24. Los héroes que no están para salvar el día.

Deku observó asombrado a Mukuro que había aparecido delante de ellos, toda la atmosfera se había vuelto mucho más tensa todavía y los villanos frente a ellos, se mostraban sorprendidos, todos menos Fon. Uraraka no tardó en correr rumbo a sus amigos que yacían jadeantes en el suelo, si con todo su esfuerzo apenas habían logrado atraparlo, ahora que eran tres villanos sus posibilidades de ganar se estaban reduciendo abruptamente. ¿Dónde estaban los héroes profesionales? ¿Por qué no aparecían?

—Eres Mukuro, ¿no es verdad? —preguntó Fon, neutral. —Pensé que no estabas interesado en ayudar a los Vongola, la muerte de uno de ellos no debería afectarte tanto. ¿O es acaso porque involucra también a Hibari Kyoya?

—No te confundas, mi presencia en esta pelea no es por ellos. —sonrió Mukuro, tranquilo, sosteniendo el tridente en su mano derecha. —Puedes matarlos, tienes hasta mi bendición.

—Entonces, solo deja que pasemos y acabemos con esos niños héroes. —contestó Fon.

—Adelante, les cedo el paso. —satirizó, sin borrar la sonrisa de su rostro. Deku sintió un escalofrío recorrerlo, al intercambiar miradas con Todoroki notó que este ya tenía una buena parte de su cara semi-congelada, a este paso no podría utilizar más su quirk sin acabar verdaderamente lastimado. —Pero… a ustedes no les interesan estos niños héroes, ¿cierto?

—Bastante perspicaz. —dijo Kurgiri.

—Sé que su interés en los anillos Vongola no es tanto como el tonto de Byakuran, ustedes buscan las llamas dentro de nosotros. —continuó Mukuro. —En los pocos días en que no han estado los pequeños corderos de la familia Vongola, han pasado muchas cosas interesantes en el pasado.

—Lo sé. —cortó Fon, adoptando una posa de pelea. —Pero no dejaré que hables con los mocosos Vongola sobre eso, sería una pena motivarlos más.

Kufufu~, ten por seguro que ellos están motivados. —Mukuro agitó su tridente en círculos, al mismo tiempo en que cambiaba el signo de su ojo. —Matar a alguien tan cercano al Décimo Vongola, es como sellar tu pase de muerte. —sonrió y atacó.

—Sería interesante pelear contigo, los ilusionistas siempre tienen algo bajo la manga. —sonrió Fon. —Pero Mukuro, no tenemos tiempo para juegos.

— ¿Quién está jugando?

Fon detuvo el ataque de Mukuro, barriéndose hacía atrás, debido a que su ojo poseía el numero cinco su fuerza había cambiado por completo, además de que las ilusiones comenzaban a hacerse presentes. Kurogiri cerró los ojos, buscando leer los movimientos contrarios, no obstante, Mukuro parecía controlar mucho mejor las ilusiones que aquella chica de la niebla, no podía leer del todo sus movimientos.

—Uraraka, llévate a Iida, por favor. —pidió Deku, sentando a Todoroki. —Tú también Hanta, intenta que los héroes vengan lo más rápido que puedan, necesitamos toda la ayuda que se pueda.

—Deku, ustedes también están lastimados, deberían venir con nosotros.

— ¿De qué hablas Uraraka? —preguntó Todoroki, buscando ponerse de pie. —Si nosotros nos vamos, no habrá nadie que les pueda abrir paso.

La castaña miró hacía atrás, pese a que Mukuro hacía un buen trabajo distrayendo a Fon, Kurogiri y Mr. Compress parecían más interesados en eliminarlos a ellos.

—Midoriya, Todoroki…—llamó Iida, sintiendo como su cuerpo flotaba por el don de la chica. —En cuanto me curen, volveré a ayudarlos.

—Te estaremos esperando. —sonrieron ambos, alzando un dedo pulgar, Todoroki más que nada imitando a Deku.

— ¡Volveremos! —aseguraron Hanta y Uraraka, comenzando a correr.

Kurogiri alzó una mano, abriendo un portal hacía ellos que fue impedido por las llamas de Todorki, Uraraka y los demás lograron frenar a tiempo, tomando otro pasaje que no estaba inundado por las llamas.

—Todoroki, no debiste quedarte. —dijo Deku al ver como una parte de su cuerpo comenzaba a verse quemada.

—No hay tiempo para reclamos, Midoriya, andando. —ordenó, comenzando a correr rumbo a Mukuro. Debían reagruparse y crear una estrategia ahora que los demás habían alcanzado a escapar con éxito.

— ¡Mukuro, vamos a ayudarte! —gritó Midoriya, concentrando su poder en las piernas, con ayuda de algo de hielo de Todoroki para impulsarse, se dirigió a golpear a Mr. Compress que ya estaba a punto de tocar a Mukuro gracias a los portales creados por Kurogiri.

—No recuerdo haber pedido la ayuda de nadie. —gruñó Mukuro, deteniendo una patada de Fon.

—Los héroes estamos para eso. —dijo Deku, seguro de sí mismo.

Una sonrisa bastante tétrica comenzó a formarse en el rostro del Vongola, confundiendo a los otros dos; es decir, Tsuna ya les había advertido que tuvieran cuidado con Mukuro, sobre todo de que no los tocara con su tridente, pero ambos suponían que al estar del lado de Tsuna, ese chico con peinado gracioso era algo así como Hibari, no era un mal sujeto.

—Yo no soy un héroe, —Mukuro se relamió sus labios, al tiempo en que un aura completamente negra lo comenzaba a envolver. —soy el villano final.

—.—.—.—.—

—Falta poco. —dijo Uraraka escondida detrás de una piedra, no se veían villanos alrededor pero tampoco ningún héroe. ¿Dónde estaban todos? —Hanta, ¿tienes transmisor? ¿No puedes llamar a alguien en nuestro auxilio?

— ¿Crees que no lo he intentado? ¡No funciona si llamo a los héroes profesionales, pero puedo comunicarme con Tsuna y los demás!

—Seguro hay algo que interrumpe la transmisión. —dijo Iida, cada vez estaba más pálido por la cantidad de sangre que perdía. Uraraka pasó saliva, apretando mucho más las vendas que rodeaban la zona herida.

—Iida no puede andar más, se desangrara antes de poder llegar con los paramédicos. —murmuró Uraraka. —Hanta, yo iré sola, soy buena escabulléndome así que intentaré traer a alguien lo más rápido que se pueda.

—De acuerdo.

—Ten cuidado, Uraraka. —sonrió Iida, poniéndole una mano en la cabeza. —Confío en ti.

— ¡Por supuesto! —una nueva sonrisa apareció en la chica, que salió rápidamente del escondite, corriendo lo más a prisa que pudo.

Antes de que Hanta se volviera a ocultar en el escondite, ni siquiera pudo gritar el nombre completo de la chica pues ella ya había caído abruptamente al suelo, siendo derribada por la maniática de cabello rubio, llamada Toga. Twice también la acompañaba, parecía que ambos habían esperado juntos que uno de ellos apareciera.

— ¡Es Ochako-chan! —gritó Toga, encima de ella, forcejeando. — ¡Ochako-chan vino a verme como lo hacen las verdaderas amigas!

— ¡Me alegra que Toga-chan tenga amigas! —siguió Twice haciendo una pose. — ¡Date prisa y mátala, eso hacen las amigas!

—Podré hacer una fiesta de té cuando estemos juntas. —sonrió Toga, pegando su mejilla con la contraria. —Serás como una muñeca de porcelana que nunca tuve, tu cuerpo estará tan liviano cuando te mate, que serás la muñeca perfecta.

Uraraka comenzó a sentir ganas de vomitar al reproducir esa imagen en su cabeza, pero no era tiempo de tener miedo, tenía que quitarse a esos dos de encima o Iida moriría. Buscó tocar a la chica, no obstante ella pareció predecirlo pues lo esquivo con facilidad y sacó uno de sus preciados cuchillos con una sonrisa enorme en el rostro.

—Ochako-chan, tienes que ser una buena muñeca o te tendré que cortar. —dijo clavando el cuchillo en la tierra, justo a tiempo Uraraka consiguió esquivarlo al echar su cabeza a un lado.

— ¡Estás loca, suéltame! —gritó la castaña, tomando el cuerpo de Toga de la cintura con un movimiento rápido consiguió deshacerse de ella, aventándola hacía atrás, consiguiendo un corte profundo en la mejilla. La sangre no tardó nada en fluir.

Twice en cambio la atrapó por debajo de los brazos, alzándola con fuerza.

— ¡Suéltame!

—Las muñecas siempre deben obedecer a sus amas. —dijo Twice, esquivando las patadas que intentaba darle la chica en un absurdo baile. — ¡Toga-chan, ella no es una muñeca!

—Lo será pronto. —dijo ella, corriendo a Uraraka con el cuchillo listo para ser enterrado.

Uraraka cerró los ojos por inercia, esperando a que aquel objeto no tocara ningún órgano vital, no obstante al escuchar el choque de dos cosas metálicas haciendo eco en los oídos de todos los presentes, volvió a abrirlos. Sin poder creer lo que veía una sonrisa de alivio se formó en su rostro.

—Me tomó trabajo encontrarlas, pero al final lo hice. —murmuró él, tronándose el cuello. —Espero que no estuvieran celebrando sin mí.

Toga pasó saliva, a pesar de que no tenía su arma especial con él, aquel poder que emanaba era abrumador… o quizás solo fuera su ira.

—Aún no les he devuelto el favor. —sonrió con una sed de venganza que se podía palpar en el aire.

— ¡Hibari! —gritó Uraraka, anonadada.

—.—.—.—.—

Mukuro se lanzó de nuevo hacía Fon, buscando dañarle, no obstante el arcobaleno pareció predecir esto pues en un instante ya se encontraba detrás de él, pateándolo con fuerza en la espalda lo mandó al suelo, seguido de varios puñetazos que Mukuro fue deteniendo con ayuda de su tridente, hasta que predijo que no aguantaría más por lo que tuvo que retirarlo, recibiendo el golpe que al menos le habría dislocado un hueso o dos.

Si el tridente se rompía, entonces Chrome volvería y eso sería muy peligroso para todos.

—No te preocupes por el tridente. —dijo Mr. Compress desde arriba del hielo de Todoroki. —Es la menor de tus preocupaciones ahora.

— ¿Qué quieren decir? —preguntó Deku, confundido.

—Espero que entiendas, Mukuro, que Chrome Dokuro no servía de absolutamente nada. Sus llamas no son las que necesitamos. —dijo una voz, saliendo de uno de los portales de Kurigiri.

Deku observó al hombre, parecía un científico muy desarreglado, con barba creciéndole en su rostro y mirada de desinterés absoluto, una lentilla de sus lentes perecía levemente dañada y su bata tenía restos de hollín más unas cuantas rasgaduras producto del fuego.

—Verde, eres muy malo peleando, ¿qué haces aquí? —preguntó Fon, alzando una ceja.

—Quería ver que tan poderosos eran tus oponentes, debido a esa explosión mi laboratorio— quedó sumergido en humo, pensé dar un vistazo a la situación. —El más fuerte en las artes marciales aún no acaba con un montón de niños idiotas. —se burló.

— ¿A qué te refieres con que no necesitaban a Chrome? —preguntó Todoroki.

—El poseedor del anillo Vongola debe ser Mukuro. —contestó Deku, analizando mucho más la situación. —Estaban tratando invocar a Mukuro desde un principio.

—Bueno, son más inteligentes que el idiota Vongola. —Mukuro miró su tridente, con dos arcobalenos sus posibilidades se reducían a un cero por ciento, aunque eso todavía lograba excitarlo más.

—Mukuro, me da igual que seas un héroe o un villano. —habló Deku, poniéndose a su lado, haciendo una posición de pelea. Fon al frente sonrió y también Verde, que susurró unas palabras a Kurogiri y a Mr. Compress antes de que estos desaparecieran en un portal. —Justo ahora, necesitas de Todoroki y de mí.

—Si me dejaran controlarlos sería más fácil.

—Los héroes profesionales llegaran pronto, hasta ese momento, tendremos que resistir. —continuó Todoroki. Mukuro chasqueó la lengua, esos niños eran casi idénticos a los mocosos Vongola con lo del amor y la amisad, sin embargo, sería interesante ver las habilidades de esos dos.

Verde suspiró y rodó los ojos, al ver como Fon se lanzaba directo a ellos, en un segundo donde apenas pudieron reaccionar Mukuro creó una llamarada frente a los tres, siendo recubierta después por el hielo de Todoroki y atravesada por el puño de Deku, al ocho por ciento de su poder; Fon tomó su muñeca y lo lanzó directo al pilar de hielo creado, provocando que Midoriya ahogara un grito.

—Hace unos momentos me estaba conteniendo, pero creo que ya es irrelevante que lo haga. —dijo Fon, deshaciéndose de la toga roja que siempre portaba, revelando el tatuaje de dragón que cubría todo su brazo y una parte de su pecho. Deku no tardó en volverse a poner de pie, Todoroki lo observó de reojo, si seguía aumentando su poder así, todo acabaría y no de buena manera. — ¿No es así, Verde?

El arcobaleno del chupete Verde señaló hacía arriba, mostrando un pequeño aparato encima de ellos, casi al tamaño de una avispa y de pronto ya no fueron ni uno, ni cinco, eran cientos de avispas volando en el cielo.

—Capturar a los Vongola ya no es prioridad ahora. —comentó Verde, bostezando. —Solo tenemos que cortarles el dedo para obtener el anillo Vongola y los mosquitos se encargaran de lo demás.

— ¿Qué?

—¿Pensaban que no sabrían donde nos escondíamos? —preguntó el científico, la mirada que puso en esos momentos le erizo la piel a todos. —No subestimen mi capacidad cerebral, mocosos idiotas.

— ¡Todoroki, no dejes que lo toquen! —gritó Midoriya, observando como las avispas se dirigían al guardián de la lluvia.

Cuando Mukuro estaba listo para hacer una nueva ilusión, el movimiento instantáneo de Fon logró derribarlo y echarlo unos metros más alejado. Deku entonces buscó golpear a Fon, siendo detenido por las llamas de Todorki que se interpusieron entre ambos.

— ¡Midoriya, reagrupémonos! —pidió Todoroki, corriendo a Mukuro. Cada vez lucía más agotado.

El Guardián de la Niebla activó la caja Vongola en ese instante, quizás no fuera de gran ayuda pero muy probablemente pudiera predecir los ataques de Fon con el lente. Las avispas seguían siendo detenidas por las flamas de Todoroki, pero las heridas en su brazo comenzaban a hacerse más y más notorias.

—Escuchen ustedes dos. —dijo Mukuro, mirando hacía arriba, una mueca se formó en su rostro y soltó una maldición pero al notar el fugaz movimiento del arcobaleno rojo, con una enorme roca creó un muro de cemento sólido, que tan solo se partió a la mitad por la fuerza descomunal de Fon.

—Deben alcanzar el aparato de Verde, de esa forma las avispas dejaran de funcionar. —ordenó Mukuro. — ¿Qué es…?

— ¿Nomus? —la cara de Midoriya se puso terriblemente pálida al ver al menos cinco de esos monstruos.

Por un momento juré que eran Gola Mosca. —pensó Mukuro.

—Todoroki, Mukuro, ustedes vayan. —pidió Midoriya, delante de ellos. —Deténganlos todo lo puedan, yo pelearé contra Fon.

— ¡Midoriya, si usas todo tu poder no habrá tiempo para salvarte!

Mukuro crispó una ceja, molesto por ser mandado a detener a los tales Nomus, él debería ser quién peleara con el arcobaleno. No el niño con cabeza de brócoli.

—Las ilusiones de Mukuro no parecen tener mucho efecto en Fon, Todoroki. Lo mejor será enfrentarlo mano a mano. —sonrió Deku, asintiendo con la cabeza. —Y no hay otro poder más que el mío para esa misión.

— ¿Qué dijiste de mis ilusiones? —reprochó Mukuro, buscando clavarle el tridente.

— ¡Lo siento, lo siento, no quise decir eso! —respondió Midoriya, agitando los brazos.

—Se acabaron las charlas. —comentó Fon, dispuesto a darle un puñetazo a Mukuro, puño que fue sostenido con toda la fuerza que Midoriya se permitió utilizar, con su quirk al cincuenta por ciento.

El especialista de artes marciales alzó las cejas con sorpresa, en medio segundo dirigió una patada a Midoriya que este esquivo a duras penas. Los sentidos del candidato a héroe estaban al mil por ciento, no obstante el cuerpo le comenzaba a pesar a montones por la cantidad de quirk que requería ese esfuerzo.

Pero un héroe no se rendiría hasta salvar lo que era importante.

No tuvo tiempo de seguir pensando, a cada segundo que pasaba era un nuevo ataque poderoso de Fon, Midoriya detuvo el puño subiendo el porcentaje de quirk utilizado, parecía que Fon se acostumbraba demasiado rápido al nivel de pelea de su oponente, no obstante, logró golpearle en el rostro mientras que él recibió a su vez un fuerte puñetazo en el estomago que los hizo separarse de inmediato.

Deku corrió de nuevo, impulsándose sobre una roca que quedó destrozada en el momento en que la tocó, dirigiéndose de nuevo a Fon puso un cien por ciento de su poder en su puño, cerrándolo con fuerza. A sorpresa de Deku, el cuerpo del arcobaleno comenzó a inundarse con la llama de la tormenta.

— ¡Explosión de la danza del dragón de fuego!

A sorpresa de Midoriya un enorme dragón comenzó a verse, como una masa de luz pero que comenzaba a desintegrar todo a su alrededor por el atributo de la tormenta, Deku era consiente que si lograba tocarlo todo acabaría ahí y no podía tocarlo, no era algo palpable para ser destruido. Mientras el dragón danzaba a su alrededor, buscando tocarlo, Deku comenzó a esquivar todos los movimientos de las luces, pero casi en un instante fue derribado por una patada de Fon que casi le hace estrellarse con la llama de la tormenta, un poco de presión en sus piernas fue capaz de frenarlo y entonces, casi a la misma velocidad que Fon se había transportado detrás de él, Deku usó ese mismo impulso en sus piernas para estrellarle un puñetazo en medio del rostro.

— ¡Cien por ciento, DETROIT SMASH!

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Regresando a unos minutos antes, Mukuro y Todoroki comenzaron a dirigirse hacía los Nomus que iban saliendo cada vez más de un agujero del suelo, suponiendo que en el subterraneo se encontraba el laboratorio de Verde, quién se alejaba más y más del estruendo, pasando incluso por un portal creado por Kurogiri. Todoroki tenía algunas quemaduras de segundo y primer grado adornando su piel, pero parecía que estas comenzarían a ser mas graves a medida que siguiera utilizando su quirk, así mismo se retiraba continuamente el hielo sobre su cuerpo, pues este también le estaba quemando la piel.

—Siguen saliendo más y más avispas. —murmuró Todoroki, protegiendo la espalda de Mukuro. —Enfrentarse a un Nomu es peligroso, ahora los acabo de contar y son ocho en total, será difícil terminar con ellos.

—Veo que estás en las últimas. —dijo Mukuro, esquivando un ataque de los Nomus. A pesar de los esfuerzos de Todoroki, las avispas seguían pinchándole el cuerpo, extrayendo las llamas de la niebla de él, se estaba sintiendo cada vez más agotado y si usaba las ilusiones era peor.

Necesitaba acabar con eso de un solo golpe, pero era arriesgado; Mukuro de nuevo miró al cielo, localizando aquello que vio atrás hace un rato, Mammon.

—Ese ilusionista no puede engañarme. —pensó, al mirar a todos lados ya se encontraban rodeados. Todoroki hizo un muro de hielo que los rodeo a ambos, congelando por algunos momentos a los Nomus.

—Escucha, Todoroki Shoto, si queremos salir de está tendrás que prestarme tu poder. —dijo Mukuro. —Sólo tengo que picarte con mi tridente, tendré capacidad sobre tu cuerpo y mente, podré usar tus poderes y el mío combinados.

Todoroki alzó una ceja al notar con la simplicidad con la que Mukuro decía eso.

—No. Ya pase eso con mi padre. —comentó Shoto, negando con la cabeza. —Hay que encontrar otra forma.

—Es la única forma.

—No lo es. —dijo Todoroki, parando el tridente de Mukuro con una mano. —Puedo alcanzar el aparato de las avispas si me das algo que congelar. —explicó, serio. Mukuro frunció las cejas. —Y creo que puedo combinar tus llamas de las ilusiones con las mías para hacerlas más potentes.

—Suena bien, pero tú casi ya no tienes energía y la mía está siendo drenada.

— ¿Entonces…?

—Encárgate de esa maldita máquina, te daré algo para que puedas llegar hasta ella.

— ¿Y los Nomus?

Una sonrisa arrogante apareció en el rostro del chico de cabello azul, que le causo una mala espina a Todoroki.

—Yo me encargaré de eso.

Lo primero que hizo el Guardián de la Niebla fue activar el atributo de su anillo, ahora que ni Fon ni Verde estaban era efectivo utilizar la habilidad de la niebla para adentrarse a lo más profundo de ella, Todoroki sonrió, ahora entendía el plan de Mukuro, quizás no tuviera suficiente energía como para crear un hielo enorme con su propio quirk, no obstante la niebla contenía partículas de agua suspendidas en el aire, era un impulso para él, para crear lo que le pidió a Mukuro en primer lugar.

—Ahora, Todoroki Shoto. —ordenó Mukuro.

Un enorme iceberg salió disparado rumbo a la maquina creada por Verde, con Todoroki al filo de este, cuando el hielo sobre su piel comenzó a quemarle mucho más la piel hasta el grado de hacerlo sangrar, decidió utilizar su otro don, haciendo una enorme llamarada hacía el frente, logrando hacer explotar el objeto.

Lo último que supo antes de perder la conciencia producto del dolor, es que a juzgar por el cuerpo de Mukuro que yacía en la tierra, esta vez nadie lo salvaría.

—.—.—.—.—

Al momento en que Todoroki salió disparado, Mukuro tomó eso como su propia señal, incrementando la niebla debajo de él no solo para darle más elementos a Todoroki, si no para pasar completamente desapercibido por los Nomu. Mukuro sonrió, ¿quién diría que al fin y al cabo siempre terminaría ayudando a los estúpidos Vongola?

Usó todo el poder que el anillo le permitió, a pesar de que el aparato que generaba a las avispas había sido eliminado estás parecían seguir extrayéndole las llamas, Verde después de todo no era un idiota.

El piso de nuevo comenzó a quebrarse debajo de ellos, las rocas se comenzaron a alzar y Mukuro concentró toda su voluntad en desaparecer a los seres que comenzaron a rodear cada vez más. Esperaba que después de esto, al menos pudiera despertar para contarle a Sawada Tsunayoshi que el pasado estaba destruido.

A su suerte, la mentalidad de los Nomu era débil por lo que podían caer en sus ilusiones rápidamente, quisiera decir lo mismo con su fuerza, pues cuando dos lograron alcanzaron a golpearlo, lo único que pudo hacer el guardián de la Niebla, fue pegar su tridente al suelo y crear un geiser de lava ardiendo que inundó todo a su paso e incineró a los propios Nomu y deshizo a su paso, la ilusión que Mammon sostenía alrededor de ellos.

Los héroes profesionales quedaron sorprendidos al ver que lo que hace unos momentos estaba en llamas pero sin estruendos, ahora se había convertido en un campo de batalla.

Al caer en la tierra, Mukuro fue cerrando poco a poco los ojos, notando como el cuerpo de Todoroki caía cada vez más rápido.

—.—.—.—.—

—Gracias al ataque de Mukuro, estoy seguro de que pensará que estoy muerto. —sonrió Fon, trayendo en sus brazos a Todoroki, había alcanzado a tomarlo antes de que su cabeza estampara contra el suelo.

Midoriya que estaba al lado del Guardían de la Niebla lo miró sin comprender del todo, ¿por qué no los remataba por completo? Había estado actuando extraño desde que vio el ataque de Mukuro Rokudo, y aunque Midoriya había jurado que lo dejó inconsciente, al terminar dicho ataque, Fon se levantó algo aturdido con la nariz sangrándole al igual que el pecho y el cuello, producto del impacto del Detroit Smash.

—Oh, no se preocupen, soy amigo de Reborn. —siguió, sentándose en la tierra, observando los brazos casi inservibles de Deku, se sintió culpable. —Están a salvo ahora.

— ¿Qué quieres decir?

—El ataque combinado de los tres, rompió no solo los artilugios de Verde, también la ilusión de Mammon. —explicó, Deku comenzó a fruncir las cejas por la tranquilidad del otro; a lo lejos comenzaron a escucharse estruendos más grandes, seguido de ambulancias, patrullas y gritos dando indicaciones.

— ¿Estábamos dentro de una ilusión? —preguntó él, mirando a sus alrededores, todo seguía casi igual salvó que ahora los héroes profesionales se veían más y más cerca.

—La capa que puso Mammon sobre nosotros me impedía contarles la verdad, los villanos me descubrirían y todo se complicaría. —siguió Fon. —Ahora sé que planean los villanos…

— ¿Y qué pasa con Gokudera? ¡También Hibari y los demás están lastimados! —estalló furioso. — ¡Todoroki está en grave peligro justo ahora!

Fon se quedó callado, apartando la mirada. —Lo lamento, yo no estoy aquí para salvar el día como ustedes los héroes. —comentó, serio. Deku se mordió los labios, intentando mantener la mirada fija en él, sentía que las lágrimas lo traicionarían en cualquier momento. —Midoriya, aún tenemos que apoyar a los demás, pero yo no puedo intervenir, de lo contrario los arcobalenos que quedan cambiaran su plan y esta vez no seremos capaces de averiguar lo que necesitamos para vencerlos.

—Ni te preocupes. —dijo Deku, poniendo con cuidado a Mukuro en el suelo y dándole una mirada rápida a Todoroki.

Jiro no tardó nada en llegar corriendo a ellos, con un montón de héroes a sus espaldas, entre ellos un lastimado Hanta y una inconsciente Ochako, parecía que estaban rescatando a los lastimados.

— ¡Uraraka! ¿Qué fue lo que le paso? —preguntó Deku angustiado. Varios héroes que traían camillas, comenzaron a subir a los heridos en estas.

— ¿Shoto se encuentra bien? —cuestionó Endevor, tomando a su hijo entre sus brazos. — ¡Responde!

—Usó demasiado su quirk. —explicó Midoriya. —Creo que necesita cuidados intensivos.

—Nos lo llevaremos, Endeavor, usted por favor ayude a detener a los villanos. —pidió una enfermera, con ayuda de otros comenzaron a transportarlo.

—Uraraka combatió contra Toda y Twice, parece que Hibari también estaba con ella… —Jiro suspiró, sin querer la respuesta que inundaba los ojos de Midoriya. —También uso demasiado su quirk, por lo que ahora solo está inconsiente, pero…

— ¿Pero?

—Iida fue apuñalado cuando intentaba salvarla, Twice y Toga escaparon con la ayuda del sujeto de los portales, no sé si Iida pueda soportar las heridas que tiene, está siendo llevado al hospital ahora mismo.

—Llévate a Mukuro, también a Todoroki.

—Tu también debes ir, Midoriya. —pidió Fon, subiéndolo a su espalda. —Ahora mismo, la retirada para ustedes es una opción.

—Pero los demás…

—Estarán bien.

Fon subió a una de las camillas, pidiendo que lo taparan de pies a cabeza como si fuera un muerto; las explosiones seguían cada vez más intensas; solo esperaba que todo ese sacrificio valiera la pena, que el Décimo Vongola pudiera una vez más, con los enemigos que se le acercaban.


¡Feliz año nuevo!

Gracias por seguir apoyando mi historia.