— Tu niño es muy lindo Daphne.
— Los tuyos también lo son, Harry.
Cabello rubio cenizo, piel ligeramente pálida y ojos carmesí, Edward Stewart Greengrass (cuyos padrinos eran Draco y Astoria) nació el 30 de Diciembre de 2003, era un niño precioso y muy tranquilo, a diferencia del pequeño diablillo que Harry tenía por hijo.
James Remus Weasley (nombre elegido por Harry), nacido el 16 de Julio de 2004, de cabello negro y ojos cafés, tan inquieto como el abuelo por el que fue nombrado, y con un gran parecido también, un gran torbellino incontrolable, estaba seguro de que en el futuro se llevaría muy bien con su padrino Lee.
Su mellizo era harina de otro costal, Frederick Harry Weasley (nombre elegido por George), tenía un enorme parecido con su padre y su difunto tío, pero su cabello era de un rojo llameante (un punto medio entre la tonalidad Weasley y la tonalidad Evans) y sus ojos cambiaban de verde esmeralda a azul zafiro dependiendo de la luz, Gabrielle lo había adorado apenas verlo y esta vez no hubo pretexto que valiera para decirle que no podía ser la madrina.
Cuando hay embarazos múltiples la magia no siempre se distribuye correctamente entre los distintos bebes, con los gemelos no había problema porque al compartir bolsa les llegaba la misma cantidad de magia, pero James y Freddy eran mellizos, por lo cual la magia debía dividirse para repartirse en las distintas bolsas, causando que la mayor parte fuera a James.
Freddy era un niño bastante frágil y enfermizo, pero con un buen régimen de pociones debería estar bien dentro de algunos meses, Theo y Draco afirmaban que si no fuera hijo de un mago fértil no habría sobrevivido.
Pero aun con todo eso la vida era maravillosa, su relación con George iba mejor que nunca, Delphini parecía estar relajándose a su alrededor, se estaba haciendo más cercano a Draco, a tal punto que Blaise se burlaba diciendo que intentaba reemplazarlo como mejor amigo del Malfoy, el cual, como cuando estuvo gestando a Sirius, prestó una atención particularmente extraña a su embarazo, lo único que le tranquilizaba era que esa atención se desvanecía con el fin de su embarazo, pero aún le preocupaba.
Si, la vida era buena, pero también muy ocupada. A sus 24 años de edad Harry ya tenía 5 hijos: 2 de 6 años, 1 de 3 años y 2 con menos de un año, continuaba sus estudios para ser maestro de DCAO y trabajaba un par de horas en Sortilegios Weasley, horas en las cuales George cuidaba a los niños.
Harry amaba a sus hijos, pero con la reciente adición de los mellizos se estaba volviendo loco, quería hacer algo más que solo quedarse en casa a cuidar niños (y admiraba a Molly mil veces más que antes por lograrlo), después de hablarlo con George y considerar tanto sus estudios en DCAO como las repentinas reuniones en el ministerio para cambiar las leyes con respecto a los hombres lobos, decidieron que la mejor opción era que atendiera la tienda de bromas durante la tarde, para darse algo distinto que hacer.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
Ese día tenían una reunión en la mansión Malfoy. Apenas llegaron Sirius corrió en busca de Andrei para jugar, esos niños congeniaban muy bien y tardo o temprano terminarían siguiendo al "hermano mayor Teddy", los niños ya habían sido reclutados por el Lupin para espantar a los novios de Delphini (lo cual exasperaba a Harry). Delphini por otro lado simplemente se quedaba cerca de Teddy, pero si los niños la abrumaban se sentaba un rato con los adultos. Eileen se unía a ellos cada vez que Lautre visitaba a Draco y Harry debía contener sus ganas de reírse por la ironía de que la hija de Severus Snape fuera amiga del hijo de un merodeador y el nieto de otro merodeador.
Angelica, James, Freddy y Edward eran muy pequeños para que los dejaran jugar solos como a los otros niños, pero tenían un corralito para ponerlos mientras charlaban, y si algún bebé necesitaba algo, podían atenderlo al instante, pero no era algo muy usual, pues Narcissa estaba encantada de tener niños que cuidar.
— ¿Tu primo huyó con su novia? — Draco preguntó divertido.
— Si, Dudley se cansó de que sus padres dictaran su vida, quería poder decidir que estaba bien y que mal por sí mismo, así que se fue a vivir con Emelinda y ya tuvieron a su primer hijo.
— ¿Cómo se llama?
— Connor.
— Nombre completo, Harry — dijo George burlonamente.
El de cabello negro se sonrojó —. Connor Harry Dursley.
Sus amigos Slytherin sonrieron, estaban felices de que Harry pareciera estar teniendo tan buena relación con su primo, la familia era un tema sensible para el salvador del mundo mágico, era bueno que pudiera tener al menos a un miembro de esta.
— Tío Draco ¿me cargas? — Sirius extendió sus manos al rubio quien lo tomó en brazos rápidamente.
Tal vez fuera por la influencia de sus padrinos, pero Sirius tenía un léxico muy avanzado para su edad, hablaba perfectamente a pesar de tener solo 3 años.
— ¿Qué quieres, enano?
Nadie esperaba que el pequeño pelirrojo le diera un beso a Draco en los labios, bueno, beso era una exageración, porque ese pico no podía llamarse beso.
— Sirius, ¿por qué besaste a Draco? — Harry preguntó, Draco pestañeó sorprendido por el acto del pequeño Weasley.
— La abuela Molly dijo que papá besa a papi porque para papá, papi es el más bonito del mundo, y yo creo que tío Draco es el más bonito del mundo.
Todos se enternecieron por la inocencia del pequeño.
— Y cuando sea grande voy a casarme con el tío Draco, como papá y papi.
Esta vez, todos se rieron.
— No puedes casarte con tu tío Draco, Siri — dijo divertido Harry.
— ¿Por qué?
— Porque él ya está casado con tu tía Astoria.
El niño de tres años miró a la castaña, que le sonrió con ternura.
— Yo también creo que Draco es el más bonito del mundo, Sirius. Así que me casé con él… pero no me molesta compartirlo contigo.
— Astoria — Draco enrojeció mientras el resto se reía otra vez.
— Lo siento, hijo. Pero no puedes casarte con el tío Draco, porque necesita primero divorciarse de la tía Astoria — le aclaró George.
— ¿Qué es eso?
— Es ya no estar casado, y si ya no están casados la tía Astoria se pondrá triste, no quieres eso ¿verdad?
— No, la tía Tori se ve bonita cuando está feliz.
— ¿Más bonita que el tío Draco?
— Nadie es más bonito que el tío Draco.
Astoria hizo una mueca como si estuviera herida, iban a seguir con el juego cuando Andrei arrastró a Sirius para que jugara con él.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
— Se parece mucho a Jerome.
— ¿Verdad que sí? Lo único que heredó de mí fueron los ojos, su nombre resultó bastante acertado.
Nacido el 31 de Mayo de 2004. Cabello rubio cenizo y ojos azules, a diferencia de su primo Louis, el hijo de Gabrielle no tenía rastros de aura veela, lo cual alegraba a la rubia, su bebé tendría una vida bastante normal.
— ¿Cómo lo llamaron?
— Harrison Dimitri Ezkarra
Harry la miró exasperado —. Gabrielle… Jerome ya me odia lo suficiente como para que tú…
— Fue idea suya.
— ¿Perdón?
— Fue idea de Jerome ponerle Harrison, yo escogí Dimitri — La rubia se burló de la expresión perpleja en el rostro de Harry.
— ¿Lo pusiste bajo un imperio para que dejara de odiarme o solo se golpeó la cabeza? — Cuestionó el pelinegro.
— Lo que pasa es que Antoine, su mejor amigo, lo retó a ponerle a nuestro hijo el nombre de mi ex amor, Jerome se toma muy en serio los retos, así que en cuanto escuché a Antoine desafiarlo supe que mi hijo se iba a llamar Harry.
— Al menos no fue exactamente mi nombre.
— Iba a serlo, él tenía planeado que se llamara Harry James igual que tú, pero me encargué de que no lo hiciera, le dije que yo quería escoger uno de los nombres y que le prohibía usar exactamente el mismo que tú, al final escogió una variante de Harry y dijo que nuestro siguiente hijo llevaría una variante de James.
— Bromeas…
— Para nada, incluso ya escogió la variante y si es niña un nombre con sonido o significado similar.
— Mejor ya no me sigas contando, tu marido me va a volver loco.
— No se lo digas, o lo intentará.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
— ¿Quieres helado?
— Si, tía Tori.
Astoria le pidió a un elfo domestico una porción de helado de fresa para Sirius y otra para ella misma, se sentó junto al niño en el jardín. Harry y George estaban ocupados ese día con las revisiones de los mellizos, reuniones del ministerio y la tienda de bromas, sus amigos decidieron aligerarles un poco la carga cuidando los niños por ese día, Astoria se ofreció para cuidar a Sirius ya que Luna y Theo no podían.
— ¿Quieres mucho a Draco, Sirius?
— Si, tía Tori — dijo el pelirrojo con helado en su mejilla.
— ¿Y a mí? ¿Me quieres pequeño jengibre?
— Claro que sí, tía Tori. Yo te quiero mucho.
— ¿Harías algo por mí?
— ¿Qué cosa, tía?
Astoria contempló por unos momentos si debía continuar con su idea, Sirius era un niño inteligente, pero aún muy pequeño para entender lo que ella iba a decirle y pedirle, pero sabía que no podría alejar el pensamiento de su cabeza hasta que lo hiciera.
— Necesito que cuando crezcas, cuides mucho a Draco.
— ¿Por qué?
— Porque dentro de algún tiempo voy a irme y dejaré a Draco solo.
— ¿Por qué, tía Tori? ¿Por qué te iras y dejaras a tío Draco triste? ¿No lo quieres?
— Lo quiero mucho, pero a veces querer a alguien no es suficiente, lo entenderás cuando seas mayor.
El pequeño pelirrojo frunció el ceño, le molestaba mucho cuando los adultos decían eso.
— No sé cuándo me iré, puede ser mañana o dentro de muchos años, pero sé que voy a irme ¿Harás que deje de estar triste? ¿Lo cuidaras por mí?
— Si tía Tori, lo cuidaré hasta que vuelvas.
Astoria le sonrió, intentando ocultar toda su tristeza detrás de ese gesto.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
— ¡Ya le dije que no existe ningún problema conmigo! — Gritó una mujer morena.
— Lo entiendo, sientes que es algo normal, pero por eso estoy yo aquí, para ayudarte a entender lo que está mal.
— ¡QUE NO HAY NADA MALO CONMIGO! ¡¿ME OYE?! — La chica comenzó a arrojar cosas con dirección al hombre sentado frente a ella.
El hombre de cabellera gris levantó su varita e hizo un escudo — Cédala.
Una tercera persona que permaneció silenciosamente en la habitación abrió un frasco de poción y arrojó el líquido sobre la mujer histérica.
La morena se detuvo en el acto, con una mirada ausente.
Todo esto era observado a través de una neblina mágica por dos hombres, uno pelirrojo y otro castaño.
— ¿Algún día estará bien?
— No puedo asegurarte nada Liam, pero intentaremos todo lo posible.
El pelirrojo suspiró frustrado ante la respuesta de su amigo.
Conoció a Angelina hace un par de años, era una chica hermosa y encantadora que se acercó a coquetear desde el principio, Liam había caído rendido a sus pies en poco tiempo, incluso hicieron planes para casarse, pero nunca llegaron al altar.
La morena desapareció poco después de saber que estaba embarazada, Liam no dio con ella hasta que contactó con Alicia Spinnet (que ahora era Jordan y por eso había tardado tanto en encontrarla), quien le contó sobre la obsesión que Angelina tenia por un tal Fred Weasley, como este había muerto y la Johnson intentó usar como reemplazo al gemelo de este, al final, le reveló su afán de encontrar un hombre pelirrojo para fingir que era su amor fallecido, pero que entre toda su locura, al saber de su embarazo, decidió regresar a su hogar, para decir que él bebe que esperaba era hijo del otro hombre.
Liam no pudo encontrar en sí mismo sentimientos de odio hacia ella, estaba perdidamente enamorado de Angelina y aun sabiendo la verdad no pudo evitar perdonarla, tan pronto como pudo la internó en el área psiquiátrica de San Mungo, buscando poder acabar con su enfermiza obsesión por el hombre muerto, puede que después de su curación ella no sienta nada hacia él, pero por lo menos eso será genuino.
Y se aseguraría de que su hija no se viera afectada por los problemas mentales de su madre.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
— Es bueno verte, Joanne — sonrió Hermione a la morena sentada en frente suyo.
Luego de que su bebé muriera Hermione se aisló de todo el mundo, la única persona con la que tenía contacto era Ron y solamente porque vivían juntos, pasó alrededor de 2 años en la más absoluta depresión hasta que decidió retomar su vida.
Aún extrañaba a su pequeño bebé, pero sin importaba cuanto lo extrañara sabía que no podía traerlo de vuelta. Decidió concentrarse en aquello que aún podía tener, por lo que desde hace unos meses comenzó a pasearse nuevamente por el mundo muggle.
Amaba el mundo mágico, pero nació y creció en el mundo muggle, la magia era una parte importante de su vida pero también lo eran sus raíces, hace tiempo que extrañaba estar una noche en el sofá arropada con una manta mientras veía alguna serie de televisión.
Los dulces muggles, aburridos como eran, tenían un sabor único que deleitaba a Hermione, extrañaba los deportes que a su padre tanto le encantaba jugar y que los magos no entendían, la normalidad de usar un auto y quedar atrapada en el tráfico.
También extrañaba a su familia, como nacida muggle solo se permitía que sus padres supieran de la magia, el resto de sus familiares vivían con la creencia de que ella había tenido una beca para una escuela privada, pero decidió que mantener su magia en secreto no debería ser un impedimento para mantener el contacto, podía perfectamente pertenecer a dos mundos.
— Lo mismo digo, prima. Es bueno saber que aún te acuerdas de nosotros — Joanne le sonrió para hacerle saber que estaba bromeando.
Joanne era su prima favorita, a pesar de que sus gustos fueran tan diferentes la morena siempre intentó pasar tiempo con ella, nunca se ofendía por los comentarios mandones de Hermione y tenía suficiente paciencia para intentar corregirla cuando se equivocaba, no la juzgaba por su ansia de conocimiento ni por el perfeccionismo que ponía en sus trabajos, en cambio la hacía tomar descansos y relajarse apelando a sus gustos.
Una de las razones por las que siempre podías ver a Hermione con la nariz dentro de un libro era por comodidad, el mundo mágico tenía muchas diferencias con respecto al mundo muggle, la castaña se sintió abrumada por la avalancha de cosas desconocidas que ese maravilloso mundo le ofrecía, así que se refugió en lo único que parecía igual: los libros.
Si alguien hubiera entendido eso, tal vez su adaptación a la sociedad mágica y su interacción social hubieran sido más fáciles.
— Han ocurrido muchas cosas, pero tenemos mucho tiempo para ponerlos al día.
Claro que tendría que omitir muchas cosas, pero Hermione siempre fue inteligente y sabría que decirle, si de ella dependiera no volvería a estar lejos de su familia.
— Eso cierto. Dime una cosa ¿En realidad te casaste?
Hermione suspiró frustrada por el recordatorio, no es que hubiera algo malo en que se hubiera casado, sino en el hecho de que Ron no aprobaba sus visitas al mundo muggle, el no entendía porque ella querría ir a un lugar donde no podía usar su magia libremente, pero la verdad era que a Hermione no le importaba, había dejado que Ron decidiera por ella durante mucho tiempo, pero un matrimonio era de dos personas, y Ron debería aprender a respetar lo que ella quería.
— Si, fue realmente...
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
— Me están dando nauseas.
Dean y Parvati rodaron los ojos ante las palabras de Padma.
Hace ya 5 meses que Parvati se había convertido en la orgullosa señora Thomas, tuvo una maravillosa boda por todo lo alto, aunque le hubiera gustado que las circunstancias fueran distintas.
5 meses atrás llegó un día muy esperado por Parvati, su hermana Padma estaba a unas pocas horas de convertirse en la esposa de Deyan Angelov, la boda de la propia Parvati ni siquiera había comenzado a ser organizada, por lo cual la gemela estaba extasiada.
Padma conoció a Deyan en un viaje que se ganó por un sorteo en el Profeta, conectaron perfectamente y después de algún tiempo saliendo decidieron casarse, con los planes en marcha el hecho de que Padma saliera embarazada no fue tan criticado, su hermana tenía alrededor de 1 mes y solamente los planes de boda llevaban más de 6 meses, pero nadie, absolutamente nadie esperó lo que ocurrió el día de la boda.
Estaban en el altar, pero en el último momento Padma interrumpió la ceremonia.
— Te amo Deyan, pero no lo suficiente para quedarme a tu lado el resto de mi vida, no puedo atarte a un matrimonio donde no sabré regresar el amor y devoción que me das, te mereces a alguien capaz de hacerlo, y lamento mucho haber tenido que llegar al altar para darme cuenta de eso.
Padma huyó dejando a Deyan totalmente desconsolado y Parvati se enfadó terriblemente con su gemela. ¿Cómo se atrevía ella a lastimar de esa forma al búlgaro? Parvati adoraba a Deyan con todo su corazón, cuando Padma se lo presentó supo que ellos serían los mejores amigos, él era un tipo encantador, ni siquiera Dean podía negarlo, pues a pesar de lo celoso que había estado al principio, el Thomas rápidamente congenió con el mayor.
Parvati y Dean corrieron a consolarlo apenas su hermana se fue, cuando consiguió calmarse la mitad de los invitados se habían ido, estaban a punto de enviar búhos para cancelar la recepción y otras cosas, cuando Deyan sugirió que ellos aprovecharan todos los preparativos ya hechos para que su propia boda ocurriera ese mismo día.
Siendo Deyan el ser encantador que era, no pudieron negarse, el Angelov fue el padrino y a falta de su hermana, Lavander desempeñó el papel de madrina. Enviaron búhos al final de la ceremonia para invitar a sus amigos faltantes, Deyan se tragó su mal rato con el objetivo de hacer que ellos disfrutaran del momento, a pesar de lo maravilloso que fue todo les sentó mal aprovechar la boda que debió ser del búlgaro y Padma, pero odiaban la idea de hacer que Deyan se sintiera peor.
Padma reapareció una semana después de la boda, tuvo que soportar los gritos estridentes, los reclamos de su gemela y sus malas miradas, pero al final Parvati se calmó y aceptó que tal vez la otra Patil tenía razón, que tal vez ese matrimonio hubiera terminado mal de haberse concretado, pero eso no significaba que estuviera contenta con ello.
Ahora su hermana se la pasaba haciendo comentarios molestos a cerca de su relación, no podían hacerse arrumacos tranquilamente sin que ella fuera tan repelente, estaba llegando al punto de que no soportaba a su propia hermana, si, le había permitido quedarse con ellos un tiempo por todo el asunto del bebé y la relación fallida, pero no podía más, Padma podía convertirse en el fin de su propio matrimonio.
Amaba a su hermana, pero ella tendría que irse pronto.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
— Entonces por eso te fuiste.
— No pensaba quedarme donde no me querían —. Aclaró Seamus —. No iba a pasarme la vida mendigando su amor, tengo dignidad, no pienso perderla por nadie, sin importar lo fuertes que sean mis sentimientos.
Él sabía lo mal que podían terminar las cosas si se quedaba en Inglaterra, lo vio de primera mano durante su niñez.
Pocos sabían que Seamus era sangre pura, cualquiera que lo conociera sumía erróneamente que él era un mestizo, ciertamente él no los corregía pero las personas tampoco preguntaban, aunque nadie creía que se necesitara preguntar, al fin y al cabo todos habían escuchado la historia de cómo su madre le reveló la magia a su padre muggle.
Su padre adoptivo muggle.
Su padre biológico los abandonó cuando Seamus tenía 2 años, su madre estaba tan enamorada que hizo todo lo posible para que volviera con ellos: le lloró, renunció a ser ella misma, se humilló y rompió, se desvivió por la más mínima de sus atenciones, lo dejó casi todo con tal de volver a ser amada, pero todo esfuerzo fue en vano.
Lo único que su madre consiguió fue perder su dignidad, Seamus tenía 7 años cuando ella por fin lo entendió, buscó rehacer su vida y terminó casándose con un muggle al que Seamus estaría muy orgulloso de llamar padre, con el tiempo el abandono de su verdadero padre se convirtió en un mal rato.
A estas alturas de su vida ya ni siquiera recordaba el nombre o la apariencia de su padre biológico, su psicólogo había dicho que el olvido era un mecanismo de su subconsciente para eliminar el dolor de la perdida, pero aunque hubiera olvidado a ese hombre que tanto daño les hizo, Seamus siempre tendría en su memoria a la imagen de su madre humillada y rota por amor, se había jurado hace mucho tiempo que no sería como ella.
Seamus conoció el lado malo del amor a una edad muy corta y tuvo miedo de conocerlo, pero sabía que estaba hecho de algo más fuerte, el podría con esta decepción saliendo con unas pocas heridas, las cuales estaba seguro de poder sanar.
No dejaría que el amor lo destruyera.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
— ¿Cómo va todo?
— Bueno, ya estoy resignada.
Las últimas semanas Katie las había pasado en un estado de depresión, pues los médicos habían confirmado que Liam era estéril, de haber sido ella la del problema se pudo haber solucionado con un régimen de pociones, pero era su esposo muggle quien carecía de la capacidad para tener hijos, por lo que las funciones no funcionarían, se necesitaba magia para eso.
Alicia vio con tristeza a su amiga, sabia lo mucho que Katie deseaba tener un hijo con Liam, lo peor de todo era que la adopción no resultaba muy viable, porque al ser una bruja estaba obligada a adoptar un niño mágico y era extremadamente complicado encontrar uno en los orfanatos muggles.
— No quiero su opción — Katie murmuró por lo bajo.
— ¿Qué opción? — Preguntó Oliver mientras le pasaba a Zephyr para que lo cargara, al pequeño Flint no le gustaba que su tía estuviera triste, así que la abrazaba y le daba besos en la mejilla cada vez que la veía.
— Liam dice que tengo su permiso para tener el hijo de otro hombre, pero no quiero acostarme con nadie más solo para tener un bebé.
— ¿No puedes hacer esa cosa que hizo Theodore? — Habló Marcus —. Ya sabes, con la que tuvo a Angelica.
Katie gruñó —. No funciona igual, si los espermatozoides no son introducidos por medios sexuales la magia de la bruja los mata, el ministerio ya lo confirmó en su investigación.
— Pero a Cho Chang le funcionó.
— Porque ella tenía suficiente dinero para intentarlo varias veces, el procedimiento es caro y poco probable que resulte la primera vez, incluso para los muggles que no tienen que lidiar con una barrera mágica que actúa como espermicida.
— ¿Qué harás entonces?
— No lo sé, pero algo es seguro: no le seré infiel a mi esposo.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
Otro almuerzo mensual con los Weasley.
— Pásame a esta niña tan hermosa.
Harry observó a Andrew cargar cuidadosamente a la hija de Ginny.
Stephany Luna Corner, nacida el 21 de Mayo de 2004, al igual que Victoire fue la primera Weasley rubia, Stephany resultó la primera Weasley morena, heredó la cabellera azabache de su padre y el rostro de Ginny, eso sí, la cara llena de pecas hablaba bastante de su linaje.
A pesar de que él y Luna eran los padrinos, Stephany se la pasaba en brazos de Andrew, al igual que todos los niños que pasaban por la madriguera: Molly, Victoire, Dominique, Louis, sus propios hijos e incluso los hijos de sus amigos que a veces cuidaban (Zephyr era el más frecuente).
Harry pensaba que Andrew era un tipo genial y no comprendía las razones de Charlie para terminar con él, había imaginado que pasaría tarde o temprano, pero no esperaba que el castaño se quedara.
Charlie le contó lo que Andrew le dijo cuando terminó con él —. Está bien si no me quieres, no voy a obligarte a que lo hagas, pero déjame pedirte una cosa, Charlie: no me alejes de tu familia, prometo que no seré una molestia, no voy a echarte en cara nada ni a pasearme frente a ti con cara de tristeza, pero déjame quedarme, ellos ya son mi familia y los amo, destruirás una parte de mí sí me alejas.
Harry observó como ahora Charlie tenia a Stephany en brazos y Andrew le hacía mimos a pesar de ello, la cercanía ponía incomodo al Weasley, pues el castaño tenia al pelirrojo apresado entre sus brazos con el objetivo de alcanzar a la pequeña, aunque resultaba bastante obvio que Andrew se lo estaba pasando muy bien.
Andrew captó la mirada de Harry sobre él y le guiñó un ojo con complicidad, el de ojos verdes supo en ese mismo instante que aunque le tomara toda una eternidad, Andrew estaba dispuesto a hacer que Charlie Weasley fuera suyo, sin importar que el pelirrojo estuviera empeñado en permanecer soltero siempre.
Y con el respaldo de toda la familia Weasley, Charlie llevaba las de perder.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
— Te lo dije: que tarde o temprano tendrías un hijo.
Pamela le sonrió a su hermano mientras acunaba a su pequeña hija para que durmiera.
Amelia Nox. 26 de Agosto de 2004. Piel morena, ojos azules y cabello castaño claro. Tanto James como ella creyeron en el amor a primera vista el día en que nació su hija.
— ¿Puedes sostenerla un momento por mí?
— Claro que sí, dame a mi hermosa sobrina.
Pamela le pasó a su hija y se sentó en el suelo de la forma más cómoda que pudo frente a las tumbas de sus padres.
— Estoy de vuelta, nantli, tajtli (mamá, papá).
Pamela era una mestiza, hija de padre mago y madre muggle, a la mayoría de los mestizos tener un padre muggle los limitaba, pero no en el caso de ella y su hermano, pues su madre también podía hacer magia.
La magia de Marina Thorns no era como la de su esposo, no habían movimientos de varita, no podía hacer que las cosas surgieran de la nada con una serie de palabras en latín ni preparaba pociones con patas de araña ni piedras sacadas de los estómagos de las cabras, porque ella no era el tipo de bruja que el mundo mágico conocía.
Marina Thorns era una curandera tradicional, que con el paso del tiempo y los avances tecnológicos las personas sin magia habían comenzado a llamar bruja, ella brindaba servicio médico mediante brebajes con hierbas medicinales y algunos "rituales" para alterar las energías de las personas, eliminar las malas vibras y "el mal de ojo".
Tenía contacto con los espíritus gracias a la magia de la tierra, mediante un estado de trance, lo cual le ayudaba mucho en su trabajo.
Pamela había aprendido todo sobre el tipo de magia que su madre usaba, era una extremadamente antigua, de aquellos tiempos en que los muggles conocían de la magia y podían realizarla, antes de que estos tuvieran celos de aquellos que llevaban la magia en su sangre y podían realizarla con mayor facilidad, magia que se usaba antes de que el mundo se fragmentara en dos sociedades, una de las cuales se ocultaría para estar a salvo.
Marina sabia de esta magia tan antigua, porque a pesar de no tener magia propia ella era portadora del gen, por sus venas corría la sangre de una princesa azteca, uno de los tantos imperios antiguos que habían tardado más en ocultarse de los muggles.
Los muggles conocían las sociedades mágicas antiguas y no estaban enterados: Mesopotamia, Persia antigua, la Antigua Grecia, el Antiguo Egipto, casi cualquier civilización antigua cuyos gobernantes se hacían llamar "seres divinos" eran mágicas.
Con la caída de estas civilizaciones la mayoría de los conocimientos sobre la magia antigua se perdieron, solo unos pocos siguieron transmitiéndolos de generación en generación pero a fin de cuentas no podían transmitirlo todo.
Lo que Pamela sabia sobre esa magia antigua no era ni una décima parte de lo que sus antepasados aztecas podían hacer, pero ella se enorgullecía de esas raíces y al igual que su madre hizo con ella, Pamela las transmitiría a sus hijos.
Si tenía suerte, tal vez después de que muriera, aún podría conversar con su amada hija.
— Siuakonetl (Hija) —. Marina y Cornelius Thorns aparecieron frente a su hija, la mirada de Pamela era ausente y distante, como si observara a la nada, pero ante sus ojos estaban las figuras levitantes y transparentes de sus padres. Josef se arrepintió nuevamente de haberse negado a aprender el trance.
— Mira lo hermosa que estas — a diferencia de su esposa, Cornelius Thorns no conocía la lengua náhuatl, solo unas pocas palabras, por lo cual Pamela necesitaba alternar dos idiomas cada vez que entraba en transe —. Te hemos extrañado este año.
Al saber de su embarazo Pamela dejó de entrar en trance, ya que desconocía si eso podía afectar a su bebé, y tuvo que esperar un par de meses más en los que se recuperaba del parto y se adaptaba a cuidar de su hija.
— Lamento no haber venido a charlar, papá. Pero he tenido una muy buena razón, Josef la lleva en brazos ahora mismo.
Su hermano se acercó a las tumbas, sin saber dónde colocarse para que sus padres apreciaran a la pequeña Amelia, pero no había hecho falta, el matrimonio Thorns ya había levitado hasta donde estaba su hijo, y observaban a su nieta dormir plácidamente.
El espíritu de Marina acarició suavemente la cara de su nieta, haciendo que la bebé tiritara de frio y abriera sus ojitos azules, para sorpresa de la muggle, Amelia la observó directamente y le sonrió mostrando sus únicos dos dientes en la parte inferior de su boca.
— Ella ha sido bendecida con la Tlachkottalistli Yoliliso (visión espiritual), no habrá Yolistsintlayektli (espíritu santo) o Tsitsimitl (espíritu maligno) que pueda ocultarse de su vista — habló en inglés para que su esposo también entendiera — será capaz de ver e interactuar con cualquier espíritu que ronde por la tierra, ella podrá ver un mundo que las personas como Pamela y yo conocemos, pero no necesitará entrar en trance.
Pamela asintió comprendiendo —. Descuida nantli, le enseñaré todo lo que necesite saber.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
— ¡Otra vez!
Teddy cambió su cabello a marrón e hizo que un par de orejas peludas de lobo brotaran en su cabeza.
— ¡Que bonitas! — A pesar de lo seria y tranquila que solía ser Eileen, no podía evitar su emoción infantil al ver como Teddy usaba sus habilidades de metamorfomago.
Lautre observó la escena divertida, una serie de extensas investigaciones acerca de la condición de Teddy habían revelado que aunque la Luna Llena si lo forzaría a transformarse en licántropo, Teddy podía aprender a hacerlo por sí mismo con algo de práctica, pero su capacidad para infectar a otros solo estaría presente en las noches de Luna Llena, por lo cual no había ningún riesgo en que Eileen jugara con Teddy en su forma de lobo, al menos la mayor parte del tiempo.
A veces se preguntaba si Severus se molestaría con ella por dejar que Eileen conviviera con Teddy, no solo porque era el hijo de Remus Lupin, sino también porque era un licántropo, ella sabía lo mucho que Severus odiaría ambas cosas.
Pero bastaba con ver la sonrisa de su hija cuando Teddy estaba alrededor, para que todas esas preguntas dejaran de tener importancia, le molestara o no, Lautre no alejaría a Teddy, porque para ella no había nada más importante que la felicidad de su hija.
Y si tener a Teddy como amigo la hacía feliz, Lautre no objetaría.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
— Pensé que te habías deshecho de todas las reliquias de la familia Nott.
— Ignoro felizmente el símbolo tallado en la empuñadura, no la veo como una reliquia de la familia Nott, esa daga tiene un valor sentimental muy fuerte para mí.
Blaise asintió sin preguntar más, sabía que si Theo no explicaba por sí mismo como lo hacía todo el tiempo, en realidad no quería hablar del tema, pero estaba bien, sabía que su esposo estaba lleno de cicatrices y complejos, a pesar de todas las presiones desvanecidas le quedaba mucho por sanar y el Zabini dejaría que lo hiciera a su ritmo.
Theo observó la daga que Blaise empuñaba, le sorprendió que preguntara sobre el escudo familiar en ella y no por la sangre que manchaba la hoja. Si, la sangre de Harry todavía estaba ahí desde el día en que la usó para evitar la muerte de Sirius, Theo no había querido limpiarla entonces y tampoco lo haría ahora, después de todo también tenía la sangre de su madre.
Tenía solo 6 años cuando estuvo a punto de ser asesinado por su propio padre, a él no le importaba perder a su heredero, tenía una esposa que podía darle otro, pero Angelica Nott era madre, y ella no dejaría morir a su hijo.
Utilizó sobre si misma el ritual que hizo sobre Harry, la misma daga, las mismas palabras.
— "Es a ti, madre magia, a quien dirijo esta plegaria..."
Solamente la inconsciencia evitó que Theodore viera como su madre se desangraba hasta la muerte, pero el vio perfectamente como ella clavaba la daga en su pecho.
— "... te ruego que escuches, la petición que haré..."
Eventualmente su padre no se callaría a cerca de la situación, quejándose porque todos los sangre pura creían que había matado a su esposa y ahora no podía conseguir una nueva, por lo cual Theodore tendría que ser su heredero, sí o sí.
— "... donde tu escritura yace ya, el sacrificio encontraras..."
Los elfos domésticos no dejarían de lanzar alabanzas a su madre, creando un gran sentimiento de culpa en su corazón.
— "... sé que lo vas a entender, pues madre eres tú también".
Solo ahora que tenía sus propios hijos era capaz de entenderlo, el amor de un padre o una madre llega a ser tan grande como para realizar esa clase de sacrificios, no era cuestión de culpa o merecimientos, solo de amor.
Aunque ciertamente, no todos los padres lo tenían, él lo sabía de primera mano.
— Theo ¿Estas bien?
El pelinegro parpadeó, no se había dado cuenta de lo mucho que se perdió en sus pensamientos.
— Descuida Blay, estoy bien.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
— ¡Juega conmigo, Nev!
Neville observó a su padre sonreírle infantilmente, gracias al tratamiento de la sanadora Thorns sus padres por fin estaban mejorando, su madre había recuperado sus recuerdos hasta la edad en que su padre le había pedido que fuera su novia, a diferencia de él, que ni siquiera podía recordar su llegada a Hogwarts.
Era lento, pero todos los Longbottom podían ver la mejoría. Su madre estaba realmente confundida, pero no podía culparla, tenía más años de los que podía recordar, estaba casada con el chico que le acababa de pedir ser su novia, el cual actuaba como un niño de 9 años y tenía un hijo al cual no recordaba.
De cualquier manera, Neville sabía que de aquí en adelante, las cosas solo podían ir bien.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
— ¿Al fin se durmieron?
George asintió a las palabras de su esposo, acababa de acostar a los mellizos y eso resultaba bastante extenuante, puede que James fuera la bolita de energía andante, pero a Fred no le gustaba abandonar sus brazos, y sinceramente, a George tampoco le gustaba tenerlo que soltar.
— Ahora a descansar.
Un llanto lo interrumpió a punto de acostarse en la cama.
— Es mi turno de ir.
— GxH — ¡Perdóname, George! — GxH —
Aquí termina la primera parte de la saga (¿se le puede llamar así?) ¡Perdóname George!, espero que les haya gustado mucho y que tengan ganas de leer la secuela.
Un par de cosas antes de que abandonen esta historia:
1. La secuela se llamará Alétheia.
2. Intentaré comenzar a publicarla antes de que acabe Diciembre, pero el internet en mi casa no lo pago yo, y quien lo paga solo lo hace durante el ciclo escolar, así que si el internet desaparece en vacaciones no lo volveré a tener hasta que yo o alguno de mis hermanos comencemos a ir a clases nuevamente, en tal caso publicaría la historia hasta Enero.
3. Les voy avisando: no tengo idea de como haré para presentarles más de 60 personajes nuevos en la secuela. Espero que alguien me desee suerte. Me pregunto si seria buena idea hacer un fic alterno donde los personajes se presentan a sus padres, pero tal vez les parezca muy cliché.
Espero que nos leamos luego,
Chye, chye.
