Ben se levantó y se alejó de Rey, dejándola un poco anonadada. Dentro de su cabeza se formaron mil historias con respecto a quien era esa tal Mayba. Decidida a que la noche especial había terminado se levantó para recoger la manta, sin dejar de mirar de reojo a Ben que caminaba de un lado al otro, riendo, ignorándola completamente.

Rey ya guardaba las mantas en el baúl del vehículo, cuando finalmente Ben cortó el teléfono y se acercó a ella.

-Lamento mucho esto –Rey le ignoró- Mayba es la viuda de alguien del ejército.

-Oh, yo… -Rey se detuvo de su andar y se sintió algo culpable.

Ben le dio un beso en la frente y la abrazó.

-Me gustaría que pudieras ver tu cara de celos en este momento.

Rey se enfureció y trató de soltarse golpeándole los hombros con las manos al mismo tiempo que intentaba tirarse para atrás. Ben la soltó y ella casi cae, pero él alcanzó a retenerla de la cintura.

-¡Yo no estoy celosa! –Gruñó con furia.

Ben la agarró de la nuca y la besó tan profundamente, que Rey se dejó llevar, le era imposible mantenerse molesta cuando él era capaz de entregarle su alma en cada beso. Él rompió el contacto, mirándola con una sonrisa autocomplaciente, mientras ella se sonrojaba sintiéndose desnuda ante la mirada de esos ojos oscuros por la poca luz que llegaba a esa hora.

-Vamos a casa, en el camino te cuento todo –Le pasó las llaves- Tú conduces.

Rey recibió las llaves y sonrió, adoraba los clásicos y la oportunidad de manejar uno estaba en su lista de deseos. Se subió al asiento del piloto, lo reacomodó para su tamaño, bastante menor en comparación a Ben y su abuelo que le llevaban varios centímetros de diferencia. Ben se ajustó el cinturón de seguridad y ella puso las llaves y echó a andar el motor. Gritó de emoción cuando el vehículo comenzó a correr.

-No es necesaria tanta emoción –Dijo Ben ajustando su propio asiento y tratando de afirmarse.

-Este Speeder está hecho para correr.

Rey parecía una niña jugueteando con los controles del speeder. Ben le pidió que se calmara, que podría haber algún animal descuidado por allí. Ella reaccionó a la cara de Ben y bajó la velocidad, tomando la carretera rumbo a la casa de los Skywalkers.

-¿Me dirás finalmente el motivo por el que te llamó esa mujer? –Preguntó sin dejar de mirar el camino.

-Mi ahijado está de cumpleaños y quiere que vaya a verlo.

-¿Ahijado? –Rey le miró sorprendida.

-Mira al camino por favor –Ben le pidió tratando de ocultar su nerviosismo.

Rey recordó entonces el accidente de Ben y su padre y se calmó, bajó la velocidad y no quitó sus ojos de la carretera.

-Marston era una gran persona y soldado y Mayba estaba esperando a su hijo cuando murió… Fui de los pocos del pelotón en sobrevivir y he ayudado con su educación.

-Es un lindo gesto –Sonrió Rey, pensando un poco en sí misma.

-Va a cumplir diez años y quiere que vaya a verlos. Me gustaría que fueras conmigo –Habló con seriedad.

-Debo volver al trabajo y no puedo seguir perdiendo mis clases –Se disculpó.

-Lo del trabajo es algo de lo que me puedo encargar y de tus clases, no perderías nada, sería el próximo mes –Rey asintió, mientras Ben le indicaba con la mano la última parte del camino- Anoche no respondiste a mi pregunta.

-Creí que había quedado claro –Se sonrojó.

-¿Pero eso fue un sí o un no Rey?

Habían llegado a la mansión y ella detuvo el speeder en el estacionamiento.

-Pues deberías aprender a leer las señales, eso fue un si –Respondió quitando las llaves del auto y bajándose en el instante.

Ben sonrió y la imitó, afuera estaba su abuelo esperándolos. Rey saludó al anciano, le entregó las llaves con una sonrisa y entró dejando a Ben a solas con él.

-Veo por su sonrisa que fue un lindo espectáculo.

-Si abuelo –Ben le besó la mejilla y lo abrazó de lado llevándolo adentro- Está un poco frío abuelo, vamos por algo de beber.

Rey había entrado saludando a todos, Padmé le ofreció algo de comer, pero ella se negó agradeciendo cortésmente y aduciendo a que estaba un poco cansada. Leia la miró de reojo y siguió conversando con Rex y Ahsoka.

Se metió en el cuarto de Ben y buscó su ropa para darse una ducha. Necesitaba limpiarse y descansar. A pesar de no haber hecho nada, quería sacarse la humedad que sentía que tenía encima.

Era avanzada la madrugada cuando sintió a Ben abrir la puerta. Abrió los ojos todavía adormilada y buscó el interruptor de la lámpara.

-Déjala apagada –susurró Ben sentándose en la cama, para quitarse las botas- Sigue durmiendo, nos iremos temprano.

-No ordené mis cosas –Rey se sentó en la cama y se refregó los ojos- ¿Ha pasado algo?

Ben se levantó y se quitó la camiseta y el pantalón, quedando solo en bóxer. Rey contempló aquel espectáculo de hombre e hizo el espacio para que él se metiera a la cama junto a ella.

Apenas se metió bajo las cobijas, apagó la luz y atrajo a Rey para que se acurrucara en su pecho desnudo. Ella sintió el leve aroma del whisky, pero calló y se concentró en el latido de su pecho y la suavidad de su piel.

-Nada ha pasado realmente, pero de todas formas debemos retomar nuestras vidas y realidades.

Rey hizo una mueca, que fue oculta por la oscuridad del cuarto. Sospechaba que algo sucedía y no temió preguntar.

-Dime la verdad Ben –Preguntó levantándose de su cómodo lugar y encendiendo la luz.

Ben entrecerró los ojos, se acomodó en la cama. Pareció meditar un segundo, frunciendo los labios.

-Ha llegado mi tío de Kashyyyk a Coruscant. Es el… o era el socio de mi padre y espera verme para hablar de la empresa.

-¿Y cuál es el problema? –Preguntó Rey sin entender.

-Que quiere que me haga participe de la empresa y estoy seguro que ha sido la presión de mi madre –Ben se levantó de la cama- ¿Te molesta si fumo?

Ella negó con la cabeza, mientras él buscaba sus cigarrillos y un cenicero. Encendió uno y le dio una larga bocanada.

-La empresa era de mi padre, por herencia nos corresponde a mi madre y a mi gran parte de ella, pero como la comenzó joven, tuvo que buscar con quienes invertir –Soltó el humo y volvió a aspirar mirando a Rey para ver su cara de atención- Uno de ellos es mi padrino, el tío Chewie y el otro tío Lando, que ya conoces… ambos tienen acciones, pero no las suficientes para mandar todo… Diría que es un treinta, treinta y mi padre se quedó con el cuarenta por ciento.

-Pensé que tu madre se encargaba de eso.

-Así es, pero cree que ya es tiempo de que siente cabeza y que me dedique a los negocios. Debido a su carrera política ha dejado todo en manos de mis tíos, pero creo que está buscando un cargo más alto que una senatoria y debe dejar la empresa para demostrar mayor probidad.

Rey se quedó callada. No sabía cómo opinar. Ella nunca había tenido nada, aunque si entendía de política por ver a su tía corriendo todo el tiempo tras el canciller Palpatine o hablando con la prensa y gestionando reuniones. Entendió que era probable que la senadora Organa buscara la Cancillería.

-¿Venderles a tus tíos no es una opción? –Preguntó mirando fijamente a Ben apagar su cigarrillo.

-Puede que no haya tenido la mejor relación con mi padre, pero fue el trabajo de su vida y no me atrevería a ello.

-Entonces debes hablar con tu tío y llegar a una solución. ¿Nos iremos con Rex y Ahsoka?

Ben se reacomodó y apagó la luz. Rey volvió a ocupar su lugar en el pecho de él, antes que este expresara una respuesta.

-Nos iremos en avión –Le besó la frente- Ahora descansa.

Rey obedeció cerrando los ojos, quedándose dormida casi al instante.

Se levantaron muy temprano, sintiendo que no había dormido nada. Apenas ordenó la maleta debieron salir, no sin despedirse por supuesto. Los abuelos de Ben no los habrían perdonado nunca.

Rey agradeció la amabilidad a Padmé. Antes de que pudiera agradecer a Anakin, este la abrazó y le murmuró en el oído que quería muchos bisnietos, haciéndola enrojecer hasta la médula. Ben pareció oír, porque se puso nervioso al despedirse de sus abuelos.

Un taxi pasó por ellos llevándolos al aeropuerto. Rey esperaba hacer todo el papeleo y las filas de embarque, grande fue su sorpresa al encontrarse con que era llevada por Ben al área de naves privadas. Se quedó boquiabierta cuando vio la nave color dorado a la que se iban a subir.

-Te dije que era urgente –Dijo Ben al ver su cara, teniendo que tomarla del brazo para que ella caminara.

Los acomodaron en asientos amplios que quedaban frente a frente, mientras les servían un jugo a ella y un vodka naranja a él. Ella torció el gesto, mirando la hora. Él solo rodó los ojos.

-En algún lugar ya es mediodía.

Rey no respondió.

Toca actualizar, son 6 capítulos, espero los disfruten

Maka