"Noche translúcida"
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El frío que congela las venas, empalideciendo los ojos que reflejaban en ellos una bella mirada que abraza el cielo en su esplendoroso infinito.
Los vicios que se apagan en el cuerpo cuando se cubren de naturaleza, alejando los malos pensamientos, aunque fueran por un corto tiempo en que se brindaba para descansar de todo desgano por la vida.
Si pudiera tocar la suave brisa que se sentía helada al contacto, al menos pudiera asegurarse a sí mismo que aún no era el final de la pelea; que tenía chance de obtener la victoria.
Eso era lo pasaba por la mente de Todoroki, que al haberse desviado del camino con sus amigos, estaba solo viendo la noche en algún punto del centro comercial.
Si él tan sólo tuviera la posibilidad de compartir tan bello escenario a lado de Midoriya, no se preocuparía en pensar en el mañana si estuviera él a su lado.
Con Midoriya las cosas cobraban sentido, color y sabor.
Si se desvió fue porque su mente no estaba tranquila, pues pensaba en que Bakugou tenía mejores posibilidades de ganar, pero además no se sentía cómodo estando en el mismo lugar que Bakugou estaba; porque cada vez que lo veía, tenía amplios deseos de congelarlo y dejarlo hecho un iceberg para que no molestara más su tan ansiada paz.
Cuánto desdén de su parte se merecía Bakugou? Todo.
Su presencia no hacía más que colmarle la paciencia que con tanto esfuerzo trataba de mantener, y sin embargo, Midoriya caía rendido a sus encantos, si es que se le podrían decir encantos, pues para Todoroki, Bakugou era un hombre explosivo lleno de defectos. Eso sí, no descartaba que Bakugou poseía grandes cualidades en cuanto a combate se trataba, o en los estudios, puesto a que era de los mejores estudiantes del salón y sus razonamientos cuando no eran cegados por su orgullo, eran bastante sólidos y bien fundamentados.
Bakugou sí era un buen rival, tanto en el combate como en el amor. Cualquiera de las dos cosas, él era excepcionalmente bueno para ello.
Si había algo que Todoroki aborrecía era cuando Midoriya hablaba de Bakugou con un brillo en los ojos, relatando las varias razones por las que lo admiraba e insistía en que él era su imagen de lo que es un héroe triunfando.
Él pensaba que era All Might quien le inspiraba la imagen de la victoria, no Bakugou.
E ahí, una de las razones por las que él se encontraba prófugo de sus sentimientos, prisionero de su corazón, y aislado de sus amigos, porque su mente no estaba tranquila de pensamientos.
Lo bombardeaban pensamientos nocivos, claro estaba, negativos, lo rodeaban miles de posibilidades para estar con Midoriya, y luego le ganaban los pensamientos sobre Bakugou a lado de Midoriya. Y todo se tornaba borroso.
Simplemente, él temía perder a Midoriya.
Recibió un mensaje luego de llevar más de media hora enfrascado en sus miseros pensamientos, y al ver de quién se trataba, decidió leerlo. Era de Midoriya. Decía:
Todoroki-kun, dónde estás? Te hemos estado buscando por todas partes, estás bien?
Todoroki echó un suspiro largo y ancho. Hizo lo que menos quería hacer: preocupar a Midoriya innecesariamente.
Luego de un minuto de mirar el mensaje en silencio, recibió otro mensaje de Midoriya; decía:
Por favor responde, me preocupa no saber donde estás y si estás bien.
Si te fuiste por una razón, puedes decirme, lo entenderé, pero por favor responde.
Él cerró los ojos, apretando el celular en su mano.
Cómo pudo ser tan egoísta como para preocupar a Midoriya? Cómo pudo?
Abrió los ojos, y comenzó a teclear. Dijo:
Midoriya, lo siento, me fui porque necesitaba estar solo. Estoy bien, en serio, te veré en los dormitorios.
Se suponía que ese día sólo la pasaría a lado de Midoriya, pero por cuestiones del destino, se entrometió un villano en su camino y encima, Bakugou se les unió a las compras navideñas sin chistar. Todo porque él también estaba enamorado de Midoriya.
Quiso apagar su celular para no recibir más mensajes, pero Midoriya le había respondido enseguida, y no parecía dejarlo solo por ningún motivo; decía:
Dime dónde estás? Yo iré por ti, no te quiero dejar solo.
Si es por Kacchan, él está conmigo, pero puedo ir a buscarte yo, sin Kacchan, si eso es el problema.
Lo que le faltaba… Midoriya estaba con Bakugou, obvio… él tendría que dejarlos solos, pero una parte de él le decía que no dejara a Midoriya mucho tiempo solo con Bakugou, porque conociendo lo impulsivo que era él, haría alguna imprudencia con tal de poder tener a Midoriya consigo.
Todo lo que pensaba era en Midoriya. Todo su pensamiento estaba centrado en él.
Todo su ser añoraba estar a lado de Midoriya.
Texteó tan rápido como pudo, diciéndole:
Estoy las afueras del centro comercial, en el primer piso, donde están unos árboles abultados. El cielo se ve tan claro de noche, lo distinguirás enseguida, Midoriya.
Aquí te espero.
Concluyó que no debía dejarse vencer tan fácil, solo por la presencia de Bakugou en la vida de Midoriya. Una presencia de hacía años que ellos dos tenían de conocerse y de saber cómo eran de personalidad.
No era el fin, simplemente no era el final de la guerra, porque Midoriya no había dicho quién era la persona que le gustaba; de seguro, la persona más afortunada del mundo sería la persona que Midoriya está enamorado.
Recibió un mensaje por parte de Midoriya, diciendo:
Okay, vamos para allá.
Tendría que adaptarse a que Midoriya vendría a buscarlo en compañía de Bakugou, o como él le decía 'Kacchan', ese apodo de la infancia que no se le quitaba. Ese apodo que determinaba su relación de años de conocerse. Ese apodo que lo distinguía del resto de los demás.
Recibió otro mensaje de Midoriya, que decía:
No te muevas, Todoroki-kun, ya casi llegamos.
Él lo leyó vehemente, mirándolo de soslayo, mas no obstante se sintió contento al saber que Midoriya lo iría a buscar y no otro de sus amigos, aunque los apreciaba mucho, pero él ya tenía otro sentimiento por Midoriya. Una preferencia especial.
Al guardar el celular en su bolsillo, dirigió su vista al cielo oscuro y limpio. En eso, una voz de la que tanta intensidad le provocaba, una voz que amaba oír le llamaba con preocupación.
—Todoroki-kun!— Midoriya corría con su gorro de Santa puesto, y las bolsas de sus compras en ambas manos. Seguido de él venía, claro estaba, Bakugou con el ceño fruncido y ambas manos metidas en los bolsillos. Rodó los ojos al verlo. —Todoroki-kun, por fin te encuentro— Midoriya suspiró aliviado, deteniéndose al llegar a su lado.
—Lo siento— Musitó apenado.
—No te disculpes— Disuadió Midoriya con la mano, sonriéndole en despreocupe. —Todo está bien por mi parte— Aseguró, haciendo puños de fuerza.
—Eres un estúpido— Lo insultó Bakugou, detrás de Midoriya.
—K-Kacchan!— Exclamó Midoriya espantado.
—Cómo te atreves a preocupar a Deku de esa manera?— Lo señaló, gruñéndole. —Se supone que eres su amigo, no?—
Todoroki bajó la mirada, sintiéndose culpable por lo que ocasionó por sus pensamientos negativos, y viéndolo bien, él preocupó innecesariamente a Midoriya por su egoísmo. Bakugou tenía razón al decirle esas cosas, por lo que asintió tomando la responsabilidad de sus actos.
—Lo sé— Concluyó en tono arrepentido.
—Deberías de disculparte por tus tonterías, idiota!— Le gruñó Bakugou en desdén. —No preocupes a Deku— Le dio un empujón con su mano derecha.
—Kacchan— Los ojos de Midoriya se abrieron en sorpresa, pero a la vez conmovidos por la actitud de Bakugou. —Gracias— Le dirigió una sonrisa agradecida, a lo que Bakugou respondió con un gruñido, ocultando el sonrojo visible de sus mejillas.
Qué obvio era él frente a Midoriya.
—Perdóname Midoriya— Se inclinó él. —La próxima vez que necesite estar solo te avisaré para evitar causarte tantos problemas—
—Está bien— Balbuceó Midoriya, levantándolo de su reverencia. —No es para tanto, Todoroki-kun— Midoriya soltó una risa de nervios, tratando de disipar la situación.
—Ya, Deku— Bakugou lo cogió del hombro y lo jaló hacia él. —Ya déjalo en paz, así es el bastardo mitad-mitad, siempre causando problemas para todo— Refunfuño, arrugando la nariz.
—Pero, Kacchan— Protestó Midoriya, haciendo un puchero. Bakugou puso su mano en la cara de Midoriya, jalándole los cachetes, provocando otro puchero en su rostro. —K-Kacchan!— Exclamó en dolor.
—Deja de chillar tanto— Ordenó regañándolo. —Mejor vámonos, si? Dijiste que querías ver el maldito espectáculo de pirotecnia que pasarán en cinco minutos—
Midoriya se detuvo en seco, parpadeando con la boca haciendo una O.
—Ah sí— Levantó la cabeza, ilusionado. —Quieres venir Todoroki-kun? Habrá un espectáculo de fuegos artificiales en el centro comercial al aire libre— Sonrió al decirle eso.
Al ver la mirada desdeñosa de Bakugou, quitando sus manos del rostro de Midoriya, pero sin soltarlo del todo, pues se aferraba a su lado con tal de no dejarlo ir.
—Claro— Afirmó, queriendo molestar a Bakugou, que por supuesto se molestó.
—Tsk— Lo vio gruñirle en severidad, por lo cual, sonrió de lado satisfecho.
—Vamos, Kacchan— Midoriya le sonrió afirmativo, provocando un sonrojo agresivo en Bakugou, que él pescó enseguida. —Todoroki-kun, vamos— Le dijo alegre.
—Sí—
Cuán obvio era el chico explosivo con Midoriya y él ni siquiera se percataba de sus sonrojos agresivos frente a él.
Antes de retirarse con ellos, le dio una última mirada la noche translúcida, agarrando fuerzas para seguir adelante.
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P.D. Un capítulo de Todoroki espero y les haya gustado.
