CAPÍTULO XIX
PACTO DE ETERNIDAD
(Semanas después)
"Aquí hay uno", la hermosa rubia grito desde lo alto de un árbol. Había subido hasta ese sitio con la esperanza de encontrar esos objetos redondos que al romperlos sobre la caliente roca, se cocinaban con un pintoresco color que iba de lo amarillo a lo anaranjado.
Michiru, quien lo esperaba abajo y en la firme seguridad del suelo, sonrió ante esas palabras; "¿Es grande?", alzo la voz para que la escuchara.
"Es pequeño, Michi. Es de codorniz", replico tomándolo con cuidado y colocándolo dentro de su bolso de cuero. "Creo que por ahí hay otro", añadió estirando su mano para poder alcanzarlo. "Es tu día de suerte, son dos y con ellos ya tenemos tres"
"Entonces ya baja". La mujer sonrió mientras pensaba en la forma en la que los cocinaría. Con ilusión aheleaba disfrutar de su sabor, ya que la última vez que estuvo cerca de comerlos, a causa de su desmayo se rompieron.
Haruka fijo la vista en un ave, haciendo que con voz baja se dirigiera a su amada; "Michi… no hagas demasiado ruido… lo asustaras"
"¿Asustarlo?", casi en silencio se preguntó a sí misma.
Del bolso y procurando no romper los huevos, Tenousei tomo su honda y lanzando la roca en contra del ave que se había posado un poco más allá de ella, esta golpeo su emplumada cabeza y entonces entre las ramas comenzó a caer, hasta que finalmente toco el arenoso suelo.
Emocionada, Michiru se encamino hacia el sitio donde había caído y entonces lo tomo en sus manos; "Lo tengo, mi amor"
Satisfecha por la buena presa que había logrado cazar, la rubia comenzó a descender; "Me alegra mucho que hayamos encontrado esas cosas", una vez que toco la salada arena, se descolgó el bolso y entonces lo abrió para mostrarle el contenido a su amada. "Espero no haberlos roto"
"No te preocupes, están bien", Michiru expreso contenta.
"Hoy ha sido un buen día, tenemos suficiente alimento como para… ¿dos días? solo falta que recoja un poco de agua para beber", dijo inclinándose sobre el lecho de la cascada y dejando que aquella vasija de barro se llenara.
Exhausta por la caminata, Neptuno se sentó en la orilla y quitándose los peales de piel y las sandalias, dejo que la dulce corriente se los refrescara.
Aunque no quisiera admitirlo, en su rostro se podía contemplar que estaba cansada, sin embargo prefería callar y ayudar a su amado en lo necesario. De esa forma sentía que no era una carga. Por su parte, Haruka en vano le pedía que se quedara en la seguridad de la caverna.
"¿Estas bien?", Urano pregunto dirigiéndole la mirada.
"Solo tengo un poco de calor", la mujer replico y entonces sobre las cristalinas aguas se inclinó un poco para refrescarse el rostro.
"Estas cansada, deberías quedarte. Yo me encargare de reunir lo necesario"
"Estoy bien mi amor, descansare cuando en verdad lo necesite", la joven contesto.
Urano dejo de lado lo que hacía y sacándose la túnica, se zambulló en el agua al mismo tiempo que chapoteaba un poco para empapar a la aguamarina.
"No hagas eso", replico dejando escapar una ligera risa.
"Ven Michi, el agua esta deliciosa. Estoy seguro de que te relajara", expreso tomándola de la mano para que se le uniera.
"¿Quieres que nade junto a ti?, creo que tus verdaderas intenciones son verme desnuda", cuestiono llevándose ambas manos a las anchas caderas.
Haruka se encogió un poco de hombros y entonces con pena replico; "Quiero ambas cosas, ¿Te negaras?"
"Puede ser", la mujer contesto y poniéndose de pie poco a poco se fue despojando de la túnica y de las ropas que más abajo la cubrían. Dejándolas a un lado y donde no se mojaran, entonces dejo que la corriente le empapara los pies.
En ese punto la imagen completa de su bella figura se reflejó en las cristalinas aguas, haciendo que con atención la mujer se contemplara.
Extasiada, Tenousei contemplo su hermoso cuerpo, no el reflejo que proyectaba.
Con ambas manos Michiru se acarició el pequeño vientre y alzando la mirada, saco del trance a la rubia; "Me veo linda, ¿Verdad?"
"Si Michi, te ves muy linda", replico la otra acercándose a ella. "Sea lo que sea eso que ahí tienes, debo decir que te hace lucir hermosa"
"Solo lo dices por decirlo", ruborizada, la mujer se apoyó en su mano para entrar en el lecho de la cascada.
"¿Por qué habría de decirte una mentira?"
"No lo sé… quizás para que no me enoje", Neptuno dijo riendo un poco.
Haruka negó con la cabeza al mismo tiempo que dibujaba una sonrisa en sus labios; "¿Sabes algo?, soy el peor mentiroso de todos. Debo dejar de mentir y hablar con la verdad y la única verdad que existe es que estas muy fea"
Neptuno cruzo los brazos sobre su desnudo pecho; "Pues tú también estas feo… por eso ya no te quiero", pretendiendo estar ofendida, se dio la vuelta, quedando de espaldas a ella. "Tendrás que ir a dormir a otro lugar"
Haruka sonrió y acercándose a ella, la envolvió en sus brazos; "¿De verdad?"
"Hasta que no te disculpes, no volveré a quererte ni podrás volver a mi lado"
"Michi, sabes perfectamente que eres hermosa", primero le beso la mejilla, luego deposito un beso en sus labios.
La aguamarina le rodeo el cuello con sus brazos y devolviéndole el beso, con gentileza añadió; "No seas tontito mi amor. Te amo y no podría vivir sin ti. Además te encuentro demasiado guapo e interesante"
En silencio, durante un momento Urano contemplo sus azules ojos. No podía negar que su fría mirada le robaba el aliento; "La belleza tomo forma humana, esa eres tú"
"Qué lindo hablas, pero creo que es hora de volver… necesitamos comer", dijo dándole un corto beso en los labios.
Haruka sonrió y tomando su túnica comenzó a vestirse. Por su parte, Michiru hizo lo mismo.
Discretamente y esperando que su amada no lo notara, Tenousei poso en la mirada en ella. Contrario a lo que se pueda llegar a pensar, en ella no había deseo, solo había cariño y un profundo respeto.
"¿Qué ocurre?", cuestiono la otra al ver que no decía nada.
"No es nada Michi", replico acomodándole el cabello que caía por sus aun desnudos hombros. "Vamos a casa"
Habiéndose vestido, ambos tomaron consigo las cosas que habían reunido. En silencio y con una sonrisa en los perfectos labios, Haruka caminaba a su lado. Intrigada por saber lo que le sucedía, Michiru en sus ojos en vano trataba de encontrar la respuesta, hasta que decidida se atrevió a preguntar.
"¿Qué sucede?", la aguamarina cuestiono. "Desde haces unos minutos te noto diferente. ¿Crees que eso que dije fue verdad?"
Tenousei negó con la cabeza; "No Michi, sé que no fue así", dijo depositando un corto beso en su mejilla.
"¿Entonces qué es lo que sucede?, ¿Estas molesto?", preocupada, la mujer volvió a cuestionar.
"No mi amor, jamás podría estar molesto contigo, es solo que ahora una idea ha cruzado mi cabeza"
"¿Quieres contarme?"
"Aunque preferiría que fuera una sorpresa, es mejor que te lo diga ahora… ¿En verdad quieres estar conmigo para siempre?"
Michiru rió un poco; "Sabes que si mi amor… no solo ahora, pero por la eternidad"
"Entonces deberíamos jurar y sellar nuestro pacto de amor… ¿Quieres hacerlo?", la ilusión que aquello le producía le encendía el pálido rostro.
Michiru asintió contenta; "Si Haruka, quiero jurar que por siempre estaré a tu lado"
"Esta noche lo haremos Michi. Tenemos un fantástico banquete para festejarlo", la rubia replico tomando su mano.
(En la cumbre)
Con la cabeza baja y el ánimo sobrio, la hermosa joven Mina yacía sentada en la nube más alta, en la cual Urano solía posarse para admirar los coloridos valles que más allá se alzaban.
Introduciendo la mano dentro de su túnica, con tristeza tomo lo único que le quedaba de ese ser. Así que observando sus ensangrentadas plumas, deposito un corto beso en ellas y una vez que lo hizo, abrió su puño para que el viento del Norte las arrastrara hacia el sitio donde su Urano se encontraba.
Llena de melancolía y porque el dulce viento jamás le diría donde estaba, en ese punto alzo la vista hacia el cielo para observar la lejana luna; "Si en este lugar vivimos nosotros… ¿Quién vivirá ahí?", se preguntó así misma mientras observaba sus hermosas montañas.
Intrigada por su redonda figura, se puso de pie y entonces alzo su mano para tratar de alcanzarla. Y es que en sus sueños siempre podía tocarla y sentir su fría caricia posada sobre su rostro.
"Eres demasiado bella, pero espero y no te pongas celosa porque prefiero al sol… el sol me recuerda su divino cabello", murmuro recordando la amarilla melena de Urano. "Tú que estás ahí arriba y todo lo ves… dime donde esta Haruka. ¿Está bien?", pregunto, sin embargo solo escucho los sonido del atardecer.
(En la isla)
La tarde poco a poco comenzaba a caer, bañando de dorado hasta el último rincón de aquel hermoso lugar.
Una a una las aves se fueron retirando a las altas copas de los árboles, dando paso a los insectos de la noche, cuyos cantos amenizaban el casi solitario lugar.
Un poco más allá, dentro de la caverna la estrella brillaba y alumbraba con su cálida luz.
Aprovechando la claridad que aún quedaba, la mujer de cabellos aguamarina con delicadeza tomo su espejo para reflejar en el la frescura de su rostro, el cual estaba ligeramente encendido. Sus aterciopeladas mejillas y sus destellantes ojos resaltaban su exquisita hermosura.
Deslizando su cepillo de coral por entre sus suaves y brillantes cabellos que se semejaban a las danzantes olas de los mares, comenzó a desenredarlo para acomodarlo en un bello peinado.
Sin hacer ruido y completamente embelesada, desde la entrada Haruka la contemplaba.
Ilusionada por lo que esa noche sucedería, la mujer perfumo sus pechos con el dulce aroma de las flores y una vez que lo hizo, tomo un dorado listón y entonces lo ciño sobre su vientre para resaltar su divina figura.
Percatándose de la presencia de su amado sonrió y sin aun siquiera volverse para contemplar su rostro, pregunto; "¿Te gusta?, mi amor"
Con cautela Haruka se fue acercando a ella y colocando las manos sobre sus hombros, se inclinó un poco para besarle el cuello; "Si mi amor, me gusta mucho"
Neptuno sonrió y volviendo el rostro para verla, le beso los labios; "Ahora no…pero más tarde y cuando finalmente hayamos jurado que estaremos juntos para siempre"
"Entonces esperare… ¿Estas lista?", cuestiono acomodándose los despeinados cabellos que caían por su frente.
Michiru se puso de pie y dándole la mano, contesto a su pregunta; "Si mi amor, estoy lista para hacerlo"
Saliendo de la caverna, observaron que la oscura noche se había apoderado de los hermosos cielos y entonces, con paso ligero comenzaron a caminar rumbo al alto lugar en el que solían sentarse para contemplar a su amada luna.
"¿A caso vamos a nuestro lugar favorito?"
"Sí Michi, vamos a ese sitio", replico la otra con entera satisfacción.
Llegando hasta ese lugar tan especial, ambos contemplaron la magnificencia de aquel blanco y lejano astro.
"Es demasiado hermosa", Michiru expreso apoyando la cabeza en el pecho de la rubia.
"No más hermosa que tú... ¿Sabes porque te traje a este lugar?"
"No", la mujer replico.
"Venimos hasta aquí porque la luna siempre nos hace compañía, incluso de día podemos verla y yo creo que de igual forma ella nos ve y es testigo de que nos queremos mucho", expreso mientras se perdía en el mirar de la mujer que amaba. "Yo siento que nuestro amor proviene de vidas pasadas y ella ha sido testigo de nuestros sentimientos"
"Entiendo mi amor, entonces juremos ante ella que siempre estaremos juntos"
"Si Michi, te juro que siempre estaré a tu lado"
La aguamarina sonrió mientras le acariciaba las mejillas; "Si llegamos a morir, entonces de algún modo regresaremos para cumplir la promesa que esta noche estamos haciendo"
"Así será por la eternidad. Volveremos para ser uno solo", Urano dijo y en ese momento la beso en los labios.
Michiru hizo una pausa y viéndole a los ojos, cuestiono; "Haruka, ¿Crees que algún día la luna dejara de brillar?"
Urano negó con la cabeza; "Esas Michi, son preguntas difíciles de responder"
"Tienes mucha razón, es una pregunta imposible de responder. Además eso no importa mi amor, aunque la luna deje de brillar, nuestro amor perdurara por siempre y aún más allá del final de los tiempos"
"Podrán secarse los profundos mares, pero el amor que hay en mi corazón jamás lo hará. Eso te lo prometo", dijo para finalizar fundidos en un apasionado beso.
Sintiendo como aquello tan pequeño se movía en su interior, Michiru soltó sus labios y sonriendo se llevó la mano sobre el vientre; "Mi amor… ¿Qué hay de esto que vive dentro de mi cuerpo?"
Ligeramente Urano se encogió de hombros; "Bueno mi amor… vive dentro de ti y por lo tanto forma parte tuya, así como tú amas mis pies fríos, yo amare eso que ahí tienes"
"¿Aunque no sepamos qué es?"
"Si Michi, aunque no sepamos que es", contesto volviendo a unir sus labios con los de la mujer. "Es hora de volver, estoy seguro de que la sopa de hierbas y el ave que deje sobre el fuego ya se cocinaron"
"¡Vamos!", la joven dijo apoyándose en su brazo.
(En las profundidades del mar)
Mientras que en la comodidad de su palacio Urano y Neptuno con con dulces y atrevidas caricias una vez más reafirmaban su pacto de eternidad, más allá y entre las oscuras y frías aguas del océano, la anciana Aegea yacía dormida sobre un magnifico coral de brillantes colores.
Y aunque era presa de un profundo sueño, por el rápido movimiento de sus pestañas y por como apretaba los pálidos y envejecidos labios, era fácil deducir que una terrible pesadilla se había apoderado de ella.
Sin embargo esa deducción estaba tan lejos y al mismo tiempo tan cerca de la realidad.
Y es que no era la primera vez que esos terribles sonidos y aquellas horribles escenas volvían a ella para atormentarla. No, eso no era un sueño ni era una grotesca alucinación, era la memoria y la consciencia lo que le traía de vuela lo que aquella trágica noche sucedió.
Intranquila, la mujer giro su frió cuerpo mientras que de nuevo escuchaba el torturador grito de aquel hermoso ser que desde lo alto de la cumbre lanzaba y en el cual pedía un poco de piedad. Luego volvió a ella la imagen de Fénix, cuyo ensangrentado cuerpo con violencia se sumergía en las oscuras profundidades del mar, tiñendo de rojo las sagradas aguas de todos los océanos.
Sobresaltada, del otro lado llego a ella un ligero llanto que poco a poco se fue apagando en medio de la desesperación y en los brazos de quien con dolor le diera la vida. El trágico destino de ella también había sido decidido por las infames ancianas.
Con el corazón a punto de estallarle, de un sobresalto despertó. Observando que se encontraba en sus aposentos y estaba lejos de esos crueles recuerdos, alzo los cansados brazos hacia la superficie y entonces dejando que las lágrimas le nublaran la vista, exclamo; "¿Cuándo podrán perdonarme?"
Notas de autor;
Feliz Navidad a todos :) :)
En esta historia no podemos darles una boda porque no saben que es eso, así que simplemente basta una promesa y ante la luna, porque como ellos dicen, ha sido testigo de cuanto se han querido.
hyunwon020, niña o niño?, esperemos haber que sale xd
Osaka, exacto, la vez pasada la ayudo Ilitia, pero esta vez no habrá quien le ayude, solo Haruka que dudo y sea de mucha ayuda xd. Feliz Navidad :)
Kyoky, lo que le paso al bebé de Saturno y Fénix es demasiado obvio.
VaMkHt, Endimion en esta historia es un personaje importante, aunque aun no aparezca. Amy no dirá nada a nadie, hacerlo seria poner en peligro a su amiga, incluso a Serenity, quien conoce su secreto.
