Resumen: Ladybug y Chat Noir descubrieron sus identidades por accidente, pero las cosas no salieron para nada como lo habían imaginado. Notando la ruptura entre sus portadores, Tikki y Plagg temen que sean forzados a devolver sus Miraculous.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fin está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de la tercera temporada
4) Advertencia: Contiene muchos OC.
A TRAVÉS DEL TIEMPO
CAPÍTULO 22
Capilla Real, Hampton Court
Al día siguiente
Nan estaba frustrada, caminando hacia la capilla real de Hampton Court al día siguiente de su encuentro con Kit, justo donde lo habían arrestado y se lo habían llevado. No solo estaba frustrada, también se sentía completamente inútil porque no podía ayudar a tu kitten. Nuevamente, Sir William Cecil se había negado a aceptar que la chica viera a la reina hasta que ésta no se recuperara por completo de su enfermedad.
No solo eso. También había notado que Mendoza la había estado siguiendo, pero al menos Alice y a las otras damas de la corte siempre estaban con ella cuando cruzaba los pasillos del palacio.
La chica entró a la capilla real y cerró la puerta con cuidado, apoyando la espalda en la pared. Tragó saliva y respiró hondo. No sabía si Mendoza seguiría torturando a Kit en la Torre, y mientras tanto ella no podía hacer nada para ayudarlo.
-Esto no puede seguir así, Tikki- dijo Nan en voz baja- no puedo seguir esperando a que la reina mejore para hacer algo. Kit no está bien y está en manos del embajador-
La kwami vio con tristeza a la chica deslizarse por la pared hacia el suelo. Era evidente que se sentía impotente al no poder hacer algo por su partner. Ella también estaba preocupada por Kit, pero prefirió animarla al menos.
-Se lo prometiste a Kit. Además, él es un chico fuerte, estará bien mientras que la reina se recupera- dijo la kwami intentando consolarla.
-Eso espero- dijo la chica, encogiendo sus rodillas y abrazándolas contra su pecho- porque si no es así…-
Nan hundió la cabeza entre sus brazos. Quería echarse a llorar ante la situación, porque Kit, su Shadow Cat, estaba prisionero en la Torre siendo torturado por el embajador español, el cual seguramente era Íncubo.
Un sollozo escapó de sus labios.
-¡Maldición!- se quejó Nan entre sollozos.
-¿Porqué maldices en la Capilla Real, Nan?-
La chica escuchó la voz, pero supuso que estaría imaginando cosas, porque la dueña de la misma debería estar en cama convaleciente, no en la capilla. No fue sino hasta que sintió una mano en su cabeza cuando levantó la vista, y se dio cuenta de que la reina estaba a su lado, envuelta en su bata de dormir.
-¡Your… your majesty!- dijo la chica, intentando levantarse para hacer una reverencia, pero la reina se lo impidió, poniendo una mano en su hombro y luego en su mentón, haciéndola levantar la mirada hacia ella.
-Has estado llorando- observó Elizabeth I entrecerrando los ojos- ¿estás llorando por tu reina? Estoy mejor, como puedes ver. Ya puedes dejar de llorar-
-No. Sí. Quiero decir…- dijo ella, cubriéndose la cara con las manos- lo siento tanto, your majesty-
Elizabeth I la miró benévolamente y se sentó con cuidado en una banca de la capilla, junto al sitio donde Nan estaba sentada en el suelo.
-En realidad todo esto es por ese corsario, ¿no es así?- dijo la reina en voz baja- escuché que lo enviaron a la Torre por presión del señor Mendoza-
-Sí, madam- dijo la chica- escuché que Mendoza lo está torturando porque quiere saber la ubicación de un objeto entre los tesoros que trajo-
-¿Y no se lo ha dicho?- dijo la reina sorprendida al ver que Nan sacudió la cabeza- ese joven me agrada. Aún así, no sería muy sabio ir en contra del embajador español. Dependemos de él para tener la buena voluntad del rey Felipe II de España-
Nan bajó los ojos derrotada, esforzándose por no echarse a llorar de nuevo, al menos no delante de la reina. No servía de nada, Elizabeth I no iba a liberar a Kit. Había roto su promesa al chico de ayudarlo.
-Bien- dijo de pronto la reina, poniéndose de pie- daré la orden de que sea liberado inmediatamente de la Torre. Pero te advierto, Nan- continuó al ver cómo su rostro se iluminaba y comenzaba a sonreír- no te enamores de él. Tu familia no dará autorización y, por ende, yo tampoco-
La chica se mordió el labio. ¿No enamorarse de él? Era ya demasiado tarde. Pero si esa era la condición para que Kit fuera libre, haría cualquier cosa que la reina le ordenara.
-De acuerdo, madam- dijo Nan seriamente- muchas gracias-
Elizabeth I le dirigió una mirada extraña, pero asintió con una sonrisa y salió caminando lentamente de la capilla. Nan se levantó y se apresuró a ayudarla a caminar de regreso a sus habitaciones.
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Palacio de Greenwich
Al día siguiente
La reina había regresado a Londres tras su recuperación, y el señor Mendoza no estaba nada feliz. Había estado seguro de que la reina moriría por su enfermedad, y su sucesora sería María Estuardo, quien era más amistosa con España. No solo eso, también supo que había ordenado que liberaran a todos los prisioneros que habían sido encerrados en la Torre durante su enfermedad, incluyendo el pirata Christopher Jones aún antes de que revelara la ubicación de los dos Miraculous.
Frunció el entrecejo. Ese chiquillo sabía algo y se negaba a hablar. No le creyó ni por un segundo cuando dijo que no tenía idea de dónde estaban esos tesoros. Christopher Jones era el segundo a bordo del barco de Drake, tenía que saber dónde estaban esas dos cajas y a manos de quien llegaron, lo que significaba que seguramente también sabía quienes poseían los Miraculous.
Se llevó la mano al pecho y exhaló.
-Nooroo- dijo en voz baja.
El pequeño kwami salió de su camisa y flotó a su lado tristemente.
-¿Sí, mi señor?-
-¿Hay alguna manera en la que pueda akumatizar a Lady Luck y Shadow Cat?-
-Depende de sus emociones- dijo el kwami cabizbajo- un akumatizado tiene que aceptar voluntariamente sus poderes. Si no, una persona que siente que no tiene otra solución aceptaría algo así. Es decir…-
-Tengo que herirlos primero, o hacerlos enfadarse- dijo Mendoza, pensando en que quizá no podía akumatizar a los héroes, pero podía usar al joven pirata para saber dónde están los Miraculous. O mejor aún, podía utilizar a esa chica de la corte de quien estaba enamorado para obligarlo a hacerlo.
-¿Mi señor?- dijo Nooroo.
-Tengo una idea para resolver este debacle- dijo Mendoza con una sonrisa maliciosa- escóndete, Nooroo-
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Habitaciones de la reina
Esa noche
Nan nunca se había sentido tan aliviada como cuando vio a Kit de regreso en la corte, pero fiel a la promesa que le hizo a la reina, la chica solo le sonrió en la distancia y envió a Plagg para devolverle su Miraculous y para decirle la condición en la que había sido liberado. El chico no parecía nada contento con ese arreglo. Lo aceptó por el momento, pero le pidió verla esa noche en Tower Hill para hablar con ella.
La chica entró a las habitaciones a ayudar a la reina a cambiarse para irse a dormir. Elizabeth I aún estaba débil por su enfermedad y necesitaba ayuda. Nan comenzó a desabrochar el vestido de la reina mientras que Alice acercaba la bata de noche al fuego de la chimenea para mantenerla caliente.
-Entonces, ¿estás feliz porque tu corsario está libre?- dijo la reina de pronto.
-¿"Tu corsario"?- dijo Alice volviéndose hacia ellas.
-¡No!- dijo Nan ruborizándose- your majesty, ya sabe que está prohibido que tenga una relación con Kit, usted misma me lo dijo-
-Lo hice, pero debo confesar que se me hace romántico- dijo la reina sonriendo traviesa- hace poco vimos esa obra por William Shakespeare, ¿cómo se llamaba?-
-La excelente y lamentable tragedia de Romeo y Julieta- dijo Alice, caminando hacia ella con la bata para ayudar a la reina a ponérsela- mister Shakespeare se lució con esa obra-
-No es nada como esa historia, your majesty- dijo Nan tristemente.
-Pero se aman- dijo la reina- se le puede ver en sus ojos. Y en los tuyos-
Nan se ruborizó hasta la punta del cabello, cosa que hizo que tanto la monarca como su amiga se echaran a reír a sus expensas.
-Y tienes buen gusto en los hombres- continuó la reina para total mortificación de su dama- su rostro es agradable, y sus ojos son los más bellos que he visto. Y sus piernas…-
-¡Majesty!- protestó Nan, cada vez más roja.
Aún así, Elizabeth I le tenía cariño a Nan, y sabía como se sentía. Ella misma, cuando era más joven, se había enamorado de Robert Dudley, un hombre casado. Cuando su esposa murió, tampoco pudo desposarlo, pues hubo rumores de que Robert había asesinado a su esposa para casarse con la reina. Aún así, Elizabeth siempre había dicho que a los siete años había jurado no casarse jamás.
Se volvió a mirar a Nan. Sí, ella misma había decidido no casarse para no disminuir su poder como reina de Inglaterra, pero eso no significaba que Nan tenía que tener el mismo destino. Y ese chico Kit parecía quererla de verdad.
Decidió observarlos antes de decir algo. Después de todo, la historia de Romeo y Julieta había ablandado su corazón al respecto.
-Te ves cansada- dijo Alice de pronto, y la reina se volvió a Nan.
-Deberían ir ambas a sus habitaciones a descansar- dijo la reina- mañana deseo levantarme temprano para volver a nuestra rutina de siempre-
-Sí, majestad- dijeron las dos tras despedirse y apresurarse a su habitación.
Cuando Nan estuvo sola en la suya, abrió su bolsillo para dejar salir. Tikki.
-¿Estás lista, Tikki?-
-Lo estoy- dijo la kwami- solo ten cuidado. Alice ya sospecha que haces algo extraño, y el embajador español te ha estado siguiendo todo el tiempo. Me da una mala espina-
-Lo sé, tendré mucho cuidado- dijo Nan- mientras tanto, tengo que ir a ver a mi kitten. Tikki, transfórmame-
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Tower Hill
Esa noche
Kit sabía que debía haber elegido otro sitio para encontrarse con Nan, pero no había pensado en ello. La chica no tardaría en llegar, y quizá podían irse. El sitio donde decapitan traidores era el lugar menos indicado para una visita romántica, pero al mismo tiempo, era el sitio donde menos sospecharían que ambos se verían.
Shadow Cat caminaba en círculos ansiosamente como gato encerrado mientras esperaba a su lucky lady, cuando por fin el color rojo apareció en la distancia. El chico sonrió al ver a Lady Luck saltando sobre los techos de la ciudad hacia él.
-Bienvenida, my lady- dijo Shadow Cat al verla llegar, tomando su mano y besándola.
-¿Querías verme, kitten?- dijo ella.
-Sí, tenemos que hablar de lo que pasó- dijo el chico en voz baja- no nos hemos visto desde esa noche en la Torre. Y ahora me dices que no puedo verte-
Lady Luck bajó sus ojos.
-No es que no quiera verte, Kit… Shadow Cat- se corrigió la heroína- es la condición que me dio la reina para poder liberarte de la Torre. Ella me dijo que no dará su permiso para… para que nosotros…-
Kit frunció el entrecejo. Amaba a esa mujer, y no quería perderla, mucho menos por algo tan banal como falta de permiso de la corona.
-¡No importa!- Shadow Cat de pronto con una sonrisa- sabes que te amo solo a ti. Nos casaremos en secreto…-
-Nos descubrirán-
-Huiremos de Londres-
-Nos encontrarán…-
-Nos iremos a las colonias en el Nuevo Mundo, donde nadie nos podrá hacer daño ni prohibirnos estar juntos- dijo el chico.
-Perderás todo lo que tienes- dijo Lady Luck- y quizá Francis Drake también lo pierda-
-No importa- dijo Shadow Cat tomando su mano- por ti renunciaría a todo en el mundo-
Lady Luck sonrió enternecida mientras que su compañero la rodeaba con los brazos, atrayéndola hacia sí mismo y envolviéndola en un abrazo.
-Te amo, my lady-
-Y yo te amo a ti, my kitten-
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Palacio de Greenwich
Dos días después
El señor Mendoza miró molesto a Kit, quien seguía sonriendo de oreja a oreja a pesar de la aparente prohibición de la reina de tener una relación con la dama en cuestión. Quizá había algo que él no sabía, o quizá había encontrado una manera de verla en secreto.
Sabía que no podía akumatizarlo en esos momentos, estaba demasiado feliz, pero podía utilizarla a ella para sus planes.
Y parecía que el momento había llegado.
Vio a esa chica, Anne Cavendish, saliendo de los aposentos de la reina y caminando hacia las cocinas, seguramente para llevarle algo de comer a la reina. Y tomó su oportunidad para utilizarla en sus planes. Se apresuró a ella, llevando un objeto escondido en su mano izquierda.
Nan estuvo a punto de entrar a las cocinas cuando de pronto una mano la tomó del brazo, tirando de ella e impidiéndole seguir.
-Ugh…- se quejó ella, y frunció el entrecejo al ver de quien se trataba. Ese hombre la enojaba y le daba miedo en partes iguales- ¿señor Mendoza?¿Qué cree que hace? ¡Esto es sumamente inapropiado!-
-Tranquila, mistress. Solamente quiero hacerle una pequeña pregunta- dijo el hombre empujándola contra la pared.
-Lo lamento, pero no tengo tiempo para usted- dijo la chica soltándose y disponiéndose a seguir hacia la cocina- la reina me está esperando-
-Es un asunto sumamente importante- dijo volviéndola a tomar del brazo y tirar de ella. Nan intentó soltarse de él.
-Aaarggg… ¡suélteme!-
-No te dejaré ir hasta que me escuches- dijo el hombre volviendo a tirar de ella para alcanzar a susurrarle en el oído- no quisieras que tu amado Christopher regresara a la Torre, ¿verdad?-
La chica lo miró con desprecio.
-¿Cómo se atreve?- dijo ella volviendo a tirar de su brazo, pero el hombre siguió sin soltarla.
-Solamente quiero que me digas si, entre los tesoros robados de los galeones españoles, había un par de cajas negras, y quién las posee ahora- dijo el embajador.
Nan volvió a soltarse de él. Sabía que hablaba de los Miraculous porque Kit se lo había advertido, pero ya sabía qué respuesta tenía que darle.
-No lo sé, y si lo supiera no le diría nada- dijo ella- y si me disculpa…-
-Es triste, ¿no es así?- continuó el embajador tirando de su brazo- ¿no tener el permiso real para casarte con el hombre que amas?-
-¿Qué cosa?- dijo la chica.
-Lamentablemente la reina ya no es una mujer joven- continuó Mendoza- cuando muera, todo los supuestos corsarios, los piratas, van a ser ejecutados. Y me encargaré de que tu amado Christopher será el primero. Pediré que su cabeza sea expuesta en London Bridge-
-¡Cómo se atreve!- gritó Nan enrojeciendo de furia por la sugerencia de que la reina moriría pronto y sobre lo que tenía planeado para Kit- ¡imaginar la muerte de la reina es un crimen! ¡Y no dejaré que le haga daño a Kit!-
Mendoza sonrió y abrió su mano izquierda, en cuyo interior había escondido un akuma. La horrible mariposa negra revoloteó hacia ella y se introdujo de inmediato en el tocado de la chica.
-No…-
-Anne Cavendish, yo soy Íncubo- dijo la voz en su mente. Una voz que la chica reconoció como la del embajador- puedo darte el poder de cambiar tu destino y hacer a Christopher aceptable para casarte con él. A cambio, me dirás las identidades de Lady Luck y Shadow Cat, los dueños de las cajas negras que estaban en el tesoro de la reina-
Nan tembló mientras que cerraba los ojos y se llevaba las manos a la cabeza. ¡No quería escucharlo! Si lo hacía, sería seguramente akumatizada y eso sería una catástrofe. Ella era Lady Luck. Nadie podría purificar su akuma, y Tikki caería en manos de Mendoza.
-Aaaargg…- la chica cayó de rodillas y dejó escapar un gemido mientras se llevaba las manos a la cabeza, intentando arrancarse el tocado. Tenía que tranquilizarse y no desesperar.
-Vamos, mistress Anne- insistió la voz- solo yo puedo darte lo que deseas. La reina jamás te lo dará. Solo dime quien tiene las cajas, y todo lo que deseas se hará realidad-
-Arrggg… ¡no!- gritó Nan sacudiendo la cabeza, finalmente quitándose la prenda del cabello y lanzándola a un lado- no traicionaré a la reina. ¡Déjame en paz! No voy a…-
-¿Qué rayos sucede aquí?- dijo una voz. Alice había llegado a donde estaban ambos, y miraba horrorizada la escena. Mendoza de pie frente a Nan, quien estaba de rodillas frente a él, sacudiendo la cabeza repetidamente y gimiendo de dolor- ¿qué le hiciste a Nan?-
Mendoza se volvió a ella con desdén por un momento, pero de pronto sonrió. No había logrado akumatizar a esa chica, pero ya tenía una nueva víctima a la vista.
-Ese pirata, Christopher Jones, acaba de golpearla. Vine a ver si se encontraba bien- dijo Mendoza.
-¿QUÉ?- gritó Alice furiosa.
-No… no es cierto…- gimió Nan débilmente intentando recobrar el aliento, pero su voz no alcanzó a su amiga.
-Nooroo, transfórmame- dijo Mendoza, y tras extender su brazo, Íncubo hizo salir el akuma de la diadema que Nan había dejado caer al suelo y entrar a la de Alice.
-Miss Revenge, yo soy Íncubo- dijo el villano- tu mejor amiga acaba de ser agredida por el hombre al que amaba y su corazón fue aplastado. Te doy el poder de aplastar a ese malnacido. A cambio, quiero que me traigas los Miraculous de Lady Luck y Shadow Cat-
-Sí, Íncubo- dijo la chica, convirtiéndose en un monstruo parecido a la Medusa mitológica- no te preocupes, Nan. Yo te vengaré de ese bueno para nada…-
-¡No, Alice, espera!-
Pero era demasiado tarde, Miss Revenge salió de ahí, seguramente a buscar a Kit. Nan se levantó y estuvo a punto de seguirla, pero miró horrorizada al hombre junto a ella. Ya no era Mendoza, era el portador del Miraculous de la Mariposa. Era el enemigo que quería sus Miraculous, confirmando la teoría de Kit.
-Tú…- dijo la chica horrorizada- tú eres Íncubo, señor Mendoza-
Íncubo frunció el entrecejo y, al ver que Nan estuvo a punto de salir corriendo, la atrapó por la espalda con un brazo, mientras que ponía la otra mano en la boca para silenciarla.
-Aaa…mmmmff…-
Nan intentó gritar y pataleó, alcanzando a darle un golpe en la rodilla, pero el hombre era más fuerte que ella estando transformado.
-Shhh, no querrás arruinar la sorpresa para nuestros héroes- dijo el hombre, sacando de su bolsillo una semilla de adormidera y forzándola en su boca- vendrás conmigo hasta que sepa que es lo que voy a hacer contigo-
Nan comenzó a sentirse cansada mientras que Íncubo la arrastraba por el pasillo hacia sus propias habitaciones. Estaba furiosa. Trató de escupir lo que el hombre puso en su boca pero su mano se lo impidió. ¡Si tan solo pudiera darle una patada en la entrepierna! Pero su cuerpo se sentía entumecido y no pudo hacer nada mientras que el hombre la arrastró hasta sus apartamentos. Una vez ahí, la entregó a sus guardias.
-Enciérrenla y manténganla en silencio hasta que acabe esto- dijo Íncubo caminando hacia su estudio- ya pensaré que hacer con ella después de este akuma-
Nan trató de resistirse, pero mientras que los hombres ataban sus manos, el sueño se apoderó de ella, aunque le pareció escuchar en la distancia la vocecita de Tikki.
-Nan, despierta por favor...-
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Templo de los Guardianes
Época actual
Plagg sonrió levemente al ver las expresiones indignadas de sus portadores cuando Tikki les dijo que Mendoza había secuestrado y drogado a Nan para mantenerla en silencio sobre su identidad, mientras que había akumatizado a su amiga para hacerla pelear contra Kit.
-¡Lo sabía!- dijo Adrien, quien hasta ese momento había estado apoyando su cabeza en el hombro de Marinette- ¡era ese maldito!-
-¿Cómo pudo pasar eso?- dijo Marinette cruzando los brazos- ¿porqué no se transformó?-
-Nan estaba débil por resistirse a la akumatización- dijo Tikki- además, Íncubo le cubrió la boca para que no gritara, entonces no pudo decir la fórmula de transformación-
-Eso es terrible- dijo Adrien- y ahora, su amiga va a pelear contra Kit, y sin su lady a su lado-
-Bueno, sí- dijo Tikki mirando el reloj. Nuevamente era ya casi la medianoche, y los chicos tenían que levantarse temprano para continuar su entrenamiento- es tarde y…-
-¡NO!- gritaron ambos.
-Sucrette, tendrás que resumir la historia, o estos dos cachorros no dormirán- dijo Plagg- créeme, el mío es más terco que una mula-
-¡Hey!- se quejó Adrien.
-La mía no se queda atrás- dijo la kwami.
-¡Oye!- protestó Marinette.
-Continúa la historia, Sucrette- dijo Plagg.
-Bueno, como se podrán imaginar, Miss Revenge fue al barco de Drake para buscar a Kit- comenzó a contar Tikki, y sonrió al ver a Marinette apoyarse en el pecho de Adrien, y al chico rodeándola con su brazo.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Kit ya fue liberado de la Torre, pero ambos están otra vez en problemas con un asuma furioso y una Lady Luck fuera de circulación. Muchas gracias a todos por seguir leyendo y por sus reviews. Nos leemos pronto.
Abby L.
