Notas iniciales: ¡Hola gentes! Tenemos aquí la actualización de esta semana. Ya sólo sería este y otro capítulo más. Si consideran que los eventos pasan muy rápido, mil disculpas, mi deseo por terminar esta historia es más grande que la estructura xD

Advertencias: mención de abuso s.

Sin más que agregar, los dejo con la lectura.


CAUTIVERIO — CAPÍTULO 20

Desde el día en que regresé a mi hogar con Levi, las cosas han cambiado bastante. Cada fin de semana vamos juntos a terapia, él para el control de la ira y yo para dejar el desapego, que ni siquiera tenía idea que padecía tal cosa. Hemos seguido los consejos del terapeuta para poder vivir dejar todo atrás.

No ha sido fácil, ha habido ocasiones en las que Levi por poco pierde el control, cuando discutimos sobre cualquier cosa, él siempre golpea un mueble o la pared haciendo que sobresalte del miedo, haciendo que él pare y salga de la habitación alejándose para golpear cualquier cosa y así dejar que la ira se le apague.

La primera vez fue cuando dejó de encerrarme en casa, fue la mañana siguiente antes de irse a trabajar. Él siguió diciendo que fue por mi bien y para que nadie fuera a hacerme daño. Tuve que amenazarlo con llamar a Armin para que me hiciera caso, aunque él se fue molesto. Para cuando volvió su mal humor había desaparecido y se le había olvidado. Desde ese entonces deja mis llaves a mi vista.

Lo primero que hice cuando Levi me dio mi nuevo celular, fue llamar a mis padres. No fue fácil. Ambos estaban muy preocupados por mi por "haberme desaparecido", cuando tuve que mentirles que mi antiguo teléfono se había dañado y que no tenía dinero para comprar uno. Mi padre solamente hizo un sonido con su garganta que no supe interpretar, pero no siguió insistiendo. Mi madre fue difícil. Me tuvo en un interrogatorio sin fin y me hizo prometerle que los iría a visitar. Ese día tuve una discusión con Levi por ello y estuvo a punto de tirar de mi pelo, pero se contuvo a tiempo y salió del apartamento volviendo dos horas después más tranquilo. Me dejó ir solo con la condición de que esté diciéndole a cada momento lo que estoy haciendo y así lo hice. Fui a visitar a mis padres una semana después y fue todo normal, mi padre no me preguntó nada y mi madre no dejó de consentirme. Agradezco al cielo por hacer que los golpes desaparecieran a tiempo.

Armin ha venido a visitarnos tres días por semana para asegurarse que estoy bien, aunque a Levi no parece gustarle. Él siempre sale del apartamento hasta que Armin se haya marchado. Mi amigo me dice una y otra vez que esté siempre alerta, en caso de que Levi se le ocurra hacer algo, me dice que por cualquier cosa, que le lleve ropa poco a poco y que le haga una copia a la llave para tenerla escondida por si a Levi se le ocurre encerrarme. En todas esas veces le he dicho que no es necesario tanta medida, que yo confío cien por ciento en Levi y sé que él sanará. Armin sólo niega con la cabeza y me dice que sea precavido.

Los vecinos no me dirigen la palabra. Me he preguntado porqué si no les he hecho nada que los ofendiera, creo. Supongo que no están contentos con que haya regresado con Levi, pero ellos no entienden. Se supone que deberían hacerlo, pero no lo hacen.

Ya han pasado varias semanas desde que empezamos la terapia, y creo que vamos por buen camino. Levi poco a poco ha dejado de enojarse por cosas pequeñas y yo he vuelto al dibujo. Se siente agradable volver a algo que realmente amas.


Hoy es un lindo día de invierno. A pesar de que hace frío, estoy cómodamente calentito gracias a la calefacción del edificio. Estoy en mi escritorio terminando un dibujo acorde a la época y en ello siento que mi teléfono suena. Cuando lo tomo, veo que es un mensaje de Armin que me está invitando a un festival navideño en la ciudad. Me manda la foto con la información y veo que es en la tarde durante la próxima semana.

"Suena genial, le preguntaré a Levi" —le digo.

"Eren, no tienes que preguntarle a Levi nada. Simplemente dile que vas y ya." —me responde imaginándome la cara que seguramente tiene.

"Él necesita saber en donde estoy" —le respondo para poder explicarle.

"Se supone que estas yendo a terapia para dejar la dependencia. Tú no tienes por qué pedirle permiso ni él tiene por qué dártelo". —nadie ha hablado de permisos, ¿o sí?

"Como sea, Armin. te confirmaré más tarde" — sin esperar respuesta, apago el teléfono.

¿Realmente estoy mal al preguntarle a Levi si puedo ir o no? Creo que sí. De igual forma le diré para que no se enfade conmigo y tenga otra decaída.


Es el día del festival. La noche en que Armin me invitó, le dije a Levi sobre el evento y le dije que iría. Él solamente me miró serio, pero me dijo que sí podía ir, siempre y cuando regresara temprano a casa. No creo que me tarde demasiado ya que el evento empieza después del mediodía.

Nos encontramos en un parque y de ahí nos dirigimos al lugar que era en una feria (es como un edificio donde realizan muchos eventos). Cuando llegamos ya habían muchas personas esperando comprar los boletos por lo que tuvimos que hacer fila por los nuestros. Cuando ya tenemos los boletos, nos vamos a un restaurante a almorzar y esperar la hora de ingreso. El tiempo vuela muy rápido mientras conversamos sobre cualquier tontería hasta que nos retiramos para dirigirnos a la entrada del evento. Una vez dentro nos dirigimos hacia el recital, donde varias bandas locales y poco famosas, pero muy buenas, tocarán sus mejores temas. Nos divertimos por un par de horas, luego nos fuimos a descansar a unas bancas fuera del recital, en eso llegaron unos chicos, aparte de ese llamado Jean, que conocían a Armin. Él nos presentó: uno pecoso se llama Marco, otro rubio llamado Thomas y Jean, quien no pudo ocultar su desagrado al verme. No importa, él no importa nada.

Los demás chicos son muy amables. Me integraron como parte de su grupo y como si nos conociéramos desde siempre. Marco, quien más resaltó, es un chico muy amable y es de esas personas que al instante son agradables a los demás. Me sorprende que alguien como Jean sea su amigo.

Nos la pasamos entre los stand de gente con su negocio propio ha llegado. He visto gente vendiendo muñecos de felpa, llaveros, postales, adornos, recuerdos todo navideño. De igual forma he visto gente que se dedica a otro rubro pero que ha aprovechado la magnitud del evento con tal de generar una ganancia. En ocasiones me dan ganas de hacer lo mismo con mis dibujos, pero no lo sé.

Seguimos en el recital escuchando y bailando que no sentimos el paso del tiempo. Desde hace mucho no me sentía así y me sentí bastante bien al estar, aunque sea un momento, alejado de todo. Me hubiera gustado que Levi estuviera aquí festejando conmigo, pero creo no lo hubiera disfrutado como yo ya que no mucho le gustan los lugares concurridos. De igual forma me la paso muy bien.

Como no sentimos el paso del tiempo, el mismo pasa volando hasta que oscurece. Como todos tenemos mucha hambre nos vamos a una pizzería para cenar. Cuando todos estamos sentados, hacemos la orden y yo saco mi teléfono, que ni he tocado en toda la tarde, cuando veo que tengo muchas llamadas perdidas y muchos mensajes. Levi ha estado tratando de llamarme durante toda la tarde.

Como la orden aún no llega, le aviso a los demás que regresaré en unos momentos y salgo del local para buscar un lugar solitario y así poder hablar con Levi. Le marco y a los dos segundos me contesta:

—¡¿Por qué demonios no contestas?! —grita al otro lado de la línea.

—Perdóname Levi se me pasó el tiempo, es que ha estado divertido —digo con una leve risa con tal de hacerle entender que no fue mi culpa, en parte.

—Te he dado un teléfono nuevo para que lo uses y aún así no lo haces. —dice con el mismo tono de voz molesto.

—Sí, lo sé y te prometo que no volverá a pasar. —le respondo de forma suave.

—Seguramente te has estado viendo con otro, verdad. —oh no. Ese tono de voz no.

Mi cuerpo empieza a temblar como si recordara esas mismas palabras que me ha dicho hace unas semanas.

—N-no, tú sabes muy bien que no es así. Estoy con Armin.

—Ese otro que te cubre las espaldas. Seguramente te dijo que yo soy malo para ti, verdad. Es obvio por como me mira. Nos quiere separar, Eren y tú vas de estúpido y le sigues la corriente. —dice con una voz muy tranquila que hace que me ponga nervioso.

—Levi, por favor. Respira profundo. Recuerda lo que te han dicho cuando estamos en terapia. Todo lo que estás diciendo es producto de tu imaginación.

—Iré a traerte, Eren y más te vale que estés ahí donde me muestra el GPS. No me importa si estás con tus amigos o con quien sea, tú te vienes conmigo. —y sin decir nada más colgó.

Camino con mucho temor hacia el restaurante tratando de poner buena cara y me siento como si nada hubiera pasado. Nadie me pregunta nada, pero Armin me dirige una mirada llena de preocupación. Con mi rostro le digo que todo está bien, aunque creo que no funcionó del todo.

Comemos entre risas y por un rato se me olvida la llamada de Levi, pero esa sensación fea en mi estómago no me deja en ningún momento y para cuando salimos del restaurante, esa sensación aumenta.

Íbamos de nuevo hacia una discoteca para pasar las últimas horas que nos quedan, aunque yo estaba mirando para todas partes gracias a la advertencia que me dio Levi, teniendo mucho miedo de la posible locura que iba a hacer. Iba a decirles a los demás que tenía que estar pendiente de la entrada, pero no quiero arruinarles la diversión por mi culpa.

Cuando nos acercábamos hacia la discoteca, siento un tirón fuerte en mi brazo izquierdo. Cuando volteo a ver, un golpe hacia mis ojos llega dejándome aturdido, pero no fue lo suficientemente fuerte como para tumbarme al suelo. Se escuchan sonidos de sorpresa por parte de las personas y muchos murmullos a mi alrededor. Lo que sea que me haya golpeado, empieza a jalarme hacia afuera del lugar. Luego siento otro tirón en mi brazo derecho.

—¡Eren! ¡Déjalo en paz, Levi! ¡Él no merece que lo trates así! —logro distinguir la voz de Armin mientras tengo mis ojos cerrados. A este paso ya siento mis lágrimas caer por mis mejillas.

Cuando logro abrir mis ojos me topo con una escena desagradable: miles de ojos acusadores mirándome, juzgándome, señalándome. Esas personas murmullan entre ellos haciendo estragos en mi mente. Mi brazo izquierdo está fuertemente sujeto a Levi, quien ha llegado con una expresión muy fea en su rostro y mi otro brazo está Armin quien intenta que esté a su lado. Yo no puedo soportarlo más y cierro mis ojos deseando que la pesadilla acabe.

—¡Sabía que no ibas a poder! ¡Sabía que eres lo peor que le ha pasado a Eren! ¡Sabía que tú serías el causante de sus desgracias! —sigue gritando Armin mientras que Levi no ha abierto la boca.

Levi tira con fuerza mi brazo haciendo que caiga al suelo. Abro mis ojos y veo que Armin también ha caído. Levi se dirige hacia donde él, lo toma de la camiseta y enfrente de todos empieza a golpearlo en su cara. Lo arroja al suelo y empieza a tirarle patadas. Los otros chicos llegan para impedirlo pero Levi es más fuerte que ellos. Jean se acerca a golpearlo pero Levi logra debilitarlo. Jamás había visto que tuviera esa fuerza. Todo esto mientras los espectadores están grabando con sus celulares mientras se ríen y otros comentando y juzgando. Ni siquiera hacen el intento por llamar a la policía.

Cuando se dirige nuevamente hacia Armin, algo en mi parece despertar y me levanto para impedir que siga golpeándolo poniendo mi cuerpo como barrera. Al parecer eso debió cambiar en él ya que el golpe que iba a lanzar se detuvo al verme. Sin embargo no sirve de mucho ya que con la misma fuerza de antes me levanta y casi a rastras me lleva hasta el auto y nos dirigimos hacia el apartamento.

En todo el rato no decimos nada mientras yo lloro en silencio.


Mi cuerpo duele y no me puedo mover.

Estoy recostado en la cama, completamente desnudo y con golpes en todo mi cuerpo.

Desde que llegamos, lo primero que hizo Levi es golpearme una y otra vez. Sin dejarme hablar, sin dejarme defender, sin dejarme recordarle el progreso que hemos tenido. No. No le importó. Simplemente me golpeó sin cansarse y no contento con esto, como que al parecer no le fue suficiente, terminó quitándome la ropa a la fuerza y me ultrajó, arrebatándome la poca dignidad que tengo.

Ahora no sé qué hacer. No sé qué sentir. Me siento muerto en vida a pesar de que mis lágrimas no han dejado de salir por mis ojos. No sé que pensar respecto a todo esto. Yo ya no puedo más.

Levi está sentado a un lado de la cama mientras tiene la cabeza entre sus manos. Está llorando. De forma silenciosa, pero está llorando. Sin embargo no ha dicho nada, no se ha disculpado, ni mucho menos lo hizo cuando estaba destruyéndome. Y lo que más me duele es que otras personas hayan sido afectadas por esto, como Armin, quien desde el primer momento ha estado conmigo.

Ahora entiendo cuando le dijo esas palabras en el festival, que él es el causante de mis desgracias. Cuando lo dijo en su momento me pareció exagerado pero ¿Quién iba a pensar que momentos después iban a cobrar sentido?

Es que si me pongo a analizar, desde que Levi y yo empezamos a estar juntos todo estaba muy bien, pero habían ciertas actitudes que no había reconocido en su momento como los celos y su opinión respecto a mi cuerpo, (la vez que me dijo que estaba gordo). Tampoco cuando siempre decía que todos intentaban separarnos. Debí haberme alejado de él la primera vez que me puso la mano encima sólo porque llegué tarde, debí haberme alejado cuando me dijo que tenía un trauma sobre su niñez. Debí haberme alejado cuando las personas intentaban ayudarme. Pero no. No les hice caso.

Mi estúpida terquedad y amor me impidieron hacerlo porque a pesar de todo, y amo a Levi… o amaba. Ya no estoy seguro. Pero ahora es el momento de alejarme y esta vez es para siempre, sino, él terminará por matarme.

—Levi. —le hablo con la voz ronca. —Lo siento mucho, pero ya lo comprendo todo.

Él sigue en silencio sin levantar la mirada.

—Ahora comprendo que tú jamás vas a cambiar. Que tú eres un peligro para mi y yo no quiero acabar muerto. Ahora me pregunto si tú realmente me amas, o si me vez como un objeto al cual aferrarte para no sentirte solo.

—No es así, Eren. Yo te amo y mucho —dice finalmente con la voz cortada.

—Me has mantenido como un pájaro en una jaula, Levi. Me has tratado a tu antojo y ya no quiero sentirme así. Quiero alejarme de ti. Quiero que tú y yo nos separemos para siempre. Yo por mi camino y tú por el tuyo. Y por favor, para la siguiente persona en tu vida, ve y sánate.

—Por favor Eren. Dame otra oportunidad. Sólo una y te prometo que será diferente. —dice mientras toma mi mano. No hago el intento de retirarla.

—No Levi. Si te doy otra oportunidad acabaré muerto. Y yo no quiero eso. —le respondo sin expresión. —Tuviste tu oportunidad y la tiraste a la basura, al igual con lo poco que quedaba de mi. Ahora quiero al menos recoger mis pedazos.

Él sólo suelta mi mano, se levanta y sale de la habitación. Yo me quedo en el cuarto sin moverme ni nada esperando al nuevo día para tomar mis cosas e irme.

Sólo espero que los demás chicos estén bien. Aunque sé que Armin ya llamó a la policía y para ser honesto, ya no me importa nada.

CONTINUARÁ.


Notas finales: sólo que el siguiente será el último. Mi corazón está hecho un puño en estos momentos. Lo único que puedo decir es perdón por todo.