Sneasel abría sus ojos, solo para encontrase que estaba acostado en un árbol. Estaba confundida. Lo último que recuerda era que Mienshao arrojó a ella a fuera del castillo desde una buena altura.

¿Estaba muerta? Tenía que serlo. ¿Sino? ¿Dónde estaba?

Se levantó del suelo y miró a su alrededor, sin ninguna pista del como terminó aquí. No había mas árboles, era el único en esta pradera y pasto, en una colina. Aunque ese lugar... le parecía muy familiar. Tenía el presentimiento que ya estuvo aquí. Toco el árbol, tenía una conexión con el, ¿pero de que clase?

Vio que el árbol tenía rasguños de cortes, como de un Pokémon con garras filosas fuera el responsable. Pero de acuerdo con los rasguños, debía tener dos garras. Como las de... ella.

Miró sus garras con confusión y comparó con los del árbol. Los rasguños era pequeños a comparación con las de ellas, debió ser un Pokémon muy pequeño. Ella recordaba que cuando era muy pequeña, rasguñaba en un árbol para ver los poderosos eran sus ataques hasta que su padre lo prohibió. Pero lo más curioso es que únicamente lo hacia en un árbol-.

En ese momento, Sneasel se sorprendió. Este era el árbol, al que pasaba tiempo a sola o con su padre a relajar o tomar una siesta. ¿Como pudo olvidarse? Sí este árbol está cerca. Cerca de su casa.

Miró a su alrededor una vez más y vio que efectivamente estaba a 600 metros de ella. Había pasado 6 años desde la ultima vez. No podía evitar sentirse sentimental a ver su querido hogar tras tanto tiempo de ausencia.

Camino hacia ella, lentamente. Pasó por la maleza, recordando que pasaba aquí, corriendo por todas sin ninguna razón. Le gustaba mucho correr, sentirse libre.

Luego se abrió la puerta. Sneasel paró y su rostro mostró mucha sorpresa. Como lo que veía era imposible de creer. Porque era así, ya que al que salía de su casa era su mismísimo padre.

No lo podía creer. Por primeravez en seis años, veía su padre de nuevo y no en un triste recuerdo. Quería llorar o ir abrazarlo, pero todo esto era demasiado bueno para ser verdad. Su padre había muerto y no había nada que pudiera para traerlo a la vida.

"¡Sneasel!" Grito Weavile, mientras miraba por donde estaba ella. "¡Ya es hora!"

Ella volvió a mirar a su padre, hasta su voz era la misma como lo recordaba. Su corazón le decía que fuera hacia él, pero en su mente sabía que algo no anda bien, sin importar sus grandes impulsos sentimentales.

"¡Ya voy!"

Se sorprendió Sneasel, ya que no era su voz, era de alguien más. De una pequeña niña. Antes que pudiera preguntar quién era, pasó corriendo delante de ella. Se quedó impactada al ver que esa niña era ella misma.

Una Sneasel más joven corría hacia su padre con mucha felicidad. Una expresión que la actual que no llevaba por mucho tiempo. Ella llegó hacia Weavile y la cargo para luego entrar al hogar.

¿Acaso había viajado al pasado o esto es un simple recuerdo? Con confusión y sin respuesta alguna, avanzó a su casa. Cuando llego, toco la puerta de la casa, dudó si debía entrar. Había hecho una promesa al acabar con Mienshao, volvería aquí. Sentía que había roto su palabra al estar aquí y de haber fracasado a lo grande. Pero necesitaba saber lo que está pasando. Con sentimiento de fracaso y duda, entro a la casa.

Al entrar, todo estaba muy oscuro, no podía ver nada. Nada excepto una luz que rodeada a una Sneasel más joven del centro del hogar. Ella estaba sentada, parecía pensativa. Sneasel no veía a su padre o comprendía esta escena. Avanzó lentamente, confundida. Cuando llego, la luz se apago y aquella Sneasel, desapareció como si nada. Antes de nada hubo un luz desde detrás de ella.

Miró hacia atrás y vio a dos Pokémon. La luz era muy fuerte, pero podía ver las figuras y distinguir que eran Ursaring y ella. Reconocía ese momento a la perfección, era el día que Ursaring le dijo la noticia que su padre había fallecido.

No podía oír lo que decían, pero sus voces pasaban por su cabeza sin ningún orden. Fue acercándose hasta que la intensa luz se había ido y los dos también.

No podía ver nada. Oír nada. Estaba sola. De repente se había caído a un fondo sin que ella se moviera.

Tras unos segundos, ella cayó del suelo de pie. Ahora se encontraba en una cueva. Estaban pasando muchas cosas y aún sin ninguna pista de lo que está sucediendo. Siguió avanzando sin saber a donde se dirigía. Entonces escucho una risa malévola. Sneasel sintió mucho enojo al oír que la risa era de Mienshao. ¿Esto era una pesadilla o un sueño? Sería un sueño si podía poner sus garras en ella. Uno muy bueno.

Siguió avanzando hasta que vio que había un muro de piedra delante de ella. No podía ir por allí. Giro hacia atrás y vio que estaba otro muro por donde había pasado anteriormente. ¿Ahora a donde iría? Estaba atrapada. Voltea hacia atrás de nuevo y luego sin ninguna explicación, Mienshao apareció y estranguló el cuello de Sneasel, y la levantó.

Ella intentó liberarse con todas las fuerzas que podía, pero la fuerza de Mienshao era mayor de la ladrona. Entonces empezó a estrellar en contra la pared de la cueva. Tras tres veces de estrellarla, rompió la pared y terminó en el otro lado.

Ahora estaba en un pasillo. En un recto pasillo y con un solo camino. Sneasel miraba como el muro se reconstruía por si solo hasta que no había ninguna grieta. Incluso si no lo hubiera, ella tenía el presentimiento que Mienshao ya no estuviera ahí. Deseaba mucho volver para atacar a ella y hacerle pagar. Aunque ahora, tenía que avanzar y no parar.

El camino había una puerta. Ella la abrió y Snivy apareció delante de la ladrona, invadiendo su espacio personal.

"¡Esto es tu culpa!"

Antes que pudiera reaccionar, él desapareció como si nada. Estaba impactada y confundida, pero aún así continuó adelante. Ahora estaba en un cuarto sin salida y la puerta con lo que entro había desaparecido.

Ella miro a su alrededor hasta que vio una grieta en la pared. Rápidamente usó golpes furias con toda sus fuerzas. Desearía tener el movimiento garra umbría para destruir la grieta de un solo ataque. Le daba mucho coraje al no poder aprenderlo.

Finalmente lo destruyo lo suficiente para que pudiera pasar, al llegar al otro lado, encontró a Vulpix con una expresión de enojo.

"Nunca confie en ti. Y Buneary nunca debió hacerlo." Dijo ella, antes de desaparecer.

Esto empezaba enojar a Sneasel. Esto no era real, alguien trataba de hacerla confundirla. Pero no se dejaría, ella es fuerte. Siguió caminando.

Parecia que habita regresado de algún modo al pasillo, pero el pasillo era diferente. Había descolorido, antes el pasillo era de un color naranja, ahora apenas se podía ver el naranja. Aunque no era importante y siguió adelante.

Se topo de nuevo de la puerta, en la que abrió y que había aparecido Snivy. Era fácil de suponer que aparecería alguien más del equipo de rescate o los dos humanos. No le importaba que tipo de insulto les preparaba, quería acabar con esto.

Abrió la puerta se encontró con Deino y con Cubone. "¡Chusma! ¡Chusma!" Grito Deino.

"¡Ratera!" Gritó Cubone y los dos desaparecierón.

Con aquellos dos insultos, Sneasel empezaba a enojarse demasiado. "¡Cuando acabe, voy a quemar el castillo!"

Sneasel, avanzo con enojo, buscando una puerta. lo más rápido que encuentre la puerta, lo rápido que salga de lo que sea que este.

Encontró la puerta y abrió. Ahora estaba en la pasarela del castillo y en el medio de la tormenta. No podia ver nada mas adelante, solamente cuando un rayo cae. No le gustaba como andaba la tormenta, pero cuando miro atrás, sabía que antes de mirar, la puerta había desaparecido.

Otra vez sin opción, avanzo por la tormenta, pero con problemas. Cuando avanzaba, cada cierto tiempo veía una figura al caer el rayo y escuchar como voces. La primera era de su padre, parado. Después de varios pasos, vio la Mienshao y a su padre en el medio del aire tras ser atacado por ella. Luego a ella, escapando de su casa. Otra de ella misma, robando a Pokémon. Una lastimando a un Pokémon. Después una enfrentando a Mienshao y poco después a ella siendo lanzada por la Ingobernable por la ventana.

Le enojaba recordar aquel momento, aunque también sintió inútil e indefensa. Un sentimiento que evitaba tras hacer esa promesa.

De nuevo paso eso, pero esta ocasión, cada rayo mostraba al equipo de rescate, siendo derrotados, incluso. Uno por uno. Por cada vez que pasaba, ella empezó a preocuparse, cada vez más. Entonces otro rayo cayo, vio la figura de Mario, sobre la pared. Lo que sorprendió a Sneasel, que al momento de que La Luz se fue, Maria estaba ahí.

No podia creerlo, estaba impactado. Especialmente que Maria estaba lastimada, demasiado. Ella miro a la ladrona, que estaba paralizada.

"Maria… tu…"

"¡Tú nos dejaste morir!" Dijo ella.

Maria trataba de avanzar, pero sus heridas o el dolor del cuerpo, hacia que caminaba muy torpemente. Ya que parecía que quería dirigirse hacia Sneasel, pero no podía.

La ladrona pensaba que la vida de ellos no era su problema o su responsabilidad. Unicamente estaba con ellos para un beneficio. Ella ayudaba a ellos escapar y ellos le ayudaban a cumplir su objetivo, aunque que ellos no sabían de sus intenciones tras un tiempo.

Pero la mirada y las palabras de Maria, hacia que Sneasel se sintiera… vulnerable e… impactada. ¿Acaso les importaba, sin que ella misma lo supiera?

Ahora, la periodista se dirigía hacia la barrera, involuntariamente mientras que aun miraba a Sneasel. "¡Mi sangre, esta en tus manos!" Ahí cayo.

"¡No!" Gritó Sneasel y corrió para intentar salvarla.

Cuando llego, era demasiado tarde. Había caído y Sneasel no podia verla. La oscuridad le hacia imposible ubicarla y que ademas ya debió estar en el suelo.

Se sentia tan mal… "Maria…" No lo conocía mucho. En el poco tiempo, no le importaba mucho a ella, sin importar de que era la primera vez que conoce a un humano. Pero ella de alguna forma ha demostrado no ser un don nadie. Ella descubro sus intenciones y sus motivos, luego la sorprendió aun más al contar lo de su padre y sobre su mundo con una profunda tristeza en su voz.

No sabía que decir o pensar en aquel momento. Nunca había pensado en el dolor de los demás, aunque muy rara vez lo hacia. Después de esto, entre las personas que habían conocido y le era difícil admitirlo, ella era la que sufrió mas que el resto. Más que Sneasel.

Entonces noto una sombra, una sombra muy grande. Inmediatamente se alarmo y miro atrás lo mas rápido que podía. Al quien estaba atrás era Código Cero de alguna manera y ataco sobre ella. Los dos cayeron fuera del castillo.

Sentia el viento en contra su rostro y sin contar el tiempo exacto, ya estaba apunto al caer el suelo. Pero al impactarse contra el suelo, tras paso el suelo y cayo en el pasillo de nuevo.

La ladrona tuvo problemas al levantarse por el dolor y con poco esfuerzo al remover los escombros. Miro de nuevo a su alrededor y vio que todo que el color se había vuelto gris y que la madera estaba descuidada.

Pero miro adelante, vio la misma puerta. Al momento de abrirlo, una persona aparecería para criticarla o insultarla. Le parecía muy molesto todo eso, aunque ahora, ya no estaba segura de seguir adelante. Se acerco hacia ella, lo abrió mientras que su mano temblaba y lentamente.

Al abrirlo, apareció Mario, agarrando a Sneasel con mucha preocupación y desesperación.

"¡¿Dónde esta mi hermana!?" Gritó Mario, sin dejar que ella pudiera responderle. "¡¿Dónde esta!? ¡Por favor! ¡Dimeló! ¡DIMELÓ!"

Mario desapareció, dejando a Sneasel sin pensar. Ella sabía muy bien que tan cercanos y que tanto se querían los hermanos. Pero si alguno de los dos, llegara a perder al otro, sería un gran dolor y una tragedia. Sneasel, ya experimento eso y personalmente no se merecen eso.

Siguió avanzando por otro pasillo. No había ninguna clase de ruido, ni siquiera de sus propios pasos y su respiración. Caminaba con cierto miedo, mientras que miraba a su alrededor. Esperando que algo más apareciera.

Llego a la puerta, paro ahí. Sabía que habra alguien detrás de esa puerta y sabía bien quien era. Esa persona no quería ni verla, porque no tenia valor.

Respiro hondo y con miedo entro.

Un llanto. Un llanto es lo único que escucho en el medio de este lugar dominado de oscuridad.

Escucharla era lo suficiente para poner nerviosa a la ladrona. Miro al dirección del ruido, lentamente. Vio a Buneary, rodeada de una luz, llorando con su patas en su rostro y en rodillas.

Verla así, sentía que se le cortaba su respiración. Quería salir de aquí, no quería confrontarla. Pero por alguna razón, ella camino hacia Buneary.

Cuando toco el hombro, Buneary la miró a ella, con lágrimas en sus ojos. Sneasel estaba impactada al verla su cara así.

"¿¡Por qué!?" Preguntó Buneary, y Sneasel no respondió. "¿¡Por qué no nos ayudaste!? ¿¡Por qué nos dejaste atrás!? ¡Confié en ti!"

Ella la agarro con muchísima fuerza y Sneasel aun estaba impactada y paralizada para hacer algo, ya que quería liberarse. Momentos después reacciono y trato de liberarse, pero no podía.

Entonces los dos Pokémon se empezaba a hundir en el suelo. Desesperadamente intento liberarse, aunque en esta ocasión, uso todas sus fuerzas. Pero no daba resultados y termino al fondo los dos.

Ahora regreso al pasillo y Buneary no estaba por ningún lado. Sneasel ahora estaba asustada, no solamente por lo que acaba de pasar, si no que el pasillo volvió cambiar. A peor. Ya que el pasillo se volvió mas tétrico, la madera estaba podrida y una manchas negras en varias partes.

En ese momento, empezó oír una voz que resonaba por todo el lugar. "¿Cómo te sientes abandonarlos?" Esa voz de Mienshao, si ella no estaba equivocada. "¿Gente que te dio la oportunidad de confiar en tí y así les pagas?"

"¡Cállate!"

"¿Todo para qué? ¿Venganza, para traerlo de vuelta? ¿O para convertirte el Pokémon que estabas destinado a ser?"

"¡DIJE QUE TE CALLES!" Gritó Sneasel, mientras que tapaba los oídos.

Tambien empezaba escuchar otras voces. Hablando al mismo tiempo de una forma que atormentaba a la ladrona.

Así que ella corrió hacia la puerta, la abrió y había otro pasillo. No había nadie en la puerta, algo que no importaba ahora. Quería parar de escuchar las voces. Quería salir de aquí.

Fue a la derecha, luego a la izquierda, otra vez a la izquierda y siguió adelante. Al frente había una puerta hasta el final. Pero la voz se seguían multiplicando y haciendo más fuerte cada segundo. Ella acelero el pasó con toda velocidad. Al llegar, la abrió, entro y cerro la puerta con todas sus fuerzas.

Finalmente había salido del pasillo y finalmente no podía escuchar esas voces. Cerro sus ojos y respiro hondo. Descanso unos breves momentos hasta que los abrió.

Delante de ella, había un lago muy, muy pequeño. Sneasel camino hacia ella, con curiosidad. Podía ver su reflejo, estaba mojada y sucia, no estaba sorprendida, paso demasiadas cosas.

De repente, su reflejo empezó a nublarse. Le llamo mucho la atención ese detalle y miro con mucha atención. No solamente estaba nublándose, estaba cambiando la figura. Modificando hasta que la figura que veía era de Mienshao.

En ese, se enfado al ver a Mienshao de nuevo, pero lo curioso es que el reflejo de Mienshao copió esa misma expresión de enojo. Quien sea que hizo esto, no le simpatiza para nada. No era ingenua para creer que aquel reflejo era de ella misma. Ella no era-.

Entonces su impacto al ver sus garras, ya no eran garras, eran patas. No lo podía creer, no podía pasar. Se volvió Mienshao. El Pokémon que más detestaba en su vida.

Retrocedió, aun tratando de negar lo que esta sucediendo, hasta que el suelo de atrás había desaparecido y cayo.

Tras breves momentos, cayo sobre la misma colina. Ella miro alrededor con confusión y con muy alarmada. Miro su cuerpo y había vuelto a la normalidad, algo que la calmó mucho. Ademas regresar aquí le confortaba.

Luego escucho una risa, miro a su lado izquierda y vio a su padre, cargando con sus hombros a una Sneasel más joven, mientras que él corría por todo la maleza. Ella no paraba de reírse bien feliz por la adrenalina y sentir el viento en su rostro. Era una de sus actividades favoritas con su padre.

Sneasel no podía evitar sentir muy triste al ver esto, realmente extrañaba esos momentos y le era difícil creer que paso muchos años.

Ella aparto su mirada y cerro sus ojos. Extrañaba mucho su casa, los momentos, la felicidad, ser esa niña inocente. Pero sobre todo, su padre. Empezó a soltar una lagrima al recordar esa vida pasada.

"¿Esta bien?"

La ladrona abrió sus ojos. Aun con lagrimas en sus ojos, miro de nuevo al lado izquierdo y vio que su padre estaba parado y con una sonrisa en su rostro.

Sneasel estaba perpleja, su padre le acaba de hablar. "¿Padre? ¿Eres tu?" Preguntó ella, mientras que se levantaba.

"Teniendo en cuenta que solamente solo tienes uno y que es un Weavile, sí. Soy yo."

No lo podría creer, ella estaba hablando con su difunto padre, nuevamente. Esto era demasiado bueno para ser verdad. Sneasel siempre deseo volver a verlo, pero sabía que esto no era real, sin importar mucho lo deseaba que fuera.

Aunque sus sentimientos hacia que deje la razón atrás. "Y-yo, eh, um-" Sneasel trataba de hablar, pero no podía. Finalmente sus emociones le ganaron y termino abrazando a su padre y empezó a llorar.

Su padre también le abrazo de vuelta y con aun sonriendo. Podía sentir el pelaje de su padre y el abrazo perfectamente, como si fuera real. Ese detalle hizo que Sneasel se pusiera muy sentimental.

"¡Te extrañe demasiado!" Dijo ella, entre lagrimas.

"Lo sé, hija. Lo sé."

Duro un largo momento de aquel abrazo hasta que Sneasel paro y limpio sus lagrimas. "¿C-Cómo es posible?"

"De seguro tienes muchas preguntas, pero no hablaremos de eso." Dijo Weavile, y luego se sentó en donde estaba. "Hablaremos sobre tu conducta."

"¿Mi… conducta?" Preguntó Sneasel, confundida. Si un día, él regresaba entre los muertos, lo primero que haría es pasar el tiempo con él y hablar. Pero no esa charla.

"Sí." Dijo él, mientras que con su mano señalo a su hija que se sentara junto con él.

Insegura, hizo caso a su padre y se sentó a su lado.

"Supe que fuiste una mala niña. ¿Quires explicarte este comportamiento tan… ¿cuál es la palabra…? Drástico."

Se sorprendió. Se preguntaba si sabía lo que hizo en los últimos seis años. Todo parece apuntar que sí. Y personalmente, no estaba segura si realmente quisiera hablar sobre eso.

"Papá… después de… aquel día. Yo hice la promesa al que te hizo esto, el que te mato. Le haría que pagara con su vida."

"Ah. Así que con esa justificaste te convertiste en ladrona. ¿Eh?"

"Sé que ser una ladrona era malo, pero lo hice para buscar justicia por mi propia mano. Ademas robe a los Ingobernables, a los malos, incluso a otros ladrones para-."

"¿Estas segura que a solo a los malos?"

La verdad, es que no solo a los malos. Hubo ocasiones que robo a gente que no se merecía ser robados. Como robar cosas muy valiosas y vendérselas al mejor postor. O robar Póke.

Así que el tiempo que fue una ladrona, no era tan buena después de todo.

"De acuerdo, hice cosas malas, pero lo hice por tí-."

"¿Haciéndolo aquellas cosas por mi era una buena justificación?" Preguntó Weavile, pero Sneasel no respondió. Quedo callada por unos segundos. "¿Ademas, crees que yo estaría de acuerdo con la venganza? Yo te crié para que fueras una buena niña. Entonces dímelo. ¿Por qué fuiste por aquel camino, sabiendo que lo incorrecto?"

Sneasel, apartó la mirada hacia delante. Respiro hondo. "Tú eras el único que quería mas en el mundo. Tu me hacia sonreír y ser feliz que ningún otro podía. Tú eras la razón de vivir. Cuando te moriste, ya no quise vivir más. Mi corazón se había roto." Ella solo una lagrima en ojo izquierdo. "Pero no podía dejar que ella se saliera con la suya, ella tenía que pagar. Una vez que lo hiciera, regresaría aquí y me quitaría mi vida. Por eso no me importaba mi vida y lo que tuviera que hacer para cumplir mi promesa. Por qué ya estaba muerta."

Weavile, se quedo callado con toda la explicación. Realmente sufrió por su muerte. Si ningún motivo para vivir, Sneasel quería morir para no poder vivir con el dolor. Pero ese mismo dolor es lo que mantuvo viva todo ese tiempo, para acabar con una cuenta pendiente con Mienshao. Ahí ya no tendría ningún motivo más para vivir.

Un triste destino para Sneasel. Y ella lo acepto. No tenia miedo a recibir a la muerte con los brazos abiertos.

Entonces el padre de Sneasel dio un suspiro y volvió hablar tras un breve silencio. "Bueno, estas equivocada. Hay un motivo para que vivas y seas feliz."

La ladrona, miro a su padre, confundida. No había nada que pudiera curar su corazón roto y ocupar el hueco de su padre. No hay nada.

"¿A qué te refieres?" Preguntó ella.

"La amistad." Respondió él.

"¿La… amistad?"

"Por supuesto. ¡La amistad! ¿Recuerdas cuando te conte cómo fue el día de la creación de mi equipo y cómo nos convertimos en amigos?"

Recordaba muy bien la historia. ÉL conto que aquel día, él estaba comiendo con el padre de Buneary en el restaurante del pueblo. Cuando era niños y sin evolucionar. Aunque no estaba únicamente los dos, también estaban chicas que estaban enamoradas de él. Siempre las atraía por su carisma y belleza. Un momento se en sucio Lopunny y se fue corriendo a limpiarse su pelaje.

Él era un adicto a todo lo relacionado con la limpieza. Cuando se ensuciaba, no podía soportarlo y tenía que limpiarse a toda costa.

Regresando a la anécdota, cuando Lopunny se había ido, entro un Jynx y exigió un beso de Weavile. Él por supuesto que termino huyendo, ya que prefería morir, antes de dar un beso aquel Pokémon. Cuando estaba escondido, Decidueye lo encontró por casualidad.

Lo que pasa, es que el padre de Decidueye era el jefe anterior del gremio y quería que su hijo ocupara el puesto. El detalle es que era un holgazán y prefería no trabajar. Pero claro que su padre estaba desacuerdo con su hijo y le obligado a buscar compañeros para que el creara su equipo antes de anochecer, o sino terminaría castigado con un año.

El detalle es que Weavile le conto su problema a Decidere, mientras que miraba si Jynx pasaba por casualidad. Él aprovecho la situación e hizo que uniera al equipo, a cambio que él no iba a decirle en donde estaba, sin más remedio, acepto.

Luego se encontrarían a Ursaring, que era un Teddiursa que casualidad buscaba unirse el equipo. Así que invito a él a unirse al equipo. Por supuesto que Ursaring quería uniserlos, pero no quería que Decidueye fuera el lider, ya que se entero que iba a dejar él y Weavile hacer el trabajo duro, mientras que él descansa en una distancia segura. Así que recto a él en un combate para ser el líder del equipo.

Decidueye no quería pelear y le ordeno a Weavile que luchara por él, pero Jynx los encontró y él tuvo que huir para evitar el beso, dejando a los dos solos.

Ursaring atacaba a Decidueye que estaba huyendo de él. En el medio del ataque, el tipo normal ensucio de tierra a Lopunny, accidentalmente. Resultó que esa no era la primera vez que lo ensucio y ya llevaba varias veces. Lopunny harto de eso, (y que Ursaring lo insultara por comportarse como princesa) lo ataco.

Mientas que Decidueye apoyaba a Loppuny, Weavile había regresado y choco con él, haciendo que los dos se peleen. Haciendo un total caos. Solamente que fueron cachados por un equipo de rescate y los llevaron al gremio los cuatro.

Los cuatro fueron regañados por los problemas que causaron, especialmente a Decidueye por sus acciones y manipular a Weavile de aquella manera. Ursaring también le dijo que quería unirse a un equipo de rescate. Tanto que estaba dispuesto a unirse a Decidueye, sin importar lo que hizo o que tan mal le cae.

Desafortunadamente el padre de Decidueye no lo dejo unirse a un equipo de rescate de su gremio, alegando que era un Pokémon salvaje. Ya que consideraba agresivos e incapaz de tener una vida en la sociedad del pueblo.

Trataba de convencerlo de lo contrario, pero el jefe era más persistente. Cuando Ursaring había perdido las esperanzas, Decidueye que defendió a Ursaring, actuando con bondad. Les sorprendió mucho de ellos y que quería formar equipo con él. Y que estaría dispuesto dar su mejor esfuerzo en las misiones. Eso también hizo que Weavile y Lopunny se unieran al equipo. Sin mas remedio el líder del gremio termino haciendo el equipo de manera oficial.

De ese día se convirtieron en buenos amigos. Sneasel le encantaba la historia, especialmente que al final Jynx atrapo a Weavile y le dio un beso. Se reía mucho en eso.

"Sí. Lo recuerdo muy bien. ¿Pero que tiene que ver esto?" Preguntó ella. "¿Especialmente con la amistad?"

"Desde aquel día, toda mi vida cambio. No era que estuviera solo en mi niñez, pero al pasar del tiempo, sentí que ya no estaba solo. Tenía amigos que realmente me querían y me cuidaban mi espalda. Y yo hacia lo mismo a ellos. Esa unión era inquebratable que siguió creciendo como si fuera una segunda familia. Ese fue uno de las dos cosas que lo mejor que me ha pasado en la vida."

Las palabras de su padre, hicieron que reflexionaba sobre esto. Realmente tenia un gran afecto de sus amigos, no le sorprendería que haya dado su vida para salvar a uno de ellos. No entendía que tan punto puede llegar la amistad para ser una segunda familia. Cuando estaba en la escuela, si tenía amigos, pero no una relación como el equipo Oran. Así que no podía opinar al respecto.

Entonces volvió a mirar a su padre, pero con otra duda. "¿Qué lo segundo mejor qué te ha pasado?"

"Tú, por supuesto." Dijo Weavile y ella no estaba tan sorprendida. "Desde el momento que naciste, tu estuviste en un gran espacio en mi corazón. Mi obligación como padre era cuidarte y hacerte feliz."

"Y hiciste un gran trabajo."

"Aprecio mucho. Realmente." Dijo él, luego se puso sentimental. "Lamento mucho por dejarte sola. Desearía estar contigo, pero no podía dejar a Ursaring ahí. Nunca viviría con la culpa. Nunca podría hacerte feliz, sabiendo que deje un buen amigo atrás."

Ella encontraba las palabras de su padre con mucha verdad en ellas. Si hubiera vivido él y Ursaring no, él no podría ser el mismo y entendía completamente los motivos de su padre.

"Esta bien, papá. Tú eres un gran Pokémon y una buena persona. Pero en cambio, yo no. Lo siento, pa. Por no ser la hija que quisieras que fuera." Dijo Sneasel.

"Hija. Cometiste un error. Uno muy grande. La vida es así, la gente cometemos errores. Todos. Incluyéndome a mí. Pero aprendemos de esos errores y seguimos adelante. Aun puedes ser feliz y tener amigos como los que tuve." Dijo él, mientras que se levantaba.

Las palabras de su padres de Weavile eran muy sabias y ciertas. No hay nadie que haya evitado cometer un error en toda su vida. Sin errores, nadie puede crecer y ser mejor si no a aprendido. Eso es un hecho.

Pero aun así, no creía que pudiera tener una vida feliz. No después de lo que había hecho. Tenía que pagar por sus acciones. Ademas no sentía que alguien estuviera dispuesto a ser su amigo.

"¿Pero qué amigos? ¿Quién puede ser mi amigo?" Preguntó Sneasel, mientas que también se levantaba. "¿Quién quiere tener una ladrona, mentirosa como amiga?"

"Cierto, es muy difícil. Pero al fondo de tu corazón, sabes quienes son."

Sneasel, empezó a preguntarse a quienes se estaba refiriendo su padre. Pensaba las personas que habían conocido por lo largo del tiempo. No conocía muchos Pokémon que estuvieran en su escuela y a los que conocía, no creía que estuvieran dispuesto a ser sus amigos.

Durante sus seis años de ladronas, hizo muchos enemigos que amigos. Hizo alianzas con otros ladrones y conoció Pokémon con buen corazón, pero tampoco sentía que tuviera una fuerte unión con alguno de ellos.

Se le acaba las opciones. ¿Si no era algunos de ellos, entonces quién?

De repente, su expresión cambio. Podría ser ellos. Eran muy obvios, pero no le había cruzado la idea hasta arriba. Pero estaba muy dudosa.

"¿Te refieres al equipo de rescate?" Preguntó ella.

"Y los dos hermanos." Afirmó él. "Lo creas o no, te has creado un vínculo con ellos."

Una vez que lo pensaba, ese poco tiempo que estuvo con ellos, ella ha creado un vinculó con ellos que no podía describir. Al luchar contra Snivy, ella sintió una llama dentro de ella. No únicamente quería vencer a Snivy por aquella llave, sino por superarlo. Como una rivalidad. Una que por primera vez experimento.

Cubone era como un hermano menor. Alguien que le gustaba mucho molestar. Ella no podía evitar sonreír por las ocurrencias que Deino hacia son muy divertidas. Vulpix, no se llevo mucho con ella, pero le gustaría molestarla como Cubone. A Mario le parecía un chico dulce e inseguro. Pero sentía afecto hacia él.

Finalemente. Sentía una relación fuerte con Maria y Buneary. Por una parte, el tipo normal su amabilidad y su deseo de cuidar a los demás eran muy grandes. No podía creer que hubiera un Pokémon así y se alegraba mucho que ella existía. Le encantaría compartir un día completo con ella.

Por otra parte, a comparación con la humana y ella. Sentía muy por debajo a ella. Maria ha superado cualquier problema y seguir adelante. Para únicamente para traer a su hermano a casa. Especialmente que todas las posibilidades estaban en contra suya. Sabiendo que no sabía luchar y muy vulnerable que al resto. Tenía un valor como ningún otro y determinación que hacia superar todas las adversidades. Algo que envidiaba demasiado.

Ahora todos ellos estaban atrapados y ella tenia la oportunidad para ayudarlos. Pero no lo hizo, estaba en peligro de muerte por su acto de egoísmo y sus deseos de venganza.

Todo era su culpa. Quisiera hacer algo de respecto. Pero sentía que cuando llegara, sería demasiado tarde

Con bajas esperanzas, miro nuevamente a su padre. "¿Podre salvarlos?"

"Sí." Respondió él. Luego la Sneasel más joven corrió hacia ellos, mientras que se miraban entre si. "Jamas es tarde para ayudar alguien. Hija, quiero que me hagas una promesa. Se fuerte, compasiva y sobre todo que encuentres la felicidad." Entonces la niña, se puso al lado de Weavile y miro a la actual Sneasel. "Vive y deja el dolor atrás."

Sneasel vio que tenía su brazo extendido. Después de tanto tiempo, buscar un nuevo propósito, no iba ser fácil. Y tampoco ganarse la confianza y una vida honrada. Pero su padre se esforzó mucho para dar a su hija una vida que pueda ser feliz y no iba dejar que todos esos años se desperdicien.

Ella tomo la garra de su padre con sus dos garras y él tomo la garra de su hija de la otra garra. Los dos sonrieron, así haciendo oficialmente la promesa.

Los dos se soltaron de las manos. Sneasel reflexiono eso. Al tocar la garra de su padre, se sintió muy real. Eso causó que pusiera en duda.

"¿Estoy soñando o estoy muerta?" Preguntó Sneasel. Ni asustada, ni preocupada.

"Abre los ojos y averígualo."


Sneasel, abrió sus ojos. Ella estaba tirada en el suelo en la pasarela del castillo, mientras que aun estaba la tormenta.

Podía sentir en frio y el agua en todo su cuerpo. Y en el especial, su corazón. Estaba latiendo. Ella estaba viva. Empezó a levantarse, pero problemas con todo el dolor de su cuerpo.

Ella miro a su alrededor. ¿Cómo termino aquí? Debió haber caído haya afuera del castillo y no era la pasarela. Antes de perder el conocimiento, vio exactamente a donde iba caer. Pero lo más sorprende es que no siente ningún daño por la caída o que al menos sobrevivió.

¿Acaso habra sido un milagro o… hubo alguien que lo salvo?

Se dio por vencido en aquellas preguntas y camino hacia la barrera. Miro el paisaje oscuro que estaba iluminada por la luna. Poco tiempo saldrá el sol, pero ahora eso no es importante.

Dio un respiro y tomo la pluma que estaba en la oreja izquierda y la miro. Esa pluma era un regalo de su padre. Cuando era pequeña, odiaba que su oreja izquierda era pequeño, quería tenerla larga como el resto de los hombres. Unos de su cumpleaños se la regalo y la puso ahí. Se puso muy alegre.

Ahora era la única cosa que tenía que le recordaba a su padre. Pero cuando hizo la promesa, la sostuvo muy fuertes con lagrimas en sus ojos. No solamente un recuerdo, pero un objeto que recordaba su odio y la tristeza.

Por primera en la vida, la soltó y el viento se lo llevo.

Adiós padre. Te extrañare.

Al momento de soltarlo. Su odio y tristeza se fue. Aquel sueño era lo que Sneasel necesitaba. Ver a su padre de nuevo. Una ultima vez. No importaba si era él o no.

Ahora volteó hacia atrás y miro hacia arriba. Sus ojos estaban clavados hacia la ventana rota. En esa habitación estaba ellos, los del equipo de rescate, los hermanos y los Ingobernables. Su nuevo objetivo es ir arriba y hacer lo que debió haber hecho. Salvarlos.

No se preocupen. Voy por ustedes. Lo prometo.