CAPÍTULO 23
Llevo diez minutos mirándome al espejo. Ha llegado el momento. Anoche fue la noche más loca y hermosa de mi vida. Me dejé llevar, demostré mis sentimientos y el los agradeció, me cuidó y me amó. Y ahora estoy intentando convencer a mi corazón de que estoy tomando la decisión correcta. La idea de marcharme por una parte me alegra; por otra me entristece, porque sé que una parte de mí permanecerá inseparablemente unida a él.
Mi corazón no quiero marcharse, pero es lo correcto. No olvidaré nunca lo que ha pasado. Nunca lo olvidaré y tampoco lo que hay entre nosotros, es imposible. Cuando me he despertado esta mañana, lo he sorprendido observándome. Parecía más feliz que nunca, sonreía y mi corazón iniciaba a desgarrarse. Ha dicho que soy lo mejor que le ha pasado nunca.
En ese momento yo he pensado que él es lo más devastador que me ha pasado en mi vida. Con él he descubierto emociones que no sabía que existieran. He disfrutado, he llorado, he sufrido. Un bagaje emocional y de recuerdos que siempre llevaré conmigo. En estos meses he cambiado, no sabría decir si para mejor o para peor.
Solo lo descubriré cuando vuelva a mi vida. Me pregunto cómo será. Yo ya no soy la que era, quién sabe si volver a mis orígenes colmará el vacío que siento… Antes de que saliera de casa lo he besado y abrazado. Incluso él se ha sorprendido, sin embargo, no ha preguntado nada. Me ha miro a los ojos y me ha dicho que me quería. Cuando ha salido, me he apoyado a la puerta y he llorado. En silencio me he despedido de él.
Nuestro amor es imposible en todos los aspectos. De algo estoy segura: sin mí estará mejor. Conseguía sacar lo peor de él y no era bueno. Estoy lista, me convenzo. Miro el reloj colgado en la pared y suspiro profundamente. Ya es la hora. Salgo de los aposentos y me encamino hacia la salida. No llames la atención, compórtate normalmente, me repito a mí misma una y otra vez. Tengo miedo de que sea una trampa, pero quiero arriesgarme y llegar hasta el final.
Es la única posibilidad que me queda. Cuando llego ante la puerta trasera, me percato de que el hombre de Alex no está solo. Con él hay un chico joven. Pánico. ¿Y este quién es? Oh, madre mía, espero a que Alex salga de un momento a otro. Miro a mi alrededor preocupada hasta que la voz del hombre no me llama.
—Muchacha, tenemos que irnos.
Para empezar no soy una muchacha, pero mejor dejémoslo. No me parece el momento más adecuado para una discusión de este tipo. —Sé que Sasuke está en los alrededores. Ahórrame la molestia y dime que es una trampa. Debería morderme la lengua, pero no lo consigo. Estoy nerviosa y me parece demasiado fácil escapar así.
—¿Te parezco uno con ganas de bromear? —Murmura acercándose con intimidación. —No tenemos mucho tiempo, por lo tanto decídete rápidamente. El joven a su lado desaparece al doblar la esquina mirando a su alrededor circunspecto. Me pregunto por qué tomarse tanta molestia por mí. Conozco a Sasuke mejor que a mí misma, y ellos podrían peligrar su vida. El hombre mira el reloj de muñeca y luego dirige su mirada hacia mí.
—Tenemos que marcharnos inmediatamente. No digo ni una palabra y lo sigo en silencio. Subimos a un coche con los cristales tintados. Me piden que me tumbe en los asientos traseros y que no me mueva hasta que salgamos del castillo.
No me queda otra que obedecer y esperar que todo sea real. Me encojo y permanezco en alerta con el corazón desbocado. Ruego para que todo salga bien, que Sasuke no se percate de mi ausencia. No puedo imaginar cómo acabaría esta vez. Cuando salimos del castillo el hombre me avisa de que dentro de poco podré sentarme. Pasan varios minutos durante los cuales cruzo los dedos y espero que todo vaya por el buen camino.
—Sakura, cuando lleguemos al aeropuerto ve inmediatamente al control de seguridad. Allí encontrarás a un hombre que se llama Rodrigo. Lo reconocerás porque lleva un sombrero rojo. Se encargará de ti, te llevará a casa sana y salva. —Me informa. Me acomodo en el asiento y miro por la ventana. Estamos lejos del castillo, pero todavía lo vislumbro.
—¿Cómo pasaré el control si no tengo ningún documento? —Pregunto. —Rodrigo lo tiene todo pensado. Te identificarás como su sobrina. Sakura… Escucha atentamente lo que estoy a punto de decirte…— Hace una pausa volviéndose hacia mí mientras el chico joven al volante me mira a hurtadillas por el espejo retrovisor.
— Haz todo lo que te diga Rodrigo, y lo más importante, cuando llegues a casa, olvídate de este sitio. Muchas personas están peligrando su vida para sacarte del castillo, deberías tenerlo en cuenta cuando estés allí.
—¿Por qué arriesgar vuestra vida por mí? —Pregunto con un hilo de voz.
—No tiene importancia. Lo único que tienes que hacer es mantenerte lejos de Sasuke Volkov para siempre. Estoy dejando mi vida en manos de personas que no conozco, pero en este momento no tengas muchas otras alternativas. Una vez en la entrada del aeropuerto De Boa Vista, detiene el coche y se dirige hacia mí.
—Ahora ve, no mires atrás. Rodrigo te espera en el control de seguridad, lleva un sombrero rojo y tú eres su sobrina. Después él te explicará mejor lo que tendrás que hacer cuando llegues a casa. —Dice con calma para que asimile toda la información. Estoy a punto de asentir cuando el sonido de un teléfono se me adelanta. El hombre lo mira, está leyendo un mensaje. Por su expresión aterrorizada comprendo que Sasuke se ha percatado de mi ausencia.
—Tienes que correr. Está llegando. —Exclama alarmado. No lo pienso dos veces y bajo del coche como una bala. Mi corazón late a mil por hora y el miedo se está apoderando de mí. Tengo solo que entrar, ir derecha a los controles y buscar a Rodrigo.
—¡Sakura! —Grita una voz a lo lejos. Me quedo de piedra. Me vuelvo y veo el motivo por el que estoy escapando: Alexander. Está corriendo hacia mí como un poseído. ¿Cómo diantres ha hecho para encontrarme tan rápidamente? Corro hacia la entrada mientras mis ojos vagan en busca de la puerta de embarque. Este sitio es enorme. No llegaré a tiempo, Sasuke me alcanzará y todo se irá al traste.
¡No te vuelvas, Sakura, corre! Mi corazón está desbocado y estoy jadeando, pero no me rindo. Por fin consigo encontrar el control de seguridad, unos pasos más y estaré a salvo. Siento su voz gritar mi nombre, pero no me detengo. ¿No se dará cuenta de que llamará la atención de todos? Junto a uno de los hombres del personal de seguridad, reconozco a un hombre con sombrero rojo. Espero que seas tú, Rodrigo. Por favor, dime que eres tú.
—¡Rodrigo, soy Sakura! —Digo jadeando. El hombre levanta la mirada. Ojos negros. Mirada ambigua.
—¡Hola, sobrina! —Exclama con media sonrisa. —Tío, tenemos que marcharnos de aquí en cuanto antes. ¡Él está aquí! —Lo informo nerviosa. Agarra mi mano y pasa los documentos por el control sin perder tiempo. Instintivamente me vuelvo hacia la dirección desde donde he venido. Oh no, Sasuke está corriendo hacia nosotros. Rodrigo me lleva al arco detector de
metales, y una vez al otro lado, me siento a salvo. No resisto a la tentación, me vuelvo para mirar a Sasuke. Permanece inmóvil con la mirada puesta en mí. Parece desilusionado, pero no preocupado. Levanto una ceja preocupada mientras él ríe burlón. Se acerca a los controles, Rodrigo intenta alejarme, pero yo no me muevo. N
o es posible, no puede pasar el control así sin más. Que alguien lo detenga. Se me ocurren muchas opciones. Si pasa el control estoy acabada. A menos que fuera todo falso y que se haya burlado de mí.
—¡Maldición, Sakura, debemos marcharnos! —Gruñe entre dientes a mis espaldas. Mis pies están clavados en el suelo, no consigo moverme y estoy demasiado concentrada observando sus movimientos. Con la mirada puesta en mí se acerca a uno de sus hombres y le susurra algo. Este asiente. Dios mío, estoy acabada. Me sonríe y después saca un bolígrafo y escribe en un papel. ¿Qué está haciendo?
Debería correr y marcharme, pero creo que no serviría para nada. Si pasa el control, no hay vuelo que lo detenga. El hombre coge el papel, pasa el control y viene hacia mí. Es un mensaje para mí. Está a pocos metros, podría venir a buscarme. Sin embargo, me escribe. Sorprendente. Abro la hoja doblada en cuatro y leo el contenido.
Escapa todo lo que quieras amor mío. No existe lugar o persona que te tenga alejada de mí. Eres solo mía.
Levanto la mirada hacia él y lo miro mientras está tranquilo sonriéndome como un tonto. No me sorprende. Siempre he sabido que no se rendiría. Lo sonrío, levanto la mano y con mucha elegancia le muestro el dedo corazón antes de dirigirme definitivamente hacia la puerta de embarque. Adiós Sasuke. Espero que nuestros caminos no se crucen nunca más.
SASUKE
La observo desaparecer sin hacer nada. Quisiera correr hacia ella, cargarla a mis espaldas y llevarla a casa conmigo, pero no puedo. Qué pena. Me habría gustado escucharla gritar mientras me la llevaba. He esperado hasta el final para que cambiara idea, y en cambio, ha decidido escapar. Quería ponerla a prueba, así que he elaborado un plan. He encargado a Igor entregarle el mensaje cuando estábamos en la galería y he querido esperar a su reacción, pero una vez más me ha asombrado. Ha conseguido mantener la calma, ha
hecho el amor conmigo pensando que era un adiós y al final ha tomado una decisión. Me ha dejado. Me decepciones, Sakura, no sabes cuánto. La llegada de Dimitri ha arruinado todo, no era algo que había previsto.
Creo que ha sido eso lo que le ha impulsado a escapar. Sé lo inteligente que es mi princesa, espera ir a España, pero no sucederá. Rodrigo estará a su lado intentándole creer que la protegerá de mí, pero ella no sabe un detalle muy importante: él trabaja para mí. Rodrigo será su sombra hasta que no decida volver aquí.
La he dejado ir porque secuestrándola había tomado una decisión equivocada. No puedo obligarla a amarme, si bien dentro de mí sé que lo hace. Deseaba volver a su vida y no podía retenerla más.
Ahora solo queda esperar que me ame lo suficiente como para buscarme. Mientras tanto deberé zanjar de una vez por todas todos mis conflictos con Vladan. Si ella decide quererme, quiero estar preparado para ese momento. Nadie se podrá entrometer.
—¡Señor!
—Me llama Igor. —El vuelo está a punto de despegar. —Me informa. Bien. Todo está yendo según lo planeado. Me acerco a la cristalera que da a la pista e observo el avión. La echaré de menos, no sé lo que haré sin ella. Esta vez decidirá si aceptar nuestro amor o cambiar página alterando el curso de nuestras vidas. Vuelve, Sakura. No me olvides.
