Capítulo 20
Ese día ya era el último y la alarma lo despertó de un salto. Se dio una ducha y se preparó con rapidez de una manera minuciosa para que la persona que dormía en su cama no despertase al menos hasta poco antes de irse.
Cuando se acercaba la hora de partir, zamarreó a Jean para que despierte y avisar que ya se iba. Motivo que hizo a JJ mirar su celular para ver la hora entendiendo que era temprano y que tenía que detenerlo.
—No te preocupes rubio que yo te llevo en mi auto y en menos de cinco minutos estamos allí.
Yuri no se opuso y mientras preparaba un mini desayuno, esperó a que Jean se levante
—Toma. —Yuri preparó dos tazas de café y un plato con galletas para ambos.
Se acomodaron a desayunar en la mesa de su pequeña cocina esta vez en silencio. Yuri parecía estar muy activo con su celular respondiendo mensajes e ignorando por completo a quien tenía frente a él.
—Eres muy adicto a esa cosa Yuri.
—Tu eres igual así que te me callas.
—¿Acaso me ves usándolo ahora?
—Seguro no lo usas porque si te encuentra tu esposa en línea tendrás problemas.
Parecía que no soportaban mas esa falsa seriedad y rieron al mismo tiempo solo porque la forma en que se tomaron la conversación parecía demasiado seria para ser ellos. Reír desde temprano los hacía sentir que iba a ser un buen día.
—Y dime ¿Por qué no has cumplido con tu trato?
Yuri en este punto se desconcertó, parecía que faltaba algo más y no lo recordaba. —¿Tengo que hacer más de lo que hice por la noche? Cuanta energía. —Bromeó y escuchó risas de la otra parte.
—Bueno, no me vendría mal una alegría por la mañana pero no me refería a eso. Lo decía por lo que hablamos de Otabek...
—Cierto. Eres como una señora chismosa que es capaz de llegar muy lejos solo para averiguar un chisme. Parecido a Phichit también diría. —Volvió a bromear y luego continuó hablando en serio.—Pero bueno, te lo resumiré: No quiero que tu amigo se ilusione conmigo. Ya sabes, tuvimos sexo y si sigo siendo amable con él va a terminar confundiendo las cosas. Entonces se me ocurrió que si tenía actitudes indiferentes con todos allí, no se lo tomaría personal.
—De todas formas se preocupó. Igualmente te entiendo. También lo había pensado y se lo advertí, pero el cree tener las cosas claras y no estoy seguro si es tan así.
Yuri no tenía nada más para agregar, la charla acabó allí y ambos se dirigieron al restaurante en el auto hablando de algún futuro encuentro pero nada en concreto, solo con palabras al aire. Llegaron justo cuando Phichit quitaba los candados para abrir.
JJ besó a Yuri como despedida, esperó a que baje del auto y por último, saludó a Phichit bajando la ventanilla y sacando su mano por ahí un momento para luego arrancar e irse.
Lo primero que hizo Yuri después de saludar a su compañero fue preguntar por Otabek.
—Me dejó a cargo de todo. Se ausentará por unos días.
—Ya veo... Bueno entonces serás el jefe aquí así que señor Phichit ¿Podría darme el día libre? —Preguntó y luego rio de sus tontas ocurrencias.
—Como jefe temporal y no supremo, quiero dejar en claro que no quiero problemas así que te quedas. —Contestó siguiéndole el juego y cruzando sus brazos intentando parecer imponente.
Yuri reía por la postura que aquel adoptó y entre esas risas, Phichit se detuvo a mirar un momento con atención las enormes marcas rojizas que se mostraban en el cuello de su compañero siendo lo mejor que encontró para tocar el tema.
—Veo que has tenido una noche entretenida con Jean. —Dijo, fijando más la vista en las marcas.
De pronto Yuri recordó esas secuelas lamentándose de no taparse con algo justo allí. Se sintió algo avergonzado por unos segundos hasta que Phichit volvió a hablar esta vez cambiando el tema.
—Yuri... se que no hemos estado hablando tanto hace varios días pero debes tener una razón y quiero respetarla. Sin embargo, espero contar con una respuesta algún día.
El tema de conversación parecía haber cambiado radicalmente a uno serio.
En un suspiro repleto de resignación, empezando a entender que no era una buena estrategia seguir escapando y menos con personas curiosas como Phichit, decidió que también tenía que contar el motivo.
Al saberlo, Phichit empezaba a ver con mas claridad que es lo que sucedía con esos dos. Necesitaba aportar su granito de arena opinando.
—Pero Yuri ¿Los compañeros de trabajo que tenemos que ver en todo ese lío?
—Nada, eso ya lo sé. Pero si actúo así solo con él descubrirá que es con él. Sabes como es que se preocupa por todo y ya no quiero que lo haga más. Si se sigue acercando...
—Te enamorarás. —Confirmó Phichit.
—¿Eh? ¡No! Es él en todo caso quien malinterpretará amor.
—Escucha Yuri. Otabek ya está enamorado desde el día uno. Tu solo estás huyendo de ti mismo y del futuro.
Y fue allí donde lo recordó: "Anhelas amor pero siempre empujas lejos tuyo a las personas que se acercan a ti". Eran las palabras de su abuelo y supo que Phichit veía en él lo mismo.
—Tu... ¿Lo has notado Phichit?
—¿Qué cosa? ¿Qué tienes miedo al amor porque sientes que saldrás lastimado? ¿O que lo que has hecho con Jean fue solo un intento fallido de punto y aparte para alejar a Otabek?
Yuri solo podía sentir su rostro acalorado de tanta vergüenza después de ver como Phichit escupía las verdades en su cara tan directamente. No pudo seguir con la conversación sabiendo que esos temas ya eran mas delicados para hablarlos mientras comenzaban su trabajo, así que simplemente contestó con una risa nerviosa y se dirigió hacia la cocina para saludar a los demás compañeros que acababan de llegar y escapar de la situación.
..
Con todo en su lugar correctamente, estaban listos para atender a cualquier cliente que llegase. Sin embargo, Phichit no parecía nada contento con la idea y se llevó las dos manos a la cabeza mientras miraba preocupado hacia la caja registradora.
—¿Y ahora que ocurre? —Preguntó Yuri mirando a la expresión que llevaba Phichit.
—Tu queridísimo jefe enamoradizo con la cabeza en las nubes olvidó entregarme la llave de la caja registradora. La necesitamos.
—Pues llámalo ya y que las traiga.
—Eso haré.
Aproximadamente treinta llamadas hicieron entre los dos para poder comunicarse pero en ninguna atendió. Pensaron en la posibilidad de que había salido y se encontraba el celular en su casa y eso si que sería un problema.
—Ve a buscarlo Yuri.
—¿Qué? No puedo irme de aquí.
—Es importante. Soy tu jefe temporal, has caso o se lo contaré al supremo. —Contestó bromeando mientras empujaba a Yuri hacia la salida.
Por suerte Yuri recordaba donde era. Y si corría o tomaba un transporte para llegar era prácticamente lo mismo porque no era lejos del restaurante. Notaba como en la calle principal, justo en ese momento, no estaba pasando ningún transporte que lo dejase por allí y prefirió correr. Si sus cálculos rápidos no fallaban, eran mas o menos quince cuadras de distancia para llegar.
Al salir con prisa, olvidó su teléfono en la cocina y tampoco prestó atención a que salió con su ropa de mozo sin siquiera quitarse al menos el delantal. También olvidó que a muy pocas cuadras antes de llegar, la calle principal se hacía una diagonal abriendo dos calles las cuales no recordaba a la que llevaba hacia casa de Otabek. Se detuvo y eligió una al azar que lamentablemente era la incorrecta. Distraído en sus pensamientos, había dejado de correr y caminaba con tranquilidad mirando algunas vidrieras de tiendas que desconocía por esa zona llamando un poco su atención.
Hubo una particular a todas las demás que reconoció inmediatamente. Se trataba de una tienda de ropa deportiva y estaban exponiendo la marca favorita de los patinadores profesionales de Rusia.
Y fue como una chispa encendiéndose en medio de todos los demás pensamientos «A Otabek le gusta todo esto del patinaje artístico sobre hielo».
Los pensamientos de Yuri iban a mil esa mañana. El motivo: culpa. Culpa por ignorar a una persona que no le hizo nada, que todo era enredo suyo porque no se sentía cómodo intentando hacerse amigo de una persona tan increíblemente inalcanzable como Otabek, o como él veía que era Otabek. Ganas de alejarse sin motivos o como dijo Phichit "por querer huir" y en realidad, jamás preguntó directo a esa persona que era lo que pasaba y que esperaba. Había tomado una decisión horrenda. Era él quien volvía a repetir sus errores de tonto y ahora solo anhelaba salir de ese conocido círculo donde siempre la mejor solución es alejarse gracias a las inseguridades que cargaba encima y que deja que lo controlen. Pero esto era como estar atrapado eternamente en pensamientos de un estúpido adolescente, o al menos así lo entendía él, sabiendo a la perfección que ya era un adulto y que tenía que afrontar las situaciones que se presentaban como uno. Ser maduro con las relaciones de su alrededor porque sino siempre seguiría estancado en el sufrimiento que dejan las pérdidas y ese era el día para hacerlo.
Observó con atención todo lo que exponían en vidriera. Había conjuntos deportivos y ese tipo de objetos que usan los deportistas como raquetas o patines. No entendía demasiado el mundo de los deportes, no eran su pasión pero notó la mezcla de varios objetos que se ven en distintos deportes y se detuvo por un maniquí en específico que exponía el nuevo conjunto del equipo ruso mas destacado del patinaje artístico sobre hielo. Lo distinguió por los patines con cuchillas. Luego se fijó en lo demás de su alrededor y descubrió que era una tienda enorme por dentro y que trabajaba con muchas marcas reconocidas de ese mundo. De hecho, notó que además de poner a la venta ropa y objetos deportivos, también vendían mercancía pero muy poca. Algo más vino a su mente para entrar en aquel local dando su próximo paso.
..
Otabek estaba durmiendo. Después del último mensaje recibido de Yuri optó en apagar su celular para no volver a distraerse y sin demasiado esfuerzo consiguió dormirse profundamente. Ahora tenía que despertar porque estaba escuchando el timbre de su casa insistente y no parecía ser un vendedor ni tampoco una equivocación, lo estaban llamando a él.
Cuando logró levantarse, ni se fijó en que aspecto llevaba, simplemente se puso algo en los pies y fue directo a abrir la puerta aún con una expresión cargada de somnolencia que fue desapareciendo cuando recibió a quien estaba fuera de su casa llamándolo.
—Y-yuri ¿Qué haces aquí?
La respuesta de Yuri no fue tan inmediata. Lo miró con atención notando que lo había despertado. Tenía los cabellos alborotados y nada puesto de la cintura para arriba. Esperó a que se terminase de refregar los ojos para responder.
—Bueno día, siento despertarte. He venido porque Phichit me envió. Has olvidado entregar las llaves de la caja registradora. —Respondió sereno mientras seguía mirándolo con mucha atención y recordando que su jefe se veía malditamente bien incluso cuando recién se despertaba. No evitó morderse el labio inferior conteniendo el deseo.
—¡Pero que imbécil soy! Es cierto, lo olvidé por completo. Pasa que las busco y te las doy.
Con una ínfima timidez entró a esperar. En ese pequeño lapso, notó a su corazón acelerado más de lo normal y lo asoció a que estuvo corriendo para llegar al lugar dudando por un momento que esa fuera la razón.
La útlima vez que había estado en el salón principal de esa casa, no había visto que tenía un espejo, así que mientras esperaba, se acercó a mirarse allí para comprobar si estaba demasiada desalineada su ropa por haber corrido demasiado.
Otabek no tardó más de dos minutos y se acercó a donde estaba Yuri para entregarle las llaves y un vaso de agua.
—¿Te has perdido? Se nota que has corrido hasta aquí. Toma agua.
De pronto Yuri estaba conteniendo sus ganas de llorar mientras seguía mirando al espejo y mirando al reflejo de Otabek quien yacía detrás suyo. Sin embargo, aguantó y contestó.
—Siempre tan atento a todo. Gracias. —Contestó frívolo y girándose solo un poco para tomar el vaso con agua y volver a mirar frente al espejo.
Sabía que si se giraba y lo miraba de frente, no podría contener sus lágrimas y ya no quería mostrarse así con ese hombre. Quería llorar por ser tan débil, quería llorar porque Otabek se seguía preocupando y prestando atención a cada detalle que ni él mismo a veces notaba. Quería llorar y pedir perdón.
—Lo noté por tu rostro, estas colorado y pareces acalorado.
—Y con la ropa desalineada también. —Contestó acompañada de una risa nerviosa en un intento de bromear sobre su aspecto.
—No demasiado. Déjame que te ayudo. — Tomó el vaso de agua, lo dejó sobre la mesa ratona y se volvió a acercar para acomodar un poco el aspecto de su empleado.
La verdad era que no estaba demasiada desprolija su ropa sino mas bien su cabello y no pudo contener las ganas de tocarlo para acomodárselo. Alguna excusa tenía que encontrar.
—¿Tienes una liga?
—S-si.
Yuri se la entregó y todavía sin girarse frente a él, dejó que le arreglase su cabello mientras miraba como lo hacía desde el espejo.
—Si llevas el cabello atado en el trabajo es mejor. Que se encuentren pelos en la comida no va a ser nada agradable para los clientes. Además, no te queda nada mal el cabello recogido. Ya te lo he dicho alguna vez.
Escuchó con atención las palabras de Otabek y quedó satisfecho con el resultado que veía frente suyo. Tenía razón, llevar el cabello suelto no estaba tan bien y no se veía tan desagradable atado. Le agradeció el consejo pero sus ganas de llorar no disminuían.
—Bueno, creo que tengo que volver ya. —Se giró y bajó su mirada para no encontrarse con la otra.
La incomodidad que sentían ambos era insoportable. Otabek solo quería preguntar como estaba, si se sentía bien, si algo pasaba, pero contenía el impulso para no parecer demasiado insistente y molesto. Yuri por su parte estaba sobrado de ganas de terminar con la estúpida distancia que creó y volver a hablar con confianza. Pero los miedos no desaparecían tan fácil como quería. Necesitaba marcar un punto y aparte para tomar las cosas con madurez y la única cosa que lo logró hacer reaccionar fue el tiempo.
Después de despedirse y que se comience a cerrar la puerta delante suyo no lo vería por varios días y algo en su interior le decía que si no ponía fin a esto ya, se volvería insoportable.
Tuvo que actuar.
Lo tomó de la muñeca poco antes de que la puerta se cerrara pidiendo que por favor espere.
—¿Qué ocurre Yuri?
—Yo... quería darte esto. —Metió su mano derecha en un bolsillo y sacó un pequeño paquete misterioso.
Otabek lo aceptó y cuando lo abrió no solo se sorprendió sino que lo dejó algo confundido.
—¿Y esto que signif— No terminó la frase y fue interrumpido.
—Es que... he pasado por una tienda deportiva antes de venir por aquí y tenía algo de dinero encima. Cuando vi eso me pareció bonito para regalarte a ti ya que no tienes nada que acompañe a tus llaves pensaba que... —Y no terminó lo que decía porque Otabek parecía demasiado concentrado en el objeto.
Un llavero en forma de patín sobre hielo y justamente como el que usó su patinador favorito en su época dorada. No entendía como Yuri podía saber sobre su gusto a ese deporte y tuvo que preguntárselo.
Yuri explicó que Phichit había comentado algo al respecto y que fue casualidad comprar aquel presente. Que no tenía motivos para haberlo hecho, que simplemente cuando lo vio pensó en él y en su juego de llaves sin nada que lo acompañe.
Otabek se encontraba lleno de gratitud por tal detalle. Resultó ser que Yuri también parecía una persona atenta a las demás cuando se lo proponía. Su impulso fue abrazarlo como respuesta a un gracias.
Sentir aquel contacto para Yuri fue tan reconfortante que lo hizo muy feliz. Su corazón parecía volverse a acelerar y se sumaba un color bermellón en sus mejillas que no podía disimular. Su cuerpo estaba hablando por si solo y seguiría evitando entenderlo. Esta era la oportunidad de aclararlo todo, de demostrar que a pesar de no poder liberarse de sus miedos, apreciaba a Otabek lo suficiente para conservarlo, para tenerlo cerca suyo sin necesidad de intimar y que sea algo más. Tal vez ese regalo era el puente para volver a acercarse esta vez haciendo las cosas bien como una persona "adulta" las haría: Hablando y aclarando.
—Soy un tonto Beka.
—¿Por qué dices eso?
—Porque he estado comportándome distante contigo solo porque tenía miedos internos y miedo a que te ilusiones conmigo. Pero debí haberme acordado de la promesa, de que seríamos amigos. Solo huía porque era más fácil y ahora que decidí afrontar todo esto me siento con un peso menos encima.
—Sabes que fui yo quien te pidió que seamos amigos sin importar lo que haya pasado.
—Lo sé pero me sentía asustado. Sabes que no soy mucho de amigos de verdad... Además ¿Si te confundías y te enamorabas? ¿Si te lastimo por que mi forma de ser es una mierda? No tengo mucho que ofrecer, ni algo que me favorezca. Pero... estar distante también resultó ser lastimoso y mi corazón dice que te conserve, que seas mi amigo.
Otabek tragó saliva y cerró sus ojos unos segundos tratando de evitar demostrar sus verdaderos sentimientos. Se dio cuenta de algo tan terrible que no podía decirle a Yuri ni a nadie nunca, pero mas allá de eso, coincidió en algo: su corazón también le estaba pidiendo estar cerca de Yuri y conservarlo. Puso el semblante mas serio posible para responder.
—Si pasara algo de lo que dices asumiría la responsabilidad sin odiarte ni tampoco alejarme. Siempre estoy anhelando acercarme a ti para ser tu amigo y por eso fui directo aquel día. Me alegro que hayas sido directo tu conmigo hoy Yuri, y me alegra este regalo. Me siento más tranquilo sabiendo que no me odias.
—Lo siento mucho, no quise demostrar eso. Nunca te odiaría, no tengo motivos.
Después de aclarar malos entendidos, ambos se despidieron con un peso menos de encima y podían empezar de vuelta.
..
Hubo mucho más que se quisieron preguntar. A Otabek, por ejemplo, lo intrigaron las marcas en el cuello de Yuri que notó recién cuando le acomodaba el cabello frente al espejo. Comprendió muy rápido por qué estaban allí y cual era la causa pero prefirió evitar comentarios por el momento. A Yuri en cambio le llamó la atención el motivo de su ausencia el resto de la semana, pero no quería mostrarse demasiado curioso cuando recién ahora comenzaban a ser los de siempre. Ya tendría tiempo quizás de preguntar.
Phichit lo quiso regañar por haberse tardado pero al verlo con el cabello recogido y una expresión muchísimo más alivianada en su rostro, notó que fue bueno empujarlo a ir hasta allí.
—Phichit.
—Si ¿Qué pasa Yuri?
—Gracias.
—¿Por qué? No recuerdo que haya hecho una buena acción —Bromeó.
—Lo hiciste. Si no fuera por lo que me has dicho seguiría ignorando lo que me pasa.
—¿Y que te pasa? —Preguntó lleno de sorpresa y curiosidad, esperando que Yuri admita lo obvio.
—Que los aprecio a todos. A ti, a Otabek, a mis compañeros de trabajo y a este lugar.
—Bueno... no era lo que esperaba pero estoy satisfecho. —Respondió Phichit con un poco de decepción pero conforme con el nuevo Yuri que regresó de la casa de Otabek. Se acercó para revolver de forma juguetona los cabellos rubios a su compañero y sin querer deshizo un poco el peinado improvisado que llevaba hecho.
