-¿Qué dices?

Eren miró a Levi, se estaba probando trajes para su boda, lejos de lo que sus amigos les habían aconsejado, su prometido se veía hermoso de blanco y no, no dejaría que lo hicieran cambiar de opinión.

-Creo que te ves hermoso.

-Haz dicho eso con los tres anteriores, no me sirve-. Contestó mientras se cruzaba de brazos.

-Este es el que me gusta más.

Llevaban cinco años juntos, después de haberse encontrado en varias ocasiones para luego comenzar con un bello romance. Uno que lo llevaría a Eren a pedirle matrimonio en una de sus vacaciones de verano, en las playas de Brasil.

Levi por su parte, había experimentado una serie de sentimientos encontrados y no hacia su relación con Eren, sino después de haber leído el diario que Armin le había entregado.

Había toda clase de información allí y lo que más le había impactado fue que sus nombres estuviesen escritos.

La parte que más le había golpeado fue cuando Grisha, quien decía ser el padre de su futuro esposo, explicaba que cada ser humano tenía una parte omega y alfa, y aunque no sabía muy bien lo que eran, los síntomas que había experimentado, como tristeza, pérdida de algunos recuerdos que siempre parecían quedar en blanco y sobre todo la desolación del primer año, coincidía en que, si la parte omega o alfa decidía separarse de su humano, este último era el que sufriría las consecuencias. Lo último que había deseado era que al menos, sea la parte que sea, hubiese encontrado la felicidad al mismo tiempo que él la tenía.

Miró a Eren una vez más antes de sonreírle y correr hacia el probador, no podía pensar en un futuro sin él, porque estaba perdidamente enamorado de ese hombre.

-¡Eren! ¿Cómo te atreves pequeña mierda a enseñarle malas palabras a Mikasa?

-¿Yo?- El alfa estaba afuera de su hogar, sentado sobre el césped mientras Eric su niño de dos años le lanzaba una pelota -Jamás he dicho groserías.

-¡No mientas pendejo! ¡De alguien debe haberlo aprendido! ¡Te golpearé el jodido culo si sigues así!

Eren sonrió y pronto vio que a Levi se le llenaban sus ojitos de lágrimas, era algo común, estaban esperando a su tercer hijo y su omega ya había experimentado aquellos cambios de humor con los dos anteriores.

-Ven aquí-. Extendió uno de sus brazos y pronto Levi estuvo corriendo a su encuentro.

Eren abrió sus piernas y dejó que el omega pegara su espalda contra su pecho, abrazó gentilmente el cuerpo que ya tenía una notable panza y besó su nuca con ternura.

Eric se acercó a ellos y terminó por lanzar la pelota más allá de sus cuerpos, logrando que Levi frunciera el ceño.

-No voy a ir a buscarla maldito mocoso.

-¡Levi!- Eren soltó una carcajada mientras se ponía de pie para ir a buscar el balón.

Por el contrario de lo que había dicho, Levi extendió sus brazos y le sonrió a su pequeño que corrió a su encuentro.

-Sabes que te amo, mucho, dejemos que el tonto de papá haga el trabajo duro-. Pronto sintió un suave golpe en su cabeza y observó a Eren que le sonreía.

-Jamás creí que se complotarian contra mí.

-Sabes que te amo ¿Verdad?

Eren se sentó a su lado y pronto estuvo dándole un beso sobre sus labios.

-Eso no funciona dos veces.

-Lo sé, por eso jamás me cansaré de decirlo, porque te amo como la primera vez que lo dije, estoy agradecido de la vida que ustedes me han dado. Te amo.

-Yo también te amo Levi.