Capítulo 19
"No preguntaré si te encuentras bien" escuchó la voz de Eriol tras ella al tiempo que sentía una mano en su hombro. "Sólo me gustaría que sepas que no estás sola."
Tomoyo viró viendo a través de sus ojos húmedos el rostro pálido de Eriol. Se sentía triste, agotada. "De alguna forma siento que … pude haber hecho algo para e-vitarlo." Sintió su voz romperse hacia el final de la oración.
"El hubiera no existe Tomoyo."
"Lo sé… y aun así…Aun así no puedo evitar pensar que, si tal vez hubiera sido más fuerte o si tuviera magia como la tuya, tal vez hubiera podido hacer algo."
"Ni siquiera yo pude hacer nada para evitarlo" le dijo tristemente. "Ahora no nos queda más que aceptarlo y seguir adelante."
Tomoyo pasó nuevamente la mano por su rostro, limpiándose las lágrimas de sus mejillas. "Sakura fue como una hermana para mí…ella era la persona más preciada para mí. Siento que seguir adelante es imposible. Hay noches que me despierto gritando y pienso que tal vez todo ha sido una pesadilla. Y cada vez que me doy cuenta de que fue real siento que el hoyo en mi pecho se hace más grande."
Eriol aun no soltaba su hombro, y la jaló hacia su pecho, rodeándola con sus brazos, intentando reconfortarla.
Tomoyo estrujó la túnica que llevaba puesta, pero no se alejó.
"Envié una carta a mi madre antier" dijo ella, contra el pecho del hombre. "Pronto llegaran por mí."
Sintió que el toque del hombre se tensaba, pero aun así su voz era suave y clara.
"Regresarás al reino Miyojin" no era una pregunta.
Tomoyo suspiró. "Es tiempo de que regrese a casa. No puedo permanecer aquí por más tiempo."
"¿Debo tomar eso como la respuesta a la propuesta que te hice?"
Tomoyo se separó de Eriol y lo miró a los ojos. "No puedo quedarme aquí… no después de todo lo que pasó."
Eriol la miró por largos minutos sin decir nada y Tomoyo nunca apartó los ojos.
Finalmente, Eriol sonrió suavemente. "Si eso es lo que deseas, entonces te apoyo Tomoyo."
Tomoyo pasó saliva, intentando no prestar atención al temblor de sus manos, sonrió. "Fue una aventura conocerte Eriol." Y antes de dejar escapar esas lágrimas flotando en su mirada retrocedió, dejando a Eriol en el balcón, sólo.
…
Tomoyo abrió los ojos, parpadeando para adaptar su vista a la luz que la rodeaba. Acarició su frente con una mano pensativa. Sentía un nudo en la garganta, se sentía triste de alguna forma.
"Lograste ver algo."
Parpadeó y alzó la vista. Se encontraba acostada en el sillón y del lado donde se encontraba su cabeza, se asomaba la figura de Eriol.
"Sí " dijo, aunque sabía que no había sido una pregunta. Parpadeó nuevamente y se alzó para colocarse en una posición vertical. "Creo que vi nuestra despedida." Dijo ella sintiendo aun el fantasma de tristeza en su pecho.
"Ah…" al parecer Eriol no supo que decir… eso era algo nuevo. Vio la luz del círculo de magia bajo ella desaparecer al tiempo en que Eriol le daba la vuelta al sillón y se sentaba junto a ella.
"Eriol, a pesar de todas las historias que me has contado, ¿por qué nunca me has dicho nada acerca de… la relación que tuvimos nosotros?"
Los ojos azules de él se encontraron con los suyos. "Pensé que sería mejor esperar a que tú recordaras esa parte." Dijo simplemente.
"Mmm…" musitó pensativa. "¿Me podrías contar?"
Eriol sonrió. "No hay mucho que contar realmente." Suspiró sin dejar de verla a los ojos. "Tú y yo nos conocimos la noche en que ayudé a Syaoran en el secuestro de Sakura." Rio recordando y desvió su mirada hacia el frente. "Te negaste a dejar ir a Sakura sola, te aferraste a la puerta del carruaje así que, como llevábamos prisa, te metí al mismo."
Por alguna razón le pareció que la sonrisa burlona de Eriol tenía también un tinte afectuoso que la contagió.
"Eras una fiera cuando se trataba de proteger a tu amiga, nunca había visto a ninguna mujer comportarse así. Te atreviste a amenazar a todo aquel que se acercara y lo único que pensaba era 'esta mujer no tiene noción ni de su tamaño ni de su fuerza'. No fue sino hasta que Sakura te calmó y te dijo que todo estaría bien para que comenzaras a relajarte un poco.
"Creo que al principio no te inspiré mucha confianza y me dijiste que cualquier palabra que intercambiáramos únicamente sería con el fin de ayudar a nuestros amigos. A pesar de tu físico eras bastante decidida y dos veces más testaruda, pero eso me gustaba de ti. Estabas por fuera del estereotipo de dama de la corte. Nunca te andabas con rodeos y aun así eras sutil y elegante… por lo menos con los demás. Debo decir que disfrutaba haciéndote enojar. Como aquel día que no parabas de hablar y de regañarme por burlarme de la gente. La verdad ya ni siquiera recuerdo exactamente el porqué te habías enojado conmigo ese día, sólo pensaba en como me gustaría callarte y te besé." Eriol soltó una carcajada.
"Si las miradas fueran asesinas tú me hubieras matado en ese instante. Aun así, creo que lo que nos acercó fue la relación de Sakura y Syaoran. Nuestro deseo de proteger esa pureza que tenían. De ayudarlos a estar juntos." Una risa sarcástica escapó de sus labios esta vez, Tomoyo no podía dejar de verlo. "Cuando Sakura murió, todo fue un caos. Y pronto vi que las dos personas que más me importaban se caían a pedazos. Sentí la impotencia de no poder ayudarlos, de no poder borrar ese sufrimiento que los consumía. Sakura había sido como una hermana menor para ti y tú no dejabas de culparte, de decir que si tan sólo hubieras hecho algo distinto todo se pudo haber evitado. Creo que en un momento incluso me llegaste a culpar, a mí y a Syaoran. Si no las hubiéramos raptado Sakura seguiría viva. Al menos era lo que pensabas."
Tomoyo pasó saliva. "¿Cuál fue la propuesta que me hiciste?"
Los ojos profundos de Eriol denotaban una tristeza que no había visto antes.
"Te pedí que te quedaras a mi lado, pero tú no aceptaste. A pesar de que sabía que tus sentimientos habían sido igual que los míos, con el corazón roto no querías estar conmigo. No porque no me quisieras, creo que en parte fue tu manera de castigarte por no haber sido más fuerte, en parte fue porque no te atrevías a pensar en ser feliz cuando tu amiga, la persona que más merecía serlo ya no estaba. Y sabes Tomoyo, si hubiera sido todo eso, hubiera hecho cualquier cosa por no dejarte ir… Pero bastó verte a los ojos para ver que en parte era porque cada vez que me veías a mí, recordabas ese maldito momento. Y yo no podía hacer nada para evitarlo. Así que te fuiste… y yo te dejé ir."
Tomoyo sintió su ceño fruncido, pero no le importó. Limpió sus lágrimas con sus manos y aclaró su garganta. "Y ¿nunca nos volvimos a ver?"
Eriol le sonrió con una dulzura que le rompió el corazón. "Nunca volviste a verme, pero yo no pude evitar buscarte de vez en cuando. Me decía a mi mismo que era únicamente para asegurarme de que estabas bien. Me prometí a mi mismo que mientras fueras feliz, respetaría cualquiera que fuera tu decisión. Así que te vi crecer, te vi casarte con el hombre más afortunado, te vi tener hijos, te vi tener nietos… y te vi morir, con arrugas, con cabello blanco, pero igual de hermosa. Aunque he de decir que nunca te volví a ver sonreír de la misma forma que esos meses en los que te conocí."
Tomoyo sintió su pecho estrujarse dolorosamente. "Eriol…" No sabía que decir, no tenía palabras. Ella había decidido dejarlo y él … ese hombre tan sonriente y bromista la dejó ir, respeto su decisión a pesar de sus propios sentimientos. Y ahora… en esta vida, Tomoyo también le había pedido ser sólo amigos. Después de aquel beso que habían compartido. Después de preocuparse más por no ser considerada como una más de sus conquistas. Y a pesar de todas sus insinuaciones, Tomoyo sabía que lo hacía bromeando, después de pedirle que no la besara de nuevo no lo había hecho… Se sentía tan… tonta. Eriol la miraba tranquilo, expectante. "¿Te arrepientes? ¿De no haberte acercado nuevamente a mí… a ella?" preguntó ella.
"Me arrepentí cada día de mi vida… Me dije a mi mismo que si tan solo hicieras un esfuerzo por buscarme correría a donde estuvieras." Sonrió. "Pero no lo hiciste y no te pude culpar por ello. Me gusta pensar que fuiste más feliz en esa vida de lo que hubieras sido a mi lado."
Tomoyo limpió sus ojos húmedos nuevamente. "Siempre creí que cuando una persona ama de verdad a alguien, entonces lo que más desea es su felicidad, aunque sea con alguien más. Aun así, creo que debe ser difícil mantener esa distancia."
Eriol rio por lo bajo. "Lo es, en verdad lo es."
Tomoyo esbozó por primera vez una sonrisa sutil. "Eriol, se lo que te dije hace unas semanas. La verdad es que… no quiero ser otra de tus conquistas. Vamos, ni siquiera se que tan verdaderos son los rumores sobre tus relaciones, pero mi orgullo muchas veces puede más que yo…" ¿Cómo continuar? ¿Qué era lo que le quería decir? Tomoyo intentó aclarar sus pensamientos.
"No te voy a mentir Tomoyo. He salido con varias mujeres, aunque probablemente ni la tercera parte de lo que se rumora, pero aun así. Lo que te puedo decir es que nunca me importó ninguna como me importas tú. Tú nunca podrías ser la nueva conquista de nadie."
Sí… diciéndolo en voz alta de esa forma, se sentía una completa idiota. Por muy madura que se creyera aun seguía siendo una niña.
Tomoyo tomó la mano de Eriol. "Tienes razón." Rio. "Eriol, me encantaría salir contigo… claro si es que la propuesta sigue en pie."
Eriol le regresó la sonrisa guiñándole un ojo travieso. "No me iba a dar por vencido esta vez tan fácilmente."
Eriol sintió el momento en el que por fin uno de los recuerdos de la vida pasada de Tomoyo se desbloqueaba. Fue como sentir casi un cerrojo abrirse al colocar la presión adecuada en la cerradura. Su energía atravesó aquella cerradura y pronto su mente fue invadida por el juego de imágenes y voces pertenecientes a la memoria de Tomoyo. Se vio a sí mismo en uno de los recuerdos más tristes que tenía, desde la perspectiva de ella. A pesar de las palabras de Tomoyo, pudo percibir aquellos sentimientos de la mujer. Por alguna razón se sorprendió al sentir aquella tristeza en el momento en el que le dijo adiós.
Mientras le contaba a Tomoyo a grandes rasgos su historia no pudo evitar preguntarse por primera vez si había tomado la decisión correcta al alejarse de ella en aquella vida.
Pero cuando Tomoyo tomó su mano sabía que en esta vida no lo haría, ni aunque se lo pidiera.
Eriol le preguntó entonces si podía besarla, únicamente porque ella le había pedido que no lo hiciera después de aquella vez.
Habían estado compartiendo mucho tiempo juntos principalmente por la curiosidad de Tomoyo. Aunque de lejos parecía ser tan tranquila y relajada, Eriol podía ver claramente la mente inquisitiva de la joven. Cuando Eriol le platicaba sobre magia y vidas anteriores podía ver claramente la chispa que aparecía en esos bellos ojos amatista, la chispa de querer saber más, de querer saberlo todo.
Casi siempre se comportaba como la madura hija de una de las empresarias más famosas de Japón, pero había veces cuando estaban solos, que parecía una niña de nueve años, preguntando el porqué de todo. Eriol no podía evitar la ternura que nacía en su pecho cuando eso ocurría.
Eriol notaba como sus guiños y bromas provocaban el sonrojo en sus mejillas, sin embargo, había decidido no precipitarse. También había visto al principio como la mujer construía una barrera entre ellos. Pero pese a que no habían tenido éxito desbloqueando sus recuerdos, lo regocijaba que Tomoyo lo siguiera buscando aunque fuera tan sólo para escuchar sus historias.
Fue uno de esos días que en un impulso la llevó a la costa de Tai Tam. Era una de las playas más bonitas en Hong Kong. Y mientras veía el reflejo del ocaso reflejarse en sus ojos amatistas no pudo evitar el impulso de besarla. Había sido un beso suave y profundo, uno que ella le había correspondido, para segundos o minutos más tarde poner distancia y pedirle que no volviera a hacerlo.
Ahora Tomoyo había asentido sonriente así que, sin pensarlo dos veces se acercó cubriendo sus labios con su boca, deleitándose de la suavidad de su piel y aquella de sus largos cabellos.
Se separaron después de unos momentos y Eriol pasó su pulgar por el labio inferior de Tomoyo, mientras veía la piel de alabastro de la joven teñirse sutilmente de un tono rosado en las mejillas, sus ojos violetas brillando con alegría, con expectativa.
"No sabes lo mucho que he esperado por este día." Le dijo antes de besarla nuevamente.
…
"¿Ocurrió algo?" preguntó Sakura al momento en que ella y Syaoran cruzaron la puerta del departamento de Tomoyo.
"No mucho, es sólo que Tomoyo ha tenido una idea muy interesante" respondió Eriol sonriente.
Vio la mirada inquisitiva que le dirigió Syaoran y lo ignoró por completo.
"¿Qué idea?" Cuestionó Sakura mientras dejaba sus cosas a un lado en el sillón y tomaba asiento.
Tomoyo avanzó hasta ellos después de cerrar la puerta del departamento, una hermosa sonrisa decorando su rostro y Eriol no pudo evitar sentir el espasmo de alegría al saber que dicha sonrisa tenía su nombre.
"Bueno, Eriol ha desbloqueado uno de mis recuerdos" dijo ella. "Y se me ha ocurrido que, si bien los nombres de los reinos son distintos, podríamos tomar un método alternativo para la búsqueda. Podríamos buscar sobre las prendas que se usaban en la época." Repuso extendiéndoles unos bocetos de la túnica que había visto a Eriol portando en ese recuerdo, así como de su vestido, el cual Eriol le ayudo al describirlo.
"Sobre todo para la realeza, era normal que cada reino proyectara los diseños del vestuario en forma distinta, intentando hacer grabados únicos y originales. Eso no pudo haber cambiado tan fácil… creo."
Eriol vio a Syaoran parpadear con apreciación. "Creo que es una muy buena idea Tomoyo."
Tomoyo le sonrió a su amigo, y dedicó unos segundos para verlo a él sin dejar de sonreír. "Por eso quise llamarlos, estaba pensando que entre más bocetos tenga será mejor, así que, si me ayudan a describir sus recuerdos, yo puedo dibujarlos.
Sakura sonrió emocionada. "¿Qué esperamos?"
Mientras Syaoran describía uno de sus atuendos como príncipe, Eriol aprovechó la oportunidad para preguntar.
"¿Has tenido progreso en tu entrenamiento?"
Sakura viró su mirada hacia él y asintió. "Eso creo, al menos ya puedo distinguir esa energía mágica en mí, y ya la puedo distinguir de aquellas que me rodean. Debo decir que no esperé que fuera algo tan cansado. Estos días me he sentido más agotada que si estuviera entrenando artes marciales."
Eriol asintió. "Controlar el poder espiritual requiere de mucha más energía al no ser algo tan ordinario. Pero conforme avances en la practica y te vuelvas más fuerte verás cómo ese cansancio disminuye."
"¿Has tenido algún otro sueño?" Preguntó después de un momento.
Sakura negó con la cabeza. "No… no exactamente, aunque…" Murmuró pensativa. "Hubo una noche en la que desperté sin recordar exactamente mi sueño. Únicamente recordé unos ojos color cobre mirándome. Pero no recuerdo nada más."
Eriol entrecerró los ojos, pensativo. ¿Sería algo relevante? Tal vez el entrenamiento de Sakura ocasionaba premoniciones, pero… probablemente el cansancio derivado bloqueaba de alguna forma esos sueños de su consciente. "No importa" dijo. "Sólo no dejes de prestar atención a lo que te rodea."
Sakura asintió.
Eriol podía notar en el color y forma de su aura como iba adquiriendo un tono más uniforme, más controlado. El entrenamiento estaba dándole la capacidad de controlar más su poder, así como sus emociones.
Sakura buscó en su bolso la pluma que había colocado dentro previamente sin ningún resultado. Desesperada, vació todos los contenidos sobre la mesa en la que estaba trabajando con su equipo de Cibercultura. ¡Ah! Ahí estaba.
"¿Qué es esto?" preguntó Aoi quien se encontraba a su lado. Sus curiosos ojos negros analizando el contenido de su bolso.
"Son… bocetos, estoy ayudándole a Tomoyo a investigar sobre el vestuario de culturas antiguas." dijo ella, la verdad siempre era muy útil para decir mentiras.
"Es muy buena dibujando" dijo él sin dejar de mirar los bocetos.
"Sí, es genial" dijo Sakura intentando regresar todas sus cosas adentro ya que había encontrado la pluma. Con su mano intentó quitarle aquel boceto del traje de Syaoran, pero Aoi lo sostuvo con fuerza, ensimismado.
"¿Aoi?"
"Lo siento" rio y le devolvió el boceto mientras pasaba una mano sobre su propio cabello, despeinándolo. "Es sólo que casi estoy seguro de haber visto ese mismo traje en un libro."
Si Sakura hubiera estado comiendo algo en ese momento estaba segura de que se hubiera atragantado. "¿Cómo?"
"Probablemente no es nada, seguro hay muchos trajes así ¿no?" dijo y viró su vista hacia la mesa.
Sakura tocó su brazo, intentando no oprimir con fuerza. "¿Recuerdas en que libro lo viste?"
"Fue en uno de los que tiene mi madre, no recuerdo exactamente cuál."
Sakura sentía una sensación extraña dentro de sí misma, era nuevamente ese tirón como el que había sentido en el puesto de la fortuna.
"Aoi, ¿recuerdas que una vez me dijiste que me llevarías a conocer a tu madre y su biblioteca? "
El chico la miró confuso a cómo había surgido el tema, pero se encogió de hombros. "Sí, ¿por qué?"
"¡Me gustaría hacerlo! Y si tu madre sabe o tiene algún libro con ese traje sería una ayuda increíble… ya sabes para Tomoyo."
"Mmm… ¡claro!" repuso él regresándole la sonrisa.
N/A: Y bueno… a pesar de que toda la historia está escrita desde el punto de vista de Syaoran y Sakura, decidí hacer una excepción en éste capítulo para echar un vistazo a lo que ocurre con Tomoyo y Eriol, para aquellos fans de esta pareja. Espero les guste, ¡saludos!
P.D. Por cierto... el próximo capítulo se titúla : La Maldición :)
