"Combate en la calle"
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—Qué fue eso?— Preguntó Midoriya desconcertado.
—No tengo la menor idea— Respondió Todoroki, incierto.
—Será un villano?— Lo ojeó Midoriya, secándose las lágrimas con el dorso de sus manos.
Espero que no, se dijo Todoroki.
—No lo sé— Respondió con simpleza. —Pero, sea lo que sea, mejor retirémonos— Sugirió, rodeando a Midoriya con su brazo, para que él se tranquilizara. Al verlo acceder, se fueron alejando de la conmoción.
Sin embargo los gritos crecieron, y el tumulto de personas corriendo por todos lados, desconcertó a ambos hombres, quienes les faltaba poco para salirse por completo del centro comercial.
Midoriya fue el primero en reaccionar.
—Mejor lidiemos con esto— Se dio la media vuelta, inhalando aire, empuñando las manos.
—No— Lo quiso contener él, pero la voluntad indiscutible de Midoriya era mayor que la suya. —No somos profesionales—
—Un héroe entra en donde nadie lo llama— Dijo él, mirándolo con determinación.
Todoroki al ver esto, no tuvo más opción que unírsele a Midoriya.
—De acuerdo— Cercioró, dándole el visto bueno.
Él le sonrió complacido; en eso, Midoriya sacó una pulsera roja del bolsillo de su pantalón y se la colocó en la muñeca.
—Qué es eso?— Preguntó Todoroki, interesado.
—Es un gauntlet, ayuda a usar mi poder en su máximo nivel— Contestó Midoriya, comenzando por idear alguna estrategia. —Primero, tenemos que proteger a las personas—
—Yo puedo hacer eso— Aseguró, señalándole su lado izquierdo; a esto, Midoriya sonrió de lado.
—Trataremos de alejar a las personas del peligro— Indicó él, empezando a correr siendo seguido por éste, quien miraba por todos lados en busca del origen del estallido.
—Puedo crear una barrera que proteja a las personas— Sugirió Todoroki. —Y también disminuir los daños en la ciudad—
—¡Perfecto!— Le guiñó él. —Excelente idea, Todoroki-kun—
Hasta en las catástrofes, Midoriya siempre sonreía.
Siempre.
Cuando llegaron al origen del estruendo, se toparon con el villano que destruía los stands navideños, causando incendios en los locales, ahuyentando a las personas que antes posiblemente estuvieron felices por la temporada navideña.
Midoriya jadeó en realización al vislumbrar al villano, petrificado con la boca abierta.
—Qué sucede, Midoriya?— Preguntó preocupado.
—Es-es el monstruo del limo— Articuló él, parado con los pies separados, los brazos extendidos y las manos semi abiertas.
—Lo conoces?—
Asintió levemente.
—Él atacó a Kacchan— Reveló él. —Y a mí también—
—Si has tenido experiencia con él— Asumió Todoroki. —Cómo lo detenemos?—
Midoriya lo miró con incertidumbre, arrugando las cejas indicando que estaba pensando en frenesí, pero en lo que lo hacía el monstruo del limo fue más rápido que ellos y lanzó un feroz ataque a Midoriya, que salió volando en dirección al edificio de a lado, atravesando la ventana con su espalda.
—¡Midoriya!— Gritó él en susto; sacudió la cabeza, hincándose con una rodilla, creando un suelo de hielo, que se expandió hasta el monstruo del limo que se zarandeaba con torpeza por la calle, gritando frases inteligibles, mas lo que Todoroki alcanzó a percibir fue que estaba buscando a alguien con un poderoso Quirk para absorberlo.
El suelo de hielo cubrió el cuerpo viscoso del monstruo, para después crear una barrera de hielo que cubriera el edificio contrario al que se estrelló Midoriya, asimismo protegiendo a los civiles.
—Tú tienes un Quirk poderoso— Lo señaló el monstruo del limo, en gesto hambriento.
Todoroki tensó la quijada.
Y como si se tratara de una proeza increíble, Midoriya salió de un salto del edificio en una pieza, aterrizando con las piernas flexionadas a su lado.
—Midoriya— Suspiró Todoroki, aliviado de verlo ileso.
—Estoy bien— Aseguró sonriéndole. —Creo que ya sé cómo derrotarlo, o al menos detenerlo— Rectificó, inhalando oxígeno.
—Ah! El jovencito sin Quirk!— Cantó el monstruo del limo encantado.
Él lo vio crisparse visiblemente, sus facciones tensarse y sus manos cerrarse en puños dispuestos a ser estrellados a cualquier objeto que le pasara por a un lado.
—Todoroki-kun—Midoriya habló de pronto en voz temblorosa.
—Si?— Se ladeó a verlo, empezando por crear otra barrera de hielo en los demás edificios que aún resguardaban personas. —Sabes qué haremos?—
—Sí— Contestó por acto reflejo. —La única forma de derrotarlo es empleando una fuerza mayor a la suya—
El monstruo del limo se acercó a ellos de un movimiento agresivo, extendiendo su largo brazo viscoso a Todoroki, quien se protegió haciendo una barrera de hielo en formas de picos, mas no retuvo al cien por ciento al monstruo.
—Todoroki-kun, cuidado!— Midoriya lo cargó entre sus brazos y salieron volando al extremo contrario al que se encontraban. Todoroki se sonrojó aunque se encontrase en una situación peligrosa, pero sus sentimientos seguían intactos a pesar de las circunstancias ya mencionadas.
—Gracias— Dijo Todoroki. Lo vio asentir, significando que lo estaba escuchando. —Cómo lo derrotaremos?— Cuestionó, siendo cargado por Midoriya, estando situados en la parte media del edificio donde él lo estaba sosteniendo a la vez que se sostenía a sí mismo en la barandilla.
Qué fuerte se había vuelto Midoriya como para sostener su propio peso y encima el suyo propio.
—Yo creo que lo podemos deshidratar— Asumió Midoriya, saltando a otra barandilla más alta con extremo cuidado de no soltarlo. —Si quieres usar tu fuego, puedes crear una espiral que lo deje sin oxígeno y si se reduce el oxígeno el volumen de su forma se verá afectada— Dio otro salto y subió hasta la barandilla del edificio que daba con la terraza. —Yo de ahí puedo encargarme de él—
—Me parece bien— Accedió al plan, sintiéndose estallar por ser sostenido en los brazos de Midoriya. Eran tan fuertes sus brazos, a pesar de su frágil apariencia.
—Puedes hacer un espiral de fuego?— Midoriya se ladeó a verlo, pendulándose en la terraza con una mano, sin despegar su vista del monstruo del limo que amenazaba con acercárseles.
—Por supuesto— Afirmó seguro.
No le tomó ni un segundo a Midoriya para realizar su respuesta, en lo que de un movimiento pendular se lanzó al suelo, aterrizando con ambos pies en la barrera que él había echo cuando Midoriya fue lanzado al edificio, asimismo deslizándose por el hielo, para después correr a toda marcha activando su Quirk y pasarle por debajo al monstruo del limo que apenas si hubo percatado de su movimiento; En lo que el monstruo se giró a verles con malicia, Midoriya dejó posicionado a Todoroki en el otro lado de la barrera, donde comenzó a realizar una espiral de fuego, permitiendo que el fuego se expandiera y circulara alrededor del monstruo, quien al ser envuelto por sus flamas comenzó a retorcerse como insecto.
En efecto, él lo estaba deshidratando tal como lo supuso Midoriya.
El fuego cobraba más vida, asimismo aumentando el volumen de su potencia, envolviendo por completo al monstruo del limo, que pataleó y gritó en relación al efecto que el fuego hacía en su fisonomía.
Todoroki buscó con la mirada a Midoriya, esperando alguna señal de su presencia, mas por buena suerte, lo encontró en medio de la calle, donde las personas estaban desalojadas, pero veían con atención cómo el plan de Midoriya surtía efecto.
Todoroki pensó que Midoriya se veía genial en esa postura, o mejor dicho, en todos los ángulos habidos y por haber que le tocaran ver en él.
Cuán genial y lindo podía llegar a ser una persona? Las descripciones no le harían justicia a Midoriya de ninguna manera factible.
Cuando el monstruo hubo perdido gran parte de su forma original, soltando un alarido de dolor contenido, Midoriya corrió a una velocidad casi imperceptible activando la pulsera roja que se expandió alrededor de su antebrazo derecho.
Dio un salto adelante en dirección del monstruo, en ese preciso momento Todoroki dejó de usar su fuego, permitiendo que Midoriya no se calcinara con la fuerza en que el fuego quemaba.
Todoroki vio cómo Midoriya golpeó al monstruo usando una fuerza descomunal, mandando el monstruo a volar hasta el final de la calle, estampándose con brutalidad entre los vidrios, perdiendo por completo su forma.
El monstruo había dejado de moverse.
Midoriya cayó de rodillas al suelo, impresionado.
—¡Midoriya!— Todoroki corrió a su lado, preocupado y ansioso de estar con él. —Estás bien?—
Lo vio asentir, parpadeando con los ojos saltones.
De pronto, algunas personas rodearon la escena, incluyendo los reportes que los grababan con cámaras de video y cámaras fotográficas.
Las personas elogiaban la proeza de los dos hombres por haber lidiado con un monstruo que anteriormente fue derrotado por All Might, y ahora fue derrotado por estudiantes de la UA.
Todoroki quiso darle todo el crédito a Midoriya, pero las cosas se tornaron al revés, llevándose él toda la atención, mientras que Midoriya se cruzó de piernas en el suelo y se puso a escribir en su libreta de análisis de héroes, mascullando.
Pasado un rato, aparecieron algunos de sus compañeros con caras de preocupación, entre ellos, Bakugou.
Qué hacía él ahí? Ah sí, vino porque al igual que él, él estaba enamorado de Midoriya.
Era obvio que vendría a ver si Midoriya estaba ileso de todo.
—¡Deku!— Fue el primero de sus compañeros en abordarlos, llamando la atención de Midoriya, que lo miró con amplia sorpresa.
—K-Kacchan!— Pudo articular, boquiabierto.
—Este, estás bien?— Posó ambas manos sobre sus hombros, anclándolas con un poco de fuerza. Le dirigió una mirada penetrante.
—Sí-sí— Asintió despacio, frunciendo una ceja, como si no se creyera posible que Bakugou lo fuera a ver en caso de haber sido herido en el ataque.
—Bastardo— Gruñó, dirigiendo su atención a Todoroki. —Más te vale que no hayas sido inconveniente en el camino de Deku—
—No lo fui— Reiteró él, indiferente.
—Oigan, tranquilos— Intervino Kirishima, poniendo un brazo encima de Bakugou, queriendo mermar su feroz actitud. —Todo está en orden, Midoriya está en perfectas condiciones—
El nombrado levantó la mirada de su libreta, no comprendiendo lo que sucedía, pero de igual manera asintió, asegurando que él se hallaba ileso, y Todoroki también estaba ausente de daños.
—Nos miraron por la televisión?— Preguntó Todoroki.
Ambos asintieron, y en ese momento llegó Uraraka en compañía de Iida.
—¡Deku!—
—¡Midoriya!— Corearon los dos amigos.
Haciendo que el nombrado volviera a subir la mirada de su libreta, ojeándolos con extrañeza.
—Chicos— Sonrió gustoso de verlos, poniéndose de pie. —Qué hacen aquí?—
—Vinimos tan pronto como te vimos a ti y a Todoroki-kun en la tele— Aclaró Iida en rectitud.
—¡Se miraron increíbles!— Halagó Uraraka, empuñando las manos a su pecho, dando un pequeño salto.
—Gracias— Midoriya sonrió sonrojado por el halago.
—Trabajaron en perfecta sincronía— Elogió Iida, deleitado. —No lo pude haber esperado mejor de ustedes—
Dicho esto, Midoriya se coloró hasta las orejas, mascullando en nerviosismo.
—Gracias chicos— Irrumpió Todoroki, siéndole de ayuda a Midoriya.
—Por cierto— Habló Kirishima en cierto grado de desconcierto. —Qué hacían ustedes afuera de la escuela?—
—Compras navideñas— Mencionó Todoroki en ironía, dirigiéndole una mirada retadora a Bakugou, quien chasqueó la lengua y aceptó el reto.
En cuanto dijo eso, Midoriya se giró en media vuelta y se fue corriendo rumbo a los stands, exaltando a los demás.
—Midoriya?— Musitó Todoroki, desconcertado.
—Deku!— Gritó Bakugou, siendo el primero en correr tras él.
—Deku!— Uraraka exclamó y seguido de ella, Iida y Kirishima lo llamaron, pero nada hizo que él se regresara. Midoriya no se detenía en correr, por lo que Todoroki recordó que dejaron sus compras en uno de los stands, escondido debajo de la mesa que estaba cubierta de un mantel blanco que pudo cubrir las bolsas.
Lo siguió junto con sus amigos, pero igual, Bakugou había sido más rápido en alcanzar a Midoriya, quien alcanzó a coger las bolsas debajo de la mesa, agradeciéndole al señor, dueño del stand, por su consideración de cuidar sus compras.
—Muchas gracias— Dijo, en una inclinación de cabeza educada.
—Sí, está bien— Lo tranquilizó el dueño del stand.
—Ya, Deku— Bakugou le dio un zape en la cabeza, chasqueando la lengua.
Todoroki arribó con el resto, notando que Bakugou revolvía el cabello de Midoriya con su mano derecha, regañándolo por ser tan tonto para todo.
—Lo siento, Kacchan— Midoriya soltó en una risita, agachando la cabeza al ser tratado así por Bakugou.
—Más te vale haber entendido— Gruñó, quitando su mano de su cabello.
—Sí— Sonrió mostrando sus dientes en aire tierno.
A Todoroki no le gustó ver eso. No le gustó nada.
Sin embargo, notó que Midoriya estaba muy sonriente, sosteniendo las bolsas de sus compras con afanosa actitud.
—Midoriya— Habló él, restringiendo su perturbación por haber visto a Midoriya a lado de Bakugou. El susodicho, dirigió su atención a la suya, asintiendo.
—Todoroki-kun, tengo las bolsas— Los enseñó él, en despampanante aura, provocando que Todoroki se estremeciera ante tal vista. —Todavía nos falta comprar el regalo de mi mamá—
—Podemos ir?— Manifestaron ansiosos sus amigos.
Midoriya se ruborizó avergonzado, mascullando; Todoroki supo que a duras penas debía de ser amable con ellos, porque al igual que a él, eran sus amigos. Parte de las personas que lo habían aceptado por ser quien era.
—Sí— Accedió de buena manera.
Uraraka y Iida se miraron entusiasmados, Kirishima ojeó mañoso a Bakugou, que hacía una mueca de disgusto al verlo, pero de cualquier manera, no se objetaba a acompañarlos, pues se trataba de Midoriya. Ahí ni siquiera él podía intervenir,
—Perdona si no les avisé que iría a comprar— Se disculpó Midoriya, inclinando la cabeza, apenado.
—Midoriya no te preocupes— Disuadió Iida, mecánico.
—Si, descuida Deku— Carcajeó Uraraka en despreocupe, colmando la expresión de Midoriya. —No nos ofendemos si no nos dijiste que irías a comprar—
—De verdad?— Preguntó inseguro.
Ambos asintieron, rodeando a Midoriya por ambos lados con sus brazos.
—Para eso son los amigos— Coreó Uraraka.
—En efecto— Añadió Iida, en gesto afirmativo.
—Lo aprecio mucho— Admitió Midoriya. —Por cierto, miren lo que compre hace rato— Habló emocionado, sacando el sombrero de Santa de su bolsa, colocándoselo en la cabeza. —Cómo me veo?— Puso en cada lado de la comisura de su boca, dos dedos índices, mostrando una sonrisa luminosa.
Todoroki se sonrojó, no evitando notar que Bakugou estaba rojo de las orejas y sus mejillas se encendieron.
—Ridículo— Musitó Bakugou, desviando la cabeza con los brazos cruzados en resignación.
—Te sienta bien el sombrero— Elogió Iida.
—Te vez lindo!— Complementó Uraraka con los puños arriba, haciendo que Midoriya se sonrojara de la vergüenza, pero no borraba la sonrisa de su rostro ni la postura de sus dedos en la comisura de su boca.
—Nada mal, Midoriya— Se rió Kirishima, amigable.
—Ya sé!— Dijo Uraraka, sacando su celular. —Te tomaré una foto!—
—Ah! No es necesario— Balbuceó Midoriya, llevándose una mano a su nuca, mesando sus cabellos.
—Sí lo es— Insistió ella, acomodando la pose de Midoriya a la anterior. —Ahora, sonríe natural— Ordenó ella, en gesto determinado.
—Pero-pero— Él parecía dudar un segundo, pero se recuperó y sonrió mostrándose inocente y tierno. —Adelante, Uraraka-san— Indicó él.
Todoroki sonrió al vislumbrar escenas únicas donde la sonrisa de Midoriya estaba presente, no inmutado de que lo miraran, o de que siquiera le dijeran algo al respecto de sus acciones, pero no negó que sintió incomodidad con la presencia de Bakugou entre ellos, siendo una presencia molesta y un tanto irritante, sino bastante irritante, claro estaba, ambos estaban enamorados de Midoriya y pelearían hasta el final por tenerlo.
Él lo miró retador, a lo que, Bakugou le dirigió una mirada desdeñosa, dándole aspecto de que desde su cabello salía humo.
Definitivamente él no perdería contra Bakugou.
Definitivamente.
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P.D. Un capítulo de Todoroki, donde Midoriya y él pelean contra el monstruo del limo.
Espero que les haya gustado el capítulo.
