Capítulo XX
Las alas del petirrojo.
-Duele...-se quejó Jason-. Hey no hay que ser cruel conmigo-le reprochó antes de sacar otro siseo de dolor y queja, Tim solo lo ignoro y siguió con su trabajo con total calma-. Timmy, mi amor no tienes por qué ser así, vamos no te enfades conmigo-pidió a su ahora esposo que solo lo ignoro.
-¿Enfadarme? ¡Enfadarme. Eso es lo mínimo de lo que siento por las estupideces que hicieron ustedes dos, casi mueren y yo con el alma en un hilo!-le regañó el moreno menor terminando de coser la herida y dejando las pinzas y aguja y demás indumentos en pequeño recipiente de metal, que contenía agua que se fue tiñendo en sangre.
Habían pasado tres días desde la boda de ambos chicos, y en esos tres días se había escapado el Joker y como era de esperarse el desgraciado hizo de las suyas durante ese tiempo desde soltar los leones y tigres del zoológico en un centro comercial concurrido hasta intentar volar en pedazos varios edificios del centro financiero, el tercer petirrojo tenía prohibido salir no sólo por el miedo del mercenario a que le sucediera algo sino que alguien debía cuidar al pequeño James que estaba enfermo en esos momentos. Jason no aceptó represarías ni demás y se fue a ayudar al nuevo Batman y al resto de clan en atrapar al loco payaso, mientras que Tim se unió con Barbara para ayudar desde la distancia a su pareja y familia, con lo que no contaban nadie fue que las cosas se complicaron al intentar atraparlo; el tercer petirrojo estaba al borde abandonar su palabra y tomar su traje de Red Robin y salir a ayudar y sobre todo salvar a su marido, pero se detuvo al escuchar la vos característica de su hijo en el intercomunicador y pudo jurar que casi le un paro cardíaco al pobre chico.
Al final de la noche Jay había logrado salvar al nuevo aprendiz de Catwoman, que atendía al nombre de Stray, aunque el menor no salió ileso del todo pero al menos era solo unos hematomas y cortes, algo totalmente diferente de su padre que había terminado atrapado en una bodega con un maldito androide y e allí la ira en aumento de papa y esposo de los morenos, que los esperaba con un botiquín en la sala de estar. Hubo gritos y regaños, casi podían jurar ver un ataque de nervios y pánico en menor al mismo tiempo, para después terminar con rostro neutro y no dirigirles la palabra mientras los curaba.
-Papá...-llamo el pre adolescente, que llevaba parte del viejo traje de Robin que le pertenecía a Tim- Lo siento, yo solo quería ayudar-explicó el menor con culpa. Mientras trataba de evitar una nueva pelea, donde solo se escucharían los gritos de su papá y como su padre intentaba calmarlo hasta abrazarlo pero este siempre le daba manotazos.
-Dios, Jay... Eres mi hijo, y lo menos que quiero es enterrarte antes que nosotros-comenzó a decir mientras mandaba una mirada fugaz a su Jason-. Con tu padre no puedo hacer nada, pero contigo...-trato de explicar Tim más calmado, y casi al borde de las lagrimas pero su lengua comenzó a trabarse y evitaba hacer salir más palabras entendibles. Ese era el miedo más grande de ambos padres el que uno de sus hijos fuera arrastrando a esa vida, y que pereciese como lo fue Jason en juventud, todo por un error de Bruce, pero esta vez retratado y provocado por ellos.
El anti héroe tomo el brazo del pequeño cerebrito para tirar de este y acercarlo lo suficiente para apegarlo a él y abrazarlo, escuchando levemente como este rompía en llanto en su hombro, el chico que estaba enfundado en el traje del chico maravilla se le quedo viendo a su padre casi estuvo apunto de querer consolar a su papá pero el mercenario con gesto pidió que saliera de la estancia, como le dio una sonrisa para calmarlo. Jay dio un cabezazo y salió de la estadía dejando a sus padres solos.
-Todo estará bien, babybird. Estamos aquí, estamos aquí-le repitió en tono tranquilizador, sus manos acariciaban la espalda y los cabellos morenos largo de su babybird. El pequeño seguía llorando contra su torso desnudo y vendado, se quedaron así hasta las lágrimas dejaron de caer y el mayor le dio un beso en la sien, sin ganas de apartarlo de él.
-No quiero que nada malo le pase, es mi bebe...mi pequeño niño-murmuro contra el pecho de Jason. El menor se acurrucó aún más contra el cuerpo de Jason, queriendo estar más cerca del calor y la respiración como latidos relajantes de su pareja- ¿Estoy haciendo bien, con esto?-le preguntó a su esposo mientras lo miraba con la mejilla y su oído pegados sobre el corazón de este.
Jason le llevó la contraria a todo, hasta acepto que él también había regañado a su hijo después de que el asunto con el Joker lograra estar bajo control, le limpió los restos de lágrimas de su rostro de porcelana blanca. Se quedaron así un rato hasta que escucharon la voz débil de James llamar por la presencia del menor, Tim casi al instante olvido porque lloraba y salto de los brazos de Jason y fue a revisar a su segundo hijo enfermo; por el lado del mercenario solo sonrió levemente antes de hacerse camino por el mismo rumbo que se fue el tercer petirrojo, importándole poco el no portar camisa en esos instantes, cuando apareció por el umbral de la puerta de su pequeño hijo pelirrojo, se encontró con que el Tim estaba no sólo arrullando al pequeño -que debes en cuando tosía levemente y sorbía su nariz- sino que, también estaba acostado al lado del pequeño mientras le acariciaba los cabellos húmedos por la fiebre que aún se mantenía en el niño.
-¿Aún no baja la fiebre?-preguntó preocupado llegando al lado de la cama del pequeño James. Tim solo dio un sonido afirmativo sin dejar de acariciar la cabeza y cabellos rojos del niño, buscando la manera de menguar el dolor de cabeza de este, solo miro de reojo al otro adulto que ahora había tomado asiento del otro lado de la cama- Y si, ¿Llamamos a Alfred?-buscando una solución para la enfermedad de su hijo, la mano de tersa y blanca de su babybird dejó la cabeza pelirrojo para acariciar una de las manos del mercenario.
-¿Ahora quién es el papá preocupado?-preguntó con cierta diversión a su esposo, que no le halló la gracia a lo dicho. Suspiro con tranquilidad mientras volvía a reanudar sus caricias en el cabello pelirrojo del niño- Todo estará bien, Jim solo necesita descanso. Además, es normal que un pequeño quiera más atención cuando está enfermo-explicó con tranquilidad viendo atentamente como de quién hablaban los dos adultos abrió los ojos de forma lenta.
-Mami...-dijo el pequeño con cansancio y mostrando lo rosco que estaba a causa de su gripe, volvió a sorber su nariz como tosió un poco y después se apego al cuerpo de Tim, y este lo abrazo con tranquilidad.
-Todo estará bien cariño, tu papá y yo estamos aquí-murmuro con cariño Tim. Jason por su parte, tomó el espacio de la cama que tenía para acostarse y quedarse cerca de su esposo y segundo hijo, con lo que no contó el mayor fue que ambos cayeran dormidos junto al niño pero siempre estaban al pendientes.
Mientras Jason y Tim cuidaban como dormían con el pequeño James. En la habitación de su hermano mayor, el chico ya se había cambiado de ropa y estaba preparándose para dormir hasta que escucho unos golpeteos pequeños en el vidrio de su ventana, el moreno sin comprender nada se encaminó hasta esta y abrió las cortinas encontrándose con una persona que le sonreía de oreja a oreja totalmente feliz, casi juraba el chico ver aquella sonrisa era el mismísimo retrato del gato de Alicia y el país de las maravillas; abrió la ventana y sin cuestionar nada dejó que el otro entrara a su habitación, el chico entro a la estancia de forma ágil y grácil casi mostrándole a la copia de Jason su flexibilidad.
-Vaya, vaya, así que este es el nido del pequeño petirrojo-comentó con alegría mientras se quitaba sus googles verdes como también su casco, dejando a la vista del dueño de la habitación unas hermosas orejas negras que se movían captando todo los sonidos, ni que hablar su cola negra que se movía de un lado a otro completamente reflejando la curiosidad del intruso-, ¿Qué sucede birdboy, el gatito te comió la lengua?-bromeo mientras miraba al moreno de ojos cielo.
-Ya sé que no eres una chica-dijo con total firmeza y seriedad Jay, sin quitar su vista del mitad felino que había en su habitación y se mostraba curioso de las palabras dichas por este mismo.
Jay desde hacía un tiempo que investigaba al nuevo o nueva ayudante de Catwoman, que hacía poco tiempo comenzó a parecer al ojo del público de Gotham y descubrió que aquella felina había dejado muy bien escondido el género de su compañero de trabajo, y este mismo contribuía a ese misterio aunque no lo culpaba el hacerse pasar por chica y aún por su cuerpo ayudaba mucho a que los los demás villanos no intentarán matarlo sino que buscarán otro tipo de forma de torturarlo, así dandole tiempo para que mamá gato llegue al rescate o determinado caso alguno de los de clan del murciélago.
El recién descubierto chico hazlo los hombros como restando importancia de lo dicho por el nuevo petirrojo, y se sentó encima de la cama ante la analítica y casi acosadora mirada del otro, y como no acosarlo con la mirada si Jay prácticamente buscaba si tenía alguna herida y la tenía se notaba el cojeo de su pierna derecha evitando poner todo su peso en su pie, específicamente en el tobillo. El moreno más alto solo suspiro con molestia antes de ir por el botiquín que estaba en la sala de estar, como también de paso reviso a sus padres encontrando que estos estaban profundamente dormidos con su hermanito, regreso a su cuarto y cerró bajo llave se volteó para clavar su mida cielo en el los ojos ámbar del chico que aún estaba sentado en su cama y dijo:
-Quítate la bota derecha, tienes el tobillo lastimado-explicó de forma directa Jay mientras se acercaba a la cama. Se pudo escuchar un chasqueo de lengua del chico gato antes de acceder y quitarse la bota negra, junto con el calcetín dejando a la vista del petirrojo un tobillo demasiado hinchado- ¡¿Viniste a mi casa, con mi pie así?!-le riñó el menor.
-Ni que doliera, e sufrido peores cosas que un tobillo lastimado-restándole importancia el aprendiz de Catwoman. Los hermosos ojos ámbar dejaron de ver al nuevo chico del clan de los murciélagos, se sentía confrontado, atrapado y sin salida pero trato de ignorar, y lo logró cuando se comenzó a concentrar en no mostrar dolor al ser curado aún por más que Todd lo curase de forma cuidadosa.
-Te quedaras a dormir, ve avisándole a tu mamá gato-aviso con autoridad mientras terminaba de curar el pie derecho del chico, y cuando vio que el otro iba a protestar le interrumpió-. No me vengas con tonterías, con un tobillo así podrías caerte de los techos o empeorarlo aún más, mañana por la mañana te llevo de escolta a tu casa por ahora pasaras la noche aquí, ¿Entendido?-sus ojos cielo estaban pegados a los ámbar del contrario, mostrando su seriedad como preocupación por el afamado Catlad.
Jay le presto ropa para dormir a su nuevo invitado como también le cedió su cama mientras el dormía en el piso en un saco de dormir que tenía guardado en su habitación, sus padres no habían sospechado nada de nada todo iba bien y tranquilo, le dolían algunos hematomas en la espalda y piernas pero eran lo de menos, sin más se quedó dormido. Mientras que con el otro chico, su mente no dejaba de jugarle malas pasadas. El ya tenía presente que su trabajo como pequeño ladrón sería arriesgado como difícil, pero el ser atrapado por el payaso psicópata lo dejo aún aterrado hasta despertó esos viejos recuerdos que tenía muy bien escondidos dentro de su mente, o claro el había intento olvidarlos; pero no podía y ahora estos lo estaban atormentando dentro de sus sueños volviéndolos una verdadera pesadilla que lo orillaron a despertarse más de una vez en la noche, después de su noveno intento por dormir se tragó su orgullo y despertó al menor que estaba casi babeando la almohada en la que dormía.
-¿Qué sucede?-preguntó cansado y bostezando Jay. Mientras se sentaba encima de su saco de dormir, después de restregarse los ojos y limpiarse parte de la baba que bajaba por su quijada, miro al chico gato, notando de primera mano cómo este buscaba la forma de hacer más pequeño.
-Bueno, la cama es suficientemente grande para los dos así que recoge tus cosas y entra de tu lado, y apresúrate o cambio de idea-dijo como si fuera dueño del mueble. No quería demostrar que tenía miedo, pero para menor ya lo había descubierto sin falta que lo dijese, sus propio ojo como el comportamiento de sus oreja lo reflejaron.
Jay no dijo más, se adentró en la cama en el lado opuesto al que dormía en ese momento su acompañante -el izquierdo- , se hizo el dormido de forma fácil con los años de experiencia acumulados en ello, no tardó mucho en sentir como el otro se apegaba a él y tuvo que pelear con su dos instintos: el de alejarlo de manera fresca pro su espacio personal, y el apegarlo para consolarlo de sea de lo que fuese que lo tuviera de esa forma tan asustada. Cuando notó que el chico mayor se había relajado y dormido, le siguió en su camino no sin antes sentir como aquella suave y peluda cola de gato, se enredaba en su pierna izquierda, justo en su muslo.
~...Continuará...~
