El rubio se levantó sumido en sus pensamientos, no se dio cuenta en el momento en que lo apresaron por detrás, unos brazos alrededor de su cintura lo apretaban un poco y la cara de ese alguien se escondía contra su espalda— lo siento, dije… algo muy hiriente cuando me fui —la voz de Yuuri sonaba cansada por no dormir bien la noche anterior.

Yuri no se había esperado una disculpa por parte de él, de hecho, ahora que sabía todo sentía que él debía ser el que dijera "lo siento" y no Yuuri. El azabache ya había pasado por bastante como para que más encima llegara él y lo increpara por llorar.

Prefiriendo no hacer ningún comentario que pudiese salir mal, hizo que el azabache lo soltara para luego voltearse y abrazarlo de frente— volvamos a casa —fue lo único que se le ocurrió para decir, Yuuri solo asintió con su cabeza correspondiendo el abrazo.

Ahora que por fin el tema de Víctor había salido a la luz entre ellos, sentía que necesitaba a Yuri de sobremanera. Necesitaba sentir sus brazos protegiéndolo del exterior, sus caricias en un intento de tranquilizarlo y sus besos… besos que se sintieran como si con ellos quisiera robarle todos los malos sentimientos de soledad, tristeza y miedo que lo inundaban cuando recordaba a su Vitya.

Phichit se sentía un poco intranquilo al no haber logrado terminar la conversación con Yuri, pero nada podía hacer respecto a eso. Ahora les tocaba a los Yuris arreglar sus problemas y esperaba que el rubio ahora fuese un poco más comprensivo, después de todo tenía sentimientos, aunque al nunca haber sentido una pérdida tal vez le sería difícil ser empático al principio.

La pareja se despidió del moreno, Yuuri agregándole un "gracias" a aquella despedida y se retiraron.

Al llegar al departamento el japonés le pidió a Yuri si podían dormir juntos un rato mas, el otro accedió sin decir mucho y al azabache ya le estaba pareciendo extraña esa actitud tan complaciente, pero se lo adjudico a que tal vez el rubio se sentía culpable por la discusión.

Se recostaron y abrazaron. Mientras Yuuri dormía tranquilo en los brazos de quien estaba enamorado, el rubio pensaba en la opción de hacerlo aún más feliz trayendo de vuelta lo que había perdido, un reemplazo de lo que alguna vez tuvo y que la muerte le arrebató.

Mientras más pensaba, más viable le parecía la idea. Nikolai le había dicho que él estaba hecho en base a su nieto, entonces podía pedirle este favor y con suerte el anciano se lo concedería, Yuuri estaría con ese anciano calvo y él… él se iría con su creador, después de todo al parecer nunca estuvo en los planes de Nikolai que se fuera de su lado.

Yuri pensó que si tenía un lugar a cual ir y podía hacer feliz a Yuuri, aunque tuviese que verlo con alguien más, entonces todo estaría bien, después de todo él era una máquina y nada más que eso, los sentimientos eran algo que le programaron, algo aprendido de manera visual también.

Los días pasaron y el tema de la discusión no volvió a tocarse, volvieron a su rutina habitual de novios, pero algo andaba mal. Yuuri se dio cuenta de que su rubio ya no era tan terco con algunas cosas y se enojaba menos, cualquiera creería que ese era un cambio y uno para bien, pero para el japonés que lo conocía bien, era muy extraño y sabía que algo pasaba.

Los últimos cuatro días el azabache le preguntaba a Yuri constantemente "¿Que sucede?" y el otro respondía con un "nada importante" dejando la respuesta abierta, evitando mentir ya que sí le pasaba algo, pero aminorándolo al decir que no era importante. Yuuri no sabía que sucedía, pero tampoco podía sacarle información al rubio, podría ordenarle que le respondiera correctamente, pero no quería tratarlo como un robot aunque lo fuera porque eran novios y se debían respeto.

Con el pasar de los días una distancia que apenas se notaba desde afuera, pero que era bastante notoria para la pareja, se fue dando entre los Yuris. Hacían lo mismo de siempre, pero era como si ninguno estuviese ahí en realidad, cada uno en su mundo pensando en sus cosas, cada uno preocupado por el otro y viendo opciones para hacerlo feliz.

Iba a cumplirse un año desde que Yuri llego a su vida, eso significaba que pronto sería su propio cumpleaños, así que Yuuri decidió que antes de que eso sucediera, haría algo por el rubio, así que contactó con el único que sabía que le sacaría toda la información.

El rey JJ al habla ¿Qué necesitas, Yuuri? —la voz de jean era bastante animada como siempre.

Hola, jean, ¿Se encuentra Otabek? —Yuuri no quería recurrir a él, aún le daba celos pero ¿Quién mas era cercano a Yuri aparte de él?

Habló con Otabek, le explicó la situación superficialmente, sin entrar en muchos detalles ya que sabía que Yuri le contaría todo si se juntaban. Le pidió que lo invitara a salir y pudiesen conversar con tranquilidad, el humanoide azabache accedió de inmediato, sabía de la relación entre los Yuris y si algo iba mal y él podía ayudar lo haría.

Así fue como Otabek y Yuri terminaron en la casa de jean los dos solos, mientras JJ se iba donde Yuuri quien estaba con Phichit. Este último solo estaba ahí porque quería saber que sucedería, era bastante curioso y Yuuri le contaba todo lo que pasaba en su vida últimamente, así que estaba al tanto de esta intervención.

Los humanoides jugaron videojuegos un rato, Yuri realmente se veía distraído y eso le parecía extraño a Otabek— Yura ¿Qué sucede?

Esa pregunta la venía escuchando por parte de su humano desde hacía ya varios días, pero en boca de su mejor amigo sonaba distinta, ya que sentía que a él si podía responderle. Tal vez sería buena idea contarle todo y pedir su opinión, él lo entendería.

Yo siento que no soy lo que él necesita —soltó sin dejar de jugar— Beka, si pudieras darle algo al estúpido de JJ que lo hiciera feliz ¿Se lo darías?

Sí —respondió sin siquiera dudar, la felicidad de jean estaba por sobre todo en sus prioridades.

Y si al darle ese algo tú fueras reemplazado… no, desplazado hacia un lado, abandonado a cambio de la felicidad de él ¿Lo harías?

Otabek se sentía preparado para hablar de cualquier problema que el rubio tuviese, pero en ese momento no sabía a donde quería llegar con esa pregunta. Él ya había sido abandonado una vez, aunque aquellas personas no sentían nada por él y viceversa, la única persona que logró que sintiera algo fue jean— es una pregunta difícil ¿Cómo sabes que lo haría feliz?

Porque es algo que siempre ha anhelado —su voz había temblado.

Entonces se lo daría y me haría a un lado por mí mismo, hacerlo elegir sería verlo sufrir ¿No?

Yuri asintió, pensaban igual. Otabek también entendía que al no ser humanos eran reemplazables, después de todo no tenían vida de verdad; tal vez incluso carecían de alma.

Yuri le contó a su mejor amigo sobre la discusión y el hombre de plateados cabellos, aquel que permanecía en el corazón del japonés aún después de muerto. Le contó que sentía que tal vez él estaba siendo utilizado como un reemplazo de aquel hombre, pero Yuri no era él, no podía aparentar ser él. Podía amarlo incluso más que ese tal Víctor, pero sus personalidades eran distintas.

Otabek escuchó atentamente todo hasta que llegaron al plan del rubio— ¿No sería una máquina también? —Yuri lo sabía, pero esta máquina tendría los recuerdos de Víctor y su personalidad.

Será igual que aquel a quien ama, además el me dijo que si estuviese la posibilidad de tenerlo de vuelta… —se detuvo, el recordar aquellas palabras había hecho que le comenzara a doler decirlas— si pudiese tenerlo una vez más… —bajó el tono de su voz dejando el joystick a un lado y mirando sus piernas— yo ya no estaría aquí.

Otabek había sido abandonado, pero aún no tenía sentimientos en ese entonces, así que nunca podría entender el dolor de Yura. Para jean existía alguien antes, su amada isabella, pero ellos habían terminado en buenos términos y por voluntad propia cuando la relación de ambos llegó a un punto de quiebre. No era lo mismo, porque Yuuri aun amaba a Víctor por lo que el rubio le había dicho.

La conversación con su mejor amigo terminó en que él haría lo mismo si estuviese en su lugar, pero le aconsejó que debía conversarlo con Yuuri antes, después de todo no sabía lo que el japonés pensaría al respecto. Otabek también le dijo a Yuri sobre lo preocupado que se encontraba su humano por él, que estaba actuando extraño y eso no era bueno.

Yuri agradeció por ser escuchado al fin y por los consejos. Sabía que si le decía toda la verdad al azabache este se enojaría y diría que no lo necesitaba, pero el rubio conocía al japonés, sabía que en ocasiones él anteponía a los otros y en este caso lo antepondría a él.

Los siguientes días pasaron más calmados, Yuuri pensó que el rubio estaba mejor después de hablar con su mejor amigo, ya que había vuelto a su estado de ánimo normal. Lo que no sabía era que Yuri también podía actuar, actuar como si nada pasara, actuar como si nada doliera, actuar como si todo estuviese perfecto.

Falta un mes para tu cumpleaños —mencionó el rubio mientras preparaba la cena— te tendré un regalo que jamás olvidarás.

Yuuri se acercó a su novio por la espalda para abrazarlo— tú fuiste el mejor regalo el año anterior, dudo que algo pueda superarte —dijo sonriendo, mientras Yuri fingía que todo estaba bien.

"Nada podrá superarme ¿Eh?" pensó mientras seguía en lo suyo. Planeó todo con sumo cuidado, ya sabía lo que haría para el cumpleaños de su humano, sería un día que jamás olvidaría ya que su regalo sería el mejor de todos.

También será el tuyo, ya que ese día fue cuando te activamos —el azabache volvió a hablar.

Yuri se tensó, no había pensado que cumpliría un año "vivo" ese mismo día— entonces ¿Me darás un regalo ese día?

Tal vez… —Yuuri lo pensó un momento y se acercó al oído del rubio— que tal si me pongo un listón y yo soy tu regalo ¿Que sería mejor que la persona que amas como regalo?

Yuri se puso nervioso, pero se obligó a relajarse al instante para no levantar sospechas, porque eso le daría a Yuuri, su persona amada como regalo de cumpleaños. Tal y como el japonés dijo ¿Qué sería mejor?

Cuando la noche cayó y Yuuri se durmió, el rubio comenzó a sentir nervios. Un sentimiento tan molesto que le impedía hacer lo que quería, le temblaban involuntariamente las manos, ni siquiera era humano y estaba temblando. Necesitaba hacer esto ya, pero algo en él le pedía ser egoísta, ver por si mismo. Él amaba a Yuuri más que cualquier otro ¿Por qué le entregaría a alguien más al amor de su vida? ¿Por qué no podía ser él su persona más importante? ¿Por qué no podía simplemente ser humano? Sabía las respuestas, lo entregaría porque así sería feliz, él no podía ser esa persona especial porque llegó tarde y no era humano porque simplemente así lo crearon, como un recuerdo de alguien más.

Mas decidido que nunca, tomó el teléfono. Sabía que era tarde, pero necesitaba hacerlo de inmediato o se arrepentiría luego y comenzaría a dudar como le había pasado recién.

¿Diga? —la voz de Nikolai no sonaba para nada adormilada, así que debía estar despierto.

Formuló la pregunta en su cabeza, de un modo que el anciano no se pudiera negar— abuelo… necesito pedirte un favor.

Continuará…