EroJimmy: Respondiendo a tu reseña, me alegra que te guste y que sigas la historia. Sin embargo, aclaro que el motivo por el que subo muchos capítulos de golpe es porque me olvido de esta plataforma.

Inicialmente, como todas mis historias, primero las subo en Wattpad y luego son puestas acá. Allí, yo puedo ver comentarios en todas las secciones del capitulo, pero acá no, por lo que espero reviews para saber que mejorar o que cambiar. El hecho de profundizar en la iglesia en este capitulo es por tu petición.

No me desanima, pero me despisto facilmente y el lector es más atento, por lo que decirme que cosas faltan o fallan no está demás. Eso es todo. Disfruten el capitulo.


- Agua bendita, ¿Eh? Supongo que tenemos un cambio de planes... Y yo que me adapté a solo recoger los huesos del dragón.

Kalhana suspiró profundamente al verse obligado a detener el viaje para volver a la capital. No mal interpreten, estaba agradecido con Naofumi por su ayuda y todo lo que él le brindó a brazos abiertos, sin pedir nada a cambio. Pero era un martirio tener que volverse el dirigente del viaje ante la incapacidad de ambos.

Me explico, ahora mismo, el héroe estaba en reposo, incapaz de moverse bajo cualquier termino, pero con ayuda de Raphtalia, quién padeció resultados negativos de una especie de maldición.

[ Maldición de negación de uso del escudo de la Ira: Incapacidad de subir de nivel/Incapacidad de portación de arma.

Esa información resonó en el escudo base en cuanto la Demi-humana le informó de la quemadura que aparentemente abarcó todo su brazo izquierdo.

- ¡Lo siento, Kal, pero volveremos a la capital!

- ¡Ya lo oíste, Firo! ¡Andando!

El camino si bien no fue un martirio, la afectada se vió obligada a depender de las artes marciales que tenía para evitar ser un estorbo o traer dificultades en una ofensiva. El incapacitado pedía disculpas de manera exagerada cada rato que veía a la muchacha, así como se incomodaba cuando ella se encargaba de acomodar su cabeza en su regazo, velando que descansara cómodo.

La reposición de Naofumi no fue complicada, pero resulta que se trataba por el uso del escudo del Odio contra el dragón que reclamó mucha energía... Pero, en realidad, esa era una pequeña mentira que él dijo.

[ Maldición: Ira contenida: El portador que aborrece la Ira por sobre el Odio desarrolla la maldición que gastará toda su stamina al usar los escudos de categoría "Odio", así como también, mientras más ira obtiene, más exigente se hace el consumo, hasta reclamar magia o salud.

~ Era de esperar que de tantos beneficios, las cosas malas vinieran juntas...

Sin más, el viaje continuó con una Raphtalia preocupada, dedicándose a cuidarlo a todos ratos.


- ¿Cómo le pido que se muevan del camino?

- Se ven deliciosos~.

Resulta que, antes de llegar a la capital, el grupo se encontró con una pequeña manada de Filorial que cortaban el camino repentinamente.

- ¡FIRO! ¡SON DE TU MISMA ESPECIE, CANÍBAL ESTÚPIDA! ¡AAAAAH! ¡MI PECHO!

- ¡Deje de gritar! ¡Le advertí de intentar levantarse cuando su cuerpo aún no puede tolerar los movimientos bruscos!

Para su suerte, el escándalo del héroe aterró a las aves y las hizo alejarse sin dudarlo.


La llegada a la capital derivó a una simple situación. Un Naofumi avanzaba con apoyo de Raphtalia y Kalhana, mientras que Firo los seguía desde atrás, arrastrando el carro.

El avance se hacía algo incómodo, ya que las miradas de la gente daban con el héroe que odiaban, burlándose o aparentando no notarlo. Raphtalia estaba enfurecida, mientras que el conejo la miraba seriamente, procurando controlarla en cuanto perdiera la cordura.

- ¡Ja, ja, ja! ¡El demonio del escudo es un inválido que depende de sucios Demi-humanos!

- ¡Al demonio la compasión!

- ¡RAPHTALIA! ¡ESPERA! ¡NO LE PARTAS EL BRAZO!


Al llegar a la iglesia, luego de que Raphtalia se enfrentara a 50 personas y las humillara con sus propias manos, el grupo entró, notando que el edificio estaba relativamente vacío y solo habían muy pocos creyentes en la zona.

- Es extraño... Siempre estaba lleno este lugar...

La ira de Raphtalia no se había aplacado luego de la intervención de Firo y Kalhana, pero si se contenía era por procurar velar de su compañero.

- Ya empezó el plan...- Murmuró Naofumi, sorprendiendo a sus compañeros.

- ¿Naofumi? - Consultó ella al notar su tono de voz.

- ¡Alto ahí! ¡¿Qué los trae a esta iglesia?!

Todos alzaron la vista, observando como un hombre de bigote sacó una espada y se preparó para encarar a los recién llegados con hostilidad.

- ¡U-Un momento! ¡Venimos en son de paz! - Declaró Kalhana desesperado por no armar un escandalo.

- ¡Naofumi! ¡Permiso para partirle la cara!

- ¡Nada de partir caras, Raph! ¡Firo, ni se te ocurra pensar en comerlo!

- No hay nada de que preocuparse... Calmados todos en la casa del señor, por favor.

Repentinamente, un hombre con anteojos y traje de sacerdote apareció sonriendo, avanzando con relativa calma y reluciente calvicie.

- No huele a... ¿Carbón? - Consultó el mismo con una intrigante sonrisa.

- Fue mi error... Perdón... Ejem... Lamentamos venir a la casa del "señor", pero vengo en búsqueda de Agua Bendita para poder curar la maldición que mi compañera cuenta en su brazo.

El grupo de él notaba su ira rebosante en la voz, pero no dijeron nada al respecto. Fue entonces cuando Raphtalia miró al hombre de bigote enfurecida, para sorprenderse al verlo parpadear de maneras irregulares mientras observaba al héroe del escudo. Este solo parpadeó una vez con los dos ojos, sin dejar de ver al sacerdote.

- Ya veo. Los costos de la ofrenda por el agua rondan en la siguiente distribución.

Al mirar la tabla que otro creyente ofreció, Naofumi notó que la de mejor calidad valía una moneda de oro. Suspiró ante el acto que pensaba concretar.

- Llevaré 50 de alta calidad. Raph, págales con la bolsa menor.

- E-Enseguida.

Ella removió la bolsa y se acercó al hombre calvo, entregándola con respeto. Al volver, sostuvo la mirada hacia el héroe que le sonrió con cierta diversión, como si hubiera notado las dudas en ella.

- Por supuesto, mi guardia aquí les conseguirá dichas botellas como compensación por su agresiva conducta.

- ¡Así se hará! - Declaró el hombre mencionado con seriedad mientras avanzaba escaleras arriba.

Silencio. El héroe notó que el sacerdote tenía dos pulseras doradas muy bellas y cubiertas de gemas.

- Bonitos accesorios... ¿Sus habilidades?

- ¿Hmm? Oh, no. Dios obsequió a su representante el don de un tesoro solo aparente. No tiene habilidades algunas y solo se encarga de velar por ser estéticamente representante de nuestro señor.

- Ya veo... Pensaba comprársela.

Fue entonces cuando apareció el hombre con una caja llena de botellas pequeñas que aproximó hacia el grupo. Naofumi pudo corroborar la calidad de todas, asegurando su costo. Finalmente asintió.

- ¿Estás seguro de que quieres gastar tanto en eso, Naofumi?

- 50 monedas de oro no se comparan al valor que me das tú como parte de mi vida, Raph. Incluso si tuviera que pagar miles de monedas de oro, tú serías motivo suficiente para ir al fin del mundo y conseguirlas...

Sonrojo. Raphtalia sonrió mientras se encogía de hombros y se mordía un dedo, conteniendo las ganas de decir o hacer algo. Su cola delataba su felicidad al mecerse con relativa velocidad a los lados.

- Bien, sacerdote, no interrumpiré más su encomienda y proseguiré en mi deber... Nos volvemos a ver.

- Hmm... De eso no me caben dudas, Tate no Yuusha-sama. - Declaró con una sonrisa mientras los veía retirarse.


- Bien... Estamos en casa, por lo que ahora, quiero respuestas. ¡Ese hombre y tú! ¡Ese es el informante que te ayuda en tu investigación! ¡¿No es así?!

Naofumi rió al ve a la muchacha tan enfurecida. De hecho, Kalhana se sentó en el suelo frente a ambos para ver el enfrentamiento, mientras que Firo se sentaba en sus piernas, aburrida.

- En efecto, sí. Así es, Raph... Ese hombre es la pieza importante de un plan que tengo para vengarme de los responsables de aquellos quienes me humillaron e hicieron que sea lo que soy...

- ¿Plan? Perdón por ser el nuevo aquí, pero no entiendo nada...

- Primero, acaba de evolucionar el escudo y déjame curarte. Voy a responder todo.

La mayor suspiró y derramó el contenido de la décima novena botella dentro de la gema del escudo.

[ Escudo Santo: Inmunidad a ataques de oscuridad/Inmune a maldiciones/Cura a los aliados en un radio de 5 metros a cambio de magia.

- ¡Bien! ¡Ahora...! ¡Escudo Santo!

El escudo brilló brutalmente, cegando a casi todos, excepto a la menor que lo veía fijamente para esperar sentir algún efecto. Naofumi apenas pudo buscar con el tacto, hasta sintió la mano de Raphtalia y la tomó, entrelazando sus dedos con los de ella.

Sonrojo masivo. La muchacha se derrumbó contra el suelo ante el gesto, ignorando que la maldición de su brazo desaparecía por completo.

El escudo volvió a la normalidad y Naofumi se levantó con normalidad consistente. Casi como si amara tanto verse las piernas que abrazaba y alzaba la derecha, para luego besar la rodilla.

- ¡Al fin puedo mover-! ¡UGH!

Raphtalia lo hundió al suelo de un devastador puñetazo mientras sostenía su mano, avergonzada.

- ¡¿Y ESO POR QUÉ?!

- ¡P-P-POR SER TAN PERVERTIDO! S-Si quería hacerlo en privado, yo no tendría mucha resistencia... ¡Pero estamos en público! - Declaró entre murmuros la muchacha que se sentía más que avergonzada.


- ¡¿QUÉ?! ¡¿C-CÓMO-?!

- Como has oído, Kalhana, es una hipótesis. Si realmente no me equivoco, entonces mi vida a sido sumida a esta miseria por culpa de ese hombre. Las evidencias son claras ante la dicha. La reina se retira para una junta urgente, el rey a cargo invoca a todos los héroes juntos en un único punto, derivado peligroso del considerado acto a traición a los reinos. Esto permite a la iglesia accionar su plan, culpando al héroe del escudo actual, utilizando el odio que el rey le tiene por razones que desconozco. Jugó al titiritero con el rey y su hija, y yo caí en el...

- Naofumi...

- Desde que Raphtalia me ayudó a controlar mi ira y odio, pensé claramente en descubrir la verdad. Secuestré al hombre que habían visto, puesto que él no vive en la iglesa y le fue fácil. Sin embargo, estaba reacio a decirme algo. Fue entonces que probé con filosofía. Las preguntas "¿Por qué?", "¿Cuando?" y "¿Cómo?", sumadas mis reglas de supervivencia hicieron que él comenzara a dudar de los movimientos del sumo sacerdote, lo que me permitió que hablara, arrepentido. Le pedí ayuda para detener el plan que tenía la iglesia, cosa que no costó, ya que me contó todo...

- ¿P-Plan?

- Ellos quieren asesinarme. Sin embargo, los planes cambiaron y pensaron en asesinar a todos los héroes. Con eso, sea lo que sea que hagan después, solo se asegurarían de que nosotros no logremos intervenir. La desgraciada de la heredera sabe cuándo y cómo, ya que los ayuda de manera directa.

- ¡La mataré!

- ¡No! ¡Si haces eso, los planes, así como el esfuerzo de mantener la discreción de todo esto, se irán por la borda!

- ¡No puede decirme que va a protegerla! ¡Ella fue quie-!

- No voy a protegerla, Raph. Pero mi plan y el de ellos la necesita... Este el punto de ebullición, Raph... Si esto rebalsa de la caldera, mi ira estallará sin más... No puedo permitirlo...

Ella se sorprendió al verlo tan preocupado, así como temblaba, mostrando con varios movimientos de cabeza, como sus ojos enrojecían hasta calmarse. Él entonces la miró nuevamente, aterrado.

- ... Si eso sale del escudo, todo lo que conozco desaparecerá... Naofumi morirá, y lo que hará el escudo será un desastre de magnitudes horripilantes. Yo lucho por mantenerlo escondido, pero será cuestión de tiempo de que esto no sea suficiente, y ahí será cuando no sabré que hacer... No puedo perderte... No puedo perder a Filo... No puedo perderlo todo otra vez...

Lo abrazó al instante que notó lágrimas cayendo de sus ojos. Su dolor estaba carcomiéndolo. Ella no podía dejarlo solo, por lo que estaría cuidándolo sin importar las cosas que debiera afrontar.

- Gracias, Raph...

Ella se avergonzó terriblemente al verlo tan cerca de su rostro. Sin embargo, este se enfocó en algo que se veía al lado de su nombre.

Naofumi: nivel 55
Raphtalia: nivel 50 [⋆]
Firo: nivel 48

- Kal, ¿Qué nivel eres?

Kalhana no estaba en el grupo de equipo, por lo que no debía extrañar que no supiera su nivel a simple vista.

- ¿Hmm? Nivel 32. ¿Por qué?

- ¿Sabes algo de una estrella al lado del nivel de alguien nivel 50?

- No, se supone que eso aparece en nivel 40. En dicho caso es a raíz del "tope de crecimiento", un límite que se libera gracias a la aprobación del reinado que permite el avance para seguir subiendo de nivel al elegir una especialidad...

- Ya veo... Eso es problemático.


- ¡¿DOS MIL MONEDAS DE ORO?!

- ¿Sabes? Estoy pensando cambiar el casco por un protector de oídos. Me sería más útil...

- ¡Naofumi-desu!

Ella solo lo llamaba así cuando estaba frente a Oyaji o cuando había alguien con quién negociar. Había que admitir que daba frutos.

- ¡P-Perdón por eso! ¿Y bien? ¿Qué compraran? Oye, conejo. Cuidado con los cuchillos, son...

Kalhana tocó un pequeño estante que estaba partido, provocando que una serie de cuchillos filosos casi cayeran sobre él. Ágilmente, tomó cada uno y los depositó en los mostradores vidrio, sin ningún rasguño.

- ... Filosos.

- Bien, ya tenemos avances. Cuchillos para el conejo. Espadas, arcos y lanzas para la mapache. Y algún arma para el ave.

- Si que notas potencial en tu grupo, chico... De acuerdo, veré que tengo en gran valor... Por cierto, chico, aprecio mucho que vengas a mi tienda seguido, pero sabes que puedes ir a tiendas de otras personas.

- "La sabiduría y práctica se carga en la espalda más trabajada. Aquél que pretenda no ver eso, solo fracasará continuas veces hasta saber que hace mal.". Eso, junto con que me ayudaste a seguir adelante en este mundo de mierda me dejaron en cuanta que aún hay gente buena en este mundo. Si lucho, es porque yo voy confiando en mis habilidades y mi equipo... Además, no dejo de admirar tus obras. Esta armadura es bellísima.

- Ya lo creo... ¡Aprecio la crítica, mocoso! ¡Pero no olvides que no existo en otros reinos y hay gente con mi nivel o incluso mayor!

- ¡Tomo nota de eso, y una futura apuesta en el mayor caso!

- ¿Tienes materiales a adaptar?

- Huesos de dragón. Piel de quimera... A gusto.

- Me sorprendes... Necesitaría los huesos, puedo mejorar las armaduras de ambos así.

- ¡Lo tomo!

- Ah... Y esto que encontró Kalhana...

Sacada detrás de su escudo, Naofumi le mostró a todos una especie de gema en sus manos. La mitad se veía fragmentada, pero estaba en perfecto estado.

- La otra mitad me dió el escudo de cazador de almas. Aparentemente, puedo absorber la stamina del enemigo a cambio de magia. Se ve de utilidad ante enemigos difíciles. Ah, también obtuve una habilidad excepcional...

- ¿Y eso?

- Al recoger más de cien mil objetos, se me recompensó con la habilidad de extracción automática. El escudo extrae partes útiles del enemigo muerto y me permite mejorar el escudo con todo lo que pueda de estas.

- ¡Increíble!

- ¡Ese escudo está demasiado roto!

- Bueno, tras la explicación de tus objetos regalados, voy a lo que nos incumbe. Me tomé la molestía de forjar una espada del mineral extraño que trajiste. Mango de plata y soporte de cuero de Quimera. Es un arma ya encantada apenas la hice. Otorga penetración de defensas +90. Tiene filo al roce y genera desangrado al tacto.

Naofumi sorprendió a todos al tomar la hoja con firmeza entre sus manos, para luego soltarla suavemente, denotando un ligero corte que perdía mucha sangre.

- El desangrado es de 30 segundos. Me hizo un daño general de +900 de lo que provoca su vieja espada. - Informó el héroe mientras bebía una de sus pociones de salud.

- Y-Ya veo... Arco de otro mineral raro. Soporte de cuero de Quimera y usa hilo mágico, así que está caro. Penetración +300. Daño +1000. Su distancia es más precisa. Finalmente, la lanza. Mineral también raro. El mástil es de plata y tiene soportes de agarre con cuero de quimera. Daño +3000. Penetración +800. También tengo armadura para el ave gigante en su forma salvaje. Servirá un encantamiento como el tuyo para siempre tenerlo encima.

- Verdaderamente útil. ¿Entonces...?

- Casco de plata. Pechera de plata, que cubre los costados con las mallas de plata, y unas mallas de plata para las largas patas. Sin embargo, no tengo nada de armas para ellas.

- Eso es una desventaja. Lo veremos a futuro... Una consulta, Kalhana. ¿Participarás con nosotros en la Ola o estarás en la defensa del pueblo con los aventureros?

- ¿Eh? Y-Yo... Pensaba no participar en absoluto, pero veo que todos son muy valientes y tengo algunas cosas que puedo ofrecer al estar dentro del equipo... Quiero participar como pago por todo lo que está haciendo por mí.

- Lamento posponer el encuentro con tu familia. Te aseguro que te llevaremos apenas esta se termine...

- Lo aprecio mucho, y por eso quiero acompañarlos...

- De acuerdo. Armadura ligera de plata y los cuchillos.

- Hasta ahora llevas 80 monedas de oro.

- Bien. ¿Guantes que mencionaste?

- Recién hechos. Son guantes con malla de defensa al inverso. Protegerán de armas filosas al no poder contar con los escudos por alguna circunstancia. Ah, también aumentan Fuerza en 9.

- Me serán útiles. ¿Cuánto?

- 3 monedas de oro. Oferta exclusiva por mi fiel cliente.

- Hmm... Ojalá fueran todas así.

- Necesito comer, ¿Sabes?

- Obviamente... ¡Bien! ¡A encantar todo! ¡Andando!


El set de armadura de Firo fue encantada con defensa y quick equip. Eso le permitiría a ella estar siempre disponible para batallar.

Con Kalhana, los cuchillos obtuvieron la capacidad de volver con él, ya que no se le hacía difícil poder retomarlos en el aire, generar hemorragias y perforar armaduras. Su armadura ligera le otorgaba más agilidad, salvo su pecho que tenía mas defensa y sus brazos que aumentaban su fuerza.

El arma de Raphtalia generaba aún mas daño, y su armadura esperaría a dos días para ser finalmente remodelada. La ropa de aldeana le quedaba algo apretada, pero le ocasionaba alguna que otra sonrisa al notar los ojos de Naofumi sobre ella.

- Naofumi. Poste.

- ¿Eh? ¡Cogh!

Por otra parte, este solo compró unos pantalones de aventurero ajustados, permitiéndose mostrar sus piernas trabajadas y su pecho trabajado al aire con las tiras de su antigua camiseta aún flameando.

- Vamos a intentar subir tu clase, Raph. Adelante...

- ¡Umu!

Al llegar al reloj del dragón, Naofumi y compañía entraron, sorprendiendo a una hermana por su aspecto.

- Consulta general. ¿El ascenso a clase alta de mi compañera está disponible ante mi posición? Deme una respuesta clara, sin mistisismos de Dios.

- E-Eh... El héroe del escudo y sus compañeros t-tienen prohibido...

- Me quedó más que claro. Nos vamos.

Con rostro teñido en odio, Naofumi no esperó más respuesta de la monja. No fue hasta que vió un hombre corriendo hacia él con una carta que fue interrumpido.

- ¡Carta de recomendación del gremio! ¡El dictamen general del reconocido "Sindicato Naofumi" ha sido declarado permitido bajo los términos de su labor político con los aventureros! ¡En caso de desobediencia, se amenazará una devastación al reloj del dragón a manos de la "Ley 9" de "Protección y Servicio" al pueblo!

El chico dictó esto, le otorgó el papel al héroe y se estaba por retirar, para sorprenderse al ver una moneda de oro en sus manos.

- Las gracias al gremio y su soporte... Ya lo oíste, mujer.

Naofumi y su grupo volvieron a subir las escaleras y extendieron el papel a la mujer. A regañadientes, esta los miró, pero antes de decir el costo, Dio se asomó desde la espalda del héroe con dos tentáculos llenos de espinas, subiendo por su hombro.

- ¡E-El costo es de 7 monedas de oro!

- Bien. Un placer hacer negocios... Raph, adelante. Elije tu clase a gusto.

Ella asintió y cerró los ojos con una sonrisa.

Muchas hermanas aparecieron en los pisos superiores, espiando y observando. Naofumi entrecerró los ojos, sospechando que algo iba mal.

- N-Naofumi. No pude elegir ninguna clase... Sin embargo...

Fuego. Al darse la vuelta, la muchacha sorprendió al héroe por notar como su cabello era de flamas y ella se mostraba sorprendida porque no ardían. Cerró los ojos un segundo, para que estas se apagaran por completo.

- Creo que algo raro pasó. Mis estadísticas aumentaron un 50% de lo que tengo hasta ahora, pero obtuve estas flamas como puede ver.

### Raphtalia (Demi-humana) (Guerrera cuerpo a cuerpo, armas blancas y armas a distancia) (Sub lider de grupo "R.R.S.") (Maga intermedia) (######) (Catadora experta) (#########) (Pirómana experta)
Nivel 50
Equipamiento: Espada de Vibranium, Arco de Diamante, Lanza de Adamantium. Traje de aldeano sin estadísticas.
Habilidades: Ocultación y distracción. Habilidades moderadas en el destacamento de armas portadas.
Magia: Negra/Luz/Fuego.
(*) Habilidades de aprendizaje: Resistencia Demi-humana mejorada. Aptitud ante batallas cuerpo a cuerpo (Experiencia Aumentada (Aún puede mejorar)).
(*)Paquete de experiencia: Imaginación 8 (Enseñanzas y habilidades observadas, imitación casi perfecta, capacidad de liderazgo ante distintas situaciones y toma de decisiones habilidosa) Fuerza, Agilidad y Resistencia 7 (Conocimientos de artes marciales, práctica extrema, desempeño altamente mantenido)
Bono de equipo: Aumento de experiencia: +90 de progreso.

Él se sorprendió ante los cambios de estadísticas. Notando que ella realmente había mejorado.

- Abismal. Raph, mejoraste todo lo que había analizado con anterioridad.

- Tengo un buen maestro y compañero. - Declaró sonriendo mientras le tomaba las manos al muchacho. Ambos se sonrieron un rato, hasta que un grito resonó en el área.

- ¡Tú! ¡Oí que estabas aquí!

Al voltear, el grupo de Naofumi se acercó a él al notar a un hombre y su grupo en la entrada.

- ¿Enemigos? - Consultó Kalhana asomando uno de sus cuchillos desde su chaqueta abierta.

- No, solo un idiota y su harem. Escudo Filoso. Escudo del odio: Odio de las lanzas. Escudo de globo. Escudo Reflector.

Sus brazos obtuvieron los escudos mencionados primero, mientras que los escudos en sus rodillas obtuvieron los últimos. Ante esto, Raphtalia preparó su espada desde su cadera, mientras que su cabello se encendía con intensidad. Firo solo miraba todo, enfadada. Kalhana preparó algunos cuchillos desde dentro de su malla.

- ¿Qué quieres de mí ahora, Motoyasu? ¿No te bastó que te ganara dos veces?

- ¡Vengo por ese pájaro gordo!

Ante el anuncio, todos perdieron sus posturas con decepción y algo de pena.

- ¡Oh! ¿Cómo están tus... Bueno, ya sabes?

- ¡Deja de reírte! ¡Ese maldito pájaro casi me rompe la entrepierna!

- Detalla el "Casi", así no volverá a fallar.

Impacto desviado al piso, devastando el suelo con repentina fuerza. La lanza de Motoyasu fue desviada fácilmente hacia el piso con el escudo del Odio. Luego dió un rodillazo con el escudo de globo, elevándolo contra el codo que tenía en escudo filoso. De una patada, quedó a los pies de Maire con un corte en su espalda.

- ¡Sanación! ¡Tú, maldito escudo desagradable!

- ¡AAAAAGH! ¡SUFICIENTE! ¡NO VOY A MATARTE, PERO ME HARTÉ DE TI! ¡PELEA CONMIGO!

De frente y con todos los huevos que una mujer no necesitaría, Raphtalia le plantó cara a la... puta frente a ella.

- ¿E-Eh? Y-Yo...

- ¡Adelante, Maire! ¡Si tú vences, podrás humillar a Naofumi!

- Lo avalo. Raphtalia tendrá lo que quiera...

- Entiendo... Yo quiero que Naofumi sea respetado como héroe también. Si gano, llamarás a Naofumi bajo su título de héroe con respeto.

- ¡No puedes-!

- ¡Vamos, Maire-sama!/¡Usted puede!/¡Demuestre su poder ante ella!

Con el apoyo moral tan alto, la heredera se vió incapaz de desistir el encuentro. Suspiró nerviosa y sacó sus dagas, nerviosa. Raphtalia respondió desenvainando su espada con suavidad para sostenerla frente a ella con movimientos algo pulidos y refinados en la portación. Sin embargo, solo la portaba en un brazo, mirándola con seriedad, pero cierta altanería.

Moviéndose con sutileza, la Demi-humana dió un corte hacia arriba, pero Maire la evadió con distancia. Ella sonrió suavemente, enfadando a su enemiga.

- ¡¿De qué te ríes?!

- Tienes miedo. Sudas. Tu postura está desestabilizada y tiemblas mucho... Quizás porque sabes que aún cerca mío, puedo enfrentarte.

- ¡En absoluto! ¡Tienes ropa de aldeana, jamás podrías superarme!

- Mis pechos son más grandes y soy virgen. Creo que ya te he dicho mucho con tan poco... Esa información debe de serle útil, Naofumi-sama~.

Kalhana notó como el muchacho se avergonzó terriblemente, tapándose la boca y mirando para otro lado. Como ayuda, Joseph le tapó los ojos con sus lianas sin espinas.

- ¡IMPOSIBLE! - Exclamó el indigena de Motoyasu que no podía creer el cuerpo digno de dioses de la Demi-humana no hubiera sido tocado por Naofumi.

La muchacha de cabello rojo intentó un pequeño apuñalado en una esquina descubierta, provocando que ella retrocediera con precaución. Se sorprendió ante eso y sonrió al confiar que un golpe de ese arma la lastimaría gravemente.

- Envenenamiento... - Comentó Naofumi ridículamente al ver entre las lianas la batalla, para ser estrujado en cuanto se desvió al ver las curvas de Raphtalia. - ¡AAAAAGH! ¡DEJA DE CASTIGARME CON ESE DAÑO PENETRANTE! ¡¿TAMBIÉN LEES MENTES, JOSEPH?! ¡TÚ ESTÁS MÁS ROTO QUE YO!

- ¿Las reglas de los duelos impiden contactos físicos, Héroe Motoyasu?

- ¿Eh? ¿Yo? E-Este... - No podía responder el héroe ante todas las miradas, salvo de Naofumi que aún era estrujado severamente como castigo por ver las caderas extremadamente seductoras de la muchacha.

- ¿Naofumi?

- Los pantalonsillos cortos apremian tus caderas... ¡AAAAAGH! ¡DIO, MI PIERNA! ¡SIN ESPINAS!

- Me alegra que mi atractivo sexual se encuentre entre sus preferencias, pero, ¿Sobre mi pregunta?

- ¡GHHH! ¡MALDITOS HIJOS DE-! ¡Ah, sí! Regla número tres de duelos: Se puede realizar todo golpe físico que no de en una parte obviamente sensible del cuerpo del rival. Como los testículos, por ejemplo.

Motoyasu se sostuvo la entrepierna, recordando el horrible dolor que había pasado antes. Todos los ojos fueron a él, incomodándolo.

- Perfecto entonces... Judo y Boxeo vienen bien ahora.

Guardó su espada y se arremangó, tomando pose de boxeo que el héroe de la lanza reconoció al imaginar por un segundo a Naofumi en esa pose.

- Jab, Uppercut, Jab, Hook... - Declaró en voz alta, esperando que su enemiga la escuchara. Sin embargo, no entendió nada.

Golpe rápido al rostro. Intentó cortarla por abajo, pero descuidó la barbilla, que recibió un puñetazo en ascenso. Finalmente, recibió otro en la mejilla, con otro en el estómago.

- Le dijo que iba a hacer, y aún así los recibió todos. Incluso en tu mundo has de reconocer el boxeo, ¿No es así, Motoyasu? Oh, se cayó una daga.

Mareada. La pelirroja quedó llena de moretones ante los golpes duros a su rostro.

- ¡¿Q-Qué nivel es?!

- Mismo pregunto de tu compañera, Motoyasu. Me parece que tiene mucho más que yo, Raph... Le devastaste la cara.

- Soy nivel 50. ¿Tú, "princesa"?

- ¡80! ¡Por eso voy a partirte la cara ahora que se que puedo!

- Te Waza: Seio-nare. - Declaró nuevamente en voz alta, mostrando una expresión de odio intenso.

- Ese quise usar con Motoyasu, pero su lanza me alcanzaría y me hubiera devastado fácilmente.

Aún con el comentario evidente de Naofumi, ella descuidó su postura y fue tomada del brazo del arma, para luego ser elevada por la espalda de Raphtalia, para caer al suelo de espaldas en un seco movimiento. Aprovechando esto se acostó en el suelo y cruzó sus piernas sobre el brazo se ella, tirando fuerza en sentido contrario al hueso.

- Llave de gancho. Un clásico... ¡AAAAHGG! ¡DEJEN MIS OJOS! ¡YA DUELE MUCHO!

Ignorando la escena de Naofumi, todos observaron como Maire luchaba por separarse, para que su rival solo hiciera un poco de fuerza, generando un gran dolor.

- ¡Maire!

- ¡Ni se te ocurra, Motoyasu! ¡O tú serás mi presa!

- ¡Es igual de salvaje que tú!

- ¡RAPHTALIA ES EL NOVENTA POR CIENTO MÁS HUMANA QUE TÚ O YO! ¡ESO NO SE LO QUITA NADIE!

- ¡ERES UN ANIMAL!

- ¡Rindete!

- ¡AAAAH! ¡ME RINDO! ¡ME RINDO! ¡BASTA, POR FAVOR!

Clamando por el silencio de los héroes, ambas muchachas se separaron bruscamente. Maire se sostenía el brazo adolorida, y Raphtalia se limpiaba el trasero de la mugre. Sonrió al sentir una mirada que esperaba.

- Solo háganlo... ¡AAAAAAHHHGGG! ¡DUELE!

- ¡Oigan! ¡Dio, Joseph! ¡Deberían ser como Jonathan y estar tranquilos en los brazos de Firo! - Regañó la niña angelical mientras que Naofumi sacaba una poción de sanación y recuperaba sus puntos de salud perdidos por el estrujado.

- ¡MALDITO, LIBERA A ESA NIÑA HERMOSA!

Impacto. Harto de su actitud, Naofumi clavó el ataque al piso tomó el mástil, ocasionando descargas eléctricas, para luego lanzar una patada alta, que lo elevó en el aire, con el fin de tumbarlo en el piso con una llave de acompañamiento. Finalmente, su escudo reflector lo sostuvo en el suelo, mientras que Naofumi miraba a Motoyasu enfurecido.

- ¡ESCÚCHAME PEDAZO DE MIERDA IRRITANTE! ¡ELLAS ESTÁN LIBRES DE DEJARME SOLO CUANDO QUIERAN! ¡SI ME SIGUEN EN MI VIAJE, ENTONCES NO LAS DETENDRÉ! ¡SI SIGUES MOLESTÁNDOME! ¡ACOSANDO A MIS COMPAÑEROS, SIN EL VALOR DE ESTAR FRENTE A MÍ! ¡SI HACEN MI VIDA UNA PESADILLA, O ME QUITAN LAS POCAS COSAS QUE TENGO! ¡VOY A-! ¡AGH! ¡GHH...! ¡Él! ¡Ese escudo está queriendo salir! ¡Está rasgando la puerta! ¡Pateando y gritando a la puerta! ¡Mi ira quiere salir! ¡Y NO QUIERO DEJARLA SALIR! ¡N-No debo...! ¡AGH!

Separándose, Naofumi cayó al suelo, cubriéndose de calor y humo negro sus escudos.

- ¡No...! ¡Basta! ¡Yo mando! ¡No me dejaré someter por eso! ¡Te ordeno... QUE TE DETENGAS!

Silencio y calma. El aura desapareció completamente, así como Naofumi se cayó al suelo arrodillado y mareado. Motoyasu se alejó de inmediato, aterrado.

- ¡¿Q-QUÉ FUE ESO?!

- Eso... Eso es lo que todos ustedes crearon de mí...

- ¡Naofumi!

Raphtalia se deslizó de rodillas al lado de su compañero, abrazándolo. Firo se acercó e hizo lo mismo con su otro brazos. Kalhana ya tenía un cuchillo listo para atacar a todo el que le viniera a enfrentarlo.

Lo que pasó en ese día, fue solo una premonición para Naofumi, algo que inevitablemente ocurriría...

Y dejaría a este mundo en ruinas.