Siempre quise hacer un one-shot de Richard. Ya sé que Halloween terminó hace tiempo -a la fecha que escribo esto es diciembre 1- pero me vale, mejor tarde que nunca.
Por cierto, este one-shot está basado en un sueño que tuve, ¿a que es curioso?
Iniciado el: Jueves 31 de Octubre del año 2019.
Finalizado el: Miércoles 11 de Diciembre del 2019.
Tiempo estimado de producción: 42 días.
Multiverso.
One-shot.
Especial de Halloween 2019.
"Una Tarde Arcana"
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-[Fragmento 1: Un hallazgo insólito]-
"¡Heee, heee, heee!"
Los vitoreos restantes del festival se apagaban cada vez más conforme se multiplicaba la distancia, Richard había mirado la hora de su reloj hacía unos cuantos minutos, era hora de que los niños partieran a buscar dulces, por ello había sacado al trío de allí pese a estar llegando al mejor punto.
No era por poca cosa, después de todo a cualquier niño le gustaba ver una obra de teatro estilo halloween en el pleno colegio, ahora mismo se había convertido en un musical.
Frisk: ¡Pero Richard! -exclamó un pequeño niño de cabello marrón algo desordenado, mirándole con sus cejitas arqueadas en una expresión triste, él sostenía su mano derecha y portaba un adorable traje de calabaza que cubría todo su torso exceptuando sus piernas, brazos y cabeza, los cuales estaban cubiertos por distintas vestimentas negras- ¡Las brujas estaban volando sobre sus escobas!, ¿no las viste? ¡volaban!
El portador de perseverancia emitió una pequeña sonrisa mientras veía a la acompañante rubia de su hermanito menor, Pauline iba vestida con un traje de pirata confeccionado a mano por su madre, Stelle Orilleye. El tío Alex no estaba bromeando cuando decía que no se molestaría en gastar lo que fuera con tal de que su hija tuviera el disfraz que quisiera.
Francisca: ¡Onii-sama, eso fue muy pesado! -exclamó una segunda niña, la que tomaba su mano izquierda. Su cabello -también marrón oscuro- estaba suelto en forma de rizos, traía un largo vestido color celeste con estrellas rosadas y brillitos blancos, además de un par de alas blancas y una varita en la mano libre. Estaba tirándole la mano para intentar regresarlos a todos al patio central de su escuela- ¡Quiero volver, quiero volver!
El joven adolescente soltó una pequeña risa, a sus doce años ya era bastante maduro por haber tenido que ser "mamá y papá 2" la mayoría de las veces, por lo que sabía qué botones presionar para convencer a sus pequeños hermanitos de calmarse y comportarse, en especial ahora que aún tenían sus dientes de leche en estas fechas.
Richard: Oh vamos Frituritas, no sean así conmigo -pidió deteniéndose, el trío le imitó. Murakawa caminó hasta estar en frente de los chicos, arrodillándose para estar a su altura- Miren, si se quedan allí, va a pasar algo muy malo -su tono de voz se hizo más bajo, de inmediato le prestaron atención, el rostro que tenía -plagado de dramatismo- era muy atrayente para sus ingenuas mentes- el sol ya se está poniendo, y si no se apuran... ¡No podrán celebrar Halloween!
"¡NOOOOOOOO!"
Por primera vez en todo el trayecto, Pauline rompió su silencio para soltar un grito de horror idéntico al de los mellizos. Lágrimas se asomaron por los tres pares de ojitos, bien. Ahora que los había dejado al borde de romper en llanto era hora de premiarlos, casi todos en Ebott les conocían -y este año en particular los adultos estaban más atentos que nunca- por lo cual no habría problema en dejarlos madurar un poco.
"Salvo que..."
Se callaron al instante. ¿Había una forma de salir del embrollo en el que se habían metido?, ¿en serio podrían ir a comer caramelos tranquilamente pese a que todo estaba perdido? por dentro, el mayor del "Trío Muraka" estaba muriéndose de la risa, parecía que este año si podría ir a pedir dulces él solo luego de ir a hablar con el director y el presidente del centro de alumnos respecto a las preparaciones para el festival de esta noche.
Richard: salgan ahora que el sol todavía no se ha puesto -guardó silencio otra vez, le gustaba creerse el cuento de que era un súper narrador o algo por el estilo, los ojos celestes, cafés y rosados respectivamente se posaron sobre él, podía ver la desesperación infantil por el azúcar salirles por cara poro de la piel- totalmente solos.
"¡¿Solos?!"
Los tres se asustaron. No era algo para tomar a la ligera, eran niños de ocho años después de todo, pero por mucho que quisiera salir con ellos, no podía. Tenía cosas que hacer y era hora de que conocieran la ciudad donde vivían, Richard tenía fe en sus hermanos, y sobre todo en Pauline, quien era la voz de la razón en aquel grupo de tres.
Richard: exactamente, solos. Tengo cosas que hacer, frituritas. Por mucho que quiera acompañarlos, no puedo hacerlo. Por eso quiero que vayan a pedir dulces ahora que las calles están llenas de gente y hay mucho sol, para que no les pase nada. -ahora estaba siendo franco, evidenciado por el tono solemne con el que estaba hablando, amaba pasar tiempo con sus hermanos pero como decía el dicho, "el hombre propone y dios dispone"- Así que confío en que no se separarán y si se pierden, usen los centavos que siempre les dan mamá y papá para llamarlos, ¿ok?
"¡OK!"
Exclamaron Frisk y Frannie con un saludo militar, adelantándose hacia la salida de la escuela para ir a pedir dulces, Pauline se quedó atrás unos segundos para ver al mayor quien le dió una mirada de confianza, "tú estás a cargo" le dijo en voz baja, y ella asintió.
Richard Murakawa vio a sus hermanitos y tal vez, su cuñada en algún futuro. Todo pintaba a que si, después de todo la cercanía que tenía con el pequeño Frisk no era algo normal, gustaba de él y era algo recíproco.
Suspiró para aclarar sus pensamientos, el futuro era incierto, por lo tanto no valía la pena pensar en él.
Ahora lo importante era ir a la reunión con el presidente del centro de alumnos y el director, pero antes iría al baño a descargar toda la bebida que había tomado.
"Tal vez debería conseguirme una novia..."
Dijo a la nada notando los murciélagos pegados en paredes, calabazas de papel colgando del techo y fantasmas en todas partes, los disfraces del instituto eran innumerables, veía desde personajes de películas de terror hasta los clichés de fantasmas, brujas, vampiros y lobos.
Si, ya estaba en edad de tener pareja y bastantes chicas de su aula eran lindas. Podría probar suerte un día de estos-
BAM
Richard: ¡ACK! -con un estruendoso sonido, el dolor vino y un quejido después, al alzar la mirada se encontró con algo inusual, las puertas del baño estaban cerradas. Tan sumido estuvo en su reflexión sobre encontrar pareja que no lo notó hasta darse ese cabezazo, pero había algo más- snif snif... ¿Qué es ese olor? huele horrible...
Provenía del interior.
Frunciendo el ceño, comprendió que algo andaba mal al instante. Para empezar, ¿por qué demonios estaba cerrado el baño público cuando la escuela estaba abarrotada con gente? ahora sería la oportunidad perfecta para cobrar para usar el retrete, pero no. En su lugar, había puertas cerradas con una esencia nauseabunda.
Algo no andaba bien.
WHAM WHAM WHAM
Por eso comenzó a cargarse contra la madera repetidamente, buscando abrir la puerta. Más de alguno al pasar le miró raro, cualquiera pensaría que estaría intentando cometer un delito, pero nada más lejos de la verdad. No tardó mucho para darse cuenta de que el pestillo estaba puesto.
Realmente no querían que entraran allí, pero si realmente había sido uno de los encargados de limpieza que había hecho eso, ¿por qué salía aquel olor tan inmundo?
Materializando una de sus pistolas con un pequeño chasquido, apuntó hacia abajo, rogando tener la razón para justificar el -ahora si- acto de vandalismo que iba a hacer.
El sonido del balazo estallando el metal invadió sus oídos, por suerte nadie vino a detenerle por los griteríos de los niños. Viéndose libre, comenzó a patear abiertamente la puerta, la cual ahora si cedía, el olor por el otro lado se intensificaba, haciéndose más fuerte y desagradable.
Con un último empujón, la puerta cedió en su totalidad, y Murakawa se tapó la nariz.
Sus ojos se fijaron en el enorme recipiente de plástico en el que estaba sumergido una muchacha, aparentemente inmóvil. El líquido color marrón claro era lo que producía aquel horrible olor, ¿excremento? no... esa pobre muchacha tenía la muñeca completamente llena de agujeros, y cientos de inyecciones aparentemente vacías estaban flotando alrededor de su brazo.
¿Acaso estaba... ?
Richard: d-disculpe, ¿está usted bi- -nada más entrar, vio por el rabillo del ojo algo insólito. Por muy bizarro que pareciera, también era perturbador. En los Urinales y lavabos, más cuerpos estaban tirados, todos con expresiones de horror absoluto en sus rostros. Justo como la compañera que iba a socorrer, estaban cubiertos de aquel líquido marrón, proveniente de las inyecciones a medio usar en cuellos, piernas, brazos y muñecas.
Estaban aterrados.
Estaban desesperados.
Estaban todos muertos.
Por eso no dudó un segundo en vaciar todo el contenido de su estómago luego de caer de rodillas, podía contar al menos veintidós personas en todo el maldito sitio.
El grito de otros curiosos asomando la cabeza por la puerta fue lo que alertó a más gente, como una reacción en cadena que pronto trajo a la policía.
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-[Fragmento 1.5: Preguntas]-
"Entonces... ¿abriste la puerta y todo estaba así?"
Cabizbajo, el muchacho asintió robóticamente la pregunta del oficial. Por millonésima vez le habían preguntado lo mismo en la hora y media que llevaba encerrado en la oficina del director, y por millonésima vez había contestado lo mismo. ¿Qué sentido tenía que le interrogaran a él de esta manera? estaba claro que no era el asesino de esa gente.
"¿Y podrías repetirme por qué quisiste entrar al baño?"
Richard: Ya se lo dije oficial, quería ir al baño porque tomé demasiada bebida, hay testigos que me vieron en la fiesta con mis hermanos y su amiga -la maldita música aún seguía resonando en sus oídos pese a que la fiesta se había detenido de forma súbita, de hecho la escuela ya estaba comenzando a ser vaciada para molestia de los estudiantes mayores, pues a ojos de todos era muy temprano para que ellos salieran a pedir dulces.
"Yo creo en él, señor oficial. Richard es un buen alumno, él nunca sería capaz de lastimar a nadie."
El director intercedió por él, alzando su brazo derecho y colocándolo frente al agente, reafirmando su postura. Murakawa sonrió alegre cuando vio a Joel -el presidente del CDA- hablar a su nombre, lo cual le confirió por fin el salir de allí cuando se vio que nada más podía hacer para ayudar con la investigación.
Extrañamente, el pelinegro salió con él.
Joel: ¿qué piensas hacer ahora? ¿irte a casa? -había notado la mirada que tenía, la respuesta era obvia. Su amigo no era muy bueno quedándose de brazos cruzados, tal vez por eso siempre tenía ese deseo de "hacer algo", o quizás era esa vena detectivesca que le nació al leer tantas novelas en primaria.
Perseverancia negó con la cabeza, emprendiendo rumbo al baño.
Richard: tengo un misterio que resolver, J -tras responderle, se despidió del usuario de amabilidad, aventurándose a la oscuridad de los ahora silenciosos pasillos escolares. Iba a meterse en muchos problemas al llegar a casa, primero había mandado a los niños a pedir dulces solos, luego ahora se quedaba cuando la escuela estaba quedándose abandonada, todo un delincuente juvenil como dirían por allí.
Oh, cierto, ahora también irrumpía en la escena del crimen.
Agachándose entre las cintas policiales, volvió a ingresar al baño. Todo estaba exactamente igual, incluso los cadáveres, ¿por qué? simple, ni siquiera querían pensar en tocarlos, estaban esperando al equipo de desastres biológicos para empezar a analizar y socavar información, pero él no era tan delicadito cuando se trataba de ser un metiche.
Ahora, ¿dónde podía empezar a buscar?
El olor putrefacto de su almuerzo vaciado en el piso le hizo apurarse, no quería volver a vomitar o se enterarían de que había estado allí. Buscando con la mirada cualquier cosa que pudiera ayudarlo, notó entonces una especie de objeto ennegrecido en el fondo del recipiente donde estaba su compañera.
"Espero que esto no sea lo que creo que es..."
Resignado, metió la mano en el líquido marrón y llegando hasta el fondo, sus dedos sintieron la inconfundible sensación del metal de una rejilla. Teniendo una teoría, sacó rápidamente la mano, en efecto, ahogada en el fondo había una grabadora de mano empapada con aquella sustancia.
Talló el hallazgo contra su camisa para limpiarlo, no sabía si seguiría funcionando pero al menos había que intentarlo, ¿no?, con eso en mente abrió la tapa para confirmar si había algo que oír, en efecto adentro estaba un casette con el título "Notas" perfectamente seco, el líquido desconocido no entró de milagro.
Emocionado por lo que podría encontrar, presionó el botón rojo con la palabra "Play" escrita en color blanco.
Okay... espero que esto esté grabando. Los muchachos y yo llegamos temprano a la escuela, y hemos estado trabajando sin cesar en esta cosa
Según mi reloj son las... seis de la mañana, conseguimos agua para producirlo en masa y administrárnoslo todos al mismo tiempo, voy a dejar esta cosa aquí como registro, si todo sale bien... vamos a hacer historia.
La grabación terminaba allí. Viendo otra vez el cuerpo de su compañera, el chico negó con la cabeza repetidamente, no lo había conseguido obviamente. Ahora la pregunta era, ¿qué habían estado buscando esos tarados con esa sustancia?, ahora entendía por qué casi todo el baño estaba lleno de aquello, necesitaba agua para propagarse.
Salió del baño hacia el pasillo otra vez, esto era un hallazgo crucial en su investigación. Hubiese querido llevarse una de las jeringas, pero era mejor no tentar a la suerte, probablemente con esto fuera más que suficiente.
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-[Fragmento 2: El guerrero del misterio]-
La oscuridad del silencioso corredor le recibió de forma abrupta, acompañada de un terrible sentimiento de peligro. Volteando hacia su izquierda, observó al final del mismo una silueta oscura con dos puntos rojos acercándose a él con pasos tan firmes que hacían eco, conforme menos era la distancia entre ambos, más distinguibles se hacían sus rasgos.
Era un hombre alto, tal vez demasiado, cubierto por una armadura color negra con detalles rojizos, que sujetaba una katana en la mano derecha aparentemente atada a su cadera, lo más destacable de todo era la máscara de oro cubriéndole el rostro, cuyos colmillos estaban teñidos de pintura roja brillante, dándole un aspecto demoníaco.
Un Shogun.
Richard: cielos... buen disfraz, colega -una gota de sudor por los nervios descendió por su mejilla derecha, claramente el traje podía estar justificado al estar en pleno 31 de octubre, pero el que apareciera justo ahora que la escuela estaba casi vacía era por más, extraño. En especial porque él, que estuvo en la fiesta, no había visto a nadie con aquella indumentaria- ¿de dónde lo conseguiste? ¡te ves fenomenal!, casi pareces de ver-
Swing
Con un ligero movimiento del pulgar, su katana salió disparada de su funda hacia el aire, atrapándola con la mano derecha justo cuando pasaba en frente de él, el guerrero separó sus piernas y empuñó el arma cerca de su rostro, casi pudo ver el aire ser cortado por aquella hoja metálica.
"dad..."
Entendió rápidamente que no estaba jugando. ¿Quién era este hombre?, Richard tragó una considerable cantidad de saliva, a sus doce años de edad nunca había enfrentado a un adulto en lo que a combate se refería, sin embargo él no era un debilucho como tal, era uno de los mejores estudiantes de la clase mágica de la escuela.
Debía defender su título, y sobre todo su vida, pues tenía una familia a la que regresar y un misterio que desvelar.
"No me importa que seas un adulto... si me amenazas, daré todo de mi para vivir"
Con aquellas palabras, el mayor del Trío Muraka juntó sus palmas, manifestando sus pistolas y apuntándolas hacia su oponente, quien pareció distenderse al notar que sería requerido movimiento, era una señal de que su resistencia a morir no estaba planeada por él.
[Estas lleno de Perseverancia]
"¡ADELANTE, SHOGUN!"
(Ambientar con: "Frisk MEGALOVANIA - Strength Of Will")
El Samurai tomó sus palabras como una provocación, por lo cual fue el primero en lanzarse al combate, corriendo con su arma apuntada hacia el frente, alzó y bajó la misma en un corte vertical descendiente con tanta rapidez que Richard tuvo que evadir nada más por instinto, viendo horrorizado como unos mechones salvajes de su cabello descendían al suelo.
No perdiendo tiempo, frunció el seño y comenzó a disparar hacia su cabeza mientras retrocedía buscando mantenerlo apartado de él todo lo posible, sin embargo Shogun tomó una pose defensiva y comenzó a cortar sus balas o a bloquearlas mientras avanzaba rápidamente. Richard entonces vio su oportunidad a los pies del enemigo, comenzando a dispararle con su pistola derecha mientras le mantenía en posición lo mayor posible.
Grande fue su sorpresa cuando vio como su contrincante apretaba el agarre de su espada, la cual comenzó a brillar cubierta por una pequeña ventisca, todas sus balas comenzaron a ser inutilizadas incluso sin ser tocadas por la hoja, ¿este tipo era capaz de controlar el viento?, ¿qué clase de rasgo podía poseer? nunca había oído algo sobre magia elemental...
Lo más cercano que conocía, era su madre que manipulaba la electricidad con su bastón y algunos humanos valentía que eran piroqinéticos, pero nunca había oído sobre la "Aerokinesis".
¿Aún tenía oportunidad de ganar esta batalla?
Decidido a no darse por vencido tan temprano, tomó ambas armas por los cañones, empuñándolas como si fueran armas cuerpo a cuerpo, por suerte su madre le había explicado un poco como funcionaba la electricidad y había conseguido replicar la de ella -aunque a menor escala- en las zonas posteriores de sus armas donde deberían de ir los cargadores.
Con movimientos rápidos, comenzó a chocarlas contra la espada de Shogun, quien bloqueó las mismas usando su espada a dos manos, la palma estaba abierta frente a la hoja y la otra mano sostenía esta, el aire y la electricidad se anulaban mutuamente con cada golpe, desgraciadamente su poder no era suficientemente alto como para traspasar el viento del samurai.
El mayor pareció haberse hartado de estar a la defensiva, por lo tanto desvió una de las pistolas del ojimorado mediante un corte hacia arriba con la empuñadura, cambiando rápidamente la dirección de su espada para volver a apuntar al techo, ejecutó un corte descendiente vertical que Richard creyó haber esquivado saltando hacia atrás, pero una onda expansiva provocada por el aire en la hoja le impulsó hacia atrás a gran velocidad.
Su cuerpo chocó contra las puertas que daban al interior del comedor escolar, arrodillado y en extremo adolorido, el muchacho intentó ponerse de pie al ver como nuevamente su enemigo emprendía camino hacia él otra vez, lento como si estuviera burlándose de él, aquello le hizo enfurecerse.
¿Quería jugar sucio? bien.
Richard corrió hacia la derecha aprovechando que Shogun aún no había entrado a donde estaba, lo que le permitió ocultarse una vez llegó.
Era ahora o nunca.
Usando su astucia, pateó una silla una vez le vio de espaldas, pero el guerrero samurai se volteó tranquilamente, rebanando en dos el pequeño banquillo de madera, sin embargo esto estaba dentro de sus cálculos: Richard apareció en pleno vuelo con su pistola izquierda apuntada al rostro del espadachín, aprovechando que su katana estaba apuntando hacia abajo por el corte realizado, dejando su rostro totalmente desprotegido.
BANG
Con un sonoro disparo, el proyectil morado fue a todo dar contra la máscara del atacante, pero el sonido metálico que hizo al impactar terminó por descolocar al Murakawa, ni siquiera un rastro color negro dejó su bala, ¿tanta era la dureza de aquel cubrecaras que ni un rasguño le había hecho?
Shogun viendo al chiquillo caer en dirección hacia él, alzó su katana dispuesto a empalarlo por el estómago como forma de aterrizaje, Richard no dejándose perder tan fácilmente, volvió a recargar de electricidad los mangos de sus armas, dirigiéndolos directamente al arma que deseaba acabar con su vida.
El choque eléctrico y de aire fue lo suficientemente potente como para enviarlo a él volando hacia atrás, aturdiendo aparentemente a Shogun, pues se mantuvo en su pose semi-empaladora/defensiva por unos segundos, los suficientes para que Perseverancia recuperara la compostura y volviera a intentar la misma trampa de antes, esta vez a plena vista suya.
Cuatro sillas fueron lanzadas de forma consecutiva, Shogun recibió la primera con un corte vertical ascendente, justo antes de que su espada terminara de subir impuso todo el peso de su brazo derecho en su palma, obligándola a bajar otra vez para cortar el siguiente banco, deteniendo esta maniobra doble a medio camino, cambió la orientación de su espada para empuñarla de forma horizontal, cortando el objeto número tres con un tajo hacia la derecha y evadiendo el cuarto con unos cuantos pasos a su izquierda.
Richard: Eres un monstruo, maldito... -Musito totalmente estupefacto, la diferencia entre sus poderes era inconmensurable. No había que ser un genio para saber que no estaba usando todo su poder contra él, era un mocoso después de todo si se le comparaba con aquel tipo, no había visto su nivel de LOVE, pero no dudaba que con aquellas habilidades debía ser extremadamente alto, tal vez incluso el tan temible numero veinte del que hablaban los libros de historia.
Richard no sabría decir si Shogun se sintió halagado por el insulto a su abrumador poder o no, en su lugar volvió a empuñar su espada, esta vez dirigiendo la hoja de la misma hacia el suelo, esparciendo una pequeña cantidad de viento por el mismo que, como se esperaba, le hizo dirigirse hacia atrás.
Por suerte, el muchacho aterrizó sobre la pared usando sus pies, sorprendido de ver como todo ahora estaba flotando cual casa embrujada, ¿cómo era posible que nadie les estuviese oyendo con todos los estruendos y destrozos que estaban haciendo?, ¿o es que acaso este loco ya había matado a todos antes de venir a por él?
No pudo continuar pensando al ver como su rival caía en dirección a él con arma y todo su peso, adoptando otra vez una maniobra evasiva, brincó hacia la derecha esquivando por poco el tajo, viendo anonadado como un corte de varios centímetros era creado en la pared, la cual ahora era su zona de pelea.
Buscando algo con qué defenderse, Richard disparó al soporte de la televisión que usaban en los almuerzos para entretener al alumnado, cogiéndola fácilmente pues también se veía afectada por la ventisca que azotaba al cuarto. No se quejaría, esto era lo más similar a un escudo que tendría, y si sobrevivía le tendría que dar muchas explicaciones a su madre.
Con arma en mano, perseverancia comenzó una danza con el de rasgo desconocido.
Primero inició una marcha mientras le disparaba, provocándole bloquear sus balas con la capa de aire, una vez lo suficientemente cerca alzó su espada para intentar cortarle, pero Richard alzó su escudo improvisado para protegerse, luego apuntó otra vez a la máscara de Shogun, descargando toda la magia que pudo en una maniobra desesperada.
Un dolor agudo en su estómago le hizo percatarse del pie estrellado en él, haciéndole arrodillarse producto del dolor. La sandalia del guerrero tenía además, un pequeño tacón cuadrado que realmente le había dejado en mal estado.
SLASH
El sabor metálico característico de la sangre plagó su lengua, seguido de un agudizante dolor en el estómago. Al bajar la mirada, observó el sable incrustado en donde le había golpeado anteriormente.
Una herida mortal.
Murakawa sintió el arma salir de su cuerpo, el efecto gravitacional del cuarto no había desaparecido, por lo que cayó de espaldas mirando la pared paralela y todos los muebles flotando todavía. Así que esto se sentía fallar, y esto se sentía morir...
Era frustrante... no iba a volver a ver a sus hermanitos nunca más, ni tampoco iba a conseguir revelar lo que le pasó a esos pobres diablos. No llegaría a casa para ver a Papá y Mamá preparando una noche de películas para los tres, o aperitivos con temáticas horribles, nunca más.
Su vista fue hasta el samurai del viento, quien tenía su mirada fija en él. Al menos le concedería el honor de partir "acompañado", que buen tipo, lo suficiente como para que se ganara su respeto.
"¿S-sabes?... no te desprecio... f-fue una gran batalla... la mejor que he tenido..."
Con aquellas frases como despedida, Richard Murakawa cerró los ojos, la vida abandonado su cuerpo no mucho después, su alma salió de su pecho y se quebró sola.
Shogun, por otra parte, negó con la cabeza mientras se sentaba en posición de loto y agachaba la cabeza.
Ahora él los salvaría a todos.
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-[Fragmento final: Un misterio inexistente]-
Richard abrió los ojos bruscamente al sentir el oxígeno invadirle los pulmones tras inhalar, segundos después el despertador invadió sus oídos.
Confundido, volteó a ver la hora: 5:40 AM del 31 de octubre, la mañana de Halloween.
Halloween.
Esa palabra le hizo recordarlo todo, desde lo que sucedió la mañana, hasta haber mandado a Frisk, Frannie y Paul a pedir dulces solos, los cadáveres y morir a manos de Shogun.
¿Acaso había estado soñando?
Con la mirada fija en los números rojizos del despertador, su cerebro pareció hacer click: las seis de la mañana era la hora que decía la grabadora había sido cuando empezó el experimento que mató a todos. ¿Significaba eso que acababa de tener un sueño profético? una locura, pero era mejor prevenir que lamentar.
Vistiéndose a la rápida y sin siquiera bañarse como acostumbraba, cogió la mochila y salió corriendo a toda velocidad en menos de diez minutos, Richard era un madrugador, por lo que se levantaba incluso antes que su padre, originalmente en su sueño había esperado a sus hermanitos para llevarlos él a la escuela, pero no esta vez.
Tenía que llegar a tiempo.
Con el sudor descendiéndole velozmente por el cuerpo, el corazón latiéndole como el de un conejo, la vista fija en el camino que ya sabía y la imaginación corriéndole a mil por hora, dio vuelta tras vuelta, una calle y otra calle. No es como si estuviese pensando a dónde iba exactamente, toda su mente estaba totalmente enfocada en esos pobres muchachos.
El saber que podía salvarlos era motivo suficiente para justificar su estado tan alterado.
Fue entonces cuando vio la entrada de la escuela recién abierta, que se le prendió el foco: tenía que ahorrar tiempo, ¿cómo no lo pensó antes? fuese lo que fuese que contenían esas inyecciones, era peligroso. Llamar a la ambulancia era casi una obligación de su parte, y ahora que estaba llegando, recién se había acordado. ¿Cómo pudo ser tan descuidado?
Sacó su teléfono, marcó el número casi automáticamente, el constante "Beep" era una tortura para su cabeza.
"¿Hola? buenos días, servicio de emergencia de Ebott, ¿en qué puedo servirle?"
Richard: ¡Traigan una ambulancia al Instituto Heyns, rápido!, ¡hay unos chicos experimentando con algo peligroso en el baño y necesitan atención médica urgente! -no le dejó contestarle, en su lugar él mismo presionó el botón rojo para finalizar la llamada al instante, rogando al cielo que con ayuda del tono desesperado pudiera convencer a la recepcionista, por muy ridícula que sonara su explicación.
Sus ojos se posaron en las puertas de madera del baño, bloqueadas muy probablemente con el pestillo desde adentro. Richard no dudó en absoluto esta "segunda" vez, y voló el susodicho de un balazo, abriendo las puertas con ambos brazos no mucho después, mientras gritaba un "¡deténganse!" a todo pulmón, provocando que varios pares de ojos se situaran sobre él.
"¿Qué hace este aquí?"
"¿Quién lo dejó entrar?"
"¡Se supone que casi nadie estuviera en la escuela a esta hora!"
"¿Vieron?, ¡voló el seguro de un balazo!"
"Seguramente es un usuario de magia"
Murmuraron entre ellos, Richard observó visiblemente alegre como todas las inyecciones no estaban por completo llenas, había llegado justo a tiempo antes de que se las aplicaran, el único problema era que las llaves ya estaban a todo dar, esparciendo agua por todas partes, aparentemente estaban intentando esparcirlo en mayores cantidades, incluso el recipiente donde estaba su compañera y la grabadora de su sueño tenía.
Una muchacha de cabello negro se acercó a él cruzada de brazos, acompañada por la chica que presumiblemente era la autora del registro de voz, pues sostenía aquel aparato entre sus manos.
Carol: ¿qué estás haciendo aquí, Richard? -el tono autoritario con el que le habló, sumado a esa forma de mirarle tan severa irradiaban la característica de liderazgo por todos los poros de su cuerpo, sea lo que estuviesen haciendo aquí, esta muchacha probablemente estaba a cargo del experimento. Perseverancia no se dejó intimidar, él también tenía agallas.
Richard: vine a detenerlos, señorita -no la reconocía, ¿por qué mentir?, de todas formas, los nombres eran lo menos importante en la situación de ahora, la prioridad era detener este suicidio masivo o lo que fuera que estuvieran haciendo- escúcheme, no sé lo que están haciendo, pero-
"Tú mismo lo dijiste, no sabes lo que estamos haciendo, ahora lárgate de aquí"
No iba a aceptar un "no" como respuesta tan fácilmente, de eso estaba seguro, pero Richard si había algo que sabía, era perseverar hasta conseguir lo que quería. Y ahora más que nunca necesitaba apelar a su capacidad del convencimiento a las masas. Era extraño... detestaba las exposiciones en clase porque todos estaban concentrados en él, pero ahora se sentía seguro.
Tal vez era porque si fallaba, todos iban a morirse.
¿O tal vez estaba "madurando" como decía su mamá?
Richard: Escúchenme todos, por favor: no sé lo que están haciendo pero les aseguro que va a terminar mal -bueno, por muy loco que sonara, era hora de sincerarse. Más de algún supersticioso tenía que haber entre esos veintidós científicos de pacotilla, si alguno infundía miedo en los demás tras oír su cuento, todos dudarían lo suficiente como para hacer tiempo- tuve un sueño donde un par de horas después entraba al baño y ustedes estaban muertos.
No pasaron ni dos segundos para que llegaran las risas.
"HA, ¿un sueño profético?, ¿qué clase de burrada es esa?"
Para su suerte, había conseguido fundar el escepticismo en unos cuantos que soltaron las inyecciones que sostenían, para disgusto de la mayoría.
"¡Hey!, ¿y si tiene razón?, digo, estamos experimentando con un maldito virus, yo no quiero morir solo por unos créditos extra"
¿Créditos extra?, ¿de eso se trataba toda esta masacre biológica?, ¿entonces estaban jugando con un maldito virus solo para poder conseguir el favor de algún profesor y poder terminar bien el año?, ¿qué clase de locos tenía de compañeros?
El disgusto y el miedo comenzaron a echar raíces, haciendo más evidentes las divisiones en el grupo.
"¡Es lo único que podemos hacer!, vamos chicos, ¿no se dan cuenta?, ¡si funciona, podríamos pasar sin problemas, seríamos leyendas!"
"¡Leyendas muertas, idiota del demonio!"
"¡Estamos juntos en esto, lo dijimos a mitad de año cuando comenzamos a pasarnos las respuesta de los exámenes!"
"¡No acepté irme con ustedes al infierno!"
Cada vez la hostilidad se hacía más evidente, nadie estaba contento con el plan ahora mismo por culpa suya, Richard Murakawa no podía estar más satisfecho, pero las consecuencias de sus acciones no terminaban allí, porque pocos minutos de iniciado el debate de si hacer o no uso de las inyecciones virales, un oficial de policía junto a un médico entraron y carraspearon, haciendo notar sus presencias a todos los estudiantes allí reunidos.
"Que nadie se mueva. Están detenidos por experimentación ilegal con sustancias desconocidas, serán llevados a la estación de policía para interrogarlos."
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-[Epilogo: Un Halloween como ningún otro]-
Richard alejaba el vaso con bebida de su boca tras haber sorbido un poco, mirando el cielo del atardecer al oír exactamente la misma música que en su sueño, habían estado tocando los altavoces de la fiesta de halloween en el patio de la escuela. Dentro de poco sería la hora para salir a pedir dulces, y en esta ocasión decidió que si iría a llevar a esos tres pequeños a buscar azúcar.
Más, la mayor parte de su mente estaba concentrada en otra cosa.
Shogun.
Luego de pelear y "morir" contra y por él, había llegado a la conclusión de que debía de pasar más tiempo con su familia, valorar más lo que tenía. Se había sentido tan real, que aún sentía escalofríos al pasarse la mano por donde había sido perforado.
¿Había sido un sueño, o realmente había sucedido?
"¡Richard, Richard!"
La voz de Francisca llegó hasta sus oídos, la vio acercarse seguida por el pequeño Frisk y Pauline, con las manos completamente teñidas de naranja, aparentemente estuvieron comiendo demasiadas frituras de queso y por eso terminaron así, pero era obvio que sus estomaguitos estaban lejos de llegar al límite, por algo le estaban llamando.
"¡Vamos a pedir dulces, hermano!"
Gritó el menor, soltando la mano de la rubia para sostener la de él, tirándosela en un gesto de exigencia para pararlo de la silla, aparentemente aún estaban enojados con él por haberlos dejado en casa esta mañana y por eso querían salir más temprano a pedir dulces, era curioso que en su sueño él fuera quien dio la idea, pero aquí eran ellos.
Bueno, ¿quién era él para negarle algo a sus dos pequeños hermanitos?
"Claro... vamos, frituritas. Tómenme las manos, y Pauline, tú toma la mano de Frisky"
La pequeña niña con cabello como el sol entrelazó sus dedos con los del castañito instantáneamente una vez recibió la orden, perseverancia decidió agradecerle a Shogun el haberlo ayudado de cierta forma, para luego dejar de pensar y solo disfrutar de la noche de brujas.
Definitivamente, gracias a Shogun había sido un Halloween como ningún otro.
Y por eso le daba las gracias.
Fin.
