CAPÍTULO XX
PUÑO DE ROCAS
(Hace un siglo)
Antes de que la alborada despuntara y trajera consigo un nuevo día, Fénix había abandonado su humilde morada. Algo que al amanecer solía hacer para ir en busca de alimento.
Pensante y con la mirada baja, lo único que ocupaba sus preocupaciones era ella, su amada, quien había pasado la noche en medio del insomnio y de terribles dolores que de cuando en cuando acudían para torturarla. Y aunque durante los últimos días la habían aquejado, en esa fría madrugada se habían tornado peores.
De día comía poco mientras que de noche se sentaba para contemplar las estrellas y entonces de la nada se echaba a llorar, luego con todas sus fuerzas se aferraba a las mantas al mismo tiempo que en su pecho trataba de contener sus agónicos gritos.
En vano el pelirrojo trataba de preguntarle qué era lo que le pasaba, porque la acostumbrada respuesta siempre era un; "No lo sé". Sin atreverse siquiera a mencionarlo, Fénix por momentos llegaba a pensar que ella comenzaba a extrañar su amado hogar y que muy seguramente tarde o temprano querría regresar.
Sin demorar mucho en lo que hacía y sabiendo que ella estaría esperando su regreso, volvió a la acogedora choza de piedra y barro que con sus propias manos había hecho para cobijarlos.
"Ya llegue", grito mientras que sobre el suelo dejaba caer su pesada carga.
Ingresando, observo que la pelinegra yacía sentada en un frió rincón, con las rodillas flexionadas hacia su pecho y con la cabeza apoyada en ellas.
Escuchando la voz de su amado, ni siquiera tuvo las fuerzas para responder.
"¿Estas bien?", el joven sin entender y creyendo que algo realmente malo le había pasado, lentamente se acercó a ella. "¿Qué ocurre?", dijo inclinándose un poco para acariciarle las pálidas y frías mejillas.
"No lo sé", fue la tan acostumbrada respuesta que la mujer dio.
Fénix entonces contemplo sus ensangrentadas piernas y como aquella rojiza y mal oliente mancha se extendía sobre el arenoso suelo. Sabía que no era la primera vez que eso le ocurría, sin embargo en ese momento titubeo.
"Estas sangrando mucho", con temor señalo al mismo tiempo que trataba de limpiarla.
"Esta vez es diferente", levantando un poco la mirada y fijándola en la del hombre, llorando contesto.
"¿Por qué es diferente?, ¿Te duele?", cuestiono sin aliento y sintiendo como su propia sangre se helaba.
En medio de la conmoción y el terror en la que el hombre se encontraba, noto que sobre el piso y debajo de la sabana algo se había movido, luego aquello hizo un leve sonido. "¿Qué es eso?", señalo hacia el bulto que con desesperación trataba de liberarse. "¿Te ha herido?"
"No", la mujer replico sin poder entender que era lo que le había ocurrido.
Fénix se reincorporo y llenándose el pecho de valor, tomo la sabana para observar que era lo que debajo se ocultaba y entonces la sorpresa acudió a su rostro; "¿Pero que...?"
Atónito, contemplo como aquella pequeña figura que era tan parecido a ambos, se movía al mismo tiempo que alzaba los tiernos brazos en busca de un poco de calor y amor.
La mujer se limpió las lágrimas y asustada contesto; "Eso salió de mí"
Fénix sonrió y tomándolo en sus brazos lo acuno al mismo tiempo que con la sucia sabana limpiaba su frágil cuerpo; "¿Con que esto era lo que crecía dentro de ti?", dijo meciéndolo un poco para tranquilizar su débil llanto.
"¿Qué es?", nerviosa, la mujer pregunto.
"Es un bebé, entre las nubes los he visto al amanecer… sin embargo no entiendo que hace aquí o mejor dicho, como es que salió de ti", dijo sonriéndole. "¿Por qué no lo tomas y lo meces?", cuestiono tratando de colocarlo en sus brazos.
"No", la mujer dijo rechazándolo y volviendo el rostro hacia un lado.
"¿Por qué no?, míralo, es demasiado perfecto", contesto.
"Es extraño, es feo", la mujer replico con desagrado.
El pelirrojo negó con la cabeza y sonriéndose a su hijo, le acaricio los negros cabellos; "No es feo, solo esta sucio. Eres el primer hombre en la tierra… todos necesitamos un nombre y por eso te llamare Endimión"
La pelinegra lo escucho llorar y entonces extendió sus brazos para tomarlo en ellos; "Quiero verlo", pidió…
(Presente, un mes después)
El frió viento soplaba con terrible furia, moviendo con ímpetu las frondosas ramas de los altos árboles. Agitando las olas del mar que con violencia se estrellaban contra las rocas de la orilla.
Más allá y dentro de la cueva, llenos de un profundo temor la hermosa aguamarina y la rubia yacían agazapados sobre improvisada cama. Abrazados y envueltos en la pesada manta, trataban de darse calor.
"¿Cuándo terminara?", pregunto la hermosa mujer mientras flexionaba las rodillas hacia su pecho en un intento por proteger su ya más abultado vientre.
"No lo sé", Urano replico abrazándola fuertemente. "¿Tienes frió?", cuestiono al verla con las mejillas ruborizadas.
Michiru ligeramente asintió con la cabeza; "Un poco, pero estoy bien"
Haruka en ese punto atrajo su suave cabeza para que la apoyara contra su tibio pecho; "Ojala y pronto termine"
"¿Tú estás bien?, tu nariz esta fría", Neptuno menciono al sentirla apoyada contra su frente.
"Estoy bien Michi. Trata de dormir, lo necesitas"
"Tengo miedo", contesto temblando, no por el gélido viento sino por ese sentimiento que le producía el impetuoso rugido del viento.
"Duerme, yo vigilare tu sueño… falta mucho para que amanezca. No te preocupes, aquí estaremos bien"
"No sé si pueda hacerlo. Toca… esta frió", preocupada, la mujer dijo atrayendo la mano de su amada para que la colocara sobre su abdomen.
"Acércate un poco más Michi, de esa forma también estará caliente"
Cansada, la hermosa aguamarina se refugió en ella, cerrando los ojos mientras que Urano con tiernas caricias y dulces palabras trataba de tranquilizarla…
Las horas habían pasado y con ello el amanecer había llegado. En lo alto de los cielos el sol volvía a brillar, calentando todo a su alrededor. Las aves abandonaron sus hogares y entonces abundaron los cálidos cielos.
Michiru despertó, encontrándose envuelta en los brazos de Haruka, quien aún dormía.
"Mi amor, despierta", la llamo en voz baja para saber si se encontraba bien.
Urano lentamente abrió los ojos, encontrándose con la divina mirada de su amada. "¿Cómo estás?", cuestiono preocupada.
"Estoy bien, ¿Y tú?", pregunto mientras se estiraba un poco aún entre sus brazos.
"También estoy bien", contesto liberándola de su amoroso agarre.
"Eso me alegra mucho ¿Tienes hambre?"
"Demasiado", replico la rubia.
Reincorporándose, observaron las ramas y las hojas secas que el viento había arrastrado dentro de su morada.
"¡Vaya!", Tenousei dijo llevándose la mano a la cabeza. "Hay mucho que limpiar"
Michiru de inmediato dirigió sus pasos hacia el fondo, descubriendo que su hermosa estrella seguía ahí, brillando envuelta en su trozo de nube. "Eso no importa, lo que en verdad importa es que estamos bien"
"Eso es cierto". la rubia se inclinó un poco y tomando un par de ramas, sonrió; "No te preocupes Michiru, esta noche no pasaremos frió"
"¿Por qué dices eso?", pregunto la aguamarina.
"Ya lo veras Michi, anoche mientras dormías tuve una idea", replico dirigiendo sus pasos hacia los frutos que el día anterior había cortado y que por suerte el viento no había arrastrado. "Comamos", añadió tomándolos y ofreciéndolos a la mujer.
"Si", ella dijo haciendo a un lado las cosas que había comenzado a recoger.
Contentos porque estaban bien, ambos se sentaron a disfrutar de los jugosos alimentos. Mientras comían, Haruka fijo la vista en su ya más abultado vientre y justo donde la aguamarina había posado su frágil mano; "¿Te sientes bien?", cuestiono observando la mueca que en su rostro se había dibujado.
"Lo estoy", contesto ignorando aquella sensación que había sentido dentro de ella.
"Te duele, ¿Verdad?"
"No mi amor, pero debo decir que se ha vuelto más fuerte", en sus labios una sonrisa de satisfacción se dibujo.
Aunque en lo alto de los cielos brillaba el sol, de vez en cuando era opacado por las densas nubes cargadas de lluvia.
"Qué bueno Michi, pero sin duda esta noche volverá a llover y si no me doy prisa, volveremos a pasar frió", dejando a un lado lo que comía, la joven se puso de pie. "Más tarde podremos limpiar"
"¿A dónde vas?", sin entender que haría, Neptuno cuestiono.
"Iré a buscar rocas y gruesas ramas"
"¿Para qué?", aún sin comprender, volvió a cuestionar.
"Anoche mientras yacías en mis brazos me di cuenta de que sufrías de frió. El fuerte viento apago la hoguera que nos calentaba, pero esta noche será diferente. Buscare gruesas ramas para construir algo que proteja la entrada de nuestra morada, de esa forma el viento no se colara. Traeré rocas para construir una chimenea que nos caliente y en la cual podremos cocinar… ya lo veras Michi… ahora tengo que darme prisa para poder terminar antes de que anochezca"
"Deja que te ayude, no puedes hacerlo solo", Neptuno dijo poniéndose de pie para acompañarla.
"Quédate aquí, yo me encargo"
"Debo ayudarte", insistentemente volvió a pedir.
Haruka sonrió y asintiendo con la cabeza le acaricio las suaves mejillas; "Esta bien Michi… puedes buscar frutos… no me tardo", Urano dijo y acto seguido abandono la caverna.
Tenousei entonces comenzó a recoger las ramas y las flexibles lianas que a su paso iba encontrando. Agradecía que tuvieran el tamaño necesario como para cubrir la entrada de su morada.
Habiendo encontrado lo necesario, se sentó sobre el suelo y entonces con cuatro grandes troncos formo un soporte, el cual fijo gracias a las lianas y las flexibles cortezas de los árboles. Colocado en el resto de las ramas y entre tejiéndolas al soporte, comenzó a formar una puerta lo suficientemente fuerte como para no ser derivada por el viento.
En las grietas que iban quedando entre las ramas, tejió varias capas de hojas de palmera. Ellas evitarían que el frió viento ingresara.
Michiru por su parte había tomado un cuenco en el cual comenzó a recolectar los deliciosos frutos que de las ramas habían caído. Fue cuando más allá y sobre un árbol que yacía en pie observo un pequeño mono.
Dándose cuenta de que era uno de los simios que con sus travesuras le recordaban a ella y a su Urano, se acercó un poco más para contemplarlo.
Fijando la vista en él, llena de sorpresa Michiru observo su pequeña y casi humana figura. "¿Qué es eso?... ¿Qué tienes ahí?", se preguntó así misma al mismo tiempo que observaba el abultado vientre del animal. Intrigada con esa imagen entonces se llevó la mano al suyo. Comprendía que esa criatura y ella no del todo eran tan diferentes.
Siguiendo su camino y olvidando lo que había visto, en la lejanía observo a Haruka, quien trabajaba en la puerta.
"No puedo quedarme sin hacer nada", Neptuno murmuro y entonces se dio la vuelta para ir en el camino contrario...
Las horas habían pasado, Haruka con una sonrisa de satisfacción por lo que había logrado construir, con dificultad dirigió sus pasos hacia su hogar, mientras que con cuidado trataba de trasportar la ligera puerta.
"Michi… Michi… ya volví", dijo dejándola en la entrada.
Ingresando en la caverna, observo que su amada yacía profundamente dormida. Más allá miro un puñado de rocas apiladas, ademas había descubierto que ella sola había limpiado todo el desastre de la noche pasada.
"Michi", volvió a llamarla.
La aguamarina abrió los ojos, encontrándose de frente con la mirada de su amado; "Qué bueno que ya regresaste, pero ahora estoy muy cansada"
"Michi… ¿Porque trajiste esas rocas?", pregunto sabiendo la obvia respuesta.
"Dijiste que las necesitabas para hacer una chimenea, yo las he traído. Espero y sean las que buscabas", murmuro con la voz entrecortada.
"Si Michi, pero no debiste cargarlas, debiste esperar a que viniera... ¿Estas bien?", preocupada por su semblante, Tenousei volvió a cuestionar.
"Estoy cansada… me duele", Kaiousei dijo quejándose un poco.
"¿Que te duele?", la rubia cuestiono buscando en su cuerpo alguna herida.
"Aquí", dijo tomando la mano de Urano para que la posara debajo de su vientre. "¿Qué te paso en tus manos?, están maltratadas y heridas", más preocupada que Tenousei, Neptuno dijo observando los rasguños en sus dedos y sus palmas.
"Eso ahora no importa Michi. No debiste cargar eso tan pesado, aún no sabemos que es lo que te sucede"
"No te preocupes demasiado, estaré bien", dijo reincorporándose y sentándose. "Tengo hambre, anda, vamos a comer", añadió con una sutil sonrisa en los labios, esperaba que eso lo calmara...
(Esa noche)
Algo que Haruka agradecía, era que su caverna además de ofrecer un buen refugio, esta fuera pequeña, pero de buen tamaño como para dar cobijo a ellos dos.
De lo alto de los cielos, las pesadas gotas de lluvia comenzaban a caer. El frió viento de la noche comenzaba a soplar con fuerza.
Así pues, antes de que el sol desapareciera detrás del basto horizonte, Urano subió a su techo y entonces con las largas lianas que había encontrado, los fijos a dos árboles que un poco más atrás había, luego a ellas ato la puerta.
Satisfecha con el resultado ingreso en su morada y atando dos lianas a la parte inferior de la puerta, ato ambos extremos a la pared de roca, de esa forma la entrada había quedado asegurada.
"Esta noche estaremos bien mi amor, aunque entra un poco de frió no se compara con lo del otro día", dijo mientras que cerca de la puerta iba apilando las rocas que su amada con dolor había reunido. Acomodándolas de esa forma, el viento arrastraría su humo lejos de ellos.
Entre los agujeros que iban quedando entre las rocas, puso la seca leña y una vez que su creación estuvo lista, hecho fuego en ella.
Aún adolorida por la pesada carga, Neptuno se acercó para colocar en ella los peces que con sus manos había logrado atrapar.
"No te esfuerces, yo lo haré", con preocupación, Urano se dirigió a ella.
"Me siento mejor, no te preocupes y deja que cocine algo para ti, estas muy cansado", dijo con una sonrisa en los labios.
"¿Estas segura?", Tenousei cuestiono.
"Me duele, aunque no igual que durante el día"
"Recuéstate y descansa, yo terminare de cocinar"
Kaiousei llevo su mano a la mejilla de la rubia y acariciándola comenzó a decir; "Recuerdo haberte dicho que lo haría cuando en verdad lo necesitara, este parece ser el momento, pero en tu rostro y en tus manos puedo notar que tú también estás cansado. Deja que hora me ocupe de ti, ya luego podre descansar"
"Lo estoy, pero debes dormir, yo puedo ocuparme de mi mismo", siendo sincero expreso.
Con cuidado, Michiru tomo sus maltratadas manos y entonces con el agua tibia y salada que había recogido comenzó a curarlas; "Esto te hará bien"
"En verdad lamento no poder calmar tu dolor", Haruka expreso acariciándole el abdomen.
Neptuno sonrió; "Solo me bastan tus caricias para sentirme bien", dijo y entonces llevo las manos de su amado a su propio rostro.
"Están maltratadas Michi, tu rostro está demasiado limpio, no quiero mancharlo", expreso sonrojada.
"Eso no me importa, te amo a ti, a tus pies fríos y a tus manos", replico besándolas.
"Gracias", satisfecha por sus cuidados dijo y luego besos sus labios.
"Comamos, luego podremos dormir"
Aunque el frió viento se colaba por entre las rendijas de la improvisada puerta, apenas y se podía sentir.
"¿Tienes frió?", Urano cuestiono sentándose y tomando su comida.
Michiru se sentó frente a ella y dándole un mordisco al cocido pez, negó con la cabeza; "No mi amor, estoy bien"
Urano en ese punto fijo la vista en la túnica de su amada; "¿Eso que tienes hay tendrá frió?"
"No lo creo, ahora esta tibio", expreso contenta.
"Eso me alegra", Haruka replico satisfecha...
Notas de autor:
Mencione que llegado el momento les diría porque escogí a Saturno y a Fénix, pues bien; Recuerden que Saturno es la sailor del renacimiento y la destrucción y así como ella puede acabar con cualquier rastro de vida, también puede generarla. Por eso la escogí para que luego de la destrucción del milenio de plata, ella como dadora de vida, trajera al mundo a Endimión, quien sería el primer hombre y el primer gobernante de la Tierra (cosa que se explica en Crystal). Escogí a Fénix porque su vida puede ser comparado con lo inmortal, por eso logro sobrevivir luego de lo que esos seres le hicieron. Con el nacimiento de Endimión, en la Tierra volvería a haber hombres y mujeres (quienes adorarían a los antiguos dioses), sin embargo Aegea todo lo hecho a perder. Si el bebé de Haruka y Michiru nace y sobrevive, entonces ocupara el lugar que le correspondía al hijo de Saturno y Fénix.
Por eso cuando Fénix termino con su vida, escribió en el muro el nombre de su hijo. Al final del capítulo 10, les doy una pista en la que menciono que él y su mujer tuvieron un bebé.
Yo no sé ustedes, pero a mí me encanta que vivan en una caverna. En su antigua vida vivieron en palacios y rodeados de infinitas riquezas, ahora son los seres más pobres y al mismo tiempo los más ricos. Michiru dijo que al lado de Haruka viviría en donde fuera y así fue, ¿Les intriga saber cómo vivirán en su próxima reencarnación?
isavellcota, feliz año nuevo. Pronto sabremos que es lo que les paso a esos tres desdichados.
Osaka,hola, feliz año nuevo. Pronto conoceremos a su bebé y entonces sabremos si es una niña o un niño. Imposible es que Aegea se libere de la culpa, esta condenada a vivir así.
hyunwon020, hola, felices fiestas, pronto sabremos que sera, es algo que ya tengo bien pensado xd xd.
GreciaTenoh, aun le falta, pero ya pronto nacerá xd xd
Kyoky, a mi también me gusta como llevan su vida, aunque son cosas que nosotros tomaríamos por aburridas, para ellas no lo es porque descubren cosas, por ejemplo lo de Michiru y el mono, ambos están preñados. Empíricamente aprenden de la naturaleza que les rodea.
1982 , super triste lo que les paso. Más delante les daré mas detalles.
VaMkHt, feliz año muchas gracias por tus buenos deseos, ojala y para ti y todos los tuyos sea un buen año. Creo que Endimion como gobernante y mediador hubiera estado de ambos lados, aunque hubiera enfrentado graves problemas.
Vicky, cuando dejaste de comentar, supuse que había pasado lo que me explicabas el año anterior, lo bueno es que ya están pasando estos días de fiesta e intenso trabajo y ya voy a tenerte por aquí. Haruka si es culpable (también Michiru) de que "eso" sea travieso y haga cosquillas, solo que no lo saben xd
