Capítulo XIX
Familia.
7 años después...
Ciudad de Gotham...
-¡Ya llegué!-aviso un niño de 12 años que entraba a la casa. Con su mochila al hombro se fue de forma directa a la sala de estar de la casa para dejar tirada el bolsón en el piso, y luego se dejó caer en el sofá cubriéndose la cabeza con la capucha de su suéter.
Se escucharon los pasos lentos acercándose hasta el lugar donde el menor dormía, la persona mando una mirada al chico en el sofá e intento subirse al sofá del lado de uno de los reposabrazos pero falló en su intento al ser muy alto para esta, un adorable puchero y sonrojo salió de sus mejillas mientras evaluaba como llegar a su meta y tomó la decisión de escalar del lado -por el lado de la piernas del menor- donde dormía el otro, aplastándolo y siguió gateando hasta llegar a la altura del pecho del casi adolescente para acostarse a dormir junto a este. El chico lo rodeó con sus brazos para protegerlo como asegurarse que estuviera allí y no escapase.
-Oye, Timmy ¿No has visto la caja de herramientas?-preguntó cierto mercenario. Este entraba a la casa con una camisa blanca sin mangas y unos pantalones holgados, completamente sucios de aceite que también había en sus brazos, manos y parcialmente en su rostro.
-¿Revisaste bien la cochera, Jason?-se escuchó la voz desde la cocina como de los pasos saliendo de esta- ¿Le preguntaste a Jay? Sabes que a él le gusta ocupar tus herramientas-le comentó con diversión y soltando algunas pequeñas risas.
-No será necesario, está dormido, ¿Sabes lo qué significa..?-dijo Jason acercándose a su pareja. Para abrazarlo por la cintura y apegarlo a su pecho, el menor en lugar de quejarse por el hecho de que le ensucie las ropas se apegó más al otro como enredo sus brazos en el cuello del mercenario y finalmente este último acortó la distancia en un beso pausado y cariñoso.
-Por favor, no me enseñen en primera persona como procrear, además que traumaran a James-dijo el chico de 12 años levantándose del sofá cargando en brazos a su hermanito de 4 años, que se tallaba los ojos mientras bostezaba. Los dos adultos dejaron de besarse al instante de escuchar a su hijo mayor quejarse, Tim regaño devuelta a Jay mientras que Jason solo reía a carcajada suelta.
Durante ese largo tiempo, la pequeña familia se afianzó sé comprometieron después de dos años viviendo juntos y al año siguiente tuvieron una nueva adición, su pequeño y segundo hijo; James Ethan Todd, a diferencia de su hermano mayor el pequeño salió pelirrojo y los ojos verdes, pero tenía la piel blanca porcelana. Como era de esperarse desde que la pareja dio el anuncio a Jay este rompió en llanto aún creyendo que sería enviado a un orfanato, lograron convencerle de lo contrario pero no evitó que el mayor odiara al pequeño al ver cómo toda la atención que antes recibía fue dada a James; lo hizo hasta que el pequeño niño poco a poco fue cambiado le esa perspectiva y como este lo perseguia para jugar o acompañarlo, hasta la primera palabra que dijo fue el nombre de James, mal dicho pero dijo.
-Jay, ve a lavarte las manos y ayuda a tu hermano-dijo Tim más calmado. El nombrado no protestó y antes de que lo fuera a regañar tomó su mochila con una de sus manos mientras la otra cargaba a su hermanito, y se fue escaleras arriba con dirección a su cuarto y luego al baño, cuando los dos niños desaparecieron de la vista de los dos petirrojos, el menor de ellos se dio vuelta mirando fijamente al mercenario-. Y tú...-mientras decía eso lo toco con su dedo índice en el pecho a su novio- Sube, tienes que darte una buena ducha, iré por la ropa después-
-Así nada más ni un beso me vas a dar, babybird-se quejo falsamente molesto, haciendo reír al menor. Gruño, mientras atrapada de nueva cuenta al tercer ex Robin y lo apegaba a él para atacarle con besos en el cuello níveo, provocando más risas en el chico.
Su ataque cesó al momento de escuchar los pasos de sus hijos bajando las escaleras con total tranquilidad, el pequeño James aún andaba medio dormido y molesto por ser despertado de su siesta, por otro lado su hermano mayor, carraspeo para llamar más la atención de sus padres que solo intercambiaron risas mientras se separaban, pero, justo antes de que Jason se alejara de su babybird este lo tomo de la camisa y se paro de puntillas, y absoluta voz baja le susurró al mayor unas palabras al oído que solo hicieron embozar una enorme sonrisa en el mercenario; y antes de irse le robo un beso al contrario y subió las escaleras hacia el segundo piso, con rumbo a la habitación que compartían.
-Deben estar bromeando...-murmuro Jay al momento de comprender toda esa escena. Se llevó una mano a su rostro que se teñía de un leve rubor por la vergüenza, y maldecía a su cerebro. Sin embargo, un pequeño jaloneo en sus jeans lo hicieron salir de su mundo para ver a su hermanito menor, que aún tenía su agarre en el pantalón ajeno- ¿Qué sucede Jim?-le preguntó con una sonrisa al menor.
-Papa, dijo que podemos ir a jugar a la casa del tío Dick-le dijo con una sonrisa el pequeño niño pelirrojo. El moreno solo suspiro mientras negaba con la cabeza y soltaba unas pequeñas risas, de verdad estaba jodido con tener tal mente.
Los dos niños salieron de la casa, siendo el mayor que cargaba a su hermanito sobre su espalda mientras jugaban un juego mientras caminaban a paso tranquilo hasta la residencia de los Grayson, donde al llegar tocaron la puerta que fue abierta por una pequeña niña de cabello moreno y ojos verdes tóxico de piel bronceada, la pequeña tenía la misma edad que James. Los dos niños pequeños no tardaron en ingresar corriendo y gritando a la casa, siendo seguidos por el mayor que fue el que cerró la puerta de la casa, se encontró en la sala a su tío Dick que estaba haciendo flexiones.
-¿Otra vez?-preguntó con diversión el acróbata. Mientras dejaba su rutina de ejercicio para mirar a su sobrino que estaba recargado en la pared de la sala con las manos metidas en su suéter rojo y una mirada neutra, por una extraña razón para el mayor le hizo recordar al Robin rebelde en su plena juventud.
-Empiezo a pensar, que ellos quieren un hijo más-bromeo el menor, aunque su tono de voz era más una afirmación que gesto de burla. La risa de su tío no se hizo esperar, el casi adolescente enarcó una ceja mientras miraba al otro reírse hasta sacar lagrimas.
-Parece que alguien nos descubrió-comentó el forajido mientras abrazaba el menudo, desnudo y mojado cuerpo de su pareja, y dándole unos pequeños besos en el cuello de este. Ambos chicos se encontraban en la tina del baño, disfrutando de su momento a solas. Escucho los suspiros de satisfacción de Tim, y como este de manera inconsciente dejaba más a la vista su cuello-, ¿No me digas que ya te calentaste, babybird?-le susurró en el oído al menor sacándole un jadeo.
-Como no hacerlo...si tus manos no se queda qui...quietas-murmuro y al final soltó otro jadeo el moreno más pequeño. Una de sus manos estaba firmemente agarrada al cuello de Jason, mientras la otra estaba agarrando el borde de la tina aguantando las sensaciones que tenía en ese justo momento.
Las manos del mercenario se encargaban de darle placer a su pequeño petirrojo, tanto jugando con el miembro del menor como penetrando con sus dedos la entrada de este. El pequeño Drake estaba jadeando y gimiendo sin control al momento que Jason aumentó el movimiento en sus manoseos, no tardó en comenzar a decir el nombre de este entre sus gemidos desesperados; el declarado Red Hood Alejo sus manos tanto de la entrepierna del menor como de su entrada para ir y tomarlo de la cintura y ayudarle a darse vuelta para que quedara sentado en su regazo, y a la vez enterrarse de forma lenta en el pequeño chico, el cual solo dio un jadeo ahogado mientras se enredaba sus manos al cuello de Jason por la intromisión.
Después de la ducha más prolongada entre la pareja y ambos chicos salieron salieron de la tina o mejor dicho, Jason tuvo que cargar en brazos al pobre de Tim, que dejó encima de la cama mientras le ayudaba al menor en pasarle la ropa ya que sus piernas no iban a responderle en un largo tiempo.
~...Continuará...~
