Capítulo 22: Recuperando el propósito.

LoneWolf2000: Si los vídeos de reseña sin spoilers que escuché de ella cuando se estrenó dicen la verdad; entonces no me extraña en lo más mínimo, pues todos o al menos la inmensa mayoría concuerdan en que fue una reverenda mi****, si es el caso; no pienso verla, ese tipo de estupideces que ignoran completamente el significado y la trascendencia de escribir correctamente personajes y una buena historia; me enojan y desesperan como no tienes una idea, muchas gracias por expresarme que mi fic te parece infinitamente mejor, eso me confirma que estoy llevando las riendas de esta historia; de maravilla, algo de lo que no podría más feliz y orgulloso. Y Qué bien respecto a tu nuevo fic :), ojalá te vaya bien con eso, y en cuanto tus dudas sobre Max, mejor dejaré que sean los capítulos de mi fic los que te las respondan y que tú saques tus propias conclusiones ;). Aquí está —finalmente— el nuevo capítulo, que lo disfrutes.

Arlo: Muchas gracias por recordarme tu comentario respecto al Nobel, repetiré lo que dije esa vez: No creo que pueda compararme con genios de la literatura tan grandes como Stephen King, H.P Lovecraft o George R.R Martin (Qué no voy ni a la mitad de Canción de hielo y fuego y ya puedo ver tan claramente como el agua, porque es considerado un verdadero genio), pero debo reconocer que luego de haberles dado protagonismo a Harold y Jameson; ¡volví con todo!, ni yo me puedo creer los cambios que les estoy dando a los personajes y si logró ejecutar a la perfección — o lo mejor posible — las evoluciones que tengo planeadas para algunos de ellos...no pues *mind-blowing*. Bueno lo de Max si lo profundizaré, pero en el siguiente capítulo, quiero que las evoluciones y cambios sean lo menos bruscas posibles, al fin y al cabo; no hay ninguna prisa, el final de esta historia llegará cuando tenga que llegar. Si crees que la evolución de Magnus se quedará ahí; te equivocas, es solo la punta del iceberg. Me alegra, esa era mi intención con lo de las bandas sonoras. Lo sé, me aseguraré darle la sustancia y vida suficientes para que su muerte no pasará desapercibida, ahora solo queda esperar y ver si tenía razón o no; tal y cómo tu dijiste. :') Muchas gracias por tus palabras tan sinceras, créeme cuando te digo; que eres uno de los lectores que más aprecio y de los que con más ansias espero su reseña, muchas gracias por siempre estar ahí y compartirme lo que piensas, de verdad. Aquí está el nuevo capítulo, ojalá te gusté.

Seilornyan: Muchas gracias por tu reseña y comentario nyan :), cómo le dije a Arlo, no creo poder compararme con genios como el señor Stephen King, H.P Lovecraft, George R.R Martin y más, pero siendo lo más objetivo posible, estoy de acuerdo contigo en que son extremadamente pocos los que ponen tanta pasión, corazón y empeño en sus fanfics como lo hago yo y un buen muy buen amigo llamado: EyilesJack (cuyos fanfics recomiendo encarecidamente). Gracias por estar aquí Seilo, de verdad, aquí está el nuevo capítulo, que lo disfrutes.

Joel: Ni yo podría haberlo dicho mejor respecto a Gidget, más adelante verás si arreglan ese asunto o no; quiero dejarte con el suspenso, muajaja. No podría estar de acuerdo, aunque suene modesto; estoy seguro que mis fics; sobre todo este, pertenecen a esas joyitas ocultas que vale la pena buscar y leer al menos una vez en la vida. "Sorpréndeme a más no poder"-Respuesta: Lo intentaré; y daré lo mejor de mí ;). Ojalá te gusté y disfrutes el nuevo capítulo.

Los33: Y créeme cuando te digo que Magnus no dejará de sorprenderte de ahora en adelante. Me alegra, esa era la idea (lo de la música). Afortunadamente, Katie ya no estará completamente sola; en este capítulo verás a que me refiero. En este capítulo no aclararé esas dudas que tienes, pero no te preocupes; no serán dudas y preguntas que permanecerán suspendidas en el aire y sin responder, conforme el fic continué; se irán esclareciendo. No te preocupes por eso, afortunadamente yo vivo en Jalisco y a pesar de vivir en México; he gozado de una vida tranquila y serena. El único consejo que te puedo dar es que aprendas a ser asertivo, a no dejar que lo que leas de ellos (si no es una crítica objetiva y constructiva con bases y fundamentos para ayudarte a ver tus errores o aspectos a pulir para crecer como escritor) te afecté, responderles; no regresándoles y diciéndoles insultos a diestra y siniestra como ellos, sino con la mente fría y despejada, escogiendo adecuadamente las palabras para ponerlos en su lugar y hacerles ver que no harás lo que ellos quieren si ya tienes bien pensada la historia; pero sobre todo, para demostrarles, que eres una persona que quiere y exige ser respetada, y que busca educación y moderación por parte de todos. Dicho esto, aquí tienes el nuevo capítulo, que lo disfrutes ;).


Antes que comenzar, les advierto que en este capítulo habrá Lemon. Imaginó o quiero creer que la gran mayoría de ustedes ya son adultos o que ya tienen la edad suficiente para entender esto, les aviso por mera por cortesía y en caso de qué algún niño o alguien demasiado joven encuentre mi fic y llegué hasta este punto, aunque mi fic lo haya clasificado en M, eso no asegura al 100% que haya alguien muy joven entre mis lectores.

Listo, fin del sermón, ahora sí, disfruten del capítulo.


Ayer, en un cementerio de Manhattan.

Con la lluvia y la noche sobre toda la ciudad, resguardados bajo el tejado en forma de arco apuntado de lo que sería el porche de un mausoleo hecho de bloques de basalto, y al amparo una pequeña hoguera, se encuentran Chloe, Pops, Tiberius, Alitas y Norman, disfrutando del calor y la luz proporcionada por el fuego, combatiendo el frío y húmedo aire del clima que los tiene confinados ahí por el momento.

"Me alegra que Mel y Buddy no estén aquí ahora, a estas alturas los dos seguramente no pararían de estarse quejando". -Dijo Chloe, aliviada; pero con su monótona voz habitual.

"¿Quejándose?, ¿de qué mi bonita ronda?". -Pregunto Pops, quién se encuentra recostado delante de ella; al otro lado de la fogata.

"Del frío, la lluvia, este lugar, y hasta de las formas de nuestras sombras a la luz de esta fogata". -Respondió ella.

"Tienes razón, jejeje, ellos dos se asustan con cualquier cosa, a decir verdad, fue para mejor que decidieran no venir, si lo hubiesen hecho; con los dudosos que se hallaban, no harían más que estarnos retrasando y hasta seguramente se resignarían y se dieran la vuelta para volver a casa, y eso es lo último que necesitamos, y más una vez hayamos llegado a donde sea que se encuentre ese Magnus, podrían echar a perder cualquier plan que se nos ocurra". -Dijo Norman, comentando su parecer y opinión.

"Tal vez tengas razón". -Dijo Chloe, respondiéndole.

"Sí, tal vez". -Comento Tiberius, diciéndolo apagadamente; distraído o distante. -" *Ah*, aun así, me hubiera gustado poder contar con ellos ahora". -Dijo tras soltar un suspiro, con la cabeza girada hacia un lado; mirando al suelo con desilusión y decaimiento. -" Lo qué pasó en el departamento de Leonard demuestra que este sujeto es extremadamente peligroso, que no se anda con tonterías, tendremos que tener cuidado como nunca antes una vez hallamos logrado dar con él". -Dijo, levantando la cabeza y mirando al cuarteto de amigos que tiene a su alrededor; un poco más animado.

"Dirás; si logramos averiguar dónde está". -Contesto Chloe, llevándole en esencia; la contraria, siendo más realista.

"...Sí". -Respondió, mirando el suelo desanimado y replegando las alas.

Luego de lo cual, volteo hacia su izquierda, posando su aguda mirada sobre Mario, quién se halla apartado de ellos y de la pequeña hoguera, montando guardia, sentado junto a uno de las pequeñas columnas que sostiene el tejado del mausoleo, con la espalda bien enderezada y las orejas levantadas, en caso de que llegue a aparecer algún esbirro de Magnus o un velador o sepultador que se hallara peinando el área, ya que serían echados a patas de ahí y por ende a merced de la lluvia; si los descubrían.

"Mario, sé qué estás haciendo guardia para que no nos descubran y todo eso; pero, ¿no quieres venir y unirte a nosotros? al menos por unos minutos". -Dijo Tiberius, sin quitarle la mirada y girándose hacia donde él está; sin moverse de su lugar.

"Tal vez luego". -Respondió, escudriñado con minuciosidad todo aquello que se hallara dentro del rango de su visión periférica con la mirada.

"...¿Sigue ahí?". -Pregunto Tiberius, tras un breve; pero incomodo silencio.

"...Sí". -Respondió Mario, con la mirada sobre el suelo y algo cabizbajo; girando ligeramente la cabeza en dirección al halcón que le hizo la pregunta.

Ambos se están refiriendo a Duke, quién se halla en medio de la lluvia, aún delante y mirando fija y perdidamente; la lápida qué indica la tumba de Fred, importándole poco o nada que la lluvia lo esté empapando sin el menor impedimento. Desde que descubrió la tumba, no ha conseguido salir de estupor, y no ha hecho más que estar de pie delante de esta, contemplando su lápida como si no hubiese un mañana y sin importarle nada, si un secuaz o el mismo Magnus se le estuviese acercando ahora; sigilosamente por la espalda con la única y expresa intención de acabar con su vida, siguiera dándole completamente igual; incluso con él sabiendo bien de ello.

"¿Cuánto tiempo más permanecerá ahí?". -Pregunto Norman. -" Lleva dos horas sin mover un musculo".

Tiberius miro el suelo por unos momentos, preguntándose lo mismo dentro de su cabeza, algo afligido; pero comprendiendo completamente la situación de Duke, ya que se puso en su lugar. Abrió el pico; colocando su mirada sobre Norman con la intención de hablar, para Mario se le adelanto.

"Eso es imposible de saber, pero él necesita tiempo, acaba de encontrar la tumba de su antiguo dueño por todos los cielos, así qué le daremos todo el tiempo que necesite, y no nos moveremos de aquí hasta que él se sienta listo para seguir ¿entendido?". -Dijo él, girando la cabeza hacia su izquierda y mirándolos con el rabillo del ojo; terminantemente y con autoridad, tal como el tono de voz que utilizó.

Esto hizo que el grupo se le quedase mirando; sorprendidos, y simplemente se limitaron a guardar silencio luego de un intercambio de miradas entre ellos.

Tras eso, Mario giro la cabeza de regreso; posando su mirada sobre Duke, a quién se le quedo mirando con un poco de pena y pesar, vigilándolo y cuidándolo de cualquier posible peligro que pudiese percibir desde donde esta.

"Solo espero, que no necesite de demasiado tiempo". -Pensó Mario, por más lástima y tristeza que le tenga, hay un deber por delante que cumplir por lo que podrá esperarlo por siempre, además; mientras ellos están ahí ahora, Magnus o sus seguidores podrían estar causando aún más dolor, caos y desgracia.

Un silencio sepulcral se cernió sobre Chloe y los demás luego de eso, en medio del cual solo se preocuparon o limitaron en mantener sus mentes ocupadas o distraídas, ninguno de los allí reunidos poseía intenciones o ánimos de conversar luego de la reprimenda de Mario, en eso; Tiberius comenzó a pensar en Magnus y en el ataque al departamento de Leonard, recordando y reviviendo la impotencia y frustración que se adueñaron de él en ese momento, así como la ira y el tentador deseo de caer en picada hacía allá y hacer algo para ayudar, sentimientos que tuvo que reprimir y tragarse para sobrevivir al verse superado en número.

Estos recuerdos despertaron su ira, ocasionando que frunciera el ceño y tensará los músculos de su cuerpo, la sangre le hervía y un hondo anhelo de venganza surgió en su interior.

"Maldito malnacido infeliz". -Refunfuño, mirando las brasas que anteriormente fueron ramas y hojas de papel; de la fogata, ganándose la atención de los demás. - "Si llegamos a encontrarlo y no hay nada que me impida ir directo hacia él está vez; me aseguraré de destazar cada parte de su cuerpo con mis propias garras y me daré el mejor festín de mi vida con su carne". -Dijo, quitando su mirada de las llamas y mirando a los demás.

Todos se le quedaron mirando aterrados, perturbados por sus palabras.

"¡No tienen derecho de mirarme de esa forma esta vez!, es lo que él se merece, solo miren todo lo que ha hecho, ¡es un monstruo!". -Les reprochó, abriendo sus alas dramáticamente; con un gesto.

"...Monstruo". -Dijo Mario, apagadamente, haciendo que los demás voltearán a verlo. -" Quiero aclarar; antes que nada, qué no estoy defendiéndolo, así que no malentiendan, pero les confesaré algo: sé que les parecerá increíble, talvez hasta imposible de creer; o que estoy mintiendo o inventándolo, pero mi hermano no siempre fue como es ahora". -Dijo, con su cabeza girada hacia la izquierda; mirándolos nuevamente con el rabillo del ojo.

"Pues tienes razón, no te creo ni una palabra Mario". -Dijo Tiberius con escepticismo, cerrando sus alas y girándose hacia él tras una efímera sorpresa inicial, para luego mirarlo con los ojos entrecerrados; no creyéndole.

"Tampoco yo". -Comento Pops, uniéndosele.

"Yo igual".

"Ni yo". -Dijo Norman, siendo el último en unirse a sus amigos; mirando a Mario y diciéndolo con enojo, molestia e indignación. -" ¿De verdad quieres que te creamos eso?, aun así; no importa, da igual si lo que dices es verdad, ahora es un loco homicida qué lo único que quiere es acabar con todos los desechados, mascotas y humanos, tú mismo nos lo dijiste".

Mario permaneció en silencio por unos 3 segundos luego de eso, tras lo cual le respondió.

"Sí; es verdad, y tienes razón, no importa quién haya sido antes, ya está más allá de la redención. Pero sin importar lo que haga, es y seguirá siendo mi hermano, pero no dejaré que siga matando, y no tienen la más mínima idea de todo lo que ha vivido". - Dijo, poniéndose de pie y girándose hacia ellos.

5 años antes.

En un pequeño pueblo rural canadiense, flanqueado por algunas montañas nevadas en dirección norte, separado de las mismas por un gran lago de agua cristalina y rodeado por un pequeño bosque, justo delante del porche de una cabaña, dentro de una caja de la cual cuelga un letrero en el que se puede leer: 25 dólares cada uno, se hallan 5 cachorros, cruza entre una pastora alemana y un lobo mexicano.

Tres de ellos riendo y divirtiéndose con una soga de la cual tiraban a manera de juego, uno se hallaba recostado en un rincón, no teniendo ánimos ni deseos de jugar por el momento y el último, quién se hallaba sentado en otro rincón, buscando quitarse el aburrimiento de encima, decidió acercarse a los que están jugando.

"¿Puedo jugar con ustedes?". -Dijo, esperanzado, con una sonrisa sobre su cara y maneando un poco la cola.

Los 3 hermanos se vieron a sí mismos, voltearon a verlo y le asintieron a Magnus. Él, entusiasmado; saltó para morder la cuerda, pero sus hermanos tiraron fuertemente de ella en el último segundo, ocasionando que estallarán en risas, con el mayor mirándolo con malicia, divirtiéndose.

"¿No me van a dejar?". -Pregunto Magnus, mirándolos con dolor, tristeza y confusión.

"No, no jugamos con adefesios" -Dijo uno de ellos, acercándosele y colocándose delante de él; tras lo cual procedió a empujarlo, haciéndolo caer duramente de espaldas contra el suelo.

Reactivando el ataque de risa que recientemente tuvieron, señalándolo con una pata, burlándose de él, aumentando el dolor y la tristeza de las cuales Magnus se volvió víctima, los cuales lo orillaron a casi comenzar a lagrimear. Este acto de humillación y desprecio no pasó desapercibido por su hermano faltante; Mario, quién vio todo desde el rincón en el que está recostado, frunció el ceño con enojo, se levantó y tras acercárseles, les arrebato la cuerda de un tirón.

"¡OYE!". -Protestaron sus 3 hermanos brabucones, tras interrumpir abruptamente sus risas.

"No se merecen esto". -Les dijo, molesto y enfadado, con la cuerda entre los dientes, la cual no tardo en soltar y lanzar detrás de él; alejándola del alcance de ellos.

"¿Por qué lo defiendes?, míralo; es un adefesio". -Dijo el mayor de todos, el primogénito.

Haciendo que Mario se le acercará y le propinará un potente cabezazo qué lo tiro al suelo.

"El que tenga aspecto lobo no lo hace un adefesio. Debería darles vergüenza, mírense ustedes, mírenme a mí, todos somos lobos también, que nos parezcamos más a Mamá no cambia nada, ¡Así que cállense!". -Dijo, reprochándolos, con una expresión de ira, molestia y seriedad sobre su rostro.

"Oye, yo soy el mayor aquí, Mamá me puso a cargo, así que cállate tú ". -Dijo el hermano mayor, tras levantarse, tras lo cual lo empujó; buscando provocarlo.

"Oblígame". -Respondió Mario, chocando su frente con la de él, al mismo tiempo que le mostraba los dientes y le gruñía; desafiándolo.

Su hermano le mostro los dientes y comenzó a gruñirle también, y hubiesen peleado de ser por qué el mayor fue cargado sin previo aviso, siendo la responsable de esto una niña.

"Este papá". -Dijo ella; tras acariciarlo.

"¿Segura hija?". -Pregunto. Y ella respondió asintiendo con la cabeza. -" Está bien". -Dijo, y procedió a sacar 25 dólares; los cuales le entrego a la dueña humana de los cachorros.

Tras lo cual comenzaron a alejarse, Mario, Magnus y sus otros dos hermanos; los vieron llegar a un auto, al cual subieron y tras ponerlo en marcha; este prontamente se perdió de vista para siempre. Ocasionando que los 2 hermanos brabucones restantes, mirarán a Mario y Magnus, sin la misma seguridad en sí mismos que tenían hace poco.

"Bueno, por lo visto yo soy el hermano mayor ahora, vuelven a molestarlos y les arrancó todo el pelaje del cuerpo a mordidas; ¡¿entendido?!". -Dijo Mario, exclamándolo lo último con autoridad y furia, sobresaltando al menos un poco a sus otros dos hermanos, quiénes asintieron asustados. -" Ven hermano, juguemos solos". -Dijo, yéndose hacia el otro extremo de la caja; con Magnus siguiéndole.

Transcurrieron varias semanas luego de eso, tiempo en el cual sus otros dos hermanos acabaron siendo adoptados.

"Bueno, solo quedamos tú y yo". -Dijo Mario, dándose media vuelta para verlo y diciéndolo con un tono suspirante; ya que acaba de ver la compra y adopción de su única hermana.

"Sí, pero...a mí nunca me adoptarán". -Dijo Magnus, mirando hacia el suelo deprimido; y con las orejas aplanadas.

"¡¿Cómo?!, No digas tonterías". -Le contesto su hermano.

"Pero es cierto, adoptaron a todos nuestros hermanos y verás qué pronto te adoptarán a ti, porque son perros y yo...no".

"Eso no es verdad, verás que te adoptarán a ti también, podrás ser lobo, pero los lobos son leales, incluso más que los perros". -Dijo, con una sonrisa en el rostro y meneando la cola, buscando levantarle el ánimo.

Su hermano simplemente se limitó a mirarlo brevemente a los ojos, para luego desviar la mirada y clavarla sobre el suelo. En eso, Mario vio a una pareja joven que comenzó a dirigirse hacia donde ellos están.

"Mira te lo mostraré, me esconderé así creerán que eres el que queda y verás que si te adoptan" -Le dijo, y procedió a esconderse detrás de la cama.

"Buen día, vimos el letrero de que aquí venden perritos" -dijo el chico- "mi esposa y yo nos casamos hace poco".

"Los felicito, y tienen mucha suerte; aún nos quedan 2". -Dijo la dueña, recibiéndolos con afabilidad y sonrisa en la cara. Al llegar a la caja y echar un vistazo dentro de ella, no vieron a nadie más que Magnus.

"Solo es 1, ¿No dijo que eran 2?".

"Pues si eran 2, pero bueno ahí lo tienen".

"Oiga, pero mírenlo, no se ve como un perro cualquiera". -Dijo la esposa del chico, con curiosidad e intriga en su voz.

"Es que es lobo".

"¿Lobo? ¿Y para qué queremos un lobo? ¿Para qué cuando crezca; nos mate a todos?".

"Técnicamente si son criados desde cachorros son leales a sus amos".

"Esto no es una mascota es un animal salvaje, vinimos por un perrito no una bestia". -Dijo la esposa del muchacho, con los manos sobre unos de los bordes superiores de la caja, mirando a Magnus con expresión repleta de desprecio y odio.

La depresión y marchitez de Magnus se duplicaron por esas palabras, y Mario desvio la mirada; sintiéndose mal, tras lo cual, Magnus dejo caer pesadamente su coxis; y con una resignación de lo más amarga, haciendo que una pluma brotará de rincón descocido y desgastada de la cama, la cual paso cerca de él y rozó su nariz dándole comezón, resistió lo mejor que pudo; pero estornudó llamando la atención de la chica, ella movió la camita de perros y ahí lo vio.

"Aww mira aquí está el otro" -Dijo, tomándolo y cargándolo.

"Bueno, ese sí es una mascota" -dijo el chico.

"¿Después de lo que dijo del otro? Está imbécil si dejaré que se lo lleven" -dijo la dueña enojada.

"¿Y si le pago otros 25 dólares?".

"... Está bien" -aceptó de mala gana.

Ella lo bajó al piso.

"Despídete del otro mientras arreglamos los papeles".

Los humanos se fueron dejando a los perritos solos.

"Dijiste que me adoptarían" -dijo Magnus soltando lágrimas- "me dijeron salvaje".

"Ellos se lo pierden, bueno yo hasta aquí llegué, pero no pierdas las esperanzas algún día te van a adoptar".

Ambos hermanos se abrazaron hasta que los nuevos dueños de Mario se lo llevaron.

Entonces fui adoptado, los perros adultos me consideraron su hijo, ellos me llamaron Mario. Viví mi vida pensando en qué hubiera sido de mi hermano. Pasaron los años, me hice fuerte y valiente gracias a las enseñanzas de mi padre que fue perro policía, yo quería ser como él así que le rogué a mis dueños inscribirme en la academia de perros policía, no me sorprendió ver otros como yo, normalmente los pastores alemanes eran policías. Fueron 5 duros años de entrenamiento que rindieron frutos, me volví el número 1 de la clase. Me asignaron varias misiones y en todas me di a conocer por mi increíble olfato para captar cosas ilegales. Pero eso cambió hace unos años cuando estábamos en un operativo para atrapar a una banda de traficantes de peleas de perros, iba con mi compañero, yo iba enfrente cubriendo el terreno; hubiera sido otro operativo perfecto si no hubiera sido porque fuimos emboscados, varios murieron en el ataque, pero pudimos liberar a los perros, pero había 1 que trabajaba con ellos, que me atacó, y justo al vernos nos reconocimos.

"¡¿Hermano?!" -exclamé, sin quitar mi mirada de él, sin podérmelo creer. Y comenzamos a caminar en círculos, observándonos.

"Tantos años sin verte hermano" -Le dije, con alegría y felicidad.

"Puedes decirme Magnus, ¿Y tú?". -Me respondió, mirándome seria y severamente, en alerta.

"Mario me pusieron, como dije tanto tiempo sin vernos". -Contesté, ignorando su estado ánimo y el que se halla alerta.

"Si, la última vez que nos vimos dijiste que me adoptarían, ¿pues adivina qué? Tuve razón todo el tiempo, jamás pasó, mamá y papá cuidaron de mí, pero después de que los habitantes del pueblo quisieran verme muerto, mataron a papá, mamá me culpó y me echó de su vida" -Dijo, lleno de rencor.

Mi sonrisa desapareció, al igual que me alegría y mi felicidad tan pronto escuché eso, estaba atónito, a pesar de que me lo dijo con rencor, pude ver que lo decía enserio, no volví a saber de mis verdaderos biológicos ni del resto de mis hermanos desde que fui adoptado, y me acaba de decir que no solo nuestro padre original murió y que fue asesinado, sino que nuestra madre lo culpa y encima; lo ha desterrado por eso, tanto era mi asombro, que mi lengua se puso rígida, y no hice más que mirarlo absorto y perdido, sin saber que decir, sin saber siquiera; qué pensar, no sé todo lo que habrá vivido, pero si con solo enterarme de esto me sentía tan abrumado y confundido, no puedo imaginarme como se habrá sentido él todos estos años.

"...Cómo lo siento". -Le dije, realmente apenado y entristecido, sintiendo una inmensa lástima hacia él.

"¿Lo sientes? ¡¿Lo sientes?! No imaginas lo que he vivido, me fortalecí, he cambiado y en estos 5 años me he dado cuenta de algo" -dijo Magnus- "la humanidad es una escoria en esta vida".

"¿Y por qué trabajas para ellos en esto?".

"¡¿QUÉ?!" -Exclamo enfurecido y ofendido, y antes de que me diera cuenta; salió disparado hacia mí y puso contra el suelo, con él encima de mí. -"NO TE ATREVAS A DECIR ESO PORQUE NO ES ASÍ, estoy aquí buscando seguidores y me hago pasar por aliado del líder para luego matarlo, como he matado a todos, y a estos imbéciles de azul tendrán el mismo destino, pero..." -Sin entender realmente porque razón, se quitó de encima mío- "tal vez seas policía, pero eres el único hermano qué si se preocupó por mí, así que te perdonaré la vida, vete". -Dijo, y se dio media vuelta para irse.

"¿Enserio crees que dejaré que hagas esto mientras me hago el ciego y me quedo cruzado de patas?". -Le pregunté, enojado y molesto, poniéndome de pie.

Él se detuvo, lo vi bajar un poco la cabeza y se quedó sin decir ni hacer nada por unos segundos. Entonces, velozmente se dio media vuelta y salió disparado hacia mí, logré percatarme de esto e intenté evitar su ataque dando un salto hacia atrás, pero no bastó, me tacleó con fuerza, tirándome al suelo, intenté reincorporarme lo más rápido posible, pero él fue más rápido y logro llegar hasta a mí antes de que pudiera, e hirió mis patas, moviendo frenéticamente sus garras en todas direcciones como un enajenado, fui incapaz de defenderme o de hacer algo al respecto.

Estando muy herido, Magnus se lanzó a atacar a la policía. Presencié impotente cómo mi hermano masacraba a los policías que quedaron vivos, entre ellos mi compañero. No podía quedarme ahí en el suelo como inútil y presenciar como mataba a mis camaradas, me forcé a ponerme de pie, cosa que logré; a duras penas, corrí hacia a él y lo ataqué en el cuello a mordidas, él gritó del dolor al sentir los colmillos, y yo continué hasta que termino tendido en el suelo.

Me le quedé mirando de pie, estando cerca de donde se hallaba, jadeando; faltándome el aliento y con los dientes ensangrentados, no sentía satisfacción, o alivio, tampoco remordimiento, aún hoy no me arrepentimiento de lo que le hice, por increíble que parezca; le compadecía, sentía lástima por él, es mi hermano de quién estamos hablando después qué todo, pero me dejó claro en ese momento, qué ya no era el qué una vez conocí, se ha transformado en una amenaza, tanto para él mismo como para los demás.

A pesar de lo herido que se hallaba, Magnus se levantó en menos de un santiamén y me atacó; lanzándose hacia mí, recibí solo un arañazo, pero fue el peor y más doloroso que jamás he sentido, las puntas de sus garras se colaron dentro de mis fosas nasales, me destrozaron la nariz desde adentro. Terminé muy herido, aun más de lo que ya estaba, el dolor era tan intenso que no podía siguiera levantarme, pero seguía vivo.

Magnus; con mucho esfuerzo, se dio media vuelta y comenzó a irse, cojeando e intentando detener la sangre que brotaba de su cuello con una de sus patas.

"Te dije que te perdonaría la vida hermano" -dijo con voz seca casi inentendible, la mordida fue tan fuerte que dañó sus cuerdas vocales. -"Pero solo será esta vez, si te veo de nuevo no tendrás la misma suerte" -Dijo, y entonces se fue.

Tuve que esperar 30 minutos, tiempo en el que el dolor disminuyo lo suficiente para que pudiera reincorporarme otra vez, pero me hallaba muy débil, era imposible que pudiera ir tras mi hermano y seguirle el rastro en ese estado, por lo que me acerque a mi compañero de equipo, un humano y me recosté a su lado hasta que llegara la ayuda.

También lo hirieron, no volvió a ser el mismo... ni yo tampoco.

"Él me lastimó tanto que perdí el olfato, y empecé a fallar en mi trabajo" -Dijo Mario, terminando de contar su historia; cosa que hizo con algo de dolor al rememorar, tocándose su nariz con una pata, sintiendo las líneas de su cicatriz con forma de rasguño, un fastidioso e imborrable recuerdo de ese día en el que las líneas de batalla fueron trazadas. - "Entregar mi placa fue el peor momento de mi vida. Pero me hice un juramento ese día, un juramento que no he dejado de intentar conseguir: encontrarlo y ponerle fin a su oscura y triste historia". -Dijo, dejando de tocarse la nariz y bajando la pata con la que estuvo haciendo esto, para luego girar su cabeza hacia la izquierda, mirando a los demás por encima de su hombro, con una expresión tranquila y relajada; y una mirada llena de determinación.

El grupo se quedó en silencio, sin hacer absolutamente nada, simplemente se le quedaron mirando sorprendidos y sin habla, no tanto por su historia, sino por lo acaba decir y la manera con la que lo hizo, no era la determinación y compromiso que vieron en su mirada, sino algo más, algo realmente vago y sutil que todos lograron captar en él, pero ni siquiera Tiberius; el más perceptivo de ellos, sabría decir con certeza de qué se trata, siendo el más extraño no sé qué que han experimentado.

Al menos la mayoría de ellos, ya que hay alguien en el grupo que sí sabe o al menos intuye; de que se está tratando, y llego a esta conclusión mediante pura deducción. Esta misma extrañeza emponzoñó y vició la atmosfera, esta es la razón por la que el grupo enmudeció y por la que nadie se atrevía a romper el pesado silencio del ambiente, jamás se habían sentidos más raros en sus vidas, no tiene la más mínima idea siquiera de cómo lidiar con ello.

Al final decidieron hacer lo único que les ocurrió, dejar el asunto hasta ahí y hacer un esfuerzo por dejarlo atrás, de pasar página y enfocarse en lo realmente les atañe: encontrar la guarida de Magnus y salvar a Gidget y Max, por lo que comenzaron a pensar en ideas que ayudarán a dar con él o que ayudarán a la elaboración de un buen plan en caso de que lograrán dar con él, ya que la lluvia aun continua y Duke sigue lidiando con haber dado con la tumba de su anterior dueño, por lo que todavía no pueden ponerse en marcha.

El silencio perduro por un par de minutos más, los cuales se sintieron como si hubiesen sido 5 o hasta 10 para todos los del grupo, incluyendo a Mario, este; tras pensar un poco, bajo la mirada al suelo y dejo escapar un suspiro de resignación y liberación, el haberles contado su historia aumento su cercanía y confianza hacia ellos, se sentía solo ahora y deseaba algo de compañía para variar, y hacía mucho que no contaba ni se hallaba al alcance de una con un ambiente tan agradable como ellos, por lo que se puso de pie; dejando de darle vueltas al asunto, y se acercó y unió a ellos; recostándose delante de la pequeña fogata.

Algo a lo que ellos no se opusieron, con aquel férreo silencio aun presente y el cual nadie se atrevía a romper, pues; tal y como dije antes, no poseen la menor idea de cómo hacerlo, al ser el silencio más atípico y anormal que han vivido, parecía inquebrantable por donde sea que se le mirará, pero entonces; el más inesperado de todos ellos le puso fin, con solo hacer acto de presencia.

Todos se hallaban tan absortos e inmersos en sus pensamientos, que solo hasta que se unió a ellos alrededor del fuego; notaron finalmente a Duke, quién se hallaba completamente empapado y con el agua goteando copiosamente de él, mirando hacia el suelo con desgana y tristeza; haciendo que todos se sorprendieran cuando voltearon a verlo.

"Duke". -Dijo Tiberius, sorprendido e impactado; y algo preocupado a la vez.

"¿Cómo estás amigo?". -Pregunto Norman, hallándose aún más preocupado que el halcón que tiene a un lado.

"...No lo sé, creo que un poco mejor". -Respondió tras unos momentos de silencio, en los que no hizo más que mirar el suelo, recostándose delante de la fogata; a la izquierda de Mario y a la derecha de Pops y Chloe.

El silencio volvió a cernirse sobre todos luego de eso, sentían la tristeza, el desánimo y el vacío, tanto en él como en el ambiente y al no haber pasado o vivido algo similar; dieron por hecho que lo mejor sería guardar silencio, ya que no saben realmente como se estará sintiendo. Aquel silencio no duró mucho esta vez, siendo Duke quién se encargó ahora de eso.

"Lo lamento mucho amigo, no imagino lo que debió haber sido eso para ti, haber perdido el olfato por parte de tu propio hermano, no sabría decir cómo me sentiría de estar en tu lugar". -Dijo, volteándolo a ver a quién es obvio; mostrándole su empatía y diciéndolo con un poco de lástima.

Mario; aún más sorprendido de lo que ya estaba antes, volteo a verlo y se le quedo mirando impactado, perplejo, con los abiertos como platos y las orejas completamente erguidas, cuestionándose si habrá escuchado mal y él no era el único; los demás se preguntaban exactamente lo mismo y se hallaban tan sorprendidos como él.

"¿Qué?, ¿lo escuchaste todo?, ¿desde dónde estabas?". -Pregunto, sin podérselo creer; y esperando ansiosamente su respuesta.

"Sí, les sorprendería todo lo que uno es capaz de escuchar en un lugar tan silencioso como este, incluso si está lloviendo como ahora". -Contesto él, ligeramente más animado; Mario podría jurar incluso que vio en él, la tentativa de dibujar una pequeña sonrisa sobre sus labios, lo cual no ocurrió al final.

Mario se hallaba verdadera y completamente atónito, no tenía ni idea de que Duke tuviese tan buen oído, algo que sin dudas les será de gran ayuda si es que logran dar con Magnus, talvez incluso podría facilitarles un poco la tarea de encontrarlo si es que logran encontrar algo digno de escuchar; ya sea de primera mano o a escondidas y manteniéndose ocultos.

"Oh, bueno...no te preocupes, todo eso ya es agua pasada, ya lo superé y he aprendido a vivir con ello, todos lo hacemos". -Dijo Mario, en respuesta a la empatía y compasión que le mostro anteriormente.

"...Sí...supongo que sí". -Fue la triste, deprimente, vacía y resignada respuesta de Duke, debido lógica y seguramente; a todo el asunto de Fred.

Esto causo remordimiento en Mario e hizo que se sintiera mal por él, resultándole inevitable desviar la mirada hacia un lado con tristeza y culpa, ya que cree que ha untado sal en la herida. A pesar de que no tenía la más mínima intención de hacerlo y de puede agravar aún más el problema con lo que tiene pensado preguntarle; decidió correr ese riesgo, no le quedaba de otra, necesita saber y aclarar esa duda ahora.

"Oye, no quiero hacerte sentir presionado y perdona mi impertinencia; pero, ¿te sientes lo suficientemente bien para que podamos proseguir con nuestra búsqueda de Magnus en la mañana?". -Dijo, volviendo a colocar su mirada sobre él, a la espera de su respuesta, tal y como les dijo a los demás; si necesita más tiempo, lo esperará, pero en el fondo espera que no sea demasiado el tiempo que necesite, pues entre más espere; más aumentará el número de víctimas por parte de Magnus y sus allegados.

"...Supongo que sí". -Respondió Duke tras varios segundos de silencio, en los cuales meditó mirando hacia el suelo. -" Todo el tiempo que estuve parado delante de su tumba no basta para compensar todo el que le debo después de haber pasado toda una vida juntos". -Dijo, con la mirada puesta sobre Mario, tras lo cual se giró y movió ligeramente hacia su derecha; y vio la lápida de la tumba de Fred desde ahí, mirando por encima de su hombro, a la cual le dedicó una mirada repleta de nostalgia y agradecimiento. -" Pero ahora sé dónde encontrarlo, así que podré venir a visitarlo siempre que quiera y cuantas veces quiera". -Dijo, dibujando una pequeña sonrisa de alegría y liberación sobre su cara; mirando a Mario y posteriormente a los demás.

El optimismo de este último comentario se transmitió y contagió a los demás, aligerando finalmente el ambiente y haciendo que también sonrieran; luego de que algunos intercambiarán miradas entre sí, aliviados de aquella extraña, tensa y turbia atmosfera finalmente desapareció por completo.

"Ni yo mismo podría haberlo dicho mejor Duke, tienes toda la razón". -Dijo Mario, colocando su pata izquierda sobre su hombro de manera amistosa y jovial.

Los demás asintieron con la cabeza o mostraron abiertamente mediante palabras que están de acuerdo con él.

"Muchas gracias chicos". -Dijo Duke, sin borrar aquella sonrisa y diciéndolo con total honestidad.

"Bueno, no sé ustedes, pero creo que será mejor que descansemos". -Dijo Tiberius.

"Es verdad, algo me dice que mañana será un largo día". -Dijo Mario, estando de acuerdo. -" Háganlo ustedes". -Dijo, tornándose serio de manera repentina. -" He aprendido a lo largo de todos estos años que cuando se trata Magnus; es mejor dormir siempre atento o con un ojo abierto, ustedes duerman, me quedaré despierto y haré guardia, toda la noche si es necesario". -Dijo, poniéndose de pie y tras darse media vuelta; comenzó a acercarse al mismo sitio en el que se hallaba vigilando cuando Duke se quedó parado delante de la lápida de Fred.

"Oye Mario espera". -Dijo Tiberius, diciéndolo con ligera preocupación y con una expresión de asombro y sorpresa sobre su cara. -" No es necesario que tengas que cargar con eso tú solo, ahora somos equipo y estamos juntos en esto, escucha; esto es lo que haremos: nos turnaremos, yo tomaré el primer turno, a la mitad de la noche te despertaré y seguirás vigilando hasta el amanecer, ¿de acuerdo?". -Dijo, abriendo sus alas, alzando vuelo y aterrizando al lado de él; en medio de toda explicación suya, la cual le compartió con una expresión de compromiso y seriedad.

"Sí, nos turnaremos, entre los 3, yo también me apuntó". -Dijo Duke, impidiéndole a Mario la oportunidad de hablar, poniéndose de pie y diciéndolo con la misma determinación y compromiso que Tiberius; con la mirada sobre ambos.

Haciendo que tanto el halcón como el can intercambiarán miradas fugazmente, algo sorprendidos y asombrados debido a este hecho.

"¿Estás seguro Duke?". -Pregunto Mario, posando su mirada sobre él; al igual que Tiberius.

"Sí". -Fue la escueta, pero firme y decidida respuesta por parte de Duke.

"...De acuerdo, está bien". -Dijo Mario, tras desviar momentáneamente la mirada y volver a aterrizarla sobre él; diciéndolo con un tono de resignación y aceptación.

Tras eso y de una breve conversación en la que se pusieron de acuerdo quién tomaría cada turno, todos se recostaron, adoptaron la posición más cómoda posible y cerraron los párpados; dispuestos a disfrutar de buena noche de descanso sueño, salvo Mario, quién está ocupando el primer turno de vigilancia, quién será relevado por Tiberius más tarde, dejando a Duke para el final.

Sin decirse nada, Mario y Tiberius acordaron esto entre sí con la mirada; como si hubiesen leído la mente, ya que este día ha sido más ajetreado para él; que para ellos y los demás, sin revelarle sus verdaderas intenciones y sin levantar sospechas, lograron convencerlo de que tomará el último turno, ya que él quería ser quién iniciase con la vigilancia, además de que se hallaban preocupados por él, temen la posibilidad de que crea que se encuentra mejor de lo que realmente está y sin darse cuenta; termine quedándose dormido, cosa que si ocurriera los dejaría vulnerables a todos, algo a lo que obviamente no se pueden arriesgar.

En poco tiempo, todos terminaron durmiéndose, dejando a Mario solo y rodeado por la oscuridad de la noche, con aquel desolado cementerio delante suyo, o al menos eso creía él, resulta que Duke aparento hallarse dormido a lo largo de toda noche hasta que llego su turno de montar guardia, por más que lo intentó; fue incapaz de conciliar el sueño, las sensaciones y sentimientos que despertaron en él al dar con la tumba de Fred se lo impidieron, las cuales no pudo quitarse de encima a pesar del gran empeño que puso en ello.

No dejaba de pensar en Fred, de rememorar aquellos momentos tan gratos; llenos de paz, compañerismo y amor que compartieron, fue capaz de hacer que estos pensamientos pasarán a un segundo plano recordando la razón por la que se embarcó en esta misión en primer lugar, pensó en Max y Gidget, preguntándose qué tanto estará pasando en donde quiera que estén, qué tanto les estarán haciendo y o que tanto les estarán obligando a hacer, esto hizo justo lo que esperaba y deseaba que hiciese, alimento sus instintos y deseos altruistas, inspirándolo y motivándolo a salir del gran bache emocional con el que está lidiando.

A pesar de esto, no pudo apartar a Fred de su mente, pero; aun así, demostró tener la fuerza y disciplina suficientes para que no dejar que eso lo confundiera y distrajera de su actual deber: vigilar y proteger a sus amigos mientras dormían, sin que estos pensamientos dejarán de revolotear por su cabeza y de hostigarlo; enfoco toda su energía en concentrarse y mirar atentamente las lápidas y todo a su alrededor, para salvaguardar y garantizar el bienestar de sus amigos.


Mientras tanto, en la tarde de ese mismo día.

Desde que ella expresó realmente como se sentía y desde él le mostró y ofreció su corazón y compasión, las sensaciones; tanto en la atmosfera del departamento como en la interacción y química entre Katie y César, han ido cambiando, volviéndose paulatinamente más positivas y placenteras, tanto que la pesada y lúgubre sensación de vacío ha desaparecido casi por completo.

En estos momentos ambos se encuentran en la recamara de Katie, sentados sobre el borde derecho de la cama, en medio de una charla divertida y amistosa.

"¡Ay dios!, no juegues". -Dijo ella, con un tono de voz casi eufórico; tras haberse reído a carcajadas a causa de algo que él le compartió.

"No; de verdad, lo digo enserio". -Contestó él, humildemente y con una sonrisa de alegría y orgullo sobre cara; causada por la rememoración de ese día.

"¿Enserio fuiste tú el responsable de una amiga tuya y una chica que le gustaba a ella se volvieran pareja?". -Pregunto Katie, buscando corroborar lo que acaba de escuchar; creyendo que pudo haber escuchado mal.

"Sí. Me di cuenta de que ella no dejaba de mirarla cada vez que pasaba o que la tenía cerca, un día me decidí, y hablé con ella al respecto durante un recreo, fue reservada, evasiva y negó constantemente sus sentimientos hacia ella, pero en determinado punto habló un poco de ella y comenzó a sonrojarse, y yo se lo hice notar, se dio cuenta de que no podía seguir aparentando y mintiendo, y logré convencerla de que le dijera lo que realmente sentía por ella". -Dijo, contándole lo que pasó. -" Y no lo dijo de dientes para afuera, realmente lo hizo, un día las vi sentarse una al lado de la otra durante la clase de computación, tomarse de las manos, y sonreírse y mirarse amorosamente de manera discreta. Y.…en otra ocasión, salí corriendo de urgencia al baño, tanta era mi urgencia que me metí en el baño de las mujeres sin darme cuenta, y.…las encontré besándose muy apasionadamente...por suerte no me notaron y salí corriendo de ahí antes de que me vieran". -Le confesó apenado y avergonzado; con un rubor sobre las mejillas.

Katie también se ruborizó un poco al escuchar esto último y se cubrió la boca con una mano, haciendo un gran esfuerzo por contener la risa y no estallar a carcajadas, tanto fue así; que comenzó a estrujar la colcha de su cama con su mano derecha, y a encorvar y enderezar su espalda como si se estuviese retorciendo, no podía evitarlo, aquella anécdota la pareció realmente hilarante, pero muy tierna y dulce también, debido al altruismo que César mostró al ayudarlas.

La pena y vergüenza de César aumentaron al ver su reacción, y se quedó mirándola sin moverse de donde está, con las mejillas coloreadas de rojo y deseando que la tierra se lo tragará, a pesar de que pudo haberse ahorrado este bochorno; decidió no hacerlo, ya quiere profundizar su relación y sus interacciones con ella, y la única manera de hacerlo es compartiéndole una anécdota muy personal.

"...¡Lo-Lo-Lo siento!". -Dijo Katie tras varios segundos de esfuerzo, conteniendo la risa todavía; pues sabe que contribuyó a avergonzarlo y a apenarlo aún más con esto. -" N-No...¡puedo evitarlo!". -Dijo, algo eufórica, volviendo a cubrirse la boca con una mano y dejando escapar unas pocas risas que le fueron imposibles de contener; y que fueron amortiguadas por su mano. - "Me imaginé y vi toda la escena dentro de mi cabeza, y...¡FUE TAN GRACIOSO!, ¡ajajaja!, me imagino que no es la única situación embarazosa y peculiar en la que has estado ¿verdad?". -Pregunto, con la diversión y la alegría ocasionadas por el momento aun presentes en el tono de su voz.

"...Emm...a decir verdad...yo, amm...". -Intento responder sin éxito, desviando la mirada.

No tanto por el embarazoso del momento actual; sino porqué ella tiene razón, ha experimentado momentos aún más extraños y embarazosos a lo largo de su vida, de los cuales no quiere hablar o no está seguro de compartir con ella, al menos por ahora, púes ya es mucha la vergüenza que está sintiendo en estos momentos.

Tras un par de risitas más, y de limpiarse unas pocas lágrimas de alegría que brotaron inconscientemente entre sus parpados; Katie comenzó a tranquilizarse y a recobrar la compostura.

"Pero, y lo digo enserio; fue muy tierno y dulce por tu parte ayudarlas". -Dijo, mirándolo directamente a los ojos; y dedicándole una sonrisa genuina de felicidad y orgullo.

Haciendo que César se sintiera un poco más cómodo y formará una pequeña sonrisa sobre sus labios.

"Gracias". -Dijo, genuinamente agradecido.

"Y, dime; ¿qué más pasó con ellas?". -Pregunto ella, sin borrar aquella sonrisa; deseando saber más ahora, la curiosidad está picándole demasiado a estas alturas.

"No lo sé". -Respondió él, borrando aquella sonrisa de cara e intercambiándola por una expresión neutra.

"¿Qué?, ¿de qué hablas?". -Pregunto Katie, aún curiosa; pero en un sentido diferente tras haber escuchado esa respuesta.

"Cuando todos regresamos de las vacaciones para iniciar el siguiente semestre, yo ya nos la vi en la escuela, intenté averiguar que había sido de ellas; pero no conseguí ni siquiera un poco de información al respecto. No supe y jamás sabré, que fue de ellas". -Contesto, manteniendo aquel estado de ánimo neutral, diciéndolo con un dejó de desilusión, tristeza o frustración, quizás las tres. -" Solo espero que se encuentren bien, que sigan juntas y que sean felices sin importar donde estén". -Dijo, con la misma naturalidad y neutralidad; cargando la atmosfera del lugar con un aire más optimista que hizo sentir a Katie más cómoda y relajada.

Esta última declaración por parte suya, hizo que Katie volviera sonreír; siendo una sonrisa un poco más ancha esta vez, del orgullo y la alegría, César es una muy buena persona, alguien muy divertido, simpático y educado, la clase de persona en la cual alguien siempre puede confiar y con la que se puede contar.

"Yo les deseo lo mismo también". -Comentó feliz.

Luego de eso, desvió la mirada hacia el otro lado y comenzó a jugar nerviosamente con algunos mechones de su cabello, mostrándose tímida; con la dudosa y deseosa intención de querer decirle algo.

"Oye... ¿César?". -Dijo, sin molestarse en ocultar su timidez; y haciendo que el volteara a verla. -" Yo...solo...gracias". -Dijo, tras comprobar que logro captar su atención, diciéndolo con cierta alegría, genuino agradecimiento y por supuesto; timidez.

"¿Gracias?, ¿por qué?". -Pregunto él, algo sorprendido en un principio, para luego decirlo desconcertado y una ceja levantada; no comprendiendo.

"Por haberme venido a verme, por haberme ayudado". -Contestó ella. -" Puede que ningún otro de los vecinos en este piso lo hubieran hecho, aun sabiendo lo mal que estaba, la gente se ha vuelto más fría e insensible en estos tiempos, seguramente me hubieran dejado ahí tirada". -Confesó, mirando el suelo algo deprimida y con tristeza; con las manos juntas y encima de su regazo. -" Pero tú lo hiciste, y siempre te estaré muy agradecida por eso". -Dijo, animando un poco su semblante y volviendo a posar su mirada sobre él. -" De hecho, ¿sabes algo?, me alegra que hayas sido tú". -Dijo, girándose hacia él.

Eso alegró a César, quién; sin tener la más remota idea de que decir, desvió la mirada hacia un lado y movió su mano izquierda, la cual tenía sobre la cama, al hacer esto y al bajarla; la colocó sin darse cuenta hasta que ya fue tarde, sobre la mano derecha de Katie, ambos no tardaron en darse cuenta de esto, y se miraron directamente a los ojos tras comprobar efectivamente que sus manos están haciendo contacto.

Al hacer esto, ambos acabaron siendo atrapados por una especie de trance hipnótico, exactamente el mismo que tuvo lugar cuando César se le acercó luego de que ella expresará como se sentía realmente, ella veía nuevamente en sus ojos, aquel inusual y peculiar brillo que la hacía perderse de manera inexplicable en su mirada.

Dejándose guiar por este trance comenzaron a acercar los rostros con gran lentitud, algo de lo que estaban extrañamente conscientes y a la vez no, actuaban casi por impulso o mero instinto, como si hubiesen perdido el dominio sobre sus facultades mentales y sus acciones, sus cerebros están procesando todo lo que está ocurriendo; pero no tiene control alguno de sus cuerpos. Ambos poseen una vaga idea o suposición de lo que es aquel trance en realidad, pero no quieren; o más bien dicho, no pueden, pensar en ello y por alguna misteriosa razón que desconocen; tampoco les importa en ahora, se hallaban en las nubes; como flotando, libres de todo pensamiento, problema o atadura.

Prosiguieron sin interrupción alguna, cuando se hallaban lo bastante cerca procedieron a cerrar sus ojos y uno o dos segundos después; unieron sus labios en un beso simple pero genuinamente amoroso. Dicho beso fue cambiando paulatinamente, convirtiéndose en uno a boca abierta; y volviéndose posteriormente en uno profundo y apasionado, las lenguas de ambos danzaban y se deslizaban deliciosa y suavemente entre sí, cosa la cual ambos disfrutaban de manera colosal, César envolvió sus brazos alrededor de su cintura y la atrajo hacia él; y Katie lo tomó de las mejillas con sus manos, profundizando el beso aún más.

La lujuria y el deseo los invadió completamente, dándose cuenta ello siendo demasiada tarde ya; pero su anhelo y codicia por el otro son tan grandes; que no les importó, de verdad quieren hacerlo, y no piensan retractarse. Katie envolvió sus brazos alrededor de su cuello y tiró de él; y César por su lado, estrechó aún más su abrazo, presionándose entre sí para sentir la calidez y el cuerpo del otro, anhelando cercanía, tras unos pocos en los que el beso prosiguió ininterrumpidamente, César colocó su mano derecha sobre el colchón, se giró hacia su izquierda y sin soltarla; y procedió a recostarla suavemente sobre la cama, posicionándose encima de ella sin romper ni interrumpir el beso.

Katie comenzó a gemir sin romper el beso y comenzó a acariciar sus mejillas con sus dedos al sentir que él está comenzando a hacer lo mismo con su glúteo izquierdo con una mano, mientras que con la otra; introducida debajo de su blusa, acariciaba su plano, suave y carnoso vientre. Esto hizo que ella quitará sus manos de sus mejillas y las deslizará más abajo, colando su mano izquierda por debajo de su camisa, con la cual comenzó a acariciar y sentir su fornida espalda, y colocaba la otra sobre su glúteo derecho; con un rápido y atrevido movimiento, zona que comenzó a acariciar y a apretar con suavidad, y con cierta fuerza y deseo; para excitarlo.

Consiguiéndolo exitosamente. César dejó de acariciar su vientre, deslizó y movió su mano más arriba y tras introducir sus dedos por debajo de su brasier; comenzó a masajear y a acariciar su pezón izquierdo, deslizando al mismo tiempo; su lengua dentro de su boca, uniéndose a la de ella en una ardiente, apasionada y excitante danza, ocasionando que los gemidos de placer de Katie aumentarán.

Tras eso, Katie estiró su brazo izquierdo hacia abajo tanto como pudo, y sin alejar su mano de su zona pélvica, comenzó a masajear y a acariciar suavemente su entrepierna con sus dedos, haciendo que César comenzará a gemir y qué aumentara la profundidad, intensidad y pasión del beso. Katie sintió como su miembro se emocionó y endureció de la excitación, y César; dejándose guiar por un ansía y deseo cada vez mayores, comenzó a frotar su entrepierna contra la de ella, incrementando los gemidos de placer de ambos.

Siguieron así por unos cuantos segundos más y entonces, la paciencia de ambos; pero sobre todo la César, acabaron por colmarse repentinamente. Rompieron abruptamente el beso y sin perder ni un solo segundo; jadeando por la falta de aire y recuperando poco el aliento en el proceso, César; tras ponerse de pie, delante del lado derecho de la cama, procedió a quitarse la camisa apresuradamente, cosa que Katie también comenzó a realizar cuando lo vio, y tras hacerlo; abrió el pantalón de Katie y lo retiró de ella con solo tirón, lleno de fuerza, velocidad y precisión, sorprendiéndola y excitándola aún más.

Luego de eso, contempló como él comenzó a desabotonarse el suyo, haciendo que abriera los ojos con impaciencia y lujuria, se sentó sobre la cama en un tris y sin chistar; comenzó a ayudarlo, negándose a esperar, logrando quitarle el pantalón; y la ropa interior, con premura. Tras eso, mirándolo con amor, pasión y lujuria, procedió a quitarse el brasier y las pantaletas con lentitud, algo a lo que César no puso objeción alguna y disfruto de cada segundo.

Miró apantallado y con los ojos abiertos, la esbelta y bella figura que tiene delante suyo, su tersa y brillante piel color beige, su delgado vientre, sus largas piernas, las curvas de su cadera, sus preciosos senos como un par de copas D y su hermoso rostro, desde un principio le pareció hermosa, pero ahora veía con total claridad lo ciego que fue, decirle hermosa es quedarse corto. Tras presumirle su belleza un poco más, Katie; mirándolo jocosa y coquetamente, levanto la mano derecha y le indico con el dedo índice; que se acercará, que fuera a por ella.

Eso fue todo, César no perdió tiempo y se lanzó hacia ella tras abrir la boca y sacar la lengua, anhelándola y deseándola apetitosamente; se le acerco como si caminará a 4 patas, deteniéndose justo delante de ella y reanudaron aquel ardiente y apasionado beso que estuvieron manteniendo antes de esto, recostándola nuevamente sobre la cama; con él encima suyo. Ambos no paraban de gemir sin romper el beso, César frotaba cariñosamente su desnudo cuerpo contra el de ella, masajeando su terso, carnoso y delicioso glúteo y muslo derecho con una mano, y tomándola de manera gentil y amorosa; pero con cierta firmeza a la vez, de la cabeza con la otra, acariciándola cariñosamente del cabello.

Katie por su lado, escaneaba suavemente toda su espalda con sus manos y sus dedos, sintiendo la musculatura de esta misma y lo terso de su piel, disfrutando grata y gustosamente; y en enorme medida, del frote de sus cuerpos, en especial, del suave y delicioso deslizamiento de su excitada virilidad contra su cada vez más húmeda zona íntima.

Varios segundos después, César rompió nuevamente el beso, la miró a los ojos sonrojado y jadeando ligeramente, cosa que ella también hizo con un rubor sobre sus mejillas, entonces; usando los músculos de su espalda baja y ayudándose con la fuerza de sus brazos, César levantó su cintura y su ingle, dejando la punta de la cabeza de su miembro alienada hacia la intimidad de Katie y peligrosamente cerca de la misma, tras percatarse de esto, ambos se miraron a los ojos, en su expresión podía leerse claramente que César está pidiéndole permiso para proseguir, y la respuesta a esta petición no tardó en darse a conocer, tras abrir ligeramente la boca y los ojos; emocionada, Katie le contestó asintiendo con la cabeza, dándole permiso.

Feliz de su respuesta, César posó su mirada sobre su propio pene y con un pequeño movimiento; introdujo ligeramente la punta del mismo entre los pliegues de Katie, haciéndola emitir un pequeño gemido, se acomodó y con otro movimiento, introdujo toda la cabeza de su miembro, haciendo que Katie se moviera ligeramente como si hubiese sufrido un espasmo diminuto y dejó escapar un suave jadeo de placer, para finalmente; moviendo su cadera e ingle hacia adelante, empujando con algo de fuerza; cerciorándose de no ser demasiado brusco ni agresivo para no herirla, metió su miembro aún más hondo, la mitad del cuello del mismo para hacer exactos, haciéndole emitir un gemido que posteriormente se transformó en una especie de gruñido de placer y queja, al sentir las apretadas; pero cálidas, paredes vaginales de Katie, Katie por su lado, arqueo la espalda tanto como pudo y temblando del placer; intentó contener sin éxito un grito de placer que broto de sus labios.

Katie agradecía enormemente no ser virgen en esos momentos, hubiera vuelto a experimentar ese fuerte y agudo dolor en su zona íntima, pero ahora era puro placer el que sentía; y la calidez del miembro erecto de César en su interior. Ambos se detuvieron por unos pocos segundos luego de eso, dejando la oleada de placer que los golpeo; ocasionada por la penetración, transcurriera sin interrupción para disfrutar hasta el último segundo de la misma.

Tras eso, ambos se miraron a los ojos y se sonrieron mutuamente con amor, adoración, pasión y lujuria. Sin dejar de mirar sus bellos ojos cafés; César se recostó completamente sobre ella y comenzó a embestirla suavemente, para alegría y gusto de Katie, quién dejaba escapar suaves y pequeños gemidos sin dejar de verlo a los ojos, abrazada a él; con sus manos sobre su espalda, buscando mantenerse lo más inmóvil posible y para darle más comodidad.

Hubo un momento en el que César volvió a retomar ese beso que rompieron, y justo después de hacerlo; aumentó ligeramente la velocidad, fuerza e intensidad de sus embestidas, las cuales fueron incrementando gradualmente a partir de ese punto. Katie apretó sus muslos contra su cadera para sentirlo aún más y en determinado momento; envolvió sus piernas alrededor de su cintura con su placer y la humedad de su vagina yendo en aumento, anhelando y deseando fervientemente alcanzar ya el orgasmo. Tuvieron que verse forzados a romper el beso cerca del éxtasis, a causa de la falta de oxígeno y tras recuperar un poco el aliento rápidamente; Katie comenzó a gemir fuertemente sin llegar a gritar, perdida en el deseo, la lujuria y el placer.

"¡Ah, ah, ah, ah!, ¡ah, ah, sí¡, ¡así! ~. Sigue César, ¡sigue!, ¡Ah! ~, no pares, estoy cerca. Hazlo, ¡hazme tuya!". -Gimió y suplicó, ansiosa y desesperada por alcanzar el clímax.

Tras escuchar sus ruegos, César no lo dudó y procedió a obedecerla y a complacerla, aumentando la profundidad, velocidad y pasión de cada nueva embestida, haciéndola gemir ante cada arremetida, deleitándose con el suave, cálido y ligeramente húmedo deslizamiento de sus cuerpos, gimiendo de manera contenida y cada vez más brava, al sentir como sus paredes se apretujaban cada vez más alrededor de su virilidad. Ambos se hallaban en el cielo.

Entonces, tras embestirla varias veces de manera desenfrenada; y de hacer que los gemidos de ambos casi se transformarán en gritos, alcanzaron finalmente la gloria; el tan ansiado clímax, el cual ambos dejaron salir acompañado de un grito, temblando ante la intensa oleada de placer que les está recorriendo el cuerpo y presionando sus ingles entre sí para maximizar la cercanía y la profundidad del acto. El grito de Katie fue dramático, tembloroso y estuvo repleto de éxtasis, el de César; fue contenido pero lleno de éxtasis y proferido con una voz muy profunda y grave, esto es debido a que tanto placer ahogo su voz y formó un nudo en su garganta.

Ambos se deleitaron con cada segundo en los que vertieron y compartieron sus jugos, tras lo cual, César se recostó sobre ella completamente exhausto y sudando copiosamente, estuvo sobre ella unos pocos segundos y luego se ladeo hacia su izquierda, cayendo boca arriba sobre la cama; a la izquierda de Katie.

Así permanecieron durante varios segundos, mirando el techo mientras jadeaban, intentando recobrar el aliento, con aquella oleada de placer que los golpeo; abandonando sus cuerpos poco a poco. Tras recuperar el aliento lo suficiente, Katie; agotada todavía, volteo a ver a César, cosa que el muchacho oriundo de México también hizo tras recuperar unas pocas energías y aclararse la garganta, se miraron directamente a los ojos con cansancio durante varios segundos mientras sus tórax subían y bajaban; y entonces, sin dejar de jadear —esta vez de manera más suave y tranquila— se dedicaron una débil sonrisa de satisfacción y plenitud o alegría.

Sin decirle una sola palabra, Katie se movió débilmente hacia a él y; hallándose acostada ahora sobre su lado izquierdo, procedió a colocar su mano derecha sobre su pecho, a hundir su cabeza debajo de su mentón cerrando los ojos y a acomodarse; presionando suavemente su cuerpo contra el de él, sin borrar esa pequeña y débil sonrisa de su cara. César; también sin dejar de sonreír, movió ligeramente el lado izquierdo de su cuerpo hacia ella y tras envolver su brazo izquierdo alrededor de ella, atrajo su sensual y hermoso cuerpo hacia él con suavidad y ternura, tomándola de la espalda con su mano izquierda, para luego colocar su otra mano sobre su esternón de manera cariñosa, disfrutando de la suavidad y sedosidad de su negro cabello con los ojos cerrados.

Ambos permanecieron en esa posición y en cuestión de segundos; sin darse cuenta, terminando cayendo en un profundo y placentero sueño, sin la más mínima preocupación de llegar a pasar frío ya que están compartiendo el calor de sus cuerpos.

Mientras tanto, hace unos minutos.

Sin que ellos tuvieran la más mínima idea, durante aquel acto de amor, pasión, lujuria y deseo; tuvieron a una traviesilla fisgona que estuvo espiándolos y que escucho todo desde el otro lado de una de las paredes de la recamara de Katie, en el departamento de al lado, el de César. Está triquiñuela espía no era otra que la pastor alemán de César: Nala, la novia de Wendy. Justo antes de que él y Katie comenzarán a hacer el amor; ella se hallaba vagando por el departamento, buscando algo con lo que mantener ocupada su mente y que la ayudará a lidiar con el tedio, entró al cuarto de César y tras unos cuantos segundos de inspección; se dispuso a abandonar dicha de habitación, pero un ruido que logro escuchar viniendo del otro lado del muro que tenía a su izquierda; llamó su atención y la hizo detenerse en seco.

Esto también despertó su curiosidad, por lo que pegó su oreja izquierda a la pared y ahí permaneció; escuchando con atención, no le tomó mucho averiguar que se trataban de gemidos de placer, aumentando aún más su curiosidad y despertando en ella; un deseo morboso por querer escuchar más, deseo contra el cual no luchó ni opuso resistencia en lo más mínimo. Tardó un poco más descubrirlo, pero logro reconocer las voces de las que procedían esos gemidos, para asombro suyo, pero este no solo no duró mucho; sino que aumento aún más su deseo y curiosidad, hasta el punto de que comenzó a menear la cola extasiada, con los ojos muy abiertos en una expresión lujuriosa, babeando y con la lengua fuera de su boca, anhelando ansiosa en sus pensamientos; que siguieran, que lo hicieran y llegarán hasta el clímax.

Poco o nada le importó lo difícil que era poder escuchar sus gemidos a través de ese grueso muro de ladrillos, su libido se hallaba tan despierto que no le importaba más nada en esos momentos, tanto era así; que logro superar este impedimento agudizando su sentido del oído al máximo y presionando el lado izquierdo de su cabeza contra la pared tanto que pudo, cerrando los ojos para concentrarse tanto como le fuera posible. Su lujuria, deseo y excitación iban en aumento a medida que los gemidos y ruidos sexuales por parte de ellos incrementaban, tanto despertaron su deseo sexual, que le resultó inevitable comenzar a mover su cadera y su ingle hacia adelante y hacia atrás, mientras se frotaba su mojada y excitada intimidad con una pata, imaginando vívidamente a Wendy con un miembro viril y haciéndolo con ella, pero sin tener el género cambiado, conservando aquella figura y belleza femenina que tanto adora.

Mientras esto ocurría, Wendy se hallaba en la otra punta del departamento, sentada sobre el suelo y mirando hacia el mismo con un semblante severo y calmado. Levantó la mirada en ese momento y la posicionó sobre Jonathan, quién se hallaba sentado en el sofá, con la televisión encendida, sintonizada en un canal al cual él; no le está prestando atención en lo más mínimo, tiene la cabeza girada hacia la izquierda y está mirando fija, absorta y perdidamente hacia un determinado punto de una lejana pared, sumido en sus pensamientos.

A pesar de la gran impotencia y desorientación que está sintiendo en estos momentos, desde que el grupo se fracturó y dividió; no ha dejado de pensar ni de tratar de hallar una manera para que todos —o al menos los que aún están presentes y cerca—, vuelvan a reunirse para retomar la misión que los condujo hasta Nueva York. Cómo es fácil intuir; no ha logrado ocurrírsele nada, pero su firme determinación de dar con algo que logré motivar nuevamente a sus amigos a trabajar en equipo; le está confiriendo la fuerza y resistencia suficientes para hacer frente a esta adversidad aparentemente infranqueable, de está desalentadora situación.

Tras verlo por unos pocos segundos, Wendy procedió a meditar y reflexionar en lo ocurrido. Tanto ella, como Trevor, Sebastián y las mascotas de César, se percataron de la discusión, pelea y posterior separación del grupo, algo en lo que no quisieron ni se animaron a intervenir, ya que era algo que no les atañía y debían respetar manteniéndose al margen, ocasionando que se sintieran decepcionados de sí mismos, impotentes y se entristecieran al ver lo fracturado que quedó el grupo de César y el estado en el que se hallaban César, Rebecca y Jonathan.

Al recordar esto y pensar seriamente en ello, basándose en lo ocurrido y en como terminaron luego de eso, dudaba enormemente que ellos lograrán solucionar las cosas y reestablecer nuevamente el equipo, ella había cesado en sus intentos de buscarlo por su cuenta y vengar a su madre; no solo porqué César se comprometió y comenzó a ayudarla en eso, sino también debido al vínculo que ha ido formando con él y sus mascotas —en especial Nala—, pero ahora finalmente ha caído en la cuenta, de que lo que realmente hizo; fue relegarle este objetivo que ella misma se fijó después de que fracasará miserablemente en salvar la vida de su madre.

Sintió el peso de la culpa sobre su lomo con más fuerza que nunca al recordar esto, y comenzó a reprocharse mentalmente a sí misma, no paraba de castigarse; sabe qué la responsabilidad de lo ocurrido recae no sólo en Magnus; sino en ella, pues a pesar de haber dado lo mejor de sí, acabo siendo incapaz de proteger a su madre. Temblando a causa de la impotencia, la ira y la tristeza, al rememorar este duro y trágico episodio de su vida; cerró sus crispados dedos con esfuerzo, dejando pequeñas rajaduras en el suelo con sus garras, y sin dejar de temblar y respirando de manera agitada; se armó repentinamente de determinación y convicción, y levantó la frente un poco, mostrando una expresión de enojo, seriedad y decisión sobre su rostro.

Ha tomado una decisión, ya qué César y sus amigos han renunciado a seguir buscando al monstruo qué le arrebato a su madre —y qué ha hecho de sus vidas, un infierno— retomará el objetivo qué se marcó en un principio: irá tras él ella misma, sin importarle en lo absoluto; si se trata de una misión suicida.

Con esto firmemente arraigado en ella, procedió sin más demora a ponerse a pie y se encaminó hacia la sala de estar del departamento; sin qué aquel rostro de seriedad, enojo y decisión la abandonará.

Mientras tanto, Nala seguía deleitándose de placer con la escena que escuchaba y qué tenía lugar en el departamento vecino, moviendo la cadera de lado a lado con los ojos cerrados, babeando grandes gotas de saliva qué caían al suelo, emitiendo suaves jadeos casi inaudibles y frotando su mojada zona íntima con una de sus patas. Escuchó cómo los gemidos de su dueño y aquella mujer alcanzaron su punto más álgido y cuando finalmente alcanzaron el clímax, el apetito de placer sexual de Nala se disparó, darse placer ella misma ya no la satisfacía, necesito algo más intenso, más genuino, más tangible.

Y así, con su mente vívidamente despierta por la excitación, dejó de masturbarse para salir disparada un segundo después; hacia la puerta de la habitación, tras atravesar el umbral, miró en todas decisiones, buscando a su novia con el cuello completamente estirado y las orejas levantadas cómo si de un ciervo en estado alerta se tratará, no tardó en dar con ella y sin importarle nada, fue directamente por ella. Wendy se dirigía hacia la cocina y cuando estaba a punto de atravesar el umbral, Nala saltó y se abalanzó sobre ella, tirándola al suelo bruscamente, una vez ahí, comenzó a plantar besos y lamidas sobre el cuello de Wendy y a "manosearla" en su vientre e ingle sin su consentimiento, apoyando todo su peso sobre ella y frotando su mojada zona íntima contra su anca; y emitiendo suaves jadeos de placer, buscando excitarla también a ella.

"¡Nala!, ¡detente!; ¡quítate de encima!". -Exclamo Wendy, enojada y molesta, y comenzó a forcejear y a resistirse para librarse de ella.

Nala hizo absoluto caso omiso de sus demandas, está tan cegada y nublada por la excitación y el placer; que lo único que quiere, es satisfacer su voraz apetito sexual haciendo el amor con ella; lo quiera o no, importándole una m****a la nula privacidad del momento, que sus hermanos se las consiguieran en pleno acto y lo que ellos pensaran al respecto.

"¡Nala, para!". -Dijo Wendy, sin desistir en sus intentos por zafarse y quitársela de encima. A pesar de esto, comenzó a excitarse inconscientemente por sus caricias, pues el placer se trata de un estímulo tan poderoso; contra el que es casi imposible de luchar, y Wendy se resistió más que bien contra esto, ya que su ira, molestia, odio y determinación, son mayores.

Entonces Nala procedió, con vertiginosa velocidad; a levantarse, y usando sus patas; como si la tomará, la giró, colocándola boca a arriba para luego volver a recostarse y recargar todo su peso sobre ella, todo ello en cuestión de dos segundos, sin darle tiempo para reaccionar. Tras eso, y de mirar a su novia con ardiente deseo con ojos de loca —sin dejar de babear con la lengua fuera de su boca—, aumentó al máximo la cercanía y el contacto físico con ella, frotando los suaves y cálidos pelajes de sus tórax y vientres, y su excitada y húmeda intimidad contra la de Wendy.

"¡N-No!, ¡Nala, basta!, ¡entiéndelo, no quiero hacerlo!". -Dijo Wendy, sin dejar de pelear y resistirse; cosa que le ahora mucho más difícil hacer, pues sus patas delanteras quedaron aprisionadas entre su propio pecho y el de Nala, los cuales está intentando liberar, pero apenas y puede moverlos, pues Nala tiene sus patas delanteras envueltas alrededor de ella y está presionándola fuertemente contra sí misma, rehusándose fervientemente a dejarla ir.

Tan pronto se percató que Nala comenzó a frotar su zona íntima contra la de ella, una ola de miedo golpeó Wendy y reemplazo aquel vago deseo ocasionado por sus caricias, el solo pensar que Nala pudiese...se resistió y negó a pensar en ello, pero eso no impidió que el pánico comenzará a surgir en ella, las acciones de Nala hablan más por sí solas, pero le confirió el nuevamente; y por última vez, el beneficio de la duda, sin dejarse dominar por el pánico y el miedo, su resolución y determinación por vengar a su madre le otorgaron nuevamente la fortaleza suficiente para mantener la calma, y volver a pedirle que parará sin temor.

Nala no le dio respuesta alguna, la petición de Wendy solo ocasionó que se excitará aún más; y qué aumentará la velocidad y la exquisita fricción entre sus intimidades. Esto hizo que el miedo de Wendy se reavivará y volviera con más fuerza, el pánico y la angustia comenzó a cundir en ella, ahora no tiene la menor duda, Nala está decidida; y quiere violarla, en vista de esto; Wendy perdió casi todo ese temple, fortaleza y voluntad que adquirió con anterioridad, aterrorizada por lo que su novia le está haciendo.

"¡No!, Nala; por favor. Detente, no lo hagas, Nala te lo suplico, por favor; no". -Pidió, realmente asustada, preocupada y angustiada, comenzando a luchar y a resistirse con mayor insistencia que antes.

Pero debido al miedo; sus músculos dejaron de estar tensos, por lo que ahora le era mucho más difícil ganarle en una lucha de esfuerzos; contaba con desventaja desde un principio, ya que ella es más grande, fuerte y pesada que ella. Todo esto solo hizo que su miedo, preocupación y angustia; aumentarán.

"¡No!, ¡Nala, por favor!, ¡AYUDA!". -Dijo, ya que Nala había vuelto a hacerse la de oídos sordos, suplicándole desesperada; al borde del llanto, teniendo toda en contra suya, por hizo acopio de todas las pocas fuerzas de las que disponía, dejándolas salir en el grito más fuerte que pudo lanzar, con su voz ahogada por el miedo.

El grito no fue especialmente fuerte, pero basto para que Atlas logrará percibirlo. Ni él ni ninguno de sus hermanos habían decidido intervenir antes; porque daban por hecho que se ambas se hallan en uno de sus acostumbrados juegos de diversión y romance, el terror, la angustia y la desesperación de ese grito fue lo que le hizo darse cuenta a Atlas que; tanto él como sus hermanos, están muy, muy equivocados. Y Jonathan no ha hecho nada al respecto porqué está completamente inmerso en sus pensamientos, tanto, que ni siquiera sabe que esto está ocurriendo.

Tras escuchar el grito, Atlas abandonó la habitación de invitados sin demora para averiguar lo que está pasando, siendo seguido por sus hermanos, Trevor y Sebastián, pues su reacción y el repentino estado de alerta en el que entró; despertaron la curiosidad de todos ellos. Descubrió lo que pasaba tan pronto atravesó el umbral de la puerta y hecho una rápida ojeada a su alrededor, lo que vio lo dejó patidifuso, no podía creer lo que su hermana está haciéndole a Wendy; de verdad que no, pero sus ojos y la realidad no mentían. Sus hermanos, Sebastián y Trevor no tardaron en averiguarlo también, quedando tan atónitos como él. La perplejidad de Atlas duró solo dos segundos más, y fue reemplazada repentinamente por una furia, indignación y molestia descomunales.

"¡¿Pero que mi****s haces?!". -Exclamó, con una voz gruñona engrosada por la ira, para luego salir disparado hacia ellas, con un ardiente deseo de tirarle todos los dientes corriendo por sus entrañas, importándole una mi**** que se traté de su propia hermana.

Pero entonces, ocurrió algo que ni él ni nadie; se esperaban. Sin poder hacer nada; más que soportar con todo su desagrado el frote entre su zona íntima y la de Nala, la mente de Wendy comenzó a divagar, buscando en algo en lo que pensar para hacer su mejor esfuerzo de ignorar lo que le está pasando, entonces recordó nuevamente; con completa impotencia, la noche en la que su madre murió asesinada a patas de Magnus, volvió a escuchar cuando la llamó preocupada luego de Magnus la sacará de la caja y la estrellará contra la pared, cómo intento ir en su ayuda y finalmente, sus gritos y lamentos llenos de dolor y agonía.

Dos lágrimas de dolor y tristeza brotaron de sus ojos y se deslizaron sobre sus mejillas al recordar esto, y le reafirmó el nuevo objetivo que se ha marcado a sí misma recientemente, y entonces, tuvo una revelación. Ya se había resignado a Nala abusará sexualmente de ella, entregándose completamente a la posibilidad de ocurriera un rescate milagroso qué le salvará de esto, pero aquella determinación, temple y resolución que tuvo antes volvieron en menos de un parpadeo, y con mayor fuerza que nunca, supo entonces que es más que capaz de cuidarse ella misma, no necesita la ayuda de nadie, ni ningún rescate milagroso. Todos los sentimientos que ha estado reprimiendo desde la muerte de Ana comenzaron a surgir a flote. En ese momento, un lado que no tenía idea que poseía —tampoco ninguno de sus seres queridos, ni siquiera los más cercanos—salió a la luz, incluso su mirada cambió completamente cuando volvió a abrir los ojos.

Adquirió una enorme fuerza en tan solo segundo, deslizó y liberó sus patas delanteras como si nada, las puso sobre las costillas de Nala y logro levantarla lo suficiente con el mínimo esfuerzo y con solo movimiento, giró su rostro hacia ella y hundió sus colmillos sobre la carne de su hombro izquierdo con todas sus fuerzas.

Nala profirió un poderoso grito qué retumbo en todo el apartamento, en el pasillo y de manera más amortiguada en los departamentos vecinos, —el cual sería captado como aullido por cualquier ser humano que logré escucharlo—. Luego de eso, retrocedió y se alejó de Wendy, sollozando del dolor con su pata derecha sobre su herida, la cual miró con los ojos inundados de lágrimas, no teniendo bastante el daño que le hizo; Wendy también le había arrancado una gran parte de su pelaje en esa área, dejando al descubierto su enrojecida y adolorida piel, apenas visible por las líneas de sangre que están brotando de su herida.

El dolor era tan intenso que hizo que su excitación se apagará casi por completo, y volteo a ver a Wendy, con las orejas aplanadas y mirándola con suma tristeza e incomprensión en medio de aquel dolor; preguntándose: por qué lo hizo, en silencio. Atlas, detenido a dos escasos metros de ellas; no pudo hacer nada más que contemplar lo que ocurrió con estupefacción, junto con el resto de sus hermanos, Trevor y Sebastián. Su estupefacción se convirtió en estupor, solo bastaba mirar detenidamente los ojos de Wendy para percibir aquel cambio que sufrió, aquella mirada llena de resolución, determinación e ira; caló profundamente en sus huesos solo eso hizo falta, supo de inmediato que ahora era alguien diferente, alguien capaz de hacer lo que sea, hasta matar. Aquello lo dejó helado, con la mente blanco y en medio de un mar de dudas e incertidumbre, sus instintos le decían que ya no debe entrometerse ni intervenir, debe mantenerse al margen y guardar cierta distancia.

Wendy se reincorporó, escupió el cacho de pelaje que la arranco a Nala y se les quedó mirando tan callada y silenciosa como una tumba; con su hocico y dientes embadurnados de sangre. Percibió todos y cada uno de los sentimientos de sus miradas, su incredulidad, perplejidad, incomprensión, preocupación, y el ligero temor y respeto con el que ahora la miraban. Así permaneció durante varios segundos, y entonces; sin explicación ni excusa alguna, se reorientó hacia el arco de la entrada de la cocina y lo cruzó, sin importarle una mi**** lo que pensarán de ella.

Nala, Atlas y el resto de los ahí presentes, permanecieron donde estaban; paralizados por lo ocurrido, les tomó un par de minutos reunir la energía y la fuerza de voluntad suficientes para sobreponerse a esto y tras hacerlo, se acercaron y miraron hacia la cocina; en medio un lacerante silencio cargado de tensión. Vieron como vertió la mitad de las croquetas del gran platón de aluminio del que todos ellos comen; sobre un mantel que se haya sobre el suelo, es suficiente comida para un par días y hay un par de botellas de un litro y medio; llenas de agua, era fácil intuirlo: va a irse.

Esto sorprendió nuevamente a Atlas y Nala, al menos un poco, las sorpresas no cesaban, esto hizo que Nala entrará silenciosamente en la cocina y se le acercará; deteniéndose a unos dos o tres metros de ella, y, aterrorizada, le preguntó:

"¿T-Te vas?, ¿a dónde?". -Preguntó. Wendy no se dignó a responderle, no le prestó la más mínima atención. -" B-Bueno ¿Cuándo vuelves?". -Preguntó y espero. Sin obtener nuevamente ninguna respuesta.

Al ver esto, Atlas procedió a entrar en la cocina, deteniéndose a la misma distancia que Nala.

"Wendy por favor, responde". -Le pidió con la mayor gentileza posible, y con cierto tono de preocupación en su voz; sintiendo la autoridad y respeto que ahora ejercía ella en sus entrañas.

Aquel silencio tenso y sepulcral prosiguió sin interrupción, y cuando dieron por hecho que seguiría sin responderles; dijo:

"No lo sé. Lo más seguro es que no vuelva jamás, y si llegan a volver a verme, lo más seguro es me encuentren muerta". -Tal fue el cambio que experimentó, que ahora hablaba sin la menor restricción; y con toda crudeza.

"¡¿Qué?!". -Exclamo Nala, completamente anonadada.

"¿Pero...? ¿qué estás diciendo?, ¿A dónde vas?". -Preguntó Atlas, tan sorprendido como Nala.

"¿Es una broma verdad?". -Pregunto Nala, sumamente preocupada, con sus labios torcidos en una sonrisa chueca; llena de nerviosismo. Rogando en sus pensamientos que haya bromeado de verdad, a pesar de que escuchó claramente la seguridad con la que lo dijo.

El silencio volvió a cernirse sobre ellos, este perduró durante varios segundos que sintieron eternos e insoportables para Nala y Atlas, y en los cuales Wendy no hizo más que arreglárselas para tomar las cuatro aristas del mantel y amarrarlos en un nudo; dejando un hueco lo bastante grande por el cual metió la cabeza y se colgó dicho mantel sobre su cuello, llevándolo sobre el lomo como una mochila. Tras lo cual se puso de pie, y comenzó a caminar hacia el arco de la entrada de la cocina, pasando entre Nala y Atlas, como si no estuvieran ahí, esto y el hecho de que no les ha dado ninguna respuesta concreta a sus preguntas; aumentó sus niveles de angustia, preocupación y estrés de manera considerable.

Y a pesar del gran anhelo que tienen por querer detenerla, eran completamente incapaces de hacerlo, debido al aura de autoridad y respeto que ahora emana de ella.

"Voy a matar a Magnus". -Dijo Wendy repentinamente, tras haber pasado entre ellos y tras haber salido de la cocina, para luego girarse hacia la puerta principal del departamento; hacia la cual comenzó a caminar con toda tranquilidad y confianza.

Este comentario tomo a todos desprevenidos, y fueron incapaces de ocultar su perplejidad, esto sorprendió de manera especial a Sebastián y Trevor, quiénes intercambiaron una rápida mirada de preocupación, ligero temor, y sorpresa, y procedieron entonces; en compañía de los demás, a apresurarse y alcanzarla.

"¡No, espera!". -Exclamo Sebastián, logrando alcanzarla y deteniéndose detrás de ella a un metro de distancia; junto con los demás. -" Wendy no; no lo hagas, ir tras él y creer que puedes matarlo es un suicido". -Dijo.

"Sí, no seas tonta, no tienes...". -Intento decir Trevor, pero ella lo interrumpió.

"¿Idea de lo que es capaz?". -Dijo, deteniéndose en seco a unos tres metros de la puerta, y volteando a verlos; mirando por encima de su hombro. -" Recuerdo perfectamente todo le hizo a mi madre. Vi las imágenes de lo hizo en World Trade Center en las noticias y todos escuchamos el relato de los dos únicos sobrevivientes de lo que sucedió en un departamento vecino dos pisos más arriba. Sé muy bien de lo que es capaz". -Dijo, sin quitarles la mirada de encima.

"No. Iba a decir que no tienes oportunidad contra él. No solo tiene un ejército de fieles seguidores, lo hemos visto en combate y nadie se le compara, ha logrado acabar con animales mucho más grandes, ágiles y fuertes que él". -Dijo Trevor.

"Aunque fueras una luchadora y fueras muy buena en eso, te costaría perder al menos una extremidad o hasta la vida". -Dijo Sebastián, uniéndose a su amigo en su afán de intentar convencerla de que desista; compartiendo la preocupación de su amigo tejón.

"...". -Esto hizo que Wendy, girará u orientará su cuerpo hacia su izquierda, para luego girar su cabeza a la derecha; alineándola con el resto del cuerpo.

Tras eso, reflexionó un poco en ello con la mirada sobre el suelo, al menos así pareció o aparentó; ya se grabó y arraigó este nuevo objetivo a fuego dentro de ella, y nada; absolutamente nada, la hará cambiar de parecer.

"Pero es posible". -Dijo, con grata y sombría aceptación sobre su semblante serio y decidido. -" Es posible matarlo. Lo insinuaste". -Dijo, mirando a Sebastián y Trevor con el rabillo del ojo. -"... No me importa. Si para detenerlo o al menos hacer el intento debo dar mi vida, entonces lo haré". – Dijo, mirando hacia donde su cuerpo está orientado, clavando la mirada en el suelo por un segundo; para luego desplazarla hacia el muro que tiene delante.

Esto dejó fríos a todo el mundo, no daban crédito a lo qué escucharon, hasta Atlas y sus hermanos saben y están perfectamente conscientes; qué ir tras Magnus o intentar matarlo es un suicidio, lo que ocurrió en el departamento de Leonard y en World Trade Center, son la prueba de ello. Ahora todos se hallaban con la mente en blanco, si aquellas palabras no bastaron para hacerla cambiar de parecer; no tienen la más mínima de qué lo hará.

"Sé qué nos dijeron que él tiene refugios y escondites por todo el drenaje, pero ¿Podrían llevarme hasta el refugio al qué César y sus amigos llegaron?, ¿En el que vivían?". -Dijo Wendy, mirándolos nuevamente con el rabillo del ojo en un principio, para luego girarse hacia ellos y acercárseles un poco; caminando unos cuantos pasos.

Esto aumentó la incredulidad, perplejidad, preocupación y angustia de todos, e intercambiaron miradas repletas de nerviosismo, recurriendo a quién tenían a un lado, en búsqueda de alguna idea o consejo, o pidiéndole qué haga algo; lo que sea, pero todos se hallaban en el mismo callejón sin salida, sin poder ocurrírseles nada. Entonces, con el hombro palpitándole del dolor, y dejándose guiar por la angustia, la preocupación, el temor y sobre todo; por el amor que le tiene, Nala dijo:

"No, Wendy; por favor no, n-no tienes por qué hacer esto, ha-hay qué ser pacientes, s-solo espera y ya verás qué alguien más se hará cargo, lo encontrarán y acabarán con él".

"¡¿Quién?!". -Pregunto Wendy, con enojo, molestia y sarcasmo. –"¿La policía?, ¿el gobierno?, ¿El ejército?, ¡apuesto a qué no han encontrado ni se les ha ocurrido absolutamente nada!, y estoy segura qué César y sus amigos no harán nada, ¡tan solo vean cómo terminaron él y sus amigos, cómo quedó su grupo!". -Dijo, con su mirada puesta sobre la pastor alemán. –"Me prometí qué vengaría a mamá a toda costa, dejé de buscarlo luego de qué César me encontró y luego de los conocí porque él y sus amigos tenían el mismo objetivo, pero el compañerismo y puede que hasta la amistad que había entre ellos ya no exista. Nadie va a hacer nada para encontrarlo Nala, no saben dónde ni cómo buscar o tienen tanto miedo de él qué ni siquiera lo intentan, yo no seré cómo ellos, 'si quieres que algo se haga bien, tienes que hacerlo tú mismo'. Todo depende sólo de mí ahora. Voy a encontrarlo y a matarlo". -Concluyó.

Tras lo cual se dio media vuelta, reenfocando su atención en la puerta principal, hacia la cual comenzó a dirigirse sin apartarle la mirada. En eso, las lágrimas de Nala comenzaron a brotar nuevamente, ya no eran debido a la mordida qué le dio, eran lágrimas de tristeza y dolor emocional, se hallaba devastada, por lo qué; sin poder soportarlo ni contenerse más, dijo:

"¿…Por qué…?, ¡¿Por qué Wendy?!; ¡¿Por qué?!, ¡¿Por qué me haces esto?!, creí que me amas". -Dijo, con voz sollozante; la cual se apagó hasta volverse un susurro o gemido lastimero con un timbre chillón, y bajando la cabeza con los ojos firmemente cerrados; abatida y completamente entristecida.

Esto hizo que Wendy se detuviera bruscamente a medio metro de la puerta; patidifusa, pero dicha perplejidad solo duró un instante; pues inmediatamente después, fue intercambiada por una repentina y abrumadora furia. Entonces; procedió sin previo aviso —tras mirarla de reojo fugazmente—, a atacarla, girando sobre su lado izquierdo y propinándole una poderosa patada giratoria en la cara; esta fue tan fuerte que la despegó del suelo, y cayó medio metro más lejos de donde anteriormente se hallaba.

Nuevamente, todos los demás quedaron apantallados, no por el hecho de volviera a hacerle daño; si no por la vertiginosa velocidad con la se lanzó hacia ella, se movió tan rápido que se volvió un borrón de color rojo que generó una brisa de aire diminuta y antes de que se dieran cuenta; ya se hallaba entre ellos, con su cuerpo orientado hacia la pared derecha y mirando a Nala con una expresión de molestia y enojo, y respirando con cierta pesadez.

Nala logro ponerse de pie con cierta dificultad; tras lo cual, Wendy procedió a acercársele con una firmeza y resolución; que parecía ser naturales de ella desde nacimiento. Cuando se hallaba a un metro de la pastor alemán, Nala giró la cabeza para voltear a verla, cosa que Wendy sabía sobradamente que haría. Entonces; coloco su pata izquierda sobre su mejilla y estampó el otro lado de su cara contra el suelo con en un solo movimiento, fue tal la fuerza y velocidad que hubo en ello; que el resto del cuerpo de Nala se unió a ella en el suelo. Haciendo que todos se horrorizarán y volvieran a sorprenderse, algunos fueron incapaces de impedir que una exclamación ahogada brotara de sus gargantas.

"¡Hija de p**a!; ¡¿cómo te atreves?!, ¿por qué te hago esto?; ¡¿que por qué te hago esto?!, ¡¿Tienes el descaro de preguntármelo?!, ¡ibas a violarme!". -Exclamo, manteniéndola en el suelo; ejerciendo presión sobre su cara con su pata.

"¡No!, Yo...". -Intentó excusarse, pero Wendy se lo impidió; ejerciendo aún presión sobre su mejilla.

"Cállate la p**a boca". -Le gruño Wendy. -" Ibas a violarme. Estás enferma, ¿Enserio pensabas que me quedaría ahí sin hacer nada? Maldita loca". -Dijo, aumentando la presión sobre su cara. -" Esto. Es. El colmo. No voy a dejar que me conviertas con lo que te quieras, gustes o mandes, no soy tú juguete. Estoy harta de ti, Nala". -Dijo, sin dejar de aplastar su cabeza contra el suelo.

Nala se hallaba petrificada, completamente paralizada por el miedo, no podía hacer nada; solo mirarla, sintiendo la mayor inseguridad, fragilidad e impotencia de su vida. Entonces Wendy procedió a alzar su otra pata en el aire para darle el golpe de gracia, para el espanto de todos, helándoles la sangre y haciendo que abrieran los ojos como platos. Nala comenzó a moverse, luchar y forcejear desesperada en medio de un paroxismo de terror, llorando y temblando como gelatina; temiendo como nunca por su vida.

"¡Wendy no!". -Exclamo Pelis, y salió disparado hacia ellas para intentar detenerla.

La pata Wendy cayó, y Nala se orinó ahí mismo. La pata de Wendy aterrizo sobre el lado derecho de su hocico en vez de rajarle el cuello, duplicando el aplastamiento de su cabeza y haciendo que dejará escapar un pequeño grito de dolor. Pelis se detuvo bruscamente, derrapando sus patas y sus garras sobre el suelo, y se les quedo mirando expectante y preocupado, con los ojos fijos sobre Wendy, atento al menor movimiento; dándole el beneficio de la duda tras haber visto esto.

"...Vete...al ca***o". -Le dijo Wendy a Nala tras un prolongado silencio tenso, enseñándole sus colmillos con la boca abierta; de los cuales se caían y deslizaban gotas de su saliva. Cosa que hizo que Pelis se colocará al lado derecho de Wendy en posición de ataque, listo y dispuesto para saltarle encima si se le acercaba a su hermana; aunque sea un milímetro más.

Tras eso, Wendy quito sus patas del rostro de Nala y tras mirarla por un momento con desprecio y odio, se dio media vuelta y se alejó, para alivio de Pelis, quién se tranquilizó un poco y se acercó a su hermana apremiantemente. Una vez a su lado, se le quedo mirando preocupado y le preguntó si se encontraba bien. No le respondió, se hallaba en shock, con una honda e intensa sensación de pavor corriendo por sus venas; sin poder dejar de temblar y sin importarle en lo más mínimo el hecho de que su pelaje está comenzando a empaparse con su orina. Esto hizo que Pelis volteara a ver a Wendy, a quién le dedico una mirada llena de resentimiento; mostrándole los dientes con el ceño fruncido, sin importarle que no lo esté mirando.

Comparte y entiende los pensamientos de su hermano, el que Nala haya intentado abusar sexualmente de ella es algo inexcusable y que no se puede dejar pasar; ni tomar a la ligera, pero en su opinión, Wendy acaba de excederse. Aquello fue el colmo; la gota que rebaso el vaso, como vuelva a tocarle un solo cabello, la atacará sin mostrarle la menor compasión; y dando lo mejor de sí.

Wendy jamás se había sentido tan asqueada, a esa p*** no le bastó haber intentado violarla, se hizo la víctima e intentó manipularla y chantajearla emocionalmente usando el amor, está es la razón por la que explotó, vio a través de sus trucos, engaños y mentiras, finalmente veía cuan miserable y rastrera que es en realidad, lo que le dijo no fueron simples habladurías, fue la cruda verdad. Ya no sentía afecto por ella en lo más mínimo, por eso la atacó sin el menor remordimiento, aún quedaba un atisbo de ese amor luego de que la mordió para que no la violará, pero cuando intentó lavarle el cerebro y convencerla de que no se hallaba en una relación tóxica, ese atisbo acabo pulverizado y destruido. Está loca si cree que va a permanecer al lado de alguien que quiere imponer cualquier cosa que le salga del cu**; sobre todo una relación tan tóxica como esa, toxicidad que —para rematar— ella negará a cal y canto con todas sus fuerzas.

No tardó en llegar hasta los demás, quiénes se hicieron a un lado; abriéndole camino sin ser capaces de quitarle los ojos de encima, y no es para menos, todos esos largos minutos que han transcurrido desde que salieron de la habitación de invitados; han sido una completa locura, han pasado, visto y descubierto tantas cosas, que sus mentes están atiborradas, procesando una cantidad insana de información.

Wendy se detuvo en seco entre ellos, en medio de ese camino que le abrieron y volteo a ver a Trevor y Sebastián.

"¿Van a llevarme a ese refugio, sí o no?". -Preguntó, de manera tajante y brusca, pero no es para menos después de todo lo que ha pasado; es de lo más lógico que este de mal humor.

Trevor y Sebastián abrieron los ojos, y se le quedaron viendo incómodos, guardando completo silencio, no sabían siquiera hacia donde mirar o si había a donde más mirar, a pesar de que todo esto ha sido demasiado para ellos y los demás, siguen firmes en su opinión, en que ir tras Magnus; es la más terrible de las ideas.

Aquel silencio por parte de ambos fue la única respuesta que Wendy necesitaba, era evidente que se trataba de un sincero y escueto: No. Por lo que, tras bajar la mirada y ver el suelo por un segundo; Wendy volvió a clavar su mirada en la puerta con intensidad y reanudo su marcha hacia esta, ligeramente desalentada y o decepcionada, ya suponía que Trevor y Sebastián se rehusarían, ese silencio lleno de incomodidad y nerviosismo se le confirmo, pero albergaba una pequeña esperanza de que cambiarán de parecer y se sobrepondrían al miedo para; al menos, ayudarla a dar con ese sitio que será su punto de partida en su búsqueda de Magnus.

Mientras todos miraban cómo se dirigía hacia la puerta con impotencia, Atlas logro salir finalmente de su estupor, reflexionó y meditó con rapidez, mientras Wendy se subía de un salto a una cajonera que se encuentra a un lado de la puerta, el ruido del picaporte siendo girado, el leve crujir de la madera y el rechinar de las bisagras de la puerta; lo sacaron de sus pensamientos, y vio que Wendy aterrizó al suelo, con la puerta entreabierta tras ella. Esto hizo que el corazón se le acelerara e, inmensamente preocupado, sin importarle en lo más mínimo el peligro que correría o lo que le fuera a pasar, se apresuró a decir:

"¡Espera!, voy contigo". -Y corrió apremiante hasta ella.

"¡¿Qué?!". -Fue la incrédula y atónita exclamación por parte de los demás. Siendo Pelis y Nala la excepción.

Atlas los ignoró completamente y se detuvo cerca de Wendy, ella volteo a verlo y lo miró detenidamente, la inexpresividad y seriedad de su rostro hacía imposible la tarea de averiguar sus pensamientos, se concentró más que nada; en el rostro, la mirada y el lenguaje corporal del sabueso. Atlas se hallaba de pie delante, con el hocico medio abierta, su pecho y espalda subiendo y bajando como si jadeará y con un rostro genuinamente preocupado. Su lenguaje corporal y sus ojos, le demostraron que hablaba muy enserio, podía ver el miedo que está tratando de ocultar con todas sus fuerzas; en ellos, pero también su firmeza en la decisión que acaba de tomar y de dar a conocer.

"De acuerdo". -Dijo Wendy, convencida; y dándole su aprobación. Haciendo que los demás intercambiaran miradas de estupefacción e incredulidad entre sí. -" Andando, no perdamos más tiempo". -Dijo, volviendo a colocar su mirada sobre la puerta.

La cual abrió tomándola con una de sus patas delanteras, jalándola hacia ella. En ese momento, Nala abrió los ojos dramáticamente; volviendo en sí, aquella angustia y terror seguían corriendo por venas con menor intensidad y aún se sentía físicamente débil, aun así, logro levantar su cabeza y su cuello súbitamente y miró hacia la puerta. A pesar de todo lo ocurrido, su amor por Wendy sigue intacto, el hecho de que a punto salir tras el responsable de las mayores tragedias que han ocurrido en la ciudad últimamente; reavivó su preocupación y temor de algo le pase, en su abrumado estado, logro sacar la fuerza suficiente para reincorporarse; cosa que asombro a Pelis, y vio como la figura de Wendy comenzaba a desaparecer detrás de la puerta. Ya no pudo soportarlo más, en medio de un paroxismo de desesperación y preocupación; procedió a correr hacia ella.

"¡Espera Wendy!, ¡yo ta-!". -Intentó decir mientras se dirigía hacia allá, con ojos inundados de lágrimas. Pero entonces; Atlas, enfurecido, se media vuelta rápidamente girando sobre su lado derecho, y le conectó un fuerte golpe en la mejilla con las almohadillas de su pata delantera derecha; como si tratará de un bofetada o manotazo. Tirándola al suelo.

Sería mentira decir que esto sorprendió a los demás ahí presentes, a estas alturas; ya no había nada que pudiera tomarlos desprevenidos, simplemente se quedaron mirando, tan callados como unas tumbas.

"¡Oye!". -Gritó Pelis enfurecido, al ver esto; y salió disparado hacia allá. -" ¡¿Qué c****os te pasa?!". -Preguntó, poniéndose entre él y Nala en posición defensiva; dispuesto a herir a su propio hermano adoptivo con tal de protegerla.

"...Jamás imagine que fueras tan cínica". -Dijo Atlas, con su voz engrosada por el odio y la ira, mirando a Nala; e ignorándolo a Pelis por completo. -" Quisiste violarla, trataste de manipularla ¡y ahora esto!, ¡¿qué mi****s te sucede?!, ¡¿no escuchaste lo que te dijo?!, ¡no quiere volver a saber de ti, ni tener nada que ver contigo!". -Le reprochó, asqueado. Enojado y molesto como nunca en su vida. -" ...Me das asco. Te he perdonado por ser mi hermana, pero ahora... Siempre piensas que todo debe ser tal y como tú quieres que sea, que todo debe girar en torno a ti, que puedes hacer lo que te plazca...ya estoy harto. Jamás he conocido a alguien tan egoísta, narcisista e insensible como tú, después de todo lo que ha pasado, sigues comportándote como si no hubiese pasado nada. Me enfermas. Espero que te pudras en el infierno". -Dijo, para luego darse media vuelta, caminar hacia la puerta; y desaparecer detrás de esta junto con Wendy.

Las últimas dos frases que le dijo, se las escupió con el mayor desprecio y rechazo que jamás ha sentido.

Aquellas palabras, penetraron el corazón de Nala de manera gélida y sin compasión alguna, haciendo que mirará desecha; y con completa impotencia, como salían por la puerta; con los ojos muy abiertos y con sus pupilas reducidas a un tamaño diminuto. No tardó en entrecerrar los parpados, sus ojos volvieron a inundarse de lágrimas e inmediatamente después; comenzó a sollozar desde lo más profundo de su ser, cubriéndose el rostro con las patas. Daba todo de sí, se desgarraba el corazón, las entrañas y el alma con su llanto, era tan estridente y escandaloso; que aturdió a todos los ahí presentes varias veces.

El que Wendy rompiera con ella, la abandonará y la lastimará, no era el motivo de su llanto, tampoco su preocupación y temor de que le ocurriese lo peor, fueron aquellas palabras dichas por Atlas. La destrozaron. La golpearon de tal manera a un nivel emocional y personal, que derrumbaron y la obligaron a salir de su mundo. Aquellas palabras dolorosas y crueles; pero ciertas de Atlas, pulverizaron su orgullo y la hicieron ver finalmente el tipo de individuo que realmente es. Alguien tan vanidoso, impulsivo, egoísta y narcisista, que intentó violar a su primer gran amor, a quién después intentó chantajear y manipular para hacerle creer algo muy distinto, y el colmo de los colmos; no mostro empatía y no arrepentimiento en lo más mínimo por sus acciones.

La repulsión y desagrado que ahora tiene hacia ella misma está tan grande y fuerte; que escapa completamente de su comprensión. Sigue sin poder creerlo. No entiende, ni tiene la más mínima de idea de cómo es que ha podido ser capaz de hacer algo como eso, y lo peor es que tuvo que ser su propio hermano; uno de sus seres más cercanos y queridos, quién tuvo que decírselo de la manera más fría y cruel para hacerla entrar razón.

Ahora cree fervientemente; que es la peor y más repulsiva de las escorias, una criatura de lo más vomitiva. Algo que no merece ser considerado como un ser vivo.

Con sus poderosos sollozos aturdiéndolo de vez en cuando, Pelis se quedó mirándola de pie delante suyo; entristecido e impotente, lamentándose y sintiéndose más inútil que nunca. Sabe que podría hablarle, intentar convencerla de que todo lo que le dijeron no es verdad, pero sabe que aquello no contribuiría nada; al menos por ahora, tendrá que esperar, cosa que lo exasperaba ya que no soporta verla así, pero se halla resignado; no tenía de otra.

"Gracias". -Le dijo Weny a Atlas; genuinamente agradecida, tras varios segundos de silencio, mientras caminaban hacia el fondo del pasillo; en dirección a las escaleras descendentes de ese piso.

"... ¿Por qué?". -Preguntó él, luego de haber superado la sorpresa inicial; volteando a verla con una ceja levantada.

"Por secundarme y defenderme allá". -Respondió ella, volteando a verlo; para luego dedicarle una sonrisa de felicidad pura.

"No hay qué". -Dijo él, correspondiendo dicha sonrisa.

Aquello puso punto y final a esa breve conversación, regresaron sus miradas al frente y comenzar a bajar los escalones. Por más trivial que pudo haber sido eso, para Atlas fue un detalle pequeño de enorme valor, ya que cuando la miro a los ojos; pudo ver claramente, que en el fondo sigue siendo la misma.

En ese momento, Mangle levantó sus ancas tras estar mirando al piso del apartamento por varios segundos; y comenzó a dirigirse hacia la puerta, cosa de la que todos se percataron.

"¡Espera, no!". Exclamo Sebastián y procedió a lanzar su pata delantera derecha hacia ella de manera precipitada; como si fuese una cobra. - "¿Tú también, Mangle?". -Preguntó preocupado, tomándola de la pata izquierda y mirándola a los ojos. No le respondió, su férrea y decidida mirada lo decía todo. -" No...no vayas; por favor, es un suicidio". -Gentilmente le suplicó.

"...Entonces Acompáñame". -Le suplicó ella, tras varios segundos de silencio en los que se quedó mirando el suelo; levantando la mirada y viéndolo a los ojos. Aquello lo tomó completamente por sorpresa, y se le quedo mirando con los ojos abiertos y sin aliento. -" Por favor...". -Dijo, suave y dulcemente, con las orejas aplanadas; y mirándolo con grandes ojos tristes de cachorro.

Sebastián miró hacia un lado atónito, luego al suelo con el hocico medio abierto; y con la respiración cortada, tras varios segundos cerró la boca y la miró a los ojos. ...Sin decirle nada. Esto apagó la débil luz de esperanza de Mangle, haciendo que bajará la mirada desilusionada y entristecida, sin guardarle el más mínimo rencor y sin sentir el menor ápice de decepción, pues el dolor y la tristeza que le producía a Sebastián aquella decisión; se transparentaba en su rostro y su mirada vidriosa y aguanosa.

Esto lo pilló tan desprevenidamente; que la fuerza de su agarre disminuyo considerablemente, cosa que Mangle aprovecho, logrando liberar su pata con gran facilidad, deslizándola suavemente hacia sí misma, con gran pesar y toda la desilusión y tristeza de su ser. Sebastián volvió a abrir los ojos sorprendido, bajó su pata de regreso al suelo; y miro con absoluta impotencia, cómo se daba media vuelta y comenzaba a dirigirse nuevamente hacia la puerta. Sin poder hacer más nada, se quedó dónde está; cabizbajo, con las orejas aplanadas y mirando el suelo; abatido y con pesar.

Mangle se detuvo una vez llegó a la puerta —la cual aún se haya entreabierta—, y deteniéndola o tomándola del borde con una pata; volteo hacia atrás para ver a Sebastián una últimamente vez. Él se quedó mirando el suelo, callado cómo una tumba. Aumentando el dolor y la tristeza de Mangle. Ella solo deseaba que la mirara a los ojos una vez más, es muy probable que aquella sea la última vez en la que se verán con vida.

Añoraría poder darse el lujo de esperar un poco más para comprobar si; al final, eso acababa ocurriendo, pero no podía, ya se ha atrasado mucho, debe apresurarse si quiere alcanzar a Atlas y Wendy, de lo contrario les perderá completamente la pista o se quedará muy atrás; siguiéndoles el rastro y corriendo el peligro de poder ser atacada. Por lo que salió por la puerta, cerrando los ojos acongojada; soltando una lágrima llena de tristeza y pesar que cayó al suelo. Tras lo cual, se apresuró a alcanzar a Wendy y Atlas.

El viciado silencio que reinaba sobre el departamento era palpable; incluso con los estridentes sollozos de Nala. Entonces, Sebastián comenzó alejarse, abrió la puerta por completo y salió al pasillo, los demás llegaron raudos hasta la puerta y asomaron sus cabezas desde el umbral, lo vieron alejarse, caminando por el pasillo, pero en dirección contraria a Atlas, Wendy y Mangle, con la cola caída y colgando; si fuese más larga la estaría arrastrando por todo el tapete, dirigiéndose hacia los escalones que se encuentran al final de aquel pasillo; y que conducen a los pisos superiores. Poco más de un minuto después, llego hasta donde el pasillo termina; y no tardo en desaparecer de la vista de Trevor y los demás, doblando a la derecha, comenzando el ascenso de aquellos escalones con gran lentitud; completamente abatido.

El techo, ahí es adónde va. Necesita salir, respirar aire fresco y estar solo; cómo nunca en su vida, agradecía ligeramente en sus adentros; que Wendy, Atlas Y Mangle, no cerrarán la puerta cuando se fueron, de lo contrario eso no le hubiera sido posible.

Trevor y los demás dejaron de asomarse desde el umbral de la puerta y entre todos; intercambiaron miradas llenas de temor, angustia e incertidumbre, se hallaban completamente perdidos y desorientados, sus mentes divagan. Han sido neutrales desde que todo lo que pasado; sucedió, pero dicha neutralidad se ha transformado en incertidumbre e inquietud, y son tan grandes; y es tanta la fuerza que tienen, que son incapaces de soportarlas, es como si estuviera matándolos internamente en más de un sentido. Pero a pesar de la desesperación que esto los producía, sigue aferrados a mantenerse al margen. Sebastián ya lo dijo, ir tras Magnus es una locura, no van a poner sus vidas en juego.

Así terminaron. Fracturados, divididos, en medio de un mar de dudas. Cómo César y sus amigos. Justo en ese momento; solamente hasta ahora, Jonathan logro salir de la reflexión en la que estuvo tan inmerso. No tardó en ver cuan dudosos se hallaban y lo desecha que está Nala, su preocupación se disparó y comenzó a alterarse; cuando vio la puerta abierta de par en par, sus peores sospechas y temores se hicieron realidad cuando se dio cuenta de que, faltan 3 canis.

Aclaraciones y explicaciones.

En los animales, se llaman ancas a los huesos íleos cubiertos de músculos y tegumentos (piel).

Eso sería todo por esta vez. Dejen sus reviews, dudas y preguntas. Recomienden mi historia si les está gustando. Eso me ayudaría y motivaría mucho para seguir escribiendo, y nos vemos; la próxima.