo que imaginas.

Ash: ¿A qué te refieres? – Inclinó su cabeza confundido.

Applejack: Olvídalo. Mejor dime que haces aquí.

Ash: Vine a traerte esto. – De sus alforjas sacó un bonche de fotos y pergaminos.

Todas aquellas fotos que mostraban como todos se la estaban pasando de lo lindo en el baile. Mientras que los pergaminos traían mensajes de agradecimiento hacia la vaquerita por los buenos recuerdos de la Feria, todo gracias a la gran organización de la que Applejack gestionó.

Applejack: ¿Qué es todo esto?

Ash: Bueno, como ibas a pasar la noche aquí, todos pensamos en traer un pedacito del baile hacia ti. – Le dijo con una brillante sonrisa.

A Applejack se le humedecieron los ojos al ver tantas muestras de apoyo y agradecimiento.

Ash: También te traje esto. – Ahora sacó unos bocadillos y una botella de sidra. – Creí que tal vez no habrías cenado. Además, una buena comida alegra a cualquiera. – Comentó causando una risilla en la yegua. Sólo a Ash se le ocurriría que la comida seria buen representante del ambiente de un baile.

Applejack: Gracias Ash. Todo esto es muy dulce. – Aun así, la chica se enterneció por el gesto del muchacho.

Ash: Lo único que faltaría es la música. Pero es una lástima que no llegue hasta aquí. – Puso un casco en su oreja levantando un poco la cabeza, logrando escuchar levemente la música proveniente del festejo.

Applejack: No hace falta. Con esto es más que suficiente.

P. Coctail: Creo que nosotros podemos ayudar con eso. – Interrumpió.

Tanto Ash como Applejack voltearon solo para ver al clan parado en la puerta.

P. Coctail: Vamos familia. – Comandó.

Los Pear entonces formaron una orquesta improvisada; Un par haciendo percusiones chocando sus cascos entre ellos, otros usaron una hoja como silbato y otros más hicieron los corales tarareando la melodía.

Applejack: ¿Pero qué…? – Se quedó sin palabras.

P. Coctail: La ayuda de Ash fue indispensable para que papá se recuperara. La princesa nos contó que fuiste tu quien le dio aviso y así ella pudo traer al especialista. Y tú Applejack, fuiste la organizadora de todo el evento y no creemos que sea justo que te lo pierdas. Así que déjenos recompensarles.

Applejack: No merezco esta consideración. Fue mi arrebato lo que ocasionó todo esto.

P. Coctail: Si, recuérdame que me debes un coscorrón por eso. – Quiso hacer una broma, aunque sin éxito. – *EJEM* En fin, estuvimos hablándolo y la verdad ninguno de nosotros tiene el derecho a recriminarte. Tú tenías todo el derecho de desentenderte de papá por lo que hizo, pero al final decidiste darle una segunda oportunidad y eso significa mucho para nosotros.

Applejack: No lo sé. – Aun se vio aprehensiva aceptar.

G. Pear: ¿Entonces que tal darle la oportunidad a tu abuelo de bailar contigo? – Habló saliendo al exterior.

Applejack: Abuelo, deberías estar en la cama.

G. Pear: Ya te dije que estoy bien. Y además me están vigilando. – Señaló tras suyo, donde un médico y una enfermera veían todo desde dentro de la clínica. – Esta es una ocasión especial y quien sabe si el destino me prestará vida para la próxima ocasión en que seas la anfitriona de la Feria de los Huertos.

Applejack: De acuerdo. Supongo que un baile no hará daño.

P. Coctail: Tú también participa chico. Hay un par de sobrinas que quieren agradecerte. – Hizo un ademan con la cabeza, señalando a dos jóvenes yeguas que le hicieron ojitos a nuestro héroe, y viendo de reojo con una sonrisa traviesa la reacción de su nueva sobrina quien no estaba complacida.

La vaquera decidió dejar que su amigo hiciera lo que quisiera y se puso a bailar con su abuelo.

Pese a ser una orquesta improvisada, el ambiente que disfrutaban no tenía nada que envidiarle al del baile. Incluso algunos otros pacientes salieron a bailar y los que no podían salir lo hacían desde sus cuartos o el pasillo.

Tan bien se la estaba pasando Applejak, que apenas se dio cuenta que su abuelo la soltó, intercambiando así de pareja con Ash.

El par se quedó quieto un momento. Applejack se dio cuenta de la pequeña artimaña de su nueva familia. Aun así, decidió seguirles la corriente y bailar con quien ellos querían.

Applejack: Parece que ya no te tropiezas.

Ash: Tuve una buena maestra.

La linda melodía y la agradable atmósfera, hizo que los jóvenes se olvidaran de todo. Ambos estaban tan ensimismados en su baile que no notaron que la música había terminado hacia un par de minutos y que ahora eran el centro de atención de todas las miradas.

Applejack: Bue… *EJEM* … bueno, eso fue un baile, como prometí. – Dijo completamente roja de la pena. – Ahora será mejor que regreses al baile.

Ash: Tienes razón. Si no vuelvo, seguro Twilight me regañará. – Se rascó la nuca.

Nuestro héroe se despidió de su amiga y emprendió vuelo de regreso a su trabajo.

Applejack solo lo vio marcharse para, acto seguido, meterse a toda prisa a la clínica para evitar que más ponis la vieran toda sonrojada.

Al día siguiente dieron de alta a Grand Pear para la dicha de todos. En celebración a ello y para conmemorar el éxito de la feria de los huertos, los Apple organizaron una comida donde invitaron a todo mundo: los Pear, Twilight y las chicas, los doctores que atendieron a Grand Pear, Zecora y los guardias.

Y hablando de estos últimos, nuestro héroe estaba en una mesa sentado junto a Night Crest y Clear Crest.

C. Crest: ¿Entonces no conseguiste que ninguna de tus amigas quisiera conocernos?

Ash: Les pregunté y parecían felices, pero cuando les dije que era por quería presentárselas a ustedes, entonces ninguna parecía interesada. – Explicó.

Los gemelos se desplomaron en la mesa decepcionados.

N. Crest: Pos ni modo. – Dijo derramando cómicas lágrimas junto con su hermano.

Ash: Lo lamento. Sé que se los prometí. – Se disculpó.

C. Crest: No te fijes.

N. Crest: Exacto. Después de todo somos amigos.

C. Crest: Además ya pensaremos en otra forma en que nos devuelvas el favor.

En eso, Applejack llegó acompañada de otras 4 yeguas.

Applejack: ¿Cómo están chicos? – Saludó.

Ash: Hola Applejack. – Devolvió el saludo. Por su parte los gemelos apenas alzaron la mirada

Applejack: ¿Les importa si mis primas y yo nos sentamos?

C. Crest/N. Crest: No por favor/Adelante siéntense. – Dijeron al mismo tiempo, limpiando los asientos a su lado.

Applejack y sus primas tomaron lugar a la mesa. Esta junto a Ash y sus primas junto a Night Crest y Clear Crest.

Applejack: Me gustaría presentarles a mis primas. Estas son Apple Leaves, Apple Dumpling, Apple Fritter y Apple Bottom. – Las mencionadas saludaron y les dedicaron unas risillas, mientras los guardias devolvieron con una cara de tontos. – Vamos Ash, dejemos que se conozcan mejor. – Tomó al chico y lo haló hacia ella.

A continuación, le hizo un ademán a los gemelos para que se acercaran un poco.

Applejack: Por cierto, ellas están clavadísimas con los guardias reales. Mucha suerte. – Les susurró.

N. Crest/C. Crest: Oye Ash.

Ash: ¿Sí?

N. Crest/ C. Crest: Ya no nos debes nada compañero.

Applejack se llevó a Ash, dejando al resto para que se conociesen.

Ash: Gracias Applejack.

Applejack: Es lo menos que puedo hacer tras toda la ayuda que me diste con la Feria y con Grand Pear.

Ash: Y hablando de él. ¿Cómo está?

Applejack: Se ha recuperado completamente. Incluso parece que esta mejor que antes. Zecora y el doctor de Canterlot hicieron un gran trabajo. – Dijo mientras pasaban junto a los referidos, quienes oyeron ese fragmento.

Doctor: Efectivamente. La recuperación del señor Pear ha sido más que satisfactoria. – Intervino en la plática. – Señorita Zecora, déjeme felicitarla. Su medicina fue sumamente efectiva. ¿Cómo consiguió tales conocimientos en farmacología?

Zecora: Me halaga doctor, pero no es mío todo el crédito. El saber de mis ancestros me ha dado este conocimiento.

Doctor: Me gustaría saber más acerca de sus conocimientos médicos. Dígame ¿le interesaría venir a Canterlot a pasar unos días compartiendo sus saberes?

Zecora: Seria un placer ir con usted.

Ash y Applejack notaron como entre el doctor y Zecora había cierta coquetería en su tono de voz y sus gestos. Ambos decidieron seguir su camino, alejándose de la incómoda y romántica atmósfera del doctor y la chaman local.

Ash: ¿Y qué harán ahora? – Retomó la conversación.

Applejack: Big Mac irá a Vanhoover a aprender acerca de las técnicas de cultivo que usan los Pear y se llevará a Apple Bloom para que conozca a los muchos primos que tiene allá. Yo iré con la abuela en unos días en cuanto limpiemos lo que quedó de la Feria de los Huertos.

Ash: Ya veo.

Un silencio hubo entre los 2 mientras Applejack se veía tímida, queriendo decir algo.

Ash: ¿Pasa algo?

La rubia no sabía cómo comenzar. Pero algo debía decir antes de que todo se pusiera incómodo.

Applejack: Gracias por tener fe en mí. De no haber sido por ti, tal vez ahora estaría arrepintiéndome.

Ash: De hecho, yo también debo disculparme. Fui demasiado insistente cuando traté de convencerte. Cuando lo hice, sólo pensé en cuan feliz seria si mi padre decidiera volver y no tomé en cuenta tus sentimientos. – Bajó la cabeza en señal de disculpas.

Applejack: Yo también lo siento. Fui cruel contigo y no me di cuenta de que tú también había perdido a alguien. ¿Me perdonarías?

Ash: Solo si tú me perdonas a mí.

Ambos se dieron un abrazo de reconciliación.

Applejack: Aun hay algo más que debo darte para agradecerte por todo lo que hiciste por mí.

Ash: No hace falta que… – No pudo terminar, pues Applejack lo sorprendió con un beso en la mejilla. – ¿Pero qué…? – El chico quedó cono ojos bien abiertos como platos de la impresión.

Applejack: Es el beso de una chica de campo, así que atesóralo porque no le damos uno a cualquiera.

A. Smith: Eso es cierto. Nosotras no le damos un beso a nadie que no consideremos especial. – Intervino apareciendo detrás de su nieta.

Applejack: ¡Abuela! En serio necesitas dejar de aparecerte así. – La regañó. – ¿Qué estás haciendo?

A. Smith: Aquí checando lo que lograron. Aunque debo decir que me sorprende que decidieras darle una segunda oportunidad al viejo Pear tan rápido.

Applejack: Al final hice lo que dijiste: hablé con mamá y papá y comprendí que no todo es odio y que las cosas pueden cambiar si se les da la oportunidad.

A. Smith: Con eso que dices, creo que tú y tus hermanos podrían ser los que acaben con la disputa entre familias, tal y como lo querían Bright Mac y Pear Butter.

Ash: Ahora que lo pienso. ¿Por qué se originó su pleito en primer lugar?

Applejack: Es cierto. El odio lleva generaciones entre las familias, pero nunca me han contado qué lo originó todo.

A. Smith: Bueeeeno, veras. ¿Recuerdas al terrateniente con el que se casó nuestra ancestra? Aquel con una prometida. – Applejack asintió. – Resulta que esa prometida era una Pear. Y por haberle bajado al novio juró que seriamos enemigos mortales. Así que abrió su propia granja y se las apañó en ser nuestras más grandes némesis.

A Applejack le dio un tic en el ojo. Entonces todo el odio que se habían tenido ambas familias había sido por un lio de faldas. Y que los responsables de iniciarlo todo fue su familia.

Applejack: ¿¡Es en serio!? – Se exaltó.

A. Bloom: ¿Un pedazo de pay de manzana? – Apareció detrás de ellos, llevando en su boca una bandeja con pay. – Está recién horneado.

Applejack: Yo no dulzura.

Ash: Yo sí. – Aceptó, sambutiéndose dos pedazos de postre en la boca. – ¿Hay más?

A. Bloom: En la mesa de allá. – Señaló.

Nuestro héroe no tuvo que oírlo dos veces antes de ir por más postre.

A. Bloom: No les parece lindo. Nuestras familias congeniando tan bien y creo que mi hermano podría tener suerte hoy.

Applejack: ¿A qué te refieres? – Preguntó la mayor, a lo que la menor señaló a una mesa donde su hermano estaba teniendo lo que parecía ser una romántica charla con dos yeguas.

Y no solo él. Fijándose atentamente, varias parejas se estaban formando

A. Bloom: ¿Ah esto? Pues cuando me mandaste a limpiar el ático luego de aquella fiesta me encontré ese libro de hacer amuletos y todo el trabajo empezado. Así que decidí terminarlo por diversión. ¿A poco no está bonito el collar?

Applejack y la abuela comprendieron el porqué de esta atmósfera romántica. Apple Bloom había estado paseando por todo el lugar ofreciendo pay y con su encantamiento influenció a todos los presentes, volviéndolos más susceptibles a estímulos románticos.

Applejack: ¿Pero entonces por qué no afectó a Apple Bloom ni a nosotros?

A. Smith: El amuleto no afecta a los niños cuyos amores son más puros y a mí porque mi gran amor fue tu abuelo.

Applejack: Y qué pasa conmigo o Ash. A nosotros no nos afectó tampoco.

A. Smith: Eso no lo sé. En teoría el amuleto debería de haber trabajado a la perfección con ustedes. – Se puso pensativa. – La única explicación que se me ocurre es porque ustedes ya se tienen cariño.

La poni quedó con la boca abierta. Era cierto que apreciaba mucho a Ash, pero era porque son amigos. ¿Pero acaso sería tanto como para resistir un encantamiento de atracción?

Su atención de inmediato se fue al chico, quien estaba comiendo pay felizmente.

Y a todo eso ¿Ash también sentía tanto cariño por ella como para resistir la influencia del encantamiento?

Applejack: Será que…

Y hasta aquí el capítulo de hoy. Espero que la larga espera haya valido la pena, pero quería que esto me quedara bien.

Se prometí que veríamos lo que pasaba en el mundo de Ash pero ya sentí que eran demasiadas palabras. Espero, si la historia lo permite, el siguiente capítulo tenga ese fragmento.

Y hablando de eso, el siguiente se enfocará el dos yeguas al mismo tiempo y creo que saben a quienes me refiero.

Ahora, sin mas que decir, solo quiero agradecerles a todos el pasarse otro año a leer mis historias y prometo continuarlas en el 2020. También quiero desearles un prospero año nuevo, donde se cumplan sus propósitos.

Gracias por todo y nos leemos en el 2020.