Capítulo 22: Plan de Secuestro
Y rompió el último espejo, el del baño. Abrió el armario y comenzó a sacar los vestidos. Maldito. Estúpido Jiaqian. ¿Como ese hombre podía ser llamado padre?. Comenzó a rasgarlos uno por uno hasta dejar pequeños trocitos de tela. Se levantó y continuó con el mueble. Lanzó todo por la habitación. Todo era un caos. Y la tinta no ayudaba para nada en el suelo. Comenzó a abrir los cajones para sacar todo y lanzarlos sin importancia, hasta que encontró las cartas de Po. Las tomó y las dejó en la cama, el único lugar que estaba intacto. Seguido de eso volvió al mueble y con ambas manos lo lanzó hacia el otro lado de la habitación. Estaba cansada y frustrada. Su cabeza era un enredo de emociones. Sus ojos se volvieron llorosos. Cayó rendida y miró los trozos de espejo. Su reflejo no era el mismo. Tenía el pelaje esponjado. Los ojos brillantes y dilatados. Ya no era aquella guerrera que todos temían con solo verla. No ha entrenado en semanas... y ya no volverá a hacerlo nunca mas. Llevó ambas manos a su rostro y dejó que las lágrimas se derramaran. Esto no estaba sucediendo. Tenía que ser una pesadilla, una horrible pesadilla. Volvió a levantarse para dejarse caer en la cama. Abrió los ojos, justo a su lado se encontraban las cartas de Po. Ese panda que le descarrilaba los pensamientos. Tomó las cartas y las aprisionó contra su pecho. Por primera vez se dió cuenta que necesitaba de alguien. Necesitaba de Po. No fue capaz de contener las lágrimas.
Afuera de la habitación solo podían escuchar como gimoteaba. No la veían pero escucharla sollozar de esa forma fue desgarrador para ambos. La zorrillo se mantuvo dando vueltas y vueltas sin encontrar una solución lógica y coherente. El león solo se limitaba a alternar la mirada entre Lin y la puerta de la habitación. Recordar la "conversación" entre Jiaqian y su hija solo hacia que se le revolviera el estómago. Quien sabe que hubiera pasado si no llegaban a interponerse. Tigresa era una figura de temer, y lo confirmó en cuanto los insultos y objetos fueron arrojados hacia el viejo tigre. Pero detrás de esa expresión furiosa había una mujer... ha olvidado como tratar a una, suele jugar con ellas. Olvidó como fácilmente pueden quebrarse, como si de una vasija de porcelana se tratara. No pudo evitar bajar la mirada.
-no hay nada que podamos hacer- habló finalmente Lin llevándose las manos a la cabeza- ¡AAAAAAAAH!-gritó frustrada.
El león solo se limitó a observarla. No hablaría. Las mujeres no son muñecas. Y si su dialecto siempre se dirigía hacia algo parecido preferiría no abrir la boca.
-Shuan, ayúdame- volteó la mirada hacia el pequeño animal. Su expresión era de incertidumbre. La zorrillo jamás pondría una expresión de angustia.
- no podemos hacer nada- musitó el felino- hablamos del emperador, sin él lo dicta no podemos hacer nada para evitar sus resoluciones-
Lin suspiró fastidiada- ¿sabes?- volvió a obtener la atención del león- Leexan no diría lo mismo- la frase le cayó como balde de agua fría. Arrugó la nariz. Ese tigre siempre había sido un obstáculo tanto en el pasado como ahora. Siempre se le comparaba con él. Le irritaba su sola presencia. Volteó la mirada algo enfadado. Le encantaría deshacerse de ese hombre. La zorrillo solo se cruzó de brazos y volteó para desaparecer al final del pasillo.
En la habitación Tigresa recogía algunas cosas. Decidió que lo mejor no era seguir alborotándose, no le ayudaba en nada. Continuó levantando objetos mientras mantenía los ojos llorosos. Con un poco de esfuerzo levantó el escritorio. Se mantuvo ahí ordenando sus pensamientos. Volteó la mirada hacia donde debería mover el escritorio. Sus ojos se entrecerraron con curiosidad. Caminó hasta la pared y se agachó. Ya había visto esa fisura. Con sus garras hizo presión por la madera contorneando un pequeño cuadrado. Enterró las garras y abrió lo que parecía una puerta. Era un espacio pequeño. Se veían bastantes hojas. Y por sobre todo sobresalía una maceta. Tomó el objeto. Una una maceta corriente, mas bien parecía una vasija. Tenía contorneados pequeños detalles y mantenía los colores de la ciudad de Jinse. Rojo y amarillo. Aún tenía tierra. La dejó a un costado y prosiguió a sacar todo. Tomó unos papeles. Varios del mismo tamaño. Fijó su mirada en las cartas de Po. Lo que tenía entre sus manos eran cartas. No tenían destinatario. También había un cuaderno. A veces se le hace extraño ver la utilización de hojas empastadas, siempre ha trabajado con pergaminos. Lo abrió, la letra no era muy legible que digamos, pero con un poco de esfuerzo se entendía. Fue hojeando un poco. Parecían datos de algo. Estudios quizás. Al cambiar de hoja vió distintos dibujos, entre ellos la maceta.
"Los procesos se mantienen alternos. Las condiciones son favorables para el crecimiento. Con patógenos externos se mantiene en un estado de inestabilidad llegando hasta el fallecimiento del espécimen". Tigresa estaba confundida, por la forma de explicar supone que quizás se hable sobre una planta. Bajó la vista para leer otro trozo. "Sus usos son limitados. No presenta alteraciones cuando se mantiene en el ambiente correspondiente. Puede mezclarse con otros especímenes para lograr una solución antibiótica". La felina cambió de página, estaba claro que se hablaba sobre una planta medicinal. Las últimas hojas se encontraban vacías. Volvió atrás para leer las últimas notas. "El espécimen presenta alteraciones" "Sus aplicaciones son mas de lo que pensé" "Recuperación del tejido acelerado" "Espécimen altamente peligroso, recomendable no continuar con la investigación" "De caer en manos equivocadas puede convertirse en un arma". Cambió algunas páginas, todas esas frases eran extrañas. Son estudios sin continuar. Puede que por esas razón estuvieran ocultas. Cerró el libro y observó las cartas. La tentación de abrirlas es demasiada. Tomó una y se dispuso a leerla. Una no haría ningún mal.
"Siempre he sentido el aire tenso. Es mas creo que mi presencia le molesta un poco. En fin, no es el tema, se que estas ocupado pero quería decirte que ¡hoy es mi cumpleaños!. Espero que no lo hayas olvidado. 16 años, es emocionante. Se que me has estado hablando últimamente sobre la estadía. Y no me parece mala idea. Dicen que Jinse es una ciudad bonita. Ojalá pudieras ir conmigo. Como ya tengo edad para tomar decisiones creo que podría con esto. No tengo talento en batalla asi que no puedo estar contigo, pero dicen que en Jinse también hay soldados, podrías trasladarte y viajar conmigo. No tendría problemas. Recuerda mi cumpleaños, quiero mi regalo. También decirte que iré a la plaza, tengo que pedir mi deseo. Solo espero que se cumpla, ¡estoy muy ansiosa!"
-¿es una carta de despedida?- mencionó la felina. Pero le pareció extraño que el sobre estuviera sellado. Es como si nunca hubiera enviado las cartas. O el destinatario jamas las abrió. Tomó otra.
"No puedo describir mis emociones. Hoy conocí a alguien. Es atractivo. Ni siquiera se ha fijado en mí pero quiero intentarlo. Aunque hay "alguien" que no me deja. Me fastidia todo el tiempo. Es molesto. Quería saber ¿como estás en el trabajo? no has respondido mis cartas. Aunque si recibí tus regalos y con eso basta. Espero que puedas visitarme pronto. Estoy comenzando una investigación que podría beneficiar a la ciudad. No tengo mucha ayuda pero estoy progresando. Cuando la termine serás el primero en verla"
Nunca la terminó. Observó el pequeño libro. Revolvió un poco las cartas y tomó la que estaba en mejor estado. Probablemente la mas reciente.
"Alguien apoya mi investigación. ¡YUPIIII!. Creí que nadie me tomaría en cuenta pero me equivoqué. Incluso es un maestro de kung fu importante. ¡un maestro de kung fu! ¡es en lo que trabajas! ¿no?. Dice que puede ser beneficioso y que dispondrá el financiamiento para lo que requiera. Solo tengo que convencerlo al 100% de que mi investigación es verídica. También quería decirte que... ¡tengo novio!. Él se fijo en mí. Llevamos unas semanas saliendo. Aunque cierta persona no hace mas que fastidiarme, creo que esta celoso. Espero que tu trabajo de maestría no te impida visitarnos. El festival se acerca, una amiga me invitó a su boda y no se que ponerme. Supongo que le preguntaré a Shuan, su opinión es importante después de todo es mi acompañante . Espero que llegues a tiempo, mi amiga se pondría muy feliz de saber que un maestro de kung fu asistiría a su matrimonio. Sería una sorpresa emocionante"
¿Shuan? ¿como se involucra ese león en esto?. Decidió no seguir husmeando en la vida personal de la chica que hubiera escrito las cartas. Se levantó y continuó ordenando lo mas que pudo. Volvió a guardar las cosas en el pequeño cubículo secreto y escondió las cartas de Po en uno de los cajones del escritorio. Tomó una gran bocanada de aire y salió de la habitación para dirigirse a la cocina.
Al entrar vio a Lin sentada frente a Shuan, quien tranquilamente tomaba una taza de té. Camino hasta la alacena, la mirada de la Shuan no pasó desapercibida para ella. Tomó una taza y dispuso a hacerse un té. La tensión era evidente. Si decía algo inmediatamente comenzaría una disputa.
La voz del león rompió el incómodo silencio- ¿no deberías estar cenando con tu padre?- la pregunta era tonta. Claramente Tigresa no quería ver a Jiaqian ni en pintura. Aún así lo dijo con algo de ironía. El león no andaba de buen humor, después de todo ¿quién podría estarlo?
-prefiero otra clase de compañías- le molestaba. Tampoco quería involucrarse con él, había un odio mutuo. Shuan demostró ser un mujeriego cobarde desde el primer día que lo vio. Sin embargo desde que lo destituyó él no volvió a dirigirle la palabra. Según su mejor amigo, el lagarto, Shuan estaba enfadado. ¿Qué tan rencoroso era ese gato que por una simple destitución este le retira la palabra absoluta? No es que le importara mucho, en realidad agradecía no tener que estar lideando con él.
-No hagas ilusiones princesa- Tigresa volteó enfadada. El león la miraba de forma despectiva. Lin mantenía su taza de té, se veía enojada. Shuan se levantó y caminó hasta ella- espero que te vaya bien con tu matrimonio. Cuando te cases con el hijo del emperador no necesitaras la ayuda de gente como nosotros, espera, tampoco es que puedas hacer mucho para necesitar ayuda- esa fue la gota que derramó el vaso. Pero de forma literal. Shuan estaba empapado de té. La felina mantuvo su vaso firme en dirección hacia él. ¿Como era posible? ¿Como podía denigrarla de esa manera?. No desvió la mirada de los ojos del felino.
-¡¿Qué es lo que pretendes Shuan?!- gritó la zorrillo. El león volteó su mirada, dio la vuelta y desapareció en el pasillo- ¿Estás bien?-preguntó preocupada.
Tigresa dejó el vaso en el fregadero y se apoyó en este- estoy bien- dijo sin mucho convencimiento. ¿Qué hizo para ganarse el odio de todos?. No hizo contacto visual con Lin. Sabía que se preocupada pero no quería generar lástima. Se supone que ella no era la "princesa en apuros". Aunque estos dos meses fue lo que tanto quería evitar- ¿que se supone que le molesta?- preguntó al aire. Lin la observó extrañada- si de verdad algo le molesta ¿por qué no me lo dice en mi cara? ¿por qué nadie me dice nada?- dijo finalmente a Lin.
La zorrillo levantó los hombros en señal de desconocimiento- supongo que este no es tu mundo- la felina tomó la tetera para vertir agua y volver a ponerla en el horno de barro- Tigresa...- la mencionada se volvió hacia ella-... solo te pido que tengas estima con Jiaqian...-
-¡¿Y como se supone que haga eso?!- gritó exasperada- lo único que hace ese tigre es ocultarme cosas-
-pero es tu padre- replicó Lin- se que ha hecho cosas estúpidas, pero es alguien que quiere protegerte. Y tienes razón, no voy a justificarlo, aún así ten algo de comprensión con él-
Suspiró fastidiada. No porque compartieran el mismo lazo de sangre significaría que lo perdonaría. Si, es su padre biológico pero no ha actuado como uno. Ese pequeño animal no entendería la situación en la que se encontraba. Ni siquiera tenía el poder de elegir sobre el rumbo de su propia vida. No había forma de evadir una orden imperial, en caso de falla el castigo era la muerte. A menos...- Lin- mencionó nerviosa- ¿Y si fingimos un secuestro?- la zorrillo escupió el té que estaba tomando. Era una mala idea, lo sabía. Tenía que encontrar una forma de librarse de esto.
-¡ESTÁS LOCA! ¡aunque esa fuera una solución no puedes hacerlo! ¡¿sabes lo que pasaría si algo te sale mal?!- la zorrillo se bajo de su asiento y caminó hasta el fregadero para dejar su taza y continuar regañando a la avergonzada felina- ¡me niego a participar en una idea tan absurda! ¡¿quién te ayudaría?! ¡por favor, necesitarías un plan tan elaborado para no levantar sospechas de la familia imperial!...-
Tigresa se encogió con los gritos de Lin. Ella seguía dando excusas y la felina no podía dejar de encogerse a pesar de la abrumante diferencia de tamaño que tenía con la zorrillo. Si, era una idea estúpida. Una de las preguntas de Lin rebotó en su cabeza, ¿quién te ayudaría?- bueno pensé que tal vez Leexan...-
-¡oh no! ¡no se te ocurra meter a ese gato es tus problemas jovencita!- respondió Lin en cuanto escuchó el nombre del felino- ¡ni aunque él quisiera ayudarte no lo hará porque YO no voy a dejarlo!- dijo señalándose a si misma.
-¿y qué se supone que haga? tampoco quiero entregarme a un macho que ni siquiera conozco- mencionó la felina con algo de rubor en sus mejillas.
Lin palideció de golpe. La zorrillo llevó sus manos a la cabeza. No había pensado en eso- oh no- cambió su expresión a una curiosa. Movió una silla y se subió a ella para quedar cara a cara- y dime...- dijo con un tono lleno de malicia y burla que no le gustó para nada a la felina- ...¿que papel juega Leexan en todo esto? ¿eh?-
Tigresa se sonrojo a mas no poder. Ni su pelaje logró ocultarlo- ¡LIN!- gritó enfadada. La mencionada solo comenzó a reír a carcajadas- ¡no estoy pensado en él de esa forma! ¡¿como puedes creer...- ni siquiera pudo seguir hablando. Estaba demasiado roja por la vergüenza.
-bueno pensándolo así tampoco es mala idea- comenzó a reír de nuevo- jejeje... ¿no hay alguien que te interese?, porque tienes dos noches para aprovecharlo y luego casarte con el hijo del emperador sin remordimiento alguno- dijo con picardía. La felina no pudo mas que taparse la cara con ambas manos. No podía creer lo que la zorrillo le estaba proponiendo. Cuando ya estuviera mas calmada se las cobraría. Lin no iba a salvarse de lo que venía después- ¿sabes?, puedo ganarte tiempo para el Festival de Primavera... tómalo como... una post-luna de miel-
-¡SUFICIENTE!- gritó la tigresa- ¡no voy a seguir escuchándote!- se llevó las manos a los oídos y salió corriendo de la cocina siendo perseguida por la zorrillo, quien seguía diciendo al aire ideas vergonzosas. Solo le pedía a las deidades que no hubiera ninguna persona cerca que pudiera oír al molesto animal.
-¡NO ES NO!- gritó la reptil haciendo sobresaltar al maestro.
Shifu volteó viendo como sus alumnos discutían mientras la serpiente los observaba con una expresión de incredulidad. No estaba poniendo atención, pero si no se equivocaba ya habían vuelto a tocar el tema del matrimonio. Decidido a no escuchar tomó su bastón y se posicionó fuera de la carreta. Vio al buey que tiraba de esta- ¿ya comenzaron de nuevo?- preguntó el buey al maestro.
-es inevitable- dijo con un suspiro. Shifu tuvo mucha suerte al encontrar el sistema de mensajería disponible la noche anterior. El sistema de carretas era conocido por tener una velocidad de entrega impensable. Logró rentar una con el único trabajador que quedaba esa noche. Ademas ¿quien se resistiría a esa cantidad de dinero?. A este paso llegarían a la ciudad de Jinse en dos días. Solo esperaba llegar a tiempo para tener una no muy amena charla con el señor Jiaqian. Cuando sus estudiantes llegaron con la carta en mano no podía creerlo. Todo se le derrumbó. Ha pensado las palabras cuidadosamente para tener una charla civilizada sin ningún golpe de por medio. Tampoco es que podría contenerse. Involucra a una de sus estudiantes. No. Involucra a su hija. Esto era demasiado para él. Llevó su manó a la cabeza para frotarse el ceño. Ahora que lo pensaba, las ideas descabelladas que sus estudiantes proponían ya no le parecían para nada descabelladas.
Adentro se encontraban mencionando ideas que a la reptil le parecían estúpidas- ¿y si fingimos un secuestro?- preguntó Po con mucha emoción. Víbora intentó calmarse para no darle una bofetada al panda- hecho... Mono tu serás la carnada-
Y sin dejar que el primate alcanzara a replicar ella explotó- ¡NO! ¡YA LES HE DICHO QUE NO VAN A SECUESTRAR A LA NOVIA!- todos los presentes se aglomeraron en una de las esquinas de la carreta. Víbora era peligrosa cuando se enojaba- ¡ESCÚCHENME BIEN! ¡NO QUIERO QUE USTEDES, GRUPO DE IDIOTAS, HAGAN ALGO ESTÚPIDO! ¡¿EN QUÉ ESTÁN PENSANDO?!-
-solo pensaba que era una buena idea- mencionó Po algo tímido.
La reptil volvió a gritar- ¡NOOOO!-
Grulla se acercó a ella- entiendo pero Víbora por favor cálmate- dicho esto la víbora se limitó a inhalar y exhalar. El ave se volteó- bien, ¿quien de ustedes tiene una "buena idea"?- los tres presentes alzaron la mano- y que no tenga un secuestro de por medio- los tres bajaron la mano.
Mantis saltó a la acción- todos sabemos que secuestrar a la novia es una buena opción. O podríamos secuestrar al hijo del emperador y amenazarlo-
-o mejor convencerlo de lo aterradora que es Tigresa y que el mismo absuelva la boda- mencionó Mono siguiendo la idea.
Víbora solo miró al dúo como si estuvieran dementes. Grulla seguía mirando a la reptil por si llegaba a golpear a alguien. Habían tenido esa conversación todo el día. Y la idea del secuestro era la que prevalecía, de hecho sus amigos ya parecían lo demasiado convencidos para poner en marcha su plan- la idea de Mono no es mala- habló el panda ganándose una mirada de desaprobación de la serpiente- solo digo que podríamos hablar con el novio y darle una idea equivocada de Tigresa como esposa-
Ella suspiró. No era una mala idea pero era del hijo del emperador de quien estaban hablando. ¿Como sabrían si ese plan no daría el efecto contrario?. De solo pensar que su amiga debería entregarse a un macho sin libertad de elegir le revolvía el estómago. ¿Quien dice que el prometido no la sometería al tener esa idea equivocada en la cabeza?. Finalmente negó con la cabeza- no creo que sea buena idea-
Todos volvieron a sus puestos originales y mantuvieron el silencio- solo nos queda confiar en que Shifu pueda hacer algo- mencionó Grulla. El silencio se mantuvo. Su maestro era quien podía detener esa locura. Pero las posibilidades de que tuviera éxito eran casi nulas. ¡Es el futuro emperador! Y todos obedecen al emperador.
-es inevitable- dijo Po escondiendo su rostro con sus manos. Estaba convencido de lo que haría. Incluso si sus amigos no le apoyaban llevaría a cabo el secuestro él solo. No iba a dejar que nadie tocara a Tigresa. Menos de esa forma. Sintió a alguien tocando su hombro. Volteó para ver a Víbora regalándose una de sus muchas sonrisas de compasión.
-todo saldrá bien- ni siquiera ella se convencía de sus propias palabras. Sin embargo ver al panda tan desanimado hacía que se le amuñara el corazón. Tenía muy claro los sentimientos de él hacia la felina. Tenía que estar igual de destrozado que ella en esos momentos.
El panda suspiro resignado- si hubiera sabido que era la última vez que la vería no la habría dejado plantada ese día- mencionó en voz baja.
Víbora solo apoyó su cabeza en el hombro- todo saldrá bien- volvió a repetir esta vez convencida de sus palabras. Porque sabía que si por lo menos había una posibilidad de resolver esto sin ninguna disputa de por medio ellos no dudarían en tomarla.
Pestañeó un poco confundida. Lo había visto en el pergamino pero tenerlo al frente suyo le llevó una gran sorpresa. Ahí estaba frente a ella el gran animal junto con Leexan. Bostezó, era demasiado temprano. Ni siquiera los guardias habían llegado. Aún no amanecía y no había señales de Lin por ninguna parte.
-Lamento molestarla tan temprano su majestad- dijo el alce haciendo una reverencia. Tigresa limitó a dar unos pasos hacia atrás, las astas casi le dan de lleno en la cabeza. El gran animal elevó la mirada- lo siento, señorita-
-no te preocupes- caminó hacia delante- Mi nombre es Akame, aunque usted puede llamarme Tigresa. Ademas yo lo mandé a llamar señor...- sus palabras quedaron en el aire.
-Mi nombre... bueno no voy a molestarla con mi nombre, pero todos me conocen como Alce- la felina seguía algo confundida y no paraba de llevar su vista desde el felino a su lado y de vuelta al alce. Ahí comprendió- ¡Ah! lo siento señorita. Como ve soy un alce, soy como un antílope pero mucho mas grande. No es normal tener animales como yo en este país-
Tigresa se limitó a sonreír. Había visto animales raros pero el que tenía en frente no podía venir de ningún país oriental- ¿supongo que ya sabe lo que nos convoca?-
-Pero por supuesto. Me encantaría ayudarla- dijo emocionado. Se acercó a la felina y extendió su mano. Ella extrañada le imitó la acción. Él pareció comenzar a examinarla- Pelaje suave y anaranjado, ojos ambarinos, rasgos bien detallados. Sin duda eres la hija de Jiaqian- el alce parecía estar diciendo descripciones vagas aunque ella puso mas atención en lo último. Ya le estaba doliendo que le repitieran una y otra vez que tenía conexión con ese viejo tigre- me han dicho que su actitud es parecida. Incluso he oído que es algo irritante...- la felina lo observó algo fastidiada-... pero sin duda usted es preciosa. Justo como la describió el felino aquí a mi lado-
Abrió los ojos sorprendida ante sus palabras y antes de desviar la vista hacia el felino este ya lo había tomado de una asta. Se alejaron un poco y comenzaron a discutir. El alce estaba relajado, incluso se podría decir que había una pequeña chispa de burla en su mirada. En cambio el tigre blanco estaba algo alterado. ¿Preciosa? ¿por qué le sorprendía? ya lo había escuchado antes, unas pocas veces de Po que se hacia el distraído cuando le miraba, y repetitivas veces de Shuan. Aún así le parecía extraño. Alzó la vista, los primeros rayos del sol habían salido. El alce comenzó a caminar de vuelta. El tigre intentaba detenerlo de un brazo pero el animal ni se inmutaba, de hecho lo arrastraba con mucha facilidad.
-si no le molesta me gustaría comer algo después de tan largo viaje- dijo como si nada hubiera ocurrido. Levantó su brazo haciendo que el felino se soltara y cayera de cara al suelo- mientras la señorita y yo hablamos tu deberías razonar con Jiaqian, así que ¡suerte!- caminó hasta una de las torres despreocupadamente.
La felina observó al tigre aún de cara. Le extendió una mano para ayudarlo que él aceptó sin rechistar. Se sacudió un poco el polvo- esto fue una mala idea- dicho esto se dirigió hacia la otra torre.
Los soldados comenzaron a llegar y con ello el correo. El pato mensajero pasó por el costado con su carreta llena de pergaminos, se detuvo y observó al felina- ¿disculpe usted es Akame de Amoy?-
Ella salió de su trance y se limitó a asentir. El mensajero buscó entre la carreta hasta que sacó un pergamino dorado. Tenía el sello imperial, el ave hizo una reverencia y continuó su camino. Abrió el pergamino. ¡Esto tenía que ser una broma!. Caminó hasta la torre, debía encontrar al Maestro Alce. ¿Donde podría estar?. Dijo que tenía hambre aunque él no debería saber donde esta la cocina. Cuando la felina atravesó la puerta divisó al alce sentado con una taza de té entre sus manos. Decidió imitarle. Se sirvió un poco y se sentó frente a él.
-lamento haberlo hecho viajar hasta aquí-dijo poniendo el pergamino en la mesa- pero me acaban de informar que la misión fue traspasada al ejército imperial-
El gran animal observó el pergamino- ¿sabe? un viaje nunca es en vano- tomó un sorbo de su té- siempre uno decide viajar por algo ¿no?- Ella miró fijamente la taza entre sus manos- ¿usted se arrepiente de su viaje?-
-tal vez- respondió algo dudosa.
-si usted decidió comenzar una travesía debe terminarla. ¿Y sabe donde termina?- ella le miró expectante, realmente quería saber la respuesta a aquella pregunta. Como si fuera la verdad mas grande de todas- termina... devuelta a casa. En el proceso conocerás mucha gente. Emociones. Aventuras y tristezas. Pero siempre volvemos a donde todo inicia-
¿Casa? ¿Donde queda eso? es confuso. Siempre pensó que el Palacio de Jade era ese lugar. Un hogar. Sin embargo... se siente confinada en donde quiera que esté. Tomó el pergamino y dejó la taza de lado.
-Oogway nos unió- volvió a poner total atención al alce- él vio algo en nosotros. Nos hizo un equipo. Recuerdo que peleábamos mucho, los demás veteranos eran algo molestos. Todos decidimos iniciar un viaje, y fue un fastidio- la felina soltó una leve risa- No sabíamos como se llamaba. Le apodamos la Pantera. No tenía registro alguno en ninguna ciudad. Es como si hubiera desaparecido y aparecido por arte de magia. Aún así la tortuga nos lo dijo. Ese es su objetivo, y sin importan que tan difícil fuera teníamos que llegar hasta ella. Nunca vi un villano igual. Habían ejércitos contra ejércitos, quienes creímos aliados nos dieron las espalda. Supongo que ese era nuestro destino...-
-¿quien la venció?-
El alce pareció pensarlo un momento- te mentiría si te dijera que sé quien lo hizo. Pero no la conocíamos. Era una tigresa de bengala. Ahora que lo pienso estábamos cerca de Jinse, no me extrañaría ver un tigre por esos lados. Aún así no sabemos que hizo. Recuerdo las luces. No creó que nadie allá visto algo por el destello. Tuvo que haber hecho algo de maestros o cosas místicas, ya sabes, tipo Oogway-
-no me extrañaría que fuera algo así- mencionó. Hay maestros a otro nivel. ¿Quién sabe que podrían hacer?- pero a la Pantera se le vio por última vez hace dos meses, ¿acaso lo que hizo esa persona falló?-
-no te lo puedo decir con certeza. La tortuga no quiso decirnos nada por mas que le preguntáramos. Y luego disolvió el grupo como si nada- dijo levantando los brazos- pero...-
Le observó extrañada-¿pero?-
-Si hay algo. Los días de guerra acabaron, pero en el campo de batalla comenzaron a salir flores- la tigresa se desconcertó- se que suena extraño, eran algo como ¿lirios? y su color era dorado-
Flores. Las vio una vez en uno de sus sueños. Lirios que irradian luz. Quedó expectante ante ello. ¿Acaso esas flores existen? ¿no es producto de su imaginación? Justo cuando iba a mencionar algo un grito le interrumpió.
-¡buenos días mundo!- gritó la zorrillo. Miró al alce e hizo un ademán de desinterés. Sacó una fuente de dumpling y la puso en la mesa. Se sentó al lado de Tigresa- ¿alguien se ha fijado que se está nublando? Probablemente tengamos lluvia-
El alce comenzó a reírse y golpeó la mesa- adonde vaya es imposible no encontrarte- dijo hablándole a Lin.
Tigresa estaba algo confundida- ¿se conocen?-
-¿Quien no conoce a esta chica?- dijo señalándola- siempre está en los lugares indicados y en el momento justo-
La zorrillo se llevó un dumpling a la boca- soy una especie de dios- dijo para luego reírse junto con el gran animal.
Se siente cálido estar con ellos. Viajar no fue un desperdicio después de todo. "En el proceso conocerás mucha gente". Supongo que las palabras del alce tienen sentido. Es agradable. No se siente incómoda. Es ese sentimiento tan... familiar, que solo tiene con sus amigos. Pudo ver como el tigre blanco entraba a la cocina. Se sentó al lado del alce y se dispuso a comer unos dumplings.
-Por tu cara voy a adivinar- Alce se mantuvo pensativo y habló señalándolo- no te fue muy bien-
-¿que comes que adivinas?, Jiaqian esta de un humor de mil demonios- dijo algo fastidiado tomando otro bocadillo.
En parte su actitud era culpa de ella. Ni siquiera se le ocurra aparecer por estas zonas o esta segura que mas de un utensilio va a volar- que bien- el sarcasmo se notaba a kilómetros.
La zorrillo notó esto y decidió cambiar de conversación- entonces ¿que hacemos con el plan?- preguntó al aire.
-¿que plan?- preguntaron al unísono el tigre y el alce.
-ya saben, ¡para evitar la boda!- gritó la zorrillo.
El alce se encontraba confundido. Tigresa solo agachó la cabeza- ¿a que te refieres? ¿que boda?-
Leexan lo miró con algo de burla- Maestro Alce me complace anunciarle que usted está en frente de la futura Emperatriz de China- dijo haciendo un ademán formal en dirección a la felina.
El maestro abrió la boca sorprendido-¿no es una broma?- todos negaron con la cabeza-¿y quieren evitarla? es una locura, podrían perder la cabeza. ¡Es el Emperador de quien hablamos! ¡no va a dejar que le arruinen la boda a su hijo!-
-de hecho... -mencionó el tigre algo sonriente pero no pudo continuar cuando la zorrillo gritó.
-¡NI SE TE OCURRA PLANEAR UNA ESTUPIDEZ LEEXAN! ¡NI SE TE OCURRA!-Lin ya estaba parada sobre la mesa.
El felino quedó algo estupefacto- solo pensaba en algo leve. Hasta podríamos retrasar el evento-
En cuanto Tigresa escuchó eso se le marcó una sonrisa algo boba. Lin tenía razón. Ese tigre la ayudaría pase lo que pase. Se llevó las manos a las mejillas. Estaban ardiendo, aunque nadie lo notaría con los gritos de la furiosa Lin a su lado- ¿que ideas tienes?- preguntó ganándose la atención de todos.
-bueno podríamos arruinar el vestido de la novia- El alce y la zorrillo lo observaban sorprendido- es un vestido tradicional que utilizan las futuras Emperatrices y será trasladado a esta ciudad. Solo tenemos que interceptarlo y ¡listo!-
No faltaron las miradas de miedo para el sonriente tigre. ¿Estaba dispuesto a arruinar un vestido que ha pasado de generación en generación? Eso si que era otro nivel de crueldad. Aunque nadie le quitaba la sonrisa cínica del rostro- ¿no crees que es algo extremo?- preguntó Tigresa.
La zorrillo la miro incrédula- ¿algo extremo?- comenzó mirar a ambos tigres- ¡ES COMPLETAMENTE EXTREMO! ¡ERES UN INSENSIBLE!- gritó señalando al felino.
-¡es el plan mas suave que tengo!- respondió el tigre blanco golpeando la mesa. Curvó sus labios de forma siniestra- también podríamos secuestrar a la novi...-
-¡NO!- todos los presentes brincaron debido al grito. Todas las miradas se las ganaba la furiosa zorrillo- ¿sabes? no tiene caso contradecirte, eres tan terco que cualquier idea que se te meta en la cabeza es imposible sacártela- se bajó de la mesa.
El gran animal comenzó a carcajearse. El ambiente era una mezcla entre tensión y diversión, con una pizca de locura. Y apenas era el desayuno. Tigresa soltó una casi inaudible risa. ¿Que como demonios acabará esto?... ella no lo sabe, pero tiene por seguro que de una u otra forma no se llevará a cabo la ceremonia. Lo cree. Y espera que así sea. No ha sido tan malo despues de todo. En cualquier momento tendrá que encarar a Jiaqian, hace poco se enteró que por petición del Emperador la novia conocerá a su cónyuge antes de la boda. Se supone que los futuros prometidos no se conocen hasta el día de la boda pero hablamos del Emperador, supongo que puede aplastar las tradiciones como quiera. Presionó su taza de té con ambas manos. Esto es demasiado para ella.
Dos voces seguían discutiendo. Uno muerto de la risa y la otra bastante alterada. Faltaba una. Alzó la vista para encontrase al felino observando la taza entre sus manos como si fuera lo mas interesante del mundo. Tenía el ceño fruncido. Se levantó rápidamente y tomó la taza del alce junto con la de ella.
-OYE! estaba bebiendo eso- mencionó el gran animal algo irritado.
Tigresa se limitó a observar como vertía el contenido en el lavaplatos- ¿que haces?- preguntó algo confundida.
El tigre tomó la tetera y procedió a hacer lo mismo que con las tazas. Rápidamente comenzó a abrir las alacenas una a una. La felina se levantó algo confundida. Iba mencionar algo pero se retuvo al ver como el felino sacaba un jarro de porcelana, probablemente donde se guardan hojas de té. Lo esparció sobre el mueble- ¿cuánto bebiste Alce?- comenzó a botar las hojas.
-un poco, ¿que ocurre gato?-estaba algo preocupado.
El felino comenzó a oler el jarrón- sigue aquí- murmuró. Dejó todo tal cual y caminó hasta la puerta- Tigresa vigila a Alce. Lin te necesito en la entrada, llama a todos los guardias que puedas. ¡Estado de alerta! ¡YA! ¡YA! ¡YA!- La zorrillo reaccionó y le siguió.
La tigresa solo miró al maestro. Ambos estaban igual de confundidos. Pensándolo bien ella no había bebido nada- ¿acaso...- no continuó la pregunta, era muy obvia la respuesta.
-probablemente- respondió él reclinándose en la silla- ¿Tienen alguna habitación desocupada? es muy seguro que duerma un rato.
Ella no bebió. Se acercó a las hojas de té no había nada extraño. Olió detenidamente. Una pizca, casi imperceptible pero allí estaba, somnífero mezclado con hojas de té. Soltó la hierba rápidamente. Ahora si estaba asustada. ¿Como demonios lo olió? Ni ella se había percatado. Guardias entraron junto con Jiaqian. Ella reaccionó algo lento pues el viejo tigre ya le estaba abrazando. Había preocupación, Lin tenía razón... era un padre después de todo.
-¡Y ENTONCES LOS CHICOS NO QUIEREN APOYARME!-gritó el panda.
-¿Ya acabaste?- preguntó la tigresa blanca. Po hizo unas muecas y se sentó de golpe algo frustrado.
El estado astral le permitía hablar con ella y era bastante confortante tener a alguien aconsejándole. Miró las pequeñas flores que yacían a sus pies- Supongo que eres la única que me escucha- mencionó triste.
-perdón ¿que dijiste?- el panda solo le observó enojado, estaba apunto de explotar. Su delicada risa resonó en el ambiente- tranquilo, solo es una broma- el panda bufó molesto- volviendo al tema. Tu sabes que tus amigos quieren apoyarte. Sin embargo ellos son mas cuerdos, hablas del hijo del Emperador. ¿De verdad crees que puedes competir contra eso?-
Po hizo pucheros. Realmente nadie tenía la oportunidad de conocer a su majestad. ¿Como era su hijo?. ¿Y si es mas atractivo que él? ¿Y si llama la atención de Tigresa? Oh no, esto es malo, muy pero muy malo. Llevó sus manos a la cabeza y gritó para luego dejarse caer en el pasto- ¿Como se supone que voy a solucionar esto?- se levantó y señaló a la felina- ¿no puedes usar tus poderes de fantasma o algo para interferir en el destino?-
Ella solo se carcajeó- No tenemos tal poder. Somos solo almas-
-Dijiste que solucionara mi mal de amores. ¿qué pasa si no logro frenar la boda a tiempo? ¿Y si Tigresa se casa con él y luego forman una familia?-
-Deberías dejar de fantasear un poco. Además yo nunca te dije si esto terminará bien. Resuélvelo, es tu problema- la felina se encontraba cortando algunas flores en una de sus manos sostenía un gran ramo.
-Eres una pésima guía- Po se cruzó de brazos- Esperaba a alguien centrado, que hablara como Oogway, o que por lo menos me regañara. En cambio a ti no parece importarte nada de lo digo-
Ella continuaba cortando sus flores- te voy a dar un consejo... - lo observó y cambió su expresión. Seguía siendo tierna aunque algo enojada. Es como si le amenazara un pastel- deja de ilusionarte- dijo de forma fría. Al guerrero de blanco y negro le recorrió un escalofrío por la espalda- Tienes razón no soy como Oogway, soy mas realista- dejó su ramo de flores y se colocó frente al panda. Mantenía esa expresión y sus brazos cruzados- La gente afuera no va a escucharte. Deja de actuar como un adolescente enamorado. A veces tienes que aceptar el destino y si tu querida amiga termina casada con otro y formando una familia no es mi problema, es TUYO. Así que levántate y comienza a pensar como un adulto. Si vas a pelear por su amor mas te vale que cambies tu forma de actuar porque no vas a tener que enfrentarte contra cualquier pretendiente, sino uno que esta hecho para ser un líder y gobernar China. Así que empieza a ejercer tu título de Guerrero Dragón si quieres hacerle frente al futuro Emperador de China. ¿Entendiste?-
Po quedó estupefacto- si mamá- respondió. Ella cambió a su expresión tierna y volvió a cortar flores. Si, un pastel le amenazaba. Pero como daba miedo- entonces... ¿continuó con mi plan de secuestro?-
-si crees que es lo correcto entonces si- mencionó mientras sonreía.
"Correcto". Legalmente no lo es. ¿Emocionalmente? tal vez. "Realista", quien sea que se la haya asignado como guía no se equívoco. Suspiró. Cerró los ojos y volvió a abrirlos para encontrarse devuelta. Habían formado un pequeño campamento mientras quienes tiraban de las carretas descansaban. Observó el atardecer, se supone que llegarían mañana temprano. Se levantó y caminó hasta sus amigos. Se encontraban sentados en círculo. Se les unió a ellos.
Parecían frustrados. Shifu solo se mantenía cabizbajo. Observó a cada uno de sus amigos. Escuchó de la boca de Mantis que Mono andaba enamorado. Que conoció a alguien la aldea "Luciérnaga de Mar", el panda sonrió. Volteó a Grulla. Aún tenía esa marca en el pico. No les preguntaron que ocurrió en Xui Wun. El ave solo proporcionó la información que le pedían, parecía consternado. Víbora estaba preocupada, quería ayudar a su amigo pero si él no se digna a hablar entonces no hay nada que hacer. Y... Tigresa... ¿que se supone que haría?. Se llevó las manos a la cabeza. Decidió dejar de pensar un momento, estaba mortificándose.
Llegada la noche las sirvientes habían dejado la habitación como nueva. Se le había olvidado por completo el desastre que había dejado. Se revolvió entre las sábanas. Estuvo todo el día custodiada. Se levantó y caminó hasta la ventana, corrió un poco la cortina. A lo lejos se veían los últimos faroles de la ciudad apagándose. Se apoyó en el marco. La lluvia y los truenos no pararon desde la tarde. Jiaqian se mantuvo en silencio y lejos de ella, supuestamente entendió al fin lo que significa espacio personal. Escondió la cabeza entre los brazos. Lin estuvo alterada todo el día, corriendo de aquí para allá. Y Leexan...
...
...
...
¡¿Por qué estaba pensando en ese tipo?! Un escalofrió le recorrió la espalda. Tiene que admitir que la ha salvado de muchas y probablemente de algunas que ni ella se ha enterado. Le debía la vida a ese gato. ¿Cómo terminó dependiendo de ese hombre? No se supone que ella sabía defenderse. Suspiró frustrada, cerró la cortina y observó la habitación.
-Supongo que voy a tragarme mi orgullo- caminó fuera de la habitación dejando la puerta abierta. Alzó la mano para tocar la puerta pero se retracto de inmediato. ¿Quién iba a molestar para dar las gracias a la una de la mañana? Solo ella. Decidió probar con la manilla. La puerta estaba abierta, deslizó la mano a través del marco de la puerta. Era la primera vez que lo veía realmente durmiendo. Estaba boca a bajo con un brazo colgando en la orilla de la cama.
Ni siquiera dio un paso. Sintió una punzada en el brazo. Apenas pudo observarse para ver el dardo clavado. Ni siquiera un movimiento, apenas le salió un chillido cuando dos manos le apresaron y la lanzaron de vuelta a la habitación. Cayó de forma abrupta al piso. Se sacó el dardo y divisó a un lobo atascando la puerta. El brazo izquierdo no le respondía, se levantó rápidamente y con el brazo derecho asestó un fuerte golpe en la cara del animal, el cual fue azotado contra la recién atorada puerta. Un grito le bastaba, solo un grito, pero ni eso podía hacer. Sintió otra punzada esta vez en el brazo derecho. Otras manos le taparon la boca.
-shhh tranquila preciosa, no querrás que nos descubran ¿o si?- hablo el animal detrás de ella. Se le entumecieron ambas extremidades.
El lobo golpeado se levantó refunfuñando- se supone que estaba indefensa- se tocó la mandíbula adolorido.
Por mas que forcejeara el lobo no cedía, mantenía una mano en su boca y la otra en su cintura inmovilizándola- supongo que nos dieron mal la información-musitó el otro, pero ya estamos aquí-
El lobo se le acercó lentamente, en sus manos divisó otro dardo- tranquila no va a doler, pensarán que fue una muerte natural, un paro cardíaco o algo así- la analizó pensando donde inyectar el arma.
Debía dar una señal. Si ella no podía gritar otro tendría que hacerlo. Hacer kung fu era su forma de pelear, estando inmovilizada debía encontrar otra forma. Supongo que hay que jugar sucio. La forma de Akame de Amoy. Deslizó un pie debajo de su captor y tomó el impulso necesario para depositar un devastador golpe en las partes sensibles. Ahí estaba la señal, con un grito el lobo cayó al suelo soltando la peligrosa arma. Su captor quedó estupefacto y adolorido por su compañero. Tigresa alzó el otro pie y lanzó otro golpe logrando soltarse y dando dos señales para que alguien la ayudara.
El primer gritó despertó de inmediato al felino. ¿Que hombre no escucharía el dolor en ello?. Corrió hasta la puerta. Trancada. El segundo gritó le afirmó que quien estuviera ahí no la estaba pasando muy bien, por suerte no provenían de ella. El alce llegó de inmediato- ¡está bloqueada!-gritó el tigre.
El alce inmediatamente intento golpearla- ¡no hay solución tengo que embestirla!-
-es demasiado tiempo- murmuró el felino. Corrió hasta su habitación y salió por la ventana. Las tejas estaban mojada, la fuerte lluvia no cesaba aún así no había alternativa. Corrió por ellas intentando no resbalarse. La estructura al ser circular le llevaría rápidamente a la otra habitación si es que antes no caía.
Tigresa se mantuvo de pie, uno de los lobos seguía en el suelo, el otro se levantó y sacó una daga- supongo que tendré que ensuciar el piso- dijo abalanzándose sobre ella. La felina se deslizó por debajo de este esquivándolo, en cambio el lobo actuó mas rápido y en cuanto tocó suelo se abalanzó de nuevo.
El sonido de la ventana quebrándose le asustó. El tigre blanco ya se había lanzado cual cazador a su presa. Cayó sobre el lobo y comenzaron forcejear con la daga. Con un movimiento el enemigo cambio de posiciones dejándolo a él debajo. El felino asestó un golpe que lo mandó al otro lado de la habitación. El lobo alzó la daga para lanzarla pero lo único que obtuvo fue la embestida de un alce enojado que paso de largo al derribar la puerta. Las astas los dejaron inmovilizado y golpeado en contra de un mueble. El otro seguía retorciéndose de dolor en el piso. Ahí fue cuando todos lo vieron, la luz del relámpago iluminó la ventana mostrando la silueta de un lobo alto, como del tamaño de un felino, sus ojos ambarinos miraban con arrogancia y fiereza. El sujeto desapareció en cuanto la habitación volvió a la oscuridad. Leexan salió corriendo por la puerta en busca del tercero.
Lin le dió una taza con un extraño contenido. Tigresa le miró asqueada. El suceso fue hace apenas una hora. Se encontraba sentada en la cama y recupero la movilidad de un brazo- mira vas a tener que tomártelo si quieres recuperar tu otro brazo- regañó la zorrillo. Sin objeción terminó bebiéndolo.
Jiaqian se encontraba apenas a unos metro sosteniendo el dardo y hablando con uno de los guardias- da la orden- el guardia salió del lugar y el viejo tigre volteó para entregarle el arma al maestro Alce- la situación está empeorando-
El maestro sostuvo el pequeño objeto- eran tres, uno de ellos escapó e intentaron cubrir un asesinato para que pareciera muerte natural. Son demasiado astutos-
El aire helado entraba por la ventana rota. Jiaqian suspiró- tendrás que cambiarte de habitación, la de al lado estará bien-
-¡quiero a su hija donde pueda verla!-gritó el tigre blanco entrando por la puerta. Tenía los pantalones enlodados.
El viejo tigre frunció el ceño-¡si piensas que voy a dejarla en la misma habitación que tú estas muy equivocado!-gritó escolarizado.
-¡pues su autoridad me vale una mierda!- Todos los presentes abrieron los ojos sorprendidos- ¡si no quiere ver a su hija muerta en la mañana mas le vale que me haga caso!- dicho esto le dio la espalda y camino hasta su habitación.
-¡¿QUIEN TE HAS CRE...-Tigresa apareció frente a él. Su expresión de enfado pasó a una de confusión.
La felina solo le observó- él tiene razón, no te alteres. Es mi seguridad y si de verdad te importa deberías dejarlo a cargo- el tigre de bengala salió enojado de la habitación. Tigresa suspiro- esto se esta saliendo de control-
-definitivamente- murmuró la zorrillo- bueno ¡buenas noches!- el animal salió seguida del alce.
Ella tomó unas mantas y se dirigió a la habitación de Leexan. El tigre caminaba de aquí para allá. Se tomó la molestia de cerrar la puerta en cuanto entró- ¿tenías que gritarle de esa forma?-preguntó enojada. El felino la ignoró, sacó algo del escritorio y corrió hasta el baño. Ella le siguió- ¡¿y ahora vas a ignorarme?!- no esperaba encontrarse con el piso manchado de sangre, se llevó las manos a la boca estupefacta. Se agachó sin importarle el líquido rojo en el suelo y tomó las vendas que Leexan no podía enrollar en su brazo- ¿que demonios te ocurrió?-
-¡se escapó, ese maldito se escapó!- gritó frustrado-¡Demonios! ¡Era un pez gordo!-
Tigresa le miró enojada- veo que tienes mucho interés en él- hace dos meses no quería admitir las sospechas que tenía sobre él, ahora se lo va a recriminar en la cara- déjame adivinar... probablemente ese lobo es un integrante importante del clan de asesinos Shui Ken-
El felino quedó boquiabierto- ¿como...-
-¿crees que soy tonta?- siguió vendando el brazo- ¿crees que no te escucho? ¿que no tengo una idea de que clase de hombre eres? Vamos, conoces nombre que nunca en mi vida de maestría he escuchado. ¿Criminales famosos? Admítelo son de rango clasificado y tú no te ves como un general para saber eso- el felino desvió la mirada, lo había atrapado- te voy a cobrar la palabra de ese día, yo gané el juego de damas y si de verdad te consideras un hombre de palabra vas a responder mi pregunta- el tigre la miró serio- ¿cual es tu identidad Leexan?-
Mierda. Mierda y mil veces mierda. Lo atrapó, esta chica es demasiado astuta- creí... -
-¿que soy estúpida?- completó ella- al principio no quería pensarlo. Quería creer que eras un buen hombre. Pero me equivoqué. Voy a admitirlo, no voy a confiar en alguien que me usa como cebo para asesinos ¿Eso es lo que querías no? ¿Por eso tomaste este estúpido trabajo? ¿Creíste que me ibas a engañar? ¡¿POR QUÉ NO ME RESPONDES MALDITA SEA?!-
-¡SI! ¡LO ADMITO!- Gritó enojado- Supongo que soy la clase de hombre que una dama no querría tener cerca ¿Contenta?-
La felina ofuscada terminó el torniquete y lo anudó fuertemente a propósito. Él refunfuñó ante tal acción- si me disculpas voy a dormir en tu cama, ahí tienes unas mantas para que duermas el suelo. Buenas noches- lo último fue mencionado con algo de veneno.
El felino se llevó las manos a la cabeza- hoy a sido un mal día- suspiró. Fue a buscar las mantas y con una improvisada cama se tiró en el suelo esperando que el día de mañana fuera mejor.
Rayber: ¡Capítulos largos desde ahora! ¡YUPIIII!
