Buen Día.
Por fin, puedo compartirles la primera actualización del año, y que mejor que empezar con linda locura y su nueva temporada. Espero que les guste este capitulo.
En el capítulo anterior: Nozomi y eli refuerzan la amistad cuando ven los fuegos artificiales del festival de verano. Además, la abuela de Nozomi el dice muchísimas cosas importantes a Eli,entre ellas el hecho de lo que le pasa a Nozomi tiene que ver con sus recuerdos.
Disfruten este nuevo capítulo.
XX
El festival escolar y la linda chica.
El verano por fin había terminado, y con ello, el nuevo ciclo escolar comenzaba. El verano le dio paso al otoño, y los tenues colores de naturaleza muerta, naranjas y marrones, predominaban en las calles. El mundo a mi alrededor comenzaba a ser un poco más melancólico con los nuevos colores otoñales, y las nubes, casi todo el tiempo, estaban grises y con amenaza a romper en una tormenta.
La escuela volvía a llenarse de estudiantes, y justamente el primer día después del regreso de las vacaciones, todas estábamos agrupadas en el auditorio principal de la escuela. Sé que no había pasado tanto tiempo, pero volver a ver a las chicas con sus uniformes y todo ese ambiente escolar, de susurros y de cuchicheos, me hizo pensar que el pasado había quedo muy lejano; me sentía envuelta en una sensación nueva que no había sentido antes.
Al entrar al auditorio, pensé que todas y cada una de las estudiantes nos encontrábamos ahí, supuse eso porque nunca había visto a tantas chicas juntas en un solo lugar. Sobre el escenario del auditorio, la directora hablaba y hablaba; dándonos la bienvenida de nuevo a ese ciclo escolar. Yo pretendía escucharla, ya que no me interesaba mucho los anuncios que tenía que decir y menos cuando la directora, con voz animada y una enorme sonrisa esbozada en los labios, se dirigió a todas y nos vio detenidamente, como si de verdad prestara atención a cada uno de los ojos que la veían atentamente:
—Es un gusto tenerlas de vuelta, chicas —Su voz era autoritaria, y se notaba que era fácil para ella dar un discurso como ese; quién sabe cuántas veces lo había hecho—. Como sabrán, esta segunda mitad del ciclo escolar es sumamente importante para nuestra escuela, ya que se llevará a cabo el festival escolar a puertas abiertas para presentar las actividades con las que cuenta nuestro maravilloso plantel educativo.
Como decía, eso no me emocionaba lo sufriente como para ponerme eufórica y gritar de emoción (cosa que ya hacían otras de mis compañeras), ya que, si había un festival, también significaba que tendría que participar con mi clase en actividades que probablemente no me interesarían en lo más mínimo. Sin embargo, alguien a mi lado sí que estaba emocionada por el discurso de la directora Minami.
—Un festival… —Dijo Nozomi con voz ensoñadora y sin perder de vista a la directora. Sus ojos lanzaban chispas esperanzadas y su sonrisa se hacía más grande conforme más hablaba la directora; se veía muy linda—. Yo quiero participar en ese festival.
—El festival cultural se realizará en las próximas semanas. Los clubes culturales y deportivos tendrán que presentarse en la asamblea de preparación con sus representantes, los cuales decidirán que evento presentaran este año; además de los pequeños puestos que tendrán que preparar cada una de las clases —Ya casi no ponía atención a lo que decía la directora Minami, estaba más que hipnotizada sintiendo el latido de mi corazón cada que Nozomi daba brinquitos emocionados con cada palabra del discurso de la directora.
—¿Te gustan los festivales, Nozomi? —Musité. Realmente hablaba más para mí que para ella, ya que no quería romper su emoción; quería seguir viendo sus tiernas reacciones.
—Claro que me gustan los festivales, Elichi —Dijo sin volver la mirada hacia mí—. Yo quiero participar en todas las actividades. Este será el mejor festival de todos. ¡Será el festival de Nozomi! —Dijo con determinación al momento que sus ojos se encontraban con los míos; su rostro esbozaba una dulce sonrisa—. Además…
Antes de que Nozomi pudiera terminar de hablar, las voces que cuchicheaban con emoción a nuestro alrededor, debido a la emoción que presentaba el festival, poco a poco se fueron apaciguando, hasta que un profundo silencio predominó de nuevo en el auditorio. La directora aún no terminaba de hablar, y con solo un ademán de su mano silenció a todas, haciendo que le prestáramos atención de nuevo.
—Por otra parte, tengo un anuncio importante que hacerles —Si antes se podía escuchar un poco el sonido del viento, en ese momento este también desapareció, dejándonos en un silencio absoluto—. Desafortunadamente, no todas son buenas noticias, ya que, por razones personales, la actual presidenta del consejo estudiantil… —Esta vez, las palabras de la directora si se ganaron toda mi atención. Volteé a verla, asombrada por lo que decía— ya no va a poder desempeñar su trabajo en nuestra escuela lo que resta de este año escolar. —Las voces de las estudiantes volvieron a resonar, con susurros de asombro y desconcierto—. Dicho esto, he decidido que la persona que reemplace y ocupe este puesto, será elegida, de entre las candidatas que se postulen para nueva presidenta, el mismo día que culmine nuestro festival cultural —Sin embargo, todos esos susurros desaparecieron para mí, solo quedando a mi alrededor la voz de la directora—. Así que, si quieren presentarse para el puesto, estaré recibiendo sus solicitudes hasta el término de este día. Solo las que cumplan los requisitos establecidos podrán postularse para presidenta del consejo estudiantil.
La directora Minami seguía hablando, pero yo ya no escuchaba nada de lo que decía. Estaba absorta en mis pensamientos, pensando en la falta tan grave que había cometido en todo el tiempo que llevaba en esa escuela.
Había olvidado por completo el motivo principal por el que había llegado a Japón, a Otonokizaka. Había olvidado las palabras de mi abuela hasta ese momento, y todo por estar… jugando con Nozomi. No la culpaba de eso y mucho menos. Los momentos que había pasado con Nozomi eran preciados para mí, pero era verdad que me hicieron desviarme de mi verdadero cometido con la escuela: Salvar la que una vez fue el orgullo de mi abuela.
No era tonta, y no ignoraba por completo lo que pasaba en Otonokizaka desde hace unos años. Sabía muy bien que la escuela sufría por la falta de estudiantes, y si no se solucionaba ese asunto en algún futuro podría correr el riesgo de cerrar. Yo tenía la responsabilidad de salvar la escuela. Es por eso que tenía que postularme como presidenta del consejo estudiantil y, posteriormente, ganar la presidencia para tener un poco de poder en las decisiones de la escuela. Tenía que hacerlo, era mi responsabilidad.
—Elichi, quiero ver a la directora —Ahora recordaba cuál había sido mi descuido—. Tengo que ir rápido, porque quiero contarle una cosa, ¿me esperaras en el salón de clases, Elichi? Puedes llevarte a Homura-chan y nos comunicaremos con ella, ¿de acuerdo?
Volví la mirada hacia el frente del auditorio, esperando a que la directora se fuera a su oficina. Todas las demás estudiantes también salieron, solo quedaba yo en el auditorio y me di cuenta de eso cuando las voces de susurros desaparecieron a mi alrededor.
—Vamos, Nozomi —Dije repentinamente, olvidando por completo que Nozomi se había ido momento antes. Estaba tan conmocionada con mis pensamientos que realmente me costaba pensar con claridad—. Supongo que regresó al salón.
Salí del auditorio, determinada en ir a la oficina de la directora. Pensé que era más seguro que me presentara antes que nadie, así podría hablar con más tranquilidad con ella. Era sencillo, solo tenía que plantearle mi interés por la escuela; aunque la verdad, pensarlo parecía más fácil que de verdad hacerlo. No sabía cómo reaccionaría la directora, y menos tomando en cuenta mi comportamiento en el anterior periodo escolar. Tenía una historia ya escrita en Otonokizaka, y seguro que no iba a ser sencillo pasar sobre el obstáculo que me dio la fama de ser la golpeadora de una chica. Pero eso no me importaba en ese momento. Al menos tenía que intentar hablar con la directora.
Cuando llegué frente a la puerta de la dirección, esperé a tranquilizarme un poco y ordenar mis ideas. Me mentalicé antes de tocar la puerta de madera que, en ese momento, frente a mí, parecía más grande e imponente que nunca. La miré con determinación y levanté mi mano en un puño para anunciarme. No obstante, antes de tocar la puerta, esta se abrió dejándome ver la cabellera púrpura de Nozomi detrás de ella.
—¿Entonces puedo hacerlo? —La voz de Nozomi parecía aún animada; se notaba que le gustaban mucho los festivales. Bueno, a juzgar por la emoción del festival de verano, creo que ese comportamiento era normal en ella. Ni siquiera se dio cuenta de que estaba a solo unos pasos de ella—. Quiero intentarlo, ¡quiero intentarlo Minami-san!
—Ya te dije, Nozomi, que si quieres hacerlo puedes intentarlo, pero tienes que convencer a todos en tu clase.
—Realmente me haría muy feliz poder hacerlo —Las manos de Nozomi se juntaron, y con un hermoso brillo en los ojos veía hacia el techo ensimismada—. Será divertido y seguro que todas en la clase nos divertimos. Habrá muchos colores, y prometo que yo seré la protagonista, aunque si no puedo serlo, me conformare con tan solo aparecer…
—Veo que esto te emociona, Nozomi-chan —La directora le esbozó una amable sonrisa a Nozomi y liberó una risita—. Pero creo que tendrás que consultarlo con todas en tu clase. Vamos… —Su mirada se dirigió a mí—, parece que alguien estaba preocupada porque su amiga no regresaba y vino a buscarte —Nozomi se volvió hacia mí y abrió los ojos con sorpresa. Sus mejillas adquirieron un tenue rubor rosado y una suave sonrisa comenzó a brotar en sus labios. Yo sonreí también al verla.
—Y-Yo… —Desvié la mirada. La forma en la que me veía la directora Minami, y sus palabras, me hicieron poner nerviosa—. Yo no estaba preocupada —musité.
—¡Elichi! —Gritó Nozomi un poco nerviosa, quizás por la sorpresa de que apareciera detrás de ella de repente—. Te dije que te vería en clase, y que te podrias comunicar conmigo por medio de Homura-chan —Nozomi miró hacia todos lados—. ¿Dónde está ella, por cierto? —Ni siquiera yo lo sabía, no recordaba que ella me hubiera encargado a Homura en algún momento—. ¿No me digas que la abandonaste en el auditorio?
—¿L-Lo hice? —Dije sin entender aún muy bien la situación. Realmente no recordaba en que momento me lo había dado en primer lugar—. ¿Estás segura que me lo diste? —Nozomi hizo un puchero y, enfadada, salió de la dirección con pasos apresurados.
—¡Tonta Elichi! —Dijo ofendida mientras corría en dirección al auditorio.
—¿Qué es lo que le pasa? —Dije sin prestarle mucha atención.
—Parece que la hiciste enojar, Eli-san —Volví mi mirada hacia la dirección, donde Minami-san esperaba a un lado de la puerta—. Y dime, ¿se te ofrece algo más?
Al mirar a la directora de frente, todas las ideas que había en mi cabeza se transformaron en humo. Sabía lo que tenía que decir, y tenía las palabras adecuadas para decirlo, pero era verdad que al estar frente a la directora después de tanto tiempo, me hacía sentir un poco cohibida y nerviosa.
—Bueno, yo… —No podía comportarme temerosa en un momento así, tenía que tomar toda la determinación que tenía; debía mantenerme firme si realmente aspiraba al puesto de presidenta del concejo—. He venido a hablar con usted acerca del puesto vacante para presidenta del consejo estudiantil.
La directora, que parecía desinteresada por mis palabras, se dio la vuelta y, sin decir nada, caminó en dirección a su escritorio. En su escritorio había algunos documentos, los cuales tomó y los puso frente a mí.
—Qué bueno que lo dices, Ayase-san —Dijo amablemente; aunque algo en su tono de voz me hacía sentir más nerviosa—. Si quieres postularte, puedes llenar una de estas solicitudes y presentarla al término de las clases.
—Gracias. Pero yo pensé que podría escucharme…
—¿Escucharte? ¿Acaso haya algo más que me tengas que decir?
—Bueno, es con respecto al puesto, y la verdad, pienso que yo sería la más adecuada para desempeñar este trabajo. Creo que cumplo los requisitos necesarios, y mis calificaciones son buenas también, además de que…
—Detente, Ayase-san —La mujer esbozó una sonrisa compasiva. Al verla, sentí como si mi corazón se presionara por dentro—. Sé lo que quieres decir, y también sé muy bien porque estás aquí. Pero entiende que tienes que presentarte por medio de una solicitud y, posteriormente, yo juzgaré si eres capaz de hacerte cargo de este puesto o no. Nada de lo que me digas ahora, o todo el pasado que involucra a tu familia con esta escuela, funcionara para que tengas un puesto preferencial en esta elección. Así que es mejor que te retires por ahora y regreses en la tarde, cuando esté recibiendo las solicitudes de las demás estudiantes.
Incluso si quería reprocharle, la forma amable y autoritaria en que hablaba no me daba oportunidad de pensar en las palabras adecuadas con las que podía contrariarla. Ella tenía razón, y supuse en ese entonces que tendría más mérito presentarme bajo las reglas que me planteaba la directora que hacerlo por mi propio capricho de salvar la escuela.
—Entiendo… —Tomé los documentos de las manos de la directora. El papel crujió un poco en mis manos—. Me presentaré para las elecciones y le prometo que saldré electa y…
—Eso es todo lo que necesitas decirme, Ayase-san —La mujer se acercó a mí y me acompañó a la puerta—. Por ahora, no te preocupes de otra cosa que no te concierne —Sabía a lo que se refería, pero no dije nada más—. Y ahora, creo que tienes cosas más importantes de las que ocuparte. Como, por ejemplo, contentar a Nozomi después de que la hicieras enojar.
Antes de que me diera cuenta, estaba frente a la puerta cerrada de la dirección. Minami-san ni siquiera me había dado oportunidad de decir otra palabra, aunque en ese momento lo agradecía ya que, hablar con ella me había costado más trabajo del que pensaba.
Regrese al salón de clases sin prestar verdadera atención en que, en todas las aulas, las estudiantes planeaban lo que harían para el festival escolar. Cuando llegué a mi salón, y como me imaginaba viendo alrededor, mis compañeras de clase se amontonaban frente al pizarrón y discutían acaloradamente entre ellas.
Sin tomarles importancia, fui directo a mi lugar. Me sorprendí al ver que Nozomi había regresado del auditorio. Cuando me vio, hizo un puchero y desvió la mirada mientras abrazaba a Homura-chan y la atraía a su pecho. Me senté detrás de ella y me acerqué a su oído, sin siquiera ponerme a pensar que de verdad Nozomi estaba molesta conmigo. Yo, en ese momento, pensaba que era una molestia pasajera, o que era uno de sus típicos juegos.
—¿Qué es lo que pasa? —Le susurré al oído. Mi mirada estaba inmersa en mis compañeras de clase, las cuales, una a una regresaba ordenadamente a sus lugares. Nozomi no contestó, simplemente desvió la mirada hacia la pared y yo, al ver su actitud aniñada, preferí que sería mejor no hablarle de nuevo.
Los susurros de mis compañeras volvieron a resonar, como un suave viento que envolvía todo el salón. Todas, y cada una de ellas, al regresar a sus lugares, volvieron sus miradas hacia mí; podía jurar que no faltó ninguna de mis compañeras en verme de reojo con una especie de impaciencia, o miedo, o incluso algo de intriga. Sin prestarles mucha atención, volví mi mirada hacia el pizarrón. Pensé que las clases comenzarían en ese instante, pero justamente una chica, la cual, si no mal recuerdo era la representante de la clase, seguía parada frente al pizarrón y nos miraba con autoridad.
—Bien, ahora que estamos completas —La chica dirigió su mirada desdeñosa hacia donde estábamos Nozomi y yo—, podremos por fin decidir cuál de todas las actividades escogeremos para presentar en el festival. —La mirada impasible de esa chica no me dejo tranquila ni un segundo.
—¡Tenemos que hacer una casa embrujada! —Gritó una de mis compañeras.
—¡No, ya habíamos decidido que haríamos un Maid Café! —Reprochó otra chica.
—Saben que no tenemos tiempo para tontas peleas —Dijo la representante de la clase, viendo juiciosa a las dos chicas que habían hablado antes—. Y realmente no tenemos que esperar más, ya que, gracias a la idea de una de ustedes, tuvimos que esperarla a ella —Sus ojos volvieron a recaer en mí. Yo no sabía muy bien lo que pasaba en realidad, y después de ver como esa chica me veía, me comenzaba a desinteresar de todo ese asunto—. Aunque dudo que aporte algo, necesitamos que vote para saber lo que haremos. —Ni siquiera disimulada la mirada de desprecio que mantenía conmigo. Fruncí el ceño y traté de ignorar a esa chica.
—No es algo que me interesé… —Musité lo suficientemente fuerte para que todas escucharan.
—Te lo dije… —Escuché un susurro de otra chica, la cual, apenas la vi, se cohibió y agachó la cabeza.
—Pueden hacer lo que quieran. Además, dado la forma en la que se comportan, no creo quieran que les ayude con los preparativos de esto.
—Ayase… —La representante caminó hacia nuestra fila. Su mirada era afilada y no parecía tener miedo ante la fría forma con la que la trataba de ver—, siento decepcionar tu egoísmo, pero somos un grupo y, como tal, tenemos que trabajar juntas para esto —suspiró y se llevó, cansada, una mano a la cien—. Al final, llegamos a la decisión de hacer una casa embrujada o un Maid café. Lo único que necesitamos es tu voto para poder desempatar las dos opciones y decidir de una vez por todas. Después de eso, no te molestaremos.
—Realmente no me importa —Desvié mi mirada hacia Nozomi. Ella parecía temblar por la repentina cercanía de la representante de la clase—. Pregúntenle a Nozomi, si de verdad quieren solucionar esto.
—Entonces decidiré por mi cuenta, antes de preguntarle a esa ton… —la chica esbozó una sonrisa maliciosa—. Lo siento. Quise decir: a una chica que seguro no aportará nada.
—Y piensas que te apoyé después de insultar a Nozomi de esa forma —Me pusé de pie frente a ella, molesta por su desagradable actitud—. Ni crean que les ayudare. Y no piensen que participaré en sus estúpidos jueguitos. Hagan lo que quieran.
—Créeme que si no me interesara esto no pediría tu palabra. Necesito que decidan de una vez que es lo que vamos a hacer y, dado que Tojo-san no ha dicho nada durante un rato, pensé en descartar su voto, ¿comprendes? Ahora tú eres la única que puede elegir.
—Me rehusó a hacerlo, no me interesa en lo más mínimo lo que hagan para el festival, tengo cosas más importantes que hacer.
La chica, despacio, volvió su mirada hacia mí. La sonrisa maliciosa que esbozaba se hizo más grande, al igual que sus ojos, los cuales parecían más intimidantes cuando se abrían de esa forma.
—¿Algo más importante? —La chica liberó una suave risa—. ¿Cómo participar para la presidencia del consejo estudiantil? —Los cuchicheos de nuestras compañeras no se hicieron esperar.
—¿Acaso eso te causa risa? —Dije con molestia.
—No, para nada. Es solo que no pensé que una inadaptada como tú pudiera siquiera pensar en postularse para ese puesto —la chica rió más y toda la clase la secundo—. Lo siento, retiro lo dicho, si me causa mucha risa, es la mejor broma que he escuchado últimamente. Disculpa, Ayase, disculpa.
Me acerque a ella y, al hacerlo, las demás dejaron de reír al igual que lo hizo la representante. Debido a lo que pasó antes con otras dos estudiantes, suponía que mis compañeras esperaban que, en un ataque de ira (que sin duda ya pensaba en ello), golpearía a esa chica. Pero esa no era mi intención, y para nada quería ganarme una nueva fama de golpeadora antes de las elecciones a presidenta del consejo estudiantil.
—Lo que yo haga no es de tu incumbencia —Dije suavemente, mientras veía a la chica fijamente a sus profundos ojos plateados. Tenía que reconocerlo, esa chica era valiente, ya que no se intimidó ni un poco por la cercanía, ni por la forma en la que la veía—. Así que mantén tu nariz fuera de mis asuntos.
—Ayase… —su sonrisa se hizo más grande—, pronto te darás cuenta que no es tan fácil llegar a la presidencia. No es nada fácil controlar a un montón de chicas inadaptadas que pretenden tener a una líder —Susurró para que solo yo la escuchara—. Pronto te darás cuenta que hay cosas más importantes que simplemente andar de presumida por los pasillos como si fueras la última estudiante de esta escuela —La chica volvió reír—. Y cuando te des cuenta, ten por seguro que yo estaré ahí para verlo.
Reprimiendo la furia que sentía al escuchar sus palabras, simplemente dejé salir un suspiro y volví a mi lugar sin decir nada. Aunque en ese momento sentía tanto enojo por las palabras afiladas de esa chica que no dudaba que en cualquier momento me levantará para borrar esa sonrisa que esbozaba tan burlonamente.
—Así que, ya que no cooperan con nosotras, decidiremos hacer lo que yo escoja y… —Sin embargo, las palabras de la chica se silenciaron, al ver una temblorosa mano levantada frente a mí.
—N-Nozomi… —La chica le dio la espalda a Nozomi y caminó hacia en frente del pizarrón, sin prestarle atención a la forma tan insistente en que levantaba la mano, la cual luchaba sin duda por mantenerla ahí—. Nozomi piensa que todas podríamos hacer una obra de teatro… —Dijo con voz ensoñadora, mientras veía a los ojos a la representante de la clase.
Podía notar el miedo que se transmitía en el cuerpo de Nozomi ya que, aunque quizás nuestras compañeras no lo notaran, su cuerpo estaba temblando y parecía muy nerviosa. Hablaba bajito, con una tenue y educada voz que rara vez había escuchado que utilizara. Su temblorosa mano, aun levantada, luchaba para que todas nuestras compañeras le prestaran atención.
—Nozomi piensa que podemos hacer una bonita obra de teatro. Puede ser una linda historia, la que escojan está bien para mí —Las mejillas de Nozomi se colorearon de un tenue rubor rosado. Al darse cuenta de su repentina vergüenza, ocultó su mirada de la demás poniendo a su peluche frente a ella—. Pero también, Mamá me ha contado muchas otras historias que son bonitas. También, pensaba que todas podemos tener un pequeño papel para que todas podamos subirnos al escenario y así… nos divertiremos todas y… y… —La voz de Nozomi iba en decremento, al ver la mirada inquisitiva con que la veía la representante de clase.
—No necesitamos otra propuesta para complicar las cosas —Dijo la chica mientras fruncía el ceño. Despacio, sumamente lento, la mano de Nozomi bajó. Nerviosa, su mirada se dirigió a su pupitre y entrelazo sus manos, como si pretendiera no haber dicho nada antes, o como si quisiera desaparecer en ese instante.
Al ver la forma tan dura y desagradable con que le había hablado la representante a Nozomi, por un momento pensé que hacerme con una nueva fama y correr a abofetear a esa chica no sería tan malo. Pero eso ni siquiera fue necesario, porque la voz de una de mis compañeras interrumpió antes de siquiera pensar en levantarme de mi lugar.
—Entonces yo retiro mi voto —Todas volvieron su mirada hacia la esquina del aula. La que había hablado era Nico. Ella simplemente veía desinteresada hacia afuera del salón por la ventana—. Ya no me interesa lo que hagan.
—¡Pero, Yazawa-san —la representante habló con premura y molestia—, no te puedes retractar de esa forma!
—Realmente no tengo interés en lo que esta tonta clase haga.
—Te vas a poner de lado de Ayase y la tar…
—Termina lo que acabas de decir… —Dijo Nico mientras se ponía de pie y veía con furia a la representante—. Termina lo que acabas de decir sin disculparte esta vez —Sabía lo que se sentía que Nico te viera con esos intimidantes ojos carmesís; era aterradora a pesar de tener una corta estatura.
—S-Sabes que, no necesitamos tu voto… —Dijo la chica fingiendo serenidad; parecía esforzarse por guardar la calma. Nico se levantó de su asiento y comenzó a caminar hacia ella.
—Te dije que hablaras. ¿Por qué ahora tienes miedo de hacerlo? —La voz seca de Nico podía intimidar a cualquiera, y más si se acercaba de forma intimidante hacia su presa.
—No, Yazawa, no creas que me intimidas. Sabes que, si quitamos tu voto quedamos con la casa embrujada, así no discutiremos más por esto.
—Pero yo si quiero seguir discutiendo —La forma en la que hablaba Nico había eclipsado por completo lo molesta que me sentía. Ahora quería empezar a reír al ver a la representante de la clase tan asustada que parecía que escaparía en cualquier momento—. Pero quizás tengas razón, ten por seguro que terminaremos nuestra "plática" después de clases.
—B-Bueno, si es todo lo que tenemos que hacer, presentaré la propuesta con la directora de inmediato
Realmente verla huir del aula de esa manera era algo que solo viva en mis pensamientos como una nula posibilidad, pero ella de verdad, apenas terminó de hablar, corrió hacia la puerta y desapareció de un momento a otro.
Después de que la representante de la clase salió del salón, Nico volteó a verme con una sonrisa cómplice en sus labios. Le correspondí la sonrisa. Quería comenzar a reír en ese momento, pero que tenía algo más importante en lo que concentrarme.
—Nozomi —Musité su nombre y le toqué el hombro para llamar su atención. Sin embargo, ella no se movió ni un poco—. No te preocupes, sé cuánto deseabas hacer una obra de teatro —sonreí, aunque no me viera, trate de llenarme de confianza para poder transmitirle seguridad—. Te prometo que, cuando gane la presidencia, podrás hacer tu propia obra de teatro, y tú serás la estrella principal. —Me acerqué a ella para poder verla a los ojos, pero ni siquiera hizo el intento de verme.
No quería molestarla más. Pensé que quizás no había escuchado lo qué había dicho. Aunque lo único que quería era reconfortarla un poco, ella parecía sumida en su tristeza. Eso solo me hizo pensar en que lo mejor sería dejarla un momento sola, sin hablarle. En ese entonces pensé que más tarde se sentiría mejor y con más ánimos; tenía la seguridad de que olvidaría lo que había pasado con la representante de la clase y más tarde volvería a hablar con ella con una sonrisa en el rostro. No contaba con que cometería un grave error al ignorar la forma tan melancólica con que Nozomi abrazaba a Homura-chan, y la forma en la que su cuerpo temblaba suavemente. No podía verla a la cara, pero, a día de hoy, puedo decir con certeza que, en ese momento, Nozomi estaba llorando.
Yo había sido tan desconsiderada por no darme cuenta de lo que pasaba con ella, ya que en lo único que pensaba en ese instante era en cómo lograr ser la presidenta del consejo estudiantil. Los sentimientos de Nozomi y sus secretos habían quedado en segundo plano para mí; y eso sería algo que, en un futuro no muy lejano, me arrepentiría.
Ni siquiera pensaba en todo lo que había descubierto en las vacaciones de verano acerca de Nozomi. Era como si el deseo de llegar a la presidencia, hacerme cargo de la escuela y dejar callada a la representante de la clase se sobrepusieran a mis pensamientos. Así que el llanto de Nozomi en ese momento pasó desapercibido para mí.
Al término de las clases, y como me había dicho la directora, llené la solicitud que me había dado y me propuse a llevarla a la dirección para entregársela. Para ese entonces ya había quedado muy lejana aquella pelea que había iniciado con la representante de la clase. En mi mente solo quedaba la solicitud y la posible campaña para poder ganar votos. Ni siquiera pensaba en Nozomi, ni siquiera me daba cuenta de que había estado callada durante todo el día, aunque, conforme avanzaban las horas para la hora de la salida, ella comenzaba a verse otra vez animada.
Ella platicaba animadamente con Homura-chan, y en algún momento también habló un poco con Nico, la cual se acercó a ella para acompañarla a tomar el almuerzo. No esperé a que me invitaran, así que ese día, después de mucho tiempo, fue la primera vez que tomé el almuerzo sola; sin Nozomi a mi lado.
Al terminar de llenar mi solicitud, me percate que la única que quedaba en el salón de clase era yo. Los rayos del atardecer entraban e iluminaban con su misterioso color el aula. El olor en el aire era húmedo, típico de un día de otoño. El silencio a mi alrededor era casi doloroso. Estaba completamente sola en ese lugar… O al menos eso pensé.
Nozomi dormía en su pupitre, pero por estar tan distraída durante todo el día, no me había dado cuenta de su presencia. Me acerqué a ella despacio y llevé mi mano a su hombro, para tratar de llamar su atención. Por un momento pensé en dejarla dormir un rato más, pero, cuando menos me di cuenta yo ya estaba a su lado, y ella comenzaba a desperezarse después de tomar su sienta.
—Es muy tarde, Nozomi —Musité muy bajo, pero como no había ruido alguno a nuestro alrededor, mis palabras resonaron como si tuvieran un mágico eco que consumía todo el silencio—. Es mejor que vayas a casa.
—¿Ya es tan tarde? —Preguntó Nozomi mientras se frotaba los parados y dejaba salir un suave bostezo—. Pensé que nunca terminarías.
—Espera, ¿me estabas esperando para ir a casa? —Nozomi volvió su rostro hacia mí. En ese momento, al ver la somnolencia en su rostro, no pude evitar lanzar un suspiro; se veía muy linda con la luz del ocaso iluminando su cara.
—Es que no pudimos hablar durante todo el día, Elichi —Sus ojos se encontraron con los míos; ese profundo verde en sus pupilas me hizo perder en un lugar misterioso, donde el ocaso tenía el mismo color de sus ojos—. Pensé que no te tardarías mucho en terminar lo que estabas haciendo, pero de un momento a otro me quede dormida —Rió inocentemente.
—Siento no haberte avisado —Desvíe la mirada. Verla directo a los ojos me ponía nerviosa. Creo que no la había vuelto a ver de la misma forma desde el día en que terminaron las vacaciones. Cada que su mirada se encontraba con la mía, era inevitable que no pensara en los fuegos artificiales del verano—. Pero es mejor que regreses a casa pronto, yo aún tengo algo que hacer.
—Yo también quiero ir contigo —Tomé mi solicitud y la presioné con fuerza, haciendo crujir el papel—. ¿A dónde vas?
—Tengo que hablar con la directora. Es importante y no sé cuánto tiempo me tarde. Es mejor que te vayas sin mí —intenté sonreír, pero no podía hacerlo—. Esto es algo que tengo que hacer por mi cuenta, no quiero que llegues tarde a casa por mi culpa —Nozomi desvió la mirada repentinamente.
—No me trates como a una niña. —Susurró tan bajo que apenas si la escuché. Sin embargo, esos susurros pasaron desapercibidos para mí cuando volvió a verme directo a los ojos con una forzada y temblorosa sonrisa en su rostro—. ¡Oh! —Nozomi tomó desesperada su mochila y a Homura-chan—. Ya recuerdo, yo también tengo que ver a la señorita directora —Nerviosa, trató de desviar su mirada de la mía cuando nuestros ojos se encontraban.
—Mentirosa —Una suave risa salió de mis labios—. No tienes que decir eso para poder quedarte un rato más conmigo.
Si de por sí Nozomi ya parecía lo suficientemente nerviosa, en el momento que termine de hablar sus mejillas se pusieron muy, muy rojas. Divertida me acerque a ella y traté de hacer que me viera a los ojos tomándola de las mejillas, sin embargo, rehuía su mirada de la mía de forma insistente, mientras el rubor de sus mejillas escalaba más y más por todo su rostro.
—Vamos, vamos —reía al ver el raro e infantil comportamiento de Nozomi—. No te pongas nerviosa. Sé que quieres pasar más tiempo conmigo, pero…
—Yo no… —Temblorosa, estrujó a Homura-chan con fuerza—. ¡Yo no estoy nerviosa! –Gritó enfadada, al mismo tiempo que, de un brusco manotazo, apartó mis manos de sus mejillas—. ¡Mejor me voy, tú solo te burlas de mí!
—No, Nozomi, no es lo que quise decir —Traté de tomar su mano, pero ella dio un paso hacia atrás—. Me hace feliz que estés aquí, conmigo, pero te digo que no es necesario —Sus ojos me vieron directamente. Comenzaba a preocuparme. Su comportamiento era raro y no sabía por qué.
—¡Tonta, tonta, Elichi! —La vi con extrañeza. En el pasado, había visto la faceta nerviosa de Nozomi, pero en ese momento parecía que ese sentimiento se había intensificado demasiado, como si fuera una persona completamente diferente—. Me voy a casa. El día de hoy lo único que hiciste fue molestarme.
—Pero… —La vi directo a los ojos. De verdad parecía hablar en serio— yo no hice nada.
—¡Claro que sí! Primero, abandonaste a Homura-chan, después no me ayudaste cuando quería hacer mi obra de teatro —Sus ojos comenzaron cristalizarse, y pequeñas lágrimas comenzaban a brotar en las comisuras de sus párpados—. Además, por la tarde te invité a almorzar y no me hiciste caso, y ahora me molestas diciéndome todas esas cosas y tratándome como a una niña tonta.
—Espera. No era mi intención hacer todo eso —Ni siquiera sabía si había hecho todo de lo que me culpaba Nozomi. Tomé la solicitud y la puse frente a Nozomi—. Es que tengo que entregar esto, y he estado pensando todo el día en lo que la directora dijo sobre la presidencia del consejo estudiantil.
—¡No me importa, estoy enojada contigo!
—No reacciones de esa forma, Nozomi —La miré a los ojos, un poco cansada por su rara actitud—. Estás comportándote como una…
—¿Qué? —Nozomi frunció el ceño. Pocas, o nunca, la había visto molesta, pero ese día parecía que algo increíble como eso pasaría. Sus ojos me veían con frialdad, y sus pucheros, aunque lindos, la hacían parecer más intimidante que nunca—. ¿Cómo vas a insultar a Nozomi esta vez?
—Te comportas como una niña mimada —Nozomi, molesta, tomó la correa de su mochila con fuerza y me dio la espalda—. ¿Espera, dónde vas?
—¡¿Qué te importa?!
—Nozomi, no lo entiendo. ¿Por qué te comportas así conmigo? Yo no te hice nada.
—¡Eres una tonta Elichi! —Gritó con fuerza antes de empezar a correr hacia la puerta del salón.
—¡Espera, Nozomi! —Me acerqué a la puerta y vi cómo, velozmente, Nozomi se alejaba por el pasillo.
Pensé en seguirla, pero no podía hacer eso. En ese momento lo que tenía prioridad para mí era entregar mi solicitud a la directora, no podía ir tras Nozomi después de la forma tan infantil como se comportó.
—¿Qué demonios le pasa? —Miré el pasillo, ya desierto, y suspiré con cansancio—. Ya se le pasara. Lo importante ahora es…
Mire la solicitud. Después de haber tenido esa pequeña discusión con Nozomi, había perdido mucho tiempo del que pensé tomaría entregar mi solicitud. Fui casi corriendo a la oficina de la directora y, como me imaginaba, no era la única estudiante ahí. Afuera de la oficina había una larga fila, de no menos de veinte alumnas. Yo era la última, así que tuve que esperar bastante hasta que por fin pude ver a la directora.
Tenía claro que una pequeña pelea con Nozomi no afectaría en lo más mínimo nuestra relación. Sin embargo, uno de mis errores más grandes fue pensar que esa pelea era pequeña. Pero yo me concentraba tanto en mi objetivo que no me importaba mucho en lo que Nozomi pensara o por todo lo que estaba pasando. Solo esperaba que al día siguiente todo se olvidará y las cosa volvieran ser como antes.
El festival escolar estaba cerca, al igual que las elecciones para presidenta del consejo estudiantil. No tenía tiempo de pensar en Nozomi o en otra cosa que no fuera en la escuela. Tenía que lograr llegar a la presidencia por mis propios méritos. No necesitaba la ayuda de nadie, y no tenía tiempo de lidiar con la actitud mimada de Nozomi en un momento como ese.
Espero que les haya gustado este capítulo, un poco de introducción a la nueva temporada. Este es un capítulo que ya tenía escrito por más de medio año, y fue la razón principal de que esta historia entrara en un vórtice de incertidumbre antes de escribir la temporada de verano. Espero que les guste tanto como a mi escribirlo. Pronto se descubrirán más secretos de Nozomi. Por el momento, ¿qué piensan del comportamiento de Nozomi? Esta bien que Eli se comportó como una idiota, pero Nozomi sobre reacciono de más. Eso creo. aunque creo que tambien tiene derecho a enojarse, es decir, Eli está atontada con su cometido de ser la presidenta del consejo. ¿Qué pasará ahora que Eli está tan atontada con este hecho? ¿Qué hará Nozomi con su deseo de hacer una obra de teatro? ¿Que le habrá hecho Nico a la representante de la clase después de la escuela? Parece que Nico tiene una fama bastante ruda como para intimidar así a la representante.
De verdad espero que les haya gustado este capitulo, realmente agradezco todo el apoyo que día con día le dan a esta historia. Se nota que les gusta mucho y a mí me gusta mucho escribirla para ustedes. Espero que nos acerquemos rápidamente al final, y que podamos seguir descubriendo juntos lo que le pasa a Nozomi; al menos si Eli no la hace enojar de nuevo.
Naoko fujisaki: Igualmente, te deseo un muy buen año. Es agradable saber que te esfuerzas escribiendo al leer mis historias, espero que sigas mejorando mucho y no desmerites tu trabajo, ya sabes, lo importante es que te guste escribir y lo que escribes. Y bueno, me tomaré una bebida a tu nombre la próxima vez y muchas gracias por la invitación; así es, soy mayor de edad como para tomar; aunque casi no lo hago. Espero que nos sigamos leyendo y que bueno que te gusta mucho la historia. igualmente te mando un abrazo y hay que seguir esforzándonos.
SilentDrago: Primeramente, es una pena lo que pasa con Chile, y si, he notado que las movilizaciones han bajado mucho, pero eso es lo que pasa en este tipo de movimientos sociales que, si no se apoyan debidamente, comienzan a desmoronarse. Pero no hablemos cosas tristes, mejor, pasando a la historia-. Sabes te debo una enorme disculpa, y se me olvidó comentarlo en el capítulo anterior, pero me iba a disculpar por no poner a Kotori en el capitulo, pero esque, al estar escribiendo, al final, me di cuenta de que había olvidado por completo meterla en la historia. Tenía pensado que Kotori, a la hora de descubrir a Yukiho y a Arisa, lanzara un grito fangirl y comenzará a fantasear, pero, cuando me di cuenta ya había terminado el capitulo y no había rastros de Kotori por ningun lado. Me sentí bastante mal ya que quería utilizar al trío de segundo en ese capítulo especial pero, por mi idiotez no puede hacerlo así. Sin embargo, y como mi propósito cuando empezó esta historia fue meter a todas las chcias que ya conocemos, ten por seguro que habrá un omake especial solo con kotori; ya lo tengo casi pensado. Y bueno, igualmente te deseo muy feliz año y espero que nos sigamos leyendo. Gracias por el apoyo.
ARAMARU-CHAN 26: Igualmente deseo que tengas un buen año y me alegra escuchar que has estado escribiendo, apenas tenga tiempo leeré tu historia, apenas voy en el capítulo dos pero prometo avanzar en estos días. Además, me alegra saber que estás releyendo Hechizo; y es da la casualidad que yo tambien comence a volver a leer esa historia. Es bastante emocionante. Siendote sincero, mi parte favorita es la historia que cuenta Kotori de las dos hermanas, ya no me acordaba de casi nada de cómo la había escrito y me emocione mucho al volver a leerla. De verdad me alegra saber que la historia te haya hechizado. Y claro, la mamá de Nico no tendrá ni jamas se igualara a Sui, no se en que pensaba a la hora de escribir a Sui pero de verdad ahora que la estoy volviendo a leer ya se porque dicen que les gusta; esta muy loca y es hermosa. Y bueno, como dices, la historia pasada si fue mas sencilla, mas que nada para aligerar un poco la historia después de toda la tensión de capítulos pasados. Y me agrada saber que la interacción de Honoka y Umi te gusta, para mi, nunca habrá suficiente HonoxUmi en el mundo para compensar su amor; de verdad me encantan esas dos. Y bueno, que bueno que te diste cuenta de la referencia a tu historia en el capítulo pasado, si, le atinaste, cuando escribía esa parte no pude evitar pensar en el parecido con el capítulo que escribiste del asalto; lo deje asi para hacer una pequeña referencia a tu historia. Y pues bueno, me alargue demasiado, pero deseo que tengas buen año y espero que te vaya bien con tus historias y tus estudios. Nos leemos pronto, te lo prometo.
Shana Hadagali: Deseo que tengas un buen año y que bueno que te gusto esa parte de la historia. Bueno, adelantando un poquito y, como pista a tus suposiciones, te dire algo importante, que quizás no todos recuerdan, pero, recuerda que hubo dos confesiones... Yo no dire mas, lo unico que dire es que esperotengas buen dia y nos leemos pronto. Gracias por el apoyo.
Sin Más, Muchas Gracias Por Leer y Por Sus adorables Reviews.
