—Señor Nikiforov, tiene una llamada de un joven muy insistente y prepotente. Dice que necesita hablar con usted —la voz de la asistente sonó a través del teléfono con aquella información, Víctor podía hacerse una idea de quién podía ser tras esa información, así que le pidió que le pasara la llamada explicándole que él se encargaría. Después de darle las gracias a la chica, la llamada le fue transferida de inmediato.
— ¿Diga? —preguntó con voz tranquila, no valía la pena alterarse.
—Necesitamos hablar, anciano —la palabra le cayó encima como una de las mayores ofensas que podía recibir, pero prefirió ignorar aquello.
—Estamos hablando ahora ¿Qué necesitas? —mantuvo la calma, no discutiría con el que ahora era pareja de su destinado.
—No así, en persona. Necesito aclarar algunas cosas contigo, pero creo que lo mejor es hacerlo frente a frente —el tono del chico era demandante, parecía todo un alfa y eso le llamaba bastante la atención. Con razón Yuuri se había fijado en él, no era como los otros omegas y eso solo hacía esta rivalidad más interesante para él, puesto que los alfas suelen ser competitivos entre ellos por instinto.
—Está bien. Dime hora, día y lugar para estar ahí —respondió después de un momento breve de meditación— también me gustaría hacer las cosas de aquella manera.
La llamada no continuó mucho mas, Yuri solo dijo un "bien, adiós" después de informarle que se reunirían al día siguiente en un café que él conocía bien.
Otabek lo reprendió por ser tan poco cortés, pero el rubio le dijo que no iba a aparentar ser alguien que no era, menos frente a él. Yuri era alguien fuerte y decidido, el único que lo podía hacer sentir inseguro era su omega, pero era porque era su debilidad, porque lo amaba.
— ¿Ocurre algo? —Yuri estaba tan metido en sus problemas que no notó que su amigo al parecer estaba algo metido en su teléfono, lo cual era un poco anormal ya que al alfa no le gustaban mucho las redes sociales.
Otabek se dio cuenta de que estaba preocupando al omega así que bloqueo el teléfono para luego guardarlo en el bolsillo. Ambos estaba en la cama del rubio, el moreno sentado normal a la orilla de la cama, mientras el menor estaba acostado con la cabeza colgando y las piernas levantadas, apoyándolas en la muralla. Otabek rio al verlo así, aún habían veces en que actuaba infantil, le revolvió el cabello haciéndolo enojar un poco— te lo has dejado crecer —le dijo notando que ya casi le llegaba a los hombros.
—Sí y eso no responde lo que te pregunté —le respondió apartando la mano de su amigo ya que se sentía fastidiado y en esos momentos era cuando más odiaba que lo tocaran. Otabek lo sabía, pero no le hacía caso y por eso a veces terminaban peleando, el alfa también era inmaduro en ocasiones además que siempre sintió a Yuri como un igual, raras veces lo sentía como un omega delicado al que había que tratar con cuidado.
—No es nada, un amigo que le gusta escribir mucho —respondió tranquilo, no podía hablar de sus problemas con el rubio esta vez, no ahora por lo menos ya que el menor tenía sus propias presiones.
Conversaron un rato más para luego prender la consola de videojuegos y desestresarse jugando un rato, el gritar porque el otro hacía "trampa" o desconectarle el control al compañero cuando este iba al baño o se distraía con algo, logró que el ambiente se volviera más tranquilo. Yuri pudo relajarse, así que cuando su amigo se fue pudo pensar con tranquilidad cuales eran los puntos que quería tratar con Nikiforov, solo quería escuchar de su boca las intenciones que tenía y dejarle en claro que no le cedería a Yuuri por nada del mundo; aunque sonara estúpido, necesitaba hacerlo para sentirse bien consigo mismo, para saber que había hecho todo lo que estuvo a su alcance, aunque tal vez su esfuerzo terminara siendo en vano. Después de hablar con el platinado vería como arreglar su discusión con Yuuri.
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Otabek se ofreció a acompañar a Yuri, pero este se negó de inmediato diciéndole que él podía hacer esto solo y que era una conversación de ellos dos solamente. El alfa le dijo que estaba bien, pero aun así se quedó en un parque cerca del lugar de encuentro sin que Yuri se diera cuenta, por lo menos si lo llamaba estaría cerca aunque estaba seguro de que si pasaba algo, el que necesitaría ayuda sería el alfa platinado. Yuri era demasiado agresivo cuando se enojaba.
El rubio llegó al lugar de encuentro cinco minutos antes, notando que el alfa ya se encontraba ahí, sentado en una mesa junto a la ventana y con un café en la mano. Respiró hondo para que las ganas de golpearlo de nuevo no le ganaran y se acercó para luego sentarse— ¿Qué tal? —saludó el omega y Víctor desvió su mirada desde la ventada hacia el chico de ojos verdes.
—Buenos días, señor Plisetsky ¿Cómo está? —le dijo en un tono formal. No quería ser su amigo, pero tampoco iba a ser descortés, después de todo no odiaba al omega, de hecho lo admiraba por tratarlo como un igual y no de manera sumisa.
—Al grano, anciano, ¿Qué te traes con MI omega? —le dijo directamente, recalcando que era suyo.
Víctor sonrió al escucharlo hablar de manera posesiva, definitivamente era un digno rival— Creo que ya sabes lo que quiero, mi intención es conquistar el corazón de Yuuri. Sé que eres su pareja, pero creo que merezco una oportunidad de que me conozca también —habló con tranquilidad mientras dejaba la taza en la mesa— ¿Gustas algo? —preguntó mirando a la mesera para llamarla por si el chico decía que sí.
—No, esta no es una reunión social. Yuuri es mío así que aléjate de una vez porque pierdes tu tiempo —lo miró intimidante, cosa que no surtía efecto en los ojos azules igual de fríos que los de él.
—Si pierdo mi tiempo o no, no es tu asunto ya que no seria el tuyo el que se está desperdiciando. Por otro lado si estás tan seguro que es tuyo ¿Por qué te preocupas? —no quería discutir, pero era imposible al querer los dos lo mismo— yo no obligaré a nadie a nada, solo quiero una oportunidad para que él pueda decidir conociendo todas sus opciones por completo. Al final Yuuri será quien escoja.
Las palabras de Víctor solo lo irritaban— ¿Por qué te crees con el derecho a tener una oportunidad? Nosotros fuimos formando nuestra relación poco a poco, sin importar los prejuicios y aceptándonos mutuamente —empuñó las manos sobre la mesa— ¿Crees que puedes venir y llevártelo solo por ser destinados?
—No es solo por "ser destinados", hemos estado hablando y me gusta como es Yuuri, no es como otros omegas sumisos y tímidos. Él me habla con normalidad —permaneció tranquilo, aunque sentía en el ambiente como el rubio se estaba enojando demasiado.
Yuri rió por su comentario— ¿Te quieres llevar mi esfuerzo, descarado? —se levantó y golpeó la mesa con los puños— Si lo hubieras conocido antes que yo, hubieses encontrado un chico tímido que con suerte y podía hablar con normalidad cuando estaba frente a un alfa. Todo lo que ves y te gusta de él, es la confianza que obtuvo al estar conmigo, es el producto de nuestro aprendizaje mutuo.
Víctor comenzó a molestarse por la actitud impulsiva del chico, por lo que se levantó también. Su lado alfa inconscientemente intentó intimidar al omega, pero este no se dejó. Yuri estaba a punto de saltarle encima por la irá acumulada que cargaba, así podría descargarse de su enojo con su novio, además del que tenía contra el platinado. Necesitaba hacerlo, así que levantó un puño, pero alguien le detuvo el brazo desde atrás impidiéndole soltar el golpe.
Víctor se sorprendió de ver a Chris detrás del chico— parece que el omega no sabe cuál es su lugar —al sentir al alfa tocándolo se zafó de un tirón, sintiendo asco de inmediato. Se quedó callado ya que por instinto se sintió intimidado al tener dos alfas cerca, Víctor lo notó de inmediato y se calmó para que el menor también lo hiciera y se sintiera seguro, pero no funciono. Yuri se sentía atacado aunque no le dijeran nada, era su respuesta automática después de haber sufrido un abuso.
Yuri caminó de espaldas, con los puños cerrados y mirándolos fijo, Víctor iba a acercarse para preguntarle si estaba bien ya que el rostro del rubio denotaba miedo— no me toques —dijo entre dientes para luego girar y salir corriendo del lugar dejando a los dos alfas muy confundidos.
Otabek vio a Yuri corriendo por la acera de en frente y se asustó al pensar que tal vez el platinado le había hecho algo. Se debatió entre ir al café y encarar al alfa o seguir a su amigo, se decidió por lo segundo ya que le asustaba más que le sucediera algo en el camino. Si algo había sucedido podría encarar después a Víctor.
El ruso corrió todo lo que pudo hasta que sintió nuevamente un agarre en su brazo, se zafó con miedo hasta que enfocó su vista viendo a Otabek igual de cansado que él, no pudo evitar abrazarse a él de inmediato buscando su aroma para sentirse seguro. Era lo mismo que hacía con su abuelo cuando era pequeño y tenía miedo. El moreno lo abrazó de vuelta y comenzó a acariciarle el cabello en un intento por tranquilizarlo— Yura ¿Qué pasó? —le dijo intentando calmarse para no ir en contra del otro alfa antes de saber toda la historia, su instinto protector salió por completo a flote al ver a su amigo de esa manera.
El menor negó con la cabeza, dándole a entender que no hablaría de momento y que no era necesario que hiciera nada por ahora, así que el alfa solo se limitó a abrazarlo para después llevarlo a casa. Una vez en el hogar del rubio y agradeciendo que Nikolai hubiese salido, conversaron sobre lo sucedido y entonces el rubio explicó avergonzado que se sintió intimidado por los dos alfas ya que el amigo de Víctor había llegado. Otabek frunció los labios, a él no le gustaba Chris, conocía algunas cosas de él, como que le gustaba discriminar a las personas por su género secundario creyendo que los alfas estaban por sobre todos los demás.
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Yuuri no había salido de su habitación y su madre comenzaba a preocuparse, Phichit lo había ido a ver ya que el chico no le respondía los mensajes o llamadas, puesto que el omega miraba el celular y al ver que no era su rubio no contestaba. Estaba en su peor estado, no había comido nada desde el día anterior y no quería que nadie entrara a verlo tampoco.
El moreno entró de todos modos, a pesar de sus alegatos por invasión a su privacidad. Lo vio ahí y lo obligó a levantarse y darse una ducha, además de hacerlo comer aunque solo fueran dos bocados. Luego de eso, escuchó sobre su discusión con el otro omega prestándole toda la atención que podía al estar entre su celular y su amigo— ¿Vienes a verme o a estar con el teléfono? —soltó enojado el japonés, Phichit suspiró y guardó el aparato al cual era adicto.
—Bien, Yuuri. Esta discusión y todo, ocurrió porque tú le ocultaste algo a Plisetsky. No soy nadie para darte sermones moralistas, pero creo que él solo quiere lo mejor para ti y deberías apreciarlo porque es un buen chico que te valora y te ama. Si estás esperando a que te llame, creo que es una pérdida de tiempo porque él es un idiota orgulloso, así que toma ese celular y llámalo tú —odiaba ver a su amigo en ese estado, el rubio le había hecho bien en muchos sentidos, pero el problema era que su amigo se había vuelto dependiente del otro omega, y así como al estar con él era fuerte y no se dejaba pasar a llevar como antes de conocerlo; ahora que no lo tenía a su lado se derrumbaba fácilmente. Esa dependencia no era normal y estaba siendo dañina para él ¿Qué pasaría si un día de verdad terminaban con su relación?
—Tienes razón —respondió el omega de manera triste— arreglaré esto, lo prometo — terminó por decir animándose para hacer la llamada.
