25. El legado de los Vongola.
Tsuna fue escondiéndose entre los escombros, buscando llegar a Yamamoto. Aquellos tres chicos que aparecieron de improvisto, le habían salvado la vida a su amigo, además un montón de héroes comenzaron a llegar, ayudando a dar primeros auxilios a todos los lastimados. El Cielo de los Vongola bajó la cabeza, ahora mismo Ryohei, Reborn y Kirishima se estaban enfrentando a uno de los arcobalenos más poderosos.
—Eres su amigo, ¿verdad? —preguntó Nejire, apresurando a llevar a Yamamoto con él. —Tenemos ordenes de sacarlos de aquí, necesito que vengas conmigo.
—Lamento decepcionarlos, pero eso no va a pasar. —dijo Dabi, con una leve sonrisa en su rostro. —Aún tienen algo que nos pertenece.
— ¡Ninguno de nosotros les pertenece! —rechistó Tsuna, tomando a Yamamoto. — ¡Jamás les perdonaré lo que nos hicieron!
—No necesitamos tú perdón, Vongola. —se rió Shiragaki, detrás de aquella tétrica mano en su rostro. —El Guardian de la Tormenta fue sorprendente, ni siquiera al final suplicó por su vida.
—¡Basta! —reprochó Lemillion, poniéndose delante de Tsuna. Era obvio que solo estaban intentando provocarlo. —No escucharemos más esto, los héroes profesionales…
—No vendrán.
La voz que pronunció esas palabras causó un escalofrío en Tsuna, entre las sombras más alejadas pudo notar al arcobaleno de la niebla, con una sonrisa turbia en su rostro. Al instante volvió a dejar de escuchar ruidos, a pesar de que los héroes profesionales buscaban continuamente lanzar ataques, estos rebotaban como si hubiera una pared invisible delante de ellos.
— ¿Qué está pasando? —preguntó Suneater, los héroes del otro lado del muro invisible pronto dejaron de concentrarse en ellos para comenzar a pelear con un ejército de Nomu. Tsuna crispó sus cejas, observando con terror la escena, ¿Gola Mosca? ¿Alguien había filtrado esos planos? Pero ahora parecían mucho más… poderosos.
—Parece que crearon un muro invisible ante nosotros. —explicó Nejire. —No podemos salir de aquí hasta que los derrotemos.
—E incluso si eso pasa… nos espera pelear con los Nomu allá afuera todavía. —murmuró Tamaki, decaído. —Se supone que solo era una misión de rescate.
— ¡No podemos quejarnos, somos héroes! —gritó Lemillion, animado.
Tsuna dejó al inconsciente Yamamoto en el suelo, necesitaba salir rápido de esa burbuja gigante o quizássu amigo perecería ahí. Se negaba a dejar que eso pasara. Con una fría calma, sacó las pastillas de su bolsillo, con los guantes en las manos, las ingirió con sigilo.
Shiragaki frunció las cejas al ver la llama que alumbró por unos momentos todo a su alrededor, era tan molesta, esa luz de esperanza era tan molesta.
—No puedes participar, —se metió Nejire, preocupada. —nuestra misión es protegerte.
—Entonces cubran mi espalda. —ordenó Tsuna, sorprendiendo a los Tres Grandes ante el notable cambio de actitud y la seriedad en sus ojos. —Y yo cubriré las suyas.
—Imposible negarme después de verte. —sentenció Lemillion, sonriendo. Suneater suspiró, con la boca fruncida en tristesa, sacó los tentáculos con su quirk, aún en su modo Hyper Tsuna no pudo evitar sorprender.
—Supongo que no nos queda de otra, —dijo Nejire, flotando. —es pelear o ser asesinados.
—Igualmente serán asesinados. —sonrió Dabi.
—Hey, Vongola. —llamó Shiragaki, mostrando en su mano dos anillos, el de la nube y la tormenta. — ¿Sabes lo que dijo él antes de morir?
—No quiero escucharlo. —dijo Tsuna, completamente serio. —No quiero escuchar nada que provenga de alguno de ustedes.
— ¿Es así?
—Gokudera no está muerto.
—Deja de aferrarte a unas falsas esperanzas. —rieron ellos, mirándose divertidos. —El que tú finjas creer eso, no cambia el hecho de que…
— ¡CIERREN LA BOCA!
Lemillion miró asombrado la cantidad de llamas que había desplegado Tsuna, dejando en completo shock incluso a los villanos. Las flamas incluso seguían rebotando en la burbuja, hasta diluirse por completo; Nejire entreabrió la boca, incluso esas llamas habían causado un pequeño daño en el domo, como si fueran quemaduras. Shiragaki apretó los labios, relamiéndose los mismos un rato después.
Fue un micro segundo, casi imperceptible para todos, excepto para Tamaki, que notó como los ojos de Shiragaki se desviaron hacía arriba.
—Hay algo encima de nosotros. —dijo atrayendo la atención de todos. —Y creo que está absorbiendo las llamas de Sawada.
—Que perceptivo, Suneater. —comentó Nejire, asombrada. —Sólo tenemos que destruirlo, ¿no?
—Natsu. —llamó Tsuna al pequeño león en su hombro, este rugió, cambiando a su modo arma.
—Tsuna, sé que lo de tu amigo y lo lamento mucho. —dijo Lemillion, dando un paso a él. —Pero, nuestra prioridad es salir de aquí y reagruparnos, ellos no son cualquier villano, pertenecen a la liga de villanos, uno de los grupos más poderosos.
—Te quieren a ti más que nada. —continuó Nejire.
—Entonces les daré lo que buscan. —contestó Tsuna, secamente. — ¿Quieren mis llamas? Espero que estén preparados para recibirlas.
—Seguro que tus amigos es lo que más quieren, salvarte. —continuó Tamaki, aunque en un tono mucho más tímido.
"Ya no busco ser aquella mano derecha imprudente que quería ser."
—Seguiré repitiéndolo cuantas veces hagan falta, Gokudera-kun no está muerto. —repitió, había algo en sus ojos, ese pequeño gesto especial que hizo que los Tres Grandes comenzaran a creer en sus palabras.
—Date todo el consuelo y contagia a los demás. —se burló Dabi, medio aburrido. —Las últimas palabas de tu amigo…
—Te dije que no quiero escucharlas. —reprochó Tsuna, escondiendo la mirada. —Hasta que Gokudera no se convierta en mi mano derecha, ¡él no morirá!
"Busco ser la mano derecha del Décimo Vongola… que sobrevive para para reír junto a su jefe."
— ¡SAWADA!
—Hasta que él no cumpla esa promesa, hasta que no volvamos juntos a nuestro pasado, ¡ninguno de nosotros va a morir!
—Que patético. —suspiró Dabi, alzando una llamarada de flamas azules, impidiendo el ataque directo de Tsuna.
Aún con la intuición de su lado, fue casi suerte que pudiera esquivar el toque de Shiragaki quién aprovechando la distracción de Dabi se había lanzado directo al Décimo Vongola, Tsuna usó el brazo derecho para cubrirse, no obstante uno de los dedos de Shiragaki alcanzó a rozarlo, rompiendo la tela que León creó y lastimando una parte del brazo.
— ¡Big Bang Axle!
Fue un golpe casi directo, de no ser porque uno de los portales de Kurogiri apareció delante de Shiragaki y volvió a transportarlo a donde se encontraba Dabi. Los Tres Grandes entonces sintieron un temblor recorrer su cuerpo, al igual que Tsuna, quién no tuvo tiempo de frenar el ataque que lo mandó a estrellarse contra una de las paredes del domo invisible.
—Vongola Décimo, parece que todavía no lo comprendes. —dijo All for One, saliendo del agujero creado. Tsuna comenzó a sentir el temblor en su cuerpo, ese hombre trasmitía un aura diferente de a todas las personas que se había enfrentado.
—All for One.
—El legado del Décimo Vongola, terminó hace un largo, largo tiempo. —comentó, comenzando a dar sus primeros pasos. —Y el legado de los héroes, está a punto de acompañarlo.
Tsuna miró a los Tres Grandes, incluso ellos parecían entender en que clase de situación se encontraban. Había sido muy tonto por atacar sin un plan, ahora se habían divido sus fuerzas. Tenían que reagruparse, crear una distracción y romper el domo al mismo tiempo.
— ¡Yamamoto!
Justo detrás del Guardián de la Lluvia comenzó a generarse otro portal, Twice del otro lado extendía sus brazos para tomar a Yamamoto.
—No voy a permitirlo. —exclamó Suneater, golpeándolo con una concha de almeja.
— ¡Me has golpeado con comida! —se quejó Twice, molesto.
Tamaki aprovechó entonces para tomar con otro tentáculo a Yamamoto y acercarlo mucho más a ellos, evitando así las sorpresas. Twice volvió a meterse por el agujero, con una sonrisa en el rostro, indicándole al chico que esa no sería su última aparición de la noche.
— ¿Tienes tiempo para preocuparte por ellos, Décimo? —preguntó All for One, volviendo a golpear a Tsuna, ahora de un puñetazo. Nejire observó con horror que con aquella magnitud de fuerza, incluso el domo había quedado estrellado y Tsuna chorreando sangre de la boca y de la nariz.
— ¡Tenemos que…!
—Justo aquí, estúpida niña. —comentó Dabi, lanzándose sobre ella, en un impulso rápido no dudó en estrellar la cabeza de la chica contra el suelo.
— ¡Nejire! —Mirio se detuvo a mitad de su corrida hacía Tsuna, no obstante, sin poder ayudar a su amiga rápidamente activo su quirk, evitando así el contacto de Shiragaki.
" ¡Al fin podemos volver, Décimo!"
Tsuna entreabrió los ojos, All for One de nuevo se dirigía a él, quizás para rematar el último golpe. Imposible. Incluso con un solo golpe le había acabado por completo, le dolía el cuerpo, no estaba seguro de poder alzar un brazo más.
" ¡No tiene de que preocuparte, Décimo, me encargaré de esto!"
—Todo lo que conoces, ya no existe, Sawada Tsunayoshi. —dijo All for One, tomándolo de los cabellos. —Y pronto, incluso tu dejarás de existir. Tus Guardianes, no pueden proteger nada, tú no puedes proteger nada. Ni siquiera el orgullo de los Vongola.
" ¡Confío en usted, Décimo!"
— ¿Qué no pude proteger a los Vongola? —se burló Tsuna, resistiendo el dolor de ser golpeado incontables veces en el estómago. El villano lo soltó, permitiendo que se estrellara bruscamente contra el suelo. Lemillion y los demás apretaron los dientes al ver que el cuerpo apenas se movía en espasmos bruscos, buscando aferrarse a la vida.
—Vongola murió desde el día en que tu tomaste el cargo.
—No me interesa. —dijo Tsuna, tosiendo sangre. —El orgullo que tu estás sosteniendo en tus hombros, no me interesa.
—Tsuna.
Un toque, pequeño y descuidado, fue suficiente para desgarrar la pierna de Lemillion, provocando que se cayera hacia atrás y rodará hasta chocar con una piedra. Tamaki apretó los dientes, estaba preocupado por su mejor amigo, no obstante él también comenzaba a tener problemas con cuidar a Yamamoto y al mismo tiempo detener a los Nomu que querían entrar al domo.
—Yo no recibí el poder de Primo para proteger eso que ustedes llaman orgullo. —Tsuna se levantó, jadeando, agitado y con el cuerpo hecho pedazos, pero logró ponerse de pie. —Cosas como esas me tienen sin cuidado. Jamás pelearía por algo así de patético.
—Culpa mía, olvide que el Décimo Vongola era cercano a Dios. —se burló All for One.
—En el pasado, incluso en estos dos futuros, nada ha cambiado. —la llama del cielo comenzó a inundar su cuerpo y Natsu ronroneó, volviendo a convertirse en su arma. —Gokudera-kun… mi familia, mis amigos, son la única razón por las que consigo ponerme de pie cada día que pasa.
—Solo tengo que romperte las piernas entonces.
All for One puso las manos en el suelo, concentrando su energía, había sido poco lo que ese arcobaleno llamado Verde le consiguió, no obstante, era suficiente para derrotar a esos cuatro de una vez por todas. Una sensación extraña embriagó a Tsuna, es decir, había sentido a Mukuro hace poco, pero estaba seguro de que su pelea concluyó cuando los héroes profesionales llegaron, ¿no debería estar en camino a un hospital?
—Seguro reconoces esta técnica, Décimo.
La lava que estalló por debajo del suelo, hizo que Tsuna contuviera por completo la respiración antes de echarse a volar, rumbo a sus nuevos compañeros, Nejire buscaba quitarse a Dabi de encima mientras este continuaba haciéndole heridas de segundo grado por todo el cuerpo, divirtiéndose con ella. Tamaki en cambió había logrado detener el surgimiento de nuevos portales con ayuda de Yamamoto que recién despertaba y había activado el atributo de la calma para hacer más lenta la intromisión y así el chico pudiera eliminarlos con más facilidad.
Al primero que tomó fue a Lemillion, mientras él aún peleaba con Shiragaki, el futuro líder de los villanos los dejó ir, adentrándose a uno de los portales que le ofreció Kurogiri, aun no era tiempo de la verdadera pelea.
— ¡Nejire! —gritó Mirio, la chica estaba tirada en el suelo, con varias limitaciones de movimiento. Tsuna miró los anillos en las manos de Dabi, siendo lanzados a un All For One que ya estaba por alcanzarlos.
— ¡Sí! —la chica junto su energía vital y de inmediato la disparó a donde se encontraba el portal, impidiendo su huida, dañando el rostro de Dabi en el proceso, logrando desviar la trayectoria de los anillos en el proceso.
— ¡Perra! —bufó Dabi, extendiendo su brazo, comenzó a formar una llama hasta golpear a la chica con ella.
— ¡Nejire!
—Son…
—Míos. —sonrió Yamamoto, apresando ambos. Yamamoto tomó a Lemillion, y con ayuda de Tamaki que los sostenía con sus tentáculos, lograron flotar en el aire mientras el chico volaba con unas alas de avispa.
— ¿Comiste una avispa? —preguntó Mirio, confundido.
—Fue un accidente. —respondió Tamaki, avergonzado.
— ¡Tsuna!
—Si comprendieras a los Vongola, sabrías lo que en verdad significa su legado. —dijo Tsuna, preparando la llama suave a donde se encontraban sus amigos, para no dañarlos en el proceso. —Habrías entendido que significa tener a personas a las que les importes, alguien con quién reír. Lo que es proteger a lo que más amas.
All for One se quedó parado, observando a Tsuna como si fuera un espectáculo que él estuviera pagando por ver. El Décimo Vongola pasó saliva, no parecía nervioso, ninguno de ellos lo estuvo en realidad.
—Tus palabras, no pueden alcanzarme, Décimo Vongola.
—X-BURNER.
Como si hubieran predicho eso, el domo que de repente los cubría fue disuelto, permitiendo que el ataque se saliera de las manos de Tsuna, debido a la intensidad con la que fue lanzado. Impactando a varios de los héroes y Nomu que se encontraban ahí.
— ¡No, no, no!
—Este es el legado de los Vongola, Décimo. —comentó Shiragaki, apareciendo a unos metros de distancia. —La destrucción.
Tsuna no se concentró ni un segundo en sus palabras, mientras Lemillion corría a socorrer a Nejire y Tamaki se encargaba de los Nomus que comenzaban a rodearlos con ayuda de Yamamoto, Tsunayoshi se centró en la persona al lado de Shiragaki, la cual estremeció y rompió cada parte de la poca estabilidad emocional que le quedaba a Tsuna, con aquella sonrisa encantadora, que conseguía envolver a todos a su alrededor.
—Yuni…
